Capítulo 24
Luego de una semana de observación y repetitivos exámenes, Eren finalmente regresó a su hogar. Su cuerpo se había estabilizado una vez más y dejaba con mil interrogantes a sus médicos, pero eso no importó cuando su familia lo tuvo nuevamente de regreso, como si nada del incidente hubiese ocurrido. Y pese a que el periodo escolar culminaría en dos semanas con la llegada de los exámenes finales, el castaño se veía restringido en asistir como lo hacían su hermana y amigo.
Las indicaciones médicas habían sido claras; Eren no debía someterse a situaciones que lo alteraran o implicaran un riesgo. Siendo así, Hannes tomó todas las precauciones posibles y le prohibió asistir a la escuela. Sin embargo, el castaño ya había sido preso más del tiempo suficiente como para volver a la jaula. Había probado la libertad y no estaba dispuesto a cederla.
Bastaron dos días en su casa para que la noche del segundo, estallará la paciencia de Eren y se armara una batalla entre él y su tutor:
-¡No puedo permanecer más tiempo aquí encerrado!-gritó el menor.
-Eren ya lo hemos conversado…acabas de salir del hospital, no podemos exponerte de ese modo-se opuso Hannes.
-Pronto serán los exámenes finales…al menos debo rendirlos-insistió el castaño.
-Si es necesario que repitas el año, lo harás, pero no te arriesgaremos a que te ocurra algo-defendió su tutor.
-¡No voy a repetir el año!-gritó una vez más.
-Eren, deja de gritar-interrumpió su hermana.
El cuarto de Mikasa se encontraba a tan sólo metros de distancia de la suya, por lo que sus gritos fueron escuchados perfectamente por su hermana. Últimamente ella se encerraba a estudiar en su cuarto, pero al escucharlo gritar, no lo pensó dos veces para venir a su encuentro. Aunque sólo fuese para decir las mismas palabras que tanto lo hacían enojar.
-Deberías estar estudiando-respondió Eren al evadir la mirada de su hermana.
-¿Otra vez estás discutiendo por la escuela?
-No es algo que te importe-respondió tajante.
-Deja de ser egoísta, todos estamos preocupados p…
-Dices eso, porque no sabes qué es vivir encerrado en tu cuarto durante años-interrumpió el menor con su voz quebradiza y molesta.
-Ustedes dos, suficiente-detuvo Hannes antes de que ambos jóvenes entraran en una disputa mucho peor-Mikasa vuelve a tu cuarto, y Eren, no volveré hablar sobre el tema, ¿de acuerdo?-finalizó Hannes en un tono enfadado.
Eren no respondió, con sus ojos vidriosos y su entrecejo fruncido mantuvo su rostro en dirección opuesta en donde se hallaban su hermana y tutor. Se negaba a aceptar tales condiciones, pero bien sabía que no conseguiría nada con insistir ahora.
Hannes tan sólo llevaba un poco más de un año cuidando de Eren, pero sabía que en momentos así, lo mejor era dejarle solo y no avivar la llama. Sin agregar nada más, tanto él como Mikasa abandonaron la habitación en completo silencio, dejando al menor solo en ese espacio que empezaba a consumirlo con el pasar de los segundos.
Las paredes parecían hablar por si solas, le hacían revivir esos días donde inocentemente creyó en las palabras de su padre y vivió años siendo víctimas de sus deseos. No podía hacer nada por callarlas y frustrado ante esos amargos recuerdos que jamás lo abandonarían, avanzó hacia la puerta y puso el seguro para que nadie regresara. Apagó las luces con un fuerte golpe en el interruptor, se acercó a su cama y de un fuerte movimiento arrancó el cobertor que usó para cubrir su cuerpo. Fue imposible no empezar mientras su cuerpo actuaba con ira y frustración, no iba a detenerse, el próximo objetivo de su ira era la repisa que contenía varios de sus libros. No obstante, se detuvo al escuchar su teléfono vibrar:
Levi:
"Mañana pensaba llevar una película, ya que ahora conoces el televisor supongo que no tendrás tanto miedo como en el cine. ¿Hay algo en especial que quieras ver?"
Una película, él no quería ninguna película. Sólo quería salir pero si le decía a Levi, de seguro éste se enfadaría con él y ya no quería escuchar más sermones de cuidados.
Eren:
"No quiero"
Respondió y quiso dejar el teléfono lejos, pero los dedos de Levi parecían ser más rápidos:
Levi:
"¿Cuál es tu problema?"
Eren:
"Nada"
Levi:
"Es la última vez que pregunto, ¿qué demonios te pasa?
Eren:
"Te dije que nada, ahora déjame en paz"
Al escribir esto último, lanzó el teléfono lejos sin preocuparse de dónde pudiese caer. De seguro Levi se enfadaría y probablemente no le hablaría por un tiempo, pero en estos momentos ni él mismo sabía que sentía ¿Miedo? ¿Pena? ¿Ira? Era imposible diferenciarlos, ya que parecía que todos iban tomados de las manos y se encargaban de hacer un profundo agujero en su pecho del cual no podía escapar.
Eren:
"Te dije que nada, ahora déjame en paz"
Había sido lo último que recibió del menor y pese a que continuó insistiendo con mensajes e incluso llamadas, no recibió ninguna respuesta. Molesto y preocupado, odiaba esa mezcla desde lo más profundo de su ser. Mucho más cuando era incapaz de ocultarlo en situaciones como las de ahora, donde cenaba junto a Farlan e Isabel, y ambos ya le prestaban más atención que la de costumbre.
-¿Hermano?-preguntó la chica con cautela.
-¿Qué?-respondió Levi molesto.
-¿Ocurre algo?-quiso saber la chica.
-Nada-aseguró al levantarse de su silla-Debo salir, pueden terminar mi parte de la cena.
-¿¡Enserio!?-gritó Isabel, como si hubiese ganado un premio.
-Espera Levi, ¿dónde vas?-detuvo Farlan.
Pero sus palabras no lograron alcanzarlo; Levi había dejado el lugar lo más rápido que pudo. Con la fragilidad de Eren y lo ocurrido hace unas semanas, era imposible no preocuparse por tal reacción del azabache.
-o-
Había pasado tanto tiempo desde la última vez que corría por las oscuras calles de los suburbios, que todo parecía un déjà vu. Al verlo pasar la gente parecía haber visto un fantasma, uno no muy deseado por estos lugares y del cual el tiempo lejos no logró borrar la gran fama que tenía en ese sector.
Era imposible para Levi mantener su cuerpo quieto y lejos del menor luego de tal escándalo. Lo correcto hubiese sido contactar con su tutor; nadie le permitiría entrar a estas horas y mucho menos ahora que Eren necesitaba reposo. Sin embargo, las reglas no fueron, ni serían un muro para él; entrar a esa casa sin ser descubierto sería sencillo.
Cuanto estuvo frente a la gran casa, escalar el portón y pasar todos los obstáculos fue mucho más fácil de lo que recordaba. Pese a que infiltrarse al interior del recinto no fue necesario luego de ser aceptado por Hannes, su cuerpo recordaba perfectamente qué hacer. Sobre todo ahora que conocía tan bien cada zona que veía tan a diario.
Sin ningún problema logró dar con el gran ventanal en el balcón. Al estar frente a esas dos puertas de vidrio, los nervios de la primera noche que estuvo aquí renacieron como si el tiempo jamás les hubiera permitido dejarla atrás. Pero la realidad era diferente. El niño que se hallaba tras esos cristales había cambiado; crecía y continuaría haciéndolo en un camino incierto.
-Eren-llamó tras golpear el ventanal que no le permitía ver más allá de las gruesas cortinas que cubrían su interior-Hey, no te quedes callado mocoso. Sé que estas allí.
-Vete…-se escuchó decir a una voz apagada desde el interior.
-¿Crees que me iré luego de haber cruzado toda la ciudad en medio de la noche? Deja de hacer tanto escándalo y abre de una maldita vez por todas-respondió Levi luego de haber acabado con su paciencia.
