Sonic the Hedgehog

Speed Riders

¡Hola amigos! Bueno, finalmente estoy de vuelta, y les traigo un nuevo episodio de este fic mío. Retomando la historia, el grupo tendrá que atravesar distintos retos a lo largo del capítulo, que incluye también la aparición de algunos personajes que se unirán a la batalla contra Eggman, que apenas inicia.

Sin más, espero que les guste.


Chapter 10: Lágrimas de sufrimiento.

¿Dónde estaba…?

Esa era la pregunta que no podía dejar de atormentar su mente. Era un espacio casi completamente oscuro, a excepción de brillantes plataformas formadas por pequeños cubos violetas, que flotaban en aquel siniestro lugar.

Sin gravedad presente ahí, le fue difícil aterrizar en aquellos escenarios luminosos, pero todavía no tenía ni una remota idea de cómo escapar. Estaba sólo, y no había nadie más, en ningún lado…

Solo podía ver una oscuridad infinita a cualquier dirección que mirase, adornada con aquellas plataformas cuadriculares como si de estrellas alumbrando el cielo nocturno se tratasen.

Frunció el ceño, y observó su cuerpo lastimado. Lucía terribles cicatrices y quemaduras, y debería sentir un dolor de mil demonios, pero no…

No sentía nada.

Intentó correr, pero en aquella zona sin gravedad, se le hizo un poco difícil movilizarse. Cuando logró acostumbrarse al trance de ese mundo, consiguió correr bastante bien, pero no tanto como lo habría hecho en su realidad. No sabía dónde se encontraba, pero tenía que averiguarlo de alguna forma.

Si Infinite había sobrevivido, sus amigos estarían pasando un momento difícil ahora mismo.

Debía ir a ayudar.

Corrió y corrió a través de las plataformas luminosas, en busca de alguna salida, y sin detenerse ni un segundo. No se sentía cansado, ni le dolía moverse tan rápido a pesar de sus pésimas lesiones. Era como si no pudiera sentir dolor físico de ninguna forma, como si en ese mundo, solo existiera su alma.

Cuando la imagen de un destello brillante que lo desintegraba llegó a su mente, se detuvo, estático.

¿Estaba muerto?

Era una pregunta complicada de responder, pero jamás imaginó que el otro mundo fuera un lugar así, y además, ¿no se supone que debería estar plagado de personas que ya murieron?

No lo sabía, y eso le enfadaba. Le enfadaba no saber cómo regresar. Le enfadaba que Infinite hubiera matado a…

Shadow…

Recordarlo era aún traumático para él. Su rival, su compañero, su amigo…

Ya no existía.

Dolía que hubiera perdido a alguien, que si bien no era muy cercano a él, lo consideraba como uno de sus aliados más confiables…

No quería creer que se había ido…

Suspiró, tenía mucho que pensar. Eggman había vuelto con un aliado extremadamente poderoso, que de alguna manera conocía a Shadow, y que podía crear extraños clones holográficos de sus antiguos enemigos. Chaos inundó la ciudad, mientras Metal Overlord los distraía para que Infinite luchara contra Shadow sin que ninguno interviniera…

Y así pudo matarlo fácilmente.

Apretó los puños, sintiendo como la furia se volvía incontrolable dentro de él, pero no tenía energías para hacer algo al respecto. Se obligó a tranquilizarse, al menos por ahora, y concentrarse en lo importante.

Regresar a su mundo, y defenderlo como siempre había hecho.

No tenía idea de que no iba a ser tan fácil como decía.


Varias horas habían pasado desde el ataque a Empire City, y las autoridades de GUN ya habían notificado al resto del mundo sobre el regreso de Eggman, y la pérdida de Sonic y Shadow. Estas noticias conmovieron a más de uno, pero lo único que podían hacer era prepararse para combatir al doctor sin ayuda de su héroe. Ya le informarían al mundo la muerte del erizo azul, pero por ahora, lo mejor era que la población no cayera en pánico, aunque un suceso de esa magnitud no podría mantenerse oculto para siempre…

Silver había dejado el hospital por unos momentos. Quería estar sólo, superar lo que acababa de suceder, ordenar su mente inquieta, pero no podía. El recuerdo de sus amigos caídos le llegaba una y otra vez con más fuerza, y le hacía sentir que lo había perdido todo…

Pero no era así, aún tenía amigos con los que podía depender, y lo mínimo que debía hacer por Sonic y Shadow era cumplir el objetivo de ambos…

Proteger este planeta de la destrucción, y que la paz permaneciera, tanto en el pasado, como en el futuro.

