Sonic the Hedgehog

Speed Riders

¡Saludos otra vez! Me costó un poco, pero he aquí el siguiente episodio de este descabellado escrito que creé, basándome en mi One-shot Silver the Hedgehog: Flare Riders. Hoy, los cinco héroes tendrán que enfrentarse con todo a Infinite, y Sonic tendrá más problemas para pelear que nunca. Sin poseer un Extreme Gear, es posible que no pueda ser muy útil en esta batalla. Pues, sin más que decir, adelante.

Chapter 7: Llega la venganza.

La potencia de un proyectil hecho de energía roja fue tan grande que Amy, Rouge y Silver perdieron en equilibrio, cayendo de sus Extreme Gear para quedar completamente vulnerables.

Infinite estaba por eliminarlos, cuando Shadow impulsó a Omega como una bola de cañón hacia el chacal, quien fue impactado por el enorme robot, terminando atascado en un edificio, desolado y semiruinoso. Ni siquiera alcanzó a intentar salir, cuando una ráfaga de lanzas de luz atravesó la estructura para colisionar justamente donde él se encontraba, provocando una explosión que derrumbó toda la construcción.

Tanto el erizo como el Serie-E se pusieron en guardia, mientras Sonic, Rouge, Amy y Silver se acercaban, listos para un contraataque…

Pero nunca se esperaron cuál sería…

La nave de Eggman que antes se encontraba surcando los cielos de Empire City volvió a aparecer, siendo creada por una energía rojiza, muy similar a una especie de holograma, sorprendiendo a los héroes. Sin embargo, el ser que emergió de ahí sin duda los dejó sin aliento…

–No es posible… –Murmuró Shadow, observando incrédulo el erizo metálico de armadura azul oscuro, ojos negros y pupilas rojas, que acababa de aterrizar entre los seis protagonistas y donde se encontraba su enemigo.

–¿Metal Sonic…? –Soltó Silver, sin creérselo.

No podía ser él…

No era posible…

Sonic estaba por abrir la boca para restregarles a todos que tenía razón, pero, antes de siquiera modular una palabra, el robot se lanzó contra él a gran velocidad, golpeándolo con su cuerpo.

–¡Oye! ¡No es justo! –Protestó Sonic, poniéndose de pie. –¡No estaba listo!

–Eso no me interesa. –Fue la respuesta del robot, quien, antes de volver a atacar, tuvo que verse la cara con Shadow.

–Así que no has cambiado en lo absoluto, Metal. –Dijo el erizo negro, cruzado de brazos y con una mirada letal en sus ojos rojos. –¿Por qué no me sorprende?

–Pues deberías, porque estás equivocado. –Respondió Metal Sonic, con un brillo maligno en sus ojos. –Yo no soy Metal Sonic.

Shadow y Sonic se miraron un segundo, tiempo que el robot aprovechó para abalanzarse sobre ambos con un Spin Dash, tumbando a Shadow de su Black Shot mientras Sonic era impulsado a través de una construcción en ruinas.

El erizo negro se levantó, subiendo en su Extreme Gear para lanzarse sobre su enemigo a gran velocidad.

Conectó una patada sobre la espalda del robot, lanzándolo al suelo, y antes de que éste pudiera defenderse, lo castigó con un Spin Dash, que soltaba chispas a medida que atravesaba la coraza robótica de su enemigo.

–Ya veo qué decías. –Comprendió Shadow, sin dejar de rodar. –No eres Metal Sonic… Eres mucho más débil.

Los ojos del robot relampaguearon, y expulsó una gran cantidad de electricidad como una onda expansiva azul que lanzó por los aires a Shadow. Metal estaba por culminar con un rayo láser que iba de disparar de su brazo, que convirtió en un pequeño cañón, pero, antes de siquiera intentarlo, su cuerpo se vio cubierto por una energía turquesa…

–Me defraudaste… –Escuchó.

El robot desvió sus ojos hacia arriba, de donde bajaba Silver, con una expresión completamente furiosa, pero también llena de pena y decepción…

–Nos defraudaste. –Corrigió, justo cuando sus manos centellearon con una luz azul verdoso, disparándola como decenas de hojas de energía, que volaron hacia su inmóvil objetivo como un aluvión.

