Lamento haber tardado un poco en subir este cap. Me tomé unos días de descanso de escribir fic por falta de inspiración.
Y como recompensa por el angst de los últimos dos capítulos, este cap esta lleno de fluff y MUCHO viktuuri ;D

Recuerden, si les gusta el fic, favor de dejar comentarios, así sabré lo que les gusta y lo que no.


Yuuri tenía 16 años la primera vez que Viktor le dio un regalo de cumpleaños de 'dos partes'.

La primera parte se trató de un bonito (y posiblemente costoso) abrigo azul, y se lo dio durante su acostumbrada fiesta familiar. Viktor entonces se disculpó y le prometió que la segunda parte de su regalo se la daría dentro de tres semanas.

Yuuri pensó que aquello era extraño, pero imaginó que tal vez el segundo regalo sería algo que el peliplateado habría mandado a pedir del extranjero, o que quizás se habría quedado sin dinero y esperaba a su próxima paga, por lo que le dijo que no era necesario un segundo regalo, que el abrigo le había gustado mucho y que era suficiente, pero el mayor le aseguró que ese no era el caso y le pidió que no se preocupara.

Curiosamente, sus demás regalos también fueron ropa de inverno. Es decir, sabía que ya era un adolescente y que no recibiría juguetes, pero no creyó que Phichit, Yuuko y Takeshi le fueran a dar calcetines, guantes y un gorro que hicieran juego con el abrigo azul. Lo único que se le ocurrió pensar es que era posible que sus amigos se hubiesen puesto de acuerdo con Viktor para darle regalos coordinados y fingir no saber nada al respecto. Pero eso estaba bien, a Yuuri le gustaba la ropa cómoda, y la ropa de invierno era cómoda.

Además, el hecho de poder comer todo el katsudon que quisiera, con Viktor, Makkachin y Vicchan a su lado, siempre era lo mejor de la velada.

"Viktor..." Comenzó a decir Yuuri, dejándolo los palillos a un lado, tras darse cuenta de algo. "Dentro de tres semanas comienzan las vacaciones de invierno, ¿que no durante esos días es cuando te vas a Rusia a visitar a tu familia?"

"¡Oh! No te preocupes, Yuuri. Recibirás tu regalo a tiempo. Es una promesa." Respondió con su sonrisa en forma de corazón y el moreno le sonrió de vuelta.

Otra cosa que le pareció extraña, aunque tampoco le dio mucha importancia porque no era algo que molestara (de hecho, era justo lo contrario), fue que, los días posteriores a su cumpleaños, Viktor le pidió retomar las clases de ruso.

Viktor le había intentado enseñar ruso cuando tenía 14 años, por lo que Yuuri ya sabía decir algunas frases y palabras sueltas, además de decir y escribir el alfabeto ruso gracias a que el mayor siempre lo premiaba con caramelos cada vez que hacía algo bien. Yuuri no se había tomado las clases muy en serio en aquel entonces. Simplemente disfrutaba el hecho de poder escuchar a Viktor hablarle en su idioma materno, pero esta vez decidió que debía ponerle más atención puesto que el peliplateado en verdad parecía emocionado con la idea de poder entablar una conversación decente con él en ruso.

Yuuri aún recordaba con cierto pudor cuando, con recién 15 años cumplidos, tuvo su primer sueño húmedo ni más ni menos que con Viktor, y fue justo después de escucharlo hablar en ruso con uno de sus primos por teléfono. Se sintió tan mal consigo mismo que tuvo que decirle al peliplateado que debían suspender las lecciones un tiempo, dando la excusa de que tenía que usar ese tiempo para estudiar. Pues no sólo había soñado una vez con él sino varias veces más, incluso había utilizado fotografías suyas para satisfacer sus fantasías de adolescente virgen.

