Hola a todo el mundo!

Estoy de vuelta con la sorpresa que les prometí ;)

Nunca lo hago, pero quiero agradecer a quienes dejan sus comentarios. Me encanta leerlos y lamento no responderlos, pero últimamente apenas me da el tiempo para escribir.

Nos vemos en las notas finales.

Disfruten su lectura :D


Capítulo 28

Te quiero


Tony despertó con una sensación cálida en el cuerpo y una idea genial en la mente. Por mucho que le pesó, se levantó de la cama dejando al rubio soldado, recostado de espaldas a él, solo en la gran cama para bajar a su taller, no sin antes dejarle una nota y un beso en uno de sus fuertes hombros.

Pasó por la cocina para administrar la primera dosis de café de la mañana a su organismo y bajó al taller mientras JARVIS le informaba que los espías y el científico aún no volverían a la torre. Al llegar se dio cuenta de lo mucho que había extrañado el lugar, sobre todo el cómodo sofá rojo en el que había compartido buenos momentos y excelentes sesiones de acalorados besos con el rubio. Despejó su mente de aquellos ardorosos pensamientos con un trago de amargo café y se dirigió a su mesa de trabajo.

―Nuevo proyecto, J. MARK 10. Abre un archivo.

De inmediato, Señor.

Una pantalla apareció y la música comenzó a sonar; era hora de volver al trabajo.

•••

Steve se estiró perezosamente en la cama y, apenas sus sentidos salieron del estupor del sueño, se percató de que se encontraba completamente solo. Se volteó en la cama y su mano cayó en el lugar que antes ocupara Tony; la cama estaba fría. Levantó su mano hacia la almohada del moreno y allí encontró una nota, la leyó:

"Te veías tan tranquilo que no pude despertarte.

Estaré trabajando en el taller.

Nos vemos, cariño.

XOXO

;)"

Luego de releer la nota un par de veces se abrazó a la almohada y allí se quedó por un buen rato, con una gran sonrisa en el rostro. El hecho de que Tony le dijera cariño cada vez que tuviera la oportunidad, inconscientemente en un principio, totalmente consciente ahora, era una de las mejores cosas que podría haberle pasado. Le hacía sentir feliz tener a alguien que le demostrara cariño y aunque no estaba seguro si el moreno le quería también, estaba feliz de poder compartir esos momentos con él.

Nunca pensó que sería tan feliz. Quería tanto a Tony que no era capaz de demostrar todo lo que sentía en sus besos y abrazos, ni cuando dormían juntos y abrazados. Quería decirle lo mucho que lo quería, pero no se atrevía. Tenía miedo de que sus sentimientos no fueran correspondidos de la misma forma. Sabía que el genio sentía algo por él, pero no sabía qué tan lejos iba ese sentimiento hacia él. Necesitaba exteriorizar sus sentimientos, pero no sabía bien como.

Alejó sus sentimentalismos y se decidió a levantarse para hacer un poco de ejercicio. Sacó un par de prendas de la pequeña maleta que había llevado a Malibú y que había llevado a la habitación de Tony la noche anterior y partió al gimnasio del piso de abajo.

•••

No sabía cuántas horas llevaba allí, encerrado en el taller, pero ya estaba en la fase de construcción de su nuevo traje. Le gustaba construir cosas, tal y como alguna vez había afirmado, él era un mecánico y lo seguía siendo. Le gustaba ensuciarse las manos con grasa y le gustaba ajustar manualmente sus armaduras, verificar que fueran perfectas para sus necesidades y comodidad, por lo que se encargó de ajustar cada parte de ella.

Estaba en lo mejor de su trabajo, cantando a todo pulmón una canción más que repetida de AC/DC y apretando un tornillo dentro del guante de la armadura, cuando, de pronto, la música se detuvo abruptamente y sintió un delicioso aroma apoderarse del taller.

