Ahora el punto de vista de Viktor.
Recuerden, si les gusta el fic, dejen reviews, así sabré lo que les gusta y lo que no y podré mejorar la historia :D
Viktor tenía 19 años la primera vez que vio a Yuuri tan enfermo y eso le partió el corazón.
Viktor ya había visto a Yuuri con gripe antes, y siempre se aseguraba de tener pañuelos desechables para él. Incluso había comprado un contenedor de pañuelos con forma de poodle, y al moreno le gustó tanto que le consiguió otro igual.
Pero esto era diferente. Yuuri estaba enfermo del estómago y no podía parar de vomitar, o al menos eso era lo que le decían los Katsuki, pues el menor se había encerrado en su cuarto y no dejaba pasar a nadie que no fuera su madre o Phichit.
De cierto modo, Viktor podía entender que Yuuri no quisiese ver a Yuuko o a Takeshi debido a su crush con la chica (el moreno nunca se lo había dicho, pero resultaba evidente), mientras que a Phichit le permitía pasar porque era su mejor amigo. No obstante, siguiendo esa lógica, ¿entonces por qué no lo dejaba pasar a él si le había dicho que lo consideraba como a un hermano mayor? ¡No tenía sentido!
"Oh, no te lo tomes personal, Viktor-kun." Le aseguró Hiroko mientras le servía más té. Se había reunido con ella y con Minako para hablar sobre el estado de Yuuri. "Yuu-chan siempre ha sido así desde pequeño. Cada vez que se siente mal se esconde como un perrito herido y no sale hasta que se siente mejor."
"Pe-pero...él deja entrar a Phichit..." El peliplateado intentó que su voz no sonara como la de un niño al que le acababan de negar un caramelo, y Makkachin le lamió la cara para intentar animarlo.
"Debe ser porque tienen casi la misma edad. No te preocupes. Tampoco deja entrar a Mari."
Oír aquello tampoco lo hizo sentir mejor. Una cosa era no poder ver a Yuuri porque había regresado a Rusia por vacaciones y era físicamente imposible, y otra cosa muy distinta era no poder verlo porque éste no quería.
Cinco días sin ver a Yuuri, cinco días que ni siquiera contestaba sus mensajes, cinco días que sentía que eran los peores de su vida. Incluso tenía problemas para conciliar el sueño durante las noches por lo preocupado que estaba. Y su corazón dolía con la sola idea de pensar en un Yuuri solo y enfermo que no quería aceptar su ayuda. Una simple puerta cerrada los separaba.
"Y... ¿qué es lo que Yuuri tiene?" Preguntó al fin. Y las mujeres lo miraron un momento antes de contestar, como si desearan evitar el tema.
"Oh, bueno..." Hiroko hizo a un lado la taza de té que bebía y juntó sus manos, mirando a Viktor con ojos tímidos que gritaban pesadumbres y vergüenza. Definitivamente Yuuri había heredado los ojos de su madre. "Según el médico... Yuu-chan sufrió una especie de colapso nervioso."
"... ¿Un qué?" Preguntó al no reconocer las palabras. Quizás tenía bastante tiempo viviendo en Japón, pero su vocabulario no se extendía a conceptos médico.
"Umm... Yo tampoco estoy muy segura de lo que significa." Admitió con una sonrisa apenada, pero lejos de ser alegre. "Yuu-chan..., entre la escuela, el ballet y el patinaje, se ha estado esforzando demasiado, al punto de que no es saludable y ha terminado por estresar su cuerpo. También está mentalmente exhausto. Y al perecer, los vómitos son un efecto secundario de eso."
