Sonic the Hedgehog
Speed Riders
Bueno, he regresado otra vez, ahora para enseñarles la confrontación contra Perfect Chaos, y que los héroes se vean las caras con Infinite por primera vez. Estaba escuchando el tema de "Infinite" de Sonic Forces, mientras escribía esta parte, por lo cual les aconsejo oírlo también.
Sin más, ¡a leer!
Chapter 6: Choque entre fuerzas.
Otro impacto directo.
Pero estuvo a punto de ser consumido por las llamas del Chaos, literalmente.
Esto seguía siendo muy peligroso. Fue tan sencillo cuando se encontraba en su Súper Estado, que se percató de la diferencia de enfrentar a algún villano al nivel de Perfect Chaos sin su invencible transformación.
Se alejó rápidamente, surcando los cielos como un cometa azul, mientras eludía mortales haces de fuego y Chaos Energy que la enorme bestia de agua disparaba a diestra y siniestra, concentrándose más en destruir todo a su paso que en acabar con esa molesta rata azul que ya lo había golpeado cuatro veces con todas sus fuerzas, sin causar una gran diferencia.
El erizo azul aterrizó sobre un escombro que flotaba por las aguas de la inundación que Chaos generó, y fulminó a su mortal enemigo con la mirada. Perfect Chaos empezó a reunir una gran cantidad de agua y Chaos Energy en sus fauces, expulsándola como un cañonazo de energía azul que arrasaba con todo a su paso, calle tras calles, en dirección a Sonic, quien lo esquivó por los pelos, desplazándose como un rayo a través del agua con gran habilidad.
El monstruoso enemigo nuevamente hizo llover cometas de fuego y energía del caos, derribando otro edificio con sus peligrosos ataques. A pesar de verlos venir, no tuvo el tiempo para evitarlo. Uno de los misiles lo rozó, tumbándolo de su Extreme Gear para caer en el mar que ahora devastaba toda la ciudad. Intentó no hundirse, pero, cuando tres meteoros más estaban por caer sobre él, se sumergió rápidamente para evadirlos. Los devastadores proyectiles explotaron sobre el agua encima de Sonic, y la onda expansiva que generaron empujó al erizo azul aún más abajo. Intentó emerger del agua lo más velozmente posible, pero la corriente comenzó a arrastrarlo, y sin mencionar todos los escombros que venían sobre él, ya fuera cayendo desde arriba, y siendo también llegados por la corriente. Sea como sea, si uno de ellos lograba golpearlo, estaría perdido.
–¿Dónde está Sonic? –Preguntó Tails, buscando a su mejor amigo alrededor, mientras aterrizaba en un sólido edificio donde se encontraban el resto de sus amigos.
–No lo sabemos… –Respondió Silver, mientras apretaba los puños al ver la destrucción que ahora envolvía la ciudad, derruyéndola a cada segundo. –Pero no podemos quedarnos con los brazos cruzados.
–¡Pero no podemos hacerle frente a esa cosa! –Le replicó Tails, señalando a Perfect Chaos, quien rugió con una fuerza ensordecedora, produciendo un tsunami, que parecía planear destruir toda Empire City. –¡Lo ves!
–Lo que nos faltaba. –Gruñó Knuckles, mostrando sus colmillos. –Todavía hay personas en la ciudad. ¡No lograremos salvarlas a todas a tiempo!
–¡Y Sonic morirá si lo dejamos a su suerte! –Señaló Amy, también exasperada. –¡Necesita ayuda!
Silver intentó pensar en una solución lo más rápido posible, pero no fue lo suficiente…
Las enormes olas parecieron llegar instantáneamente, y azotaron al edificio con gran fuerza. Toda la estructura se balanceó antes de venirse abajo, y los cinco curiosos personajes fueron obligados a abandonar su punto de reunión para deslizarse a través de las violentas olas con sus tablas voladoras, cayendo poco a poco en la desesperación.
¿Dónde demonios estaba Sonic?
El tsunami que Chaos provocó parecía arrasar con todo a su paso, derrumbando edificios e inundando calles enteras. Empire City entraba en la devastación y en el caos, y nadie parecía poder evitarlo. La enorme bestia de agua se desplazaba con lentitud a través de la ciudad para destruir aún más terreno, trayendo catástrofe y ruina a su paso.
