Sonic the Hedgehog

Speed Riders

¡Saludos! Aquí vuelvo, y les traigo una segunda parte

Chapter 2: Vida de Bandidos.

Metal City…

Una moderna ciudad, repleta de alta tecnología, como autos voladores, o avanzadas autopistas. Miles de personas se mudaban a aquella ciudad, ya que era una de las pocas que no habían sido atacadas por el Dr. Eggman…

Pero en ese momento, toda la tranquilidad se esfumó, cuando aquellos tres consiguieron lo que venían a buscar…

En uno de los edificios más importantes de Metal City, una ventana se destrozó en pedazos cuando ellos tres la atravesaron…

El trío de bandidos no pudo evitar sonreír con algo de nostalgia, ya que así fue como los conocieron…

No habían tenido noticias de ellos durante un tiempo, aunque eso no les interesaba mucho. Eran criminales, y ellos héroes, después de todo. Pero aun así, ansiaban ver a sus mejores una vez más…

Dejando de lado el sentimentalismo, el trío descendió por el exterior del edificio como cohetes, mientras la oscuridad de la noche los escondía de aquellas patrullas que los buscaban abajo.

El jefe del grupo portaba en su mano una gema azul y brillosa, con una luz que recordaba a la de la luna.

Pronto, llegaron a tierra, pero esa vez, nadie los detuvo…

De cierta manera, extrañaban a sus rivales. Extrañaban tener a alguien con quién competir, ya que no había muy buenos pilotos de Extreme Gears últimamente, excepto por ellos, claro. Y él ya extrañaba vencer a aquel erizo azul…

Los Babylon Rogues, transportándose en sus confiables Extreme Gears, se desplazaron por las oscuras calles de Metal City, esquivando unos pocos autos presentes en la fría noche. El trío de maleantes se escurrió por múltiples patrullas, mientras avanzaban cada vez más, con el objetivo de salir de la ciudad.

Siempre era así de fácil. Las autoridades de la ciudad, a pesar de la incrementación de las fuerzas policiacas de Metal City, seguía siendo relativamente sencilla de evadir para esos tres, quienes podían evitarlos sin dificultad.

Sin embargo, no sería tan realizable esa vez.

-Vamos, esto cada vez es más simple. -Bufó Storm con una leve sonrisa, cuidando la retaguardia. -Estos policías no se están esforzando lo suficiente.

-Mejor que no lo subestimes, fortachón. -Le dijo Wave, a su lado. –Parecen que se han incrementado desde la última vez.

-Por eso, hay que tener más cuidado. –Añadió Jet, liderándolos. –Con un tesoro como este, no podemos arriesgarnos a perder. Si logramos venderlo, ¡seremos ricos!

-Eso suena muy bien. –Sonrió el albatros, hasta que unas luces azules y rojas, algo lejanas, se presentaron en su camino. –Eh… ¿Chicos?

-¿Qué es eso? –Preguntó Wave, aguzando la vista.

A cientos de metros de ellos, decenas de patrullas se agrupaban en plena autopista, cortándoles el paso a los ladrones, que enseguida se alarmaron.

-¡Quieren bloquearlos la salida! ¿Qué hacemos ahora?

-No te estreses, Storm. –Le contestó Wave con una pequeña sonrisa. –Solo síganme.

Los policías los observaron acercarse, bastante confiados en que podrían capturarlos, pero nunca se esperaron que tomaran un pequeño atajo…

Los Rogues se introdujeron dentro de un apenas visible túnel, en un camino alternativo del que las autoridades bloqueaban.

Una vez dentro de su escondrijo, los ladrones suspiraron con algo de alivio, tranquilizándose.

-Uf… eso estuvo cerca… -Suspiró Storm. -¡Wave, fue sorprendente!

-No fue nada, después de todo, hay que tener un conocimiento exacto de la ciudad por la que debemos huir, ¿no? –Alegó la golondrina, con una pequeña sonrisa.

