Hello!

Sé que dije que este capítulo sería del regreso de Steve a la torre, pero me traspapelé y... bueno, el punto es que Steve aún no llega. Hoy veremos lo que pasó en la torre durante su ausencia.

Al leer este capítulo me di cuenta de que hay elementos que repito en mis fics, como algunas tenidas de ropa y cosas así. No lo hago a propósito, supongo que son cosas que están grabadas en mi subconsciente y salen a relucir cada cierto tiempo, pero da igual...

Este capítulo está escrito desde hace unos meses y lo acabo de revisar... había olvidado algunas de las cosas que había escrito xD

ADVERTENCIAS: Este capítulo contiene una situación de carácter sexual entre... dos personas. No les diré quienes son. Si quieren saberlo, tendrán que leer el capítulo. Espero que no me odien después de esto.

Nos vemos en las notas finales

Disfruten su lectura :D


Capítulo 13

El Capitán no está y hay que aprovechar


Luego del comentario de Barton, que también fue una especie de queja, durante la cena, Tony se dedicó a atosigarlo con preguntas para averiguar en qué había estado metido todo el fin de semana.

―Estuve en el hospital, Légolas. Te conté los detalles del accidente y permití que te burlaras de mí. Lo mínimo que espero en retribución es un poco de información. ― Lo miró con cara de circunstancia, directo a los ojos. ― ¿Dónde estuviste el fin de semana, chico halcón?

Se sostuvieron la mirada por más de un minuto. La mesa estaba en completo silencio. Natasha comía su ensalada con cara de fastidio ante la estúpida actitud que habían tomado los supuestos adultos que tenía a ambos lados. Bruce tenía una sonrisa torcida en la boca a causa de la situación.

Clint abrió la boca y pronunció lentamente cada una de sus palabras, burlándose de Tony.

―Eso es información clasificada, Stark. ― Le sonrió de lado y alzó una ceja. ―Yo no te pregunto qué haces cuando no estás con nosotros, ¿o sí?

Touché.

Los ojos del genio se abrieron de par en par. Abrió la boca para decir algo, pero las palabras no salieron de su interior. Barton tenía razón. Nadie le había preguntado, hasta el momento, por sus largas ausencias durante el día; y, mucho menos, lo que hacía en esas horas.

Antes de que su amigo Clint siguiera burlándose del millonario, Natasha intervino diciendo que ya era hora de que terminaran con sus tonterías, "Parecen unos niños tontos" dijo antes de levantarse. Dejó su plato en el fregadero y salió de la cocina en dirección a la sala, esta noche vería una película.

Los chicos se miraron y terminaron su comida en silencio, mientras Bruce les observaba divertido. Él también se fue de la cocina y los dejó solos con sus discusiones sin sentido, para ir en busca de Natasha. La encontró reclinada frente al reproductor.

― ¿Puedo hacerte compañía? ―Susurró.

Natasha se acercó a él, le dio un beso en la mejilla y le dijo que sí. Se sentaron juntos y se taparon con una manta; entonces la pelirroja se apegó más al científico, se recargó en él y, cómodamente abrazados, comenzaron a ver la película. No notaron un par de hombres que les observaban completamente anonadados desde la puerta de la cocina.

― ¿Cuándo pasó todo esto? Es decir, ¿mi mejor científico y la mejor espía/exasesina del mundo tienen una relación en mis narices y es hasta ahora que me doy cuenta de ello? ― Tony estaba a punto de empezar a hiperventilar.

Aún con los ojos completamente abiertos por la sorpresa, Clint tomó al genio por un brazo y se lo llevó al gimnasio. Una vez dentro, y muy alejados de la exasesina rusa, el arquero pudo articular palabra.

―No lo sé, Stark, pero será mejor no meternos en esto. Nat es muy vengativa y no te gustaría recibir toda su furia. ―Un estremecimiento recorrió su columna al recordar las cosas que había visto hacer a su mejor amiga. ― Sí, definitivamente no hay que entrometerse.

