Una disculpa por haber tardado tanto en subir este cap. Como algunos ya lo saben, si es que siguen mi fic de "El dragón blanco", todo el mes de julio me tocó cuidar a mis TRES sobrinos que estaban de vacaciones, y todavía mi laptop se descompuso por dos semanas. Créanme, no es fácil escribir cuando tienes que cuidar de tres niños de 6, 7 y 8 años, respectivamente, y estar todo el tiempo atenta a ellos y alimentarlos, y esperar a que no hagan nada tonto si tienes que ir al baño, sólo porque cometiste el error de ser la tía favorita y quieren estar todo el día contigo -suspiro dramático.

Recuerden, si les gusta el fic, dejen reviews, así sabré lo que les gusta y lo que no y podré mejorar la historia ;D


Viktor aún no tenía 20 años la primera vez que llevó a Yuuri a Rusia con él.

Lo había estado considerando desde hacía unos meses atrás, al darse cuenta de lo mucho que extrañaba al moreno durante las vacaciones de verano e invierno que pasaban cada uno con sus respectivas familias, y que, según sus primos, no paraba de hablar de él, lo que muchas veces terminaba por enfadarlos, (aunque se lo decían de broma, pues en realidad les divertía verlo tan dramático). Pero no lo había considerado tan seriamente hasta que rompió su relación con Yuki.

Durante los meses previos al cumpleaños de ambos, Viktor hizo todo lo posible por auto controlarse y no gastar dinero en juguetes para Makkachin, y ahorrar el mismo para un boleto de avión de ida y vuelta de primera clase para Yuuri. Y ya que estuvo seguro de tener el suficiente dinero, pasó a la siguiente fase, que fue continuar enseñándole ruso para que no se le dificultara tanto el comunicarse con su familia. No obstante, sabía que Yuuri tenía buen nivel de inglés, y sus primos también, así que enseñarle ruso se había tratado de más bien un capricho suyo para poder conversar con él en su idioma materno.

No fue difícil para Viktor convencer a sus padres de llevar a Yuuri con ellos, incluso les pareció una excelente idea. El peliplateado sabía que su madre estaba muy encariñada con el moreno, y su padre, aunque no convivía mucho con él debido a su trabajo, también le agradaba. Lo difícil fue convencer a los Katsuki.

Una tarde, en la que Yuuri se encontraba en su clase de ballet con Minako, los Nikiforov se reunieron con la familia Katsuki en el comedor de su casa. Y aunque Toshiya y Hiroko no estaban realmente en desacuerdo con la idea, se negaron un par de veces antes de que Nina interviniera.

"Por favor, Hiroko." Dijo la madre de Viktor usando los ojitos de cachorro que su hijo había heredado de ella. "Prometemos cuidar mucho de Yuuri. Sabes que el pequeño solnyshko es como un segundo hijo para mí. Incluso podemos llevar a Vicchan con nosotros para que no se sienta solo." Dijo señalando al pequeño poodle que Viktor abrazaba. "No tienen por qué preocuparse por el dinero. Todos los gastos correrán por nuestra cuenta. Este viaje es parte del regalo de cumpleaños de Vitya y Yuuri después de todo."

"Bueno. Si se trata de un regalo…" Comenzó a decir Hiroko, mirando a su esposo con súplica y una sonrisa. "Sabes que a Yuu-chan le encantará pasar más tiempo con Vitya-kun. Es como su hermano mayor para él. No sería justo si no lo dejáramos ir, y menos si se trata de su regalo de cumpleaños."

"Déjenlo ir." Dijo Mari mientras sacaba una cajetilla de cigarros y buscaba su encendedor entre los bolsillos de su ropa. "Es mejor que pase las vacaciones con Viktor que a que vaya a casa de mis tíos y se la pase ignorando a nuestros primos por ver anime en su laptop."

"Mmh… Sí, supongo que tienen razón." Contestó Toshiya, con una mano en la barbilla. "Viktor-kun, ¿puedo confiar en que cuidarás de Yuu-chan y Vicchan todo el tiempo?" Ante aquella pregunta, los ojos de Viktor se iluminaron.

"¡Por supuesto, Señor Katsuki! ¡Prometo que no me separaré de Yuuri o Vicchan en ningún momento!"