-Bien pensado, Wave. –Habló Jet, sonriendo levemente. –Cuando salgamos de aquí, solo deberemos atravesar ese estacionamiento y abandonaremos la ciudad. Y después, disfrutaremos todo tipo de lujos.

-¡Y podríamos competir en algún World Prix! –Opinó Storm, entusiasmado solo con la idea. –Hace tiempo que no le demostramos al mundo quiénes son los mejores.

-De acuerdo, grandote. –Cedió Jet, aun sonriendo.

Pero aquella sonrisa desapareció, cuando el túnel se vio de pronto iluminado por brillantes focos y luces parpadeantes rojas y azules.

-¡Rayos! ¡Aún nos siguen! –Gritó Storm, sobresaltado.

-No se confíen aún. –Les ordenó Jet, mirando de soslayo hacia atrás… Cerca de una docena de patrullas los perseguían, sin pensar en dejarlos escapar. –Ya veremos si estos polizontes logran atraparnos.

-¡Eh! ¡Jet! –Le llamó Wave, pero ya era demasiado tarde…

Una vez el halcón volteó hacia delante, pudo ver perfectamente a unos enormes vehículos policiales apunto de arrollarlos. Pero, por suerte, sus compañeros lograron salvarle el pellejo.

Wave y Storm se posicionaron en los costados de Jet, y con determinación brillando en sus ojos, aceleraron. Las ráfagas de viento que los rodearon fueron tan intensas, que sus agresores no tuvieron oportunidad. Una vez los vehículos hicieron contacto con ellos, salieron disparados por los aires. Cayendo volteados, e incluso de cabeza.

Las aves soltaron un grito triunfal, mientras Storm se burlaba de los policías, quienes solo les regresaban furiosas miradas cuando salían de sus patrullas agredidas.

-¡Eso es para que aprendan a no meterse con los mejores! –Les gritó Storm, fanfarroneando.

-Ja. Ahora veremos como estos idiotas logran…

-¡Cuidado!

Si Wave no hubiera empujado a Jet, una bala hubiera atravesado su cráneo. El estruendo del pequeño proyectil metálico pasando junto la cabeza del halcón lo ensordeció, pero rápidamente pudo recobrarse, y mirar enfurecido hacia atrás.

Tres patrullas aún los perseguían, y los copilotos de las mismas se asomaban desde sus ventanas y disparaban a discreción con armas de fuego.

-Estos humanos… ¡¿Están intentando matarnos?! –Vociferó el pájaro de plumaje verde, encolerizado.

-Creo que ya no nos tienen paciencia. –Murmuró Wave, recuperándose del susto anterior. –Mejor aceleremos y salgamos de aquí. Estos policías me van a dar un infarto.

-Estoy de acuerdo, pero tengan presente de que, si vuelven a intentar asesinarnos, respondan de la misma manera. –Les ordenó Jet, todavía furioso, mientras el grupo se apresuraba para perder a las autoridades.

Pronto, las luces de las patrullas se perdieron en el fondo del túnel, mientras los tres ladrones suspiraban con alivio, cuando la luz al final del túnel se vio presente.

-¡Oigan, allá está la salida de esta cosa! –Les anunció Storm, emocionado.

-Al fin saldremos de este lugar. –Musitó Wave, más tranquila.

-Sí… Y pensar que esos policías querían atraparnos. Ya deberían saber que eso es imposible…

Pero justo cuando Jet terminó de modular esas palabras, una lluvia de balas impactó detrás de él. Los Babylon Rogues voltearon, observando incrédulos a unas pequeñas máquinas aéreas, mejor conocidos como drones policiales, con sus típicas sirenas rojas y azules, y armados con ametralladoras en sus lados, con las que abaleaban a sus objetivos.

-¡Debe ser una broma! –Rugió Storm, ya cansado de esto.