Al ver la cara de pánico y el escalofrío que atravesó todo el cuerpo de Barton, Tony decidió que hacerle caso sería la mejor opción para seguir con vida y asintió ante lo dicho por su compañero.

Se quedaron un par de minutos en silencio y de pronto una idea cruzó por el brillante cerebro de Stark.

―Viendo que esos dos tórtolos están muy bien sin nosotros, que Rogers no está y no hay ninguna amenaza detectada por JARVIS… ¿Qué tal si salimos a algún lado tú y yo? ― Barton el miró con desconfianza.

― ¿No tenías que guardar reposo por lo de tu accidente?

― No seas aguafiestas y no pongas esa cara, estoy bien. Tal vez y hasta te consigues una novia.

La sonrisa en su cara era indescifrable para el genio y esperó a escuchar su respuesta.

―Está bien, ¡nos vamos de parranda!

―Prepárate, chico. Nos vemos en el elevador en media hora. Ponte algo decente. ―Diciendo eso fue a su habitación.

•••

Al entrar al pub se separaron.

Tony fue por un trago y a evaluar las posibilidades de una conquista. Muchas mujeres hermosas se le acercaron al reconocerlo y coqueteó con cada una de ellas. Les invitó tragos a todas, pero ninguna le parecía lo suficientemente sexy para llevársela a algún lugar. Ninguna le llamaba realmente la atención.

Estaba en lo suyo cuando una rubia despampanante se abrió paso a la barra. Su caminar era decidido y firme, sus ojos de un azul claro que le fascinó; ataviada en un diminuto vestido azul marino, sus largas piernas terminaban en los tacones más altos que había visto. Un solo pensamiento cruzó por su mente al mirar esos rojos y carnosos labios: tenía que llevársela a la cama… o a donde fuera.

Le ofreció un trago. Un par de sonrisas. Otro trago. La mano en su cabello para apartarlo de su rostro y casi la tenía en sus manos. La miró directo a los ojos al tiempo que tomaba una de sus manos para su jugada final y ella se acercó y le dijo al oído: "Vamos a un lugar más privado", le guiño un ojo y, sin soltarle, lo arrastró hasta el baño del local.

Lo había conseguido sin siquiera esforzarse, se felicitó mentalmente por eso. Aún no perdía sus encantos; era un playboy, al fin y al cabo.

•••

Clint lo había observado todo el tiempo desde una mesa estratégicamente ubicada en el segundo piso. No había ido a buscar una chica, ya tenía a una, no necesitaba a otra. No, había ido para vigilar que Stark no hiciera alguna tontería estando ebrio, como informar a medio mundo de que los Vengadores vivían juntos en la torre Stark; no estaba dispuesto a recibir algún ataque como el que sufrió el millonario hace un par de años en su casa en Malibú.

Le vio coquetear con más mujeres de las que pudo contar y al ver a la rubia de azul, supo que esa sería la conquista de esa noche. Los perdió de vista al entrar por el pasillo que daba a los baños, de seguro que Stark lo pasaría muy bien esa noche.

Continuó bebiendo su trago y esperó.

•••

La puerta del baño se azotó contra la pared al recibir los cuerpos de ambos amantes que se besaban con fiereza. Querían comerse el uno al otro. Entre besos atinaron a poner el seguro de la puerta y siguieron besándose, y tocándose.

Ella lo empujó contra el lavamanos.

Los besos bajaron por el cuello del moreno, la rubia le abrió la camisa y besó, mordió y lamió toda la piel que encontró; cada músculo, cada rincón de su torso, hasta que llegó a la hebilla del cinturón. Le miró a los ojos y le acarició la entrepierna con una mano de manera sugerente, el genio dejó salir un jadeo.

La rubia, arrodillada frente a él, comenzó a soltar el cinturón y luego, sin despegar sus azules ojos de los del castaño, bajó el cierre el pantalón.