"Viktor." Minako tomó la palabra tras golpear la mesa con una de sus palmas, llamando inmediatamente su atención y haciendo sobresaltar a Makkachin. "Tú y yo conocemos a Yuuri y sabemos lo testarudo que es. Y esto que te voy a decir a él no le hizo ninguna gracia, y puede que a ti tampoco te haga; pero el médico recomendó que dejará de hacer deporte por un mes, o al menos hasta que sus niveles de estrés se estabilicen. Yuuri sólo tiene 15 años, y nunca ha hecho ningún comentario que indique que quiera ser deportista profesional, por lo tanto no tiene sentido a que se someta a este tipo de entrenamiento. Así que espero tu apoyo para que mantengas a Yuuri lejos de la pista de patinaje durante ese tiempo."
"Ah... yo..." Viktor quiso replicar con honestidad que lo haría, pero incluso Minako conocía su debilidad hacia el moreno, así que su mirada inquisitiva y desconfiada estaba más que justificaba.
"Viktor..." Le amonestó sin querer sonar molesta, pero eso fue suficiente para que el peliplateado entendiera la gravedad del asunto.
"¡Lo prometo! No dejaré que Yuuri entre a la pista." Contestó todavía algo renuente y con un suspiro que pareció más bien un gemido de cachorro, lo que provocó que su poodle aullara un poco. "Sin importar que sea mi mejor alumno..." Agregó por lo bajo aunque lo suficientemente alto para que lo escucharan. Minako rió y Hiroko sonrió.
"Entiendo el sentimiento, Yuuri también es mi mejor alumno. Y ese es justamente el problema. Yuuri se esfuerza demasiado por agradar a otros y eso es lo que le provoca ansiedad."
"Sí, supongo..." Viktor se llevó sus manos a su cabello plateado y comenzó a peinar las puntas con sus dedos. Sólo hacía eso cuando se sentía inseguro o nervioso. Por un lado, no quería que Yuuri dejara sus clases porque entonces lo vería menos por semana, pero por el otro, también le preocupaba su salud. Además, concordaba en que hacer dos deportes a la vez era demasiado para una persona normal, más si se trataba de un adolescente.
"Ahora, la mala noticia de verdad..." Continuó la instructora de ballet con rostro más serio, tanto que Viktor sintió que en cualquier momento se le revolvería el estómago. "El médico también dijo que, cuando se recuperé, Yuuri debería elegir entre el ballet o el patinaje para que evitar que se sobrecarge de nuevo. Eso nos lo dijo en privado, así que Yuuri aún no lo sabe y no quiero que se lo digas. Dejaremos que su cerebro descanse este mes y después le pediremos que decida."
Viktor bajó sus ojos azules hacia su taza de té, aún jugando con su cabello mientras intentaba digerir despacio todo lo que Minako le decía. Por lo que entendía, Yuuri estaba enfermo, pero se recuperaría pronto si se permitía descansar algunas semanas, no obstante, no lo vería en la pista durante esos días; además de que cabía la posibilidad de que eligiera el ballet sobre el patinaje.
Yuuri era un excelente bailarín. Y siempre lo adornaba una fachada de suma confianza y comodidad cuando estaba en el estudio de baile, mientras que en la pista de patinaje...
"Quita esa cara." Dijo Minako antes de sorber de su té. "La que debería estar preocupada soy yo. Es obvio que Yuuri elegirá el patinaje."
"¿Qué?" La miró con incrédulidad. "Pero..." Viktor quiso replicar, expresar lo frustrado que se sentía porque, a pesar de tanto tiempo y el esfuerzo que hacía porque Yuuri se sintiera cómodo en su clase, éste seguía esquivando su mirada cuando le hacía alguna crítica o temblaba bajo su tacto si intentaba ayudarlo a colocar sus brazos o piernas en la posición correcta; mas no sabía cómo decirlo. Las palabras se atoraban en su garganta.
"Yuuri es un excelente bailarín." Afirmó la instructora como si le hubiera leído el pensamiento. "Pero el patinaje es lo que más le divierte. En mi clase siempre está serio y callado, pero cuando lo veo en la pista contigo... está sonriendo. Es decir, puedo ver que está nervioso y preocupado por hacerlo bien pero, porque tú estás allí para apoyarlo, Yuuri se atreve a ir más lejos de su zona de confort. Nunca creí que lo vería haciendo saltos dobles." Terminó de decir con tono aprobatorio.
