Toca el punto de vista de Yuuri :o!
Recuerden, si les gusta el fic, dejen reviews, así sabré lo que les gusta y lo que no y podré mejorar la historia :D
Yuuri tenía 15 años cuando se le rompió el corazón por primera vez, aunque no dolió tanto como esperaba.
Como ya lo había sospechado desde hacía unos años que podría suceder; Yuuko y Takeshi se hicieron novios durante las vacaciones de verano. Lo cual significaba que los sentimientos que tenía hacia la muchacha se trataba de un amor no correspondido.
... Pero eso estaba bien. Yuuri sólo quería la felicidad para sus amigos.
Además, tampoco era como si estuviera muy enamorado de ella, sino que más bien consideraba que con Yuuko tenía la relación no-de-sangre más cercana de afecto incondicional.
Bueno... Viktor también entraba en esa categoría, pero Yuuri sabía que con el mayor no tenía ninguna oportunidad de romance. Además, el peliplateado actualmente tenía una novia, y por lo que sabía de ella, ésta se trataba de una compañera de la universidad con la cual tenía unos meses saliendo. Así que su crush hacía él seguía estando intacto.
Al principio del noviazgo de sus amigos Yuuri no quiso ser una tercera ruega y decidió que lo mejor sería alejarse un tiempo de ellos para darles algo de privacidad, y al parecer estos ni siquiera se percataron del momento exacto en el que el moreno comenzó a rechazar sus invitaciones para salir. Yuuri solamente las aceptaba de vez en cuando para no perder la amistad. Por lo menos, al llegar a casa, Vicchan siempre estaba allí esperándolo para jugar.
Al terminar las vacaciones, Yuuko le dio otra mala noticia.
"¡Lo siento mucho, Yuuri!" Exclamó la castaña sin poder esconder la culpa en su rostro, juntando sus manos en plegaria. Sabía que el moreno seguía siendo muy tímido durante las clases de patinaje a pesar de que tenían ya casi dos años asistiendo.
"Uhm...Está bien, Yuuko." Contestó Yuuri sin mucho ánimo realmente. "Sé que estás ocupada con las tareas de la escuela... y que quieres pasar más tiempo con Takeshi." Comentó esto último con cierto tono juguetón y las mejillas de la castaña se pintaron de rojo.
Yuuri estaba más que consciente que los padres de Takeshi eran los dueños del Ice Castle y que Yuuko había aprendido a patinar para estar más cerca de él con la esperanza de que hubiese 'algo' entre ellos (y le funcionó).
"Me alegro que lo entiendas." Yuuko sonrió aliviada. "Además, sé que estarás bien sin mí; Viktor seguirá siendo tu instructor." Dijo guiñando un ojo y ahora fue el moreno el que se ruborizó.
Yuuri entonces se dio cuenta que, hasta en ese momento, no había parado a pensar en el hecho de que sus dos crush tenían pareja... Oh, no. Ahora sí su corazón comenzó a doler en serio.
Al llegar a casa lo primero que hizo fue encerrarse en su habitación y llorar. Entre más lágrimas derramaba más patético se sentía, pero eventualmente se tranquilizó, recordándose a sí mismo que no había nada que pudiera hacer al respecto y llorar tampoco era una solución. Incluso le hizo sentirse mejor que Vicchan se acostara a su lado y llorara con él.
El día que se reanudaron las clases de patinaje Yuuri tenía el estómago revuelto por lo nervios a causa de un sin fin de razones, por un lado Yuuko no estaría con él, y por el otro, volvería a Viktor después de un mes en el que el peliplateado había ido a Rusia para visitar a su familia por las vacaciones. Y cuando puso una mano sobre la puerta del Ice Castle para abrirla, comenzó a temblar y a pensar que lo mejor sería volver a casa. Se sentía enfermo.
No obstante, una voz lo hizo sobresaltarse.
"¡Hey, Yuuri! ¡No sabía que te gustara patinar!" Exclamó un niño moreno el cual Yuuri tuvo que mirar durante varios segundos hasta lograr reconocerlo.
"Phichit-kun." Musitó sorprendido.