Pero nadie acudió hasta allí para abrirle y Levi no se quedaría como un perro rogando por entrar. Había forzado una vez el seguro del ventanal, podía hacerlo una segunda vez con la ayuda de la navaja que traía consigo. Y de ese modo, logró entrar con mucho cuidado de no ser escuchado.
Una vez adentro, no encontró ninguna silueta en medio de la oscuridad del cuarto. La poca luz proveniente de la pequeña ventana sobre su cabeza le enseñaba el desorden que había en la habitación. Hojas garabateadas y esparcidas por el suelo rodeando la cama, fue lo único que vio segundos antes de encontrarse con el bulto sobre ésta. Y sin tomar cuidado de pisar o no lo que había en el suelo, Levi se acercó hasta el lecho donde se hallaba el castaño oculto en su cobertor. Se sentó sobre sus piernas y esperó a que el menor sintiera su presencia.
Eren sabía quién se encontraba observándole a centímetros, pero eso no le hizo salir de su escondite.
-¿Hablarás ahora?-irrumpió el silencio.
-No debiste entrar-respondió el menor.
No era necesario escucharlo más para acabar por completo con toda la paciencia que tuvo en algún momento. Con ambas manos tomó del cobertor y tiró con fuerzas para arrebatárselo, no obstante, Eren no cedió y luchó por no perder. Ninguno de los dos pensaba desistir, y sin embargo, fueron las manos del azabache las que se rindieron primero y soltaron el cobertor. Por más que quisiera continuar la lucha, el ruido y el esfuerzo que le obligaba a realizar al menor, eran peligrosos. Sorprendido por su triunfo, Eren sacó la cabeza de su escondite para ver a Levi, sentado y dándole la espalda.
- Tu cuarto es un desastre, sobre todo tus garabatos-bajó la mirada hacia uno de los papeles que se hallaba justo bajo sus pies. Eran simples rayones, unos muy cargados.
Las pinturas de Eren siempre fueron el reflejo de su alma. En ellos podía ver los distintos sentimientos que ahora el papel no lograba comprender, y que ante los ojos de Levi, no podían ser más claros.
-Tengo mucho tiempo como para ordenar todo…-respondió el menor.
-¿Acaso los médicos no fueron claros al decirte que debías obedecer? Ese viejo sólo trata de cuidarte-empezó hablar sin haber recibido ninguna información.
-¿Él te llamó? ¿Por eso viniste?
-Si fuera así, yo no tendría que haber escalado hasta aquí para comprobar el escándalo que tiene un mocoso como tú.
-¡No estoy haciendo ningún escándalo!-gritó el menor, recibiendo la mano del azabache que cubrió su boca enseguida.
-Baja la voz. Recuerda que yo no debería estar aquí. Ahora, será mejor que empieces hablar-apartó su mano y giró su cuerpo para verle a los ojos.
-Yo…-empezó sin saber cómo continuar. Hallar las palabras adecuadas para definir lo que sentía era tan difícil como entenderlo, pero tener la mirada de Levi sobre sí lograba calmarlo-Quiero ir a la escuela.
-¿Sólo eso?-preguntó Levi como si fuera poca cosa.
-No, pero no quiero estar aquí. Todos los días es lo mismo, lo más lejos que puedo ir es hasta el jardín de mi propia casa. Hannes y Mikasa no me dejan en paz, no pueden tratarme como si fuera alguien normal. Incluso tú. Estoy harto de todo esto, no quiero convertirme una vez más en el prisionero de estás paredes…-confesó sin filtrar sus sentimientos.
-Tuviste una recaída hace poco, sólo te estamos cuidando-insistió Levi.
-¿Cuánto más tendré que esperar para que todo acabe?-preguntó el menor con su voz apagada.
¿Cuánto más? Aquella pregunta debería estar prohibida ya que nadie podía responderla. Muchas veces Levi se hizo la misma pregunta y sólo conseguía recordar las palabras del doctor en el hospital. Nadie lo sabía.
-¿Tanto deseas volver a la escuela? Que repitas el año no te matará.
-Quiero dar los exámenes como todos-respondió el menor.
El castaño rogó con la mirada hasta que Levi no tuvo escapatoria. Su único punto débil siempre fue y sería Eren, y siendo él más que nadie testigo del calvario al cual fue sometido, no le obligaría a regresar a ello luego de haber luchado tanto por liberarlo.
-Conseguiré que des tus exámenes finales, y tú, dejarás de hacer berrinche por todo-propuso al pellizcar la mejilla del menor.
-¿¡Enserio!?-gritó y brincó al lado de Levi tras escuchar la noticia, dejando atrás su pequeño escondite.
-Te dije que no gritaras imbécil-cubrió una vez más la boca del menor.
Debido al salto del menor, sus rostros habían quedado a centímetros de distancia el uno del otro. Los labios de Eren bajo la mano del azabache proferían leves palpitaciones en ella, quemando su palma y llamándolo a gritos. Perdido en el mar de sus ojos, los dedos del azabache respondieron al llamado y fueron por ellos tras deslizarse con delicadeza por sus acaramelas mejillas. Con su pulgar acarició los cálidos labios del menor con dulzura, continuando su camino por la barbilla y cuello, hasta sentir cómo ese cuerpo se estremecía frente a él. No fue necesario decirle qué hacer después, Eren cerró sus ojos y separó levemente sus labios que esperaron los del azabache. Levi entrelazó los dedos con una de las manos del castaño y cortó la distancia entre sus bocas con un suave roce sobre los carnosos labios que empezó a devorar.
Debía admitirlo; creer que Eren había cambiado completamente con el tiempo fue un error. No podía impedir que creciera, y crecer implicaba cambios inevitables, no obstante, su luz continuaba siendo la misma que lo arrastró a la fuerza a su lado. No importaba cuan rebelde, irritable u otros cambios tuviera, en su interior continuaría encontrando los mismos sentimientos puros e inocentes que conoció una noche de invierno. Eren no dejaba de ser ese pequeño niño que se sonrojaba ante su mirada y sus caricias, quien soñaba y correspondía sus besos con el temblor de su cuerpo tal y como lo hacía en ese instante. Y sobre todo, por quien daría hasta la última gota de sangre con tal de protegerlo.
Había pasado más de un año desde la última vez que estuvieron completamente solos en el lugar donde sus cuerpos recordaban haberse consumido juntos en una danza de placer y sentimientos. Y pese a las restriccionesque los acompañaban en ese instante, ambos deseaban fundirse en el deseo frustrado de una noche.
Sin pedir permiso, las manos de Levi se metieron por debajo de la playera del menor, explorando ansiosamente la tersa piel que tanto había extrañado. Los brazos de Eren se enrollaron en su cuello y mediante a intensos besos, tumbó el cuerpo del menor sobre la cama. Las manos del castaño se deslizaron en su espalda, buscando su cuerpo tal y como él lo hacía, siendo ese acto suficiente para despertarlo de ese sueño paradisiaco.
Apoyándose sobre sus brazos, se separó y cortó el beso con brusquedad, dejando confuso al castaño bajo su cuerpo.
-¿Levi?-le llamó sin comprender qué ocurría.
-Es suficiente por hoy-respondió Levi con su respiración exaltada.
-Pero…-antes de que pudiera continuar su frase, el cuerpo del azabache se desplomó sobre el suyo tras soltar un profundo suspiro.
-No lo hagas más difícil, por favor-rogó Levi, manteniendo su rostro ladeado en dirección contraria al del menor-Esperemos hasta que tu cuerpo esté bien.
-Bueno…lo siento, debe ser difícil estar a mi lado-se disculpó con lágrimas en sus ojos.
-Jamás creí que sería sencillo. Alégrate, no estoy contigo para satisfacerme con tu cuerpo-abandonó la cama y se detuvo cuando la mano del castaño sostuvo la suya.
-¿Te irás?
-Si queremos conseguir que el viejo te dejé rendir tus exámenes, no me deben encontrar aquí.
-Sólo un poco-rogó el menor.
