Disclaimer: Pokémon y su trama no me pertenecen, son propiedad Game Freack y de la compañía Nintendo. La historia completamente de mi autoría, cualquier parecido con otra historia es pura coincidencia.
Agradezco a C. L. AyA por pedir la participación de Silver Rival en esta Memoria.
Cuarta Memoria
Club Nightmare
—*—*—*—
—Habla —exigió su opresor con mirada frívola y cruel.
—No… —dijo el chico espantado, no sabía cómo habían llegado a eso, ¡solamente le había pedido una batalla! Lo normal en el bosque Viridian, no entendía qué había hecho para ahora estar de espaldas contra la pared, a unos centímetros del suelo siendo agarrado por el cuello por el joven más espeluznante que había visto en su vida— juro que no lo sé… no sé nada… ¡se lo juro!
—No lo preguntaré dos veces más —dijo el azabache acercándose a su rostro, el caza-bichos palideció, sintiendo que iba a desmayarse en cualquier segundo—. ¿Dónde está el chico?
No sabía qué hacer, si no respondía era lo mismo que si le contaba la verdad: no sabía nada de un guardabosques. Él era nuevo en ese bosque, solo deseaba llegar a ciudad Verde para retar al líder de gimnasio y ese muchacho llegaba haciéndole preguntas y amenazándolo a muerte (la verdad no le había dicho anda, sin embargo, sus ojos parecían querer perforarlo vivo). Cerró los ojos, no soportaba más esa mirada ensangrentada que tanto lo espantaba, se sentía perdido.
Y justo entonces, alguien llegó a su rescate.
—¡Red-san! —Exclamó un chico a unos metros de ellos, el muchacho que le estaba presionando se separó un poco de él para ver al rubio que lo observaba con los brazos cruzados y el ceño fruncido—. Suelta a ese chico ahora mismo, ¡mira lo asustado que lo tienes!
El caza-bichos había negado con la cabeza, como tratando de decirle al recién llegado que se fuera, que el azabache poco le iba a escuchar y sería su nueva víctima, pero para su sorpresa, el chico lo soltó, haciéndolo perder el equilibro y caer, luego, se metió las manos en los bolsillos y le miró por encima del hombro.
—Vete.
No hizo falta que lo repitiera dos veces, el caza-bichos salió disparado de vuelta a ciudad Plateada gritando y llorando.
Red lo ignoró y caminó hasta Yellow que lo observaba expectante.
—Te encontré —dijo con tranquilidad mientras Yellow se sorprendía ante la afirmación.
—Red-san… así no se juega a las escondidas —dijo al final el chico de ojos verdes golpeando su frente con la palma de su mano—, sí, yo me escondo, tú me encuentras, ¡pero no interrogando a los entrenadores! —Yellow miró la expresión en blanco que Red le regalaba, normalmente habría entendido aquello como un "no me importa", pero había convivido lo suficiente con el muchacho como para entender que realmente estaba confundido—. ¿Nunca has jugado a las escondidas? —No respondió, esa era una clara respuesta— Pero… ¿entonces por qué aceptaste jugar conmigo si no lo habías jugado antes?
—Dijiste que sería divertido —contestó con sencillez—. No entiendo qué le ves de divertido a esto.
—¿Cómo…?
—Buscarte solo por todo un bosque, sin pistas, sin recompensas al final, con solo la meta de encontrarte para que luego sea yo el que se esconda… —suspiró cansado, no le gustaba hablar—. Es solo una pérdida de tiempo.
—Entonces… ¿de verdad jamás lo has jugado, ni de pequeño?
—Nunca se presentó la oportunidad. —Caminó un poco, sabiendo que Yellow lo seguiría— Además, el juego siempre se me hizo estúpido.
Aún recordaba a todos esos niños en el pueblo, riendo y jugando alegres a ese extraño juego mientras él se quedaba en una banca observándolos sin entender demasiado.
—No podías saber si es estúpido si jamás lo habías jugado —apuntó Yellow caminando a su lado. El Pokégear del chico sonó.
—Hoy lo jugué y comprobé que es estúpido —declaró mientras miraba el Pokégear antes de volver a metérselo al bolsillo.
Yellow lo miró atento. —¿No piensas contestar?
—Por lo general lo dejo sonar, luego decido a quién llamar y a quién no.
—¡Eso es grosero! —Le regañó— Contesta, de seguro es importante.
