Hello people!

Casi no publico nada hoy. No había terminado de escribir este capítulo, no por falta de inspiración, sino porque la inspiración llegó para otra historia… cosas que quienes escriben comprenderán :)

No los retraso más…

Nos leemos en las notas finales.

Disfruten su lectura :D


Capítulo 24

News: ¿El Capitán América tiene novio?


Cada vez que salían, ya sea por iniciativa del genio o del soldado, siempre iban en la motocicleta de este último. A Tony le gustaba la sensación que le provocaba la velocidad que alcanzaban en la moto, el peligro implícito en el artefacto, la seguridad de saber que Steve nunca permitiría que algo malo les ocurriera mientras viajaban en ella, pero, por sobre todo, a Tony le gustaba la sensación de ir abrazado a la espalda fuerte y cálida del hombre favorito de América.

Le gustaba esa cercanía. Le gustaba pasar sus manos por su estrecha, pero masculina cintura y sentir la firmeza de sus músculos bajo la ropa. Era una sensación que jamás creyó llegar a disfrutar tanto como lo hacía. También le gustaba el peligro de ser descubiertos por los ojos curiosos que abundaban por toda la ciudad de Nueva York, pero, al mismo tiempo, disfrutaba el anonimato que le otorgaba el casco que Steve le obligaba a usar cada vez que se subía a la moto.

Bajo el casco solo era un hombre abrazado a la espalda del conductor de la motocicleta. Conductor que no usaba casco porque al parecer le molestaba traerlo puesto.

― ¿Cómo es posible que el hombre que cada vez que se pone el uniforme de Capitán América, que incluye el uso de un casco, no pueda usar el de su propia moto porque supuestamente le incomoda usarlo? ―Dijo Tony con los brazos abiertos y cara de exasperación, parado en medio del taller.

Steve se encogió de hombros y sonrió tímidamente.

―No lo sé. Te prometo que no lo sé. Solo… cada vez que intento usarlo me siento incómodo. Siento que no puedo ver el camino y…

―Ya, ya. ―Lo cortó con un gesto de su mano.

El ingeniero se dio la vuelta y volvió a mirar su armadura. Algo le faltaba.

― ¿Qué le falta? ―Pensó en voz alta.

El soldado, que lo había observado con atención, escuchó su pregunta y miró la armadura buscando algo que no estaba ahí y que debía estar. Miró con atención buscando algo que las anteriores armaduras tenían y esta no. No pudo encontrar nada.

― ¡Oh, ya se me ocurrirá algo! ―Se giró. ― En fin, ¿A dónde iremos hoy?

Desde esa segunda cita, había habido muchas más con el pasar de las semanas; algunas propuestas por el genio y otras tantas por el soldado. La de hoy había sido propuesta por el rubio.

―Central Park.

La expresión en la cara del genio mostraba su consternación en niveles increíbles y ante eso, Steve, lo único que pudo hacer fue reír. Rió porque sabía que esa cara no era de decepción como hubiera pensado al principio, sino que el genio se extrañaba de la simpleza que su propuesta poseía.

Para Steve, un hombre que había vivido su adolescencia en los años treinta y que la última vez que había tenido una "cita" había sido en los cuarenta, era difícil buscar algo más elaborado y no sentirse incómodo. Ir al parque, ir a tomar un helado, a comer algo, ir al cine o simplemente caminar tomados de la mano eran las cosas que a él le habían enseñado que se hacían en una cita y lo que veía todo el tiempo a su alrededor; en un lujoso restaurante se sentiría fuera de lugar y en una fiesta… las fiestas ya no eran como en su época.

Por eso rió.

Rió hasta que Tony puso una de sus manos en su boca y la otra en su nuca para callarlo mirándolo con cara de pocos amigos.

Al ver sus ojos, no pudo evitar una sonrisa que el genio sintió en la palma de su mano. Lo soltó.

― ¿Sabes qué día es hoy?

Claro que lo sabía. Hoy cumplían un mes juntos oficialmente, pero Steve quería molestarlo un poco más; le gustaba verlo enojado, le recordaba al Tony que conoció en el helicarrier, pero Tony no tenía porqué saberlo.