-Sabía que no nos lo dejarían así de fácil… ¡Mejor prepárense, muchachos! Tenemos que derribarlos antes de que nos usen como blancos de tiro.

Wave y Storm asintieron, evadiendo con veloces movimientos y maniobras la lluvia de balas que caía sobre ellos. Jet se adelantó, realizando un giro en el aire para apuntar la punta de su Extreme Gear, Type-J, hacia uno de los robots. Y así, con un veloz impulso, el halcón arremetió contra sus objetivos, destruyendo uno de ellos con su fugaz embestida.

Storm fue el siguiente en atacar, desacelerando poco a poco, hasta frenar por completo, justo cuando uno de los robots aéreos le disparó. El albatros evadió las balas con un giro, y, con una propulsión de su Type-S, dio un enorme salto y golpeó con gran fuerza a uno de los drones, destrozándolo.

Y finalmente, Wave empezó a elevarse con su tabla voladora, la Type-W. Una vez estuvo en el aire, usó su confiable Extreme Gear para rotar una y otra vez, aumentando de a poco su velocidad, mientras las turbinas de Type-W vomitaban una poderosa ráfaga de viento. Una vez la rapidez de Wave fue suficiente, un remolino de aire se formó su alrededor gracias a la propulsión de su tabla. Fue lo suficientemente fuerte como para desestabilizar a la máquina aérea, y así derribarla sin la necesidad de acercarse.

-Ja. Aún es sencillo. –Aseguró Storm, cruzándose de brazos.

-Demasiado sencillo… -Murmuró Jet en respuesta, no muy seguro de que hubieran escapado aún. –Mejor no perdamos más tiempo y larguémonos de aquí…

La luz al final del túnel se hizo más intensa, asimilándose al brillo del sol, pero eso no preocupó a los bandidos, que solo se enfocaron en salir de ahí lo más rápido posible…

Y una vez lo lograron, lo lamentaron de inmediato.

Afuera, se encontraban incontables patrullas, rodeando la salida del túnel, con sus conductores esperando a quienes deberían encarcelar. Encima de ellos, cerca de tres helicópteros los iluminaban con potentes focos de luz, que los cegaron por unos segundos. Una vez la trampa salió a la luz, seis patrullas más emergieron del túnel, bloqueándoles la única salida que tenían… De inmediato, se arrepintieron de precipitarse, creyendo que estaban por escapar, cuando en realidad, era todo lo contrario… Ahora, estaban en las garras de la justicia, y no tenían como huir…

-¡No tienen escapatoria! –Les dijo el oficial a cargo, hablándoles firmemente con un megáfono. -¡Entreguen el Dawn Zafire de inmediato, o abriremos fuego!

-¿Tanto escándalo por una gema? –Murmuró Storm, analizando el entorno, al igual que sus aliados, para buscar una ruta de escape.

-¡No intenten nada, ya no tienen más opciones! –Les advirtió el humano, acercándose armado hacia los bandidos, que lo fulminaron con la mirada.

Con cada paso que daba, los Babylon Rogues descifraron que les arrebataría el Dawn Zarife y terminarían entre las rejas. ¿Cómo es que estuvieron tan cerca de vencer y ahora estaban por ser apresados, quizás para siempre…?

No iban a aceptarlo.

No iban a dejar que los capturaran, ni hoy, ni nunca.

-Jejeje. –Rió Jet, algo sorprendido. –Bueno, humanos. Admito que nos tomaron por sorpresa, pero tengan presentes que la próxima vez seremos más cuidadosos, y lograremos cualquier cosa que nos propongamos, lo quieran o no.

-¿Y quién dijo que habría una próxima vez? –Respondió el oficial, apunto de llegar a las aves.

-¡Wave, Storm! ¡Ahora!

De pronto, los aludidos activaron el turbo de sus Extreme Gears, e inclinando sus patinetas hacia arriba, salieron eyectados como cohetes encima de todo aquel tumulto. Jet le lanzó al oficial la tan añorada gema, e imitó a sus compañeros. Y pronto, el trío estaba de nuevo en libertad, encaminando como sombras las calles de Metal City.