Tony ya no podía esperar.

Luego de bajar el pantalón y el bóxer a la altura de sus rodillas, tomó el miembro semierecto con ambas manos y le dio un lametón a la punta. Otro jadeo salió de la boca del millonario. Lamió una vez más, mientras acariciaba arriba y abajo con su mano, e introdujo la punta en su boca. Con pequeñas succiones y ocasionales lamidas a la punta de su miembro, sumado a la constante caricia de sus manos, logró su cometido; el miembro de Tony estaba completamente erecto y listo para ella.

Los jadeos se convirtieron en gemidos de placer a medida de la boca húmeda y caliente rodeó su endurecida longitud. La rubia era una experta en lo que hacía, succionaba con la fuerza precisa y a una velocidad deliciosamente tortuosa.

Estaba a punto de correrse en su boca cuando la tomó con algo de fuerza por el cabello, sin hacerle daño, para levantarla y empotrarla contra el lavamanos, de espaldas a él. Le subió el vestido, le separó un poco las piernas, apartó la ropa interior y la penetró de una sola vez. Ella soltó un grito de placer que inundó el baño. Comenzó a moverse dentro de ella a un ritmo frenético. Tenía los ojos cerrados, y cuando los abrió vio a un hombre en el espejo. Un hombre alto, fuerte y… ¿mojado? Abrió los ojos a más no poder, sin dejar de moverse dentro de la chica, al reconocerlo como el hombre de sus sueños. Otra vez no veía su cara, estaba muy lejos de él y la oscuridad le impedía identificarlo.

Escuchaba a la mujer jadear y gemir en sus brazos, era un sonido muy lejano; la sintió temblar bajo sus manos al llegar al clímax. No le importó.

Vio el agua que bajaba por ese perfecto torso y se le hizo agua la boca, se excitó aún más de lo que estaba al verle y sintió su final cerca. Rápidamente abandonó el cuerpo de la rubia para terminar sobre la pared junto a la puerta.

Totalmente extasiado y un poco mareado por el reciente orgasmo, volteó en dirección al espejo: vacío. Era obvio. Ese hombre solo estaba en sus fantasías. Se arregló la ropa y, sin decir ni una palabra, salió del baño.

Estaba consternado. ¿Por qué había visto a ese hombre en un momento como ese? ¿Qué pasaba con él? Tal vez era una fantasía que desaparecería luego de ser realizada. La fantasía de acostarse con un hombre, pero no podía ser cualquier hombre. Ese sujeto tenía algo especial que no podía identificar.

Se dirigió a la barra y pidió un trago tras otro para olvidar lo que había pasado hace un momento por su mente. No lo haría, no buscaría a un tipo para cumplir su fantasía, ya se le pasaría. Bebió cada trago como si fuera agua, como si no le quemara la garganta. Ya estaba lo suficientemente ebrio como para no poder mantenerse sentado sin irse hacia un lado y al otro.

Una mano se posó en su hombro.

•••

Cuando vio a Stark salir del baño, lo notó un poco contrariado. Sabía que no debería hacerlo, pero lo dejó beber por más de una hora. Vio como apuraba los tragos en su garganta como si nada y al verle perder el equilibrio en su asiento, decidió que era suficiente. Se levantó y rápidamente bajó a su encuentro.

Puso una mano en su hombro. "Nos vamos, Stark", no estaba seguro de si alcanzó a escucharle porque al voltear a verle, pudo ver un brillo en sus ojos que solo un ebrio a punto de desmayarse posee. Y así pasó, cayó inconsciente con la cara contra su brazo. Suspiró derrotado. Lo cargó sobre su hombro como un saco de papas y lo sacó de allí.

Al llegar al auto lo dejó recostado en el asiento trasero.

Lo cargó de la misma manera al llegar a la torre y lo dejó en su habitación con el permiso de JARVIS para entrar.