Había vivido esa situación muchas veces como para saber que no debía oponerse, de todos modos aceptaría quedarse. Sin ninguna palabra de por medio, se sentó en el suelo procurando quedar al lado de la cabecera y pese a que éste le invitó a subir en la cama, se opuso rotundamente. Su cuerpo continuaba sintiendo el calor de hace unos minutos y sabía que no podría resistir ni un minuto junto a él con lo persuasivo que era.
Sosteniendo su mano y apoyando el mentón a la orilla de la cama, admiró el joven rostro avergonzado que lo observaba atentamente. Y en menos tiempo de lo esperado, sus parpados comenzaron a luchar contra el sueño que acabó por ganarle. Levi no desaprovechó esa oportunidad y asegurándose que el menor dormía plácidamente, tomó una foto de su rostro con la ayuda de su teléfono. Besó sus labios con delicadeza y abandonó la habitación en medio de la noche.
Convencer a Hannes no fue sencillo, quién además contaba con la ayuda de Mikasa para refutar tan alocada idea. Fue necesaria de toda una tarde y la ayuda de un tercer participante que llegó como ángel del cielo, para lograr un acuerdo. Armin había utilizado una actitud más dócil y razonable para hablar, muy distinta a la tajante y fría del azabache y la de su mejor amigo que bramaba al no aceptar un no por respuesta. Finalmente, Hannes accedió siempre y cuando Eren no le exigiera a su cuerpo más trabajo del necesario. Levi y Armin se encargaron de ayudarle a estudiar en el poco tiempo que quedaba antes del examen, sumándose luego su resignada hermana.
Enseñarle al castaño todas las materias que tenía que aprender hubiese sido una tarea fácil para el azabache, quién no estaba nada contento en compartir su tiempo con Eren con dos personas más. No había olvidado lo que Armin decía tener por su amigo. Aunque jamás intentó hacer nada, la manera en que lo miraba dejaba al descubierto sus latentes sentimientos que logró tolerar al ver que para el castaño, la compañía de todos era capaz de amortiguar el peso de su enfermedad. El temor e inseguridad que dijo tener aquella noche habían desaparecido, casi parecía que su vida había recobrado su rumbo y era desalentador saber que la verdad era diferente.
Paralelo a sus estudios, el menor no dejó de visitar el hospital tres veces por semana. Todos creyeron que las visitas al médico y el estudio terminarían agotando al castaño, no obstante, se llevaron una gran sorpresa al escuchar de parte de sus doctores, sobre el excelente progreso que llevaba Eren. Y aunque los resultados eran tan alentadores, la cura a su extraña enfermedad continuaba siendo un enigma para todos.
Levi tan sólo llevaba un año de estudio y gracias a la beca que obtuvo, su conocimiento era más avanzado que cualquier alumno de primer año en este pequeño lugar. Había leído gran cantidad de los libros científicos de la biblioteca, había estudiado más de lo que le pidieron que aprendiera y aún no era capaz de hacer absolutamente nada por Eren. Salvo una, a la cual debió acudir antes que nada y que ahora se disponía a enfrentar.
El gran día había llegado, dentro de unas horas Eren y sus amigos rendirían los exámenes por los cuales tanto estudiaron. Días antes, por seguridad y trabajo de Hannes, se acordó que Levi sería el responsable de llevar a Eren a la escuela y traerlo de regreso. Esa mañana llegó temprano en busca de él; de brazos cruzados y con su cuerpo apoyado en la pared, esperaba pacientemente a que el castaño estuviera listo. Para su desgracia, no sería él el único que llevaría a Eren a la escuela, ya que por las escaleras se lo vio llegar acompañado de su hermana y amigo.
De camino a la escuela, todo escucharon a Eren recitar la materia una y otra vez como una grabadora averiada. Esta no sería la primera vez que rendía los exámenes de final de año, no obstante, este año no pudo asistir a las clases de refuerzo y práctica; lo que le hacía estar bastante nervioso e inseguro. Levi y Mikasa se esforzaron por no discutir mientras animaban al joven castaño a tranquilizarse, pero a sus adentros, cada uno competía de manera infantil por ser el primero en apaciguar al castaño. Algo que nadie consiguió.
Una vez frente a la escuela, Levi retuvo al castaño antes de que pudiera entrar.
-Oye, ya escuché suficiente de eso todo el camino-se quejó y golpeó la frente del menor con sus dedos-Lo harás bien.
-¿Cómo puedes estar tan seguro de eso? No has visto el examen-respondió incrédulo a sus palabras.
-Es sólo un papel con preguntas. Te ayudé a estudiar, confía en mí.
En silencio, Eren se quedó pensando en las últimas palabras de Levi mientras la melodía de la campana de la escuela, sonaba al llamar a sus alumnos.
-Lo haré bien, lo prometo-sonrió al finalizar.
-Vendré por ti cuando termines-respondió Levi con una tenue sonrisa.
Con una última sonrisa, Eren se despidió, entró al establecimiento y alcanzó a sus amigos que lo esperaban un poco más adelante. Como si viera partir a un pequeño infante al jardín de niños, Levi lo observó hasta que desapareció de su campo visual y grabando la imagen de esa cálida sonrisa, se marchó rumbo a su nuevo destino.
Tan sólo contaba con unas pocas horas para cumplir con su propósito. El lugar al cual se dirigía se encontraba lejos, por lo que utilizó un bus que lo acercó hasta una distancia prudente para caminar. Una vez allí, se detuvo frente al cartel metálico con letras talladas en la entrada. Al elevar su mirada, leyó claramente: "Centro Penitenciario" y supo que se encontraba en el lugar correcto. Nadie sabía que vendría, salvo Hanji que le ayudó con la información que necesitaba. La castaña le facilitó todo lo que necesitaba sin problema alguno, incluso le advirtió del proceso previo de revisión a la visitas. Y tal y como había escuchado, dos de los guardias que se encontraban en la entrada le detuvieron y pidieron sus datos. Sin peros, Levi les dio todo lo que pedían para después ser dirigido a una habitación al interior de la cárcel donde le esperaban cuatro oficiales. Era la primera vez que veía tantos policías en un solo día, pese a que había sido detenido durante el incidente en la casa del castaño y había participado en varias actividades ilegales, jamás había visitado una cárcel. No hasta el día de hoy.
-Acércate-le habló uno de los uniformados que se encontraba sentado frente a su escritorio.
Obedeciendo, dio tres pasos hacia delante, siendo detenido por dos de los oficiales que le señalaron que se diera la vuelta con el mover de sus manos. Con recelo Levi les dio la espalda y enseguida, sintió como unos brazos elevaban los suyos por sobre su cabeza. Unas manos diferentes lo tocaron por los costados y empezaron a descender por su cuerpo con suaves palmadas que le hicieron dar un salto en defensa.
-Debemos asegurarnos que no traigas nada contigo-explicó uno.
-¿Acaso los impuestos no pagan sus juguetes para este tipo de cosas?-preguntó el azabache molesto.
-Si quieres pasar será mejor que no pongas resistencia-advirtió el oficial en su escritorio.
Había escuchado esto de Hanji, pero sentir las manos de esos hombres recorrer su cuerpo activaba todas sus barreras para defenderse. Hace mucho tiempo, juró que no se dejaría tocar jamás, esa promesa sólo la rompió con Eren y ahora debía romperla una vez más para cumplir con las normas de este lugar.
Antes de poder dar su autorización, las manos los oficiales ya se encargaban de buscar en su cuerpo algo sospechoso. Cada vez que las manos tocaban su cuerpo por sobre su ropa, escuchaba a la mujer de sus pesadillas reír en su oído, y sólo con golpearlos conseguiría callarla. No obstante, antes de llegar a ese límite los hombres se detuvieron y pasaron el detector de metales de pies a cabeza. La inspección había finalizado.
-¿A quién vienes a ver?-preguntó el hombre en su silla.
-Grisha Jaeger-informó Levi.
-¿Familiar?-continuó preguntando mientras anotaba garabatos ilegibles para Levi.