—Ella jamás tiene nada importante que decir —le contestó Red. Yellow le miró confundido, preguntando con la mirada quién era, Red no tuvo ningún problema en responder: —Mi hermana.
—¡Red-san! —Exclamó lanzando un gemido de indignación— ¡Es tu hermana! ¡Debes contestarle! ¿A caso si tu madre te llama le vas a colgar?
—Solo si no tiene nada importante que decir —mintió, pero es que era tan entretenido ver a Yellow espantándose por cosas tan comunes, obviamente a su madre era de las pocas –tres– personas a las que le contestaba sí o sí. Ignorando a Yellow que se preparaba para empezar a reprenderle –como casi siempre– sacó el Pokégear de su bolsillo y contestó—. Habla.
–¡Hola Rojito! —Exclamó la voz de Leaf, demasiado risueña, arrastrando las palabras que gritaba, ya que la fuerte música del fondo amenazaba con opacarla. Red enarcó una ceja, no estaría borracha, ¿verdad? —¡Tienes que venir aquí mismo! ¡Es genial!
Sí, estaba borracha. Yellow le miró con curiosidad y el azabache desactivó el altavoz para que el rubio no escuchara.
—¿Dónde estás? —Preguntó seriamente.
—¡¿Qué dónde estoy?! ¡En Azulona, rojito —gritó antes de reír estruendosamente—. Viviendo al máximo!
—Red-san, ¿qué era esa música? —Preguntó Yellow curioso.
—Nada. —Contestó secamente tratando de evitar que se enterara de más de lo que debía, Yellow era demasiado bueno –incluso para su salud– como para dejarlo tener alguna relación con Leaf—. Voy en camino —dijo por el Pokégear antes de colgar.
—No debes colgar sin despedirte —le recordó Yellow.
—Nos vemos después —dijo Red sacando a Charizard de su Pokéball.
—¡Wow! —Exclamó el rubio sorprendido al ver ese Pokémon tan grande y tan lindo— ¡Pero… pero si es…!
—Un Charizard.
—¡Asombroso! —Corrigió Yellow encantado observando el Pokémon con una sonrisa de oreja a oreja y con un brillo especial es sus ojos, Charizard se avergonzó, pero a la vez se sintió vigorizado de que alguien se fijara en lo majestuoso que era— ¡No sabía que tenías este Pokémon, Red-san!
El chico se encogió de hombros. —Tengo muchos Pokémon, ya lo sabes.
—Pero en el PC —le recriminó de nuevo, buscando retomar la discusión de hace unas semanas sobre el afecto que debería darle a cada Pokémon—. ¿Cómo se llama? —Preguntó retomando su atención al Charizard.
—Charizard.
—Ya sé que es un Charizard, Red-san —dijo Yellow riendo— lo dijiste, pero, ¿cómo se llama? ¿Cuál es su mote?
—Es un Charizard que se llama Charizard, no hay mucha ciencia en ello, Viridian —rodó los ojos el azabache, Yellow le observó descolocado.
—Pero… Pika tiene un mote…
—Pika es un caso aparte —respondió el chico subiéndose a su Pokémon y llamando a Pika para que se subiera a su hombro, luego, buscó entre sus bolsillos algo, que resultó ser un bolígrafo con diseño de Pikachu, el que le lanzó a su amigo—. Escribe las reglas de ese juego.
—¿Cuál juego…? ¿El escondite? —Preguntó confundido— Red-san, las reglas son las que te dije.
—Necesito estudiar de qué va si quieres que juegue bien.
—Un juego no se estudia —declaró el rubio negando con la cabeza.
—Estaré aquí a las siete a más tardar, quiero esas reglas para ese entonces.
Red no le permitió a Yellow quejarse ni un poco más, ordenó a Charizard usar Vuelo para llegar a ciudad Azafrán, Yellow tuvo que sostener su sombrero para que la corriente de aire creada por el despegue del Pokémon no se lo arrebatara. Luego, miró el bolígrafo.
—No se las voy a escribir —declaró.
.-
Él tenía cosas mejores que hacer que estar en ese mugroso lugar discutiendo con un guarda de seguridad que no atendía a razones, debería estar en Johto, buscando la forma de desmantelar el Team Rocket antes de que esa pequeña débil le reprochara en su cara que lo había hecho antes que él, pero no podía irse, porque estaba allí no porque quisiera, sino porque debía estar ahí, porque había algo más importante que el Team Rocket: su hermana Leaf.