Se levantó del abismo del edificio en el que estaba sentado, ya con una meta determinada…

Destruir a Eggman.

Esta vez, no iba a salirse con la suya. No iba a salir impune de todo este caos que él causó. Él también debía sufrir, como ellos estaban sufriendo.

Empezó a volar lejos de ahí a gran velocidad, gracias a su Psychic Wave. No tenía un rumbo exacto, pero no iba a quedarse ahí sin hacer nada. Los demás esperarían a Tails, pero él iba a buscar a Eggman, y le haría pagar…

Iba a vengarse.

Un agudo dolor de cabeza le hizo detenerse en seco. Su mente se nubló por unos segundos, mientras sus ojos cambiaban repentinamente a un color rojo intenso…

–¿Qui-Quién eres? –Preguntó el erizo plateado, mientras sus ojos cambiaban repetitivamente de color, alternando entre rojo y dorado. –Me has olvidado, Silver. –Aquella no era su voz. Aquel no era él. Era alguien hablando a través de él.–¿Cómo pudiste dejarme atrás tan fácilmente? ¿Cómo pudiste borrar todos los recuerdos que tuvimos?

Los ojos de Silver se volvieron rojos por varios segundos, en los cuales se escuchó una aterradora risa surgir de dentro del erizo plateado.

Creíste haberte deshecho de mí, que ya no iba a atormentarlos, pero estás equivocado. –Dijo Silver, o quien hablaba a por él. –No hice más que irme temporalmente, pero he regresado. Soy yo, Silver. Soy yo… y ahora los haré lamentar a cada uno de ustedes… lamentarán, todos, el haberme destruido. Los usaré como mis marionetas para moverlos a mi voluntad. Ahora son míos.

Los ojos de Silver volvieron a su color habitual, pero el erizo ahora mostraba una mirada aterrada, mientras la imagen de unos terribles ojos amarillos aparecía en su mente.

Nos veremos muy pronto, Silver.


Su furia le impedía pensar con claridad, pero eso había perdido significado para él desde hace un tiempo. Ahora, solo deseaba venganza, hacer que Eggman sintiera el mismo dolor que él…

Ocean Base ahora eran solo ruinas, mientras un enfurecido equidna rojo en un Extreme Gear embestía con la potencia de una bomba nuclear las torres e instalaciones de aquella base, que otra vez estaba en funcionamiento.

Desde que lograron deshacerse de Infinite, Knuckles había viajado grandes distancias, destruyendo todas las guaridas de Eggman que recordaba. Scrap Brain, Chemical Plant, Metal Harbor, Egg Utopia, Gimme Shelter, Egg Factory y por supuesto, Eggmanland. Algunas se encontraban casi desoladas, mientras que otras solo eran instalaciones abandonadas, pero el equidna las destruyó igual, en busca del doctor.

No iba a detenerse, iba a explorar cada rincón del mundo hasta dar con él. No iba a permitir que fuera el único que no recibió ningún daño en Empire City. Él también debe sufrir. Él también debe pagar.

Sus ojos relampagueaban con destellos rojizos con cada golpe que conectaba a la estructura, destruyéndola más y más, pero eso no lo hizo detenerse. Su hambre de destrucción aún era grande, y siguió demoliendo Ocean Base, hasta que no quedara nada de ella o que el agua finalmente la inundara por completo. Lo que sucediera primero.

Ya hasta había perdido la noción del tiempo, pero no creía que habían pasado más de un día. El viaje había sido rápido, pues nunca se detuvo en ningún lugar en particular, al menos que se tratase de un posible escondite de Eggman, claro está.

No quería volver a Empire City para saber cómo se encontraba Tails… tenía miedo de recibir la noticia de que ya había muerto. No iba a soportarlo…

No soportaría saber que otro de sus amigos más cercanos ya no existía. No podía hacerlo…

Todavía dolía, y sabía que iba a seguir padeciendo aquel sufrimiento por mucho tiempo…

Pero iba a destruir hasta que se sintiera mejor, o hasta que terminara tan cansado que no pudiera seguir moviéndose…

Lo que sucediera primero.