-No, vengo en nombre del grupo médico que lo visitó la otra vez-mintió, repitiendo las palabras que Hanji le había dictado antes de venir. Grisha estaba privado de visitas irrelevantes, sólo podía confiar en la castaña para entrar.
-Ya veo, una mujer del hospital llamó hoy para avisarnos que vendría alguien así-corroboró el hombre-Él te llevará-señaló con su mentón a uno de los oficiales que abría la puerta para sacarlo de allí.
El primer paso era el más sencillo de todos, en cambio, el segundo era impredecible. Mientras seguía los pasos del hombre por los pasillos, empezaba a ordenar las ideas. Había tanto que preguntar, tanto que le gustaría decir y sin embargo, debía mantener la cabeza fría. El hombre estaba loco, pero su locura iba de la mano con el astuto intelecto que ocasionó todo el caos que mantenía a los médicos de Eren de manos atadas. Al pensar en el daño causado, mordió su labio inferior para retener su ira y cuando se detuvieron frente a una puerta, morderse no fue suficiente para esconder el odio.
-Son 20 minutos, nada más-le dijo tajante, abriendo la puerta para que entrara.
Avanzó con su paso firme y tenso, una vez adentro, escuchó la puerta cerrarse tras su espalda.
Al interior había una silla frente a una gran pared transparente que permitía ver el otro lado idéntico al de donde se encontraba, conectado únicamente por un teléfono inalámbrico. Se acercó a la silla a esperar y antes de poder sentarse, la puerta del otro lado se abrió y por ella entró el demonio que avivó las llamas del infierno en su interior. Ambos cruzaron miradas, Grisha no mostró sorpresa alguna mientras que Levi, luchaba por controlar la ira que recorría sus músculos y reclamaba por la vida de esa bestia.
Cuando ambos estuvieron en sus puestos, mantuvieron sus miradas durante unos segundos más antes de que Grisha y Levi fueron al mismo tiempo por el teléfono.
-¿Cómo está Eren?-preguntó con su voz ronca. Al escucharlo, mordió su lengua con tal de impedir las maldiciones que tanto deseaba gritarle.
El hombre que había arruinado la vida de Eren estaba allí, observándolo con su vacía y penetrante mirada mientras preguntaba con descaro por su hijo.
-¿Por qué te callas? Vienes a hablar de Eren, ¿no?-insistió el hombre.
-No te daré el gusto de saber de él-respondió con frialdad.
-Debes estar desesperado por encontrar una solución para él, de lo contrario no habrías venido aquí.
-Si creyera que obtendría la cura para Eren al venir aquí, sería un completo imbécil-respondió Levi de manera arisca.
-¿Entonces?-preguntó curioso.
-Quiero escuchar, ¿cómo lo hiciste? ¿Cómo empezaste a experimentar con él?-respondió con claridad.
-¿Qué te hace creer que le diré algo como eso a una rata como tú?
-No veo que tengas nada más interesante que hacer-ante sus palabas, Grisha sonrió y empezó a reír a través de un sonido ronco.
-De todos modos, no podrás hacer nada, pero si tanto deseas escuchar, no me molesta contarte un poco si así mis palabras conseguirán torturarte-hizo una pausa y aclaró su garganta-Eren siempre tuvo un gran parecido con su madre, luego de que su cuerpo colapsara, la respuesta era tan obvia que no dudé en tomarla. Él era todo lo que necesitaba para traerla de vuelta. Creí que su pequeño cuerpo no sobreviviría los primeros años, pero antes de eso planeaba encontrar la solución. Sin embargo todo era tan difícil y yo no lograba avanzar en lo absoluto. Ese niño tiene una determinación monstruosa; su cuerpo se negaba a ceder incluso ante la muerte, eso me brindó más tiempo. Día tras día, mi trabajo no paró y con el pasar de los años, su organismo fue rindiéndose ante mi trabajo. Estaba cerca, era cuestión de tiempo para que yo pudiera traer Carla de regreso. Pero tú apareciste. ¿De verdad crees que podrás solucionar esto? Ninguno de esos médicos logrará hacer la mitad de lo que yo hice, todos esos charlatanes no son más que imbéciles que dicen querer ayudar. ¿Cómo quieren ayudar si no buscan la solución? La ciencia requiere investigación, requiere innovación y…
-¿Tenía que ser tu hijo?-interrumpió el azabache sombríamente.
-¿Qué crees que nos ha llevado a ser lo que hoy somos? Nuestros deseos. Deseamos algo y para ello creamos y buscamos medios para obtenerlo. Yo deseaba a mi esposa ¿No harías tú lo que fuese por Eren? Claro que sí, lo has hecho-sonrió-Cuando te vi esa tarde en el cuarto de Eren, no tardé mucho en darme cuenta que te infiltrabas allí por las noches. Pero algo no salió muy bien en una de ellas. Fuiste tú a quien descubrieron esa noche mis vecinos, ¿cierto?
Junto con su corazón deteniéndose, Levi no pudo evitar abrir sus ojos ante la sorpresa de ser descubierto. La mirada de ese hombre penetraba tan profundo, que podía sentir como si pudiera ver sus secretos y éstos corrieran peligro de ser revelados. Grisha había sonreído, sabía que era verdad y si hablaba, existía la posibilidad de que esa investigación se abriera nuevamente con Levi como culpable.
-Lo asesinaste con tal de seguir a su lado ¿Acaso no es parecido a lo que yo hice con mi esposa? Deseaste estar a su lado y lo conseguiste-susurró lo último.
-¡No me compares contigo basura!-bramó en un grito.
-¿Sabes por qué accedí a contarte todo esto? Tú me quitaste la oportunidad de recuperar lo que tanto amo, ahora yo te quitaré la tuya no sin antes haberte dicho todo esto. No diré nada sobre tu asesinato, ahora que sabes todo esto, creerás que podrás hacer algo por salvarlo y lucharás por ello. Pero sólo verás cómo él se escapa de tus manos y cuando tu frustración sea tan grande, recordarás este día; querrás matarme y no podrás. No habrá nada que acabe con ese dolor.
-Te equivocas, seré yo quien te haga ahogarte con toda esa mierda-negó Levi con firmeza.
La puerta tras la espalda del azabache se abrió y por la rendija la cabeza del oficial que lo acompañaba se asomó:
-Suficiente, fin de los 20 minutos-avisó.
-Si creíste que conseguirías salvar a Eren al venir aquí, estabas equivocado. Da igual si lo utilicé, es mío y si no lo tengo yo, lo quiero muerto. Buena suerte, futuro doctor-finalizó Grisha, levantándose con una sonrisa y desquiciada mirada sobre el azabache.
Del mismo modo, Levi se levantó de su asiento y giró su cuerpo hacia la salida. No esperaba ninguna ayuda de Grisha, sin embargo saber cómo todo empezó le ayudaría a ordenar futuramente su proceder.
Al salir de allí, las sonrisas de Eren aparecían en su cabeza y eran opacadas por las de su padre. La ansiedad por salvar al menor de ese destino era incontrolable, y junto a ella, estaba la inevitable inseguridad ante las palabras de Grisha. Parecía como si el futuro lo tuviera planeado, ya que Levi no recordaba haberle dicho que había escogido el camino de la medicina.
En medio de una sala silenciosa, Eren respondía su último examen con gran agilidad. Las preguntas eran exactamente iguales a las preguntas que le hacían Levi y Armin, era como si ambos hubiesen adivinado lo que preguntarían en cada página. Y antes de acabar con el tiempo, entregó su examen satisfecho con su rendimiento.
Al salir de la sala, su mejor amigo le esperaba al ser uno de los primero en terminar.
-¿Cómo te fue?-preguntó Armin.
-¡Las preguntas eran exactamente igual a lo que me enseñaron!-gritó con entusiasmo.
-¡Shh! No digas eso, pueden pensar cualquier cosa de nosotros-advirtió el rubio al bajar la voz.
-¿No habrás robado los exámenes?-preguntó en voz baja.
-¡No digas eso!
-Era broma-sonrió tras burlarse, provocando que las mejillas del rubio se ruborizaran al verlo.