"Oh... No lo había visto de esa manera." Admitió, recordando que, de hecho, aunque Yuuri no siempre se atreviera a mirarlo a la cara durante clases, siempre podía escucharlo reír. Y el día que el moreno logró hacer bien un salto, Viktor enseguida le empujó a que intentara uno doble, y aunque la primera vez aterrizó mal y se lastimó un poco las manos y no quiso volver a intentarlo, Viktor le aseguró que creía en él. Y en el segundo intento Yuuri lo hizo mejor.
"Viktor-kun. Si a Yuu-chan no le gustaras como su instructor, no me rogaría cada curso que lo deje tomar tu clase." Dijo Hiroko riendo, y esas palabras lo hicieron sentirse un poco mejor.
"¿Puedo... intentar verlo?" Se aventuró a preguntar, y la mujer asintió al tiempo que le ofrecía una sonrisa apenada.
"Sólo no te sientas mal si no te abre la puerta." Fue la advertencia amigable que le dio mientras lo veía levantarse de la mesa y a Makkachin seguirlo por el pasillo.
Viktor tocó la puerta de la habitación despacio, con su mano temblando un poco. Ya había estado unas pocas veces en la habitación de Yuuri, aunque normalmente era el moreno el que iba a su casa y entraba a la suya, donde veían películas o jugaban videojuegos mientras comían comida chatarra. Y cuando no recibió respuesta, volvió a tocar más fuerte, una y otra vez hasta que escuchó los ladridos juguetones de Vicchan.
"¿Yuuri?" Le llamó, y pudo escuchar pasos ligeros acercarse a la puerta.
"¿Vi-Viktor?" Oyó su voz cansada y rasposa, seguramente se le habría lastimado por tanto regurgitar.
"Yuuri..." Viktor sintió su corazón tranquilizarse y dio un suspiro de alivio al escucharlo pronunciar su nombre. "¿Puedo pasar?" Ahora no obtuvo respuesta, y tuvo que jalar a Makkachin del collar porque había comenzado a rasgar la puerta.
"... Huelo mal." Dijo en voz baja, y posiblemente no lo habría podido escuchar si el peliplateado no hubiese pegado su oreja a la madera.
Ah. Yuuri no le había dicho que 'no', mas era evidente que no quería dejarlo pasar. Así que intentó otra cosa.
"Yuuri, ¿puedes salir un momento? Quiero asegurarme de que sigas con vida y que no eres un zombie." Puedo escucharlo reír y supo que había funcionado.
La puerta se abrió de poco y el peliplateado retrocedió para darle espacio. El moreno traía consigo a Vicchan y su pelaje le tapaba la mitad de la cara, por lo que Viktor sólo podía ver sus ojos chocolates evitando su mirada y las enormes ojeras de bajo de ellos.
Viktor sonrió y enseguida lo abrazó, sin importarle el olor que desprendía a vomito y medicinas, con el pequeño poodle quedando entre ambos, lo cual Vicchan aprovechó para morder su cabello plateado. Por alguna razón, a Vicchan le gustaba morder su cabello, y por alguna otra razón, a Viktor no le molestaba dejar que lo mordiera.
"Yuuri..." Murmuró, apenas teniendo que inclinar un poco su cabeza para que sus mejillas se tocaran. El moreno había crecido bastante desde la primera vez que lo abrazó, ahora le llegaba a la altura del pecho; antes tenía que ponerse de rodillas para poder abrazarlo de manera cómoda. "¿Sabes? Me acordé de la primera vez que te vi. Tenías esta misma cara, como si fueras a vomitar en cualquier momento." Comentó riendo, sin apartarse ni un milímetro, y Yuuri respondió rodeándolo con brazo para invitarlo a estrecharlo con más fuerza, hasta que Vicchan gimió y se separaron para no lastimarlo a él.
