Hola a todo el mundo!

Otra vez nos encontramos, como cada dos semanas, con un nuevo capítulo de Nuestra Historia. Tal y como lo había prometido, ahora se empieza a poner un poco más interesante, porque este capítulo no es transitorio, aquí comienzan a pasar las cosas!

Por el momento no tengo más que decir así que…

Nos vemos en las notas finales.

Disfruten su lectura :D


Capítulo 6

¿Dónde está el Capitán?


La oficina de reuniones estaba llena, bueno, todos los integrantes del equipo que se encontraban en la tierra estaban presentes, lo que era casi lo mismo a los ojos del genio.

―Muy bien, ya estamos aquí. Steve, ¿vas a decirnos lo que pasa? ― El doctor Banner se encargó de exteriorizar la pregunta que todos tenían atorada en la garganta, lo que todos querían averiguar.

El rubio y el genio se miraron un momento y luego de asentir, el capitán por fin habló.

―Stark me comentó una idea que tuvo y creo que servirá de ayuda al equipo. ―Luego de ver la cara de todos, la que decía claramente "Estás loco", continuó con su explicación. ― Se supone que somos un equipo, y como tal debemos estar unidos, debemos estar todos juntos y disponibles ante cualquier emergencia. Como S.H.I.E.L.D ya no existe, Stark ha propuesto usar su torre como base permanente del equipo.

Al terminar de hablar todos se quedaron en silencio, digiriendo la idea. Cabe destacar que la cara de Barton era un poema; Natasha, como siempre, no mostraba ninguna emoción en su rostro y el doctor Banner estaba ligeramente sorprendido por la idea del excéntrico millonario, aunque no lo suficiente para sentirse tan horrorizado como el arquero.

―Pretendes meternos a todos en la torre y tenernos permanentemente aquí. Eso lo entiendo, es un punto que dejan bastante claro, pero ¿no has pensado que tal vez tengamos un problema en venir a vivir aquí, algo que nos impida hacerlo, o que simplemente no queramos vivir aquí? ―Natasha fue directa, tomó la palabra y se dirigió directamente al moreno, encarándolo y fulminándolo con la mirada.

―No creo que tengan algo mejor que hacer en otro lado. ― Mencionó encogiéndose de hombros. ― Les estoy ofreciendo un piso para cada uno, para que vivan aquí. Un lujoso piso por lo demás. ― Dijo presumiendo de sus recursos, no sería Tony Stark si no lo hiciera. ―Además, tengo todo lo que necesitan. Un gran gimnasio para entrenar, diez pisos dedicados a la investigación que le encantaran al doctor y, vamos, ¿Quién no querría vivir aquí?

Todos se lo quedaron mirando un segundo, tenía un punto, pero aun así seguían un tanto renuentes.

El rubio pudo notar como los espías hablaban entre ellos y Clint se veía un poco preocupado, mientras Natasha trataba de arreglar la situación y darle apoyo. Escondían algo.

El doctor fue el primero en aceptar. Al principio se le vio dudoso, pero aceptó con el único fin de seguir investigando los rayos gamma y la forma de deshacerse del otro sujeto o, en su defecto, aprender a controlarlo.

Los espías aceptaron, no de muy buena gana, y todo quedó solucionado. Con la ayuda de JARVIS llegaron cada uno a su piso y se instalaron. Luego de eso, y de aceptar la petición del capitán de compartir al menos una comida diaria todos juntos, cada uno se fue por su lado y no se volvieron a ver hasta la cena.

•••

Luego de cenar Tony no tenía sueño por lo que se escabulló hacia el final del escondido pasillo en el piso común y desapareció en su taller sin ser visto. O eso es lo que él creyó.

•••

Steve estaba en el piso común, a punto de ir. a su piso para cambiarse e ir al gimnasio un rato, cuando escuchó unos pasos alejarse. Siguió el sonido de los pasos y de pronto los perdió en una esquina. Al girar la esquina se encontró con el pasillo que no daba a ninguna parte. Alguien había estado ahí solo un momento antes que él. Un tanto confundido se fue a su piso para cambiarse y se encerró en el gimnasio tratando de no pensar en ello.