Phichit Chulanont era un chico tailandés el cual acababa de mudarse a Japón. Éste era dos años menor que él y quizás cinco centímetros más pequeño. Estaban juntos en la clase de Fotografía. A Yuuri no le gustaba mucho la fotografía, pero prefería hacerlas él a salir en ellas, además de que necesitaba los créditos extras porque las clases extracurriculares eran obligatorias, y se dio cuenta que estar en una clase de deporte sería redundante y cansado por el ballet y el patinaje que ya practicaba.
Además, quería aprovechar el celular con cámara que sus padres (y Viktor) le habían regalado en su quinceavo cumpleaños. Viktor negó rotundamente haber puesto de su dinero para ayudarle a sus padres a comprarlo, pues Yuuri ya le había advertido que no quería que gastara nada en él, pero resultaba muy evidente que el peliplateado formó parte de ello pues, tras de recibir el celular, el número de Viktor ya estaba grabado junto con el de su familia, además de que, aparte, le regaló un protector azul con dibujos de poodles, fingiendo de manera muy mala que no sabía que le darían el celular.
"Yuuri. ¡No tenía ni idea! ¡Debió haber sido mi sentido arácnido el que me lo dijo!" Fue la excusa que le dio mientras mostraba su típica sonrisa de corazón. Yuuri dio un suspiro de derrota, pero igual se lo agradeció mucho, y para cuando fue su cumpleaños, con frustración, sólo pudo conseguirle más accesorios. Aunque Viktor le juró con su enorme sonrisa que eso era más que suficiente.
Yuuri solamente tenía unas pocas horas de conocer a Phichit, pero sabía que le agradaba. El tailandés era un chico hiperactivo y muy hablador, y la razón por la que su japonés era 'normal' era porque su madre era japonesa y le había enseñado el idioma desde pequeño.
Tanto Yuuri como Phichit tenían personalidades totalmente opuestas, siendo Yuuri retraído y nervioso mientras que Phichit era extrovertido y muy amigable, por lo tanto el japonés no estaba muy seguro de lo que el tailandés pensara sobre él. No obstante, a Phichit ésto no pareció importarle porque lo tomó del brazo y lo jaló hacia dentro del Ice Castle.
"Yuuri. ¿Tú también vienes a la clase de patinaje? ¡Qué casualidad!" Continuó diciendo y Yuuri por fin salió de su transe, curiosamente no molestándole su cercanía. Normalmente no le gustaba mucho el contacto físico.
"Uhmm... Sí. He tomado esta clase un par de años..."
"¡¿En serio?! Entonces..." Phichit se llevó su mano libre a su barbilla y continuó. "¿Es decir que es posible que estemos en la misma clase con el señor Nikiforov?"
Yuuri se rió al escuchar a su compañero referirse a Viktor como si se tratara de un señor mayor, pero asintió.
"Phichit-kun, ¿ya has patinado antes?" Inquirió intentando no verse muy sorprendido, pues la primera vez que el peliplateado dio una clase había sido para Principiantes, pero en cada curso avanzaba un escalón más junto con Yuuri, por lo que Viktor siempre había sido su único instructor (y eso lo hacía secretamente feliz), y si Phichit estaba con él era porque debía saber ya patinar bastante.
"¡Sí!" Exclamó con un grito, y ambos chicos se detuvieron al llegar a la valla de protección. "¡Amo patinar! ¡Mi sueño es algún día abrir una pista de patinaje para hacer espectáculos musicales!" Dijo con ojos brillantes, mas se ruborizó inmediatamente tras percatarse de lo que había dicho y retrocedió, avergonzado. Yuuri por un momento entró en pánico y creyó que debió haber hecho algo para ofenderlo. "Va-vaya... Es la primera vez que le digo esto a alguien..." Entonces sonrió y Yuuri sintió alivio. "Me caes bien, Yuuri. Es fácil hablar contigo. ¡Seamos amigos!"
El japonés parpadeó varias veces seguidas, no estando seguro de lo que había pasado. Pero cuando Phichit alargó una mano hacía él, no dudó en estrecharla también con una sonrisa. Phichit también le caía bien.
"¡Woah! ¡¿Quién es ese!?" Phichit señaló al peliplateado, quien se encontraba dentro de la pista de patinaje trabajando en una coreografía que Yuuri ya lo había visto hacer antes hacía meses atrás pero que aún no estaba terminada ni tenía nombre.