Lo que hizo que Yuuri se sintiese especialmente mal por ello fue el hecho de que, en esos tiempos, Viktor había comenzado a salir con Yuki. Yuuri se enteraría hasta muchos años después de la razón exacta de por qué Viktor y Yuki terminaron su relación, siendo que parecían llevarse tan bien. Pero para ese momento el moreno sólo esperaba no haber sido parte de la causa de su rompimiento, debido a que el peliplateado lo prefirió a él antes que a la chica el día que lo acompañó a su casa, cuando le sangró la nariz... Aunque sería hipócrita de su parte decir que Yuki le agradaba. Aún recordaba la mirada fría y casi rencorosa que la chica le dedicó cuando Viktor dejó de prestarle atención a ella para ayudarlo.

Faltando un par de días para que se cumplieran las tres semanas y recibir su segundo regalo, Yuuri ya no asistía a la escuela debido a las vacaciones, mientras que Viktor aún tenía un último examen en la universidad, por lo que le pidió al menor que durante esa semana se adelantara a ir a su casa aunque él aún no estuviera allí, pues así podrían comer juntos y después continuar estudiando ruso el resto del día.

"¿No tienes que estudiar para tus exámenes?" Preguntó Yuuri uno de esos días, no queriendo que el peliplateado tuviese problemas en la universidad por su testarudez de querer enseñarle otro idioma.

"¡Yuuri! Las cosas que se aprenden no necesitan estudiarse dos veces." Contestó Viktor con su típica sonrisa despreocupada para asegurarle que todo estaba en orden. El moreno hubiese compartido esa misma opinión sino fuese porque sabía que el peliplateado era muy olvidadizo y necesitaba repasar las cosas varias veces antes de aprenderlas por completo. Yuuri esperaba que al menos no reprobara ninguna materia.

Cuando Yuuri llegó ante la reja de entrada de la mansión Nikiforov, ni siquiera tuvo que tocar el timbre porque la madre de Viktor parecía siempre estarlo esperando para ella misma abrirle las puertas de su hogar, muy a pesar de que contaban con servidumbre. Sin importar cuántas veces Yuuri pusiera un pie dentro de la casa de los Nikiforov, nunca terminaba de acostumbrarse a su interior estilo europeo, con grandes ventanales, finos muebles por todos lados y una gran escalera en medio de la sala principal que llevaba al segundo piso.

Más de una vez le había al peliplateado en broma que su casa se parecía a las mansiones del juego Resident Evil (aunque con colores más vivos) y éste reía dándole la razón.

"¡Yuuri, mi pequeño solnyshko*!" Le saludó la madre de Viktor con un abrazo efusivo, como de costumbre. Makkachin también se unió al abrazo posando sus patas sobre sus hombros y le lamió la cara. "Vitya aún no regresa de la escuela. ¿Pero que tal si me ayudas a terminar de hornear galletitas y después tomamos algo de té?" Yuuri sonrió y asintió al tiempo que acariciaba las orejas del poodle, y ruborizándose un poco ante el apodo, que si recordaba bien, significaba algo parecido a 'rayo de sol' y que la gente rusa solía usarlo de cariño para referirse a los menores de su familia.

Al igual que Yuuri se parecía mucho a su madre, Viktor también se parecía mucho a la suya. En realidad, si ni fuera porque Viktor había heredado el cabello plateado y los ojos azules de su padre, cualquiera podría decir que él y su madre eran gemelos. Nina Nikiforov era una mujer hermosa y jovial, de ojos verdes y cabello rubio que le llegaba por encima de los hombros, muy a diferencia de su hijo que le llegaba por la cintura, y en su boca también se formaba un enorme corazón cuando sonreía animada.

La primera vez que Yuuri vio a Nina creyó que se trataba de la hermana mayor de Viktor, pero rápidamente se enteró que éste era hijo único y que la verdadera razón de porqué la mujer se veía tan joven es porque relativamente lo era. Nina era una modelo profesional rusa de 38 años, la típica esposa trofeo sin muchos estudios que se había embarazado a los 18 años, con diferencia de que ella sí se casó por amor. Incluso aparecía en algunas de las propagandas de la tienda departamental de ropa en las que Sergei Nikiforov, el padre de Viktor, era Director.