Yuuri acarició a Makkachin con su mano libre y éste la lamió después moviendo la cola. El moreno no levantó su vista ni una sola vez para encarar a Viktor, y eso lo lastimó, pero al mismo se sentía aliviado de que al menos había logrado que saliera de su escondite. Así que no tenía intenciones de presionarlo más. Y antes de dejar que el menor volviera a su habitación, lo asió de las mejillas y le plantó un beso en la frente.
No era la primera vez que besaba a Yuuri, pero éste seguían girando su cabeza para esconder su adorable sonrojo. Viktor sabía que en Japón los besos eran una práctica casi nula, y en Rusia también, pero al menos en su país natal no estaban tan mal vistos y menos si era entre familiares.
"Yuuri, prométeme que contestaras mis mensajes, ¿de acuerdo? He estado muy preocupado por ti."
"S-sí, lo siento... Lo prometo." Dijo, y cerró la puerta.
El peliplateado y su poodle se mantuvieron unos segundos sin moverse frente a la puerta. Pero Viktor se sobresaltó al escuchar el sonido de un mensaje proveniente de su celular.
Yuuri ∪・ω・∪: hola
Viktor rió y contestó, y entonces regresó al comedor para despedirse de las mujeres.
Mientras caminaba de regreso a su casa, mandando y contestando los mensajes de Yuuri mientras le contaba sobre lo que había hecho esos días sin él, Makkachin se detuvo de pronto y comenzó a gruñir. Viktor, extrañado, miró hacia donde su perro y se encontró de nuevo con el chico de hace unos días.
"Ah, eres tú..." Ni siquiera recordaba su nombre, y el chico pareció notarlo porque lo miró herido. "Ya te dije que me dejes en paz." Viktor realmente no estaba de humor para lidiar con su acosador.
El chico era un compañero suyo de la universidad, pero sólo tenían una clase juntos, así que realmente nunca lo había notado hasta que éste se le confesó una tarde, y Viktor, sintiéndose un poco mal por él, puesto que lo reconocía como el raro del grupo, lo rechazó lo mejor que pudo, indicándole que ya tenía novia. Entonces el chico le pidió un beso como consuelo y, aunque sabía que no debía hacerlo.. simplemente le ganó la curiosidad de saber cómo se sentía besar a un hombre.
Por desgracia, se sentía lo mismo que besar a su novia o a la borracha con la que perdió su virginal. Es decir, nada en especial.
No obstante, el chico era imbécil o algo así, porque inmediatamente comenzó a decir que 'sintió una chista entre ellos' y que se merecían uno al otro, que tenían que estar juntos por la eternidad y otras tonterías, para luego comenzar a seguirlo a todas partes. Al menos tenía la decencia de estar a una distancia considerable cuando Yuki estaba presente.
"Pero... me besaste." Replicó el chico caminando hacia él con timidez, lo que provocó que Viktor se molestara y Makkachin gruñiera más, entonces retrocedió.
"Fue sólo un beso. Supéralo." Viktor se sorprendió a sí mismo contestando cortante e ignorándolo por mirar su celular. Pero ese chico, de algún modo, con su cabello negro y gafas, le recordaba a Yuuri, lo cual le resultaba todavía más ofensivo para él que se comportara como un pervertido. Sabía que parcialmente aquello era su culpa, pero sólo porque había accedido a besarlo por mera curiosidad no significaba que quisiera tener algo con él, y ahora no sabía cómo quitárselo de encima.
"Yo..." Continuó el chico, con sus cejas contraídas. Seguramente molesto por sus palabras. "Le diré a tu novia..." Una pequeña sonrisa triunfante se formó en sus labios al ver cómo Viktor lo mirada de vuelta con incredulidad. No obstante, ésta decayó cuando el peliplateado comenzó a reír.
"Hazlo." Le animó mientras simulaba secarse lágrimas, aunque por dentro le aterraba un poco la idea. Sólo necesitaba mantener la actuación. "Es tu palabra contra la mía. Nadie te creerá." Dijo, y comenzó a caminar para pasarle de lado.
