Sonic the Hedgehog
Speed Riders
¡Saludos! Tuve problemas con mi conexión últimamente, por lo cual no pude actualizar desde hace tiempo. Pero finalmente he regresado, y traigo conmigo la cuarta parte de este loco proyecto mío. Agradezco a todos los que se han tomado el tiempo para leer, y espero que les guste lo que vendrá ahora.
Que lo disfruten.
Chapter 4: Reencuentro.
–¡Que todos sean bienvenidos en este grandioso día! –La voz robótica y vociferante de Omochao se escuchó en toda la estación. –¡El gran día ha llegado! ¡Hoy mismo, iniciará este ansiado World Grand Prix, que le abrirá paso a nuevos corredores que prometen ser bastante aptos para igualar a los ya conocidos Babylon Rogues y Team Sonic! Cinco carreras se desarrollarán en distintos puntos del planeta, en los cuales cuatro equipos de tres participantes competirán entre sí para demostrar quién es capaz de reclamar el título de campeón. Correrán juntos, y en conjunto, para demostrar quién es el más veloz y quiénes trabajan mejor en equipo. ¡Ahora mismo, los dos últimos equipos están por completarse, y descubriremos si tienen lo necesario para hacerle frente a nuestros ya favoritos héroes! ¡El momento se acerca!
Megalo Station estaba atestada de personas de todos los rincones del mundo, que se reunían especialmente por aquella flamante competición, en la que Sonic, Tails, Knuckles, Jet, Storm y Wave planeaban mostrarle al mundo quién era el superior. Sin embargo, muy pocos se interesaban por los otros dos equipos, que acababan de formarse…
–¡¿Cómo osas ofenderme así?! –El grito de cierto cocodrilo llamó la atención de mucha gente, quienes miraron con algo de curiosidad la discusión que se abría cerca de ellos.
–Cierra el pico. –Le calló Rouge, con una mirada de impaciencia. –Shadow es el más capacitado de nosotros para liderarnos, y tú no tienes ningún chance de superarlo en velocidad o potencia. Además, él es mil veces más maduro que tú.
–¡Lo dices porque es la forma de vida suprema! No me interesa lo rápido que sea, apuesto a que soy mejor que él. –Aseguró Vector the Cocodrile, fulminando con la mirada a la murciélago, que suspiró, intentando no alzar la voz.
–¿Quieres intentarlo de nuevo? Él ya barrió el piso contigo, y no creo que quieras repetirlo. –Le replicó Rouge. –Así que mejor contrólate o te sacaremos del equipo.
–Pero olvidas que no puedes hacerlo. –Le contradijo el cocodrilo, exasperado. –Y si pudieras, te hubieras deshecho de mí desde el principio. Pues déjame decirte que no pienso irme de aquí hasta que les muestre a todos lo bueno que soy conduciendo un Extreme Gear.
–¿Para eso es todo este alboroto? –Rouge frunció el ceño. –Nosotros buscamos recuperar las Chaos Emeralds y ponerlas en un lugar donde no las encuentren. Sabes de sobra todos los daños que han causado, y decidimos que será mejor si desaparecen.
–Sin Eggman aquí no será necesario. –Le puntualizó Vector, cruzándose de brazos. –Además, ¿cuándo rayos decidieron eso? ¡Los Chaotix no nos enteramos de nada!
–Ni estuvieron presentes cuando acabamos con Eggman. –Le interrumpió Rouge, indiferente. –Tails intentó contactarlos, pero dijiste que estaban demasiado ocupados para siquiera escucharlo. Eso nos dio a entender que no podemos contar con ustedes para resolver un problema como la batalla final contra un dictador viejo y loco. Así que sentenciamos que no necesitamos de ustedes para mantener el mundo a salvo. Nosotros nos encargaremos de ello. Solo concéntrense en su trabajo de detectives y ya.
–Escúchame, murciélago. –Bramó el cocodrilo, serio. –No me interesa lo que ustedes piensen. Sí, les fallamos al no ayudarlos en aquella batalla, pero no por ello pueden privarnos de ayudar a los demás. Pero como gusten. Si no quieren que interfiramos, nos concentraremos en arrestar a criminales, como siempre. Pero ten algo en mente: si un inocente está en apuros, siempre lo socorreremos. Les guste o no.
Rouge pareció sorprenderse de aquellas palabras en un principio, pero luego frunció el ceño.
–Pura cháchara. Me gustaría que lo demostraras con acciones de vez en cuando.
–Entonces lo haré. –Contestó Vector, furioso. –Les ayudaré en ganar esta absurda competencia y te enseñaré que puedo ser responsable en la tarea que nos asignamos de salvar el planeta. Solo no se crucen en mi camino.