Tras terminar de hornear las galletas, una de las sirvientas ayudó a Nina a servirlas en un plato sobre una bandeja junto con una tetera con café y otra con chocolate caliente para Yuuri, y las disfrutaron en la sala mientras conversaban, con Makkachin tumbando en el sillón en medio de ellos.

"Entonces, Yuuri, no tienes planes para las vacaciones navideñas." Inquirió la mujer, más en afirmación que pregunta, y el moreno la miró con extrañeza.

"... Normalmente mi familia y yo salimos de la ciudad a visitar a mis familiares en Tokyo." Contestó con cierto tono de pregunta. Así era todos los años, ¿por qué este año sería diferente?

"Oh, sí, claro." Nina rió como si acabara de recordar algo y sorbió de su café. Si Viktor también heredó la actitud de su madre, Yuuri podría deducir que la mujer ocultaba algo. "¿Entonces ya comenzaste a hacer tus maletas, solnyshko?" Tan pronto el moreno asintió, escucharon una tercera voz.

"¡Galletas!" Exclamó Viktor con su boca hecha corazón, y cuando estuvo a punto de tomar una, su madre le dio un manotazo.

"¡Vitya! Debes lavarte las manos primero, ¿cuántas veces te lo tengo que decir?" Dijo moviendo la cabeza con fingida decepción, y Viktor dio un suspiro de enfado.

"Yuuri, tú tienes las manos limpias, ¿verdad? Dame una galleta." Pidió inclinándose hacia él y abrió la boca, esperando la galleta.

El moreno, al no recibir una negativa por parte de Nina, tomó una galleta y se la puso en la boca, y se ruborizó al escucharlo gemir de placer.

"¡Hmm! ¡Está deliciosa!" Dijo mientras masticaba y su madre lo miró con reproche.

"¡No hables con la boca llena!" Dijo con el cejo fruncido, pero enseguida sonrió. "Y gracias. Yuuri y yo las horneamos juntos. Aún así, ve a lavarte las manos. La comida estará en unos minutos." Dijo mientras se levantaba del sillón y se dirigía a la cocina. "En serio, Vitya, a veces me pregunto cómo es que Yuuri es más maduro que tú..." Los chicos la escucharon quejarse y rieron.

"¡Yuuri!" Ahora fue Viktor el que lo abrazó con efusividad, y Makkachin se despertó y le lamió la cara a ambos. "Ven, vayamos a mi habitación. Escuché que ya empezaste a empacar tus cosas. ¿Que tal si me ayudas a mí a empacar? Aún no sé cuales juguetes de Makkachin debería llevarme a Rusia."

"Oh. Ok." El moreno sonrió, y dejó que Viktor lo tomara de la mano y lo ayudara a levantarse del sillón para guiarlo a su habitación, lo cual era realmente innecesario porque Yuuri ya conocía el camino.

Y mientras Viktor le mostraba ropa y juguetes dejándolos caer sobre la cama, Yuuri no podía evitar sentirse poco desanimado con la idea de que no lo vería durante un par de semanas. Sin embargo, se regañó a sí mismo, recordando que eso no era nada nuevo y que cada año era lo mismo; ambos salían de Hasetsu para ir a visitar a sus respectivos familiares por las fechas navideñas. Además, sabía que podrían conversar por chat o videollamada, y que tendría unos días extras para pensar en su regalo de cumpleaños.

Quizás algún día Yuuri se atrevería a preguntarle a Viktor si quería pasar las vacaciones de verano con él en el onsen. Estaba seguro a que sus padres no les molestaría que Viktor se quedara con ellos, y a los Nikiforov seguro que no les molestaría dejar a Viktor en Japón bajo su cuidado. No obstante, le parecía una idea un tanto egoísta y absurda de su parte el tan siquiera pensarlo, pues seguramente el peliplateado tendría mejores cosas que hacer que pasar sus vacaciones con él.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de una notificación de su celular.

Phichitpikachu: yuuri! quieres venir a casa de michele? vamos a ver peliculas de accion.

Yuuri ∪ω・∪: lo siento. estoy con Viktor, y despues tengo clase de ballet con Minako-sensei.