•••

Mediodía.

El almuerzo estaba servido y tres de los integrantes del equipo estaban prestos a comer cuando el doctor Banner habló, a nadie en particular.

― ¿Dónde está Tony?

Los espías se miraron y luego negaron al mismo tiempo. Barton no sabía dónde estaba Stark ahora mismo, no le veía desde la noche anterior y prefirió no decir nada.

El señor Stark está en su habitación recuperándose de su resaca de anoche, Doctor.

―No sabía que Tony había salido anoche. ―Dijo Bruce un poco desconcertado.

―Tampoco yo. ―Secundó la pelirroja.

El señor Stark salió con el agente Barton anoche. ― JARVIS, inocentemente, lo había delatado.

Las miradas de los otros dos se dirigieron a él, que trató de ignorarlos mientras se llevaba el tenedor a la boca. La presión de ambas miradas, en especial la de Natasha, le hicieron fracasar en su intento de ignorarlos.

―Stark me sugirió salir anoche. Fuimos a un pub y nos separamos al entrar. Cuando lo encontré un tiempo después, estaba bebiendo como si no hubiera un mañana en la barra, así que lo traje de vuelta a la torre. ― La mirada de la pelirroja lo hizo tartamudear lo siguiente que dijo. ― No- no lo veo desde anoche, lo- lo juro. ―Alzó las manos tratando de evitar desatar la ira de su compañera.

―Bien, ya bajará en algún momento. De todos modos es su forma de ser. ― Como siempre el doctor trataba de distender un poco el ambiente a su alrededor. Aunque estaba preocupado de que Tony hubiera mezclado sus medicamentos con el alcohol, no podía hacer nada, como bien había dicho: era su forma de ser.

•••

Estaba mareado, le dolía la cabeza y tenía una sed horrible. Ahora comenzaba a recordar porque había dejado de irse tanto de fiesta; las resacas empeoraban a medida que pasaba el tiempo. "Ya no soy tan joven", pensó con fastidio. Se volteó en la cama una, dos veces y, en medio de la oscuridad, cayó al piso enredado en las sábanas. Esta vez alcanzó a poner las manos y no se golpeó la cara, pero el dolor de cabeza por la resaca aumentó considerablemente.

―JARVIS, ¿Qué hora es? ― Su voz sonó ahogada por el esfuerzo de levantarse del piso.

Son las tres de la tarde con veintiún minutos y treinta y ocho segundos, señor.

Suspiró con cansancio y se metió al baño. Cuando el agua fría cayó sobre su cabeza lanzó un pequeño grito, pero era justo lo que necesitaba. Estuvo unos diez minutos bajo el agua y luego salió. Se puso un pantalón deportivo negro, una camiseta de AC/DC y bajó a la cocina por un vaso de precioso café. Necesitaba por lo menos tres tazas de café para recuperar algo de normalidad y una dona, estaba hambriento.

Por fortuna no se encontró con nadie de camino a la cocina.

Ya instalado preguntó a JARVIS por todos: Banner en el laboratorio, los espías en el gimnasio y Rogers no había vuelto, pero eso era obvio. Ya se había hecho a la idea de que no lo vería en un buen tiempo.

Terminó de comer, se llevó la taza llena de café y se fue. Tenía trabajo que hacer.

•••

La tarde pasó lentamente.

A eso de las cinco de la tarde aún se encontraba sentado frente a su escritorio en su oficina, tenía unos papeles en las manos. Se había recuperado totalmente de su resaca, pero no podía concentrarse en nada.

El asunto del tipo que se aparecía en sus sueños y, ahora, en medio de una sesión de sexo en un pub, lo tenía un poco trastornado. No, la palabra trastornado no era la más adecuada, estaba completamente confundido; eso sería más específico y no sonaba como un problema mental.

Confundido.