Las cuchillas fueron tan poderosas que atravesaron la armadura de Metal Sonic, clavándose en su cuerpo una tras otra. La máquina empezó a luchar para liberarse, pero era inútil. Pareció rugir de frustración, mientras su cuerpo se retorcía para intentar zafarse, pero justo cuando parecía lograrlo, una última cuchilla psíquica atravesó su cráneo metálico… Sus sistemas colapsaron, su cuerpo perdió cualquier energía que tuviera almacenada, y sus ojos se apagaron…

Silver deshizo sus poderes para liberar al robot, que se desplomó en el suelo, sin vida…

Si es que tenía vida.

Silver suspiró, y estaba a punto de dar la espalda cuando sus ojos divisaron un brillo rojo cubriendo a Metal Sonic. Giró rápidamente la vista, para encontrarse que el caído androide estaba levantándose, con sus ojos brillando con una luz roja…

Retrocedió, perplejo, observando como la forma del robot cambiaba poco a poco.

–Este no es Metal Sonic… –Susurró Sonic, observando estático desde su posición.

–Es algo peor. –Concluyó Shadow, preparándose para volver a atacar.

Amy, Rouge y Omega, que se habían mantenido al margen de la situación, parecieron petrificarse cuando visualizaron por completo la forma que su enemigo había tomado…

Aquel aterrador ente que había tomado el control de toda la Egg Fleet en el pasado, y que la había fusionado con su propio cuerpo…

Neo Metal Sonic.

–Es… imposible. –Pronunció Sonic como pudo, temblando de la ira. –Él no puede volver a esa forma… Ya no es… posible.

–Nada de lo que está sucediendo es posible. –Percibió, levantando la vista, al igual que todos los demás, para confrontar a aquel chacal oculto tras una máscara de plata, que descendía imponente para aterrizar junto a Neo Metal Sonic. –Pero yo hago milagros, al igual que este…

Sin duda, lo que vendría iba a ser mucho peor.

Otro brillo carmesí inundó el cuerpo de Neo Metal Sonic, volviéndolo cada vez más grande, hasta el punto que era más alto que los destruidos edificios a su alrededor. Nadie pudo reaccionar, y solo miraban estáticos como Metal tomaba una de sus peores formas…

Una que podría destruir todo lo que quedaba de la ciudad.

–Metal Madness… –Articuló Sonic, sin poder moverse.

El dragón metálico rugió con furia, mientras Infinite se paraba encima de su cabeza, disfrutando el terror de sus enemigos, mientras su mascota los miraba con ojos asesinos y terroríficos.

–¿Ninguno de ustedes se lo esperó? –Rió el chacal. –Ya no quiero que nadie se entrometa en mi venganza, así que traje a este amiguito para que los devore mientras yo me encargo de ti…

Infinite señaló con un dedo a Shadow, y miles y miles de cubos de luz roja aparecieron a su alrededor, disparándose contra el erizo, quien los evadió con solo un Chaos Control.

El portador del Phantom Ruby salió disparado hacia el este, siguiendo a su presa cual cazador. Nada ni nadie iba a interponerse entre él y su venganza.

Y así, Sonic, Amy, Silver, Rouge y Omega se quedaron en el lugar, mientras Metal Madness los observaba a cada uno, asegurándose de no olvidarse de ninguno de ellos. Entonces, fue cuando el enorme monstruo de metal empezó a reunir una energía oscura y eléctrica en sus fauces.

–¡Corran, corran! ¡Ya, ya, ya! –Advirtió Sonic, subiéndose en el Pink Rose de Amy junto a la eriza, para que ambos, acompañados por los demás, abandonaran esa calle lo más rápido posible, que en poco tiempo se convirtió en cenizas gracias al relámpago negro que Metal Madness disparó.

Sin duda, no podrían librarse de él tan fácilmente.

Pero al menos no sería mucho más complicado de Perfect Chaos.

O eso imaginaron…

Shadow avanzó imparable por varias calles, codo a codo con Infinite. Ambos parecían competir mientras se desplazaban a través de los restos de Empire City, mientras se lanzaban distintas miradas.

