Hello everybody!
He regresado como siempre, cada dos semanas, con un nuevo capítulo de Nuestra Historia. Me encanta el rumbo que está tomando; no estoy segura de qué va a pasar en cada capítulo de ahora en adelante, pero tengo las ideas a grandes rasgos de como quiero que siga… estoy emocionada de al fin haber llegado a este punto :)
MeimiCaro: Nena, ¿Fangirlear solo con RDJ como Sherlock Holmes? Está bien, Robert es perfecto, pero te olvidas de Benedict Cumberbatch. Él hizo un excelente trabajo con el Sherlock actual ;)
Sé que el final del capítulo pasado los dejó con un "¡¿pero cómo nos hace esto y lo deja así?!" en la boca, así que no los molesto más.
Nos leemos en las notas finales.
Disfruten su lectura :D
Capítulo 23
¿Somos novios?
La pregunta de Steve tomó a Tony un tanto por sorpresa. Esperaba que le preguntara si eran pareja o algo parecido, pero nunca esperó que se lo pidiera directamente. En la actualidad las personas asumían que eran novios sin pedírselo al otro, pero nuevamente recordó que su Capitán era un chico más anticuado y tradicionalista. De cierta forma eso le causó ternura, aunque no lo admitiría ante nadie, por supuesto; tenía una imagen que mantener ante sus fans.
Lo miró por un momento con una sonrisa enigmática y una ceja arqueada que decía ¿en serio? Steve se puso nervioso. Esta vez sí que lo había arruinado.
―Mmm… déjame pensarlo un momento. ―Steve se puso pálido. ― En este caso soy yo quien debería pedírtelo.
Steve lo miró con los ojos entrecerrados, sin rastro del nerviosismo de antes.
― ¿Ah, sí? ¿Por qué razón? ―Steve arqueó una ceja.
Tony no podía pensar en nada para responder a esa pregunta. Nada que no lo hiciera quedar como uno de esos descerebrados que andaba por la calle criticando a los demás por no ser o pensar igual que ellos. En realidad no había ninguna razón por la que él debiera pedírselo, por lo que soltó lo primero que se le vino a la mente.
―Soy mayor que tú.
―Ambos sabemos que eso no es cierto. ―Esa ceja arqueada comenzaba a fastidiar al moreno.
―Yo… yo fui el que tuvo la iniciativa en todo esto. Si no fuera por mí, si no fuera porque yo te besé en primer lugar, no estaríamos aquí, discutiendo sobre quién debe pedirle a quien si quiere ser su novio. ―Suspiró exasperado. ― Esto es estúpido. ―Dijo rodando los ojos y cruzándose de brazos, dándole la espalda a Steve, pero sin alejarse realmente de él.
Aún sentados en la banca, Steve aprovechó la cercanía del moreno para abrazarlo por los hombros y apretarlo contra su pecho. Besó su mejilla y suspiró.
―Quiero que estemos juntos. ¿Tú no?
Esos brazos. Ese reconfortante calor en su espalda. Esa voz profunda, dulce y suave. Soltó un bufido simulando una exasperación que no sentía y volteó la cabeza hacia Steve. Acarició su nariz con la suya tal como había hecho el soldado en el taller y le dio un pequeño beso en los labios.
―Claro que sí. ―Su expresión lo hacía ver como un niño mimado. Steve recordó que Tony en verdad era un niño mimado y sonrió.
El filántropo giró entre sus brazos y lo sintió temblar. La temperatura había descendido bastante en este rato, a Steve no le afectaba, pero a Tony sí. Era hora de volver a casa.
―Vamos a casa.
Tony se abrazó a su costado, disfrutando del calor que emanaba su cuerpo, mientras salían del parque en busca de la motocicleta de Steve.
•••
Cuando llegaron a la torre, Tony quería llevarse a Steve a su habitación y no volver a sacarlo del lugar, pero sabía que no podía hacerlo; no sería apropiado. Alejó esos pensamientos de su mente.