No sabía qué hacer. En toda su vida, que ya era muy larga, jamás se había sentido atraído por un hombre. Y lo que más le extrañaba era que se trataba de un hombre que ni siquiera conocía, que no había visto en ninguna situación pasada, lo recordaría. Era un hombre que venía de su imaginación, de su subconsciente tal vez.

Se estaba devanando los sesos con el tema y fue sacado de sus cavilaciones ante la voz de JARVIS.

Señor, lo esperan en la cocina para cenar.

Tony miró su reloj y quedó perplejo al ver que ya eran las ocho. No se había dado cuenta del paso del tiempo.

―Ya voy, gracias, JARVIS.

Bajó los papeles y fue directo a la cocina.

•••

La cena fue un desastre.

Ver a dos adultos siendo regañados como si fueran un par de adolescentes, era completamente risorio. Natasha y Bruce reprendieron a Tony por salir a beber unas horas después de salir del hospital por una contusión y a Clint por ser tan irresponsable como para llevarlo y además de todo, dejarle beber.

Clint sabía que no debía dejarle beber, pero lo había visto tan contrariado al salir del baño que no pudo negarle al menos eso al genio.

En tanto que Tony, se defendió diciendo que estaba bien y que el golpe ni siquiera le dolía. Mentía. Claro que mentía, le dolía más que antes, pero eso no tenían por qué saberlo sus compañeros. Necesitaba unos analgésicos, una ducha de agua caliente y dormir, con eso estaría listo.

Luego de la cena, con regaño incluido a modo de entrada, se fue directo a su habitación para hacer lo que tenía planeado.

•••

Natasha reprendió un poco más a Clint y finalmente hizo que JARVIS se contactara con Pepper Potts. Le contó lo sucedido y Pepper prometió estar allí a primera hora de la mañana.

•••

La puerta se abrió de golpe, pero sin ruido. Pasos firmes de un par de tacones se escucharon en la habitación, se detuvieron cuando su dueña estuvo frente a una cama con un muy dormido ocupante.

―JARVIS, abre las cortinas.

Las cortinas se abrieron en su totalidad en menos de tres segundos y un gran quejido de desaprobación se escuchó por debajo del edredón.

―Levántate. Anda, vamos. ― La voz de Pepper sonaba fuerte y demandante. ― Anthony Edward Stark, si no te levantas en este instante… ― La amenaza quedó a medias cuando Tony se levantó.

Virginia "Pepper" Potts era la persona que Tony Stark más respetaba y a la vez, la persona que más temía. Era una mujer fuerte y decidida, por eso la quería tanto. Era la única mujer capaz de controlarlo y hacerlo entrar en razón, ella lo hacía un hombre más responsable y definitivamente cumplía sus amenazas, por lo que se levantó antes de que profiriera una.

Los ojos brillantes y cansados del moreno miraron directo a los ojos azules de su asistente.

―No me regañes, Pepper. Ya tengo suficiente con este dolor de cabeza. ― Se llevó las manos a la cabeza y luego se acarició las sienes con los dedos.

―Tony, ¿Estás bien?

Le dolía mucho.

Pepper se preocupó y dejó sus regaños para otra ocasión.

Tony alcanzó las pastillas en su mesa de noche y se tomó dos de una vez. Pasado un rato, ya se sentía un poco mejor. Tal vez en un delirio por el dolor o en un intento por evitar el regaño de su mejor amiga, no lo sabía bien, había prometido mantener reposo y seguir las indicaciones del médico.

Y así lo hizo.

La mayor parte del día se la pasaba durmiendo, solo despertaba para bañarse y comer cuando le subían las comidas a su habitación.

Definitivamente no lo hacía por evitar los regaños de Pepper. Necesitaba el reposo y los medicamentos.

El accidente y su posterior resaca lo dejaron completamente abatido.

•••

La semana pasó lenta y tranquila para los miembros activos de los Vengadores. Natasha y Clint entrenaban por las mañanas, luego cada uno se iba por su lado en las tardes.