Ya lo averiguaría más adelante.

•••

Señor, el Capitán Rogers estuvo cerca del pasillo en el momento que usted entraba al taller. ― Informó la I.A al genio.

―Si te pregunta algo, no quiero que le digas nada del taller, a nadie en realidad. Si pregunta, ―se lo pensó un momento, ―le dices que es un error de diseño o algo así, que el pasillo no tiene ninguna importancia. Pero sobre todo, hay que asegurarnos de que no pase de nuevo. No quiero intrusos en mi taller. ― Tony no quería que nadie descubriera la ubicación de su taller, le gustaba estar solo y esa era la razón para crear una entrada secreta e invisible. Claro, invisible a los ojos de cualquier persona normal, pero a Rogers no se le escapaba nada. Eso era lo malo de tener un militar cerca, son demasiado perspicaces.

Como usted ordene, señor, haré lo que esté a mi alcance para que la entrada siga estando en secreto.

―Gracias, JARVIS― Luego de eso, desplegó un par de pantallas frente a él y con la música a todo volumen, comenzó a trabajar en mejoras para los trajes y armamento del equipo.

Al terminar, cerca de las dos de la mañana, tenía listo un nuevo arco para Hawkeye. Había mejorado la capacidad del carcaj y las propiedades ergonómicas del arco, lo que lo hacía más liviano y fácil de manejar, además de hacerlo más resistente.

Salió del taller feliz con el resultado en dirección a la cocina. Se aseguró de que nadie rondaba el pasillo con la ayuda de JARVIS, aunque por la hora era difícil que alguien estuviera deambulando por ahí, nunca estaba demás ser precavido. Como siempre, iba a la cocina en busca de una taza de café y para estirar las piernas.

Al pasar junto al gimnasio escuchó golpes y jadeos que acompañaban una rápida y fuerte respiración. Se asomó un poco por una rendija de la puerta y pudo ver al Capitán América; no, en ese momento solo se veía un hombre que se descargaba contra un saco de arena. Se veía claramente la frustración en su rostro y se podía apreciar la firmeza con la que daba cada certero golpe contra el saco, que en ese momento se había convertido en un enemigo que no tenía ninguna oportunidad ante el rubio. No le hubiera gustado ser ese saco, definitivamente no le agradaría ni un poco.

Le observó oculto tras la puerta y en completo silencio hasta que, de pronto, el saco salió despedido hacia lo lejos a alta velocidad y a su vez, soltaba grandes cantidades de arena por el piso del lugar. También se percató de la posición en la que había quedado su atacante. Podía notar la sorpresa y el arrepentimiento en su rostro, fue ahí cuando decidió entrar en escena y dar a conocer su presencia.

―En aquel armario hay una gran cantidad de sacos de arena, supuse que algo así podría pasar contigo aquí. ― Su voz era firme, pero no denotaba enojo o reclamo alguno, ni siquiera su típico tinte de burla, por lo que Steve asintió, luego de recuperarse de la sorpresa inicial, y fue por otro saco donde el moreno le indicaba y lo colgó del gancho que ahora estaba balanceándose en el aire.

Nuevamente se había sumido en sus recuerdos, en su pasado, en su muerte. En el momento en que creyó perderlo todo. "¿Acaso no lo había perdido todo en ese momento?". Cuando cayó al agua, en el momento en que dejó de oír la voz de Peggy; en el momento en que se arrepintió de hacer lo correcto, el momento en que deseó no ser el Capitán América al que todos admiraban y seguían, el capitán en quien todos confiaban, en el momento en que se arrepintió de aceptar tal responsabilidad. En ese momento, cuando quiso vivir para ese baile, tener la oportunidad de vivir para ello, para tener la vida que el destino le arrebató.