En Empire City, el aire se veía pesado y deprimente. Gran parte de la población ya se había enterado de la muerte de los dos héroes, y que el joven Tails también estaba en peligro mortal.

En embargo, aquellos dolorosos pensamientos ni se asomaron en la mente de Amy Rose, que conducía su Pink Rose con un ánimo repentino hacia el hospital más cercano, donde suponía que se encontraban sus compañeros.

Debía decirles, debía decirles que Shadow no había muerto, o que había revivido de alguna forma. Debía contarles la verdad, para que al menos, una de sus penas se esfumara. Y especialmente, debía ver a Tails. Asegurarle que todo estaría bien, asegurarle que aún había esperanza.

Asegurarle que Eggman no había ganado.

La venganza no era un sentimiento que la eriza padecía. En realidad, ni siquiera había pensado mucho en el doctor estas últimas horas, pero no iba a dejar que él se hiciera con el mundo, mientras que ellos están con sus ánimos por el suelo.

Debían recuperarse de esta pérdida, y seguir luchando.

Eso es lo que Sonic hubiera esperado de ellos.

Distinguió aquel centro médico, y se dirigió hacia allí a gran velocidad. Una vez llegó a su destino, desabordó su Extreme Gear y corrió lo más rápido que pudo a través de los pasillos del hospital.

Suspiró con alivio al ver a Cream sentada en la sala de espera, aguardando, pero se encontró también con inesperados rostros. No solo estaban Rouge y Omega, sino también Vector, Charmy y Espio, los dos primeros con rostros afligidos, mientras el camaleón se mantenía más frío a respecto, aunque, por la forma en la que apretaba los puños, se le veía frustrado.

–¡Chicos! –Les llamó, acercándose lo más rápido posible.

–¡Amy! –Cream se puso de pie y corrió lo más rápido que pudo hacia la eriza, abrazándola con todas sus fuerzas.

La rosada notó como la conejita gimoteaba, intentando no volver a llorar, y no tardó en soltar la noticia.

–¡Shadow está vivo! –Anunció a todos los presentes en la sala, no solo los héroes, sino también a los civiles alrededor de ellos.

Todos voltearon hacia la eriza con miradas de sorpresa e incredulidad, especialmente Rouge, quien se puso de pie al instante.

–Dime que no bromeas. –Dijo ella, cuya vida parecía regresar a su cuerpo. –¿Él está…?

–Está… vivo. –Aseguró Amy, jadeando un poco por la carrera que le tomó llegar hasta ahí. Cream la observó con ojos llorosos, mientras Omega la fulminaba con la mirada, intentando determinar si mentía o no.

–¿Shadow sobrevivió? –Espio se puso de pie, al igual que el resto. –¿Cómo es posible? Pensé que ese chacal había acabado con él. Todos ustedes lo comprobaron, ¿verdad?

–No lo sé, y aparentemente él tampoco. –Se explicó la eriza. –No sabe lo que sucedió, pero de cierta manera no quiere averiguarlo.

–¿Y dónde está? –Se apresuró a preguntar Rouge, acercándose a Amy. –¿Dónde está?

–Fue a buscar a Eggman. –Respondió, algo preocupada. –Al igual que Knuckles.

–Al igual que Silver. –Bufó Espio, mirando hacia otro lado.

–¿Silver también?

–No lo hemos visto por aquí desde hacía unas horas. –Intervino Omega. –Espio está convencido de que fue a buscar venganza. Sería lo más lógico, la razón por la cual no ha regresado. Yo también estoy esperando a descubrir el destino de Miles para después ir a vengar a nuestros amigos caídos. Amy Rose, ¿no estás mintiendo?

–¡Jamás mentiría sobre un tema así! –Afirmó ella, decidida. –Vi a Shadow vivo con mis propios ojos, incluso pude sentirlo. Le pregunté cómo fue que sobrevivió, y él dijo que no lo sabía, pero que tampoco le interesaba. Creo que se siente culpable de ser él quien regresara a la vida, de Sonic o Tails. Se apartó de mí segundos después, y desapareció. No he vuelto a verlo desde entonces. Luego, logré ver a Knuckles dirigirse hacia las fueras de la ciudad. Se veía molesto, y supe cuáles eran sus intenciones. Chicos, será muy peligroso si Silver, Knuckles y Shadow marchan a batallar contra Eggman con tal nivel de furia dentro de ellos. Tenemos que ayudarlos a tranquilizarse, y luego todos podremos asegurarnos de que el doctor no le haga daño a nadie más…

–Nosotros no nos quedaremos fuera de esto. –Vector se puso de pie, con Charmy volando a su lado. –Ya ustedes han tomado mucho el crédito por las últimas cosas que sucedieron, pero después de esto… nunca más vamos a mantenernos al margen. Los Chaotix ayudarán con esta misión.