-Eh…M-Mikasa aún no termina, podríamos esperarla en la cafetería. ¿Quieres comer algo?-invitó Armin, intentando ocultar sus sentimientos.
-Claro, de todos modos Levi aún no llega-aceptó el castaño.
Caminaron hasta las escaleras que los llevarían al primer piso. Si tan sólo Armin no le controlara lo que consumía, hubiera pedido toda la comida que pudiera costear para llenar su estómago. Los nervios de la mañana no le dejaron tomar un buen desayuno y almuerzo, y hacer trabajar tanto su cabeza ocupó todas sus reservas.
En las escaleras se encontraron con más alumnos que se dirigían al mismo lugar que ellos; al parecer no era el único que tenía hambre. Y mientras pensaba en las cosas que podría comer al bajar los escalones, el mundo se congeló frente a sus ojos y el tiempo empezó a correr más lento de lo habitual. Quiso llamar a Armin, pero sus labios parecían estar bloqueados por algún pegamento que no le dejó hablar. Antes de percatarse de que sus piernas no le respondían, su cuerpo era arrastrado por la fuerza de gravedad y vio a las escaleras aproximarse con suma lentitud.
-¡Eren!-gritó el rubio al ver el cuerpo de su amigo rodar por las escaleras. Saltando los escalones de dos en dos, se esforzó en alcanzarlo pero sólo lo hizo cuando éste aterrizó en el primer piso-¡Eren! ¿¡Puedes escucharme!?-gritó desesperado mientras daba leves golpes en la mejilla de su amigo.
No hubo respuesta, Eren estaba inconsciente mientras de su cabeza escurría la sangre generada por el golpe de la caída. El alboroto llamó a todos los que se encontraban alrededor, algunos intentaron prestar ayuda mientras que otros sólo observaban desde sus rincones.
Al llegar a la escuela, Levi esperó a las fueras del establecimiento por Eren. Vio salir a muchos de los alumnos, los había contado uno por uno como para darse cuenta que casi todos estaban fuera y del castaño no había rastro. Sacó su teléfono para ver la hora; llevaba más de 30 minutos esperando y la hora de término había sido minutos antes de su llegada. Quiso llamar al número del castaño y antes de poder hacerlo, fue éste mismo quien le llamó a su teléfono:
-¿Dónde estás? Llevo más de media hora esperando por ti-contestó el azabache.
-Levi, soy Armin. Él no está en la escuela, hubo un accidente… cayó por las escaleras y hubo que traerlo al hospital. Está bien, Hannes aún no….
-¿No ibas a cuidarlo? ¿No pudiste cuidar de él en menos de un día?-atacó Levi-Olvídalo, iré-cortó la llamada sin esperar respuesta.
Su cuerpo empezó a moverse de inmediato, llegaría pronto si corría con todas sus fuerzas al encontrarse cerca del hospital. La culpa no tardó en hacerse espacio en su cabeza; jamás tuvo que dejarlo solo, Eren era inestable y nadie lo protegería como él lo hacía. Grisha aparecía en su cabeza una vez más, riéndose y repitiendo esas crudas palabras. Levi sólo podía correr, buscando llegar al hospital lo más pronto posible y huir de las voces en su cabeza.
No tardó más de 15 minutos en llegar al hospital, sentía que su corazón explotaría por forzarlo a trabajar al máximo, pero nada sería peor que no ver al castaño sano y salvo. Conocía el piso donde siempre se quedaba, allí se encontraban las mejores habitaciones y servicio del hospital. Al llegar a recepción, preguntó por la habitación y al obtener el número, caminó a paso apresurado hasta llegar a ella. No se molestó en tocar, nunca lo hacía. Abrió la puerta de un empujón y al entrar lo vio despierto junto a su hermana y Armin. Su brazo izquierdo estaba enyesado y unos vendajes envolvían la zona de su frente.
Eren le miró por unos segundos, luego frunció el ceño y desvió su frustrada mirada en disgusto.
-¿Cómo te sientes?-le preguntó al menor, ignorando a sus acompañantes.
-No es nada-respondió molesto.
-Eren se cayó por las escaleras, estuvo inconsciente y despertó en la ambulancia. Lo siento, todo sucedió tan rápido que no pude hacer nada…-explicó Armin al sentirse culpable por lo sucedido.
-¡Armin!-gritó el castaño, quien no quería hablar al respecto.
-No es tu culpa-animó Mikasa.
-¿Dónde está Hannes? ¿Los médicos qué dijeron?-quiso saber Levi.
-Él dijo que venía de inmediato, y los médicos…
-¡Eren!-gritó Hannes al llegar de sorpresa a la habitación y al verlo, suspiró aliviado-¿Cómo te sientes? ¿Qué han dicho los doctores?
-Estoy bien. Debo quedarme aquí esta noche-informó desanimado.
-Ya veo…-dijo más calmado-Mikasa ¿por qué no me acompañas a buscar las cosas para tu hermano?-ofreció Hannes.
-No dejaré a Eren solo-se negó la chica.
-Regresaremos de inmediato, Armin y Levi le harán compañía.
-Creo que los acompañaré…-ofreció el rubio. No había razón para quedarse, Levi era capaz de cuidarlo mucho mejor de lo que él podía hacerlo. Quedarse sólo sería un estorbo; no había nada que él pudiera hacer por Eren.
-No, tú quédate con Eren-insistió Mikasa.
-Estará con Levi, el podrá cuidar de él-sonrió con amargura.
-Bien, nos vamos-pasó sus brazos por los hombros de ambos chicos, impidiéndoles escapar-Volveremos de inmediato, Levi si algún médico viene, encárgate de recibir la información.
-Claro-aceptó el azabache.
Pese a que todos se habían marchado, Eren mantuvo su mirada clavada en la ventana sin intenciones de toparse con Levi. Estaba molesto, al menos eso pensaba Levi, quien se acercó hasta su lado de la cama y se paró frente a sus ojos. Eren corrió su rostro, buscando rehuir del azabache que no planeaba dejarlo escapar.
-¿Vas a jugar a las escondidas toda la tarde?-preguntó Levi, pero el menor no se esforzó en responder-Hey-buscó tomar uno de los mechones del castaño y éste mismo apartó su mano-Conozco a un niño exactamente igual a ti. Tiene un carácter muy especial; cuando se enoja, se frustra y está triste, es muy difícil de tratar. Pero en el fondo es una persona dulce que espera ser comprendido por los demás.
-Estás hablando mucho hoy…-respondió Eren sin mover su rostro.
-No seas idiota, siempre lo hago-contradijo molesto.
-Eso no es cierto-negó al girar su rostro fruncido.
-Esa venda se ve bien en tu cabeza-bromeó Levi al verlo de frente.
-No pude moverme-confesó de improvisto-Mis piernas no me hicieron caso y caí. Sólo caí-sus ojos empezaban a volverse vidriosos y ni sus dientes mordiendo su labio inferior eran capaz de impedirlo. Era normal verlo llorar, pero cada vez que lo hacía debido a la frustración de su enfermedad, el inquebrantable corazón del azabache empezaba a desmoronarse con el correr de sus lágrimas.
-¿Puedes moverlas ahora?-preguntó el azabache.
-Cuando desperté podía hacerlo. Quiero irme, no me gusta este lugar.
-Será sólo un día, mañana podrás regresar.
-No, no es así….-negó con un movimiento de cabeza. Bajó su mirada y tragó saliva-Te mentí, les mentí a todos.
-¿Qué quieres decir?-preguntó impactado.
-Cuando me preparaba para los exámenes…hubo algo que no les dije. Había noches, donde despertaba por un fuerte dolor en mi pecho. A veces no podía respirar; me sentaba sobre mi cama, sostenía mi pecho con fuerzas y rogaba para que se detuviera pronto. Sabía que si algo así me ocurría, Hannes me prohibiría rendir los exámenes, así que lo oculté. Tenía miedo de que a través de mis visitas al hospital se enteraran de la verdad…así que hablé con el señor Adam y le pedí que no dijera nada. Lo siento…
-¿Qué demonios creíste que hacías? ¿También tienes mala esa mierda de cerebro?-respondió sin cuidado, Eren lo había engañado y también había jugado con su salud. Era inaceptable.