Tras conseguir el permiso de los padres de Yuuri, Mari pidió hablar a solas con Viktor en un pasillo alejado del comedor mientras que sus padres hablaban sobre los horarios del vuelo y el papeleo legal.

"No sé qué es lo que pretendes, Viktor. Pero más te vale que no intentes nada raro a mi hermanito." Le advirtió la muchacha, sin sonar realmente amenazante, mientras se recargaba contra una pared y dejaba escapar un manto de humo de su boca.

"¿A qué te refieres?" Viktor miró la con confusión durante unos segundos en busca de una clara respuesta, no obstante, Mari no hizo ningún esfuerzo por explicarse. El peliplateado entonces miró a Vicchan entre sus brazos, mas el poodle simplemente lo miró de vuelta con la cabeza ladeada.

Mari dio un suspiro de cansancio mientras intentaba no exasperarse.

"Viktor. Si no te conociera, diría que eres un idiota o te haces el idiota. Pero te conozco. Por lo tanto, sé que jamás harías algo que pudiera lastimar a Yuuri… Al menos no a propósito." Inhaló de nuevo de su cigarrillo, y el peliplateado frunció el ceño.

"Exacto. Jamás haría nada que lastimara a Yuuri." Afirmó, y rápidamente agregó. "Él es como un hermano menor para mí. Eso ya deberías saberlo…" Dijo, y se abrazó con más fuerza a Vicchan. Por algún motivo, sentía que Mari lo estaba acusando de algo.

"Está bien. Voy a ser más directa contigo…" La muchacha se cruzó de brazos y suspiró de nuevo, llevándose la mano libre a la sien como si estuviera a punto de darle una jaqueca. "Yuuri no te mira como un hermano mayor, ¿de acuerdo?" Al escucharla decir eso, el peliplateado inmediatamente se tensó. Y Mari no pudo evitar reír un poco. "Por tu cara me doy cuenta que sigues sin entender de qué hablo."

El peliplateado no contestó con palabras, simplemente negó lentamente con la cabeza.

Viktor sentía que aquella conversación estaba tomando un rumbo equivocado, y no le gustaba en absoluto la mirada inquisitiva de la muchacha. De todas las personas en el mundo, Mari debería ser la primera en saber que Yuuri era una de las personas más importantes en su vida. Y que estaba totalmente seguro que, para Yuuri, él significa lo mismo.

"Oh, no te preocupes. No te estoy pidiendo que te alejes de él. Yuuri nunca me lo perdonaría." Continuó la muchacha al percatarse de su rostro dolido, y Viktor no pudo evitar soltar un pequeño suspiro de alivio. "A Yuuri le agradas. Le agradas demasiado." Dijo haciendo hincapié en la última palabra. "Él está…" Mari calló de pronto, como si se arrepintiera de haber sacado el tema, pero decidió continuar de todas formas. "Ugh, Viktor. ¡Eres un adulto! ¡Ya deberías haberte dado cuenta de los sentimientos de Yuuri!"

"Umm… Te refieres a que… ¿Yuuri tiene… un crush hacia mí?" Inquirió, esperanzado de que no se tratara de eso.

Viktor no era tan tonto como la gente solía percibirlo debido a su cara bonita y actitud despreocupada. En realidad, era bastante inteligente, no por nada era uno de los estudiantes estrellas en su universidad. No obstante, tampoco era muy observador.

Lo había descubierto por accidente.

Una tarde en la que Viktor acompañó a su padre a Yu-topia por una convivencia de trabajo, donde conocería a importantes accionistas de las tiendas departamentales en las que su padre era el Director (personas con las que seguramente haría negocios en un futuro no muy lejano, cuando siguiera los pasos de Serguei). Al terminar aquella reunión, el peliplateado se dirigió a la habitación de Yuuri para pasar un rato con él antes de que tuvieran que irse a casa. Sin embargo, antes de poder tocar la puerta, escuchó por casualidad una conversación que Phichit y él sostenían.

"Espera. ¿En serio me estás diciendo que prefieres a un personaje de videojuegos antes que a una Idol virtual?" Escuchó la voz de Phichit sonando extremadamente ofendida.