―Martes. ―Dijo con inocencia.

La cara de Tony cambió totalmente y su semblante se ensombreció.

―Ya. Sabes, tengo cosas que hacer. Mejor salimos otro día. ―Dijo enojado y se dio media vuelta.

Tres, dos, uno. Steve esperó.

Tony se dio la vuelta y le lanzó un puñetazo directo en la cara. Puñetazo que fue detenido por el atacado; la mano del rubio dejó atrapada la del millonario. Otro puñetazo con la mano libre; Steve también atrapó su puño. El moreno forcejeó mientras lo insultaba entre dientes sin que Steve entendiera lo que decía. Sonrió. El soldado decidió que era hora de arreglar las cosas antes de que el filántropo se enojara en serio. En un movimiento rápido, Tony ya no estaba de frente, sino de espaldas a Steve, sus brazos cruzados sobre su propio pecho, los brazos de Steve atrapándolo, y con la espalda pegada al musculoso pecho de súper soldado. Forcejeó un poco más, sus puños aún atrapados por las manos del soldado.

―Vamos, Tony. Estaba jugando contigo, claro que sé qué día es hoy.

Esa voz. Esa maldita voz. Ese maldito aliento cálido junto a su oreja lo hizo flaquear. Dejó de forcejear. Antes de que siquiera pudiera pensar en decir algo, Steve lo volteó, le dio un rápido beso en los labios y salió corriendo del taller.

― ¡Nos vemos más tarde! ―Gritó mientras corría.

―Cobarde. ―Murmuró el moreno.

•••

Por la noche, a la hora de la cena, Clint entró a la cocina y vio una nota sobre el mesón. Tal parecía que esa noche el Capitán había salido.

―JARVIS, ¿Dónde están todos?

La Señorita Romanoff y el Doctor Banner salieron hace un par de horas, desconozco su ubicación; pidieron no ser esperados a cenar. El Capitán Rogers tenía una cena muy importante y el Señor Stark está en ocupado con el MARK 9. ―Dijo, repitiendo la mentira que Tony le había ordenado decir en caso de ser necesario.

Clint suspiró con cansancio. Si todos iban a estar ocupados, al menos deberían tener la decencia de avisar más temprano para no estar como idiota esperándolos. Abrió el refrigerador, sacó una cerveza y ordenó comida por teléfono. Mientras esperaba la comida se sentó a ver una película de terror en la sala, esa pantalla era más grande que la de su piso.

•••

Cuando Tony llegó a su habitación eran pasadas las dos de la mañana. Se sacó la chaqueta y la tiró al piso, al igual que sus zapatos. Caminó un par de pasos y se lanzó sobre la cama con los brazos abiertos. Estaba en una nube.

Su cita con Steve había sido todo un éxito. No había sido la cita que él hubiera planeado, pero fue perfecta. Simple y perfecta. Había sido, ahora que lo pensaba, casi igual que la primera cita. Pero mejor. Mucho mejor.

Suspiró cansado y feliz.

Debía planear una buena próxima cita. Con ese último pensamiento se quedó felizmente dormido.

•••

Natasha estaba cómodamente sentada a lo largo del sofá en la sala. Leía una revista.

Sobre la mesita podía verse una gran cantidad de revistas y periódicos que habían llegado esa mañana a primera hora, como cada mañana.

Terminó la revista y cogió otra. Sus ojos se abrieron de la impresión al ver la portada; una foto de Steve Rogers, el mismísimo Capitán América, sobre su motocicleta con un hombre con casco pegado a su espalda.

"¿El Capitán América tiene novio?" decía en la parte alta de la revista con letras amarillas y grandes, llamativas.

Se levantó rápidamente y fue a la cocina donde, milagrosamente, estaba todo el equipo disfrutando del primer café de la mañana. Puso la revista sobre la mesa y todos leyeron la portada.

Steve se quedó paralizado, con la taza a medio camino de la mesa y sus labios; Tony, apoyado contra la encimera, se atragantó con el café al identificarse en la foto, afortunadamente iba con casco; el científico y el arquero, ambos muy confundidos, miraron fijamente al rubio, exigiendo silenciosamente una explicación.

