Sonic the Hedgehog
Speed Riders
¡Hola! Volví para atormentarlos reiteradamente con una nueva actualización de este fic. Como tardé de más en postear el anterior, pensé en compensarlo subiendo este antes de una semana, aunque veo con algo de decepción que no a muchos les llamó la atención este fic, me conformo con los lectores que tengo; además, no anhelo que mis historias se hagan famosas, aunque no me desagradaría XD. Les agradezco a todo aquel que se haya tomado el tiempo de leer este fic, y espero que continúen siguiéndolo hasta que finalice.
Sin más que decir, aquí les dejo el siguiente capítulo de Sonic the Hedgehog: Speed Riders.
Chapter 5: Caos.
Poco a poco amanecía en la enorme ciudad de Empire City. Unos tres meses habían pasado desde que el World Grand Prix terminó en Spagonia, y ahora, el mundo nuevamente disfrutaba de una merecida paz, después de tantos conflictos, ya sea con bestias antiguas y mitológicas, entes oscuros hambriento por destrucción o un científico loco decidido a conquistar el mundo.
No cualquiera adivinaría que éste último era el más peligroso.
–Todo acontece perfectamente. –Decía Eggman, analizando los datos en su computadora central. –El Phantom Ruby está completo, e Infinite está listo para la acción. Es el momento de iniciar mi último plan…
–¿Está seguro de actuar tan pronto? –Le preguntó Metal Sonic, observándolo de cerca.
–No desconfíes de mí, Metal. Tengo todo perfectamente planeado. –Aseguró el doctor, completamente seguro de sí mismo. –Con Infinite a mi lado, seré invencible. Ni Sonic, ni ningún otro de esos insectos podrá vencerme esta vez con él a mi lado. Es el arma suprema, y está completamente bajo mi control.
–¿En serio?
–¿Aún dudas de Infinite? Me juró lealtad absoluta, y está tan absorto a conseguir su tan ansiada venganza que no se le vendrá la idea de siquiera intentar desafiarme. Tengo todas las cartas en mi mano, y pienso jugarlas ahora que esas ratas piensan que en realidad estoy muerto…
–Y todavía no comprendo por qué no es así. –Respondió el robot de Sonic, indiferente, pero con una apenas notable curiosidad.
–¿En serio tú también creíste que fui eliminado por esas cucarachas? Je, me subestimas, Metal. Nadie sabe de lo que soy capaz, y es momento de que todos lo averigüen. Sonic me atacó decidido a acabar conmigo en primer lugar porque destruí una parte de Central City. Ahora veremos qué tan furioso se pone cuando toda Empire City se convierta en ruinas frente a sus ojos.
–¿Seguro que no quiere que intervenga?
–Infinite se encargará de todo, mi creación. No debes tener dudas de él.
–No puedo evitarlo. El Phantom Ruby se adaptó tan bien a su cuerpo, que parece como si estuviera destinado a ser el portador de la gema. ¿Cómo sabe usted que no la usará contra nosotros?
–Estás muy conversador hoy, Metal Sonic. No te preocupes. Es muy poco probable que Infinite se rebele contra mí… como hiciste tú. –Metal Sonic desvió la mirada. –Sin embargo, si por alguna razón eso sucede, conoces muy bien el plan de emergencia.
Metal Sonic pareció meditar unos instantes, bastante callado, hasta que, después de casi un minuto, habló.
–Como usted diga, doctor. –Una vez emitió estas palabras, abandonó el cuarto de control, dejando a Eggman en completa soledad.
–No me interesa si fue o no el destino quién sentenció que Infinite y el Phantom Ruby fueran uno… Mientras ambos estén bajo mi control, los usaré con todo gusto para cumplir mis planes. –Aseguró Eggman, con un brillo oscuro en su mirada. –Que comience el juego, Sonic.
–¡Venga ya! ¡No me digan que eso es todo lo que pueden hacer! –Les gritó Sonic a sus compañeros, avanzando como el viento en su Blue Star, y dejando detrás de sí una estela azulada.
La mirada del erizo azul rebelaba su paz y tranquilidad, que hasta entonces, no tenía precedentes. Finalmente, Sonic y el resto de sus amigos se convencieron de que Eggman había sido derrotado definitivamente, y ahora por fin podrían vivir su tan ansiada vida llena de serenidad, y sin preocuparse de nada en lo absoluto…
Excepto, claro, competir entre ellos.
