Hola a todo el mundo, ya es lunes otra vez! :D
Tal vez se dieron cuenta de que no subí nada en estas dos semanas… bueno, eso es porque anduve un poco ocupada con mis clases, y además no he podido terminar un pequeño oneshot en el que estoy trabajando y tal vez suba dentro de los próximos días :/
Buena noticia: Ya tengo la idea de un Beso Stony para navidad!
¡Hay algo importante abajo, en serio léanlo! Es una especie de juego, con un excelente premio (?)… Juzguen ustedes xD
Nos vemos en las notas finales.
Disfruten su lectura :D
Capítulo 7
Preocupación
Desde que llegó a la torre, hace menos de una semana, cada día desaparecía desde temprano en la mañana y volvía al mediodía para preparar el almuerzo y pasar tiempo con los demás. Por la tarde dibujaba un poco, leía en la biblioteca de su piso o acompañaba a los ex espías en su entrenamiento en el gimnasio.
Esa había sido su rutina en los cuatro días que llevaba en la torre con todos sus compañeros.
Cada mañana preparaba su bolso y salía de la torre, tomaba su motocicleta en el estacionamiento y partía rumbo al gimnasio en que aún trabajaba. Le había pedido a JARVIS que no le dijera a nadie que se iba por las mañanas, y mucho menos que se llevaba su bolso deportivo. No quería dar explicaciones respecto a las razones por las cuales desaparecía. Además siempre volvía a tiempo, tomaba una ducha y se cambiaba para subir al piso común, nadie notaba su ausencia, o eso creía.
Ese día no volvió, ¿Quién lo notaría? Seguro que nadie.
•••
Viernes.
Los viernes entrenaba solo, y disfrutaba de su tiempo alejado de los otros visitantes del gimnasio. Disfrutaba de su tiempo alejado del mundo y el compartir la presencia de las personas entrenando sin percatarse de quien les rodeaba. Le gustaba estar solo, pero sentirse acompañado. Le gustaba el ambiente. Le agradaba tener un momento para él, un momento para estar alejado del mundo sin necesidad de alejarse de las personas.
Como todo ser humano, súper humano o no, él también necesitaba estar a solas con sus pensamientos y pesares de vez en cuando. Además necesitaba con urgencia entrenar completamente solo y sin ojos curiosos sobre su persona.
El primer día, cuando todos habían llegado, al entrenar por la noche, no pudo notar la presencia del genio millonario en la puerta del gimnasio hasta que este abrió la boca para indicarle dónde estaban los sacos de arena. No le había notado y eso le hizo estar más atento de lo que pasaba a su alrededor los días siguientes. No podía ni debía distraerse de esa forma.
El lunes en la noche fue a descargar su fuerza con el saco y, otra vez, Stark estaba ahí. En esa ocasión no dijo nada, en silencio le observó y después de un rato se marchó. De la misma manera ocurrió los siguientes tres días.
Su cuerpo no necesitaba mucho descanso para funcionar correctamente, por lo que se quedaba hasta altas horas de la madrugada entrenando en el gimnasio y cada día, casi a la misma hora, sentía la presencia del moreno en la puerta. Pasaba un rato ahí, observándole y luego se iba; escuchaba sus pasos alejarse en dirección a la cocina y luego de vuelta, pasos lejanos y muy livianos, por el corredor fuera de su lugar de entrenamiento.
Café.
El aroma de un delicioso café cargado entraba al gimnasio por el espacio abierto entre las puertas. A eso se levantaba de su sitio de trabajo en el taller, para tomar una taza de café; y seguramente seguía trabajando hasta que él salía del edificio por la mañana a su trabajo. Tal vez se quedaba hasta mucho después de eso, no lo sabía. No tenía cómo saberlo.
Esa actitud lo desconcertaba un poco, pero no mencionó nada porque, a decir verdad, no hablaba mucho con Stark y aún no tenía ocasión de hacerlo. Nunca lo veía a solas, o simplemente no lo veía. Además, ¿qué le diría?, el moreno no había hecho nada malo.
Alejarse de la torre le hacía bien. Ese día en específico, el único día de la semana en que tenía acceso ilimitado al gimnasio, decidió quedarse; el que ya no viviera en su departamento no cambiaría su rutina en el gimnasio. Nadie le extrañaría. Todos esos días había sido JARVIS el encargado de reunir al equipo, no iban por iniciativa propia, seguro que no se darían cuenta de su ausencia.
JARVIS notaría su ausencia, por lo tanto no llamaría al equipo, y si no los llamaba, nadie lo notaría. Estaba convencido de eso. Era lo más lógico, lo más obvio.