Viktor no era tonto, sabía que era uno de los chicos más populares en su universidad. Y si él lo quisiera, podría hacerle la vida imposible a cualquiera con solo unas cuantas palabras de desprecio y las chicas que lo seguían ciegamente como ovejitas se encargarían de hacer el resto en las redes sociales. Así que, si ese chico continuaba molestándolo, no se haría responsable de lo que podría pasar.
Y eso lo hizo sentirse un poco culpable de tan siquiera pensarlo tan fríamente, pero solamente por 2 minutos hasta que le llegó otro mensaje de Yuuri y se olvidó por completo del tema.
Por suerte, el chico no volvió a molestarlo otra vez.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Un par de semanas después del incidente, Viktor caminaba junto a su novia hacia algún lugar que no escuchó cuál era. Estaba demasiado ocupado ignorando a Yuki mientras veía imágenes graciosas en su celular y fingía escucharla.
Al principio de su relación, Yuki había resultado una compañía agradable. La muchacha era su tipo: linda, tímida y amable, y además tenían casi las mismas clases, lo que hacía conveniente tenerla a su lado por si Viktor se desvelaba viendo videos en Internet y se dormía durante clases, porque así su novia entonces le pasaría las notas y le explicaría lo que habría dicho el profesor de turno.
Pero conforme pasaba el tiempo las cosas se habían vuelto aburridas entre ellos. Y no era como si Viktor no lo hubiese visto venir. Después de todo, fue Yuki quien se le declaró, no él a ella, y aceptó porque creyó que valdría la apena, además de aprovechar aquello para que otras chicas dejaran de acosarlo (lo cual funcionó un poco). Desde la primera vez que caminaron juntos, Viktor intentó ser un caballero y tomarla de la mano creyendo que sería romántico, pero resultó más bien incómodo, por la que la soltó a los pocos minutos con alguna excusa, y no volvió a intentarlo.
Incluso a sus cinco meses de relación aún no habían intentado nada sexual. Yuki le había confesado ser virgen, y Viktor supo que no quería ser él el que le quitase la ilusión de una perfecta 'primera vez'. Lo más que hacían juntos era compartir besos y algunas caricias, y en cuanto la muchacha se ponía a temblar de nervios le dejaba en paz para no cruzar la raja. Así que muchos de esos encuentros terminaban con Viktor complaciéndose a sí mismo. Pero prefería eso a lastimar los sentimientos de la chica (y darle una idea equivocada de sus sentimientos hacia ella).
Y la prueba definitiva de que Yuki no era la persona la indicada era que Makkachin tampoco estaba muy apegado a ella. Nunca se entusiasmaba al verla y apenas si la dejaba acariciarlo antes de alejarse a buscar un juguete que morder. Incluso sus padres la trataban de manera cortes e impersonal, no buscando interactuar con ella más de lo necesario.
Si aún no había cortado su relación con Yuki era porque no sabía cómo hacerlo. Era obvio que la muchacha estaba enamorado de él y hacía todo lo que pudiera para complacerlo, lo cual no hacía más que hacer sentir culpable al peliplateado por no poder reciprocar de la misma manera.
Y mientras Viktor se preguntaba por qué aún no había recibido algún mensaje de Yuuri, pues se suponía que a esa hora ya debía haber salido de la escuela, algo por el rabillo del ojo llamó su atención. Y era precisamente Yuuri.
El moreno caminaba junto a un chico de cabello castaño claro que era un poco más alto que él (y que definitivamente no se trataba de Phichit), lo cual no habría sido algo particularmente extraño sino fuera porque el castaño lo empujaba de los codos, como si lo estuviera guiando, mientras que Yuuri tenía sus manos ocupadas sosteniendo un pañuelo sobre su nariz, y no llevaba puesto sus lentes.