"Yo no dije eso…" Contestó Yuuri casi en murmullo, y Viktor sólo pudo imaginar su rostro ruborizado debido a su tono de su voz. "Sólo digo que… Sephiroth de Final Fantasy es más sexy que Miku Hatsune."

De acuerdo. Oír a Yuuri hablando de esa manera sorprendió a Viktor, haciéndole súbitamente recordar que éste ya era todo un adolescente. Es decir, no era como si esperar a que se mantuviera casto y puro el resto de su vida, pero… Ni siquiera tenía idea de que a Yuuri le gustaran los chicos. Tomando en cuenta que últimamente éste tenía una amistad muy estrecha con una tal Sara…

"¿Pero te casarías con él si fuera una persona real, cierto?" Inquirió el tailandés en broma y el otro rió.

"Hipotéticamente hablando, sí."

"Wow. Yuuri. No tenía idea de que te gustaran lo chicos malos."

"Bueno, no realmente. La actitud de Sephiroth no me parece muy atractiva. Pero me gusta su largo y bonito cabello plateado."

"¡Yuuri! ¡¿Te casarías con alguien solamente por su cabello?! ¡Qué superficial eres!" Le regañó Phichit mientras intentaba aguantarse la risa.

"Mmh… Me lo dice el chico que me acaba de decir que se casaría con cualquiera que le regalara una canasta repleta de hamsters..." Comentó sarcástico y el tailandés soltó otra risa.

"Pero, Yuuri, ¡¿quién sería tan tonto como para rechazar un regalo en forma de hamsters?! ¡Hamsters!" Ahora ambos rieron. "Oye, por cierto… ¿sabes quién más tiene un largo y bonito cabello plateado?" La habitación se quedó en silencio por varios segundos, hasta que Phichit se dignó a continuar. "Te doy una pista. Su nombre empieza con 'V'…"

"¡Phi-Phichit…!"

"No, mi nombre no empieza con 'V'." Rió. "Yo me refería a Viktor" El mencionado pudo perfectamente imaginar a Phichit guiñando un ojo mientras Yuuri escondía su rostro apenado tras sus manos. "Dime, ¿te casarías con Viktor por su largo y bonito cabello plateado?"

"… No." Ante aquella respuesta, el peliplateado sintió como si su corazón se hubiese partido en dos. ¿Pero por qué diablos sintió eso? ¡Yuuri era como un hermano para él!… Y antes de que pudiera pensar en una apropiada respuesta para a eso, el japonés continuó. "Es decir… no sólo por su cabello." Phichit entonces volvió a reír, y Viktor de pronto pudo volver a respirar tranquilo. Aunque no estaba seguro de por qué.

"Oh, ¡estás tan enamorado de Viktor que te gustan más cosas de él además de su cabello! Me siento tan orgullos de ti. ¿Para cuándo es la boda?"

"Phichit…" Yuuri le llamó con tono amenazante, y entonces cambiaron de tema.

Lentamente Viktor se alejó de la puerta, intentando no hacer ruido para evitar ser descubierto. Entonces se dirigió al baño para echarse agua fresca a la cara. Al mirar se al espejo se dio cuenta que estaba ruborizado. Y su corazón latía con tal fuera que su pecho dolía.

"Sí. Hablo de su crush hacia ti." Afirmó Mari después de exhalar el humor. "No te pediré que no le rompas el corazón, pues es obvio que no podrás corresponderle. Además de que estoy completamente segura de que a Yuuri ni siquiera se la ha pasado por la cabeza el intentar declararse a ti. Así que sólo te pido que no te aproveches de él. ¿De acuerdo?"

"Jamás haría nada que lastimara a Yuuri." Repitió con suma seriedad, tanta que la muchacha pareció, tal vez no convencida, pero al menos satisfecha con su respuesta.

Sin embargo, la atmosfera se había vuelto tensa. Mari entonces se encogió de hombros, inhaló de su cigarrillo, y dijo una última oración para zanjar el tema mientras le pasaba de lado y le aventaba humo a la cara.

"Bien. Cuento contigo entonces. No me decepciones."