La exasesina rusa miró a Steve.

―Steve- La pelirroja se calló cuando el rubio se levantó, dio media vuelta y se fue de la cocina.

Las miradas se dirigieron a Tony ahora.

―No me miren a mí. ―Dijo el genio bebiendo de su café con una calma que no sentía.

El silencio se apoderó del lugar.

•••

Steve nunca pensó que alguien los vería. Por un momento se olvidó que la gente sabía quién era él y que desde que se convirtió en el Capitán América, por allá en los años cuarenta, no podía tener una vida privada. En el fondo lo sabía, pero inconscientemente lo olvidaba todo el tiempo; no le gustaba estar bajo el ojo curioso de las personas.

Era su culpa.

Claro que era su culpa. Si no tuviera esa mala costumbre de no usar el casco de la motocicleta nada de esto estaría pasando. Probablemente Tony se molestaría por la portada de esa revista; ambos habían acordado mantener esa relación en secreto y ahora tendría a los fotógrafos sobre él cada vez que saliera de la torre.

Se llevó las manos a la cabeza.

Esto significaría el fin de la relación más importante que jamás había tenido, se lamentó. Todo por un pequeño error.

•••

Luego de un rato la situación en la cocina se calmó. Natasha volvió a tomar la revista y se sentó junto a su novio, comenzó a leer en voz alta el artículo.

(…) por ello que muchas de sus jóvenes admiradoras se sentirán desoladas al saber que, muy probablemente, el famoso y atractivo Capitán América le ha entregado su corazón, nada menos que, a este hombre desconocido. ―La pelirroja rodó los ojos. ―Sí, las chicas con el corazón roto y blah, blah, blah. (…) Lo único que nuestras fuentes han podido proporcionar sobre la identidad de nuestro hombre misterioso es que, al parecer, esta no es la primera vez que se les ve juntos por las calles de Nueva York. El último mes se ha visto al súper héroe en varias ocasiones con el que parece ser el mismo hombre fuertemente abrazado a su espalda sobre su motocicleta. Aquí hay algunas fotos. ―Les mostró la revista.

―El tipo sale con casco en todas. ―Gruñó Clint, ansioso por saber la identidad del hombre.

Tony se acercó con curiosidad a ver la revista y suspiró aliviado sobre su café al ver que era imposible identificarlo; agradeció internamente a Steve por obligarle a usar el tonto casco.

―Bien, Stark. Tienes una misión.

El genio los miró extrañado.

―Como aparentemente eres el mejor amigo de Steve, ―dijo Natasha― tienes que averiguar quién es el supuesto novio.

Clint asintió con vehemencia y Bruce se llevó una mano a los ojos, negando con la cabeza. Tony solo los miró sin saber exactamente qué hacer, por lo que tomó la revista, dejó su taza en el fregadero y partió rumbo al elevador. Tenía que hablar con su novio.

•••

Al entrar al piso de Steve, lo vio sentado sobre la alfombra con la espalda apoyada en el sofá. Se acercó y se sentó tras él, pasando una pierna a cada lado de su cuerpo. Puso sus manos en los amplios hombros del soldado y comenzó a masajear sus tensos músculos.

―Esto es mi culpa.

Tony no dijo nada. Era mejor dejar que su novio se quitara todo eso de encima antes de hablar sobre el tema.

―Si hubiera ocupado el casco cuando salimos, si no te arrastrara conmigo a lugares tan públicos y comunes… nada de esto estaría pasando. ―Sus hombros comenzaron a destensarse bajo las manos del genio. ―Sé que habíamos acordado mantener esto en secreto por un tiempo y ahora…

Ya no podía seguir escuchando como Steve se lamentaba y culpaba por algo que no era su culpa. Le extendió la revista.

―No es tu culpa Steve. Era obvio que alguien nos vería. Eres el Capitán América, por favor. Debimos suponer que si te veían en público con alguien se armaría un escándalo. Hubiera sido igual si me hubieran visto a mí con alguien nuevo; es la cruz que cargamos al ser figuras públicas. ―Dijo con cariño. ―Además, nadie puede saber que soy yo. En esas fotos siempre aparezco con ese estúpido casco y no se ve mi atractivo rostro.