El arquero se dedicó a probar los reproductores de música y video de su piso. Veía películas que el millonario tenía a disposición de todos y por las noches pasaba un par de horas al teléfono.

La espía se la pasaba en el laboratorio con Bruce, que investigaba algunas plantas extranjeras que poseían toxinas específicas para intentar contrarrestar los efectos negativos de su transformación. Ya se había resignado a vivir con el otro sujeto en su interior para siempre, pero no quería ser responsable de sus arranques de ira, por lo que estaba decidido a encontrar una forma de dominarlo.

Natasha le apoyaba en sus investigaciones y le hacía las veces de asistente cuando necesitaba que le alcanzara algo de uno u otro lugar. Hasta su propia bata blanca tenía.

Por las noches, luego de la cena, siempre veían una película abrazados en el sofá.

•••

El viernes, debido a la insistencia de la pelirroja, salieron a dar un paseo por Central Park.

Tomados de la mano y hablando de los lugares que habían visitado, se sentaron frente a una fuente y ahí, Natasha dio el primer paso. Miró a Bruce directo a los ojos y se acercó a él hasta rozar sus labios. Fue un beso suave, lento y lleno de cariño.

El inicio perfecto de su relación.

•••

Con el pasar de los días, Tony se sintió mejor y al llegar nuevamente el martes, salió de su encierro completamente repuesto.

Al salir se enteró de que, el día anterior, Banner había salido del país en busca de una extraña tribu que utilizaba plantas y diversas hierbas medicinales para controlar lo que parecían ser ataques de epilepsia y arranques de ira entre algunos de sus pobladores. Se había ido a meter a África.

Compartió el almuerzo con los espías y por la tarde se encerró en su taller.

Por la noche, contento con los avances que por fin había hecho en el nuevo MARK 9, se retiró a descansar.

•••

El fin de semana llegó y así también, una nueva incursión a un pub. Esta vez no solo estaba Clint, Natasha también fue con ellos para "vigilar a los irresponsables del equipo", o eso dijo.

Como ambos espías mantenían una relación estable con diferentes personas, se quedaron juntos toda la noche en una mesa apartada, pero con vista privilegiada para vigilar al millonario.

―Rebajada a niñera de un hombre que tiene el mismo sentido de la responsabilidad que una mesa. ―Dijo con un suspiro de decepción a su compañero.

―Ya, al menos tu no tuviste que cargarlo estando borracho fuera del local y luego a su cuarto. Era un peso muerto, Nat; y de vez en cuando se movía de la nada. Casi caemos por las escaleras el otro día. ― El reclamo solo causó la risa de la pelirroja.

―Merecido te lo tenías por irresponsable. ― Bebió un poco de su Martini y continuó. ― ¿Cómo están?

La mirada de Clint se suavizó y un inmenso amor se reflejó en sus ojos al comenzar a contarle de su visita a la granja.

Pasado un rato, estaban distraídos en su conversación cuando el ruido de una pelea los trajo de vuelta a la realidad.

Una pelea de borrachos. Pero no cualquier pelea de borrachos, como si no fuera lo suficientemente malo tener que cuidarlo, ahora tenían que sacar a Stark de una pelea.

Rápidamente bajaron y separaron a Tony del sujeto que lo tenía asido por la corbata. Lo siguiente pasó tan rápido que los espectadores no tuvieron tempo de asimilarlo hasta que ellos ya habían salido del local.

El sujeto se lanzó contra el genio otra vez mientras gritaba algo inentendible, y fue detenido por una patada en la boca del estómago, cortesía del atacado. Algo había aprendido de su primera sesión de entrenamiento con el Capitán.

Los espías los dejaron pelear un momento.