Phichitpikachu: uy, pedona. olvide que estabas con tu novio «3

Yuuri ∪ω・∪: ... sabes perfectamente que Viktor NO es mi novio. el es muchos años mayor que yo!

Phichitpikachu: ugh, yuuri! solo son 4 años de diferencia! Mi padre es 10 años mayor que mi mama!

Yuuri ∪ω・∪: ya lo se, pero... no se. Viktor nunca se fijaria en alguien como yo!

Phichitpikachu: no! ya hemos discutido esto muchas veces antes, le gustas y punto!

Yuuri ∪ω・∪: le gusto porque lo dices tu? Lol

Phichitpikachu: si, porque lo digo yo! Soy tu mejor amigo y sabes que yo siempre tengo razon!

Yuuri ∪ω・∪: excepto cuando dijiste que habia un fantasma en el baño de hombres de la escuela

Phichitpikachu:... excepto cuando dije que habia un fantasma en el baño de hombres de la escuela, quien diria que un gato podria maullar de esa manera tan espantosa?

Yuuri ∪ω・∪: por tu culpa no pude ir al baño de la escuela por tres dias, sabes lo miedoso que soy

Phichitpikachu: ya dije que perdon :c

"¡Yuuri! Deja de hablar con Phichit. Yo te estaba hablando primero" Dijo Viktor con rostro dolido, al parecer el moreno lo había estado ignorando por varios minutos mientras contestaba los mensajes con una mano y con la otra acariciaba a Makkachin, éste durmiendo sobre la cama y Yuuri sentado a su lado.

"Oh, lo siento. ¿Qué decías?" Se despidió de Phichit y regresó su atención a Viktor.

"Que si debo llevar la bufanda magenta o la azul." Dijo con una bufanda en cada mano.

"Bueno. El magenta es tu color favorito..."

"Pero la gente dice que me veo mejor vistiendo azul. Además, el azul es tu color favorito, ¿no?" Sonrió y Yuuri rió.

"Pero el que va a usar la bufanda eres tú. ¿Yo qué tengo que ver?"

"Es que hace juego el abrigo que te regalé." Contestó juguetón, señalando con un dedo el abrigo que Yuuri vestía en ese momento, y el moreno rodó los ojos, fingiendo molestia.

"Verde. Te verías mejor con una bufanda verde."

"¡Pero, Yuuri, no tengo bufandas verdes!" Dijo llevándose las manos al pecho, con todo y las bufandas, de manera dramática.

"Ese no es mi problema." Lo siguiente que Yuuri supo es que Viktor le había tirado ambas bufandas a la cara, quedando una de ellas colgada sobre su cabeza, y cuando quiso quitársela de encima, Viktor se echó sobre él en la cama para hacerle cosquillas en el estómago. "¡Viktor, no! ¡Du-duele!" Gritó mientras reía e intentaba mover los brazos y las piernas para hacer al mayor retroceder, mas era inútil puesto que el otro tenía más fuerza y lo sometió con facilidad.

"¿Azul o magenta?" Preguntó, también riendo, aún haciéndole cosquillas sobre el abrigo. Makkachin comenzó a ladrar animado al escuchar tantas risas.

"A...¡amarillo!"

"¡Esa no es una opción!" Viktor metió las manos debajo el abrigo y la ropa de Yuuri para continuar las cosquillas, y el moreno sintió escalofríos al sentir sus dedos desnudos tocando su piel.

"¡A-azul!" Contestó al fin, y Viktor se detuvo para luego dedicarle su sonrisa de corazón.

"¡Bien! ¿Ves lo fácil que era? ¡Me alegra de que nos hayamos entendido!" Dijo triunfante, tanto que Yuuri supo que ni siquiera había sido necesaria la pregunta porque Viktor habría elegido la bufanda azul de cualquier manera.