Dicho esto, el cocodrilo le dio la espalda a Rouge y se encaminó lejos de ahí. La murciélago solo lo observó alejarse, antes de que Shadow apareciera junto a ella.
–¿Y?
–Funcionó.
–¿Acaso lo dudabas?
–No sabía que eras tan manipulador.
–Más bien calculador. –Le corrigió el erizo negro, indiferente. –Su culpa por no estar presente en el combate final contra Eggman lo impulsaría a darnos una mano con esto. Aunque aún no estoy muy seguro respecto a él…
–Todo sería más fácil si hubiéramos llegado antes, y así nos inscribiríamos con Omega… –Se lamentó la murciélago.
–Para competir, se necesita un Extreme Gear. –Determinó Shadow. –Y Omega aún se decide a volar por sí mismo. Aun así hubiéramos tenido que participar con este lagarto estúpido…
–Bueno, es seguro que perderemos por su culpa. –Gruñó Rouge. –Ni siquiera fue un desafío para ti.
–Más le vale hacerlo mejor… Y por otro lado, tú también deberías concentrarte en esto.
–¿Qué quieres decir?
–Knuckles compite. –Respondió el erizo, cruzándose de brazos.
–¿Y qué?
–No te hagas la desentendida. Siempre te centras en rivalizar contra él cuando está cerca, y ahora tendrán que competir directamente. Espero que no te distraigas por jugar con ese equidna.
–Deberías tener más confianza en mí.
–La tengo, pero te conozco bien. –Shadow empezó a alejarse con su inigualable mirada, fría y tenaz. –Céntrate en nuestra misión.
–Sí, sí, como sea. –Bufó Rouge, algo molesta, aunque era consciente de que Shadow tenía razón.
La tentación de burlarse de Knuckles era irresistible para ella en cada ocasión, y esta no sería la excepción.
–¡Oh, vamos! ¡Será divertido!
–Para mí, esto es solo una pérdida de tiempo.
–Pero, Señor Silver, a usted le gusta correr en Extreme Gears.
–Así es, Cream, pero no me hice un conductor capacitado de Extreme Gear para esto. No viajé 200 años en el futuro para competir en esta estupidez.
–Mejor cuida tu lenguaje o Sonic podría darte una patada en la nariz. –Le advirtió Amy, arrastrando al erizo plateado por toda la estación. –Él ama estas carreras.
–Pero yo no.
–¡Por favor! ¡Apuesto a que lo harás genial!
–No me interesa.
–Silver, ahora que descubriste que Eggman Nega no es el causante de la destrucción de tu futuro, deberías relajarte un poco hasta descubrirlo. Descansa y diviértete, ¿de acuerdo?
Una vez Eggman fue derrotado, Silver sabía que, si él no estaba presente, no tendría descendencia y Eggman Nega nunca existiría. Lo que significaba que el mundo de Silver debería estar en paz y como nuevo…
Pero no fue así.
Todo era exactamente igual, con la única excepción que todas, y cada una de las bases de Eggman Nega habían desaparecido.
La razón por la que el futuro se encuentra en las garras de la miseria era otra, y él debía averiguarla.
–Podría ahorrar mi tiempo de alguna manera más productiva en este momento, pero ustedes insisten en que participe en esta cosa… es ridículo.
–Solo disfruta de la experiencia y nada más. ¿Qué es más divertido que correr junto a tus amigos?
–No quiero divertirme ahora, Amy. –Gruñó Silver. –Si la razón por la cual mi mundo está en ruinas no es Eggman, debe ser algo mucho peor. Y no puedo perder mi tiempo es este tonto juego.
–¿Puedes hacer esto por mí?
Silver suspiró. No le agradaba en lo más mínimo la idea de participar en este World Grand Prix, pero no quería rechazar a Amy y a Cream, quienes estaban determinadas en animarlo a concursar. Sin más, se resignó, consciente de que no tenía otra opción.
–De acuerdo.
–¡Viva! –Vitoreó Cream, con Cheese revoloteando a su alrededor, contento.
–¡Bien! Las inscripciones están por allá. –Guió Amy, arrastrando a Silver hacia un costado de la enorme estación, donde una gran y tecnológica computadora los atendería.
–Buenos días, ¿en qué puedo ayudarlos? –Preguntó la máquina.
–Hola, quisiéramos inscribirnos en el World Grand Prix, por favor. –Respondió Amy con una radiante sonrisa.
–Lo siento mucho, pero los cuatro equipos ya se han escogido. –Le informó la computadora, destrozando en un millón de pedazos la esperanza de participar de Amy.