Steve le había observado por un par de minutos desde la entrada antes de pedirle a JARVIS que apagara la música y abriera la puerta de vidrio para poder entrar y llevarle algo de comer al irresponsable genio que tenía por novio. Llevaba quién sabe cuántas horas metido en el taller, desde antes de que él despertara, sin comer ni preocuparse por nada más que no fuera su trabajo; le gustaba esa pasión, pero le preocupaba su falta de sentido común. Tony parecía perder la noción del tiempo cuando estaba trabajando, afortunadamente ahí estaba él para preocuparse por él.

El rubio sonrió y se acercó a la pequeña sala y puso la bandeja sobre la mesita.

―Lamento interrumpir, pero supuse que tal vez tendrías hambre luego de tantas horas de trabajo. ―Su voz calmada y amable.

El genio lo miró por un momento y sin siquiera haber formulado la pregunta, obtuvo una respuesta.

Ha estado en el taller desde hace exactamente dieciséis horas con treinta y ocho minutos, Señor. Y no ha comido nada desde hace más de veintiséis horas.

Se sorprendió al escuchar eso, desde hace meses que no se enfrascaba tanto en un proyecto.

―Gracias, J.

Sonrió culpable y se acercó a Steve, que lo esperaba sentado en el sofá rojo que tanto le gustaba.

―Lo siento. No me di cuenta de la hora. ―Su mirada con una pizca de inocencia que hizo trizas el discurso que Steve tenía preparado sobre la responsabilidad y lo importante que era comer a sus horas y no sobrevivir a base de café.

Se sentó a su lado y lo saludó con un corto beso.

―Hola. ―Saboreó la palabra y la acompañó de una de sus miradas marca Stark que ahora eran solo para su soldado favorito.

―Hola, Tony. ―Sonrió. ―Debes comer algo. Te traje esto, espero te guste.

En la bandeja había una porción de lasaña que se veía totalmente apetitosa con todo ese queso y salsa derramándose por todos lados y ese delicioso aroma que salía acompañando el vapor: lasaña recién preparada. No esperó una repetición y acercó la bandeja sobre sus piernas y se apresuró en probar un bocado. Gran error. Apenas y alcanzó a cerrar la boca y la abrió de nuevo, soplando, tratando de enfriar la comida que ya estaba en su boca.

―Caliente, caliente. ―Dijo mientras usaba su mano como abanico para echarse aire en la boca.

Steve rió y recibió un manotazo, que apenas sintió, en el brazo.

―Está caliente, Tony. ―Siguió riendo.

―No me digas. ―Sarcasmo brotando de cada letra y una mirada asesina en sus oscuros ojos.

El soldado le quitó de las manos el tenedor y, una vez que Tony dejó de hacer escándalo por haberse quemado la lengua, cortó un trozo de lasaña y la acercó a su boca, sopló con cuidado y la acercó a la boca del genio. Sin palabras y con un notable sonrojo en el rostro, Tony abrió la boca y recibió la comida. Estaba deliciosa, tal y como había pensado. Se saboreó y tragó. Steve volvió a hacer lo mismo que antes y el sonrojo en su rostro aumentó.

―No soy un niño, ¿lo sabes, no? ―Dijo con la boca llena de comida.

―Los niños hablan con la boca llena. ―Le acercó otro bocado.

―Puedo comer solo. ―Reclamó luego de recibir la comida que el rubio le había acercado.

―Pero te gusta. ―Alzó una ceja en ese gesto tan provocativamente seductor y arrogante que tenía.

Con un gesto de indignación completamente fingido tomó un trago del jugo que su novio le había traído.

―Solo lo permito porque… porque mis manos están sucias. ―Le enseñó sus manos llenas de manchas oscuras.

Lo miró por un segundo antes de soltar una carcajada. Lo besó y volvió a acercarle el tenedor con comida.

―Lo que tú digas, amor. ―Se burló.