El moreno suspiró con alivio al ya poder respirar con normalidad, aunque le pareció extraño que el peliplateado mantuviera sus manos sobre su vientre y no se quitara de encima. No obstante, pronto se olvidó de aquello al percatarse que los ojos aquamarinos de Viktor, tan serenos y tranquilos como el mar de Hasetsu, ahora lo miraban directo a los suyos marrones con una intensidad que no supo descifrar en el momento, y de alguna manera eso provocó que sus mejillas se ascendieren y su cuerpo comenzara a temblar de nervios, sobre todo porque sus pelvis se encontraban demasiado cerca. Y los largo cabello plateados de Viktor colgaban por sus hombros hasta tocar su pecho.

Yuuri entonces recordó la primera vez que tuvo a Viktor así de cerca, cuando resbaló en el hielo unos años atrás y el peliplateado lo atrapó entre sus brazos. Viktor ya no tenía facciones tan delicadas y su rostro se había afinado, y ahora era mucho más alto y sus hombros se habían ensanchado, pero sus ojos seguían siendo los mismo.

"¿Vi-Viktor?" Le llamó tras varios segundos de ninguno decir palabras. El peliplateado entonces parpadeó varias veces seguidas, como si hubiese salido de un trance. "Tus manos... están frías."

"... ¡Oh! Lo siento." Soltó una risita nerviosa y enseguida se le quitó de encima, pero se sentó a su lado al borde de la cama.

Estuvieron en silencio durante un momento en el que Yuuri no estaba seguro de lo que había pasado, y continuó recostado sobre la cama, con el poodle lamiendo su cabello y mirando la espalda de Viktor en busca de alguna señal de sobre por qué diablos el ambiente se había puesto tan incómodo de pronto. Entonces Viktor habló.

"Qué raro... Creí que traía los guantes puestos." Yuuri no pudo evitar estallar de risa ante la declaración, y Viktor lo siguió un segundo después.

"Viktor... ¿acaso... perdiste otro par de guantes?" Inquirió sin parar de reír y el peliplateado se encogió de hombros.

"¡Yuuri! ¡Es realmente difícil contestar un examen con los guantes puestos!" Se defendió cruzándose de brazos y mirándolo de reojo, sintiéndose indignado por su risa burlona.

"Tu mamá te matará."

Ambos hubieran podido continuar riéndose por varios minutos más sino fuera porque una de las sirvientas tocó a la puerta para avisarles que ya estaba la comida.

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Yuuri, entre bostezos, revisó la hora en su celular y constató que eran las cuatro de la mañana...

¡¿Pero qué hacía Viktor tocando a la puerta de su habitación a las cuatro de la mañana?!

"¡Yuuri! ¡Despierta!" Escuchó su voz animada al otro lado de la puerta, mas al no recibir respuesta, el peliplateado la abrió y entró corriendo para comenzar a agitarlo de los hombros.

"Ya...estoy...despierto."

"¡Excelente!" Lo soltó y regresó a la puerta para encender el botón de la luz, y después se inclinó para cargar a Vicchan, quien movía la cola y le lamió la cara. Yuuri se talló los ojos y pudo distinguir a sus padres bajo el arco de la puerta, sonrientes. "¡Ponte algo cómodo para el viaje!"

"¿Eh...?" Yuuri parpadeó con lentitud, intentando registrar en su cerebro lo que estaba sucediendo. "Pero... ¿qué no saldremos hasta en la tarde?"

"Oh, sí. Tu familia saldrá en la tarde, pero nuestro vuelvo a Rusia es en dos horas. Tenemos que estar lo más pronto posible en el aeropuerto. ¡Así que date prisa!"

"Eh... ¡¿Quéeeeeee?!"

Oh.

Yuuri de pronto entendió porqué sus amigos le habían regalado ropa invernal (y que insistieran más que de costumbre en decir que Viktor era su 'novio' por molestarlo), el retomar las clases de ruso, y porque tuvo que esperar tres semanas para obtener la segunda parte de su regalo...

Viktor sí que sabía cómo sorprenderlo.