Los ojos de Shadow delataban ira, frustración, pero sobre todo, intriga. ¿Quién era aquel enemigo, tan poderoso, y capaz de aparentemente invocar a seres que ya habían sido derrotados por ellos? No lo sabía, pero iba a averiguarlo. Aun así, algo se le hacía familiar… el modo en el que Infinite lo miraba, con esa confianza y suficiencia brillando en sus ojos… Finalmente lo hizo recordar.

–Zero… –Shadow se detuvo en seco, fijando sus ojos en la gema en el pecho del chacal, quien también frenó, no muy lejos del erizo negro. Sonrió bajo su máscara al darse cuenta de la razón por la cual su rival paró.

–Infinite para ti. –Le corrigió el chacal, riendo un poco. –Jamás pensé que finalmente te acordarías de mí. ¿Así que matas y luego te olvidas de tus víctimas? Que peculiar… Yo nunca me olvidé de ti, y cuando te mate, seguiré recordándote.

–Inténtalo. –Le retó Shadow. –Aunque es una pena ver en lo que te has convertido… ¿Todo este tiempo eras una marioneta de Eggman? Ja, y es curioso que nunca sospeché que ese fragmento de cristal por el que peleamos en Eggmanland… Era el Phantom Ruby.

–Uno de sus fragmentos. –Aclaró Infinite. –Cuando ustedes destruyeron el robot de Eggman hace casi un año, se dividió en varios pedazos, que se esparcieron por el mundo. Me encargó a mí la misión de recolectarlos, y eso hice. Por ello, me gané el derecho a ser el nuevo portador de la gema, y ser quien use su poder al nombre de Eggman, exterminando a todo aquel que se meta en el camino del Eggman Empire… Incluyéndote.

Dicho esto, Infinite disparó una tanda de proyectiles luminosos hacia Shadow, con los contrarrestó con sus propios Chaos Spear, estallando entre sí con una gran potencia.

Shadow se teletransportó con su Chaos Control para evadir a Infinite, quien intentó golpearlo directamente. El chacal estabilizó su vuelo, mirando a su alrededor con ojos furtivamente, cuando presintió a alguien detrás suyo. Justo cuando volteó, se encontró cara a cara con Shadow, quien, concentrado, sonrió con confianza.

–No creas que voy a dejarte tu venganza tan fácil. –Fue lo que dijo el erizo, mientras su cuerpo se teñía de un poderoso rojo. –¡Chaos Blast!

Toda la zona fue cubierta por un destello carmesí, que fue extendiéndose cada vez más, hasta que toda la cuadra se vio inundaba por la destructiva energía, que desintegraba todo a su paso.

Una vez el Chaos Blast terminó, todo fue destruido por completo. Todos los edificios ruinosos a su alrededor ya no estaban, y en lugar de la calle en la que ambos estaban luchando, solo había un enorme cráter, donde, en el centro, que encontraba el jadeante Shadow, quien observaba expectante la nube de humo enfrente suyo, donde se encontraba Infinite…

–Jejeje… Eso fue bueno. –La forma de vida suprema se quedó quieto, mientras que de la cortina de polvo emergía el portador del Phantom Ruby, aparentemente intacto, que caminaba hacia su enemigo con una mirada divertida. –Jamás pensé que podrías almacenar un poder tan grande en tu interior, Shadow, pero aun así, no puedes compararte conmigo ahora. ¡Nadie puede!

Infinite se lanzó hacia su rival como un relámpago, golpeándolo con una fuerza tan grande que el erizo atravesó varios edificios, uno tras otro, mientras su Extreme Gear caía los pies del chacal, quien lo levantó para examinarlo.

–Ya no podrás escapar. –Dijo, y en un impulso, rompió en dos la Black Shot, dejando caer sus restos en el asfalto destruido bajo sus pies. –Vas a pagar por haberme humillado… No sobrevivirás.

Infinite montó su Extreme Gear carmesí, y justo cuando estuvo por ir a por su venganza, se detuvo en seco, sintiendo un pinchazo de dolor en su pecho. Miró el Phantom Ruby, y frunció el ceño cuando sus colores se distorsionaban, y su poder parecía menguar…

–Están destruyendo a Metal Madness. –Susurró el chacal. –Quizás los he subestimado, pero no permitiré que continúen con vida… Ninguno de ustedes se salvará.

