Hola a todo el mundo!
No a muchos les gusta el día lunes, pero para mí es genial porque tengo clases en la tarde y puedo dormir un par de horas más :D
Este es uno de los capítulos que más me ha gustado hasta el momento (una parte en específico), con eso de que aún no termino de escribir la historia... En fin, no me pregunten cómo, pero logré escribir esto con mi mejor amigo sentado en el asiento de al lado, en clases de genética nuevamente, sin que viera lo que escribía. ¿Se imaginan lo que habría pasado si lee alguna palabra? Yo les digo: SERÍA CATASTRÓFICO... al menos para nuestra amistad, me miraría raro. Nadie entiende a las personas como yo, a excepción de ustedes (lectores) y las demás personas que escriben en FF xD
Okey, luego de esa intervención sin sentido, les dejo leer en paz.
Nos vemos en las notas finales.
Disfruten su lectura :)
Capítulo 3
Sueño ¿húmedo?
Luego de llegar a la torre se encerró en su taller. No comió, sus ideas estaban al tope. Y para ser sinceros, nunca respetaba los horarios de comidas; si tenía hambre, comía. Simple.
Primero que todo, mandó a JARVIS a llamar a los vengadores para una videoconferencia. Escuetamente les informó de una reunión urgente en la torre, les dijo que el Capitán estaría presente y que había una noticia que quería darles. Les dejó el bichito de la curiosidad al decir una sola frase: "Vamos a comunicarles una idea que tuve y el capi está de acuerdo conmigo". Lo hizo a propósito, nadie creería que el correcto del Capitán América estaría de acuerdo con alguna idea que saliera de su retorcida imaginación; él mismo no se lo creería.
Cortó la comunicación después de decir eso. Prohibió a JARVIS cualquier distracción telefónica por el resto de la tarde en caso de que volvieran a llamar para pedir detalles.
•••
Del otro lado de la línea, tres miembros del equipo se quedaron pensando en cómo era posible que el Capitán, el líder del equipo, el que hasta ahora, consideraban el más sensato de todos ellos, el más responsable, estuviera de acuerdo con una de las alocadas ideas del millonario. Las ideas de Tony eran descabelladas, en su mayoría. Excéntricas, diría el genio. Estaban más sorprendidos aún de que él estuviera de acuerdo en dar a conocer dicha idea al resto del grupo. Esos dos ni siquiera se llevaban bien.
Cada uno se puso en plan de viaje para estar al día siguiente en la torre Stark.
•••
El millonario trabajó por varias horas en su taller; trabajó un par de horas en sus trajes y ahora trabajaba en su sistema de seguridad. JARVIS le había informado de un hacker que había estado cerca de traspasar la última brecha de seguridad hace unas horas. Eso significaba que si no mejoraba su seguridad, sería cuestión de días para que lo lograra. Diseñó un algoritmo que enviaría a cualquier hacker directo a una página de videos de gatos, y mientras eso ocurriera el sistema enviaría un virus creado por él mismo, que freiría todo el sistema operativo del listillo que intentara infiltrarse otra vez. El nuevo protocolo de seguridad se activaría luego de superar la tercera brecha de seguridad, así no se preocuparía por mejorar las otras diez barreras. Ya las mejoraría una por una más adelante.
Nadie era más listo que el fabuloso Anthony Edward Stark, no por nada era un genio.
De pronto recordó algo muy importante, debía preparar la torre para la llegada de sus compañeros y debía enviar por las cosas del Capi-Paleta al día siguiente.
—JARVIS, tendremos visitas en la torre por tiempo indefinido. Quiero que envíes a Happy por el Capitán Rogers mañana temprano. — Dijo hacia la nada mientras tecleaba sin parar en un teclado virtual sobre uno de los mesones, sin despegar la vista de la pantalla que se había desplegado frente a él.
—Con gusto, señor. — Respondió la I.A.