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De las pocas veces que Yuuri había estado en un aeropuerto siempre fue para recibir familiares, esa sería la primera vez que estaría allí para abordar un avión. Se sentía bastante nervioso por la idea, pero tener la mano de Viktor sobre las suyas lo hizo sentirse un poco más tranquilo. Y el hecho de no estar acompañado de personas que no eran de su familia directa le hacían sentir que la situación posiblemente era un poco incómoda, sin embargo, los señores Nikiforov siempre eran muy amables con él, y lo recibieron con una gran sonrisa cuando los encontró fuera de su casa.

Además, ¡Vicchan y Makkachin también irían con ellos! Aunque estarían en el compartimiento especial para mascotas durante el vuelo.

Para su suerte, Yuuri no tuvo que preocuparse por nada. Los señores Nikiforov ya se habían puesto de acuerdo con sus padres sobre los documentos legales y su pasaporte, así que él y el peliplateado estuvieron conversando alegremente sentados en las sillas de espera mientras esperaban para abordar.

"Viktor..." Dijo Yuuri de pronto, no estando seguro de cómo debía plantear la pregunta, así que alternó su mirada al piso y a Viktor. "¿Por qué... me llevas a Rusia?"

"Eh... ¿Acaso no te gusta la idea de ir conmigo a Rusia?" Dijo, y sus ojos azules se desanimaron. Yuuri enseguida contestó intentando no entrar en pánico.

"¡N-no! Es decir, ¡sí! ¡Me gusta la idea! Es sólo que... No entiendo por qué me trajiste...a mí." Viktor mostró su sonrisa de corazón y estrechó sus manos con más fuerza, haciendo sobresaltar un poco.

"¡Yuuri! Las vacaciones navideñas son para pasarlas en familia. Y tú eres parte de mi familia, ¿recuerdas?" Dijo como si fuera obvio, y Yuuri se ruborizó al tiempo que asistía con la cabeza. Quizás... el siguiente año podría invitarlo a quedarse en el onsen.

"Oh, solnyshko, hubieras visto cómo Vitya rogó para que tus padres nos permitieran que nos acompañaras" Dijo Nina caminando hacia ellos, con una sonrisa igual a la de su hijo. Ahora el peliplateado fue el que se ruborizó. "Nos hizo acompañarnos a su padre y a mí visitar a los tuyos y prometerles que cuidaríamos mucho de ti. Es decir, tus padres no estaban en contra de la idea, pero les preocupaba el dinero. Pero les dijimos que no se preocuparan por eso, nosotros pagaríamos todo, puesto que eres el regalo de cumpleaños adelantado de Vitya."

Yuuri miró a ambos con sorpresa, y después sólo a Viktor. Rara vez veía al peliplateado tan avergonzado, y eso lo hizo reír.

"Viktor. ¿Tu regalo de cumpleaños es que yo vaya contigo a Rusia?" Preguntó, no queriendo sonar muy esperanzado. Yuuri quizás podría ser bastante inocente para su edad, pero aún así sabía que no cualquiera le compraría un billete de avión a alguien sólo por pasar unas vacaciones juntos... Viktor debía tener alguna intención detrás de ello.

Eso o... era cierto que realmente lo veía como un hermano menor. No estaba seguro cómo lo hacía sentir eso. Pero supo que no quería arruinar ese momento con sus pensamientos negativos, sobre todo porque Viktor había desvaído la mirada y parecía nervioso al contestar. Se veía adorable.

"Exacto. Solnyshko." La mujer contestó por él y asintió repetidas veces con la cabeza. "Y yo estuve muy de acuerdo. Tú para mí eres como el segundo hijo que me hubiese gustado tener, pero por mi trabajo de modelo no pude. Ustedes dos interactúan de manera tan adorable cuando están juntos que mi corazón no podía soportar la idea de separarlos." Dijo llevándose una mano al pecho de manera dramática. De tal palo tal astilla, pensó Yuuri.

"Entonces...esto es un regalo compartido, ¿verdad? Gracias, Viktor. Me encanta." Dijo Yuuri con una gran sonrisa, sintiéndose feliz con el hecho de poder estar al lado del peliplateado sin importar la situación, y Viktor al fin lo miró, todavía ruborizado y también sonriendo.