–¡Vamos, niño del futuro! ¡Échale ganas! –Le gritó Sonic a Silver, quien, conduciendo su Psychic Wave, avanzaba imparable por las vacías calles de Empire City, detrás de Sonic.
–¡Mejor no te confíes! –Le advirtió Silver, mientras sus manos se iluminaban con una luz turquesa. –¡O te sorprenderás!
De pronto, un auto voló encima de Sonic, y se desplomó sobre él. Sin embargo, el erizo azul lo esquivó sin problemas, con una agilidad digna de admiración. Sin embargo, aquel ataque resultó ser un engaño para que Silver se adelantara, dejando a Sonic detrás suyo.
–¡Oye! ¡No es gusto! –Protestó Sonic, activando su turbo para igualar a Silver.
–¡Todo se vale en las carreras de Extreme Gears! –Respondió Silver, sin evitar reírse.
–¡Háganse a un lado!
Sin que ninguno de los dos pudiera predecirlo, Knuckles pasó entre ambos con su potente turbo activo, repasando a los dos erizos en unos segundos.
–¡Knuckles! –Gritó Sonic, cuando tres sombras pasaron por encima de él.
Tails, Amy y Cream aterrizaron unos metros delante de los erizos azul y plateado, despidiéndose de ellos antes de dejarlos atrás.
–¡Oh, eso sí que no! –Rugió Sonic, acelerando de nuevo, con Silver pisándole los talones.
–¡Tails! ¡Sonic y Silver se acercan! –Le advirtió Amy, manejando su Pink Rose, a altísima velocidad, mientras el zorro meditaba unos segundos, elaborando un plan.
–¡Oigan! ¡No vale trabajar juntos! –Les reclamó Silver, enfurecido.
–¡Todo vale en las carreras de Extreme Gears! –Le contestó Amy, sacándole la lengua.
–¡Ya sé! –Exclamó Tails, con un plan ya listo. –Si viramos en esa calle, llegaremos al centro de la ciudad más rápido que…
–¡Fuera de mi camino! –Bramó una voz conocida.
El trío miró hacia atrás de inmediato, y cuando vieron un destello de luz azul y turquesa acercándose a la velocidad de la luz, se quitaron para evitar ser brutalmente arrollados por esta.
Sonic y Silver, uniendo sus turbos en uno solo, se rieron en la cara de sus tres amigos antes de seguir avanzando a una impresionante velocidad, que superaba todo lo que habían visto antes.
–¡Eso no es justo! –Se quejó Cream.
–¡Todo vale en las carreras de Extreme Gears! –Repitió Sonic, perdiéndose en las calles posteriores.
Knuckles se desplazaba imparable a través de la avenida principal de la ciudad, siguiendo su paso mientras esquivaba a los autos que se recorrían las autopistas tranquilamente. Muchos se detenían a apreciar al equidna rojo trasladarse velozmente por Empire City, hasta perderlo de vista.
Sin embargo, aún más personas gritaron de terror cuando un meteoro que brillaba con una luz azul y turquesa de manera intermitente atravesó el cielo, como una estrella.
Knuckles, al oír el estruendo que produjo aquella unión entre ambos erizo, volteó, y contempló con terror como el cometa de luz se abalanzaba sobre él, embistiéndolo con una fuerza arrolladora.
El equidna cayó de su Extreme Gear, dolorido, mientras Sonic y Silver pasaban por decenas de calles contiguas, dejando tras de sí una estela de luz de sus respectivos colores.
–Esos imbéciles… –Masculló, poniéndose de pie con mucho dolor, antes de subirse de nuevo en su Extreme Gear. –¡No crean que podrán vencerme!
El equidna aceleró con todo lo que pudo, sin percatarse en como Tails, Amy y Cream estaban por alcanzarlo.
Decenas de calles enfrente suyo, Sonic y Silver ya se habían separado, y ahora competían entre sí nuevamente, lanzándose miradas desafiantes mientras avanzadas como veloces resplandores de colores. Las turbinas de sus respectivos transportes aéreos vomitaban una poderosa energía que los impulsaba hacia delante con la velocidad de un relámpago, y sus propias fuerzas les daban una potencia extra para acelerar cada vez más.