Espio y Charmy asintieron, coincidiendo con las palabras de su líder.

–Bien, mientras más, mejor. –Dijo Rouge, más animada. –¿Alguien podría comunicarse con los Babylon Rogues? Nos vendría bien su ayuda.

–No hay forma de contactarlos. Además, son bandidos. –Puntualizó Vector, sin estar de acuerdo.

–Bandidos, pero son lo suficientemente habilidosos en conducción de Extreme Gear que podrían superarnos en batalla a todos aquí. –Añadió Amy, racionalizando. –Ahora, no hay tiempo que perder. Cream, debes quedarte aquí para verificar el estado de Tails. Los Chaotix, busquen a los Babylon Rogues. Rouge, Omega y yo nos encargaremos de encontrar a Shadow y a los demás. Cuando estemos todos reunidos, actuaremos.

Todo el grupo asintió, de acuerdo a las palabras de la eriza, y, con ánimos renovados, cada quien fue a realizar sus respectivas asignaciones.

Vector, Charmy y Espio dejaron el hospital y condujeron hacia la frontera de la ciudad para comunicarse con GUN y así obtener ayuda de ellos para tener una ubicación más precisa de los bandidos.

Rouge y Omega los acompañaron al decidir que el robot necesitaba un Extreme Gear para seguirles el paso, y aunque el Serie-E objetó más de diez veces, al final tuvo que ceder debido a las circunstancias.

Y aprovechando a que ahora estaba sola, Amy se dirigió hacia su propia misión solitaria. Una vez desapareció por el pasillo, Cream se quedó sola. Suspiró con pesadez, y se encaminó de nuevo hacia el teléfono público del hospital para hablar con su madre. No le hacía bien no tener a nadie para apoyarse.

La eriza se encaminaba decidida hacia aquella habitación, aunque su mente no podía evitar traicionarla, y revelarle dolorosas imágenes de Tails, torturándola por dentro. Sin embargo, negaba a dejarse quebrar, aunque uno de sus amigos estuviese sufriendo, al borde de la muerte, ella no iba a contenerse.

Iba a apoyarlo, iba a darle su respaldo, y a hacerle sentir de que no estaba luchando solo, que todavía tenía a alguien ahí, junto a él.

Aunque la ida de Sonic dejaría un cráter en el zorro que jamás iba a ser llenado, ella se aseguraría de amortiguar ese dolor para él.

Iba a hacerlo despertar, sin importarle lo imposible que eso sería.

No iba a permitir que Tails muriera.

Pidió indicaciones, y los doctores la guiaron a la sala donde hospedaban a Tails, quien ahora mismo estaba en reposo, sin que nadie lo atendiera.

Suspiró al verse a sí misma frente a la entrada a aquella habitación, pero no se acobardó e ingresó dentro…

Sin embargo, al abrir las puertas, se quedó estática en el umbral de las mismas, como repelida por una barrera invisible. Su amigo yacía acostado en una cama, rodeado de extraños aparatos que emitían constantes pitidos. Un respirador artificial le ayudaba a inspirar, mientras que varios tubos se encontraban en distintas partes de su cuerpo, para registrar distintos informes médicos que eran vomitados en papel por las impresoras al pie de la cama.

Pero sin embargo, lo más traumático fue el rostro de Tails, apagado y sin vida, imagen que fue acompañada por los débiles signos vitales marcados en la pantalla al costado de la cama, con aquel constante ruido.

Respiró profundo, y se adentró sin más.

Una vez las puertas se cerraron detrás de ella, anduvo con paso lento y cauto hacia el zorro. Su respiración se vio algo agitada. Verlo en ese estado no la ayudaba en lo más mínimo, pero resistir era lo único que podía hacer.

Llegó a él, a su lado, y sostuvo la mano del zorro para que éste supiera que estaba ahí.

–Hola, Tails. –Le saludó, intentando sonar lo más tranquila posible. –¿Cómo has estado?