Dentro del avión, Yuuri no pudo evitar temblar y sentir que se le revolvía el estómago en sólo pensar en la altura, y no quiso sentarse junto a la ventana por temor a tener ataque de pánico. Por su parte,Viktor, quien ya estaba acostumbrado a los viajes en avión, hizo todo lo que se le ocurrió para mantener a Yuuri relajado, intentando distraerlo con alguna película en inglés, aunque no le pusieron mucha atención por estar riendo y conversando sobre cualquier tema que se les ocurría. Y cuando la película terminó, Yuuri sacó su DS y jugaron un par de horas antes de que llegara la azafata a atraerles el almuerzo.

Al terminar de comer, a ambos les dio sueño y durmieron el resto del viaje. Cuando Yuuri despertó, poco antes de aterrizar, sintió un peso sobre su cabeza y se dio cuenta de que Viktor había estado durmiendo sobre él, con la boca abierta de manera no muy atractiva y su mejilla izquierda apoyada sobre su cabello negro, y su cabello de plata estaba enredado entre los asientos. Antes de despertarlo, Yuuri tomó una selfie con la intención de molestarlo con ella, pero resultó justo contrario, pues el peliplateado indicó que 'le gustaba' e incluso la compartió en sus propias redes sociales.

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Después de salir del aeropuerto, y de un tedioso viaje en auto, llegaron primero a descansar unas horas a casa de los tíos de Viktor, pues su hogar encontraba más cerca que la mansión de los Nikiforov.

Yuuri entonces conoció en persona a Yuri Plisetsky, de 10 años, de quien ya conocía sobre su existencia desde el día que conoció a Viktor, cuando éste comparó al 'Yuri japonés' con el 'Yuri ruso', pero la primera vez que se vieron uno al otro fue el año pasado, cuando el peliplateado y él hablaron por videollamada estando en el Ice Castle.

Cuando Yuri miró a Yuuri, comenzó a gritar algo en ruso, pero enseguida cambió a inglés al ver que el otro no le entendía mucho. El inglés de Yuuri era mejor que su ruso, así que lograron entenderse (por no decir que Yuri más bien profería groserías hacia el moreno), y desde entonces comenzaron a intercambiar mensajes de texto, cuando la diferencia de horario se los permitía.

"Oi, cerdo." Dijo Yuri en inglés, y Yuuri no supo cómo contestar a eso más que levantar la mano y saludarlo de lejos de manera tímida. Según le había dicho Viktor, Yuri se refería a él como 'cerdo' debido al katsudon.

"¡Yura!" Viktor corrió hacia su primo menor y lo abrazó con fuera. El rubio intentó quitárselo de encima mientras gritaba en su lengua materna.

"¡Suéltame, anciano!"

"No hasta que prometas portarte bien con Yuuri." Condicionó sin dejar de sonreír, y el menor rodó los ojos. Yuuri no estuvo muy seguro de lo que habían dicho, pero el rubio se soltó y después caminó hacia él, sin cambiar su expresión apática.

"Hola. Me alegro que por fin nos conozcamos." Dijo simplemente, y Yuuri pudo reconocer las palabras en ruso y contestó de la misma manera, no obstante, su pronunciación no era muy buena y el rubio rió, aunque no de la manera burlona. "Ah. ¡Vi los animes que me dijiste que viera! ¡Me gustaron bastante!" Dijo de pronto en inglés y sonrió al tiempo que lo tomaba de las manos. "Ven, ¡te presentaré a mi gato!"

Yuuri dejó que el menor lo guiara a su habitación, con Makkachin y Vicchan corriendo tras ellos, mientras Viktor les gritaba que los alcanzaría después de saludar a sus tíos. Yuuri tenía que admitir que había estado preocupado sobre la reacción de los familiares de Viktor debido a su presencia, pero Yuri, aunque algo tosco, lo recibió de buena manera. Quizás realmente no tenía nada de qué preocuparse.

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Yuuri tenía 16 años cuando por fin conoció a Yuri Plisetsky sin saber que sería el chico al que consideraría como su cuñado el resto de su vida.


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