Viktor tosió y movió la cabeza para dejar de respirar aquel aire, y vio a la muchacha de espaldas marcharse por el pasillo. Vicchan gimió tras percibir la tensión y el peliplateado lo acarició para asegurarle que todo estaría bien. O eso esperaba.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Viktor tenía 14 años la primera vez que se enamoró. Se trataba de una compañera de secundaria la cual le gustaba mucho y decidió declararse a ella. Pero no duraron más de dos semanas porque la chica rápidamente se desilusionó con él debido a su personalidad tan juguetona y despistada, algo que no dudó en decírselo esperando hacerlo cambiar, pero al peliplateado aquello le pareció triste y rompió con ella. Sus siguientes intentos de relaciones fueron bastantes parecidos, fue entonces que se dio cuenta que las personas solamente querían estar con él debido a su belleza exterior.

Eso incluía a Yuki, quien, aunque al principio resultó ser una chica linda y comprensiva, con el tiempo ésta comenzó a intentar cambiarlo también, amonestarlo por cualquier cosa o casi gritarle si hacía algo que a ella no le gustara, o encelarse si lo veía conversando con otras chicas. Y todo eso porque, según ella, Viktor debía ser una "persona más responsable y respetable" para cuando se casaran. La primera vez que la chica sugirió una posible boda, el peliplateado lo tomó a broma, por lo que no gastó energías en intentar corregirla, pues su relación no era ni pretendía ser así de seria, y estaba seguro de que Yuki ya lo sabía.

No obstante, no fue hasta un día después de dejarla plantada por ayudar a Yuuri a regresar a su casa (porque sus lentes no servían y le sangraba la nariz), que la muchacha lo enfrentó y le preguntó qué era lo que esperaba de su relación y por qué "un maldito mocoso" era más importante que ella. Esa fue la gota que derramó el vaso. Una cosa era insultarlo a él y otra muy distinta era insultar a la única persona que realmente lo aceptaba tal y cómo era. Ese día no tuvo reparos en romper con ella.

Viktor recordaba que, cuando Yuuri era más pequeño, éste siempre se ruborizaba ante su presencia o temblaba de nervios cuando se abrazaban, lo cual fue una actitud que al principio la confundió con miedo, pensando que el moreno le temía por ser su instructor de patinaje y lo veía como una autoridad a respetar. Mas con el tiempo se percató que Yuuri era más bien un chico tímido e inseguro de sí mismo. Y aquello no hizo sino que provocar en Viktor un sentimiento de adoración e intentar protegerlo todo el tiempo, como si Yuuri se tratara de un cachorrito desamparado.

Conforme pasaban los años, y la actitud de Yuuri mejoraba, se hicieron cada vez más cercanos, al punto que el menor ya no temblaba de nervios y le sonreía más seguido. Incluso había ocasiones en las que era el mismo Yuuri el que iniciaba los abrazos. Y a pesar de su diferencia de edad, siempre se divertían conversando y pasando tiempo juntos, tanto que sus compañeros de universidad creían que la razón verdadera por qué el peliplateado pasaba gran parte de su tiempo con la familia Katsuki era porque tenía una "relación secreta" con Mari. Rumor el cual los hermanos Katsuki no tardaron mucho en enterarse y encontrarlo divertido (menos Yuki), pues, aunque Viktor y Mari se llevasen bien, les gustaran los mismos grupos de música americana y películas de Hollywood, e incluso tuviesen muchas de las mismas amistades (aunque fuesen a diferentes institutos); casi no interactúan entre ellos, lo único realmente importante que tenían en común era su amor hacia Yuuri.

Un amor que desde el principio Viktor lo había tratado como fraternal, pues se sentía muy similar al amor que sentía hacia sus primos. Incluso sus padres trataba a Yuuri como uno más de su familia. Aún así, de alguna manera que no lograba comprender, lo que sentía por Yuuri era diferente. Era… especial. ¿Tendría que ver con el hecho de que no compartían lazos de sangre?

Cuatro años de diferencia era lo que los separaba, lo cual era un tiempo relativamente corto sino se tomaban en cuenta el hecho de que uno de ellos era menor de edad.