Cuando recibió la llamada de la castaña exclamando que se "la estaba pasando de maravilla", Rival [1] no dudó ni un solo segundo en salir disparado para Kanto, tomando el primer navío que encontró solo para estar donde estaba ahora: la nueva discoteca de ciudad Azulona, Nightmare. Ese lugar de nuevo solo tenía el nombre, porque Rival solo veía una edificación cliché de lo que era una discoteca y un mugroso lugar que olía a alcohol y creaba contaminación auditiva con la estrafalaria música que se oía a cuadras del lugar.
No entendía por qué Leaf había empezado a gustar de cosas como esas.
—No se acepta la entrada de niños —informó el oficial que le impedía el paso.
—Escuche, ¿usted cree que quiero estar en este lugar? —Se quejó—. Desde aquí se huelen las hormonas alborotadas de esos pubertos imbéciles, sólo estoy aquí para buscar a mi hermana.
—No se aceptan niños —repitió el hombre de lentes oscuros.
—¡Deje de decir eso, que tengo quince! —Gruñó el pelirrojo preparado para ordenarle a su Sneasel que atacara al guarda buscando una distracción para entrar, pero en eso, sintió cómo una sombra lo cubría, observó, frunció el ceño—. ¿Qué haces tú aquí?
—…
Como siempre, ese antipático no iba a decir una palabra.
—Si es por Leaf yo ya estoy aquí —le advirtió tratando de sonar más amenazante que molesto.
El entrenador de gorra roja y Pikachu, lo conocía muy bien, era la primera vez que lo veía en persona pero ya lo detestaba, por su culpa mitad de su vida era un enredo tan complicado que a veces simplemente deseaba huir. El campeón de Kanto, Red Tsukusama, el causante de la desintegración del Team Rocket y el hermano biológico de Leaf era de las personas que encabezaban su lista negra.
—Siga señor —dijo el guarda abriéndole la puerta, todos conocían al campeón, claramente.
Con un movimiento de cabeza, Red señaló a Rival, el guarda entendió y le abrió paso al muchacho, esta vez sin quejarse de que un niño tenía prohibido entrar a lugares como esos, Rival, lejos de agradecérselo, bufó y le siguió; tampoco es como si Red hubiese buscado ser amable con el chico, solamente sabía quién era él y qué influenza tenía en Leaf, y porque sabía qué influenza tenía sobre Leaf fue que le permitió entrar, porque iba a ser necesario más que un Charizard para sacar a la castaña del bar.
—No te mereces a Leaf —soltó Rival con rencor, Red como de costumbre, ni le determinó—, ni tú ni el nieto de Oak. ¿Por qué estás aquí siquiera?
—Es mi hermana —dijo al final el azabache, antes de que ambos entrasen a la verdadera fiesta—. Es mi responsabilidad.
—Jamás te has comportado como un hermano para ella.
—Ni ella lo ha hecho conmigo.
Rival no entendió el significado de las palabras de Red, pero no importaron en cuanto escuchó la estruendosa música que lo obligó a cubrirse los oídos, había cientos de adolescentes bailando, riendo, tomando y haciendo el ridículo. El pelirrojo juraba que podía oler las hormonas de cada imbécil que estaba en el lugar… y luego estaba Leaf.
—¿N-nee-san? —Preguntó shockeado al llegar al final del camino, deteniéndose al lado de Red que observaba a una castaña bailar encima de una mesa de forma provocativa mientras varias personas aplaudían a su alrededor.
—… —aunque Red no dijo nada, su cara demostraba el claro "esta idiota" que estaba pensando.
El mayor tomó la iniciativa, con ayuda de Charizard, apartó a varios chicos que estaban alrededor de la mesa, los quejidos no tardaron.
—¡Hey! ¡Has la fila! —Le gritaban los más amables.
Una vez que llegó frente a Leaf, se cruzó de brazos y la observó con seriedad, realmente molesto.
—Leaf.
La chica atendió inmediatamente al llamado, como si la música a máximo volumen no estuviera y los silbidos de sus fans fueran suaves cantos de pájaros (borrachos). Sonrió a penas lo vio.
—¡Rojito! ¡Al fin decidiste venir! —Exclamó con alegría acercándose a él y arrodillándose mientras reía de forma torpe—. ¿Y bien…? ¿Te diviertes? Hic…
—Estás borracha.