–¡¿Qué?!
–Cómo has escuchado. La lista de equipos está completa: el Team Sonic, el Team Babylon, el Team Dark y el Team Flare.
–¿Y esos últimos quiénes son? –Preguntó la eriza rosada con irritación.
–Su equipo es nuevo, y carece aún de un miembro. Sus miembros son…
–Hola.
Aquella voz paralizó el corazón de Amy y Cream, quienes voltearon lentamente al mismo tiempo, para encararse a una vieja amiga que no habían visto desde hace un buen tiempo.
–¡Blaze! –Gritaron ambas, abalanzándose sobre una felina lavanda que, sorprendida, sonrió levemente.
–¿Eh? –Silver observó a la extraña un segundo, y un fugaz sentimiento invadió su ser. Dio un paso hacia atrás, sin atreverse a desclavar la mirada de los ojos dorados de aquella gata, cuya atención consiguió ganar.
–Oye, creo que no nos conocemos. –Dijo Blaze cordialmente.
–¡Oh, por supuesto! –Exclamó Amy, separándose de la felina. –Blaze, este es Silver, un amigo nuestro que viene del futuro. Y Silver, esta es Blaze, viene de otra dimensión y es una buena amiga mía y de Cream.
–Un gusto. –Blaze se inclinó ligeramente, sonriéndole a Silver.
El erizo plateado se mostró estático, sin conseguir modular palabra alguna.
–¿Silver? –Amy se acercó a mi amigo, preocupada por su actitud, pero, cuando le puso su mano en el hombro, reaccionó curiosamente.
–¿Eh? ¡Eh, sí! ¡Un… un gusto, Blaze! –Le saludó Silver, extrañamente nervioso.
–Eh… de acuerdo.
Silver retrocedió de pronto, dejando extrañadas al trío de amigas.
–¿Quién dices que es?
–Silver. Es un amigo que conocimos hace un año, y nos ha ayudado mucho desde entonces.
–Actúa sospechoso.
–Más bien se le veía nervioso. ¿No será que Blaze lo intimidó?
–¿Que Silver le tema a alguien? ¡Es imposible! Ha enfrentado incontables peligros, y no creo que Blaze le diese miedo. –Aseguró Amy, aún confusa, hasta que recordó algo. –Bueno, Blaze. ¿Qué te trae aquí?
–Vine al inicio para darles la gran noticia… –Explicó Blaze, riendo un poco. –¡Conseguí vencer de una vez por todas al Dr. Eggman Nega!
Al oír aquel nombre, los ojos de Silver se fijaron sobre la felina, incrédulo.
–Guao, ¿en serio? –Se sorprendió Amy, para luego ponerse pensativa. –Un momento…
–¿Sucede algo? –Inquirió Blaze, intrigada.
–Es que… recién hace unos meses vencimos a Eggman…
–Vaya, ¿de veras? –Blaze frunció el ceño, y meditó al respecto. –Es una gran casualidad que ambos hayan muerto al mismo tiempo… ¿Hace exactamente cuántos días derrotaron a Eggman?
–68. –Respondió Silver, dando un paso al frente, ahora muy serio. –¿Por qué la pregunta?
–Increíble… –Blaze ignoró la indagación de Silver y recalcó las fechas, quedando pasmada. –Exactamente el mismo día…
–Parece imposible, pero, ¿no se supone que Eggman Nega es la contraparte dimensional de Eggman? –Señaló la eriza rosada, pensativa. –Tal vez estaban destinados a morir al mismo tiempo.
–¡Esperen! –Silver les interrumpió, sin despegar sus ojos de Blaze. –¿Cómo conoces a Eggman Nega?
–¿Debería decírtelo? –Respondió Blaze, suspicaz.
–Oh, olvidé por completo que existe también un Eggman Nega en el futuro. ¿No se supone que desapareció cuando Eggman murió? –Remarcó Amy.
–¿Otro Nega? Eso es imposible.
–Eso debería decir yo. –Le dijo Silver, aún serio. –¿Cómo es posible que existiera otro Eggman Nega… en otra dimensión?
Todos se quedaron en silencio unos segundos, con Silver y Blaze fulminándose mutuamente con la mirada. Amy y Cream no se atrevieron a interrumpir, y solo observaron lo que sucedería ahora.
Ninguna de las dos imaginó que el momento estaba por prolongarse mucho tiempo…
No obstante, un inesperado suceso dio fin al incómodo encuentro entre la felina de otra dimensión y el erizo del futuro.
Dos destellos azules colisionaron con una fuerza abrumadora no muy lejos de ahí. Muchos fueron los que se alejaron para evitar ser heridos accidentalmente, mientras ambos combatientes luchaban a una velocidad fugaz.