Yuuri tenía 15 años, lo cual le daba una perfecta excusa por sentirse atraído hacia Viktor debido a sus hormonas. Mientras que Viktor, de 19 años, ya casi un hombre de 20... Él sabía que no debía sentirse tan feliz porque Yuuri tuviese un crush hacia él…

Ahora entendía por qué Mila solía llamarlo "pedófilo" de broma...

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Por suerte para Viktor, tras enterarse de los sentimientos de Yuuri hacia él, nada entre ellos cambió. Al principio creyó que sería incomodo volver a hablar con él tras escuchar su conversación con Phichit, mas resultó justo lo contrario. El mayor se sentía más feliz que nunca y buscaba pasar el más tiempo posible al lado del moreno.

"Yuuri, ¿qué tal si estos días me esperas en mi casa y comemos juntos?" Le preguntó una tarde mientras lo acompañaba a su casa después de su último día de escuela, rodeándolo de sus pequeños hombros con un brazo. Realmente no tenía razones para abrazarlo. Pero había visto a Yuuri conversando y riendo con la tal Sara, la del gemelo gritón, y un inconsciente instinto de protección se apoderó de él. "Yo aún tengo algunos exámenes en la universidad y no estaré en casa hasta después de mediodía. Pero si ya estás allí para cuando yo llegué, entonces podremos usar el resto del día para continuar con nuestra clase de ruso. ¿Qué dices, eh?"

"Oh...Um… Suena como una buena idea…" Contestó el menor, manteniendo contacto visual con el peliplateado sólo unos segundos antes de regresar su vista a la calle. Viktor pudo distinguir un ligero rubor en sus mejillas, lo que hizo que se le dibujara una sonrisa triunfante en los labios.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Cuando terminó de contestar su último examen, el cual estaba completamente seguro de que obtendría una buena calificación, Viktor tomó su abrigo del respaldo del asiento y se lo puso, y cuando estaba por tomar sus guantes, los cuales se había quitado y dejado sobre su escritorio para poder escribir mejor, Yuki apareció frente a él.

Tras terminar su noviazgo con la castaña, la relación entre ellos se había vuelto fría y tensa, sobre todo porque tenían las mismas clases y mucho de los mismos amigos, y era difícil no encontrarse durante reuniones y fiestas. Viktor solía saludarla con formalidad, mientras que Yuki hacía lo posible por ignorarlo. Así que se sorprendió de que fuese la misma muchacha la que se acercara a él. Aunque rápidamente se percató que las amigas de ésta les lanzaban miradas cómplices mientras los dejaban solos en el aula.

Viktor tuvo un mal presentimiento.

"Ho… Hola, Vitya." Dijo Yuki, con sus mejillas sonrojadas y mostrando una pequeña sonrisa.

"Hola, Yuki ¿Qué tal?" Contestó con cordialidad, aunque retrocediendo un poco. No le agradó para nada que la castaña lo llamara por su apodo cuando ésta hacía mucho que ni siquiera se dignaba a pronunciar su nombre.

"Bien, gracias… Yo… Vitya… He estado pensando en cosas y… y me di cuenta de lo inmadura que fui en nuestra última discusión. Por eso quiero pedirte disculpas."

"Te lo agradezco. Pero eso ya está en el pesado. No tengo ningún resentimiento hacia ti." Dijo y sonrió, aunque hubiese preferido no haberlo hecho, porque la muchacha tomó aquello de la manera equivocada.

"Oh, me alegro. Tal vez… podríamos arreglar las cosas entre nosotros. Yo estoy dispuesta a volver a intentarlo contigo." Dijo, jugando con la correa de su bolso, evidentemente intentando evocar una imagen de dulzura. "¿Aún estás soltero, verdad?"

"Sí. Pero… Lo siento. Ahora mismo tengo otras cosas en mente y no tengo tiempo para estar en una relación." Contestó, intentando sonar lo más neutral posible y no enfadado. Pues realmente le molestaba el hecho de que Yuki asumiera que seguía soltero porque aún quería estar con ella.

El rostro de la chica decayó, pero siguió sonriendo.

"Entiendo… Tal vez… ¿Podríamos comenzar de nuevo como amigos?"

"No veo por qué no." Contestó encogiéndose de hombros, más que nada porque quería terminar lo más pronto posible con aquella incómoda conversación.