Ya era tarde y ese día ambos habían pasado por muchas cosas, por lo que aprovecharon cada segundo dentro del ascensor para besarse antes de ir a dormir cada uno en su cama.
Tenían muchas cosas en que pensar.
•••
Los días pasaban con lentitud en la torre.
Desde esa primera cita, la nueva pareja no había tenido una segunda cita. Solo había pasado una semana, pero Tony creía que las anticuadas costumbres del hombre de la segunda guerra no le permitirían dejar pasar más de dos días antes de concertar una nueva salida; se equivocó.
El rubio pasaba la mayor parte del tiempo en el taller o donde quiera que Tony estuviera, eso no había cambiado mucho. Se dedicaban miradas mucho más largas y profundas que antes, y ahora eran completamente conscientes de hacerlo, pero olvidaban que a veces sus compañeros estaban presentes; ellos parecían no notarlo.
Esa tarde el genio se encontraba en el taller. Solo. Steve había quedado de entrenar con los espías por la tarde y él se sentía solo y celoso de que ese par pasara tiempo de calidad con su… novio.
Ahora que lo pensaba bien, nunca le dijo al rubio que aceptaba ser su novio, solo le dijo que si quería que estuvieran juntos, pero eso no implicaba la palabra noviazgo entre ellos. La respiración del filántropo se aceleró y comenzó a hiperventilar. Es cierto que había pasado toda la semana con Steve pegado a él como si fuera su sombra y estaba lo de las largas miradas, también se habían besado un par de veces en las noches, en el taller, pero no de una forma tan profunda como la primera vez. ¿Y si Steve creía que no estaban oficialmente juntos como él lo había propuesto? Después de todo nunca le dijo que sí, y el rubio no captaba como funcionaban todas las cosas de esta época. Tal vez Steve estaba esperando a asegurarse de que sí, efectivamente, eran novios o lo que fuera, antes de llevarlo a una segunda cita. Pero ¿Cómo saber si su soldado del pasado había captado correctamente la intención de Tony al decirle que sí quería que estuvieran juntos, y que en realidad significaba que sí quería ser su novio aunque no lo haya respondido directamente? Se mareó ligeramente, le dolía la cabeza de tanto pensar.
―Señor, no es recomendable que sus pulso se acelere de esa forma. Está demasiado estresado y corre riesgo de sufrir una crisis de ansiedad. Sugiero que deje de pensar en lo que sea que esté pensando, una ducha caliente y un par de horas de sueño para remediarlo. ―La siempre elegante voz de JARVIS lo despertó de sus pensamientos fatalistas.
Miró para todos lados hasta localizar su teléfono y vio que eran las cinco de la tarde. Tal vez debería hacerle caso a JARVIS, que siempre tenía razón, e irse a dormir hasta la hora de la cena y dejar de pensar por un par de horas. Ya encontraría respuestas a todas sus preguntas en algún momento; después de todo seguirían ahí cuando despertara.
•••
La hora de cenar ya había pasado y Steve estaba preocupado. Tony no había bajado a cenar y nadie parecía notar su ausencia más que él. Salió de la cocina directamente al taller, pero antes de marcar el código en la pantalla, JARVIS lo detuvo.
―Capitán, si busca al Señor Stark, debo informarle que no se encuentra en el taller. Está dormido en su habitación.
Steve no lo pensó demasiado, dio media vuelta y caminó en dirección a las escaleras que lo llevarían a la habitación de su… pareja. Mientras caminaba recordó que Tony no le había dicho que quería ser su novio, solo le había dicho que quería que estuvieran juntos y eso, de cierta forma, lo desanimaba. No estaba seguro de lo que "estar juntos" significaba para el millonario. Steve sabía que el filántropo no era una persona que mantuviera mucho sus relaciones, él mismo se lo había dicho, su relación más larga había sido con la Señorita Potts y no habían durado más de un año. Él quería una relación a largo plazo. El moreno le gustaba, no le importaba si era millonario, si era un genio, o si se encerraba por mucho tiempo en su taller jugando con sus armaduras y demás creaciones; eso último era lo que le había cautivado de él, su pasión por aquello que tanto le gustaba. Pero, ¿cómo sabría si en realidad el moreno quería lo mismo que él? Tony, en toda esa semana, no había iniciado ninguno de sus besos; esos pocos besos que habían compartido por las noches en el taller eran producidos por los labios de Steve buscando los de Tony. Tal vez no estaba tan interesado en estar con él. Tal vez el genio solo buscaba sacarse de la cabeza esa fantasía que le había comentado hace una semana y se había dado cuenta de que Steve no era el adecuado para ello.