Viktor por un momento quedó confundido por aquella visión, hasta que se percató que el pañuelo estaba manchado de rojo e hilos de sangre seca caían por su barbilla y cuello hasta llegar a su uniforme blanco. Entonces sintió como si su corazón se hubiese detenido. ¡Yuuri estaba herido! No dudó ni un solo segundo en correr a su encuentro.
"¡Yuuri!" Gritó y lo tomó de los hombros tras alcanzarlo, haciéndolo sobresaltarse a él y al chico que lo acompañaba. Lo hubiese tomado de las mejillas si no fuera porque temía lastimarlo más. "¿Qué pasó? ¡¿Quién te hizo esto?!"
"Ah, Viktor..." Yuuri parpadeó un par de veces mientras intentaba enfocar su vista, aún sosteniendo el pañuelo sobre su cara. "E-estoy bien. No pasó nada. Fue un accidente..."
Normalmente una respuesta así habría hecho que el peliplateado dudara de su palabra, pero al ver que el menor estaba tan tranquilo y compuesto, supo que realmente debió haberse tratado de un accidente nada grave. Por lo que dio un suspiro de alivio, aún así, eso no evitó que se sintiera preocupado por él. Es decir, hacía tan sólo unas semanas que había estado bastante enfermo y ahora sufría de sangrado nasal. ¡La vida simplemente no era justa! Pensó dramáticamente...
"¡Hola! Yo soy Emil. Soy compañero de clases de Yuuri." Se presentó de pronto el chico castaño mostrando una sonrisa amigable. Viktor lo miró unos segundos antes de contestar con una sonrisa cortes, la cual se volvió genuina luego de escuchar lo siguiente. "Y si tú eres Viktor, ¡eso significa que eres su instructor de patinaje! Yuuri siempre está hablando de ti, ¡dice que eres genial!"
"¡E-Emil!" Exclamó el moreno, ahora usando el pañuelo para taparse la cara por vergüenza, y el peliplateado comenzó a reír.
"Oh, ¡pero si Yuuri también es genial!" Replicó situándose a su lado para quitarle la mochila y cargarla por él y después apoyar un brazo sobre sus hombros. "¡Deberías ver los giros que hace sobre el hielo! ¡Parece un profesional! ¡Ni siquiera yo puedo hacerlos!" Dijo orgulloso y Yuuri enrojeció más.
"Viktor, por favor..."
"¡Oh, eso me gustaría!" Contestó Emil con genuina curiosidad. "¿Phichit también patina, cierto? ¡Un día tienen que llevarnos a la pista y enseñarnos a patinar, Yuuri!"
"Ah...Yo no..." Viktor pudo sentir a Yuuri tensarse, y entonces recordó su estado. El moreno aún no tenía permito entrar al estudio de baile o a la pista, por lo que decidió cambiar de tema.
"Yuuri, ¿qué fue lo que pasó? ¿Dónde están tus lentes?"
"Fue un accidente." Explicó Emil. "Algunos chicos estaban jugando fútbol en el patio, y nuestro compañero JJ pateó la pelota tan fuerte que salió de la cancha y golpeó a Yuuri con ella."
"¡¿Eh?! ¡¿Acaso rompió tus lentes?!" Preguntó enseguida con evidente molestia. No tenía ni idea de quién era ese tal JJ pero ya sentía que lo aborrecía por lastimar a Yuuri.
"¡No, no!" Le aseguró Yuuri enseguida, posando una mano sobre la que tenía apoyada en su hombro para calmarlo. "Uno de los cristales se desprendió, pero no están rotos. Serán fácil de arreglar y JJ me aseguró que los pagaría."
"Oh, entiendo... Así que, Emil, ¿tú te ofreciste a acompañar a Yuuri a su casa?" Conjeturó y el castaño asintió.
"Sí. Sé lo mal que es la vista de Yuuri y quise asegurarme de que no tuviera problemas. Phichit lo habría acompañado sino fuera porque lo dejaron en detención por usar su celular en clases" Emil y Yuuri rieron.