Ambos resplandores se acercaban a su destino, que era también la línea de llegada. Los dos se miraron a los ojos una última vez, para luego mirar hacia el frente de nuevo, determinados a vencer. Y así, ambos llegaron al mismo tiempo a la plaza central de la ciudad, sin llegar a conocerse el ganador exacto.
Apenas alcanzaron a frenar antes de llevarse a miles de edificios con ellos, y cuando por fin se detuvieron por completo, bajaron de sus tablas voladoras, y charlaron un poco entre sí mientras esperaban a sus amigos.
–Vaya, Silver. Cuando nos conocimos en Emerald Coast no eras tan veloz. ¿Acaso el World Grand Prix te hizo más rápido?
–Creo que Blaze tenía razón cuando dijo que correr en esa competencia me ayudaría. –Rió el erizo del futuro. –Oye, por cierto, ¿no la has visto?
–Desde Spagonia, no sé qué fue de ella. Dijo que pasaría algo de tiempo en nuestra dimensión, pero no tengo idea de dónde estará. Seguramente está explorando por ahí, o ya habrá vuelto a su dimensión.
–Es curioso que, al ser una princesa, pueda tomarse tanto tiempo para descansar. Además, es mucho más fuerte de lo que parece.
–Y muy rápida también. –Añadió el erizo azul, riendo un poco. –Recuerdo que, cuando nos conocimos, no esperamos ni cinco minutos en competir contra el otro. Empatamos.
–Increíble. Parece que es muy buena conductora de Extreme Gears. Pero aún me debe una carrera.
–¿Aún no superas cuando barrió el piso contigo en Delphin Resort? –Se burló Sonic, divertido. –Ni siquiera tuviste oportunidad.
–Jaja. Muy gracioso. –Rió falsamente Silver, fastidiado. –Como sea. Y dime, ¿qué harás cuando terminen estas vacaciones alrededor del mundo?
–Explorar aún más. La Tierra es muy grande, y deben haber muchos rincones desconocidos en ella que yo quiero conocer. Quién sabe, tal vez me encuentre a algún viejo amigo.
–Vaya. Realmente eres un espíritu libre, ¿no?
–Tú también deberías serlo. Mientras ese desconocido desastre no aparece, lo mejor es relajarse y guardar tus energías para enfrentarlo. Después de todo, ni siquiera sabemos cuándo todo sucedería…
–Y ese es el problema: no sabemos cuándo llegará. –Replicó Silver, ahora serio. –No podemos predecir cuándo ni cómo sucederá, y lo menos que podemos hacer es estar atentos. Atentos cuando todo suceda. Atentos cuando la catástrofe aparezca.
–Se supone que Eggman Nega fue quién causó todo eso, ¿no? O al menos eso creías. –Recordó Sonic, poniéndose pensativo. –Se supone que él no debería existir, porque Eggman ya no está, pero, sin embargo…
–Él volvió. –Complementó Silver, todavía serio. –Lo he estado pensando desde hacía meses, y aún no encuentro una respuesta para eso. Si Eggman nunca tendría descendencia porque murió, entonces ¿por qué todavía existe Nega…? ¿Qué demonios pasó?
–Es una buena pregunta, pero creo que tengo la respuesta… –Contestó Sonic luego de unos segundos de silencio. Su mirada se tornó seria, mientras sus ojos relampagueaban al pronunciar las siguientes palabras: –Eggman sigue vivo.
Silver se vio realmente sorprendido con esa afirmación, hasta el punto que retrocedió unos pasos, observando incrédulo al erizo azul, que parecía todavía muy enfrascado en sus propios pensamientos.
–¿Cómo puedes saberlo? –Inquirió Silver, atónito.
–¡USTEDES DOS! –Pero antes de que Sonic llegara a responder, una tormenta de polvo se abalanzó sobre ambos.
Un furioso Knuckles atacó, embistiendo a los dos erizos con una fuerza sobrenatural, hasta estamparlos contra un sólido muro de ladrillo en aquella plaza vacía.
El equidna, ya más calmado, jadeaba ligeramente por todo el esfuerzo que había ejercido para llegar allí a esa velocidad. Todavía algo enfadado, caminó a una gran distancia de ahí y se sentó bajo un árbol, junto a su confiable Red Rock.
