Disclaimer: Pokémon y su trama no me pertenecen, son propiedad Game Freack y de la compañía Nintendo. La historia narrada aquí es completamente de mi autoría, cualquier parecido con otra historia es pura coincidencia.
Segunda Memoria
¿Chico o Chica?
—*—*—*—
Existen cosas molestas, irritantes y desagradables, cosas tan repugnantes que sencillamente no le pueden gustar a nadie; ahora, también hay cosas que nos disgustan individualmente, cosas que sólo tú no soportas, puede que sean demasiadas o bien pueden ser muy pocas… el caso de Red era el primero.
El campeón tenía tantas cosas que les agradaban que podía hacer un libro de todas ellas, ya que todo lo que fuese un estorbo, que le enojara, o que tuviese que ver con Green y/o Leaf entraba inmediatamente la lista que sólo se alargaba más y más, pues las cosas que le enojaba le iban desde las mentiras hasta comer pan mojado.
Pero había algo, un algo que más que disgustarle odiaba, que encabezaba su lista superando por mucho cualquier imprudencia de Leaf o estupidez de Green. Una simple pregunta: ¿eres un chico o una chica?
¡Como odiaba esa odiosa pregunta! Era la misma pregunta que el Profesor Samuel Oak había formulado miles de veces a muchas personas, de las cuales hubo unos pocos desafortunados que estuvieron que escuchan a diario, entre esos pocos estaban él, Green y Leaf, aunque la última se salvó por mudarse a Johto, sólo la escuchó la mitad del billón de veces que se las formuló a los chicos.
El problema con la condenada a pregunta era muy sencillo: tenía a Red harto.
Lo que ocurrió era que el profesor Oak sufrió un trastorno mental, o algo así, que le hizo tener huecos en la memoria, llevándolo a confundir el género de las personas y a olvidarse del nombre de su nieto, por lo cual era normal pensar que a Green fue al que peor le fue –considerando que vivía con el anciano…– pues él no ayudaba demasiado aprovechando la enfermedad del profesor para darle nombres extraños, vergonzosos, ofensivos o ridículamente largos, haciendo que el profesor casa que buscaba llamarle por su nombre suspiraba cansado y le miraba preocupado antes de decirle:
«—Debí haberle dicho a tu madre que te llamara Bob.»
Leaf siempre se reía recordando esa historia.
Lo bueno era que el profesor se curó y no volvieron a sufrir las ridículas preguntas excepto en las bromas de mal gusto del anciano. Lamentablemente no todo era eterno, Red lo comprobaba disgustado en ese momento, pues ahora el «¿eres un chico o una chica?» estaba en su cabeza desde que conoció a Yellow of Viridian Grove.
Yellow era el chico/chica que había conocido hace unos días en el bosque Viridian, al que acosó hasta más no poder toda una semana llevándolo al borde del colapso de sus pobres nervios (los de Yellow, porque él se divirtió bastante), el mismo que interrumpió su batalla con Green con las firmes intenciones de disculparse, pero terminó con un:
«—Y aunque no creo de verdad que seas malvado, sí eres muy grosero y descortés, y aunque no es tu obligación… si me agradaría mucho una disculpa de tu parte también.»
Eso bastó para que Green se carcajeara después de que Yellow se fuera con una sonrisa aliviada de vuelta a su trabajo en el bosque.
Y es que era muy confuso, si veías a Yellow lo ibas a notar como un chico, en sus gestos, forma de andar y apariencia física, aunque si te fijabas bien, tenía reacciones dignas de una chica algo torpe y desaliñada; también, se debía considerar que Red estaba seguro que era una chica, la había visto, aunque fuese en otra dimensión, lo había hecho.
¿Y por qué importaba? Porque al parecer para esa muchacha de ojos ámbar/verdes [1] él era muy importante. Claro que debería de estar pensando demasiado en esa visión que le brindó el trío legendario, pero aún así, no podía evitarlo.
Y tampoco podía pensar en que Yellow posiblemente era hermafrodita. Por lo que decidió tomar cartas en el asunto, él no era alguien que disfrutara de la ignorancia, si algo le daba curiosidad, él debía llenar esa curiosidad, así que pensó en tres formas de saberlo.
La primera era preguntándole directamente el –horroroso–: ¿eres un chico o una chica?, la segunda era preguntarle a Wilton y la última era robándole el sombrero que llevaba sobre su cabeza. Si bien la primera era demasiado aborrecible para él, la segunda era muy sencilla y la última podría darle una peor imagen de él a Yellow de la que ya tenía. Así que por muy odioso que fuese, se lo preguntaría directamente.
.-
La verdad es que Yellow sí era una chica, algo descuidada con su apariencia y con sus gestos, pero lo era, ella no ocultaba su género a propósito, solo usaba siempre el sombrero de paja que una buena amiga le había dado hace mucho tiempo, nada más. Bueno, en parte ella era consciente de que era muy fácil confundirla con un chico, varias personas ya le habían preguntado por su sexo y ella siempre avergonzada respondía que era una chica.