Al soltar esas últimas palabras, se insultó mentalmente, y trató de corregirse. Esto no era fácil para ella. No estaba para nada acostumbrada.

–¿Sabes? Sonic logró vencer a ese Infinite. La batalla duró mucho, resultaste herido, y Cream tuvo que traerte aquí. Ese sujeto era muy poderoso, y logró darnos muchos problemas. Shadow, Rouge y Omega llegaron para ayudar, pero aun así no fue suficiente… –La eriza suspiró, consciente de lo que vendría no iba a ser nada placentero, pero no iba a mentirle a Tails. Aunque ni siquiera estaba segura de que el zorro la estuviese escuchando. –Descubrimos que tenía una historia con Shadow, y deseaba vengarse de él. Nos alejó, y nos distrajo para que no pudiéramos interferir. No sabemos qué sucedió, pero dejó a Shadow en un estado tan deplorable que pensamos que estaba muerto... –Cuando el recuerdo del erizo negro, sin vida, apareció en su mente, una lágrima no pudo evitar escapársele. –Pero no fue así… sufrimos mucho cuando pensamos que había sido asesinado, pero sigue con vida. Él sigue con vida… –Lo peor estaba por venir. No iba a poder soportar mantenerse firme por más tiempo. No podía evitar sollozar al recordar a Sonic… Se estremeció de solo pensarlo. –Cuando pensamos que Shadow murió, los demás se enfadaron mucho y pelearon con más fiereza que nunca, pero yo no tuve la fuerza para ello. Caí frente a Shadow, y estuve llorando junto a él por horas… Fui débil. –El remordimiento la atormentó, pero no más que la pena. La pena y el lamento eran mucho peor. –Sonic, Knuckles, Silver, Rouge y Omega combatieron contra Infinite. Algo le sucedió a Sonic, la furia pareció poseerlo. Jamás lo había visto así, pero ese estado fue el que le ayudó a ganar… No lo vi luchar, pero como lo contaron Silver y los demás… fue mucho más fuerte de lo que jamás había sido. –Su voz empezó a quebrantarse. No podía contenerlo más. –Pero Infinite era demasiado poderoso, incluso para Sonic. Solo hubo una manera de vencer, y eso fue lo peor. Hubiera preferido morir, que él muriera… –Su llanto la interrumpió, e intentó secarse las lágrimas que estaba derramando profusamente. Apretó la mano de Tails cuando añadió: –Sonic se sacrificó para salvarnos. Murió junto con Infinite, y así acabó con él. Nos protegió a todos de morir, y pudo defender el mundo hasta el final… Así era él, ¿no? Siempre pensando en los demás… en vez de cuidarse a sí mismo.

Y con eso dio una larga pausa, en la cual sus lágrimas y gemidos era lo único que se escuchaba, además del monótono sonido de las máquinas junto a la cama del zorro. Sin embargo, la eriza no había terminado.

–Todos nosotros sufrimos por la muerte de Sonic. Todos lo lamentaron mucho. Pero sé muy bien que nuestro dolor no podría compararse al tuyo. –Añadió con una voz afligida. –Él… era como tu hermano, era tu familia, y lo has perdido. Ese dolor es peor que cualquier otro… Entiendo que no desees continuar peleando después de todo esto, pero… –Nuevamente, las lágrimas empezaron a caer por las mejillas de Amy. –Te necesitamos. Necesitamos mantenernos lo más fuertes que sea posible. No podemos dejar que la muerte de Sonic sea en vano. Él defendió el planeta hasta el final. Lo menos que podemos hacer… es imitarlo. Él no querría que te rindieras, él no querría que murieras de esta manera. Tails, por favor, sigue luchando. Te necesitamos, todos. Tenemos que estar unidos, y eso te incluye a ti. Solo juntos, podremos triunfar. –Ya se le hacía difícil hablar firmemente. Sus continuos lamentos y lágrimas le dificultaban comunicarse correctamente. –Todavía nos tienes a nosotros, Tails. Todavía tienes una familia.

Y con eso dio por terminado aquella plática. No se molestó en agregar otro comentario, y solo permaneció ahí, sentada junto al zorro, sosteniendo su mano, mientras cerraba los ojos con fuerza para ahogar su dolor.

Quería que Tails volviera, que saliera adelante, pero…

Eso no era posible.