Lo que en verdad no sabía era que solo fueron suficientes dos días para que su equipo se acostumbrara a compartir las comidas, a que el delicioso aroma de sus platillos inundara la estancia, a que iniciara una amena conversación con ellos y que les iluminara con su simpatía, con su sonrisa amable.
Steve era, desde antes del suero, un chico encantador. Su personalidad era única y tenía esa cualidad, que pocos poseen y muchos anhelan, ese encanto tan único, tan suyo, tan avasallador. Su personalidad era lo que lo hacía ser quien era; alguien querido por todo aquel que le rodeaba. Incluso Natasha con su frío corazón fue incapaz de resistirse a él y su encantadora sonrisa.
Pero el soldado no sabía aquello, no sabía de los alcances de su personalidad. Todo eso era ajeno a su conocimiento.
•••
Ya pasaban de las cuatro de la tarde y un ambiente lúgubre cubría el piso común de la torre. Todos estaban en lo suyo, pero se veía en el rostro de cada uno de ellos la angustia, la preocupación y el desasosiego que les provocaba no saber el paradero de Steve.
Natasha se repetía una y otra vez que el súper soldado era un adulto, que había sobrevivido a la guerra y quien sabe qué cosas más, y que no debía preocuparse, pero aun así no podía dejar de pensar en que tal vez algo malo le hubiese ocurrido. Barton y el doctor estaban en la cocina tomando café cuando ella entró, también por un café, y se sentó con ellos alrededor del mesón central. En sus ojos se veía claramente la preocupación.
Tony había desaparecido. Estaba refugiado en su taller. Parecía, a ojos del equipo, que no le importaba en lo más mínimo el paradero desconocido del rubio. Ese pensamiento irritaba a la espía sobremanera, incluso más de lo que irritaba a sus compañeros.
Pero mientras ella lanzaba maldiciones mentales hacia el millonario, este no paraba de buscar en los videos de seguridad vial la ubicación del soldado. Ya había descartado los hospitales con la ayuda de JARVIS. No sabía qué hacer, estaba un poco desesperado. Solo un poco. Se le agotaban las ideas y por un momento pensó que tal vez otro desquiciado ser del espacio había aparecido, y, al enfrentarse completamente solo a lo que sea que hubiera venido, ese lo que sea se lo hubiera llevado y que por eso no había rastro de él por ningún lado.
Se estaba volviendo paranoico luego de lo de Loki; el recuerdo aún lo perturbaba un poco.
Era una idea absurda, lo sabía, pero era lo único en lo que podía pensar ahora que se le agotaban totalmente las ideas.
Reapareció en la estancia y, como todos sus compañeros, emprendió el conocido viaje a la cocina por una taza de café. Se sentó junto a ellos y con cara de amargado total bebió al mismo tiempo que lo hacían los demás.
Necesitaba un trago de whisky con urgencia, pero el café actuaba más rápido en su sistema. También necesitaba estar alerta en caso de que algo ocurriera, necesitaba estar listo, alerta y dispuesto para cualquier situación que se presentara ante él. Ante el equipo.
El reloj avanzaba lento para todos los ocupantes de la cocina, y las tazas de café se rellenaban cada tanto al igual que la cafetera. Parecían autómatas, sin soltar la taza; la alzaban, bebían, tragaban, suspiraban con algo de pesar y bajaban la taza, esperaban un momento y de vuelta a lo mismo. Estaban casi completamente coordinados en sus movimientos. Tal vez exageraban, pero no podían evitar preocuparse. En el fondo creían que el capitán era un niño, cuando claramente no lo era.
La cafetera se había rellenado unas cuatro veces para cuando dieron las seis de la tarde. Dos horas en la cocina. Esperando. Nadie abrió la boca y la tensión en el ambiente estaba al punto de que, de ser posible, podrías cortarla con un cuchillo; la tensión era demasiado evidente y, para variar, todos culpaban al genio millonario. Nadie lo exteriorizaba, claro está, pero él podía notarlo. Cualquiera que los viera podía notarlo.
Otra hora más pasó y cuando Black Widow estaba dispuesta a tomar cartas en el asunto, Steve apareció por la puerta del ascensor. Se veía recién salido de la ducha, aún traía el cabello húmedo y una toalla entre las manos mientras lo secaba. Estaba bien.
JARVIS no les había avisado de su llegada.
El silencio inundó el lugar y cuatro par de ojos provenientes de la cocina se dirigieron son asombro hacia el recién llegado que, sin percatarse de la mirada de sus compañeros, avanzaba hacia la cocina por algo de comer y dispuesto a preparar la cena.
Al percatarse de la presencia de sus compañeros se extrañó de verlos rodeados de un ambiente tan pesado y negro.