Y eso le incomodaba un poco.
No era por la pregunta o por la confusión, sino por el trato, siempre se había dicho que hay tratos diferentes entre hombres y mujeres, muchos lo negaban pero Yellow podía afirmarlo con total seguridad, en especial con los chicos. Cuando todos la creían muchacho, hablaban con libertad con ella, lo notó en Johto, como si no tuviesen que guardar nada o como si «fuese una más de ellos», sin embargo luego cuando se descubría que en realidad era chica, se alejaban de ella y le ocultaban cosas con la misma excusa de siempre: son cosas de chicos.
Vale, ella comprendía que debía haber privacidad en algunos temas, pero le parecía injusto que solo por ser chica ya hubiese temas confidenciales para ella. Y no es que fuese chismosa, sino que le gustaba que confiaran en ella, le gustaba ayudar y conocer personas nuevas tales y como eran, aunque era muy complicado conocer a alguien cuando te oculta demasiadas cosas.
Pero había dejado de pensar en ello cuando llegó a Kanto, eran personas diferentes, no la juzgarían si era chica o chico… pero su opinión cambió cuando una dominguera con la que había estado hablando amenamente hace un momento le había dicho: —Yellow-kun, eres un chico, ¿verdad?
Podría haber sido tonto, pero se congeló con la pregunta y reaccionó involuntariamente, con una sonrisa y solo seis palabras: —Claro que sí, ¿por qué preguntas?
Y ahí estaba, en el baño de su habitación, mirando su reflejo, tenía un cabello rubio bastante largo el que demostraba perfectamente que era una chica y una realmente linda. Y se sintió miserable, realmente miserable por haberle mentido a esa chica, ella no era ninguna mentirosa, ¡claro que no! Es más, ni siquiera sabía mentir bien, no entendía cómo esa muchacha le pudo haber creído.
Tomó su sombrero y se lo puso. —¡Tío, voy a salir!
Iba a arreglarlo, iría a buscar a esa dominguera por ciudad Verde y le diría la verdad, quizá no fuese a tomárselo bien, pero si se lo explicaba, posiblemente lo entendería, ¿verdad?
—Viridian.
Se detuvo inmediatamente, conocía la voz del muchacho que la acababa de llamar, giró su cabeza lentamente hasta encontrarse con Red, que estaba detrás de ella, dispuesto a entrar al bosque Viridian, acompañado por Pika que le saludó alegremente.
—¡Pika! —Exclamó con una amplia sonrisa, antes de reparar en el entrenador del Pikachu—. Oh, hola Tsukusama-san —saludó con una sonrisa nerviosa, iba de afán, la dominguera ya habría llegado a la Ruta 1—. ¿Ocurre algo?
Se acercó a ella a paso lento, con las manos en sus bolsillos y sin desviar la mirada de sus ojos verdes, Yellow sonrió cada vez más nerviosa y retrocedió un paso instintivamente, Red se detuvo a unos pocos centímetros de ella antes de inclinarse para estar a su altura. La analizó como lo hizo la primera vez que se vieron, de pies a cabeza y luego miró fijamente a su rostro.
—Viridian… ¿eres un chico o una chica?
Juró que después de eso se lavaría la boca con jabón, volverla a escuchar y esta vez de sus propios labios fue la experiencia más asquerosa que había sentido en mucho tiempo.
Yellow no entendió por qué tanto misterio para formular la pregunta, pero si supo que no se lo había esperado. Alguien tan místico como Red parecía ser del tipo de persona que sabía todas las respuestas con una sola mirada, y sépase que la estuvo acosando varios días en el bosque Viridian y en ciudad Verde, por lo que además de mostrarse desconcertada, de nuevo, se puso de piedra.
—¿P-por qué la pregunta?
Ahí es cuando empezaba a preguntarse a sí misma: ¿en serio no se podía distinguir si era hombre o mujer?
—Responde.
En otro caso la rubia se habría enojado para luego corregirlo, pero la verdad en ese momento no estaba para eso, la había tomado totalmente desprevenida y sabía que debía decirle la verdad, no podía mentirle y menos frente a tantas personas que pasaban por ciudad Verde. Debía hacer lo correcto.
Pero bastó mantener la mirada fija en los ojos rojos del entrenador para responder: —Soy un chico —lo hizo de nuevo y esta vez sería más complicado decir la verdad. Red estuvo a punto de decir algo, pero Yellow dio varios pasos hacia atrás—. Uh, debo irme, tengo trabajo por hacer, ¡nos vemos!
Salió corriendo agarrando sus sombrero de las solapas y presionándolo hacia abajo, era la primer vez que mentía tan bien sin tartamudear o sudar, como si aquello hubiese sido de vida o muerte. ¿Por qué mentirle a aquella dominguera y por qué mentirle a Red? No podía decirlo con exactitud, pues las palabras habían salido de su boca por sí solas.