—JARVIS, también quiero que mandes a preparar los cuatro pisos ubicados inmediatamente por debajo el piso de la sala común para los miembros del equipo. No creo que el chico del martillo deje Asgard para vivir aquí, así que con cuatro será suficiente. —Lo último lo dijo más para sí mismo que para su mayordomo.
—Como ordene, señor Stark.
Siguió tecleando por un par de minutos más y cuando estuvo conforme se detuvo. Miró su trabajo y habló:
—Si ya hiciste lo que te pedí, es hora de actualizar tus protocolos de seguridad JARVIS.
Dicho esto, recibió una respuesta afirmativa de su I.A y luego el silencio. JARVIS comenzó con su proceso de actualización enseguida. Unos minutos después todo estuvo listo y siguió como si nada. Probó el nuevo sistema y contento con el resultado, salió de su taller y partió rumbo a la cocina.
Buscó con la mirada y en lo alto de un estante la vio. Frunció el ceño, ordenó a JARVIS encender la cafetera y tomó una silla para llegar a lo alto del estante. La caja de donas estaba completamente fuera de su alcance, no recordaba haberla puesto en ese lugar. Siempre pasaba lo mismo, JARVIS debía ser el culpable. Sin importar su condición de inteligencia artificial incorpórea, siempre se las arreglaba para mover cosas. Tal vez ocupaba uno de los MARK que había en el taller. Debía haber uno en mal estado, se suponía que solo él podía manejarlos. Así, tal vez, era como lograba hacer cosas igual que una persona; lo había diseñado demasiado inteligente.
Ahora que lo pensaba, JARVIS era el sueño de todo niño. Al menos el suyo si lo era. Un mayordomo programado para hacer cosas a su estilo, programado por él mismo y sobre todo sin críticas. Aunque recordaba comentarios con tinte de ironía en su voz; sí, lo había diseñado demasiado bien. Era el mayordomo perfecto. Perfecto para él.
Alcanzó la caja de donas y se tambaleó peligrosamente en la silla. Se había parado muy cerca de la orilla. Movió los brazos cómicamente tratando de recuperar el equilibrio para no caer y, cuando lo consiguió, se bajó de la silla. Añadió a sus notas mentales no volver a hacer eso.
Una vez el café estuvo listo, se sirvió una gran taza humeante de aquel líquido que tanto le gustaba. Café negro, el aroma inundando sus fosas nasales, y una dona. Comió y bebió por un rato mientras se perdía en sus pensamientos.
Este último tiempo su vida había dado muchos giros. Si los enumeraba, tenían relación directa y eran causa y consecuencia unos de otros. Luego de convertirse en Iron Man, había enfrentado un par de enemigos y había comenzado una relación con Pepper. Más adelante se unió a los vengadores y ahí comenzó todo lo realmente malo. Casi muere en una dimensión desconocida y trabajó en equipo por primera vez en su vida. Tiempo después perdió su mansión favorita en Malibú a manos de un "terrorista"; vagó completamente solo en un lugar desconocido y sufrió ataques de ansiedad. Creyó perder a Pepper, decidió deshacerse del reactor en su pecho y toda la metralla de su cuerpo. Y para terminar de empeorar las cosas, su relación con Virginia no había funcionado.
No era una lista muy alentadora.
Pero, a quién engañaba, esa relación estuvo destinada al fracaso desde el comienzo. Ella siempre estaba preocupada por su seguridad y no tenía un segundo de paz desde que regresó de Afganistán. Se querían, claro que sí, pero no era suficiente para mantener una relación amorosa. Le dolió. Le dolió como nunca hubiera imaginado, pero se recuperó. Pepper era una mujer estupenda, pero su relación funcionaba mejor cuando era su mejor amiga. Amiga-secretaria-asistente-niñera. Al menos eso es lo que ella le había dicho, y él estuvo de acuerdo. No estaba enamorado, pero si había amor. Otro tipo de amor, suponía.