Casi sin ánimos, llegó a la puerta de la habitación de Anthony Stark. No estaba seguro si sería buena idea entrar, ya no.
Se infundió un poco de valor, abrió silenciosamente la puerta y se adentró en la oscuridad del lugar. Esperó un momento a que su vista se acostumbrara a la falta de luz y, luego caminó decidido en dirección al bulto sobre la cama y se sentó cuidadosamente junto a él. Lo observó un par de minutos, pensando que tal vez, después de todo, esa relación no tenía el futuro que él deseaba que tuviera. Pensando que tal vez eso había sido todo para ellos.
De pronto, Tony se removió entre las sábanas y murmuró algo entre sueños.
"Steve" fue la palabra que salió de sus labios y que detuvo momentáneamente el corazón del soldado.
El moreno se dio una vuelta más en la cama, girando hacia un conocido aroma que lo atrajo entre las brumas del sueño. Se acercó tanto a aquel aroma que sintió algo tibio junto a él. La sensación de ser observado lo hizo salir lentamente de su letargo, hasta que sus sentidos estuvieron completamente despiertos y se dio cuenta de que había alguien sentado en su cama, junto a él.
Steve se dio cuenta de que Tony había despertado y esperó por su reclamo. Reclamo que nunca llegó.
Tony se levantó lentamente y pudo ver los brillantes ojos de su soldado, quedando totalmente cautivado por ellos. Se acercó lo más que pudo al rubio y, sin poder evitarlo, levantó una de sus manos hacia su rostro. Posó la mano en su mejilla y se acercó poco a poco para besarlo. Cuando sus labios se rozaron, cerró los ojos y suspiró sobre los labios de Steve. El rubio estaba sorprendido por ese beso, pero no iba a negarse recibirlo y mucho menos a corresponderle.
Lentamente, la mano izquierda de Steve viajó a la nuca del moreno y se enterró en sus desordenados cabellos, tirando de él para cercarlo más hacia él y profundizar un poco más el contacto. Tony separó un poco los labios y atrapó los de Steve con hambre y con mucho sentimiento.
La mente de Tony estaba en las nubes, pero de pronto recordó que estaban en su habitación, en su cama, y que si seguía profundizando ese beso ya no sería capaz de detenerse y eso no sería para nada apropiado. No quería asustar al chico, por lo que, lentamente, bajó la intensidad del beso y se separó.
Jadeaban.
Ese beso los había dejado sin aliento y Tony estaba deseoso de algo más, pero sabía que no podía pasar algo como eso que estaba pensando. Necesitaba decir algo para romper silencio que se había formado, pero Steve se le adelantó.
―No bajaste a cenar.
Steve había recordado, después del beso, la razón de su visita a la habitación de Tony. Ese beso lo había dejado algo desorientado, pero había sido lo mejor que le había pasado en todo el día; sus anteriores pensamientos se habían quedado fuera de la habitación.
―JARVIS, las luces. ― La habitación se iluminó. ―No me di cuenta de la hora, lo siento.
Eso era extraño, el gran Anthony Stark nunca se disculpaba. Tony quiso golpearse por haberse disculpado, él no hacía esas cosas, pero Steve se veía feliz. El rubio estaba impresionado y feliz por ese pequeño gesto; nunca pensó que el moreno se disculparía con él, o con nadie, en realidad.
Steve le dedicó una gran sonrisa, de esas que dejaban a Tony sin aliento, y lo tomó de la mano para posteriormente sacarlo de la cama.
―Vamos. Debes tener hambre.