"Ya veo. Te lo agradezco." Viktor pudo ver que el chico castaño lo decía con buena voluntad y sin ninguna intención de aprovecharse de Yuuri, así que realmente se sintió agradecido con él. "De aquí en adelante yo me haré cargo de él." Dijo quitando el brazo de sus hombros pero para tomar una de sus manos y entrelazar sus dedos.
"Oh, ¡de acuerdo!" El castaño sonrió y comenzó a caminar hacia en otra dirección. "¡Nos vemos mañana, Yuuri!"
"Adiós, y gracias..." Contestó con una ligera sonrisa y después miró a Viktor de soslayo. "Viktor, no tienes por qué acompañarme a mi casa..." Murmuró casi en regaño.
"¡Tonterías, Yuuri!" Dijo fingiéndose ofendido, pues sabía que Yuuri sólo estaba siendo tímido. "Te he acompañado muchas veces antes, y no pienso abandonarte ahora que más necesitas mi ayuda."
"Pero Yuki te está esperando..." Replicó en voz baja, como si temiera que la chica lo escuchara. Y el peliplateado abrió mucho sus ojos azules en sorpresa al recordar a la muchacha. Honestamente se había olvidado de ella.
Yuki los miraba desde lejos y cruzada de brazos, esperando a que su novio regresara a su lado. Pero Viktor pudo darse cuenta que la muchacha más bien miraba hacia Yuuri con una expresión difícil de descifrar, pero parecía como si estuviera molesta con él, y eso no le agradó.
"Ah, Yuki." Le llamó Viktor con una falsa sonrisa, la que dedicaba a cualquiera que no fuera su familia. "Llevaré a Yuuri a su casa. No podré acompañarte hoy."
"Pero, Vitya, lo prometiste..." Viktor no sabía cómo la muchacha se había enterado de su sobrenombre, pero oírlo de su boca jamás resultaba placentero porque ésta lo utilizaba cuando quería convencerlo de algo. Viktor normalmente cedía para que dejara de molestarlo, pero esta vez no sería el caso.
"Lo lamento, pero no." No estaba seguro qué tipo de expresión tenía en ese momento, porque la muchacha retrocedió, bajó su mirada a punto de llorar y se alejó con prisa.
"Uhmm, Viktor... ¿No deberías... ir tras ella?" Inquirió Yuuri, y el peliplateado pudo distinguir la culpa en su voz.
"No, no debo." Dijo estrechando su mano con más fuerza. "Me parece que Yuki por fin entendió mis prioridades."
"¿Eh?" El moreno ladeó su cabeza en confusión ante su respuesta, pero Viktor comenzó a caminar.
"Yuuri, ¿Cómo está tu nariz? ¿Te duele? ¿Fuiste a la enfermería? ¿No se te va a salir el cerebro por la nariz, verdad? ¿Quieres un helado?" Viktor hizo las preguntas una tras otra sin darse cuenta. Solía hacer eso cuando se sentía feliz. Para su suerte, Yuuri ya estaba acostumbrado a contestarlas en orden.
"Um, sí, mi nariz está bien, nada roto. Y sí, me duele un poco. La enfermera dijo que era normal y que mi nariz estaría sensible un par de días y que no intentara soplar por ella... No, no se me va a salir el cerebro por la nariz. Y... Sí, me gustaría un helado." Dijo aquello último ruborizándose otra vez, y Viktor asintió entusiasmado
Al llegar a la fuente de sodas, la cual tuvieron que desviar su camino para llegar allí, Viktor compró un helado de vainilla con frutas para Yuuri y otro de chocolate para él. El menor intentó pagar su parte pero el peliplateado insistió en que 'las personas heridas necesitan ser mimadas'. Yuuri sólo dio un fingido suspiro de molestia y dejó que Viktor hiciera lo que quisiese. Entonces se sentaron uno frente a otro en una de las mesas exteriores para disfrutar del aire otoñal.