Steve miró las fotos y se dio cuenta de que lo que decía Tony era cierto. Suspiró más tranquilo. Se volteó y le sonrió, luego apoyó su rostro en el muslo derecho de su novio y suspiró.

― ¿Entonces esto no es un problema? ―Preguntó mirándolo directo a los ojos desde su posición, restregando su mejilla, inconscientemente, contra el calor del muslo de su novio.

Los ojos de Tony quedaron prendados de los azules de Steve por un momento, sin poder ignorar la posición en la que se encontraba y sus movimientos; si no fuera Steve el que estaba en esa posición pensaría en muchas cosas totalmente inapropiadas, aunque no podía evitar pensarlas de todas formas. Se concentró y respondió.

―No, claro que no. El problema es el resto del equipo, específicamente cierta espía de cabellera roja. ―El rubio lo miró confundido. ―Quiere que yo averigüe quién es tu supuesto novio, ya que al parecer soy tu mejor amigo…

El soldado comenzó a reír. Tony puso una mano cariñosamente en su mejilla.

―Bien. Ahora te burlas de mí. Perfecto. Pero dime, ¿qué se supone que le diga? Yo soy tu novio, no puedo averiguar algo que ya sé. Y si no le doy alguna respuesta…

Steve se levantó un poco, apoyó ambas manos en los muslos del moreno y lo besó con cariño. Tony recibió el beso con gusto y abrazó a su capitán por la cintura, acercándolo más a él. Steve, aún entre sus piernas arrodillado frente al sillón, se levantó poco a poco sin romper el beso y se sentó a horcajadas sobre su regazo. La respiración de ambos se aceleró a medida que el beso subía de intensidad y sus cuerpos se pegaban aún más. Inconscientemente comenzaron a moverse contra el cuerpo del otro; Tony gimió y apretó con fuerza el trasero del Capitán para acercarlo más a él. Steve suspiró de sorpresa y gusto al sentir sus manos.

En algún punto ambos comenzaron a jadear y soltar ligeros gemidos. Tony quería seguir con eso y llevar a Steve a la habitación para terminar lo que habían empezado en ese sofá, pero su consciencia se hizo presente y despacio se separó del cuerpo caliente de su perfecto novio.

Aún con la respiración agitada, ambos se miraron a los ojos.

―Deberíamos pensar en algo para decirle a los demás.

La mirada del rubio mostró un atisbo de desilusión. Lo besó por última vez, desanimado, antes de bajarse lentamente del regazo de Tony y sentarse a su lado. Debía pensar en algo antes de quedarse sin novio a manos de Black Widow.

•••

Tony apareció por el elevador y todas las caras se voltearon a mirarlo.

―Pedía comida a domicilio, espero que a todos les guste la comida tailandesa. ―Dijo el genio con una gran sonrisa marca Stark.

― ¿Y? ―Lo presionó Clint. ― ¿Qué sabes del novio misterioso?

El arquero se sentó en la orilla del sillón, juntó sus manos y las llevó bajo su barbilla; las ansias por saber el chisme de primera fuente lo tenían emocionado, últimamente no había pasado nada interesante. En el sofá, junto al científico, Natasha seguía leyendo las revistas para ver si en alguna de ellas aparecía una foto de la cara del supuesto amor del Capitán América; no había ninguna. Miró hacia el recién llegado y lo urgió con sus profundos ojos verdes.

―No me dijo nada. No quiso hablar del tema. ―Se encogió de hombros. ―Lo intenté, lo siento, chicos. No hay algo más que pueda hacer.

Caminó hacia la cocina por una dona, necesitaba la dosis de azúcar, y escuchó a Légolas gritar.

― ¡A mí sí me gusta la comida tailandesa!

Ante eso, Tony solo pudo reír.

•••

Cuando llegó la hora de la comida, Clint corrió al elevador para buscar la comida y Tony caminó tras él para pagarle al chico y darle una buena propina por subir hasta el Pent House de la torre. Hizo su camino a la cocina y se sentó junto a su hermano de ciencias. Cinco minutos después, mientras repartían los envases de comida, Steve asomó su rubia cabeza por la puerta.