Si Yuuri algo admiraba más de Viktor, además de su evidente belleza, era su creatividad. Al peliplateado le gustaba tanto el patinaje que se las arreglaba para crear sus propias rutinas y mostrarlas en público durante eventos especiales, por lo que le resultaba una pena que para Viktor el patinaje artístico fuera un simple pasatiempo, pues fácilmente éste podría haber ganado medallas de oro, sin embargo, el mayor estudiaba para poder seguir los pasos de su padre y ser un empresario.
"Ah, él es Viktor..." Dijo sin poder evitar ruborizarse y sentir emoción de volver a verlo después de un mes separados (aunque se estuvieron hablando por chat). Yuuri no supo qué cara tenía porque Phichit enseguida lo miró con una sonrisa cómplice y una ceja alzada, por lo que se apresuró a clarificar. "Es nuestro instructor."
"Oooh... Ya veo." Rió. "No quiero sonar entrometido pero...este Viktor, ¿te gusta?" Preguntó en voz baja, y Yuuri se tapó la boca para no gritar.
"¡Phichit! ¡Viktor tiene novia!" Exclamó en voz baja y usando una mano como pared para que sólo ellos escucharan. "Y es la chica de allá." Señaló a una chica con la mirada, la cual estaba a varios pasos alejado de ellos recargada en la valla y mirando al peliplateado con ojos amorosos.
Yuuri no podía decir que estaba sorprendido de verla allí. Era normal que la chica acompañara a Viktor al Ice Castle y se fuera cuando iniciaban la clase para no distraerlo. El chico japonés dio un suspiro de fatiga y recordó porqué quería irse a casa.
La chica era bonita, realmente lo era. Su cabello era castaño casi oscuro y tenía tiernos ojos color miel. Yuuri ya había interactuado con ella antes (aunque normalmente la evitaba) y siempre era muy amable y dulce. No había dudas de por qué Viktor la había elegido sobre otras. Y la única razón por la que Yuuri recordaba su nombre era porque se pronunciaba parecido al suyo; Yuki.
"Entonces tienes que robarle a Viktor." Continuó diciendo Phichit en broma a la vez que le daba codazos. Y Yuuri, para su propia sorpresa, comenzó a reírse por tal idea. "Te aseguro que eres más lindo que ella."
"Agradezco el voto de confianza, pero..." Y cuando estaba por refutar y decir que aquello era imposible, escuchó a Viktor gritarle al tiempo que patinaba deprisa hacia ellos.
"¡Yuuri! ¿¡Por qué no me dijiste que ya estabas aquí?!" El mayor se abalanzó sobre él y lo estrujó fuertemente contra su pecho, haciendo que su nariz quedara apoyada sobre su hombro y Yuuri pudiera olfatear la fragancia frutal de su cabello plateado. No obstante, aquello resultó en una posición incómoda puesto que la valla de protección se clavó en su estómago. "Te he estado esperando desde temprano, ¡creí que no vendrías!"
"Vi-Viktor, me-me lástimas." Dijo, y el peliplateado dio un jadeo de sorpresa antes de soltarlo.
"¡L-lo siento, Yuuri! ¡Creo que me emocioné demasiado!" Pudo escuchar la pena en su voz, y el japonés solamente asintió mientras se sobaba el estómago y Phichit le daba palmaditas en la espalda.
"Esta bien...fue un accidente..."
Viktor salió de la pista y buscó los protectores de las cuchillas de sus patines. Entonces corrió hasta Yuuri para abrazarlo de nuevo, esta vez con más delicadeza.
"¡Yuuri! ¡Te extrañé mucho!" Dijo al tiempo que restregaba su mejillas en su cabello negro, y Yuuri sintió cosquillas y rió, pensando en que el peliplateado estaba actuando justo como lo hacían sus poodles. "Makkachin también te ha extrañado mucho. ¡Oh! Deberías venir este fin de semana a casa para que te vea, y trae a Vicchan contigo, ¡así podríamos salir a pasear los cuatro!"
"Ejem..." Phichit en verdad no quería interrumpir esa escena tan tierna, pero su curiosidad sacó lo peor de él. "Con que... tú eres nuestro instructor de patinaje, el señor Nikiforov." Dijo, y alargó una mano como saludo. Viktor se giró hacia él y sonrió como lo haría con cualquiera otros de sus alumnos y regresó el saludo.
