Buenas noches a todos.

En primer lugar diré, que como todos imaginan, efectivamente esta historia continua.

Pero necesito su ayuda para seguir participando en el primer Gran Torneo de FanFiction Mai Hime, y para ello deben dejar muchos reviews, porque esta es la forma en que se mide el éxito del fic y el paso a octavos de final, ¡así que no se contengan! Incluso (o especialmente) si es para señarla fallos en el texto que lo hagan mejor.

Nuevamente, es un capítulo corto, pero les ayudará aclarar un poco el anterior. Me encanta el anacronismo, así que tienen que leer con mucha atención, porque los capítulos no siguen un orden cronológico, aunque las partes del mismo sí lo hacen (en un mismo capítulo no voy hacia atrás). En resumen, este capítulo es prácticamente paralelo en tiempo al anterior, es decir, lo complementa para que vayan entiendo mejor la historia.

Con respecto a quienes preguntaron qué pasa por la cabeza de Shizuru: Bienvenidas al club.

Les dejo con la lectura.


Capítulo 2 - ¿Dónde?

Aquella mañana tenía una reunión con Sakomizu, el director del área. Era solamente de media hora, así que Shizuru dijo que me esperaría para ponernos a trabajar. Sin embargo, cuando llegué, él estaba en medio de una llamada y nuestra reunión se atrasó alrededor de 10 minutos. Apenas terminamos decidí pasar por el puesto de la diseñadora del proyecto para revisar algunos detalles.

Mientras Tokiha y yo hablábamos, saque mi celular y encontré muchos mensajes de Shizuru. Me preguntaba que si todavía estaba con el jefe y el porqué de mi larga demora.

En uno ellos escribió que me extrañaba, y yo, contrario a mi carácter frío, respondí que yo también la extrañaba a ella. En ese momento supe que había cruzado el punto de no retorno.

Finalmente regresé a mi puesto y decidí tomarle el pelo.

—¿De verdad te demoraste tanto con Sakomizu? —preguntó intrigada.

—Sí. Estuvimos hablando un buen rato de ti —esto era parcialmente cierto. Si bien me habló de ella, esa no era la razón.

—Mentira —solo pude reír. Realmente había llegado a conocerme muy bien.

—La verdad es que después de la reunión pasé por el puesto de Mai para preguntarle algunas cosas sobre los diseños —confesé con una sonrisa.

—¿Mai? Vaya, a este paso cuando regrese de mi luna de miel, ya ni me recordarás, estarás muy ocupada con tu nueva mejor amiga —ya sospechaba que Shizuru era celosa, pero en ese momento no pude evitar recrearme en ello.

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—Na-tsu-ki —nuevamente llamando mi atención. Parece que quisiera tenerme todo el tiempo a su lado—. Tú sabes inglés, ¿me ayudes a llenar mi solicitud de visa? —quise suspirar, porque no había forma en que me negara.

—Sé tanto como tú —respondí mientras me acercaba.

—Lo sé —dijo, sastisfecha de que complaciera sus caprichos porque no necesitaba ninguna ayuda.

Así que empezamos a leer las preguntas y a llenar juiciosamente el formulario. Shizuru tenía todo preparado; desde las reservas en el hotel, hasta las actividades que harían. Sacó los pasaportes y tomé el suyo para ojearlo, rápidamente me lo quitó de las manos.

—¡Vamos, Shizuru! Déjame ver nuevamente la foto —insistí, aunque ni por un segundo esperé que cediera.

—No. Yo no soy fotogénica como tú —argumentó, aunque la segunda parte no supe de donde vino.

—Yo no soy fotogénica —discutí.

—Tienes una hermosa sonrisa. Además, vi todas tus fotos en Facebook —de hecho las había visto, mientras decía una y otra vez que le encantaban —. Justo como Reito, ¿no se ve perfecto en esta foto?

No voy a negar que el hombre es guapo, incluso me cae bien. Pero los celos solo me permitieron sonreír apretadamente.

—Ahora ayúdame a comprar los tiquetes —en ese momento me pregunté si no estaba haciendo yo el papel de Kanzaki.

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Solo diez minutos habían pasado desde que nos despedimos cuando recibí un nuevo mensaje de Shizuru.

—¿Cuál diseño de las invitaciones te gusta más? —el mensaje incluía tres diseños, y sinceramente eran muy similares uno del otro.