Todos lo miraron: Natasha y Clint con la interrogante tallada en el rostro, Bruce con algo de pena por él y Tony lo miró completamente embobado; cada vez que lo veía, encontraba algo más que le gustaba de su Capitán, esta vez era su camiseta que no tenía nada de especial, pero se le veía de infarto. Steve le devolvió la mirada a Tony fugazmente y luego enfrentó a los espías. Les sostuvo la mirada por un par de minutos hasta que la pelirroja preguntó.

― ¿Nos vas a decir quién es el hombre misterioso que se ganó tu corazón? ―Dijo con voz melosa y burlesca las últimas palabras.

Los miró un poco más. Sabía que no tenía que hacerlo, pero había llegado a la conclusión, al hablar con su novio, de que tenía que darles alguna respuesta para dejarlos tranquilos, al menos por un tiempo, por lo que comenzó a decir la excusa que había acordado con Tony.

―No hay nada que decir. Es un amigo que conocí hace unos meses y… estamos-

― ¿Saliendo? ―Interrumpió el arquero.

―Conociéndonos mejor. ―Le dedicó una dura mirada de reproche. ―Nada que a ustedes les incumba. ―Terminó rudamente para sentarse frente a Tony y servirse algo de comida.

Los espías lo miraron sorprendidos. Al parecer la cosa iba en serio con el nuevo amigo, de otra forma no se habría ofuscado tanto. La pelirroja le sonrió al arquero y comenzó a comer.

Comieron en silencio un rato antes de que el teléfono de Natasha sonara. Todos se voltearon a mirarla cuando sacó el aparato de su bolsillo. Se disculpó y salió a contestar a la sala. Ni un minuto pasó cuando volvió y le pasó el teléfono a Steve, quien la miró completamente confundido.

―Es Sam.

Steve tomó el teléfono y se lo acercó al oído. Cerró los ojos antes de escuchar la voz de su amigo.

― ¿Por qué no me dijiste que tenías novio, viejo? Pensé que éramos amigos.

Natasha rió al ver su cara y Tony la miró con cara de pocos amigos. El soldado colgó después de decir un "te llamo luego" y siguió comiendo, aunque con mucho menos ánimo; ¡ni siquiera podía salir con alguien sin llamar la atención!

•••

Estaba trabajando nuevamente en los planos para su nueva casa en la playa, pero aún no decidía en qué parte del mundo la construiría; los detalles de la casa al menos estaban casi listos, luego se preocuparía del lugar. Agregaba un gran ventanal y un amplio balcón con vista al mar en su habitación cuando Steve entró al taller.

―Ya había creído que no vendrías. ―Dijo sin reproche, mirando el holograma de la casa.

El rubio caminó en dirección hacia la mesa de trabajo. Tony guardó los avances de su proyecto y cerró todo antes de darse vuelta en la silla y mirarlo. Se levantó y lo besó fugazmente en los labios.

― ¿Llamaste a Sam? Tu amigo de D.C debe tener muchas preguntas que hacerte. ―Se burló empujándolo suavemente para que se sentara en su silla, junto a la mesa de trabajo.

―No. ―Suspiró. ― ¿Puedo llamarlo desde aquí?

―Claro, cariño. Si no te sabes el número JARVIS puede averiguarlo.

Steve se quedó pensativo un momento. Tony casi no se dirigía a él con palabras como amor, cielo o esos apelativos cariñosos, pero cuando lo hacía, siempre le decía cariño. Le gustaba. Lo miró un momento más y lo besó suavemente. Se separó de él y dictó el número a JARVIS. Tony se alejó un poco y se acercó a su armadura. La llamada se conectó rápidamente y en una gran pantalla apareció, pocos segundos después, la cara de su amigo; la I.A había hecho una videollamada.

― ¡Steve, hermano! Al fin llamas. ¿Qué significa eso de que tienes novio? Está en todas las revistas y en los programas de chismes, viejo. En serio. Es la noticia del momento. ―Se detuvo un momento. ―Ahora necesito una explicación, ¿Cómo es posible que me haya tenido que enterar por la tele y no por ti? Creí que éramos amigos. ―Dijo frunciendo el ceño ligeramente.