Por órdenes de aquel a quien obedecía.
Aquel que lo había creado.
El oscuro ser que observaba todo desde las alturas dibujó una sonrisa en su rostro, mientras se desplazaba a través de los cielos en un curioso Extreme Gear rojo y negro, con aparentes "venas" púrpuras y brillantes que lo atravesaban. Su cara era oculta por una máscara plateada con dos visores en los cuales se asomaban sus ojos. Uno de estos visores era negro, ocultando un ojo azul, y el otro era rojo, que revelaba el segundo ojo, que era amarillo. Pero sin duda, el detalle más notable era la gema púrpura, de aspecto fantasmal que parecía estar incrustada en su pecho.
El Phantom Ruby.
Voló a gran velocidad a través de los cielos de la ciudad en ruinas, buscando a sus presas para acabarlas de una vez por todas. Debía eliminarlos lo más rápido posible para ir por su verdadero objetivo…
Shadow the Hedgehog…
Se arrepentiría por haberlo humillado de semejante manera en aquella ocasión. Se arrepentiría de haberse interpuesto en su camino.
Iba a asegurarse de eso.
Chaos siguió avanzando imparable, mientras sus ojos verdes y aterradores escaneaban el entorno para localizar a sus objetivos. Aseguraba que había caído por aquí.
Ni siquiera imaginaba que ahora mismo, era vigilado por su propia presa, que asechaba desde las sombras, esperando el momento oportuno para atacar, pero esta vez, no estaba solo.
Sonic, Tails, Knuckles, Amy, Cream y Silver estaban reunidos de nuevo, y esta vez, se asegurarían de acabar con Chaos en equipo.
El grupo se trasladó silenciosamente entre los edificios caídos, evadiendo el agua a toda costa, porque podrían llamar la atención de la deidad del caos. Sin embargo, no pudieron eludirlo por siempre.
Los ojos de Chaos parecieron fijarse en ellos, a pesar del sigilo que ejercían para no verse detectados. La criatura de agua atacó con poderosos proyectiles de fuego y Chaos Energy, que estallaban con una fuerza atroz, que devastaba todo a su paso.
No obstante, sus enemigos fueron más rápidos, esquivando los ataques con una maestría en sus respectivos transportes. Los seis personajes se desplazaron a gran velocidad hacia Chaos, viajando a través de autopistas o edificios que ahora flotaban por las calles de Empire City. Chaos, al comprender que sus ataques no funcionaban, reunió una gran cantidad de energía en sus fauces, y la expulsó como un potentísimo rayo de agua a presión, energizada con Chaos Energy, que destruía todo a su paso.
El ataque fue tan rápido que los héroes no alcanzaron a eludirlo, pero no fue necesario…
Una vez el haz de energía colisionó contra Sonic y sus compañeros, Chaos los observó expectante, comprobando que su trabajo hubiera terminado.
Pues no fue así.
Seis destellos de luz salieron disparados contra la bestia acuosa, que ni siquiera alcanzó a verlos venir, y de un devastador golpe en conjunto, atravesaron el cuerpo de Perfect Chaos, quien se deshizo, y esta vez, no volvió a formarse…
Los seis héroes celebraron con euforia su triunfo, mientras todo el agua que en realidad era parte del cuerpo de Perfect Chaos se drenaba, desvaneciéndose, como si nunca hubiera existido.
A Knuckles le intrigó este detalle, pero decidió no pensar en ello y festejar su victoria con sus aliados, aunque su gloria no duraría más tiempo…
–Todavía no puedo creerlo… –Susurró Tails, volando con su Yellow Tail por el aire junto a sus aliados, mientras observaban algo abatidos la destrucción que Perfect Chaos provocó en la ciudad. –Ahora, Empire City es igual que Station Square, incluso diría que peor.