Perderlo ahora sería lo peor que podría suceder, y no quería que todos volvieran a decaer en la tristeza.

Tails debía levantarse.

–Por favor, Tails… –Susurró en un tono apenas audible, mientras, sin que lo notara, un mágico, pero suave destello rosa la rodeó y luego al cuerpo inconsciente de Tails. –Por favor, despierta…


–Los proyectos van conforme al plan. –Dijo el doctor, mientras caminaba por un pasillo con una Tablet en su mano. Parecía muy pensativo. –La fabricación de los centinelas no ha cometido ningún error o inconveniente, mientras que mis tropas de conquista ya han tomado un total de 16 ciudades en las últimas 24 horas… Pero apenas es un comienzo…

El científico suspiró, ignorando el silencio y la soledad a la que tanto estaba acostumbrado. Sin embargo, no estaba completamente solo. Aunque Metal Sonic e Infinite aún no habían aparecido, tenía a cierto invitado en una de las habitaciones de aquella base, y era ahí hacia donde se dirigía.

Fue informado de que Knuckles estaba destruyendo sus antiguas bases como un maniaco, y aunque no le interesaba mucho, sería muy problemático si el equidna lograra encontrar aquella base, donde llevaba a cabo sus experimentos más importantes.

Ya se encargaría de él pronto, pero ahora, debía asegurarse de que todo marchara bien con él

Abrió las puertas automáticas e ingresó a aquella habitación oscura, donde no se veía más que penumbra por doquier. Solo un tenue brillo morado, era lo único que podía distinguirse en ese lugar.

–¿Cómo vas con tu misión? –Inquirió Eggman, serio, pero nervioso. No sabía por qué, pero la cercanía con ese ente lo podía muy intranquilo. –¿Has logrado controlar las mentes de los amigos de Sonic?

Están cediendo poco a poco. Sus voluntades son débiles. –Contestó una voz tenebrosa, que provocó varios escalofríos en Eggman. –No faltará mucho a que sean consumidos por completo por su odio y rencor hacia ti, y aprovecharé ese instante para poseerlos por completo. Los usaré como mis piezas en este pequeño juego, y los haré sufrir por lo que me hicieron… Me destruyeron, y ahora no soy más que una luz incorpórea. Quiero venganza.

–Y la tendrás. Sigue con el trabajo, y asegúrate de que no haya deslices. La furia que ellos experimentan también puede ser bastante inconveniente para mis planes si saben cómo controlarla.

No pueden controlarme… Ya planté mi semilla en sus mentes, y solo hay que esperar a que florezca… –Aseguró aquel ser oscuro, con un tono bastante rencoroso. –Cada uno de ellos, será aplastado por el peso de su propia ira. Van a lamentar haber interferido en mis planes. Pagarán…

–Eso era todo lo que necesitaba saber. –Eggman le dio la espalda a su supuesto aliado, quien pareció enfurecerse más y más. –Continúa con tu trabajo, y destruye a los rebeldes por mí. Ahora mismo, tengo mil asuntos por atender. Hasta entonces, nos vemos…

Y sin más, el científico atravesó la puerta, que se cerró a sus espaldas, dejando nuevamente a aquel espectro sumido en la absoluta oscuridad.

Incluyéndote, Eggman. –Añadió, mientras su furia se manifestaba como pequeñas chispas de energía púrpura, que se extendían su alrededor. –Tú eres uno de los que pagará… Tú los ayudaste a destruirme, y lamentarás haber tomado esa decisión. Cuando recupere mi cuerpo… me aseguraré de que tu vida se apague por completo, y reclamaré todo lo que me pertenece… Todo me pertenece. La oscuridad misma volverá a materializarse en el mundo, y esta vez, ninguna luz podrá extinguirla.


Y aquí termina este episodio extrañamente dramático. Espero que les haya gustado, porque en el siguiente las cosas finalmente cambian. Los grupos que Amy formó se determinarán a cumplir sus respectivas misiones sí o sí, mientras que Eggman analiza los catastróficos daños en el Phantom Ruby, y Metal Sonic se encarga de que Knuckles deje de fastidiar a su creador…

No tengo mucho más que decir, además de que aquí le di un poco más de relevancia a Amy, pero bueno, eso no es muy importante. Espero que continúen leyendo esta historia, y que dejen sus reviews para saber qué tal. Hasta entonces, nos vemos pronto.

Cuídense y nos leemos.