Hello everyone!
Es mi primera publicación del año! Vengo un poco de pasada así que...
Nos vemos en las notas finales.
Disfruten su lectura :D
Capítulo 12
Reencuentro
Cuando llegaron a Londres esa mañana, estaba nublado. La densa niebla característica del lugar les rodeaba y les hizo encogerse en sus chaquetas. Tardaron más o menos una hora en salir del aeropuerto. Al salir tomaron un taxi y pidieron al conductor que los llevara a un hotel que estuviera cerca de la Terminal Portuaria de Londres.
Se registraron en el Corinthia Hotel London. Pidieron una habitación doble y se instalaron. El hotel era mucho más lujoso de lo que a Steve le hubiera gustado. Mucho brillo, cristales y colores dorados y brillantes; era peor que la Torre Stark, pero no le quedaba de otra. Era el hotel más cercano que pudieron encontrar.
Contrario a Steve, Sam estaba disfrutando la oportunidad de quedarse en un lugar tan elegante y lujoso. Se tomó su tiempo en la ducha, "Para no desperdiciar el dinero", había dicho. Dejaron sus cosas en la habitación y bajaron a almorzar a un lugar cercano.
Caminaron un buen rato hasta que encontraron un lugar apartado y que tenía buen aspecto. Al entrar, un aroma a comida recién preparada inundaba el lugar. Se sentaron en una mesa apartada, al fondo del lugar.
Mientras comían el especial de la casa trazaron un plan de ataque. Más que plan de ataque, era un plan de captura, pero una cosa era clara: nadie debía salir herido en su intento de capturar a Bucky, pues era obvio que se resistiría.
―No creo que sospeche que alguien le sigue aquí en Londres. ―Lo pensó un par de segundos y continuó. ― Pero si trata de esconderse, es más que obvio que irá a algún lugar alejado para no correr el riesgo. ―Dijo Steve mientras bebía un poco de café. ―Esa es nuestra mejor oportunidad. Hay que seguirlo a un lugar apartado y enfrentarlo.
―De acuerdo. ―Sam pidió un poco más de café y, luego de coquetear con la camarera, continuó. ― Ahora debemos ir a recorrer el puerto al que arribará nuestro objetivo y familiarizarnos con el entorno.
Terminaron su comida mientras hablaban de trivialidades, experiencias pasadas y la fallida relación de Sam con la recepcionista del centro de veteranos, lo que sacó innumerables carcajadas al soldado de otro tiempo.
Luego de comer, salieron del hotel y comenzaron a recorrer la ciudad en busca de lugares menos poblados y alejados. Encontraron un par de edificios abandonados y varios terrenos baldíos en los lindes de la ciudad. Ya por la tarde se dejaron caer en el puerto y, preguntando de manera indiferente, averiguaron que el barco que buscaban, efectivamente, llegaría en aproximadamente día y medio.
•••
Al día siguiente, como no tenían nada más que investigar, Sam de dedicó a dormir por la mañana y ya por la tarde salió del hotel a conocer la ciudad.
Steve se quedó todo el día en el hotel. En un momento del día se vio tentado en llamar a la torre para preguntar por los demás y saber del estado de Tony, pero, luego de acercarse muchas veces al teléfono, decidió que no era buena idea por varias razones; la más importante de todas era que, si llamaba estando en Inglaterra, su mentira de misión secreta y ubicación clasificada se iría a la basura.
Durante el día intentó inútilmente en no pensar. No quería pensar en qué haría si lograba llevar a Bucky con él de vuelta a Nueva York, tampoco quería pensar en lo que pasaría si su amigo se escapaba. Eran dos opciones muy válidas y con la misma probabilidad de ocurrir. También pensó en Howard Stark y, a pesar de no conocerla, en Maria Stark. Recordó el periódico que le mostró el Doctor Zola en la base subterránea en Nueva Jersey. Estaba casi completamente seguro desde ese momento, que el Soldado del Invierno había asesinado a su amigo y su esposa, pero no quería aceptarlo. No podía aceptar que su Bucky hubiera matado a los padres de Tony, así como tampoco sabía qué hacer con esa información. Sabía que si quería que su amistad con el moreno funcionara, debía decirle la verdad; también sabía que no se lo iba a tomar nada bien, en especial el hecho de que habían pasado casi dos años y él se lo había ocultado.