–Nada es peor que Station Square. –Objetó Sonic, cruzándose de brazos. –Pero coincido. Ahora que sabemos que Eggman sigue vivo, lo mejor será reunirnos con Shadow y los demás. Si tenía a Chaos de su lado otra vez, quién sabe que otras sorpresas tenga para nosotros. Algo me dice que esto apenas inicia…
–Sabias palabras, Sonic. –Aquella voz distorsionada y oscura los petrificó. Los seis personajes voltearon con lentitud, observando con un escalofrío a un ente oscuro con una fuerza infinita, encarnada en un chacal negro con partes de su pelaje en blanco, y su rostro oculto tras una máscara plateada, que descendió levitando desde el cielo hasta encarar a los héroes. –Este solo es el comienzo. Contemplen el inicio del final, donde comienza la conclusión, donde toda luz de esperanza se extingue de una vez por todas.
–¿Quién rayos eres, y qué tanto parloteas? –Preguntó Sonic, ya en guardia. El chacal profuso una aterradora risa, antes de contestar.
–Pueden llamarme Infinite. Aquel que extenderá el Eggman Empire hasta el último confín de la Tierra, iniciando por esta sucia ciudad…
–Ya con eso sé que trabajas para Eggman, lo que significa que tendremos que patear tu trasero también. –Simplificó Sonic con ojos desafiante. –Pareces un buen desafío, así que si crees que puedes vencerme, ven por mí.
–No me desafíes, Sonic. –Advertió Infinite, abalanzándose sobre el grupo en su Extreme Gear, el Crimson Eternity, que se iluminó gradualmente a medida que avanzaba.
Sonic recibió el embate directamente, y él y su Blue Star terminaron desparramados en las calles, ya secas, de Empire City.
–¡Sonic! –Exclamó Amy, asustada.
–¡Pagarás por eso! –Amenazó Knuckles, mientras se juntaba con Tails para atacar al mismo tiempo al chacal, que los miraba sin mucho interés.
El dúo embistió desde múltiples ángulos a Infinite, con variables ataques en distintos lugares, pero, para su consternación, su enemigo los bloqueaba como si no se trataran de mucha cosa, y una vez se cansó de jugar, irradió de su cuerpo una energía carmesí tan poderosa que los lanzó a varios metros de él.
Silver fue el siguiente en atacar, envolviendo su cuerpo en una luz turquesa a medida que se acercaba a su rival para asestar un devastador golpe con su puño, pero Infinite lo bloqueó como si nada. La colisión entre ambos provocó que el viento a su alrededor explotara como una onda expansiva, dejando al erizo plateado sin palabras. El chacal lo golpeó en el estómago, dejándolo sin aire, y con un giro en su Extreme Gear, generó una ráfaga de viento tan poderosa que arrastró a Silver muy lejos de ahí.
Tails volvió a la acción, acelerando contra Infinite con una velocidad asombrosa, para golpearlo en la espalda con un poderoso latigazo de sus dos colas, que pudo destrozar casi cualquier cosa de un golpe directo. Sin embargo, el chacal ni se inmutó.
–Los niños no deberían participar en una guerra. –Le susurró a Tails, posicionando su mano contra el pecho de éste. –Porque nunca lograrán salir con vida.
De pronto, un poderoso impulso emergió de la palma de Infinite, que dejó sin aliento a Tails. El zorro amarillo terminó completamente exhausto, sin ninguna fuerza para continuar, y se desplomó al suelo junto con su Extreme Gear.
–¡Tails! –Exclamó Cream, preocupada.
Silver actuó rápidamente, amortiguando la caída de su compañero con sus poderes telequinéticos, y en un arrebato de furia, hizo levitar un edificio derribado y lo aventó contra Infinite. Éste, sin embargo, solo extendió su mano ante la estructura que se acercaba rápidamente hacia él, e invocó los poderes de su gema para disparar desde su palma un rayo de energía que hizo pedazos los restos de aquel edificio.
Amy apareció detrás de Infinite con una rapidez sorprendente, propinándole un poderoso martillazo con su Piko Piko Hammer, lanzando al chacal por los aires, para que Cream lo interceptara con una patada en el estómago que lo aturdió por unos instantes, que la conejita aprovechó para propinar un latigazo con sus orejas al rostro del chacal, agrietando el cristal del visor negro de su máscara, para dejar a la luz su intimidante ojo azul. Sin embargo, Cream no se amedrentó, y le ordenó a Cheese rematarlo. El pequeño Chao se envolvió así mismo en una gran cantidad de Chaos Energy, y mandó a volar a gran velocidad a Infinite de un poderoso embate.