•••

Luego de darle de comer a Tony, Steve se fue a su piso para recoger su cuaderno de dibujo y un par de libros que le habían llamado la atención y no había tenido la oportunidad de leer. Al llegar allí aprovechó para revisar el teléfono que tenía apagado en el fondo del cajón de su velador; ni una llamada ni mensaje. Lo apagó y volvió a guardarlo.

Subió al piso común y se sirvió un café antes de bajar nuevamente al taller.

Al entrar se encontró con el genio trabajando en silencio. Estaba armando un nuevo reactor. Al ver ese aparato recordó que hace algunos años Tony solía tener uno de ellos incrustado en el pecho, una de esas cosas que le mantenían con vida. Pensó en lo que hubiera pasado si, cuando se enfrentaron a los Chitauri, no hubiera vuelto a encenderse. Si el reactor no hubiera vuelto a brillar Tony habría muerto. Sintió una opresión en el pecho al pensar en esa fatídica posibilidad. Si Tony hubiera muerto nada de esto habría pasado; no habrían tenido la oportunidad de convertirse en amigos y mucho menos en lo que eran ahora. Nada de esto habría pasado, jamás. El hecho de no querer a Tony de la forma en que lo hacía, que casi le hacía saltar el corazón fuera del pecho, no era siquiera posible de imaginar. No ahora que no recordaba cómo era no quererlo, no ahora que no hallaba la hora de confesarle lo mucho que le quería y lo bien que se sentía de quererlo y de estar con él.

Lo miró por un largo rato, sin moverse de su sitio en la puerta, y se acercó al sofá. Dejó los libros y el cuaderno de dibujo sobre la mesita y se acercó lentamente a Tony, sin hacer ruido. Esperó a que tuviera ambas manos fuera del reactor y lo abrazó por la espalda, sus manos rodeando los hombros del genio, y lo apretó fuertemente contra su pecho.

― ¿Qué sientes al volver a armar uno de esos y saber que tu vida ya no depende de él? ―Preguntó suavemente contra su oído.

El filántropo llevó sus manos a los antebrazos de Steve y lo pensó por un momento antes de contestar.

―Antes, cuando aún estaba en mi pecho, sentía… que mi vida estaba literalmente en mis manos y que si no lograba volver a ponerlo en mi pecho moriría y nadie me extrañaría. Sentía miedo de morir por un error estúpido, pero también un alivio al saber que nadie me extrañaría por más de una semana; aunque eso me hacía sentir vacío, como si ya estuviera muerto por dentro. ―El soldado lo apretó más contra su pecho. ―Luego Pepper me hizo entender que no era así, que tenía a más personas que sí me extrañarían y se preocupaban por mí. Pero después quiso que dejara todo esto y que dejara de arriesgar mi vida a cada momento con el reactor en mi pecho y la metralla en mi cuerpo, que abandonara el traje y dejara de ser Iron Man. Fue un error. Me lo quité para hacerla feliz y quitar un peso de sus delgados hombros e incluso destruí todas y cada una de mis armaduras, pero no valió la pena; ella se fue. Y yo me sentía vacío, con un agujero en el pecho, ―rió― hasta ahora…

Se giró en el apretado abrazo y se abrazó a la cintura del solado.

―Muchas veces pensé en volver a ponerlo en mi pecho para sentirme completo otra vez, pero ahora sé que no es necesario. ―Se alzó un poco y lo besó lentamente.

Steve sabía que no era buena idea preguntar por el reactor, pero de todas formas lo hizo y obtuvo una respuesta que en un principio no le agradó. Al escuchar sus palabras se dio cuenta de que Tony realmente se sentía muy solo, incluso con sus amigos cerca y que la señorita Potts había sido muy exigente con él, casi cruel. Sintió rabia hacia la mujer que se había aprovechado del miedo que el moreno le tenía a la soledad y le había obligado a hacer algo que en el fondo no quería hacer, pero también le agradecía haberlo hecho; ahora Tony no dependía de un artefacto como ese para asegurar su vida. Aunque eso no quitaba el hecho de que lo había hecho sufrir en muchas formas y por mucho tiempo.