Sonic the Hedgehog aterrizó sobre su Extreme Gear, Blue Star, y encaró a su doble mecánico: aquel intimidante robot de armazón azul y ojos negros, con brillantes pupilas rojas, cuyas garras metálicas parecían ser bastante letales. Una turbina en su pecho no dejaba de girar, mientras un propulsor en su espalda se apagaba poco a poco. Debajo suyo, se encontraba un Extreme Gear muy parecido al de Sonic: la Metal Star.
Amy y Cream palidecieron al ver al robot, y se quedaron petrificadas, mientras Silver y Blaze reaccionaban en preparar sus respectivas patinetas voladoras, listos para una posible confrontación.
–Metal Sonic… Que sorpresa encontrarte aquí. –Dijo Sonic, fulminando a su copia con sus ojos, verdes como esmeraldas, mientras se alistaba para un nuevo embate. –Ahora podré patear tu metálico trasero de nuevo. ¿Eggman no viene contigo?
Metal Sonic no dijo nada, ni trató de contraatacar. Solo se mantuvo de pie, encima de su transporte, sin inmutarse ante las palabras de Sonic, quien lo incitaba con irritantes comentarios a abalanzarse sobre él.
Al ver que sus palabras no tenían efecto en su enemigo, el erizo frunció el ceño y dio un salto hacia su rival, intentando embestirlo con su Spin Dash. Metal Sonic lo detuvo con sus manos, que, al hacer contacto con el ataque giratorio de Sonic, irradiaron incontables chispas. De golpe, la máquina desató un impulso sónico que lanzó a Sonic lejos de él, pero el erizo se repuso rápidamente y se preparó para volver a atacar.
De golpe, activó el turbo de su transporte y se disparó contra su clon, listo para asestar un devastador golpe a una velocidad tan grande que Metal Sonic ni siquiera tendría la oportunidad de esquivarla.
Sin embargo, ni siquiera tuvo tiempo para intentarlo.
–Más le vale detenerse, señor Sonic. –Le advirtió una voz robótica, que Sonic reconoció de inmediato.
El erizo frenó en seco, y dirigió su mirada hacia un costado, donde un pequeño Chao mecánico, acompañado por dos grandes e intimidantes robots guardianes, se acercaba al lugar.
–¿Qué sucede? ¡Estaba por hacer pedazos a este faker! –Le reprochó el erizo a Omochao, que le respondió casi de inmediato.
–Lamentamos decirle que, si vuelve a agredir a otro concursante, se verá descalificado. No podemos permitir tales actos de violencia entre los participantes de este torneo.
–¿Participante…? –Susurró Sonic, incrédulo. –¿Acaso… ¡Metal Sonic está compitiendo?!
–En efecto. Es el segundo miembro del Team Flare, y no dejaremos que usted le haga daño sin ningún motivo.
–¿Ningún motivo? ¡¿Qué sucede contigo?! ¿Olvidas todo el daño que Metal Sonic ha causado?
–Revelarse contra Eggman e intento de destruir el planeta.
–Entonces, ¿por qué demonios lo dejan competir? –Le recriminó el erizo, apretando los puños.
–¿Acaso dices que hay que juzgar a Metal Sonic por sus acciones pasadas? –Respondió el pequeño robot, perspicaz.
–¿Qué? Pues claro.
–¿Acaso Shadow the Hedgehog no fue también creado con propósitos destructivos? También sabemos que estuvo a punto de aniquilar a todo el mundo, pero logró inclinarse hacia el bien. ¿Cómo puedes ahora discriminar a Metal Sonic, si ni siquiera le das la oportunidad de probar que ha cambiado?
–¡Porque no ha cambiado! –Bramó Sonic, encolerizado. –Lo sé… las máquinas de Eggman nunca cambian…
–Eso tampoco es correcto. –Razonó Omochao, sin inmutarse. –E-102 Gamma, E-123 Omega y Gemerl también han corregido sus perspectivas y han optado por luchar al lado del bien, ¿acaso usted no lo recuerda?
Sonic se mordió la lengua, asegurándose de controlarse para no hacer pedazos a ese inocente robot, que de cierta manera, tenía razón. Tuvo sus dudas respecto a Shadow, Gamma y Omega al principio, pero cuando les dio la oportunidad, probaron estar del lado correcto. Y Gemerl fue reprogramado para tener conciencia propia, y así seguir el camino que escogiera, y por supuesto, fue el del bien.
Sin embargo, sus instintos le gritaban que no confiara en Metal Sonic, y que no le diera ningún chance de probar nada.