El chacal gruñó enojado por verse golpeado por una niña, recuperando su Extreme Gear rápidamente para reacomodarse en el aire, y disparar un relámpago de energía hacia la pobre Cream…
–¡Cream! –Gritaron Amy y Tails, quienes no estaban ni cerca de hacer algo para evitar que su amiga se viera afectada por el ataque…
Silver intentó detener el rayo con sus poderes psíquicos, pero, para su sorpresa, no hizo ningún efecto…
Sin embargo, cierto destello azul rescató a la conejita en el último minuto.
Sonic tomó a Cream en sus brazos, y una vez estuvo en un lugar seguro, liberó desde el propulsor de su Blue Star un pequeño tornado que empujó a Infinite contra un edificio, atravesándolo.
–Eso es lo que alguien como tú merece. –Le dijo Sonic, mientras se reagrupaba con Silver, Amy y Knuckles.
Rápidamente, los cuatro arremetieron contra Infinite, quien se desatascó del edificio en el que se estrelló como si nada.
–Veo que los temores del doctor eran comprensibles. –Murmuró Infinite, mientras tanto la gema en su pecho como el Crimson Eternity se iluminaban con una luz carmesí. –Pero me aseguraré de que nunca más entorpezcan los planes de Eggman ahora mismo. ¡Sientan todo el poder del Phantom Ruby!
Al oír esas palabras, todos se quedaron estáticos, fijando sus ojos sobre el rubí morado que el chacal tenía incrustado en su pecho. Fue cuestión de tiempo que lo reconocieran como la poderosa gema que Eggman había usado anteriormente, en la Egg Fleet, cuando se creyó su muerte…
El Phantom Ruby había regresado, y ahora, tenía un nuevo portador. Uno mucho más poderoso, que podía canalizar su poder sin límites en todo su esplendor.
El chacal produjo una poderosa onda expansiva que lanzó a todos por los aires. Sonic fue el primero en recuperarse, usando su Extreme Gear para desplazarse como una estrella hacia Infinite, haciendo gala de su máxima velocidad…
Pero, para su asombro, el chacal desapareció de su curso en el último segundo, retornando detrás del erizo para propinare una patada tan veloz que ni siquiera alcanzó a verse directo a la columna.
Sonic soló un grito de dolor, antes de caer de rodillas encima de su Extreme Gear, que condujo lejos de ahí para tomar un pequeño respiro y digerir lo que acababa de ver…
Ese engendro… pudo superar su velocidad.
Al ver la dolorida, pero abrumada expresión en el rostro del erizo, el chacal sonrió con suficiencia detrás de su máscara, preparándose para rematar a su principal objetivo, pero…
–¡TÚ, MALDITO!
Knuckles apareció detrás de Infinite a gran velocidad, sin que éste pudiera preverlo, y recibió un poderoso martillazo de los puños del equidna que lo despidió contra el suelo con una fuerza infernal. El impacto provocó un enorme cráter en el pavimento de Empire City, en donde Infinite volvía a incorporarse sin un rasguño, mientras reacomodaba su máscara y volvía a levitar gracias a su Extreme Gear.
Amy y Silver se reunieron con el equidna, confrontando a su invencible oponente, quien con contempló a cada uno con una sonrisa.
Aquello sería interesante.
Cream se alejaba lo más rápido que podía del campo de batalla, dejando tras de sí una estela color crema, mientras cargaba a un inconsciente Tails con la ayuda de Cheese. Miraba atrás constantemente, preocupada por sus amigos. No quería dejarlos solos, y se preocupaba de que quedaran igual que Tails, pero Amy le dio la orden de llevarlo a un lugar seguro.
Además, seguro que podrían derrotar a ese tal Infinite, sea quien sea, porque, después de todo, solo quedaban los más fuertes del grupo. Sonic, Knuckles, Amy y Silver. ¿Quién podría contra todos ellos juntos?
Nadie…
O eso esperaba.