Había vuelto a ser su asistente y ahora volvía a dirigir Stark Industries, tal como habían quedado. Él en su taller y ella como el CEO de su compañía.
Luego de entender que el romance no funcionaría entre ellos, eso le hizo replantearse su futuro. ¿Sería feliz algún día? ¿Estaba hecho para amar y ser amado? ¿Familia, tal vez? Estas preguntas rodaban en su cabeza de un lado a otro. Necesitaba un heredero, todo magnate necesitaba uno; y lo de alguien a quien amar no sonaba nada mal.
Nunca se habría preguntado todo eso de no ser por su reciente fracaso amoroso y sobre todo, después de casi morir en manos de unos extraterrestres peligrosos dirigidos por un Dios loco de leyenda nórdica y un misil nuclear lanzado por algún idiota.
Bajó la mano a la caja y la sintió vacía. Estaba tan perdido en sus pensamientos que, sin darse cuenta, se comió todas las donas. Su café estaba frío y a medio tomar.
Dejó todo de lado y miró por el cristal de la gran ventana que hacía a la vez de pared. Estaba oscuro. Hace un buen tiempo que no dormía de noche, y decidió que esta vez dormiría toda la noche como lo hace la gente normal. Puede que recuperar un horario normal le hiciera bien y lograra desechar los problemas que se agolpaban en su mente.
Podía ser que todo ese revuelo en su cabeza fuera producto del cansancio y la fatiga. Los genios sufrían de eso de vez en cuando.
•••
Entró a su habitación con el cuerpo pesado, la ropa sucia y las manos llenas de grasa. Venía de su taller. Decidido a tomar una larga ducha de agua caliente, dio un paso en dirección al baño. Se percató de la puerta entre abierta, del sonido; el agua caía y golpeaba suavemente el cristal de la puerta corrediza. Tal vez su I.A había preparado la ducha para él, tal vez había templado el agua a la temperatura que le gustaba para que él solo entrara y se relajara.
Dio otro paso y, de pronto, el agua se apagó. Había alguien. Avanzó un paso más, aún lo suficientemente lejos de la puerta, y se quedó pegado en su lugar. De la nada, la puerta se abrió en su totalidad. Una cantidad exagerada, casi irreal, de vapor salió a través de ella.
Pudo distinguir una sombra. Una persona salía de su baño privado. De su habitación. ¿Alguna amante tal vez? No recordaba.
El vapor seguía ahí, no se disipaba. Era constante, casi como la bruma en un peligroso y solitario camino. Un escalofrío recorrió su espalda.
El vapor comenzó a disiparse desde el lujoso piso hacia arriba, revelando las piernas del intruso. Lentamente, como si quisiera hacerlo perder la cabeza por la curiosidad. Unas piernas firmes, musculadas y ¿velludas? se asomaron entre la cortina de vapor. "Un momento", se dijo, "¿son piernas de hombre?". Su mente no podía procesar esa información.
Menos vapor. Muslos gruesos y trabajados que acababan en una diminuta toalla blanca atada en sus caderas.
Tuvo una sensación de dèjá vu.
Definitivamente era un hombre. Su mirada se deslizó por la esbelta, pero trabajada figura. Sus ojos se concentraron, sin su consentimiento, durante un momento en las gotas de agua que bajaban endemoniadamente lento por los pectorales, por ese abdomen de infarto y llegaban a la toalla. Maldita o bendita toalla, ya no sabía que palabra era mejor.
Su respiración se agitó ante sus pensamientos, ese cuerpo era demasiado sexy; e incluso él podía llegar a apreciarlo y jadear ante la visión de tal adonis, ante las ganas de ser esa, malditamente afortunada, gota de agua.
Siguió subiendo su vista a medida que el vapor se lo permitía y, de pronto, uno de los brazos del desconocido de alzó y con su mano le invitó a acercarse, a ir hacia él. Le invitaba a tomar su mano. No pudo evitarlo y casi por inercia alzó su mano en dirección a la del hombre en el baño y caminó...