―Espera un momento. ―Tiró de su mano para que dejara de arrastrarlo hacia la puerta. ―No puedo salir así.
El rubio lo miró de arriba abajo y rió.
―Así estás bien. No vamos a cenar a un restaurante de lujo, solo vamos a la cocina.
Tony no le vio un contra a ese argumento. Después de todo, estaba en su torre y él podía andar libremente por ella como quisiera y cuando quisiera, por lo que reafirmó su agarre en la mano de Steve y, juntos, salieron de la habitación.
•••
Al llegar al pie de la escalera soltaron sus manos sin mirarse. Ambos sabían que lo que tenían debía ser un secreto para los demás; al menos por un tiempo, hasta que estuvieran seguros hacia donde iba esto.
Cuando pasaron frente a la sala, vieron a la pelirroja abrazada cómodamente al científico sentados en el sofá y al chico de las flechas sentado en un sillón individual, viendo una película. Tenían la mesa de centro llena de comida chatarra y bebidas. La pareja se veía bien allí en el sofá; la envidia, de la buena, creciendo en su interior. Tony también quería poder sentarse allí con su Steve y decirle y demostrarle a todo el mundo que estaban bien juntos, pero recordó que ni siquiera estaban oficialmente juntos porque, en su estupidez, no había contestado a la pregunta que realmente importaba. ¿Somos novios? No lo sabía a ciencia cierta. Era un idiota orgulloso, porque aunque quería preguntárselo, no lo haría. Sabía que no lo haría por más que se muriera de ganas de hacerlo. Anthony Edward Stark no preguntaba esas cosas, lo harían ver inseguro y él no era inseguro. Claro que no. No lo era.
Mientras Tony se devanaba los sesos en aquella pregunta, Steve no estaba muy lejos de ella. Le agradaba ver a sus amigos juntos, hacían bonita pareja y ambos se merecían ser felices. De cierta forma él también quería eso, pero estaba el problema de no saber si Tony estaba en la misma página que él respecto al asunto. No había otra forma más que preguntándoselo directamente; debía encontrar el momento adecuado para ello. Otra vez.
Al entrar a la cocina, el rubio le sirvió un poco de comida mientras Tony sacaba una gaseosa del refrigerador.
Se sentaron en silencio, cada uno en sus pensamientos; Tony en sus cavilaciones sobre como averiguar si en verdad eran novios a los ojos del Capitán, y Steve planeando la forma de volver a preguntárselo para salir de dudas.
El moreno había terminado de comer y se llevó la gaseosa a los labios para dar el último trago cuando Clint entró en la cocina.
―Va a comenzar la siguiente película, ¿vienen? ―Se acercó al refrigerador para sacar una cerveza.
Antes de que Tony pudiera pensar en la pregunta y elaborar una respuesta, el soldado ya había aceptado y tiraba de su brazo para llevarlo a la sala siguiendo al arquero.
•••
No era posible que la sala de estar no tuviera más sillones individuales. Se estaba desesperando en ese sofá.
Al parecer solo había un sillón individual disponible en ese momento, ya que a todo el mundo se le había ocurrido tirar sus armas, escudo incluido, sobre el otro sillón y él no podía tirar las armas al piso sin que un enojado par de espías le saltaran encima y lo atacaran con dichas armas.
Todo esto lo había llevado a sentarse en el sofá de cuatro cuerpos en el que se encontraban abrazados la espía y el científico. El problema con eso era que Steve también se había tenido que sentar allí. Steve estaba sentado en la orilla opuesta al científico y él había quedado en medio de la pelirroja y ese musculoso cuerpo de súper soldado, y lo único que quería hacer era abrazarse a él al igual que la pelirroja lo hacía con Banner, pero no podía hacerlo. No sin que todo el equipo se enterara de que había algo entre ellos.
Iba a explotar de la frustración.
Ya no podía salir algo peor.