Su amistad terminaría antes de empezar debido a su cobardía y eso le aterraba, pero debía decírselo. En cuanto volviera a Nueva York hablaría con Tony, le diría la verdad y le pediría perdón por no haberlo dicho antes. Eso haría. Era una promesa, para él, para Tony y para su amigo Howard.
•••
El día había llegado. Desde temprano se encontraban en un restaurant del puerto, esperando la llegada del Arriskugarri.
Hacia mediodía, el barco arribó.
Estaban un tanto distanciados de la zona de arribo, no querían ser vistos por su objetivo antes de tiempo. Ataviados en gorras con visera y lentes oscuros, trataban de pasar inadvertidos, lo que no era tan fácil como creían debido a la altura que ambos poseían.
Miraban disimuladamente en dirección al barco.
Los tripulantes bajaron apenas el barco tocó puerto. Uno de los primeros en salir fue Bucky, que rápidamente se dirigió a la que parecía ser la salida. No se dio cuenta de que le seguían.
El soldado caminaba a paso veloz y constante por las calles. Se detuvo un par de veces a preguntar algo en algunos negocios de revistas y luego seguía su camino. Doblaba algunas esquinas, avanzaba largos trechos en línea recta y otra vez doblaba en otra esquina. Se dirigía a los límites de la ciudad.
El rubio había atinado de lleno con su razonamiento; Bucky buscaba un lugar alejado para esconderse.
Sam y Steve le seguían de lejos para no ser descubiertos, pero no lo suficiente como para perderlo de vista. No se detuvieron en ningún momento. Doblaban las mismas equinas que él, y en los trechos largos se detenían de vez en cuando en los negocios de periódicos y simulaban ver una revista o algo para no levantar sospechas.
Iban desarmados. Steve no podía pasear con su escudo de Capitán América por el centro de Londres sin atraer miradas y, por supuesto, Sam no podía ir con el traje de Falcon por la calle. Se verían demasiado sospechosos. Ir en un vehículo también fue descartado, no podían perseguir a alguien en un vehículo sin levantar sospechas y mucho menos sin hacer ruido, además del hecho de que podían perderlo en los callejones. No hubiera sido una buena idea.
Afortunadamente, además de que Steve era un súper soldado, su compañero era un exsoldado bien entrenado, por lo que no tendrían ningún problema en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el Soldado del Invierno. O eso creían.
Varias horas después, habían recorrido gran parte de la ciudad. Finalmente llegaron a un edificio abandonado a las afueras. Se acercaron un poco más a Bucky y éste volteó a verlos.
― ¿Qué están esperando? Hace horas que me siguen, pero aún no se acercan.
La miraba de James no era la misma que Steve había visto la última vez. Ahora se veía fiero, pero no trastornado ni confundido. Había algo del antiguo Bucky en el hombre que tenía frente a él.
Steve y Sam intercambiaron miradas.
―No vinimos a pelear, Bucky.
― ¿A quién demonios le llamas Bucky? ―Repitió las mismas palabras de la vez anterior.
―Por favor, solo queremos hablar. Quiero ayudarte. ― La mirada del soldado era desconfiada, pero dudó por un momento.
―No quiero tu ayuda. No te conozco. ―Mintió.
James les dirigió una mirada de advertencia y se puso en posición de pelea. No estaba dispuesto a dejarse atrapar por ellos. Por ellos ni por nadie. Debía alejarse de todos antes de que su mente volviera a destruirse y le hiciera daño a alguien. Antes de que le hiciera daño a alguien importante.
Steve supo interpretar esa mirada y le dio una señal a Sam, tenían que luchar. Tenían que luchar y vencerlo para llevarlo con ellos y así poder ayudarle.