-¡Están escapando!

-¡No podemos permitir que se salgan con la suya! ¡Todos a las patrullas, ya!

-¡Muévanse!

-¡Deténganse! –Les ordenó el oficial al mando, con una voz fuerte y autoritaria.

-¿Pero qué dice, capitán? ¡No podemos permitir que salgan impunes de esto!

-Nuestra misión era recuperar esta joya, y eso hicimos. –Le contestó el humano, dándole la espalda. –Además, esos tres ya lograron escapar, y se asegurarán de huir a toda costa. Sería una pérdida de tiempo seguirlos.

-¿Y qué haremos? –Preguntó otro agente, refunfuñando.

-Regresaremos el Dawn Zafire a la central de energía, y volveremos a la comisaría. –Indicó el jefe de aquellos agentes, con la brillosa gema azul en su mano, iluminándose con una luz misteriosa y encantadora.

A regañadientes, los policías ingresaron a sus vehículos y condujeron de nuevo a la jefatura, mientras el oficial a cargo se encargaba personalmente de retornar el Dawn Zafire a donde pertenecía…

-Bah. Nos marchamos de esta ciudad con las manos vacías… -Bufó Storm, algo molesto.

-No podíamos arriesgarnos a ser capturados. Tuvimos que sacrificar nuestro botín para escapar y robar otro día. –Dijo Jet, pensativo. –Aún me sorprende que hayan tratado de dispararnos. ¿Qué habrá sucedido que estaban tan nerviosos y agresivos?

-Tal vez ya no nos toleran. –Alegó Wave. –Somos ladrones, después de todo. ¿Qué ciudad soportaría que le roben algo tan valiosos? Es obvio que querrían deshacerse de nosotros, ya que saben que es imposible atraparnos.

-Pero esto ya parece muy excesivo. –Opinó Storm. –Intentaron matarnos a balazos. ¡Ni siquiera nosotros hacemos eso!

-Es cierto. Debe ser algo más… -Susurró Jet, justo cuando por fin notó algo. -¿La ciudad no está algo… oscura?

Y fue ahí cuando Wave y Storm se percataron de un gran detalle: toda la ciudad estaba apagada. Ninguna luz, por más tenue que fuera, estaba encendida. Aquello inquietó mucho a los bandidos, que se miraron entre sí mientras avanzaban rápidamente con sus Extreme Gears por esas sombrías calles.

-Inquietante… -Murmuró Wave. -¿A qué se deberá esto?

-No creo que hayan apagado la ciudad solo para atraparnos… -Dijo Storm. -¿O sí?

-No. Ni ellos harían algo como eso… -Respondió Jet. –Cuando llegamos, todas las luces estaban encendidas. ¿Por qué se habrían apagado así sin más?

-Oigan, ¿y sí…? –Pensó Wave, sorprendida. – ¿Y si fuimos nosotros?

-¿A qué te refieres?

-Digo, que nosotros privamos a la ciudad de la electricidad. –Explicó Wave. –Miren, cuando entramos en el edificio, las luces estaban encendidas y cualquier artefacto eléctrico funcionaban, pero cuando tomamos ese zafiro…

-Todo se apagó. –Reaccionó Jet, conmocionado. –Creímos que era una especie de alarma, o algo así. Para confundirnos, y saltamos de ahí sin pensar. Pero… ¿esa gema le estaba dando su energía a toda Metal City…?

-Eso tiene sentido. Parecía ser una gema especial, como las Chaos Emeralds. Puede que abasteciera a la ciudad de energía, hasta que nosotros la robamos.

-Por eso nos atacaron a matar. –Añadió Storm, entendiéndolo todo. –Necesitaban esa joya de vuelta, y se quedarían a ciegas por quién sabe cuánto tiempo.