El moreno se reía disimuladamente en la plataforma, a unos metros de su novio, escuchando el regaño por parte del veterano.

― ¿No te molesta lo que dicen? ―Preguntó extrañado.

―Lo que me molesta es que no me lo hayas contado, amigo. ―Dijo alzando una ceja y cruzándose de brazos. ―Pero dime, ―sonrió― ¿quién es el afortunado?

Tony, que seguía riendo, lo miró con compasión y luego volvió a reír. Steve lo miró un segundo con cara de reproche y el genio le lanzó un beso acompañado de un guiño. Se sonrojó. Sam, del otro lado de la cámara, vio a su amigo y se dio cuenta de que no estaba solo.

― ¿Hay alguien más ahí? ―Miró lo que la cámara le permitía ver y eso no parecía una habitación. ― ¿Dónde estás?

―Yo… estoy en-

―Mi taller. ―Interrumpió Tony, parándose detrás de Steve.

―El mismísimo Tony Stark. ―Dijo al verlo. El millonario le guiñó. ― ¿Qué hay, viejo?

Tony rió.

―Hasta que al fin te conozco, Sam. Steve me ha hablado muy bien de ti y de lo mucho que lo ayudaste hace unos meses.

La realización en la mente de Sam fue tal, que no pudo evitar evidenciarlo en su rostro. Claro, cómo no lo había pensado antes. Steve le había hablado mucho de su nueva amistad con Tony Stark cuando estuvieron en Londres y él se recuperaba de su pelea con el Soldado del Invierno; ahora que los veía, esos dos se veían muy cómodos juntos y ese sonrojo en la cara de Steve hace un momento cuando miró al genio... No podía creerlo, pero al mismo tiempo lo creía y tenía sentido.

―No me digas que el novio misterioso es Stark. ―Al ver las caras de la pareja del otro lado de la llamada, lo confirmó. ― ¿Lo es? ―Rió. ― ¿Saben lo que la prensa pagaría por saberlo? Oh, esto sí que es una bomba. Ya puedo ver los titulares de las revistas cuando se sepa.

Sam siguió riendo un rato más imaginando el revuelo que causaría cuando esa noticia saliera a la luz.

―No puedes decírselo a nadie. Ni siquiera el resto del equipo lo sabe aún.

―Oh, no te preocupes, Steve. No lo diré a nadie. ―Miró hacia otro lado. ― Vaya, soy el primero en saber de su relación secreta de súper héroes.

Lamento decirle, Señor Wilson, que yo me enteré primero. ―Dijo la elegante voz de JARVIS.

― ¿¡Quién demonios dijo eso!? ―Sam se asustó al escuchar la voz.

Steve y Tony rieron ante la reacción del otro.

―Es JARVIS, mi Inteligencia Artificial personal. Saluda JARVIS.

Un placer conocerlo, Señor Wilson.

Hubo un intercambio más de palabras entre ellos y la llamada terminó.

―Tu amigo es muy agudo con estas cosas. Solo nos vio juntos y supo lo que pasaba, en cambio los otros no parecen notar nada y vivimos en el mismo edificio.

Steve solo se abrazó a él, atrayéndolo hacia su cuerpo. El moreno quedó entre sus piernas abiertas y con la cabeza del rubio apoyada firmemente en el lugar donde antes estuvo el reactor; su corazón se aceleró. Steve lo notó y lo apretó aún más contra él por la cintura. Las manos de Tony viajaron hacia su espalda y hacia sus cabellos acariciándolo y apretándolo tanto como podía contra él, fundiendo sus cuerpos en uno solo por un instante.

Se quedaron así por mucho tiempo, disfrutando la cercanía del otro y el silencio del taller.


Espero que les haya gustado este avance.

A partir de ahora no sé cómo va a seguir porque no se me ha ocurrido nada nuevo todavía, por lo que el próximo capítulo será una sorpresa tanto para mí como para ustedes ;)

Bien, creo que eso es todo por ahora.

Nos leemos pronto.

Besos.

Bye :D


Lunes 26 de Junio, 2017.