Oh, claro que podía. Maldijo una y otra vez a Murphy y su estúpida ley. El gran y musculoso brazo de Steve se pasó por detrás de su cabeza, estirado en toda su longitud sobre el respaldo del sofá. No había intenciones extra en ese gesto, era algo que el soldado siempre hacía para estar más cómodo, lo había notado; eso no significaba que a él le dieran menos ganas de recostarse sobre él. Decidió dejar de pensar en tonterías y ver la condenada película.
Steve ya comenzaba arrepentirse de haber aceptado ir a ver la película con sus amigos. No estaba cómodo con todos allí; con ellos cerca no podía abrazar a Tony. Lo único que quería era ser una pareja normal, pero nuevamente llegaba a su mente la duda de si podía considerar al filántropo de esa forma sin recibir un reclamo del porte de la torre por su parte.
Después de un rato ya estaba un poco más concentrado en la película, pero se sentía incómodo en el sofá. Sin darse cuenta pasó un brazo por el respaldo y encontró la posición perfecta. Así se quedó el resto de la película. O lo hubiera hecho si no hubiera sentido un peso en su costado.
El millonario ya había visto aquella película varías veces, se la sabía casi de memoria, y como había comido hace poco, el sueño lo invadió de pronto y, sin poder evitarlo, calló rendido sobre el soldado. Estaba tibio y muy cómodo por lo que el sueño profundo no tardó en envolverlo.
Ninguno de sus compañeros se dio cuenta del dormido genio sobre su costado hasta el final de la película y Steve estaba feliz por ello. Para el final de la maratón de películas que Clint había organizado, todos estaban profundamente dormidos en sus respectivos lugares, por lo que nadie le dio verdadera importancia a la secreta pareja que, inconscientemente, dormía con una amplia sonrisa en sus rostros.
•••
A la mañana siguiente, como era de suponerse, Tony despertó solo en la sala. Bueno, no solo. Clint aún dormía en una incómoda posición en el sillón, pero Steve no estaba a su lado, por lo que solo era una buena palabra. Se removió en el sofá, estaba recostado con la cabeza sobre un cojín y una manta lo cubría; Steve de seguro lo había dejado en esa posición antes de irse a correr por Central Park.
Una manta también cubría al arquero, pero eso no era relevante para Tony. De todas formas, sin hacer mucho ruido se levantó y se fue a la cocina por un café y una dona.
En la caja, por la parte interna de la tapa, había un papel con un mensaje escrito con la pulcra letra de cierto súper soldado:
"A las dos en el estacionamiento.
Steve.
PD: Casual."
No era un mensaje muy difícil de descifrar. Al parecer tenía una cita para almorzar con un súper soldado a las dos de la tarde. Eran las diez de la mañana, por lo que era muy probable que el rubio estuviera en el trabajo, así que se fue al taller.
―JARVIS, cariño. Recuérdame salir de aquí antes de la una para prepararme para mi cita con el Capitán.
―Como ordene, Señor.
•••
Una ducha rápida, de veinte minutos, más tarde y el millonario estaba, por fin, mirando dentro del armario en búsqueda de ropa casual para un almuerzo a las dos de la tarde. Tenía mucho de donde elegir.
Treinta minutos más tarde se decidió por unos jeans negros, zapatillas plateadas, una camiseta de AC/DC y una chaqueta de mezclilla. Se miró al espejo de cuerpo entero que no recordaba haber colocado en su habitación y se miró con un gesto de poco convencimiento. Abrió uno de sus cajones y sacó unos anteojos de sol de color rojo; ahora estaba listo.
Faltaban diez minutos para las dos de la tarde.
Bajó a la cocina y la encontró vacía. Tampoco había comida. Bien, si su equipo tenía hambre podían encargar a algún local de comida china o algo así, el dinero no le preocupaba.
Giró sobre sus talones y bajó en el elevador al estacionamiento de la torre. Allí lo esperaba, junto a la Harley, Steve Rogers. El rubio se veía bien con lo que se pusiera y era recién ahora que el genio lo notaba; zapatillas negras, jeans y una ajustada camiseta roja de mangas largas. Si no lo conociera, creería que ese hombre buscaba llamar la atención sobre su persona, pero sabía que no era el caso.