—Nah… sólo tomé… —pensativa empezó a contar mentalmente con los dedos, al no poder hacer bien su cálculo, se encogió de hombros y decidió cambiar de tema. Olía a toda clase de licores, aquello hizo que Pika, quien estaba en el hombro de Red, arrugara la nariz—. Bueno, no importa. ¡Ve a jugar por ahí! Hay muchas chicas lindas por este lugar —dijo con voz cantarina al final.
Red rodó los ojos y con un movimiento llamó a Charizard, que ayudó a Leaf a bajar de la mesa.
—¡Hey! ¡¿Qué haces?!
—¡No te la lleves!
Todos los chicos mostraron su gran descontento con la acción del campeón.
—¡Hey! ¡Que no me necesitas para coquetear, ya estás… Hic… grandecito! —Se quejó Leaf tambaleándose entre la multitud.
—No vengo para eso —dijo Red de forma tajante, debía llevar a Leaf a casa pronto y volver con Yellow, le había dejado el único bolígrafo que tenía, además, tenía que estudiar las estrategias de las escondidas.
—Ay, no me digas que tienes novia y no me dijiste —dijo la chica frunciendo el ceño, antes de volver a reír—. Nah, tú me lo contarías todo, ¿no es así? —lo abrazó—. Quizá estás enamorado… ¿piensas en alguna chica? —Red rodó los ojos aburrido por los comentarios de su hermana, ella sonrió de forma pícara— ¿o en un chico, quizás?
En ese momento, no supo por qué se sintió descubierto, como cuando se enteran de una mentira que has dicho, pero en lugar de asustarse, incomodarse o sorprenderse, Red se enojó. —Deja de decir idioteces, nos vamos.
—¡No quiero! —Se quejó soltándose bruscamente de él—. ¡Aún hay muchos chicos a los que puedo cono… hic… cer!
Y ahí era donde entraba Rival, Red buscó con su mirada entre la multitud, lo halló a unos pasos de ellos, viendo aún anonadado a su hermana, que lucía un traje revelador que jamás pensó ver en ella. Entonces, Red lanzó a la chica contra el pelirrojo, que inmediatamente, saliendo de su shock, se lanzó a atraparla, evitando así que cayera.
Observó al azabache con furia. —¡¿Qué es lo que crees que haces?!
—¡Silvy [1]! —Exclamó la adolescente borracha abrazando fuertemente al menor—. ¡Hace cuánto no nos…! —Entonces se quedó callada, analizando la situación lo mejor que podía dejarla su borrosa mente; finalmente, se separó de él—. ¡¿Qué haces aquí?! ¡Éste o es un lugar para niños! ¡¿Quién te dejó entrar?! ¡REEED!
La chica de ojos azules se volteó a ver su hermano con enfado, como culpándole de haber traído a Rival a ese lugar. Y aunque al pelirrojo le habría gustado ver a Leaf golpeando a Red o armándole una escena, prefirió detenerla y sacarla del lugar, estando ebria y rodeada de pervertidos, no era buen momento para dejarse llevar por sus rencores.
—Vámonos Nee-san —le pidió el chico de ojos plateados jalándola, ella, solamente se dejó llevar.
Red miró a Charizard. —Ve con ellos.
El Pokémon obedeció al instante. El campeón observó el lugar con detenimiento, era estrafalario, en serio, ¿cómo había permitido a Erika construir un lugar así? No lo sabía, quizás la petición de construcción estaba dentro de esos contratos que firmó a lazar un día en el que estaba aburrido (y que Lance se había negado a hacer el trabajo que le correspondería a él).
Se dio la vuelta, dispuesto a volver a bosque Viridian con Yellow, hasta que escuchó a algunos jóvenes (que lucían medianamente sobrios) hablando entre ellos.
—Que mal, yo quería su número de teléfono —comentó uno de ellos.
—Yo que terminara de bailar al menos —suspiró otro con tristeza.
—Yo la quería en la cama, pero no todo lo que queremos se puede cumplir —éste chico miró a Red riendo, buscando que éste siguiera la broma, mas el último comentario aunque fue hecho en broma (posiblemente), llamó demasiado la atención de Red; en menos de un instante, el pobre ebrio terminó en el suelo; los compañeros de éste se apresuraron a socorrerlo.