-Lo siento… Sólo quería ser una persona normal, por última vez.
-No trates de excusarte con esa clase de mierda, tan sólo era una maldita hoja. Arriesgaste tu vida por un maldito papel.
-Yo no volveré a la escuela…-sus palabras fueron capaz de detener la furia de Levi-Era mi última oportunidad y quería hacerlo lo mejor posible. Mi cuerpo se vuelve inestable, incluso hoy no puedo hacer la mayoría de las cosas que hace una persona normal y ni siquiera sé si mañana despertaré. Sólo quería un último día en ese lugar, como una persona normal-finalizó con el explotando en un mar de lágrimas.
Aquella mentira le había sorprendido más de lo que esperaba. Era la primera vez que Eren le ocultaba algo tan importante; sentirse traicionado era inevitable. Sin embargo, la angustia y el sincero deseo del castaño tras de ella, fueron mucho más doloroso que esa pequeña instancia de traición.
Eren se caía a pedazos frente a sus ojos debido a la verdad que nadie se atrevió a contarle. Parecía que nada en este cruel mundo iba a dar calma a esa atormentada alma, pero aun así, quiso sostenerla en medio de sus brazos que se estrecharon el cuerpo del menor. Y como si lo hubiese estado esperando todo este rato, los temblorosos brazos de Eren se aferraron con fuerzas al cuerpo del azabache mientras sus desgarradores gritos se perdían en su pecho.
Levi quiso detenerlo, pero nada de lo que decía o hacía conseguía calmarlo. Sólo el llanto sería capaz de lavar todos esos impasibles sentimientos. Y en medio del mar de lágrimas, el ruido de un pequeño monstruo detuvo el llanto al tomarlos por sorpresa:
-¿Eso fue tu estomago?-preguntó Levi sin liberar al menor de sus brazos.
-N-no-negó avergonzado.
-Pues tu pequeña bestia no me engaña-sonrió a espaldas de Eren.
-No te rías…no he comido nada desde el almuerzo-explicó Eren.
-¿Quieres ir por algo de comer?-invitó Levi tras separarse del cuerpo del castaño.
-Me prohibieron caminar…-recordó el menor.
-Eso se puede solucionar.
Levi se alejó del menor y abandonó el cuarto sin decir a dónde se dirigía. La cabeza de Eren no lograba comprender tal repentino acto y al no poder seguirlo, esperó a que regresara. Y en menos de cinco minutos, Levi entró con una silla de ruedas que lo hizo sonreír.
Con un poco de ayuda de Levi, salió de la cama de hospital, se sentó en la silla y salieron de esa habitación. No se preocuparon de ir a ocultas de la gente ya que no estaban rompiendo ninguna regla de sus doctores.
Utilizaron el ascensor para llegar al primer piso donde se encontraba la cafetería y durante el camino, hablaron de temas triviales como solían hacerlo. El llanto y el dolor habían sido olvidados, pero no tomó mucho tiempo en regresar a través de una pregunta del menor:
-¿Estás molesto conmigo por haberte mentido?-preguntó el castaño.
-Si te dijera que no, estaría mintiendo. La próxima vez que lo hagas no te lo perdonaré-advirtió Levi.
-Lo siento.
Mientras ambos mantenían aquella conversación, unas voces alteradas se escuchaban venir desde el fondo del pasillo. Tal escandalo fue imposible de ignorar y ambos dirigieron sus ojos hacia el origen del ruido. Unos metros más adelante, venía un grupo de internos corriendo hacia ellos con una camilla que transportaba una persona.
-¡Háganse a un lado!-gritaba uno de ellos mientras corría deprisa.
Con tal de dejarles pasar, Levi se hizo a un lado con la silla de rueda y los internos pasaron a gran velocidad por su lado. Ambos observaron la camilla al pasar, donde vieron a un hombre extraño para Eren y tan conocido por Levi.
Bastó de una milésima de segundos para que el azabache reconociera el rostro de la persona moribunda en la camilla. Fueron incontables las noches en donde imaginó a su padre muerto por diversas circunstancias y ahora, esas fantasías estaban a punto de hacerse realidad.
-¿Levi?-llamó Eren al ver el pálido y petrificado rostro del azabache.
-Lo siento, pero debo ir a un lugar antes-tomó la silla de rueda y dio la vuelta.
Eren le llamó varias veces mientras él corría tras la camilla que transportaba a Keny. No había duda de que era él, pero, ¿por qué estaba corriendo? La conexión con ese hombre había desparecido y ya nada tenía que ver con él, entonces, ¿por qué? No se lo podía explicar, sus pies lo habían llevado hasta la sala de urgencias donde había ingresado y antes de que pudiera entrar, uno de los internos le detuvo:
-Lo siento, pero no puedes entrar-detuvo el hombre.
-Tengo que entrar-insistió Levi.
-¿Eres algún familiar?-preguntó el hombre.
-Soy...su hijo-dijo sorprendido ante sus palabras, dejando al castaño boquiabierto.
-Sólo tú él se queda afuera-señaló al castaño.
-No puedo dejarlo solo, entrará conmigo-respondió dominante.
El hombre no entró en discusión y con un movimiento de cabeza le indicó que pasara rápido. Levi tomó la silla de ruedas y entró junto al menor, al interior, los internos trataban de hacer algo al correr de un lado a otro.
-¿¡Dónde está el médico!?-gritó una chica.
-Ya contactamos con él, estará aquí dentro de poco-respondió un hombre.
Levi dejó la silla de ruedas en un rincón de la sala y caminó hasta la camilla. Los gritos y ruidos de la sala parecían distantes, al igual que la gente que se hallaba allí. Bastó con ver su rostro para que ninguno de los presentes le prohibiera acercarse a la camilla y cuando estuvo cerca, pudo ver mejor la situación. El cuerpo de Keny tenía varias heridas, algunas muy profundas causadas por algún objeto corto punzante y otras que parecían ser causadas por una pelea cuerpo a cuerpo. Ese hombre jamás había perdido una pelea, ¿cómo había llegado allí? La respuesta era tan obvia que se podía ver en sus ojos dilatados.
-Los efectos de la droga están desapareciendo-informaron.
Keny respiraba con dificultad y buscando evadir la molesta luz de la sala, giró su rostro, encontrándose con la silueta del azabache. Confundido frunció sus ojos como si tratara de ver con mayor claridad lo que él creía ser un efecto alucinógeno y tras aceptar la verdad, sonrió.
-Vaya, mi cabeza me hace ver pequeñas ratas callejeras-tosió tras decir sus palabras. Sangre salía de su boca al tener uno de sus pulmones lastimados.
-No soy ninguna ilusión.
-¿Vienes a castigarme?-sonrió-No creas que lograras que me arrepienta de algo.
-Te ves lamentable.
-Ja, ¿eso crees?
-Su pulso está disminuyendo-informó uno de los internos.
-Tal vez tengas razón-sonrió resignado a su condición, percatándose de la presencia que lo observaba desde la silla de ruedas con lastima y temor-Déjame decirte algo. ¡ngh!-se quejó del dolor-Eres la rata más escurridiza que he visto, pero es fácil atraparte cuando toman lo que quieres-con la poca fuerza que le quedaba, estiró su brazo y acercó el rostro del azabache al tomarlo por el cuello de su playera-Si dejas que te arrebaten lo que deseas, perderás. No dejes que te ganen-dijo con determinación.
-¿Pretendes salvarte con esas palabras?-ocultó su sorpresa al zafarse del agarre de Keny y éste empezó a reír.
-No le temo al infierno.
-No interferiré en tu viaje hasta allá, pero antes respóndeme; ¿por qué me dejaste vivir cuando ella me abandonó?-preguntó al clavar sus ojos sobre los de Keny.
-Después de todo, te pareces a mí-tras su confesión, empezó a reír como si hubiese escuchado el mejor chiste de su vida.