Respondió al beso con todo el cariño que pudo transmitir y lo abrazó más contra su cuerpo, buscando demostrarle que ahora que estaban juntos él también se sentía completo, que ya no sentía un agujero en el pecho, porque él llenaba aquel vacío a la perfección. Se complementaban. Llenaban el vacío que los agobiaba y eran felices ahora.

Lo besó con paciencia y dedicación. Lo besó como si fuera el último beso que fuera a darle y quisiera decirle tantas de las muchas cosas que habitaban en su pecho.

Se separaron y sin decir nada volvieron cada uno a lo suyo; Tony al reactor y Steve al sofá con sus libros.

Ese beso lo había dejado en las nubes. Tony nunca había sido besado con tanto sentimiento; nunca había sentido tanto cariño y comprensión en un acto tan íntimo como lo era un beso. Podría jurar que Steve había tratado de decirle tantas cosas que jamás sería capaz de expresar coherentemente con palabras. Se había sentido completo, comprendido y, sobre todo, querido. Muy querido.

Fue en ese momento, luego de aquel beso, que se dio cuenta de que no quería volver a estar con nadie más. No quería que esa relación terminara jamás, y, sobre todo, se dio cuenta de que a cada momento quería más y más al rubio soldado de los años cuarenta.

•••

Steve había tratado de mantenerse despierto el mayor tiempo posible esperando a que Tony terminara de trabajar por ese día y pudieran irse a dormir a su habitación, pero no había podido hacerlo. Al rato de haber empezado a leer uno de los libros que había llevado consigo comenzó a dar cabezadas y en menos de una hora cayó rendido. Dormía profundamente, sin soñar ni recordar, simplemente dormía por el placer de dormir. Placer que había adquirido en las últimas semanas durmiendo con el millonario; con él había aprendido lo mucho que podía disfrutar el simple hecho de dormir, había aprendido a no temer volver a despertar en una época y lugar diferentes, pues sabía que Tony siempre estaría ahí cuando abriera los ojos.

La noche completa pasó y el genio no dejó de trabajar, con ayuda de JARVIS y Dum-E ya tenía la armadura casi completamente armada y montada en la plataforma. Estaba ajustando una de las botas que tenía un pequeño fallo de conexión hacia el reactor y había dejado a cargo de sostener el peso del MARK 10 en la capaz pinza de Dum- E, que solo quería ayudar. La falta de sueño le hacía tomar decisiones estúpidas, como por ejemplo pensar que la pinza de Dum-E era lo suficientemente capaz de realizar una simple tarea como aquella.

Estaba agachado junto al traje cuando sintió que se le venía encima y no alcanzó a reaccionar, ni siquiera a pensar en que estaba cayendo sobre él. Simplemente sintió el traje caer sobre su espalda y un gran dolor en todo el cuerpo. Cayó fuertemente sobre el piso, golpeándose la cabeza, y todo se volvió borroso y, de pronto, el dolor se fue, ya no sintió nada más, solo vacío y oscuridad. Lo último que pudo pensar fue en Steve; Steve se despertaría por el ruido y se preocuparía por él.

Un estruendoso sonido metálico lo sacó de su profundo sueño y lo primero que vino a su mente fue un ataque: alguien estaba atacando la torre. Después, cuando la nubosidad del sueño desapareció de su sistema, se percató de que si fuera un ataque a la torre hubiera sido un ruido mucho más fuerte y terrible, probablemente todo estaría en llamas… lo siguiente que vino a su mente fue Tony. La última vez que lo había visto, la noche anterior, hace ya varias horas, antes de quedarse dormido, estaba trabajando en el traje. En menos de un segundo estuvo de pie y corriendo a toda velocidad hacia la plataforma donde su novio trabajaba y lo que vio lo llenó de algo peor que el miedo.