"¡Mucho gusto! Soy Viktor Nikiforov. ¿Y tú eres?"
"¡Phichit Chulanont! ¡Y soy el mejor amigo de Yuuri!"
El japonés miró al tailandés con sus ojos marrones bien abiertos y abrió la boca para decir algo, aunque no supo qué. ¿Mejores amigos ya? Eso no tenía sentido. Y solamente salió de su supresa cuando escuchó algo todavía mejor.
"¡¿Qué?! ¡Yuuri!" Viktor lo tomó de los hombros y lo miró... ¿dolido? "¡Creí que YO era tu mejor amigo!"
"Ah...eh...Yo." Ver los ojos aquamarinos tan indignados centrados en él de esa manera tan intensa le hizo recordar que, en efecto, Viktor se preocupaba por él y que lo consideraba su amigo. Aparentemente su 'mejor amigo' (lo cual era noticia nueva). Pero por más que Yuuri quisiera ver a Viktor como a un amigo, cuando tenía sentimientos hacia él... Tenía que decir algo para quitar esa tristeza de sus ojos. "¡Ah! Viktor, tú...eres más bien como...eh...¡como un hermano mayor para mí!" Bien, eso pareció ser lo correcto de decir porque enseguida el rostro del peliplateado se ablandó y acarició su cabello negro con afecto. Yuuri dio un ligero suspiro de alivio.
"Por supuesto, Yuuri. Yo también te considero como parte de mi familia."
Yuuri se ruborizó y miró al suelo, pudiendo sentir sobre él la mirada burlona pero satisfecha de Phichit. A su vez, también recordó que la novia de Viktor estaba a unos cuantos pasos alejados de ellos, pero por algún motivo ésta no intentó acercarse ni Viktor la invitó a la conversación.
"Ah. Ya es hora de que comience la clase." Comentó al sonar la alarma de su celular. Siendo que tenía la costumbre de patinar antes de cada clase y no se preocupaba mucho por el tiempo, comenzó la sana costumbre de poner una alarma para no perder tiempo de clases (idea que fue el mismo Yuuri quien se la sugirió).
"Instructor." Dijo Phichit fingiendo pena. "¿Puedo ir rápido al baño?" Viktor rió y asintió. "¡Gracias! Yuuri, dime dónde está el baño." Tomó a Yuuri de nuevo del brazo y lo llevó consigo. El japonés tenía solo unas pocas horas de conocerlo pero pudo darse cuenta que lo del baño fue una excusa para hablar en privado.
Y por algún motivo, Yuuri tuvo la necesidad de mirar hacia atrás y pudo ver como Yuki se acercaba a Viktor con la clara intención de besarlo como despedida, mas el peliplateado pareció no darse cuenta y se sentó en una banca para quitarse los protectores y la chica no volvió a intentarlo.
Qué extraño. A pesar de que tenían meses saliendo Yuuri aún no los había visto besarse... Aunque quizás era porque el peliplateado sabía cómo mantener su trabajo apartado de su vida amorosa. Eso era de admirarse.
Cuando llegaron al baño, Phichit comenzó a hablar tan rápido que Yuuri apenas si le entendía.
"¡Oh, por dios, Yuuri! ¿Cómo es que eres amigo de Viktor? ¿Desde cuándo? ¿Cómo? ¡¿Dónde y por qué?! ¡¿Viste cómo te veía?! ¡¿Estás seguro que solamente lo quieres como a un hermano?!" A esto punto Yuuri ya estaba totalmente ruborizado y no sabía cómo hacer que su amigo se callara. "Espera, ¡¿acaso te atrae el incesto?!"
"¡Phichit!" Yuuri se tapó la cara con ambas manos. Sentía tanta vergüenza que ni siquiera agregó el honorífico. No podía creer que un chico de 13 años le dijera esas cosas tan embarazosas sin ningún tipo de reparo.
"¡Sólo bromeo, lo siento!" Sonrió y apoyó una mano en su hombro para tranquilizarlo. "Pero hablando en serio... Woah, Viktor es sexy. A mí, que ni siquiera me gustan los chicos, no me importaría si Viktor..." Ahora Yuuri se tapó los oídos. "Está bien. Ya me callo." Rió.
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Yuuri tenía 15 años cuando conoció a Phichit Chulanont sin saber que serían mejores amigos de por vida.