Tony se enfrentó a un tipo mucho más alto que él y mucho más pesado. Evitó algunos puñetazos, y lanzó otros tantos a su contrincante, tal y como le había corregido Steve. Se distrajo al recordar a su entrenador momentáneamente y acabó en el suelo por un golpe en el estómago. En ese momento intervino la pelirroja y, de un elegante salto, dio una patada en la cara del sujeto que cayó de espaldas al piso completamente inconsciente.

Mientras la gente los miraba con la boca abierta, se fueron.

Ya en el auto se pudo escuchar la risa del millonario que estaba un poco ebrio y las felicitaciones por parte del arquero. "¿Dónde aprendiste a defenderte así, Stark? Creí que no sabrías hacerlo", había dicho Barton y lo único en lo que pudo pensar Tony, fue en un súper soldado rubio antes de quedarse dormido en el asiento trasero.

•••

Domingo en la noche. Noche de películas.

Debido a la insistencia por parte del arquero, vieron un maratón de películas de terror que pasaban por la televisión esa noche.

Palomitas, papas fritas y todo tipo de cosas para picar llenaban la mesita frente al sofá. Un par de botellas de refresco y una botella de Whisky completaban el panorama.

Se la pasaron bien y disfrutaron cada película hasta que llegó el amanecer y el maratón terminó.

Cada uno se retiró a su habitación y por órdenes estrictas de todos, JARVIS no tenía permiso de despertar a nadie a menos que se tratara de algo que requiriera a los Vengadores. Y así fue.

•••

Los lunes tendían a ser, por mandato divino, confabulación del universo o algo parecido, el peor día de la semana. Nunca fallaba, y, por supuesto, esa semana no fue la excepción.

El reloj marcaba las cuatro de la tarde cuando JARVIS los despertó y los convocó en la sala de juntas del piso común.

Había una misión.

Se habían detectado una serie de actividades sospechosas en el oeste de Ucrania y debían ir a investigar. La misión tomaría un par de días y requería una sincronía precisa, además de un sigilo propio de un fantasma; por lo que era más que obvio que necesitaban a Black Widow y a Hawkeye.

Los espías partieron esa misma tarde.

•••

Martes.

Se la pasó encerrado el día completo en el taller. Finalmente, luego de muchas pruebas, el MARK 9 estaba listo. "Hay que celebrar", le había dicho a JARVIS antes de salir del taller.

Se duchó, y se vistió con uno de sus carísimos trajes hechos a medida y único en su tipo. Corte italiano, negro, camisa color vino tinto con los primeros botones abiertos y obviamente sin corbata; estilo casual, pero elegante y fino. Tal como le gustaba.

La fiesta tuvo lugar ahí mismo. En lo que tardó en arreglarse, por órdenes de Tony, JARVIS había convocado a unas cien personas, un DJ y un servicio que se encargó de la comida y los tragos en menos tiempo del humanamente posible.

Apenas había pasado una hora desde que salió del taller y al bajar las escaleras, el lugar estaba lleno de vida y el ambiente propio de una fiesta al estilo Stark.

Lo que pasó luego de eso no estaba muy claro en la mente del millonario, pues bebió como si no hubiera un mañana. Bailó, rió y volvió a beber hasta que terminó tirado en el sofá de la sala pasadas las tres de la madrugada, borrado por el alcohol.

JARVIS se encargó de despachar a los invitados de la fiesta, pero las evidencias seguían en el piso y en el aire cuando, a la mañana siguiente, las puertas del elevador se abrieron dando paso a un disgustado Steve Rogers.


Tony y sus celebraciones sin sentido son todo un desastre. Siempre lo son y el pobre Steve decidió volver justo después de una de ellas... Ahora sí, en el próximo capítulo veremos que pasa ahora que vuelve Steve y se encuentra con este desastre.

La situación del pub era necesaria, no me odien. Ahora Tony tiene mucho que pensar respecto a su hombre misteriosamente mojado y sexy ;P

Si les gustó, dejen un review y lo leeré con mucho gusto.

Nos leemos pronto.

Besos.

Bye :D


Lunes 23 de Enero, 2017.