El primero en atacar fue Barnes. Se dirigió directo a Sam. Su puño de metal se estrelló con fuerza en su estómago y le dejó doblado sobre sí mismo, sin respiración. Ahora atacaba a Steve, lucharon mano a mano. Puño contra puño. Se miraban fieramente a la vez que recibían los golpes del otro. Sam se recuperó un poco del golpe y acudió en su ayuda.
Eran dos contra uno, pero no era suficiente. James era fuerte antes de su brazo metálico, una variación del suero del súper soldado después de todo.
En un descuido, Barnes tomó el brazo derecho de Sam con su brazo metálico y lo lanzó lejos. Sam fue a dar contra un pilar de metal y quedó inconsciente en el suelo; estaba lleno de magulladuras, moretones y heridas abiertas en todo el cuerpo.
Con Sam fuera de combate volvían a ser uno a uno.
De una patada en la boca del estómago, Bucky salió despedido por una ventana. Steve fue a su encuentro fuera del edificio y le vio levantarse. Ambos eran obstinados y muy fuertes, no dejaron de golpearse mutuamente hasta que estuvieron agotados.
El fin de la pelea se veía venir. Bucky estaba en mejores condiciones para seguir, no así Steve. Se aprovechó de eso y, tomando al rubio por el cuello con su brazo de metal, lo lanzó de vuelta al interior del edificio por la misma ventana por la que había sido arrojado y lo siguió.
Steve estaba cansado y malherido, no aguantaría mucho más tiempo así. Se levantó con dificultad. Necesitaba una forma de vencerlo o sería una batalla inútil, una oportunidad desperdiciada.
Bucky sabía que tenía la batalla ganada. Veía a su contrincante y podía notar claramente el agotamiento en la cara del rubio, veía claramente la decepción en sus facciones, la culpa. Culpa, pero ¿de qué? Claro, la culpa de no poder ayudarle. Veía miles de sentimientos cruzados en su rostro, cuando por fin pudo ver la derrota en su semblante, dio su último golpe en su rostro y Steve cayó inconsciente a sus pies.
Se fue.
•••
No sabía cuánto tiempo estuvo fuera de combate. Al recuperar la consciencia se incorporó un poco y buscó a su alrededor con la mirada. Nada. Otra vez había perdido la oportunidad de atraparle. Se levantó con dificultad, sentía magullado todo el cuerpo. Sam seguía tirado junto al pilar contra el que Bucky lo había arrojado, respiraba trabajosamente. Se acercó a él y le movió levemente, le oyó quejarse.
― ¿Qué pasó, lo perdimos? Sí, claro que lo perdimos. ―Dijo al ver la expresión en su cara. ― Lo siento, hermano. ― Trató de incorporarse y soltó un jadeo por el dolor. ― Vaya que lo siento.
Steve le ayudó a levantarse y, pasando una mano por su espalda y cargando con casi todo su peso, lo sacó de ahí. Tomaron un taxi y, con un casi inconsciente Sam, entraron a un hospital.
Las lesiones de Sam eran menores, pero algunas de sus heridas requerían mayor cuidado y lo dejaron en observación durante la noche. Steve durmió en la silla a su lado, como hace tanto tiempo lo hizo su amigo.
•••
El Soldado del Invierno hizo honor a su nombre y emprendió camino hacia el continente, directo a Siberia. No sabía a qué iba, solo sentía que era un lugar importante en su pasado, en su presente y tal vez en su futuro.
•••
Al día siguiente Sam abrió los ojos lentamente, parpadeó un par de veces para enfocar y vio a Steve a su lado.
―A tu izquierda. ―Dijo quedamente. El súper soldado volteó a verle y sonrió al recordar la última vez que estuvo en un hospital con Sam.
Luego de dejarse revisar por un médico y de que Sam recibiera el alta, se dispusieron a irse del lugar. Salieron del hospital esa tarde, con una receta de analgésicos y una recomendación de reposo de al menos una semana. Sam caminaba a paso lento por el dolor que se había apoderado de todo su cuerpo, apoyado en Steve, que ya se había recuperado casi por completo de sus magulladuras.
El camino dentro del taxi fue silencioso. Al llegar al hotel encargaron comida para ambos a la habitación.