—¡¿Qué te pasa?! —Gritó uno, pero se calló inmediatamente al ver los ojos brillantes del chico, estaba lo suficientemente consciente como para saber qué simbolizaba aquella mirada asesina color carmín: problemas.
Estaba bien que Leaf fuera molesta, insensata, mentirosa, que robara alguna que otra cosa (como su cartera, por ejemplo), estaba bien que no fuese la mejor hermana del mundo, que en un pasado lo hubiese lastimado mucho, incluso, estaba bien que se consiguiera un hermano nuevo reemplazándolo, pero, había que tener en claro algo: Leaf podía hacer y ser muchas cosas, pero seguía siendo la hermana del campeón de Kanto.
Y nadie además de él se metía con su hermana.
—Pika —su Pikachu ya estaba con sus mejillas encendidas—, Rayo.
.-
Esa noche, Red llegó a casa de Yellow, en cuanto el chico le abrió, entró como si de su propia casa se tratase, cosa que el rubio le reprendió antes de que Wilton con una sonrisa le invitara a cenar un poco de los espaguetis que Yellow estaba preparando, obviamente el campeón no se negó.
—¿Ya tienes las reglas? —Preguntó el azabache mientras se sentaba en el sofá y ponía sus pies sobre la mesa de centro. Yellow con un par de platos con la cena y se sentó a su lado.
—Ya te dije que no iba a escribir las reglas del juego. —Luego frunció el ceño ante la acción de su amigo— Baja los pies, eso es de muy mala educación.
Red le ignoró, encendió la televisión y bajó los pies como se lo había pedido el chico, mientras recibía el plato de espaguetis y ambos empezaban a comer, observando las noticias, donde una reportera se encontraba frente a un edificio en llamas.
—Nos encontramos en ciudad Azulona, frente al que fue nuevo club Nightmare que hace unas horas sufrió un ataque, causado por un Charizard de nadie más ni nadie menos que el campeón de la liga Pokémon de Kanto. Cuando le preguntamos la razón de su ataque, nos respondió lo siguiente.
La imagen de la reportera cambió a la de Red, al lado de su Charizard, mirando desinteresadamente a las cámaras.
—Envíen la cuenta. —Y en menos de un minuto el campeón se había ido volando en su Pokémon.
Yellow, al ver a Red en la pantalla de la televisión ahogó un grito de sorpresa, haciendo que se atorara con un pedazo de carne que estaba masticando, empezando a toser como loco. Red, por su parte, observaba la televisión entretenido, como si fuese una película de acción o un buen reality show.
—¡¿Qué… cof, cof, cof… qué hiciste allí?! —Preguntó alterado.
—Golpeé a un chico —relató con tranquilidad—, destruí la energía central del lugar con un Rayo de Pika, se empezó un pequeño fuego y todos se fueron de ahí, entonces, no vi problema en pedirle a Charizard que terminara de quemar el lugar con un Anillo Ígneo.
Yellow estaba aterrado ante el escepticismo del chico, ¡¿cómo podía estar tan tranquilo al respecto?!
—Espera… —se detuvo de repente cayendo en cuenta de algo que le hizo retroceder y observarlo con sorpresa—. ¡¿Tú eres el campeón?!
Red lo miró por unos segundos, luego, volvió a ver la televisión. Yellow juró ver una pequeña sonrisa burlesca en sus labios.
.-
Cuando el líder de gimnasio de ciudad Verde estaba en su gimnasio como se debía (y cosa que no hacía muy seguido), abría temprano, ya que le gustaba ser puntual con los retadores (irónicamente) y recibirlos con una grandiosa sonrisa llena de gloria y confianza, sabiendo que iba a ganarle a cualquiera que cruzara esas puertas; pero ese día no era así, Green estaba amargado, literalmente, tenía una mueca de disgusto en su rostro, estaba sentado en la silla del líder, con todas las trampas del gimnasio desactivadas y sus discípulos estaban jugando cartas en una esquina.
Era claro que el líder esperaba a alguien con quien estaba enojado, y ese alguien era justamente la chica que entró por la puerta con una mano en la cabeza mostrándose mareada.