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Yuuri corría a toda prisa por las calle tratando de llegar no-muy-tarde a su clase de ballet.
Se había quedado un par de horas extras en la escuela para terminar un trabajo en equipo, lo que significaba que ese día él y el peliplateado no caminaron juntos de regreso a casa, y por lo tanto no esperaba encontrárselo hasta el día siguiente. Sin embargo, reconoció su largo cabello platinado por el rabillo del ojo al cruzar una calle y automáticamente se detuvo. Y se quedó sin aliento cuando su vista logró enfocarse.
Viktor... se estaba besando con un chico. Y por lo que podía distinguir desde la distancia, el chico tenía cabello negro y usaba lentes, y definitivamente no se trataba de su novia Yuki. Y debido a la manera en que el peliplateado lo tenía arrinconado contra una pared, Yuuri reconoció aquello como un 'beso apasionado', o al menos era así como lo representaban en las películas y en las novelas que Mari veía.
Yuuri se había quedado paralizado ante aquella escena. Solamente podía sentir su corazón latir de manera dolorosa y que sus ojos ardían. Aunque rápidamente se pateó mentalmente, recordándose a sí mismo que Viktor se trataba de un 'simple' crush y que no tenía por qué dejar que aquello le afectara tanto.
Si pudo superar a Yuuko, podía superar a Viktor... ¿no?
Decidió seguir corriendo por miedo a que el peliplateado lo viera y las cosas se hiciesen más incómodas entre ellos. No tenía idea de que a Viktor le gustaran los chicos... lo cual... podría explicar por qué era tan distante con su novia... ¿o quizás era bisexual? ... Ah, como fuera. Eso no era asunto suyo.
Viktor seguiría siendo Viktor para él sin importar lo que hiciera.
Al llegar al estudio, Minako inmediatamente se dio cuenta que algo andaba mal.
"Yuuri, ¿te encuentras bien?" Inquirió con el cejo fruncido y mirándolo con preocupación.
"Aah... Minako-sensei, yo...Perdón por llegar tarde." Miró al piso y trató de normalizar su respiración, que seguía agitada debido a la carrera y por la imagen tan... extraña que presenció.
"No, está bien. Eso es lo de menos." Cabeceó. "En cambio, lo que me preocupa es..." La mujer se llevó una mano a la barbilla y suspiró con desgane. "Yuuri..., no me digas que te sientes enfermo y aún así viniste. Ya te he dicho muchas veces que eso no es bueno para tu salud." Le amonestó con gravedad pero no molesta.
"Oh... Lo siento." El moreno dio suspiro de tremendo alivio, casi sintiendo que le salía el alma por la boca. Temía a que su instructora le preguntara sobre lo que le había sucedido y sería muy vergonzoso tener que contarle que vio a Viktor besarse con otro chico...
Bien, realmente tenía que dejar de pensar en eso o comenzaría a llorar en cualquier momento.
"Ve a casa y descansa, Yuuri. Y dile a Viktor que mañana tampoco irás a patinar. Ah. Y no importa cuánto te llore, ¡no vayas! Orden mía." Dijo cruzándose de brazos, sólo hacia eso cuando no quería dar espacio a réplica. "Ah, espera. Mejor lo llamo yo, así sabrá que no debe molestarte."
Yuuri rió un poco ante eso. Sabía que Viktor respetaba a Minako, tanto que incluso le temía, pero eso no le impedía pedirle consejos de instructor a instructor para utilizarlos en sus clases. Por lo tanto vio aquello como un golpe de suerte tras un golpe devastador.
Curiosamente, Yuuri no tuvo la necesidad de fingir sentirse mal porque realmente se enfermó del estómago durante toda semana, incluso tuvo que faltar a la escuela. No estaba seguro de si fue por algo que comió o si tenía algún bicho, pero de vez en cuando podía sentir sus nervios dispararse y terminar vomitando. Sobre todo cuando Viktor, Yuuko y Takeshi iban a visitarlo a casa pero éste realmente no quería verlos y se encerraba en su habitación con la excusa de que 'no quería pegarles su enfermedad'. Phichit fue al único al que dejó entrar.
Yuuri necesitó dos semanas para volver a atreverse a mirar a Viktor a los ojos sin que aquella visión lo acechase.
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