Abrí la primera y la leí con calma. Cuando llegué a la fecha, una alarma sonó en mi cabeza y entré a revisar mi correo. Faltaba poco más de un mes para la boda, y justo ese día tenía clase. No puedo negar que me sentí aliviada, no estaba segura de tener el estoicismo de asistir a la ceremonía sin que se notara mi amargura en la cara. Además, habría tenido que disimular todo el tiempo porque ella pretendía sentarme en la mesa con su familia.

El teléfono no había parado de sonar mientras yo me perdí en mi mundo paralelo. Decidí que lo mejor era llamarla.

—Hola —saludé, ligeramente nerviosa. No sabía como se lo iba a tomar, pero una llamada era mejor que solo escribirlo y apagar el teléfono.

—¿Está todo bien, Natsuki? Empezaba a preocuparme porque no respondías mis mensajes —preguntó inmediatamente.

—Todo está bien —aclaré—. Vi tus mensajes y necesito preguntarte algo, ¿la información en las tarjetas es correcta? ¿Esa es la fecha? —estaba segura que así era, pero no quise ir directo al punto.

—Sí, esa es la fecha, lo hemos hablado muchas veces, ¿por qué? —suspiré mientras caminaba hacia el metro.

—Entonces no podré ir. Estaré en Hokkaido —la línea permaneció varios segundos en silencio.

—¿Qué? —soltó incrédula— ¿Tienes clase? ¿No es una broma? —no estaba segura si estaba enojada—. Realmente quería que estuvieras allí, que me acompañaras ese día —dijo con tristeza.

—Lo sé —lamenté enormemente decepcionarla.

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Después de aquella tarde en que le conté a Shizuru sobre mi sexualidad ella se alejó poco a poco. Cuando me di cuenta, un abismo nos separaba. Le había escrito mensajes muchas veces, pero sus respuestas eran parcas o frías, y era imposible continuar cualquier conversación. Cuando nos encontrábamos en reuniones apenas saludaba y salía huyendo en la primera oportunidad. Hasta que llegó un punto en que me resigné y justo ese día decidió hablarme.

—Hola —aquello me tomó por sorpresa. Recibir tan temprano en la mañana su mensaje por medio de la plataforma empresarial era extraño. De forma ilusa me pregunté si ya habría procesado lo que le había confiado y ahora quería retomar nuestra amistad.

—Hola, Shizuru —escribí, sin saber que esperar.

—Sobre la reunión que tenemos hoy con el proveedor, ¿no crees que deberíamos invitar también a Karaushi y Tate? —sonreí irónicamente a la pantalla. Solo se trataba de que no quería esperar a solas conmigo.

—Claro —respondí inmediatamente—. Pero no estoy frente a mi computador, ¿puedes reenviarle la invitación a ellos y también a Tokiha y Takeda? —me debatí en si debía decirle lo que estaba pensando o no.

—Lo estoy enviando ahora mismo —teníamos que reconciliarnos, ¿verdad? Y yo debería dar el primer paso.

—Sobre la invitación a cenar que te había hecho, ¿sigue en pie para el jueves? —con certeza sabía que diría que no, así que usaría mi plan B para lograr arreglar las cosas.

—Solo puedo el martes. Ya hablé con las demás, la idea es ir a cenar en mi despedida de soltera —así que no era idea mía, realmente no quiere pasar tiempo a solas conmigo.

—¿Qué tal si te invito almorzar? —a esto no podría decir que no.

—No puedo. Estoy yendo al gimnasio a mediodía —eso no lo vi venir.

—Está bien. Supongo que será otro día.

Aquello me sorprendió. Definitivamente debía resignarme con Shizuru. No podía seguir enamorándome de una mujer que no me quería en su vida.

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Hacía mucho frío aquel domingo en que volví a Kioto después de mis clases. Once largas horas en tren y solo quería dormir.

Me sentí cansada y aletargada, pero mientras esperaba el metro, no pude evitar darme cuenta que a esta hora Shizuru debía estar volando hacia Hawaii. Su boda había sido el día anterior y yo no la había llamado.


Espero que hayan disfrutado la lectura y dejen muchos reviews. En serio, dicen que estoy en grupo de la muerte.

Saludos,

GatoCurioso.

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