El Phantom Ruby se iluminó con una luz carmesí, regresando su brillo ordinario, mientras el Crimson Eternity resplandecía con la misma luminiscencia.

–Es hora de que todos caigan. Mis olas los arrastrarán hasta la muerte. Todos terminarán sometidos. –Sentenció el chacal, mientras sus ojos parecían iluminarse.

No dijo nada más, y solo siguió a Shadow a gran velocidad, trasladando su poder a la réplica que había creado gracias a las nuevas capacidades del Phantom Ruby.

Debía asegurarse de que nadie sobreviviera a ese enfrentamiento…

Especialmente Sonic y Shadow.

Enormes misiles volaron a gran velocidad hacia los héroes, que apenas y alcanzaron a evadirlos, para después intentar contraatacar con embates directos, pero el enorme dragón metálico no retrocedió. Aguantó a duras penas los golpes y rugió con furia, provocando una onda expansiva que lanzó a sus enemigos lejos de él.

–Arg. ¡No podemos contra él! –Gruñó Rouge. –¿Qué hacemos?

–No lo sé, pero no podemos rendirnos. –Contestó Amy, tomando la iniciativa, mientras Sonic, montado junto a ella en el Extreme Gear de la eriza, se encontraba inusualmente pensativo… –¿Verdad, Sonic?

–¿Eh…? Ah, por supuesto. –Asintió el erizo, sin conseguir esconder su mirada preocupada.

–¿Pasa algo? –Le preguntó Silver, mientras el grupo se alejaba rápidamente de la zona para esquivar los proyectiles de Metal Madness.

–Es solo que… sin mi Extreme Gear soy más una carga que cualquier otra cosa… Si tan solo hubiera podido salvar la Blue Star… –Contestó Sonic, frunciendo el ceño. –Además… algo me dice que esto no ha hecho más que empezar…

Y como si sus frases fueran unas palabras mágicas, un resplandor carmesí bañó a Metal Madness, quien volvió a rugir, esta vez, con más fuerza que nunca, cambiando de nuevo su forma para una mucho peor…

–No puede… ser. –Soltó Rouge, incrédula.

–Lo sabía… –Sonic apretó los puños y mostró los colmillos, enfurecido. –Metal Overlord. Solo era cuestión de tiempo para que se convirtiera en algo peor…

El dragón, ahora con alas, emprendió vuelo, dejando a su paso una ola de viento que lanzó miles de escombros por doquier, que los héroes fueron obligados a esquivar.

–Objetivo localizado. –Dijo Omega, apuntando con sus cañones a su mortal enemigo. –Fuego.

Dos enormes cañonazos de energía volaron certeramente hacia Metal Overlord, quien los eludió con gran agilidad, antes de caer en picada hacia sus enemigos.

–¡Maniobras evasivas! ¡YA! –Rugió Silver, creando un muro psíquico entre ellos y su oponente para cerrarle el paso, pero, para su consternación, Metal Overlord lo atravesó como si no fuera nada, y continuó cayendo como un gigantesco meteoro hacia sus oponentes.

Sin más que hacer, Silver, Amy y Rouge procedieron a retirarse en sus tabletas voladoras, mientras Omega activaba sus propulsores para salir disparado de ahí a gran velocidad. Sonic, por su parte, se limitó a mantenerse parado en el Pink Rose de Amy, mirando seriamente a su par metálico, transformado nuevamente en esa enloquecida bestia con hambre de destrucción…

No era mucho más fuerte que Perfect Chaos, pero no sería sencillo acabar con él.

Además, aún había un tema que no había salido de su mente…

¿Dónde estaba Shadow?

Sin su Extreme Gear, era vulnerable. Eso lo sabía perfectamente. Aún tenía sus poderes para pelear, pero no era lo bastante veloz para evadir los ataques de su oponente… Si tan solo hubiera traído sus zapatillas, probablemente aún habría una oportunidad. Pero no…

Sonic era rápido, aún sin su Extreme Gear, pero, a diferencia de él, su velocidad era ordinaria. No podía igualar a Infinite en ningún sentido, si ni siquiera podría moverse lo suficientemente rápido para sobrevivir.

