FICTOBER 2018
Dragón Ball Z
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Fondo
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Dicen las leyendas que en una isla al sur de la Capital del Oeste en el fondo del mar habita una criatura de grandes proporciones, de cuello largo al igual que su cola y de piel verde.
Cuentan que aquella criatura se había hecho amigo de un humano, un jovencito de no más de catorce años que buscaba un lugar tranquilo para pasar las tardes cuando el aburrimiento era insoportable y en una de esas visitas al lugar, conoció a la criatura que en ese entonces no pasaba del medio metro.
Se dice que después de su primer encuentro siguieron otros donde pasaban jugando en el fondo del mar o largas horas durmiendo uno sobre el otro, a veces le platicaba los hechos que acontecían en su vida, los logros en la escuela, las penas amorosas.
Pasaron los años y con los nuevos cambios en la vida del muchacho y la falta de tiempo la visitas a su amigo disminuyeron hasta que dejaron de realizarse. En algún momento el humano recordó a su amigo, la tristeza se apodero de el por abandonarle y en una tarde libre fue a la isla donde lo espero por horas pero al ver que no venía decidido marcharse.
Así estuvo por semanas hasta que en una tarde lo encontrarlo tumbado sobre la arena, feliz de por fin verlo corrió hacia él pero al acercarse pudo darse cuenta que su amigo ya no respiraba.
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Había muerto de tristeza.
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-Es muy triste la historia papi, me hubiera gustado que el animalito no muriera, que volvieran a verse y de nuevo ser amigos - dijo una pequeña niña de seis años, de cabellos y ojos negros y piel clara con un tono de tristeza.
-Lo se princesa, a mí también me hubiera gustado que no muriera- respondió su padre
-Por cierto ¿Tenia algún nombre la criatura, papi?
-Mmm si, Olivier le llamaba el niño.
- Olivier, que nombre tan raro para un animalito.- al terminar de decirlo se acomodó en su cama dispuesta a dormir. El hombre ante tal comentario rio, el en su momento también pensó lo mismo.
-Buenas noches amor- cubrió a la niña con las cobijas y dándole un beso en la frente y una caricia en la mejilla salió de la habitación.
-Buenas noches, papi Goten.
Cuando cerró la puerta el sentimiento de tristeza volvió a embargarle al recordar las palabras dichas por su primogénita me hubiera gustado que el animalito no muriera, que volvieran a verse y de nuevo ser amigos.
Nunca dejaron de ser amigos, la amistad seguía en sus corazones solo que al recordar ya era demasiado tarde
Quejas, sugerencias, críticas son recibidas. Buena noche, gracias por leer.