Estaba avergonzado de haber dejado que sus recuerdos y sus sentimientos se apoderaran de su mente y de su cuerpo a tal punto de romper el saco de arena. Cualquiera diría que en ese momento, cuando habían pasado casi cinco años desde que despertó, sus recuerdos lo atormentarían un poco menos. Al menos él lo creía de esa forma, pero no había pasado; cada día se preguntaba qué hubiera pasado si no hubiera muerto en aquella última misión. Tal vez habría continuado en el ejército y ahora… no, no valía la pena pensar en el pasado. "No puedes cambiar el pasado, Steve, hazte a la idea de eso" se dijo una vez más. No tenía que pensar en esas cosas, el pasado no regresa y tenía que aceptarlo.

Siempre, incluso antes de entrar al ejército, había tenido una habilidad innata para saber el momento exacto en que alguien se acercaba, cuando alguien le observaba, y esta vez no lo había notado. Stark estaba parado ahí y si no hubiera hablado, seguiría sin percatarse de su presencia.

― ¿Cuánto tiempo llevas ahí, Stark? ― Sin rodeos, así era como le gustaban las personas. Tal como en una reunión de negocios, directo al punto.

―No mucho, ― le quitó importancia con un movimiento de su mano― pasaba por aquí y escuché golpes y quise averiguar si Romanoff le estaba dando la paliza de su vida a Barton, pero solo eras tú― dijo con un tono desinteresado, liviano, y con fingida decepción, que no pasó desapercibida para el rubio. Había aprendido a saber cuando fingía, era útil para no caer en sus bromas.

No dijo nada, solo comenzó a golpear el nuevo saco frente a él sin tomar en cuenta la presencia del millonario. No tenía nada que decir. Esta vez golpeó a consciencia, no con el ímpetu de los recuerdos y el pasado, sino que, con la consciencia de alguien que entrena para mejorar sus movimientos, pero sobre todo, como alguien que es observado de cerca.

Al sentirse ignorado decidió irse, se notaba que no era bienvenido y además, él tenía cosas importantes que hacer, genialidades que crear y trajes que mejorar. Se dio media vuelta, un poco enojado por ser olímpicamente ignorado, listo para ir a la cocina como había planeado en un comienzo y así lo hizo. Pensó que el rubio lo detendría, pero se sintió estúpido al pensarlo, no había razones lógicas para eso. Ellos aún no se llevaban así de bien, por lo que, sin despedirse, se fue.

Steve se sintió tentado a detenerlo. A decirle, que si quisiera, podía quedarse y hacerle compañía, pero no tenía sentido hacerlo, por lo que lo dejó marchar.

•••

La primera semana se pasó volando para todos. Cada día, como Steve había propuesto, compartían el almuerzo o la cena. Stark casi no estaba presente durante el día, o la noche, pero siempre aparecía para comer con sus compañeros. Se había vuelto un ritual entre ellos.

Natasha y Barton pasaban gran parte del día entrenando en el gimnasio y, a veces, Steve se les unía un rato por las tardes, porque se desaparecía desde temprano en la mañana y no volvía hasta la hora de almuerzo, pero el rubio prefería entrenar de noche.

El doctor Banner vivía dentro de su laboratorio, estaba todo el día allí, y en ocasiones había que sacarlo a rastras. En la mayoría de esos casos la espía era la encargada de hacerlo; tenía mucho poder de convencimiento. Tony sabía todo esto ya que se mantenía informado gracias a JARVIS, que ya parecía una especie de narrador omnipresente, puesto que detallaba todos los sucesos que se daban en la torre a su creador.

Aún no se decidía por entregar las nuevas armas que había para probar, no tenía ánimos de salir de su taller por tanto tiempo para corroborar que funcionaran como debían. Se estaba volviendo aún más ermitaño que antes de invitar al equipo a vivir con él.

•••

La mañana se pasó rápido y a la hora de comer salió a reunirse con su equipo sin percatarse de que, esta vez, JARVIS no le había llamado como los otros días. Al entrar al piso común se extrañó de no sentir el característico aroma a comida recién preparada.