–Auch… ¡¿Qué le pasa a ese bruto?! –Rugió Sonic, encolerizado, mientras se recuperaba del poderoso impacto.
–Creo que está algo enojado… –Arguyó Silver, igual de adolorido que el azul.
–¡Sonic! –El erizo azul miró hacia un lado, y logró visualizar ya a Tails, Amy y Cream, acercándose rápidamente.
–Bueno, al menos podremos empezar el picnic de una vez. –Sonic se encogió de hombros y sonrió, siendo imitado por Silver.
Era bueno tener algo de tranquilidad de vez en cuando.
Qué lástima que no iba a durar mucho…
Nadie pudo predecir que todo iniciaría ese mismo día…
Nadie pudo saberlo. Ni siquiera lo vieron venir.
Solo apareció cual fantasma, y destruyó todo a su paso.
Y esta vez, nadie pudo detenerlo.
Esta vez, la devastación reinaría en el planeta entero.
Esta vez, el mal había triunfado…
Lo recuerdo perfectamente.
Recuerdo exactamente cómo sucedió todo…
Una enorme sombra oscureció gran parte de la ciudad, pero en especial, en donde se encontraban los seis héroes. Se levantaron de un salto, y observaron con alarma el cielo, donde decenas y decenas de naves habían aparecido de la nada, y ahora mismo, apuntaban a la ciudad con sus letales cañones, listos para abrir fuego.
–¡Saludos, queridos súbditos! –La voz de Eggman se escuchó en toda la ciudad debido a los potentes parlantes de los buques aéreos. Sonic y Silver fruncieron el ceño, conscientes de que el erizo azul tenía razón.
Eggman no había muerto.
–¿Me extrañaron? ¡Apuesto a que sí! Aún no puedo creer que me creyeran muerto. ¿En serio pensaron que, después de tantos años de pelear por alcanzar mi sueño: un mundo lleno de orden y perfección, me rendiría de un momento a otro? ¡Pues no! ¡He vuelto, y esta vez nada se interpondrá en mi camino! Y si alguno de ustedes, pequeñas ratas del laboratorio, intenta detenerme, pues, tendré que pedirles a mis amiguitos que les den su merecido.
–Eggman… –Gruñó Sonic, mostrando los colmillos. –Nunca te rendirás, ¿cierto? Pues, ¿adivina qué? Si volviste por otra paliza, ¡la recibirás! ¡Chicos, adelante!
Sonic, Tails, Knuckles, Amy, Cream y Silver montaron sus Extreme Gears y en menos de cinco minutos ya se encontraban discurriendo las calles, en dirección hacia la nave más grande de la flota, que suponían era donde Eggman se ocultaba.
El equipo avanzaba lo más rápido que sus patinetas voladoras se los permitía, desplazándose velozmente a través de calles, avenidas, autopistas e intercepciones, sin detenerse ni un instante. Su objetivo era fijo, y nada podría inmovilizarlos…
Excepto, tal vez, volver a ver a un viejo enemigo…
–Oh, Sonic, Sonic, Sonic. –Habló Eggman con un tono divertido. –Nunca fuiste bueno para escuchar, ni para esperar. Y eso será tu ruina. Se los advertí, y no quisieron escuchar. Así que, si tanto quieren ver esta ciudad en ruinas, así será.
Los seis pararon en seco cuando, encima de un edificio, lo vieron. Ni siquiera alcanzaron a visualizarlo cuando llegó allí, y ni siquiera sabían por qué estaba allí.
Pero esa era la realidad, o al menos, lo que aparentaba.
Chaos, el guardián de la destrucción, se encontraba en la cima de aquel enorme rascacielos, observándolos desde las alturas con sus ojos verdes e intensos.
–Esto no es posible… –Murmuró Knuckles, estático. –¡Se supone que el alma de Chaos estaba en paz gracias a Tikal! ¿Qué demonios sucedió?
–¿Qué sucede, pequeños? ¿Le tienen miedo a este insignificante ser? –Se burló Eggman, escuchándose en su voz lo placentero que le resultaba ver las estupefactas expresiones de sus rivales. –Pues apuesto a que no les agradará lo que están a punto de ver.