•••
Vacío. Sus pies solo sintieron el vacío bajo ellos.
Cayó estrepitosamente de la cama, enredado en las sábanas, golpeándose la nariz en el piso. Gimió de dolor y se llevó ambas manos a la cara. Dolía, demonios, cómo dolía. Se levantó pesadamente y, buscó un espejo con la mirada en la oscuridad, mientras caminaba en dirección a uno. Un espejo que no estaba donde debería. No estaba porque lo había roto en una de sus rabietas la otra noche.
El baño.
En el baño había un gran espejo. Se dirigió hacia allí y se congeló ante la puerta. Recordó al hombre, aún desconocido, de su sueño y su corazón se agitó otra vez. Después de pensarlo unos segundos, abrió la puerta y, tal como supuso, no había nadie. Era estúpido de su parte pensar que ese hombre imaginario, y sin rostro, estuviera en su baño privado al que nadie tenía acceso. Además del hecho de que era una idea absurda por el simple hecho de que fue un sueño. El golpe debió de afectarle el poco sentido común que poseía.
Se miró la nariz lastimada en el espejo y al tocarla sintió un agudo dolor. JARVIS le informó que solo era por el golpe, que no estaba rota. Por lo que se relajó un poco y partió rumbo a la cocina por hielo.
Se sentó en el sofá de la sala común con la cabeza sobre el respaldo y la bolsa de hielo, envuelta en un paño, posada sobre su nariz mientras pensaba.
― ¿Desde cuándo me interesan los hombres?—Se preguntó en voz baja después de un rato de meditación, completamente confundido.
•••
Perdió las esperanzas de dormir toda la noche como una persona normal; después de todo, él no era un hombre normal, era un genio. Esa noche, con la idea aún en su mente, decidió trabajar. No tenía ganas de salir y mucho menos después de comprobar su nariz levemente hinchada.
Recordó una vez más su sueño, al hombre de su sueño; el hombre que le removió las hormonas como si estuviera frente a una despampanante modelo. El problema era que no era la modelo, era el modelo.
La idea lo atormentaba un poco, lo perturbaba. Nunca lo había considerado. Vamos, era el playboy más conocido y codiciado. Se le conocía por la gran cantidad de mujeres que habían pasado por su cama, por su auto, una mesa, un pasillo; en fin, cualquier lugar que se le antojó en el momento. Si hasta había mantenido una relación relativamente estable con Pepper, solo había durado un año, pero era algo. Debían darle el crédito por, al menos, intentarlo.
Finalmente dejó el tema un poco por la paz y lo apartó a un rincón alejado de su mente. Sus trajes aún podían tener más mejoras. Y nadie mejor que él, como el genio brillante que era, para realizarlas. Aún no las ideaba todas, pero ya vendrían las ideas a su mente. Era un genio después de todo.
Bien, eso es todo por hoy.
Espero que les haya gustado, y de ser así, me encantaría saberlo :D
Hice la revisión anoche, pero quiero seguir la idea original de publicar los lunes, así que aquí me tienen :)
Aclaraciones:
A ver, lo de los gatos... por si les llamó la atención, lo hice porque siempre veo en la tele o en las redes sociales, videos de gatos. Al parecer son imposibles de dejar de mirar y a la vez son irritantes, así que me pareció una buena forma de incordiar a un hacker.
El sueño. Se dieron cuenta de que era un sueño, lo sé. Pero podría jurar que no se dieron cuenta al principio... Díganme si les gustó y si se entendió la idea xD
Agradezco a las chicas que dejan review, me agrada saber que les gusta y que no tienen miedo a comentar aunque sea una línea... Besos para ustedes Cindy 04 y Yumi hatake.
Emm... qué más? Creo que no me olvido de nada.
Nos leemos pronto.
Besos.
Bye :D
Lunes 05 de Septiembre, 2016