Desvió esos pensamientos de su mente, asegurándose de que todo saldría bien, mientras dejaba atrás el centro de Empire City, que ahora estaba en ruinas…
Un equidna rojo impactó contra el suelo, fragmentándolo con una fuerza imposible. Knuckles apenas pudo moverse después del ataque, con su Extreme Gear ya averiado. No alcanzó a ponerse de pie de nuevo, y solo se quedó yaciente en el piso, inconsciente.
Infinite descendió del cielo como si nada, observando a otro de sus enemigos derrotado. Lo analizó unos segundos, y cuando decidió que era el momento de terminar con el equidna, una esfera de luz azul lo golpeó con una fuerza atroz, empujándolo contra las ruinas de otro edificio. El chacal se incorporó sin daños, y observó su agresor. Un maltrecho erizo azul en una ligeramente dañada Blue Star miraba al ente oscuro con ojos enfurecidos, dispuesto a destrozarlo si se le presentaba la oportunidad. Pero antes, al menos pensaba sacarle algo de información.
–¿Por qué trabajas para Eggman? –Examinó, serio. –¿Por qué quieres matarnos?
–Las plagas como tú siempre regresan. No importa cuántas veces creas que te has deshecho de ellas, vuelven una y otra vez. Pero en esta ocasión, me aseguraré de que ya no molesten, que no intervengan en la llegada del régimen absoluto de Eggman. El mundo será como siempre debió haber sido, y no voy a permitir que ustedes estén presentes para entrometerse.
–Eso no responde mi pregunta. –Le recriminó el erizo azul, iluminando su cuerpo en una luz celeste. –Pero no te preocupes. Voy a sacarte toda la información a golpes, si es necesario.
Sonic acometió con una velocidad fugaz, que Infinite no solo igualó, sino que superó, envuelto en un brillo carmesí. Ambos combatientes chocaron varias veces, colisionando con una fuerza titánica, que explotaba el aire de alrededor en ondas expansivas. Los resplandores rojo y azul retrocedieron luego de un impacto bestial, separándose el uno del otro. Por un instante, se miraron a los ojos, antes de volver al ataque.
–¡Pagarás por todo esto!
–No me subestimes, Sonic. –Le advirtió el chacal, levantando sus brazos poco a poco mientras miles de destellos rojos en forma de cubos aparecían a su alrededor. –Podría ser tu último error.
Entonces, Infinite extendió sus brazos hacia su objetivo, bombardeándolo con el enjambre de cubos semitransparentes. El erizo hizo lo posible por esquivarlos, pero eran demasiados, y terminó recibiendo decenas de ellos. Los disparos fueron eran tan poderosos que fracturaban partes de la calle, mientras Sonic era golpeado una y otra vez por cada uno de ellos. Finalmente, sucumbió.
Perdió el equilibrio y se desplomó en el suelo, dejando su tabla voladora en el piso a su lado. Una vez los cubos desaparecieron, Infinite sonrió con superioridad detrás de su máscara.
Si Shadow era igual de fuerte que este erizo, su venganza sería sencilla.
–¿Y qué te parezco ahora?
–Eres un… –Gruñó Sonic, apretando los puños.
–Soy mucho más de lo que tú, o cualquiera de tus amigos será. Mi poder supera tus límites por mucho, y nunca podrás siquiera pensar en igualarme. Desafiarme fue un gran error, que pagarás muy caro.
Un relámpago de terror invadió a Sonic por un instante gracias al tono aterrador, pero calmado de Infinite, como si toda esa batalla no hubiera sido más que un entretenimiento para él. Sin embargo, nuevamente su personalidad valiente e intrépida resurgió, mirando con ferocidad a su rival.
–Solo parloteas. –Contestó Sonic. –Muéstrame qué puedes hacer.
–Te arrepentirás. –Aseguró Infinite, empezando a avanzar hacia su rival. –Eso puedo asegurártelo.
No podía creer que todo acabaría así. Que después de tantas aventuras, de resolver tantos problemas que pudieron causar la devastación completa del mundo, ahora estuviera a punto de morir en las manos de un enemigo que apenas y conocía.
Solo vio como Infinite se acercaba poco a poco, como la muerte misma que reclamaba su vida, y se la llevaría con él aún si tuviera que arrancársela de su cuerpo.
Aun así, ya no tenía miedo y, aunque no quería morir, era consciente de que ya todo había terminado…
Había perdido.