― ¿Pasó algo? ― Extrañado como estaba, eso fue lo único que atinó a preguntar. Pero su inocente pregunta hizo que el filo del cuchillo cayera por fin sobre el delgado hilo que sostenía la tensión del ambiente y lo cortara de la peor manera; tal como un elástico que se corta al estar estirado al máximo de su capacidad. La primera en explotar fue Natasha.
― ¡¿Cómo preguntas si "pasó algo", así, tan tranquilo?! Desapareciste todo el día, no podíamos localizarte porque no tienen un maldito teléfono celular contigo y ya estábamos pensando lo peor. ¿Se puede saber dónde estabas? ― la forma en la que se alteró y alzó la voz fue algo sumamente extraño de ver para todos, excepto para Barton, claro está. Incluso el irreverente Tony Stark se sintió un tanto intimidado, por no decir cómo se encontraba el rubio que era atacado directamente.
Era como enfrentarse a una madre enojada. Aterrador.
Steve se sintió más que intimidado ante la actitud casi asesina que había adoptado la pelirroja en su contra. Se recuperó rápidamente del asombro y con las manos alzadas en señal de defensa, pidió una oportunidad para defenderse. No entendía por qué tanto alboroto si, tal como lo pensaba, nadie debía percatarse de su ausencia; se había equivocado.
―Salí temprano el día de hoy y me entretuve en el camino de regreso. Eso es todo. ― Mintió. Su cara decía claramente "mentiroso" por todos lados, tenía la palabra tatuada en la frente, y sus ojos reflejaban la culpa por no decir la verdad, por mentirles a sus compañeros.
Era demasiado honesto. Eso le jugaba en contra en momentos como este; no sabía mentir.
La pelirroja estaba a punto de volver a reclamar, porque no le había creído, y recriminarle el hecho de estar mintiendo descaradamente, pero antes de que pudiera siquiera abrir la boca el genio se levantó y, con su taza de café en la mano, comenzó a alejarse mientras decía un par de cosas.
―Ya que no pasó nada y estamos todos aquí, avísenme cuando esté lista la cena.― Y desapareció por las escaleras que daban a su habitación.
•••
La cena fue algo tensa. El ambiente aún estaba un poco enrarecido por lo ocurrido un rato antes; la pelirroja aún tenía un reclamo en la punta de la lengua. El arquero no quiso mencionar nada del asunto porque la situación no estaba para una de sus bromas; aunque, al igual que el doctor, estaba un tanto aliviado de saber que al capitán no le había pasado nada grave. Le caía bien el sujeto, era buen estratega y excelente compañero, y además cocinaba como los dioses.
El único que demostraba desinterés era Tony, parecía que nunca se hubiera preocupado por su paradero. Al contrario, parecía que nunca había estado sentado en la cocina, con la angustia brotando de cada poro de su cuerpo, esperando lo peor junto al resto del equipo.
El millonario se hacía el desentendido y aunque Steve podía notar la falsedad en su actitud desenfadada, internamente agradecía el gesto. No necesitaba más miradas de reprobación, con la de Natasha tenía más que suficiente.
Luego de cenar el rubio fue el primero en desaparecer, no quería que la espía estuviera sobre él tratando de sonsacarle la verdad de su ausencia. No estaba listo para contar su secreto y, en el fondo, tener algo secreto, algo que era solo para él, le agradaba.
•••
Esa noche no fue a entrenar al gimnasio de la torre, había entrenado demasiado durante el día.
De tal modo que nunca supo lo que su ausencia causó en el interior del millonario que esperaba poder observarle como cada noche durante un rato. Nadie nunca pudo ver en su mirada la decepción de no encontrarle allí, como cada noche hasta ese día.
Nadie, excepto JARVIS.
Hasta aquí por hoy. Espero que les haya gustado mucho, mucho, mucho… tal vez no taaaanto, pero lo hice con todo mi amor y mi cariño.
Como no quiero que me odien por la espera de dos laaargas semanas, les dejo el nombre del próximo capítulo (dentro de dos lunes):
El accidente.
Qué les parece ese título?
Qué creen que pasará? Quién se accidentará? Quién tendrá la culpa del accidente? Me gustaría saber sus opiniones :) Si alguien adivina dos de estas tres preguntas… le dedico el próximo capítulo y le mando un adelanto por PM o por correo a quien no tiene cuenta (dejan la dirección de correo en el review). Es una buena oferta no creen?
Si les gustó pueden dejar un review, y si no les gustó pos… será :/
Agradezco los review de Yumi hatake y Cindy 04 en el capítulo anterior. Muchos besos para ustedes ;)
Ah, y feliz Halloween!
Nos leemos pronto.
Besos.
Bye :D
Lunes 31 Octubre, 2016.