—Ahí estás —gruñó el castaño, los chicos que jugaban cartas se pusieron tensos al escuchar al líder; cuando vieron a Leaf, todo se puso claro, aquello se iba a poner feo y preferían mantenerse al margen del asunto—. ¡¿Dónde demonios dejaste mi cartera?! —Gritó furioso ya a unos pasos de ella—. ¡Sabías que tenía una cena importante y te robas mi dinero! ¡Dalia terminó pagándolo todo! ¡¿Qué no tienes consideración?!
—Ya cállate ruidoso —se quejó la muchacha con mala cara—. Aquí tienes tu cartera con tus cosas dentro, no robé más que unos pocos Pokédolares para comprar unas fichas… lo siento —pasó su mano por su cabeza y enterró sus dedos entre sus cabellos.
Green, al escuchar a Leaf pronunciar las palabras que él había acostumbrado a decir, cayó en cuenta de lo mal que se veía la castaña. Le miró preocupado. —¿Estás bien?
La respuesta fue un lento negar de cabeza, Green suspiró y la ayudó agarrándola por los hombros hasta llegar a la silla donde estuvo sentado antes, una vez la muchacha ya estaba recostada, habló.
—Tengo la resaca de mi vida —susurró con una sonrisa amarga—. Me levanté temprano a vomitar y vine inmediatamente aquí… mamá me mataría si se da cuenta y al parecer, Red me cubrió… ¡Arg! —Se agarró la cabeza cerrando los ojos ante un repentino dolor de cabeza—. Ayer creí ver a Silver… debo llamarlo… —trató de distraerse a sí misma, pero no funcionó ya que simplemente aspiró fuertemente antes de morderse el labio inferior, jamás en su vida iba a volver a tomar tanto—. Green…
—¿Sí? —Preguntó atento.
—Tráeme un café.
Green enarcó una ceja y se cruzó de brazos observándola de forma acusatoria. —¿Con qué? ¿Con la cafetera que compraste a escondidas con mi dinero?
—Sí, la que vino con las lindas botas de cuero —contestó Leaf rodando los ojos, Green le observó indignado y ella suspiró antes de rogarle con los ojos—. Por favor, Greeny.
El campeón suspiró derrotado, por alguna extraña razón, él no tenía la habilidad de Red para negarse a lo que Leaf le pedía, menos si lo hacía de esa forma. Miró a sus discípulos que estaban cerca de ellos, escuchando curiosos. —Ustedes —todos se tensaron al escuchar al líder—, vayan a la farmacia a comprar algo para el dolor de cabeza, y que uno me traiga café, sin azúcar.
—Con azúcar —pidió Leaf.
—Sin —declaró el líder, la castaña refunfuñó y los chicos se pusieron manos a la obra. —Tú descansa, traeré algo de hielo para enfriarte la cabeza.
Leaf no debatió, es más, estaba agradecida por las atenciones de Green, el chico podía ser muy adorable cuando quería; pero en ese momento pensaba más en Red que en él, porque, tenía recuerdos muy borrosos de ella mandándole una indirecta-directa, y tenía la ligera sensación que él no contradijo lo que ella había dicho. Pero… ¿qué había sido?
ACTUALIZADO 15/08/2015
[1] Silver Rival, el nombre de Silver, aquí lo llamo Rival puesto que Memorias ocurre de forma paralela con Pokémon Heart Gold & Soul Silver, en Pokémon Gold, Silver and Crystal Silver Rival se llama Silver, en HGSS se le llamará Rival, simbolizando el "cambio" de rival, pero a la larga es el mismo. Leaf lo llama Silver, ya que ella siempre lo ha llamado así.
Notas finales de capítulo: ¡Hola a todos!
Lamento mucho la demora, de verdad, pero estoy pasando por un momento complicado en la escuela y hasta que no pase, no tengo demasiado tiempo para escribir, lo siento de verdad. Ahora, me debo disculpar aún más porque posiblemente tenga que irme por un poco más de tiempo, porque aunque me duela, la escuela es primero chicos, lo siento TWT
Pero a penas se mejore todo, prometo volver con la SdlC y con Memorias, así que espero que todo esté muy bien.
¡Muchas gracias a todos por los reviews! Los contestaría, pero tengo muy poco tiempo así que perdón de nuevo, pero eso no significa que no los haya leído todos, me dan muchos ánimos, muchas gracias a Luka-sama, xXKushinaXx, Aaaaal, mic20sonic20, Zoruastar, m, Haruka Hagaren, ZardX, Luis, Soraya, Nade91.
¡Gracias a todos chicos! ¡Nos leemos! ^^