Se acercó, lo besó castamente a modo de saludo y un casco fue puesto en sus manos. La seguridad primero, pesó Tony con diversión. Se puso el caso mientras el rubio se subía a la motocicleta. Sin casco.
― ¿Tú no te pondrás uno? ―Dijo indicando el casco, aún sin subirse.
Steve le dedicó una de sus sonrisas autosuficientes que tanto se parecían a las suyas, que decía "No lo necesito y lo sabes".
―Súbete. ―Su voz firme, pero suave.
Dos minutos más tarde estaban recorriendo a toda velocidad las calles de Nueva York.
•••
Tony no sabía si reír o no.
Cuando la motocicleta se detuvo, se fijó en el lugar y quedó sorprendido. El mismo local de shawarma en el que habían comido cuando terminó la batalla contra los Chitauri. Debía admitir que era una buena elección; preparaban los mejores de la ciudad. Lo había comprobado a lo largo de esos años.
Finalmente decidió reír.
―Buena elección. ―Lo felicitó sacándose el casco.
El rubio solo sonrió mientras se bajaba de la moto.
Entraron al local, ordenaron y se sentaron en la mesa más apartada del lugar. Hablaron de todo un poco y pasaron una tarde muy amena en compañía del otro. Cuando fue el momento de irse, Tony iba a pagar, pero Steve lo detuvo diciendo que él lo había invitado y que le tocaba pagar a él.
Tony se encogió de hombros.
―Eso me pasa por tener un novio con costumbres tan anticuadas. ―Dijo sin pensar.
Sus palabras tomaron al rubio totalmente desprevenido. Lo miró un momento con una expresión indescifrable, luego sonrió ampliamente.
Así de simple se había resuelto la duda que ambos tenían. Había sido más fácil de lo que pensaban.
Eso fue todo por hoy, people.
Espero que les haya gustado la respuesta de Tony. No podía ser algo tan fácil ;)
Aclaraciones a cosas que probablemente no notaron:
En primer lugar, si se dieron cuenta de lo de "descerebrados"… bueno, es lo que pienso de la gente intolerante. No me gusta que la gente se crea con el derecho de juzgar a otros por no ser o no pensar de manera "normal". Normal es un término demasiado subjetivo... Eso.
Segunda cosa, me gusta la idea de la inseguridad que ambos sienten sombre su relación. Si pensamos en la vida real, aunque las personas se vean confiadas respecto a muchas cosas, siempre hay un rastro de inseguridad respecto a lo que hacemos y como nuestra pareja piensa sobre el famoso nosotros; si querrá estar conmigo, si me quiere, si le gusto lo suficiente… en fin. Me gusta plasmar la realidad en los personajes, porque todos sabemos que las cosas no son como se lee en los libros o como muestra las películas xD
Otra cosa, lo de noviazgo. Sé que en algunos países el noviazgo es algo muy serio, en este caso yo diferencio la palabra noviazgo de compromiso (en mi país significan cosas distintas). Porque… en mi país no se dice novio, se dice "pololo" y esa palabra no me gusta.
Para los que no la conocen, la ley de Murphy dice que "Si algo puede salir mal, probablemente saldrá mal". Este Murphy era el ingeniero aeroespacial Edward Aloysius Murphy y formuló su ley en 1949 después de descubrir que estaban mal conectados todos los electrodos de un arnés para medir los efectos de la aceleración y deceleración en pilotos. (Lo saqué de Google) El tipo tenía mala suerte…
No sé cómo le dicen en otros países a la chaqueta de mezclilla, pero son las que están hechas con tela de jeans.
Esas fueron todas mis aclaraciones sobre el capítulo. Si les gustó pueden dejar un review :) les tengo una sorpresa para el próximo capítulo ;) Espérenlo.
Ah, estoy trabajando en un pequeño proyecto Stony (llevo como 17000 palabras xD), probablemente lo publique en tres partes. Pronto. Como para el 4 julio, tal vez; un regalo de cumpleaños para Steve :D
Nos leemos pronto.
Besos.
Bye :D
Lunes 12 de Junio, 2017.