Estaba en una enorme desventaja.

Y sabía que su perdición estaba cerca.

No podía hacer nada al respecto, Infinite estaba a otro nivel, y ni siquiera su Chaos Blast, que era uno de sus ataques más poderosos, pudo pararlo.

No tenía ninguna oportunidad.

Se puso de pie con dificultad, negándose a ser vencido así como así. Puede que estuviera débil, cansado, herido y vulnerable, pero no iba a retroceder, ni ese día, ni ningún otro. Él jamás se había dado por vencido, y no iba a iniciar ese día.

Sus ojos rojos se fijaron al frente, donde Infinite aparecía, descendiendo con soberbia, mientras aquella aura carmesí lo rodeaba. Parecía un espíritu oscuro que venía para reclamar su alma…

O en este caso, su venganza.

–Y hemos aquí… –Dijo el chacal, bajando de su Extreme Gear para encarar a su objetivo. –Después de una humillación… después de arrebatar mi orgullo… vengo para devolvértelo. Mi venganza finalmente ha llegado, y no podría disfrutarlo tanto como ahora… Verte así, frágil y acabado, es todo lo que he soñado, verte suplicando piedad… suplicando que acabe con tu vida para que dejes de sufrir… Y finalmente, mis deseos se cumplirán. Estás aquí, y estoy aquí. Mi venganza finalmente ha llegado.

–Zero… –Respondió Shadow, sin dejarse intimidar, a pesar de su estado. –Siento haberte convertido en esto que eres ahora… Un monstruo, que solo causa destrucción adónde sea que va. Eggman te ha usado para lograr tus metas, te transformaste en su herramienta suprema para someter a este mundo, y para que toda civilización sucumba ante el fuego, tal como siempre ha deseado… Te convirtió en un arma, tal como Gerald hizo conmigo. Y todo es mi culpa… No debí de haberte lanzado al mar… no quise hacerlo.

Un silencio perduró unos segundos después de eso. Shadow bajó la mirada, esperando la reacción de Infinite, y si después de decirle todo eso aún deseaba eliminarlo, no iba a hacer nada al respecto. Ni siquiera tenía fuerzas para defenderse, y todo esfuerzo sería en vano. Y ni aunque estuviera en óptimas condiciones de nuevo, no podría vencerlo…

Nadie podía.

Cuando la distorsionada risa del chacal le llegó a los oídos, Shadow se petrificó. Levantó los ojos con incredulidad, y antes de que reaccionara, la mano de Infinite rodeó su cuello, asfixiándolo. El chacal levantó el cuerpo del erizo del suelo, y empezó a escanear su dolor con la mirada, soltando carcajadas del placer.

–Eres tan estúpido. Esta transformación te la debo a ti, sí, pero no es ninguna condena. ¿Monstruo me dices? No has visto de lo que soy capaz, ni el supremo poder que llevo dentro. Puedo hacer mucho más de lo que imaginas, y aún no lo sabes. Yo decidí seguir a Eggman, y lo seguiré haciendo. Somos socios, y mi trabajo es mi trabajo, y lo cumpliré de todas formas. Tú no eres mi único objetivo, Shadow. Todo este mundo lo es. Cada persona, cada ser viviente que existe en el planeta, conocerá mi nombre, y temblarán al oírlo. Ese es mi verdadero sueño, que todos teman a Infinite… Iniciando contigo… –El chacal empezó a presionar aún más fuerte, intentando aplastar la garganta de Shadow a solo fuerza bruta. –Buenas noches, forma de vida suprema. Ni siquiera tú podrás interponerte en mi camino ahora…

Sus fuerzas empezaron a abandonarlo. Sus ojos se cerraron sin energías. Dejó de luchar, y simplemente aceptó su destino. Fugaces imágenes de toda su vida pasaron por su mente, de su creación en el ARK a manos del Dr. Gerald y Black Doom, sus pocos recuerdos de Maria, cómo era ella, y lo que deseaba para el mundo… Su despertar, y el cómo sirvió a Eggman junto a Rouge, y como juntos confrontaron tantas veces a Sonic, Knuckles y Tails. Su intento de destruir el mundo, y cómo todos sus nuevos compañeros le hizo ver lo bueno del planeta, y qué hubiera deseado Maria…