Infinite levantó su mano para apuntar al pecho de Sonic, creando una esfera de energía, que estuvo a punto de disparar con una frialdad sin precedentes.
Sonic susurró sus últimas palabras, justo cuando el chacal descargó su energía en mortal haz de energía.
–Siento haberles fallado, chicos…
Una flecha de energía amarilla interceptó el disparo de Infinite, que explotó con una fuerza descomunal. Tanto Sonic como Infinite salieron disparados en dos direcciones distintas, aunque el Extreme Gear de Sonic terminó completamente destruido.
–¡¿Pero qué demonios…?! –Rugió Infinite, pero no alcanzó a reaccionar a tiempo cuando su cabeza se vio sujetaba por Omega, quien lo estrelló contra el suelo con una ferocidad sin precedentes, produciendo un enorme cráter en el terreno.
El chacal reaccionó, disparando desde el Phantom Ruby un cañonazo de energía que lanzó por los aires al robot, alejándolo de sí. Entonces, fue que cayó en cuenta de que estaba rodeado por múltiples soldados, armados con todo tipo de armas, y con varios vehículos militares.
Sin embargo, alguien en especial llamó la atención entre aquel batallón de GUN…
–Jamás pensé que te encontraría tan pronto… –Susurró el chacal, fulminando con la mirada al erizo negro, que, junto a un robot rojo y negro y una murciélago blanca, que parecían listos para combatir a aquella amenaza. –Shadow.
–¡Sonic! –De un camión militar, emergieron los lastimados Silver y Amy, acompañados por Cream, quienes corrieron a auxiliar a su compañero.
–Vaya. A eso llamo refuerzos. –Silbó el erizo, levantándose con la ayuda de Amy. –Y justo a tiempo.
–Entre todos podremos darle su merecido a ese canalla. –Aseguró Silver. –¿Y tu Extreme Gear?
–Pues… –La mirada del erizo se entristeció, mirando de reojo los restos de su Blue Star, completamente arruinada.
–Oh, no. –Soltó Cream, justo cuando una explosión de energía carmesí se desató cerca de ellos.
La onda expansiva los impulsó a varios metros de allí, desparramándolos por doquier. Una vez el estallido acabó, pudo observarse un enorme cráter que parecía producido por un meteorito, del cual emergía la figura de Infinite, imponente y soberbio, con sus ojos de colores dispares fijos en su objetivo…
–Saludos, Shadow. –Dijo Infinite, sonriendo siniestramente. –¿Me extrañaste?
Shadow fue uno de los primeros en levantarse, encarando a aquel ente maligno, sin alcanzar a reconocerlo aún. Apretó los puños y cada uno fue rodeado por una luz de diferente color, el izquierdo de rojo y el derecho de azul, mientras sus anillos inhibidores se iluminaban con un brillo dorado.
–No sé quién eres, y no me interesa. –Respondió el erizo negro, encima de su Black Shot, mientras se alistaba para luchar. –Pero pagarás muy caro todo este desastre.
Rouge, Omega, Silver, Amy y Sonic se colocaron en los costados del erizo negro, respaldándolo, pero Infinite ni siquiera retrocedió.
A su alrededor, el caos reinaba. Lo que antes había sido Empire City, ahora solo eran sus ruinas, mientras que los soldados lastimados por la anterior explosión generada por Infinite se arrastraban como alimañas a un lugar seguro, donde la destrucción llegaría a un nivel nunca antes visto.
Y era posible que nadie sobreviviera a esa confrontación.
¡Y ya terminó! Espero que les haya gustado, y que lean también la siguiente parte de esta historia. Ahora, los principales personajes de mi fic se enfrentarán a Infinite en un combate sin igual, y tendrán que darlo todo para siquiera sobrevivir a la fuerza del chacal.
Y ahora que Sonic carece de Extreme Gear, estarán en cierta desventaja, pero no crean que el erizo azul será inútil sin un transporte. Puede que no posea la misma velocidad que tiene en los juegos principales de la saga, pero será suficiente para darle problemas a Infinite.
Bueno, no tengo nada más que decir, así que nos veremos la próxima vez.
Cuídense y nos leemos.