No obstante, decidió que no era el momento, ni el lugar para atacar a su imitador de acero.
–Bah. Haz lo que quieras. Pero ten presente que, si Metal Sonic quiere hacer pedazos tu rostro, yo no te defenderé.
–No debe preocuparse, Sonic. Tenemos en constante vigilancia a Metal Sonic, y nos aseguraremos de que no se meta en líos. –Aseguró Omochao, inalterable.
Sonic bufó de nuevo y, resignado, se alejó del lugar con una mirada furiosa, pero al mismo tiempo, pensativa. Puede que Omochao no tuviera la razón (según él), pero tenía un punto. Tenía que permitirle a Metal Sonic seguir su propio camino, y entendiera que estaba del lado incorrecto, pero el súbito recuerdo de Metal Overlord taladraba en su mente como un relámpago, y le hacía dudar otra vez.
Suspiró, derrotado, mientras caminaba con su Blue Star bajo su brazo derecho, pero rápidamente, se prometió algo…
–Si no puedo darte la paliza que mereces ahora, te la daré en la pista. –Pensó el erizo azul, determinado, cuando salió de la estación.
–¿Qué fue todo eso? –Preguntó Blaze, confundida, mirando a las temerosas Amy y Cream, que ni siquiera alcanzaron a explicarse.
–No lo sé, pero ese robot me da muy mala espina… –Respondió Silver, mirando seriamente como Metal Sonic se alejaba a gran velocidad de allí…
Dos horas transcurrieron desde entonces, y la tan esperada competencia estaba por iniciar. Sin embargo, no todos los participantes estaban tan ansiosos por el comienzo de esta épica competición…
Silver, caminando sin ánimos hacia la línea de meta, parecía realmente fastidiado. Con un suspiro de resignación, preparó su Psychic Wave, alistándose para la carrera.
–Será divertido… –Bufó el erizo plateado, mirando con cara de pocos amigos a la eriza rosada que lo animaba entre el público. –¿Por qué no solo me quedé en Emerald Coast?
–¿Y perderte la diversión? –La voz de Blaze le hizo reaccionar. Miró a su costado, y visualizó a la felina lavanda junto a él, sonriéndole. –No me digas que ya te arrepentiste.
–No puedo arrepentirme de algo en lo que ni siquiera elegí participar. –Bufó el erizo como respuesta, aunque solo le bastó ver a los ojos a Blaze para que su alma alterada se tranquilizara de golpe.
–No creo que deberías ser tan malagradecido. –Le reprochó la gata a Silver. –Amy decidió que tú serías quién competiría en mi equipo, ¿y tú la rechazas de esta forma? Que maleducado de tu parte.
–Como dije antes, ni siquiera elegí participar en este absurdo torneo, y ni sé por qué tú quieres competir también.
–Soy la princesa de Solaria, el reino principal de todo mi mundo, y ni aun así desperdiciaría la oportunidad de relajarme, y disfrutar con quienes me siento cómoda. Tú actúas como si no tuvieras tiempo para respirar por tu gran misión para salvar al mundo, que admito, es muy noble y respetuosa. Sin embargo, si incluso yo, que debo gobernar todo un reino, encuentro unos instantes para descansar, ¿cómo podrías tú abstenerte a eso?
Silver pareció meditar en aquellas palabras, pensativo… Blaze suspiró.
–¿Sabes? Si tanto deseas enfocarte en tu responsabilidad, entonces no veas esto como una pérdida de tiempo: míralo como una especie de entrenamiento, o más bien desafío. –Detalló la felina, emocionándose con sus propias palabras. –Nosotros, un trío de principiantes, tendremos que competir contra las ligas mayores: Sonic y el resto de sus amigos, que seguramente serán ya expertos en conducir Extreme Gears. Esto no será sencillo, y tendremos que enfocarnos al máximo para alcanzar su nivel. Así que dime, ¿me ayudarás a mostrarles a nuestros amigos que no pensamos quedarnos atrás?
–Siempre. –Silver ni siquiera vaciló en responder, sonriendo con determinación.
Blaze no pudo evitar copiar su sonrisa, mientras junto a ella, Metal Sonic se mantenía callado e inmutable, al menos por fuera, ya que su mente analizaba y razonaba en cada palabra que había dicho la felina, intentando encontrarle algún sentido…
Y así fue como comenzó.
Como aquél disparejo equipo terminó de formarse, y como los tres lograrían alcanzar la gloria, iniciando por ese día.
El día en el que el World Grand Prix dio inicio…
¿Y qué tal? ¡Les pido que me dejen sus review para comentarme qué les pareció!
¡Nos vemos!