Ahí, fue cuando todo estuvo claro finalmente, y murió en paz…

Pero, por azares del destino, Eggman lo hizo revivir, y las dudas volvieron a invadirlo por mucho tiempo…

Hasta que, cuando venció a Devil Doom, su vida volvió. Logró su objetivo, descubrió quién era en realidad, y cumplió su verdadero… Las últimas palabras de Maria…

"Regresar la esperanza a la humanidad…"

–Discúlpame, Maria… –Susurró con su último aliento. –No pude cumplir mi promesa…

Finalmente, todo se detuvo. Su corazón se paralizó, y sus ojos perdieron su brillo. Su vida se apagó.

Infinite soltó una última risa, y dejó caer el cuerpo inerte de Shadow, sin poder evitar sonreír… Después de todo, consiguió lo que tanto esperaba…

Consiguió su venganza.

Un pinchazo en el pecho le hizo detenerse. Un extraño dolor invadió su cuerpo, y no pudo reaccionar. Lágrimas cayeron de su rostro repentinamente, y no intentó salvar su vida cuando uno de los misiles de Metal Overlord se dirigía hacia ella…

Un borrón rojo y negro la rescató por los pelos, alejándola de la muerte, y cuando por fin reaccionó, se encontró a sí misma en los brazos de él…

–También lo sentí. –Le dijo Omega, con sus ojos artificiales relumbrando con furia. –Lo sentí…

No pudo aguantarlo más.

Rouge se desplomó en lágrimas, aferrándose con todas sus fuerzas al robot, mientras sollozaba ruidosamente.

–¡Hey! ¿Qué ocurre? –Le gritó Silver, acercándose junto al resto, pero, al igual que ellos, se quedó quieto al ver la situación.

–¿Rouge? –Amy y Sonic fueron los primeros en acercarse, mientras Metal Overlord los encontraba.

Una poderosa energía azul emanó con fuerza de las fauces del dragón, que, con un último rugido, se preparó para expulsarla…

Un destello rojizo golpeó directamente la cabeza del enorme robot, lanzándolo contra los restos de unos edificios con una fuerza brutal, inmovilizándolo por unos momentos.

–¡¿Qué demonios sucede aquí?! –Bramó Knuckles, aterrizando con su Red Rock cerca de sus amigos. –¿Qué pasa…?

El equidna se quedó estático al ver a Rouge, completamente quebrada, y entonces, una idea de lo que aconteció pasó por su mente, pero se negaba a creerlo.

–¿Shadow…? –Susurró, petrificado.

–Es curioso. –Al oír esa voz, el grupo levantó la mirada, y sus corazones se detuvieron.

Infinite, encima del Metal Overlord, sostenía el cuerpo sin vida de Shadow, como un trofeo. El chacal dibujó una sonrisa cuando sintió como sus oponentes se quebrantaban, perdiendo toda esperanza o voluntad que tenían…

Ya había ganado.

–Shadow… –Habló Sonic, apretando los puños. –No puede ser… No es… cierto… No es real. Es solo otra ilusión. No puede ser real… No es… verdad.

–¿Dudan de mí? –Rió Infinite, dejando caer el cadáver del erizo muerto hasta sus objetivos para que pudieran comprobarlo.

Sonic no titubeó y dio un brinco para atrapar el cuerpo del erizo negro, y ambos cayeron al suelo, aunque Sonic consiguió amortiguar el golpe para Shadow, aunque ya no serviría de nada…

Lo sintió.

Justo cuando puso un dedo sobre él, pudo sentirlo. Débiles lágrimas descendieron de sus ojos, y apretó los puños sobre el pecho de Shadow…

Lo sintió…

Sintió que ya no tenía vida…

Sintió que estaba muerto…

–¿Y qué tal ahora? –Prosiguió Infinite, mientras Metal Overlord rugía, impaciente por devorar a sus presas. –¿Ya me creen?

–Maldito… –Bufó Knuckles, presionando sus puños a tal grado que empezaron a sangrar, mientras sus colmillos rechinaban entre sí. –¡Lo mataste!