Ya GUN había iniciado una evacuación inmediata, sin esperar otro instante. Miles de personas abandonaban la enorme ciudad que consideraban su hogar, por culpa de aquel terrible humano, con una crueldad sin precedentes, que ahora iba a demostrar ante el mundo.
–Es el momento de que todos vean el verdadero terror. ¡Chaos 0, ahora!
Antes de que alguno de los héroes reaccionara, Chaos empezó a crecer a una velocidad alarmante, empezando a inundar el edificio, que a estas alturas, ya se encontraba vacío. Sonic, Tails, Knuckles y Amy observaron atónitos la escena, mientras Perfect Chaos renacía frente a ellos, con sus mismos ojos asesinos y un terrorífico rostro con aspecto de reptil.
–Imposible… –Susurró Sonic, sin poder creer lo que sus ojos veían.
La enorme bestia de agua atacó, disparando poderosos proyectiles luminosos de Chaos Energy como meteoritos hacia los seis personajes, que no tardaron en dispersarse lejos de ahí, mientras las calles continuaban inundándose.
–¡Este lugar quedará como Station Square en menos de 10 minutos a este paso! –Exclamó Tails, alarmado.
–Chaos… ¡¿Por qué tenía que ser Chaos?! –Se alteró Knuckles, exasperado.
–¡Concéntrense! –Les ordenó Sonic, con la mente fría. –Super Sonic podría vencer a esta cosa de solo tres golpes… ¡Pero tendremos que buscar otra solución! ¡Todos, ayuden con la evacuación! ¡Distraeré a Perfect Chaos!
Todos parecían querer replicar, pero, cuando la deidad del Chaos disparó un potentísimo cañonazo de energía contra un edificio, entendieron que era lo mejor. Rápidamente, el grupo se desplegó, listo para ayudar a quien lo necesitase.
Tails usaba sus colas para llegar a lugares altos con más facilidad, salvando a personas atrapadas en edificios a punto de caer. Knuckles usaba su fuerte cuerpo para evitar que estructuras se derrumbaran con personas aún adentro, y les daba el tiempo necesario para escapar y ponerse a salvo. Amy y Cream guiaban a los civiles a un lugar seguro, la eriza transportándolos en su Extreme Gear, mientras que la coneja los llevaba por los cielos con sus orejas, que le servían para volar. Y Silver, usando sus poderes telequinéticos, detenía escombros que estaban por caer sobre inocentes, y los ponía a salvo rápidamente. Además, despejaba las calles del agua para evitar que arrastrara a las personas.
Sonic, por su parte, se desplazaba indetenible hacia Perfect Chaos, aunque se veía sumamente nervioso. Nunca creyó que tendría que volver a enfrentarse a esa peligrosa criatura, con todo su poder, y ahora, tendría que hacerlo sin su forma más poderosa, que de seguro le daría la ventaja en esa situación, como la última vez. Suspiró con descontento mientras apretaba los puños, y conducía hacia aquel devastador monstruo, que disparaba constantes meteoros de energía como lluvia sobre la ciudad.
Y mientras todo esto sucedía, un oscuro ente observaba todo el caos desde las alturas, invisible para todos debido a la crisis que se enfrentaban. Debajo de su máscara plateada, se podían ver dos ojos, uno amarillo y otro azul, mientras una tenebrosa gema morada parecía brillar en su pecho, usando parte de su poder infinito para crear todas las ilusiones en el lugar.
Las naves y Perfect Chaos en realidad eran solo creaciones ilusorias que aquel ser invencible, que, con su poder sin límites, planeaba someter a todo aquel que se interpusiera en su camino.
–Sonic, tú eres el primero. –Dijo Zero, con una voz distorsionada, mientras parecía disfrutar de la destrucción y el caos que ocasionaba. –Y luego seguirás tú, Shadow.
¡Y finish! ¿Qué les pareció? Iba a colocar la batalla completa contra Perfect Chaos, pero estoy que me duermo sobre mi laptop. Decidí dejarlo hasta aquí, aunque puede que no logre subir esto hasta mañana. Le agradezco a todo aquel que se haya tomado la molestia de leer todo esto, y espero que todos ustedes, queridos lectores, sigan presentes en cada capítulo, y dejen sus review comentando qué les pareció.
Nos leemos.