El capitán se esmeraba cada día en hacer algo diferente y delicioso para ellos, pero esta vez no. El capitán no estaba y, por ende, el almuerzo no estaba preparado aún.

Miró a los demás y estos le devolvieron la misma mirada extrañada que él tenía en ese momento, mirada que se volvió en una de enfado y regaño hacia su persona. El primero en hablar fue el chico halcón.

― ¿Qué demonios le hiciste al Cap, Stark? Esto debe ser tu culpa. ― no se esperaba eso. Su tono acusatorio le sorprendió, pero aún más sorprendido estuvo cuando vio al doctor y a la espía asentir con vehemencia ante las últimas palabras dichas por el arquero, ante tal falacia soltada sobre su persona.

Está bien, él a veces era un idiota, un irrespetuoso y disfrutaba sobremanera molestando al Capi-Paleta, pero esta vez no le había hecho nada. "¡Ni si quiera le había hablado!". Le había observado cada noche en el gimnasio mientras entrenaba, pero no le había dirigido la palabra ¿Cómo podía ser su culpa?

―Un momento, ni siquiera le he dirigido la palabra a Rogers, así que no es mi culpa que no esté aquí. ― se defendió con la verdad y, aun así, solo recibió miradas de incredulidad de parte de sus compañeros.

―JARVIS, ¿sabes dónde está Steve? ― El doctor preguntó al aire con voz cansada.

El Capitán Rogers salió esta mañana sin decir a donde iba, Doctor. ― Banner suspiró resignado y agradeció a la I.A.

― ¿Al menos tiene un teléfono celular? ― La pregunta de Barton estuvo a punto de sonar tonta, pero considerando que hablaban del hombre de otro tiempo, tenía sentido.

―No tiene, ― Tony soltó la respuesta de golpe. ― le ofrecí uno el primer día y no aceptó porque dice que no sabe como utilizarlo bien, aunque yo no le creí. ― El fastidio en su voz ocultaba perfectamente, a oídos de todos, la preocupación que comenzaba a sentir por quien sabe qué razón ante la desaparición del rubio.

―Bueno, Steve no es un niño y sabe como volver a la torre, tal vez se le presentó algo o conoció a una chica. Dejen de preocuparse y hagamos algo de comer. ― La voz autoritaria de Natasha no dejaba lugar a dudas y tal como ordenó, todos, incluyendo a Tony, comenzaron a ayudar a preparar el almuerzo. Hicieron comida suficiente para ellos y guardaron algo para el miembro faltante del equipo.

La comida no quedó tan sabrosa como cuando la preparaba el rubio, pero nadie dijo nada. El almuerzo fue silencioso, el que siempre iniciaba las conversaciones era el amable chico de otra época y fue así como se dieron cuenta de lo importante que se había vuelto su presencia en la torre y en sus vidas. Solo un par de días fueron necesarios para que eso ocurriera.

El almuerzo pasó sin contratiempos, pero había una pregunta que rondaba en la cabeza de todos y en especial en la de Tony:

"¿Dónde está el Capitán?"


Hasta aquí por hoy. Espero que les haya gustado, porque a mí me encanta como se pone de ahora en adelante. Les aseguro que si tuviera más avanzada la historia publicaría más seguido, peeeeero… pos no :/ Aún me falta mucho por escribir y, honestamente, la universidad me deja muy poco tiempo para escribir tanto como me gustaría; aunque cada idea nueva que tengo para el fic se añade a una nota de mi teléfono y así tengo la pauta para desarrollar la historia en mis ratos libres :D

Como siempre, agradezco a quienes agregan la historia a sus alertas y favoritos, y a quienes dejan un review, me hacen muy feliz :)

Les voy a dar una buena noticia, tengo separados y corregidos unos tres capítulos más! De momento les puedo adelantar el título del capítulo 7:

Preocupación

Si les gustó, ya saben ;) dejen un review.

Nos leemos pronto.

Besos.

Bye :D


Lunes 17 de Octubre, 2016