-Pero esta ciudad es muy avanzada. –Replicó Wave, meditativa. –¿No podrían solo conseguir un generador? Es decir ¿Por qué necesitarían obligatoriamente una gema tan poderosa para tener electricidad?

-No lo sabemos, pero tampoco nos interesa. –Contestó Jet. –Deberíamos tener más cuidado al robar objetos así de importantes, y tener en cuenta las consecuencias que tendrían nuestras víctimas al quitárselos. Sin electricidad, quién sabe que catástrofe pudiera haber sucedido en semejante ciudad.

-Pero es extraño. –Continuó Wave, todavía elaborando algo en su mente. –En la información que recibimos sobre el Dawn Zafire, no decía nada de que era la fuente de energía de toda la ciudad.

-Puede que la información no estuviera completa. –Jet se encogió de hombros. –Aun así, tengamos cuidado a partir de ahora. El dirigible está por allá.

Unos pocos minutos después, las luces de la ciudad se encendieron en aquella noche, pero los Babylon Rogues ya estaban por abandonar la ciudad. Se encaminaron hacia un enorme estacionamiento vacío, que enfrente se alzaba una gran pantalla. El trío la ignoró por unos segundos, pero al ver como se encendía e informaba algo que llamó por completo su atención, frenaron y no despegaron sus ojos de ella.

-¡Últimas noticias! ¡El héroe Sonic the Hedgehog, con su séguito de valientes aliados atacaron y vencieron de una vez por todas al infame Dr. Ivo Robotnik, mejor conocido como Eggman!

-¡¿Qué?! –Gritaron los tres ladrones, impresionados.

-¡Así como lo oyen! ¡Sonic, Shadow, Silver, Tails, Knuckles, Amy, Rouge y Omega han logrado derrotar definitivamente a Eggman esta misma noche, cuando se infiltraron en su Egg Fleet e hicieron volar el lugar con él adentro! ¡Aseguran que nada pudo haber sobrevivido de esa explosión, y que Eggman ha muerto!

-No puede ser posible… -Musitó Jet, incrédulo. –Eggman nunca muere.

-Me parece que por fin la Tierra tendrá su tan ansiada paz, ahora que la más grande amenaza de todo el planeta ha sido exterminada. Ahora, pasemos a deportes…

-Chicos, esto es sorprendente. –Dijo Wave, sorprendida.

-¡Esos tipos…! ¡Por fin lo consiguieron! –Vociferó Storm, alegre.

-Je. Sabía que Sonic haría algo por su existencia. –Sonrió Jet, prometiéndose así mismo encontrarlo. –Ya veremos si haz mejorado algo en la pista desde la última vez, erizo. Estoy impaciente por demostrarte lo que puedo hacer ahora…

Y así, los Babylon Rogues llegaron a su dirigible, con una notable sonrisa, y lo condujeron en aquella noche estrellada hacia los confines de la Tierra…

Ninguno de ellos sabía lo que les esperaba.

En una sala claramente iluminaba, se podía observar una pantalla, explicando exactamente las mismas noticias que los Babylon escucharon anteriormente.

La habitación estaba bastante vacía, excepto por aquel televisor altamente tecnológico, y aquel hombre que lo observaba con una sonrisa.

-Me parece que por fin la Tierra tendrá su tan ansiada paz, ahora que la más grande amenaza de todo el planeta ha sido exterminada. Ahora, pasemos a deportes…

-Oh… les aseguro que eso no sucederá. –Dijo el doctor Eggman, sonriendo aún más. –Mi amenaza a este mundo recién inicia, y no querrán averiguar lo que soy capaz de hacer… Solo tengo que esperar el momento oportuno…

¡Lo logré! El segundo chapter está listo, y les invito a cualquiera que le interese este fic a continuarlo. ¡Por favor, dejen sus review opinando acerca de qué les pareció!

¡Cuídense y nos vemos!