Los internos alejaron a Levi al ver cómo el estado de Keny se disparaba y empeoraba aceleradamente. Pese a que todo indicaba que su cuerpo no resistiría más y los intentos por salvarle eran completamente nulos, continuó riendo hasta que la sangre en los pulmones no le dejó respirar y falleció. Levi había acudido hasta Eren para impedirle ver tal sanguinaria escena y tras comprobar que aquel hombre ya no volvería a levantarse, se escabulló a través de la puerta junto con el menor. Sólo cuando estuvieron afuera, Levi sacó su mano de los ojos del castaño que se hallaba petrificado sobre su silla.
-Levi…-balbuceó su nombre pero no fue capaz de continuar. No sabía qué decir, todo había sido tan rápido y sorpresivo que no hubo tiempo de digerirlo.
Desconocía la clase de rostro que hallaría en el azabache y haciendo su cabeza hacia atrás, se encontró con el mismo rostro de piedra que había visto en él cuando lo conoció. Aquella máscara que ocultaba secretos y que era casi impenetrable, no quería verla de nuevo.
-Levi-le llamó esta vez más firme.
-Lamento haberte involucrado en esto-se disculpó al encontrar la mirada preocupada y temerosa del menor.
-Él está…
-Muerto. Descuida, no es como si tuviera una relación con él-aseguró sin sentirse seguro de sus palabras.
-Disculpa-le llamó un hombre que salió de la sala-¿Dijiste ser hijo de ese hombre? Buscamos en sus registros algún familiar para contactar, pero en sus papeles no sale ningún hijo.
-No conozco a ese hombre, fue un malentendido-mintió, cubriendo la boca del menor para evitar cualquier intervención.
-Entiendo, es una lástima…
El hombre regresó a la sala y Levi retomó su rumbo, siendo esa la última vez que escuchó hablar sobre su padre. Seguramente las circunstancias que le llevaron a su muerte jamás se conocerían y no había nada que él tuviera que hacer con ese cuerpo. Hace mucho tiempo que se encontraba desligado de ese hombre. Sin embargo, la pregunta que llevó por tantos años y que jamás se atrevió a preguntar, hoy había sido respondida de manera abrumadora. Keny siempre tuvo la facilidad para meterse en su cabeza y aunque con el tiempo logró hacerlo a un lado, estaba seguro que las palabras de hoy se quedarían con él para siempre.
Cada vez más cerca del casino, Eren no se atrevió a decirle alguna palabra a Levi y éste tampoco dijo nada. Era la primera y última vez que vería al padre de Levi, y aunque ese personaje fue el que creó los miedos de la persona que amaba, no podía dejar de preguntarse si abandonarlo había sido lo correcto. Era difícil perdonar a la persona que te empujó a un oscuro abismo, destruyendo tus sueños y ganas de vivir, pero, ¿era posible perdonarlo por ser tu padre? Era algo que no podía responder, ya que incluso él, no sabía si podría perdonar a su padre por el daño que le hizo.
-¿Estuvo bien mentir?-preguntó el menor.
-No mentí, yo dejé de ser su hijo hace mucho tiempo.
-¿No te importa qué suceda con él?
-Es sólo un cuerpo, él ya no está aquí.
Antes de que Eren pudiese responder, escuchó una voz llamarle por la espalda. Tanto Levi como él voltearon y se encontraron con Hannes y los demás que venían tras sus pasos.
-Estuve buscándolos como loco, no salgan así sin antes avisarme. No tienes idea del susto que nos diste-los regañó Hannes.
-Lo siento, tenía hambre y Levi me trajo a la cafetería-explicó el castaño.
-Espero que sea la última. Por cierto, necesito que vengas conmigo Levi, Mikasa y Armin llevarán a Eren por algo de comer.
-De acuerdo-aceptó, entregando la silla a la chica que le miró enfadada. Las miradas de Mikasa ya eran rutinarias, no había necesidad de responder a cada una de ellas.
-Levi-detuvo Eren, quien continuaba preocupado por cómo se encontraba por la muerte de su padre.
-Todo está bien. Ve a terminar con ese monstruo que llevas contigo, volveré enseguida-le animó a ir.
Los ojos del castaño no lo abandonaron hasta que su hermana se lo llevó junto al rubio. Del mismo modo, Hannes guio al azabache por un camino diferente a los demás. Por la expresión del rostro del hombre, se dirigían a escuchar a los doctores de Eren, los cuales de seguro no tenían buenas noticias.
Regresaron al cuarto de Eren, seguramente a buscar algo antes de ir por el doctor, pero éste les esperaba ya en el interior.
-Veo que los encontraste-se dirigió a Hannes.
-Sí, iban a la cafetería. Traje a Levi conmigo, tal y como lo pidió-respondió el tutor.
-¿Por qué me querían aquí?-preguntó receloso.
-Quería conversar algo delicado con ustedes, ya que eres tan cercano a Eren y algún día te convertirás en médico, sería bueno que estés presente.
-Eren me contó sobre su secreto-atacó Levi sin poder contenerse.
-¿Qué secreto?-preguntó Hannes confuso.
-Uno de mis deberes como médico es informarle a la familia sobre el estado del paciente, pero si éste no lo desea, debo mantenerme en silencio.
-Esperen, ¿de qué secreto estamos hablando? Y aunque eso sea así, Eren tan sólo tiene 16 años, aún es un niño, no puede hacerse cargo de estos asuntos-se interpuso Hannes.
-Lo siento, pero Eren tiene la conciencia suficiente como para tomar decisiones. No puedo divulgar los secretos de mis pacientes si éstos no lo desean, y sería bueno que tú tampoco lo hagas Levi. Puede preguntarle a él después, ahora quiero conversar algo más importante con ustedes-cambio de tema, evitando que éste se alargara más de la cuenta.
-¿Qué sería?-quiso saber el azabache.
-Con el reciente accidente de Eren, hicimos la toma de exámenes correspondientes, pero si me permiten ser sincero, nuestros métodos no están siendo muy efectivos. Lo que a Eren le ocurrió esta tarde, fue un problema en el área motora de su cerebro que le impidió mover sus extremidades. Cuando despertó, ese problema ya no estaba. Como equipo hacemos todo lo posible para ayudarlo, pero el misterio de su cuerpo avanza más rápido que todo lo que podemos hacer por él. Estamos en el mejor hospital del país, pero eso sigue siendo muy poco para nuestra investigación-finalizó el médico.
-Pero, buscarán el método, ¿verdad? Cubriremos todos los gastos, pero deben encontrar la manera de curar a Eren-la voz de Hannes balbuceaba al no aceptar la situación.
La verdad tras las palabras del médico era clara, sólo que él no las quería decir ya que sabía que la idea resultaría ser una locura para Hannes. De pronto, las últimas imágenes de su padre vinieron a su cabeza: "Si dejas que te arrebaten lo que deseas, perderás. No dejes que te ganen" recordó. Jamás esperó que palabras del desafortunado de Keny fueran de ayuda, siendo estás las que se encargaron de disipar todos los malos augurios que había escuchado de Grisha esa misma tarde.
-Si Eren va a otro país, ¿podrían avanzar más rápido?-preguntó el azabache, conociendo las intenciones del médico.
-Es lo que creemos-respondió Adam.
-¿Qué? ¿Están locos? Eren no irá ningún lado, eso es imposible-se opuso Hannes indignado por las palabras de ambos.
-Durante el año que estuve en Estados Unidos, aprendí cuan avanzada es la medicina allá. Si Eren viaja, las probabilidades de encontrar una cura serán más altas-sostuvo el azabache.
-Levi, todo este tiempo te he confiado a Eren y he apoyado la relación que llevan juntos, ¡pero esto es una locura!-gritó furioso-Sé muy bien lo que estás pensando; ustedes dos son tan sólo unos niños, Eren apenas conoce su propia ciudad y no es estable ¡Definitivamente no!-se negó furioso ante tal idea.
-¿Lo mantendrás aquí? ¿Acaso estás sordo que no oyes lo que dijo? La medicina de este país no es suficiente, Eren se está muriendo y tú sólo piensas en retenerlo en esa maldita casa-contestó Levi sin ningún gota de respeto.