Iría a su casa a relajarse, pensar en lo que había hecho y a tratar de suprimir las ganas de saltar al lago y ahogarse junto con todas sus penas.
Red observó cómo Yellow se había ido corriendo apresurada, se paró rectamente y miró a su Pikachu. —Al parecer sí tendré que quitarle el sombrero.
.-
Estaba acostada a las orillas del lago, estaba en una especie de transe mirando el cielo, ¿qué había hecho? Es decir, ya se había resignado vivir como chico ahora, porque ya le había mentido a dos personas y esas dos personas dirían a todos los que alguna vez que tuvieron la duda que era un chico, pero aún no podía creer lo que acababa de hacer, había llegado demasiado lejos.
Suspiró. En su estómago estaba su libreta de dibujo, donde había un autorretrato de sí misma, pero por dos, es decir, a la derecha estaba ella, con su cabello rubio y largo sonriendo, a la izquierda tenía el sombrero y su caña de pescar mientras sonreía también, ambos miraban al frente y cuando ella observaba el dibujo era como su ambos le estuviesen diciendo «elije».
—¿Por qué pienso tanto en esto? —Se cuestionó a sí misma cubriendo sus ojos con su antebrazo, tapando la luz del sol.
—Viridian.
La primer reacción que tuvo fue levantarse automáticamente y abrazar el cuaderno de dibujo para evitar que el recién llegado lo viese, lo segundo, fue mirar a Red con asombro y luego con alivio.
—Oh, eres tú Tsukusama-san. Me diste un susto…
Calló cuando vio a Red hacer lo mismo que hizo en ciudad Verde, se puso a su altura y la observó cara a cara, esta vez, Yellow no retrocedió, se incomodó o algo por el estilo, pues ni bien pudo pensar bien en lo que ocurría y Red le había quitado el sombrero. Y por primera vez en el día Yellow dejó de lamentarse por haberse cortado el cabello.
—¿Qué estás haciendo? —Preguntó sonando demasiado aliviada para su pálido rostro.
—Confirmando —dijo el azabache antes de ponerle de nuevo el sombrero, pero sin ninguna delicadeza, pues le cubrió el rostro con éste y la empujó, haciéndole caer de espaldas al césped.
—¡Tsukusama-san —exclamó la chica levantándose y quitándose el sombrero de la cara para verlo molesta—, eso fue grosero! —Pero dejó el sermón para verlo con una caña de pescar sentado tranquilamente a la orilla del lago—. ¿De dónde sacaste esa…?
—Tomé la que estaba por ese árbol de allá —contestó con tranquilidad antes de que ella terminara la pregunta.
La que estaba por el árbol de allá era la suya, suspiró. —Si querías pescar pudiste haberme pedido prestada la caña y te la habría dado, Tsukusama…
—Red.
Ella le miró perpleja. —¿Cómo?
—Red, sólo Red, el "Tsukusama-san" me irrita —dijo sin mirarla, sosteniendo la caña.
—¿Red…-kun?
—Red.
—Red-san.
El oji-carmín bufó. —Como quieras.
Yellow sonrió un poco, ese chico era grosero y le disgustaba, pero aun así, era interesante, como los héroes misteriosos de sus libros… o bueno, como los villanos, aunque eso no era muy importante. Miró su cuaderno de dibujos, ahí estaban sus autorretratos, chico y chica mirándola fijamente, arrancó la parte derecha y la hizo una pelota de papel antes de meterla en uno de sus bolsillos.
Al parecer iba a empezar a vivir como hombre.
ACTUALIZADO 24/06/2015
[1] En Propósito, cuando Game!Red se encuentra con Manga!Yellow, a ella le cambia los ojos de color de ámbar (el que según yo tiene en el manga) a verde (el que empleo en el juego), simbolizando el cambio de una a otra... es complicado pero más o menos se harán la idea (?).
Notas finales de capítulo: Bueno, aprovechando que lo terminé, decidí subir esta memoria rápido ya que es una de las más cortas. Sé que es muy diferente a la original ya que aquí le corté el cabello a Yellow, pero me pareció que eso sería lo más realista.
¡Muchas gracias por leer! Y también agradezco todos los comentarios que ahora mismo no podré responder, porque estoy algo ocupada, pero aun así, agradezco muchísimo a Zard, Ámbar, Nade91 y Yuli-chan F.D.U.L Monkey kyubi, les agradezco por leer, en serio y por apoyar ese "remake" del fic, a petición de ustedes lo he publicado en una nueva historia así que espero les guste ^^
Me encantaría que me dijeran qué tal les pareció, si tienen alguna duda no duden en formularla. ¡Gracias por leer, nos leemos!
PD- Por cierto, eliminé el Memorias anterior para que los nuevos lectores no se hicieran Spoiler ^^