Vio al moreno tendido en el piso, bajo la armadura, inconsciente. Se arrodilló a su lado y se apresuró a sacar la pesada estructura hecha de metal de encima de su cuerpo. Una vez hubo tirado la desbaratada armadura a un lado, con mucho cuidado, volteó al accidentado genio. Preocupado, tomó con suavidad, pero firmemente su rostro y golpeó delicadamente sus mejillas; el moreno no despertó. Revisó rápidamente su cuerpo con la mirada buscando una fractura o alguna herida grave que hubiera omitido al voltearlo y no encontró nada; JARVIS confirmó su apresurado diagnóstico.

Aún arrodillado como estaba volvió a inclinarse hacia su rostro y se acercó a él. Susurró algunas palabras junto a su oído, pidiéndole que despertara.

―Tony, por favor, reacciona. No me hagas esto. No puedes hacerme esto otra vez, no puedes hacerme esto cuando aún no he tenido la oportunidad de decirte lo mucho que te quiero. Por favor… ―Rogó suavemente en su oído.

En las brumas de la inconsciencia escuchó, muy a lo lejos, una voz profunda y firme, pero a la vez muy suave, que le rogaba que despertara. La voz de Steve. Le costaba escuchar, pero sabía que debía poner atención y despertar; el soldado se escuchaba muy preocupado y podía sentir unas delicadas caricias en su rostro. Un "te quiero" se coló en su mente y comenzó, lentamente, a volver al mundo consciente. Abrió, con mucho esfuerzo, los ojos y, poco a poco, enfocó el preocupado rostro de su novio. Lo miró atentamente un momento y buscó su voz para decir algo.

― ¿Me quieres?

Sorprendido y aliviado de escuchar su voz, Steve lo atrajo a su pecho y lo abrazó con fuerza. Tony pudo sentir el alivio del rubio y, ya un poco más recuperado, devolvió el abrazo de la mejor manera que pudo en la incómoda posición. Steve suspiró y lo soltó un poco.

―Te quiero, Tony. ―Lo miró profundamente.

Y lo besó.

Lo besó sin esperar una respuesta. Lo besó temiendo que aquellas palabras rompieran el preciado equilibrio que habían logrado y aprovechando de sentir esos labios por lo que bien podría ser la última vez. El beso fue correspondido, pero, de pronto, el moreno se alejó de él y tomó su rostro entre ambas manos, uniendo sus miradas, sin darle oportunidad de mirar hacia otro lado.

―También te quiero, Steve. ―Lo besó fugazmente. ―No sabes cuánto te quiero.

Se besaron otra vez; Tony estaba en algo mejor que una nube, Steve estaba más feliz de lo que lo había estado en toda su vida.

Una vez terminado el beso, el soldado cargó al genio entre sus brazos, esta vez sin objeciones de por medio, y lo llevó escaleras arriba hacia su habitación. Lo recostó bajo las finas sábanas y se acostó detrás de él, envolviéndolo en un abrazo protector.

Allí, tendidos en la cama, en completo silencio y estrechamente abrazados, cayeron dormidos cuando el sol del amanecer se asomaba lentamente por la ventana.


Sí, lo sé. Me odian por cortarlo aquí, pero era necesario. Creo que ya les había dicho en una ocasión que Tony es un poco torpe y distraído, bueno, aquí hay otra prueba de eso. Sabía que no había mejor forma de que estos dos se dijeran "te quiero" si no pasaba algo como esto... son tan inseguros y tercos, pero bueh... yo los escribí así xD

Les cuento, tengo escrito hasta el capítulo treinta y ya tengo el título del treinta y uno y el treinta y dos. Se viene bueno, se los aseguro y sí, escribo los títulos primero.

Afortunadamente tengo un mes de capítulos cubierto, mis próximas tres semanas son horribles y no creo poder escribir... me toca prueba tras prueba tras prueba, y podría seguir :(

En fin, espero que les haya gustado tanto o más que el anterior. Denme su opinión, ya saben como...

Nos leemos pronto.

Besos.

Bye :D


Lunes 21 de Agosto, 2017.