Knuckles se lanzó hacia Infinite con gran furia, intentando molerlo a golpes, pero el chacal lo detuvo con su mano, y de un movimiento, lo lanzó a través del suelo con una fuerza infernal.

Con un rugido furioso, Silver también se abalanzó sobre Infinite, y esta vez, el chacal no pudo detenerlo.

–¡PAGARÁS POR ESTO! –Bramó el erizo plateado, embistiendo tanto al monstruo metálico como al portador del Phantom Ruby con una potencia legendaria, arrasando con ambos por varias calles, hasta que desaparecieron del lugar…

Sonic no podía reaccionar…

Sus lágrimas cayeron sobre el rostro del erizo muerto ante él… Nunca creyó que vería a uno de sus amigos fallecido. Siempre pensó que sobrevivirían a cada situación, a cada batalla, que siempre ganarían, y se juntarían de nuevo para celebrar su victoria, como siempre, pero jamás imaginó que algo así sucedería jamás…

Tuvo sus diferencias con Shadow, muchas diferencias, pero al fin y al cabo, siempre lo consideró su amigo, su compañero de batallas, un aliado en el que siempre podría confiar. Más lágrimas cayeron de sus ojos, mientras recordaban todas las batallas que tuvieron, tanto entre sí, como codo con codo, siempre retándose mutuamente para superar al otro. Demostrar que eran mejores.

Y ahora…

Ahora murió…

Jamás quiso que esto pasara…

Jamás…

Jamás quiso que alguno de sus amigos muriera…

–Es su culpa… –Dijo Sonic, levantando la mirada, notando que Amy lloraba en silencio a su lado, y Rouge solo miraba hacia el vacío sin demostrar algún sentimiento en sus ojos. –Infinite…

El erizo se puso de pie, sus ojos empezaron a brillar fuertemente, mientras sentía como la furia incrementaba su poder, multiplicándolo.

Su piel se oscureció, y sus pupilas desaparecieron. Sus espinas se levantaron, y sus lágrimas dejaron de caer…

Omega escaneó la transformación del erizo, y pareció sobresaltarse al determinar su poder. Era temible, indescriptible, y oscuro. Tan oscuro, que parecía corromper el alma de Sonic poco a poco…

Sabía que no podía durar en ese estado tanto tiempo, pero no planeaba detenerlo. Todo lo contrario.

Una vez Sonic salió disparado hacia el lugar donde Silver lanzó a Infinite, él lo siguió, sin percatarse de como los ojos muertos de Rouge se iluminaban con un brillo rojo intenso…

Tan furiosa estaba, que se fue volando con un rápido impulso sin mirar a Shadow, con Amy junto a él, sin dejar de llorar…

Cuando estuvo sola, la eriza se quebró por completo. Sus sollozos se hicieron más ruidosos e intensos, y ahora, que ya no había nadie quien la viera, a nadie con quien tuviera que actuar fuerte, no resistió más…

Solo deseaba que Shadow volviera a la normalidad, que todo terminara, que Infinite nunca hubiera aparecido…

Que su amigo volviera a la vida…

Una cálida luz rosa envolvió a Amy, quien ni siquiera se percató de ello, mientras, por un segundo, la expresión de Shadow cambiaba de una completamente muerta a otra disgustada, como si no tuviera un sueño muy cómodo…

¡Listo! Bueno, tuve especiales problemas con este episodio, así que puede que no esté tan bien hecho :P. ¡Aparece Dark Sonic! Ahora que posee una transformación así de poderosa, podrá hacerle frente a Infinite, y no estará solo. Los otros dos miembros del Team Dark vengarán a Shadow sin dudarlo. Sin más, espero que les haya gustado, y les comunico que últimamente tuve algunos problemas de salud y un terrible bloqueo de escritor, y por ello no eché muchas ganas a escribir esta parte, aunque me emocioné algo con la muerte de Shadow y bla, bla, bla. Espero que en los siguientes logre compensarlo.

Añado también que el siguiente capítulo hará referencia al último capítulo actual del fic "Sonic Fallout" del autor Gabito, por si quieren echarle un ojo. En mi opinión, el mejor fic de Sonic.

Ahora, sin más, cuídense y nos leemos.