-¡Es suficiente! Si continuas hablándome así no te dejaré verlo más-amenazó Hannes.
-Eren está así por los deseos egoístas del cerdo de su padre. Estás haciendo lo mismo-atacó Levi, quien no pensaba ceder ante Hannes.
-¡Basta!-se escuchó una tercera voz, la cual no pertenecía al doctor. Buscaron al propietario de aquella voz, encontrándose con el castaño en el marco de la puerta junto a su hermana y Armin. Había escuchado todo, su desanimado rostro era evidencia de ello-Quiero ir-confesó de último.
-¡Eren!-le gritó su hermana.
-No puedes ir y no lo harás. ¿Te das cuenta de la estupidez que estás diciendo? Eres tan sólo un niño, ninguno de nosotros podrá acompañarte, estarías solo-Hannes explicaba sus razones, pero nada de ello convencía al menor.
-Levi estará conmigo, él aún puede retomar sus estudios allá. Ninguno de ustedes quiso decirme la verdad sobre mi enfermedad, pero el doctor Adam no me lo ocultó…Yo sé que mi cuerpo empieza a destruirse por sí solo y sé que dentro de un tiempo no podré hacer gran parte de lo que hago hoy si no encuentran una cura. Pero yo no quiero esperar hasta que eso ocurra, voy a luchar cada día y no dejaré que nadie se interponga en esto.
-No puedes tomar decisiones tan a la ligera Eren, eres tan sólo un niño-insistió Hannes.
-Al menos déjenme decidir por mi vida-dijo con desconsuelo.
Hannes no respondió y se limitó a observar silencioso al castaño.
-Entiendo que esto sea complicado, no es necesario que decidan ahora, pueden darme su respuesta luego-agregó Adam.
-No. Ya hemos tomado una decisión-hizo un silencio al mirar a Eren, quien asustado por lo que podría decir, frunció el ceño-Si es por su bien, dejaremos que vaya-sonrió al ocultar su dolor.
La decisión de Hannes iluminó los ojos del castaño y fue imposible para él ocultar la enorme felicidad puesta en una sonrisa. Sin embargo, éstas palabras tan sólo fueron dichosas para Eren y Levi, ya que ni su hermana y amigo podían creer que Hannes hubiera aceptado tal locura.
Tal vez el mundo siga siendo igual mañana; el sol saldrá por al alba y le dará la bienvenida a la luna al anochecer, las estaciones continuarán su curso y las olas no dejarán de acariciar la blanca arena de playa. Pero hoy, mi mundo ha cambiado y seguirá un curso un diferente a los demás.
Continuará…
Holo! Yo aquí actualizando luego de mucho tiempo, como siempre :c No sabía si después de este cap hacer una segunda parte o seguir el fic como siempre, pero decidí por seguir actualizando sin dividirlo en dos partes. Una vez dije que aún le quedaba mucho a esta historia, y la verdad le queda mucho más de lo que esperaba ya que no quiero pasar a la ligera la etapa cuando Levi se convierte en médico, cómo avanza la enfermedad de Eren(que a mi gusto es lo más importante de la historia) y unas cuantas sorpresas que tengo planeada. Espero que la historia siga gustándoles y que sea capaz de hacer llegar a ustedes los sentimientos de los personajes. Como he dicho anteriormente, si hay algo que quieran decirme o aconsejarme, son libres de hacerlo :3
Respondo reviews cap 22:
Annyel: Lo siento por tardar tanto en actualizar y responder este review :c Me alegro mucho que te haya gustado el cap y muchas gracias por leer 3 Cuídate nos leemos.
Akire: Muchas gracias y gracias por la galleta :3 Cuídate mucho y nos leemos 3
Alipon: Linda muchas gracias por seguir esta historia y dejarme un lindo review siempre que puedes c: 3 Yo también pude leer tu fic después de tanto y está maravilloso *-* Estoy rezando para que puedas actualizar pronto :c Muchas gracias por leer y espero te siga gustando la historia. Cuídate mucho y nos leemos 3
Anonimo: Muchas gracias 3! Me alegro mucho que te guste tanto y que te haya hecho feliz c: Espero que te siga gustando, cuídate mucho y nos leemos 3
Genevieve phantomhive: Ya estoy casada? Okno xd Me alegro de haber sido capaz de transmitirte tantos sentimientos c: Muchas gracias por leer y darle tanto cariño a esta historia, cuídate mucho y nos leemos c: 3
Kokoa Kirkland: Aunque el Angst lo he abordado con sutileza (no quiero que sufran?) no la verdad es que empezará de a poco :3 Muchas gracias por leer, cuídate y nos leemos 3
Mapi: Muchas gracias por leer, espero que te siga gustando y lamentablemente la tristeza debe venir sí o sí :c Cuídate mucho y nos leemos 3
Ame8910: Muchas gracias *-* 3
Brenda hachi 13: A pesar de que diga tragedia, recién estoy abordando la parte del angst así que aún queda felicidad? Pero bueno, no todo es pura tristeza :3 Muchas gracias por darle tanto amor a mis historias y dejar tus lindos reviews :3 Espero que la historia te siga gustando como lo ha hecho hasta ahora. Cuídate muchos y nos leemos 3
Karstein abarai: Aún no se pone tan feo c: Muchas gracias por leer, cuídate muchos y nos leemos 3
Yuki sakana san: Muchas gracias a ti por leer :3 Espero que te siga gustando y sea capaz de hacerte llegar los sentimientos de los personajes. Cuídate muchos y nos leemos 3
Reviews cap 23:
Genevieve phantomhive: Muchas gracias por esperar y leer esta historia :c esta vez tardé mucho más en actualizar, lo siento. Aún queda mucha historia por leer, y aunque a partir de ahora estará llena de momentos difíciles, no dejaré de darle esos detalles a los capítulos que amortiguan esa tristeza :) Muchas gracias por leer y espero que te haya gustado el cap, cuídate mucho y nos leemos! 3
Animelovertillend: Muchas gracias por querer traducir esta historia, claro que puedes hacerlo siempre y cuando menciones de dónde proviene ^^ Gracias por leer y seguir esta historia, cuídate mucho y nos leemos!3
Kira itsuki san: Muchas gracias por preocuparte y correspondo tu abrazo de oso 3 3 Ya estoy mejor y no pienso dejar de escribir aunque me tarde mucho en actualizar. Espero hayas disfrutado de este cap. Cuídate mucho y nos leemos! 3
Annyel: Lo sé, esta vez tardé mucho más…lo siento :c Muchas gracias por la paciencia y por leer , cuídate y nos leemos 3
Kokoa kirkland: O tal vez no muera? Eso habrá que averiguarlo c: Muchas gracias por leer y espero te siga gustando la historia. Cuídate mucho y nos leemos 3
Andy0295: Muchas gracias y bienvenida a esta historia! Espero que te siga gustando y sea capaz de hacerte llegar los sentimientos de los personajes :3 Cuídate nos leemos 3
Karstein abarai: Lo siento :c tampoco me gusta verlo sufrir, amo a Eren con todo mi kokoro( y hago un fic donde su padre experimentó con su cuerpo…) Muchas gracias por leer, cuídate mucho y nos leemos :33
Ame8910: Muchas gracias! 3 Espero te siga gustando, cuídate mucho y nos leemos 3 :3
Reisen knight: Te puedo asegurar que Armin es un pan de Dios en este fic c: Me alegro mucho al saber que he sido capaz de hacer llegar los sentimientos de los personajes, espero seguir haciéndolo. No te preocupes que no dejaré la historia aunque tarde mucho en actualizar. Gracias por leer y esperar la actualización, cuídate mucho y nos leemos 3
Luna: Muchas gracias y lo que vaya a suceder con Eren se sabrá con el paso de los caps :3 Espero qye te haya gustado el cap, cuídate mucho y nos leemos 3
Muchas gracias a todo por leer y dejar su review, espero poder actualizar pronto.
Cuídense mucho y que tengan una lindo día!