―Lo lamento, amigo. Sé que estabas esperando la oportunidad para hacerlo volver y se arruinó por completo. ― le dijo con pesar mientras se recostaba en la mullida cama.
La mirada del rubio estaba perdida en un punto lejano a través de la ventana. Por su mente pasaba la cara de su hermano, esa mirada de duda, pero también de determinación.
―No creo que haya mucho que pueda hacer. Incluso si le hubiéramos vencido, no hay posibilidades de ayudar a alguien que no quiere ser ayudado. ― Se volteó para ver a Sam. ―Lo vi en sus ojos, Sam. Él sabe quién es, sabe quién soy y sabe que quiero ayudarle a ser el hombre que alguna vez fue y que sabe que fue, pero no quiere hacerlo.
―Hermano, escucha. ―Se incorporó un poco. ―Si lo que viste en sus ojos es cierto, tal vez no quiere recordar para no contrastar su pasado como el Sargento Barnes y su pasado como el Soldado del Invierno. Mira, aunque te duela aceptarlo, es un asesino; bajo el control mental de Hydra o no. Él sabe lo que hizo, sabe que mató a gente que tal vez era inocente y es normal que no quiera enfrentarse a eso. Yo no querría.
―Tienes razón, Sam. Tienes razón y es hora de que me detenga. No puedo seguir haciendo esto. ― Tocaron a la puerta y abrió, era su comida. Murmuró un "gracias" y cerró la puerta. ― Ya es hora de que lo deje por la paz.
Comieron en silencio. Cada uno en sus propios pensamientos.
•••
Una vez terminaron de comer Sam se quedó dormido y él se metió a la ducha.
El rubio sabía que no era tan fácil hacer lo que había dicho, una cosa era decirlo y otra muy distinta era hacerlo. Pero luego de esta pelea había comprendido muchas cosas. En primer lugar, Bucky no quería estar con él, no quería recordar. En segundo lugar, no podía volver a involucrar a Sam en sus problemas. La vez pasada él había terminado en el hospital, esta vez fue su amigo; él podía soportarlo y podía recuperarse más rápido gracias al suero, pero su amigo no podía. No estaba dispuesto a poner su vida en riesgo otra vez. Y en tercer lugar, ya era hora de que continuara con su vida. El pasado, aunque le doliera, no volvería y su deber era avanzar. Se enfocaría en eso a partir de ahora.
Lo intentaría.
•••
El veterano de guerra solo se levantaba de la cama para ir al baño, comer y darse largos baños de agua caliente para mejorar la condición de sus tensos músculos. El resto del tiempo estaba durmiendo a causa de los analgésicos.
La semana de reposo pasó. Aunque aún se sentía un poco adolorido, creyeron que ya era oportuno emprender el viaje de vuelta a Washington D.C. Empacaron sus cosas y partieron al aeropuerto temprano en la mañana.
Aterrizaron de D.C pasado el mediodía, debido al cambio de horario, y fueron a la casa de Sam. Luego de agradecer muchas veces a su amigo por acompañarlo y pedir perdón por lo lastimado que había salido de la pelea, Steve se aseguró de que Sam estaría bien; tomó su motocicleta y se fue de vuelta a Nueva York.
•••
Había estado fuera de la torre casi quince días y le preocupaba que sus compañeros de equipo se hubieran matado entre ellos.
Al entrar a la estancia se encontró con algo que definitivamente no le gustó.
Hasta aquí por hoy, espero que les haya gustado.
Ahora se viene el regreso de Steve a la torre, con qué se encontrará? Un desastre? El inicio de la tercera guerra mundial? Natasha habrá asesinado a alguien? Esperen al siguiente para saberlo ;D
Dato importante: El viaje desde D.C a Londres dura aproximadamente 7 horas con 10 minutos. Ellos salieron como a las 23:50, por lo que llegaron a Londres a las 7:00 AM. La diferencia horaria es de 5 horas, por lo que allá son las 11:00.
Sí, comprobé los horarios :P
Nos leemos a la próxima.
Besos.
Bye :D
Lunes 09 de Enero, 2017.