"Viktor..." Interrumpió Yuuri con voz temblorosa mientras que el peliplateado le contaba su día y su helado estaba a la mitad. Viktor calló para incitarlo a hablar. "Mari me dijo que escuchó... lo que tú y Minako-sensei hablaron..."
Oh, no. La sonrisa de Viktor desapareció. No se suponía que Yuuri supiera eso hasta dentro de unos días más. ¿Desde cuándo lo sabía? ¿Cuántas horas se habría torturado pensando en ello? Pero antes de que pudiera hacer esas preguntas, el moreno continuó.
"Yo... lo estuve pensando mucho y creo que... tengo una solución. Pero me gustaría saber primero tu opinión." Para sorpresa de Viktor, Yuuri estaba sonriendo. "¿Crees que debería elegir el ballet o el patinaje?"
"Ballet." Contestó sin dudar, y se apresuró a explicarse al ver como Yuuri lo miraba con decepción. "No me malinterpretes, Yuuri." Sonrió y alargó una mano para tomar la suya. "Si por mí fuera, te pediría que te quedaras conmigo. Pero... ¿recuerdas el recital de hace unos meses, en el que Minako te obligó a participar haciendo el papel principal?"
"Ah. ¿Te refieres al recital al que te pedí de favor mil veces que no asistieras y al final terminaste yendo con pancartas y hasta subiste el video a tus redes sociales?" Preguntó alzando una ceja y con su mirada entornada. "No, no lo recuerdo." Dijo sarcástico y Viktor rió.
"Pues yo sí lo recuerdo, y te repetiré lo que dije. Yuuri, eres un bailarín natural, ¡y cuando te mueves es como si desprendieras música de tu cuerpo! Estoy seguro que podrás llegar muy lejos si eliges el ballet." Dijo con honestidad, y Yuuri bajó su mirada unos segundos antes de mirarlo directo a sus ojos azules, lo cual fue la segunda acción que lo tomó desprevenido.
"¿Y si elijo el patinaje?"
"...¡Oh! Entonces me harías muy feliz porque seguiría teniendo conmigo a mi mejor alumno." Dijo, y los ojos chocolates brillaron para su alegría. "¿...Y? ¿Qué fue lo que decidiste?" Ahora fue el peliplateado el que preguntó nervioso.
"Elegí ambos." Contestó como si fuera obvio.
"¿Eh? ¡Pero no puedes hacer ambos! ¡Podrías volver a enfermarte!"
"No lo haré." Replicó con seguridad. "Porque no haré ambos a la vez, los iré alternando. Es decir, estaré un curso con Minako-sensei y al siguiente contigo." Explicó y continuó comiendo de su helado, volviendo a eludir su mirada por vergüenza, y esa vez a Viktor le pareció adorable.
"¡Yuuri, me parece una excelente idea! Y..." Se detuvo de hablar al darse cuenta que varias personas miraban hacia su dirección, más concretamente hacia la camisa manchada de sangre. "Creo que debería llevarte a casa para que te cambies de ropa. La gente piensa que eres un zombie." Yuuri tuvo que luchar para no escupir el helado sobre la mesa.
"¡Viktor! ¡No me hagas reír! ¡Duele!" Le amonestó riendo y apartando su mano de la suya pero llevar ambas a su la nariz en un intento de calmar las pulsaciones.
"No puedes regañarme por hacerte reír." Replicó herido y llevándose una mano al pecho, y Yuuri sacudió la cabeza con desaprobación por lo dramático que a veces era.
Se levantaron de la mesa, se deshicieron de los vasos vacíos, y Viktor lo volvió a tomar de la mano, dándose cuenta que hacía mucho tiempo que no caminaban junto a Yuuri luego de la escuela ni comían dulces juntos por tener que pasar ese tiempo con su novia. Honestamente, esperaba ansioso porque esos momentos se repitieran.
Ahora Viktor ya no se sentía tan mal de querer cortar su relación con Yuki.
Sugerencias, quejas, mentadas de abuela, e-mail bombas, pedidas de matrimonio; dejen reviews.