"¿Tienes planes para hoy?" Preguntó Yuki de pronto al percatarse como Viktor miraba hacia la puerta, evidentemente intentando escapar. "Deberíamos salir a comer algo y ponernos al corriente."

"Lo siento. Quizás en otra ocasión. Ahora mismo tengo que ir a casa. Yuuri me está esperando." Respondió desviando la mirada hacia sus guantes, y antes de poder tomarlos, la muchacha chasqueó la boca con desaprobación.

"Yuuri… Siempre se trata de Yuuri." Murmuró con molestia contendida, cruzada de brazos, pero lo suficientemente alto para que Viktor escuchara su queja.

"Sí, ¿algún problema con eso?" Inquirió a la defensiva. Por alguna razón, Yuuri siempre se trató de una constante en sus peleas. Yuki parecía todo el tiempo estar celosa de él… ¿Sería acaso que ésta se había dado cuenta del crush que Yuuri tenía hacía él?

"No. Ninguno." Contestó la chica cambiando de actitud, la cual había sido previamente amable, a una tajante, y mirando a Viktor de pies a cabeza como si se tratara de algún criminal. "Sólo espero que no te atrevas a ponerle un dedo encima…" Dijo aquello último en tono de broma mientras atravesaba la puerta de salida, pero Viktor claramente pudo diferencia el veneno en su voz.

Yuki se había ido tan deprisa que ni siquiera le dio oportunidad de réplica. Aunque Viktor pensó que aquello fue lo mejor. No hubiese querido tener que volver a discutir con ella, y mucho menos en esos momentos en que sentía su sangre arder de coraje. No le importaba lo que la gente pudiera pensar de él, lo que sí no podría concebir es que la muchacha sugiriera que era un pervertido que se aprovecharía de Yuuri.

Viktor se fue tan molesto que olvidó sus guantes sobre la mesa.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

"¡Bien! ¿Ves lo fácil que era? ¡Me alegra de que nos hayamos entendido!" Dijo con una sonrisa triunfante después de detener las cosquillas. A pesar de que le había pedido ayuda a Yuuri a elegir el color de la última bufanda que empacaría, habría elegido la de color azul de cualquier forma para que combinara con el abrigo que le regaló.

Y cuando estuvo a punto de quitársele encima del menor, su cuerpo simplemente no se movió. Viktor entonces recordó la primera vez que su rostro estuvo así de cerca con el de Yuuri, cuando el pequeñín resbaló en el hielo unos años atrás. Yuuri ya no tenía las mejillas rechonchas y sus facciones faciales ya no era tan infantiles. Su cuerpo era más alto y desarrollado, aunque aún le llegaba a Viktor apenas la altura de los hombros; pero cuando peinaba su cabello hacia atrás éste lucía mucho mayor de lo que realmente era. Aunque sus tiernos y brillantes ojos chocolates seguían siendo los mismos.

"¿Vi-Viktor?" Le llamó Yuuri tras varios segundos de ninguno decir nada. Y Viktor por fin volvió en sí, dándose cuenta que sus ojos azules habían recorrido el rostro del moreno hasta fijarse en sus labios. "Tus manos… están frías." Dijo, con sus mejillas ruborizadas.

"… ¡Oh! Lo siento." El peliplateado soltó una risa nerviosa, y enseguida se bajó del él para sentarse al borde de la cama, dándole la espalada a Yuuri, intentando crear una barrera visual entre ellos.

Viktor de pronto no pudo evitar recordar las palabras de Mari…y la acusación de Yuki. Y eso lo hizo sentirse pésimo consigo mismo mientras su corazón latía de manera dolorosa.

Quizás no había sido tan buena idea llevar a Yuuri a Rusia con él después de todo. ¿Qué tal si su subconsciente lo traicionaba de nuevo? El hecho de que Yuuri tuviese un crush hacia él no necesariamente significaba que sus sentimientos eran mutuos… Incluso si así fuese, su diferencia de edades complicaba demasiado las cosas.

Tal vez… simplemente era cuestión de tiempo. Tal vez pronto el moreno se conseguiría una novia, o novio, y se olvidaría de él. A Viktor le dolía pensarlo de esa manera. Pero eso no haría que dejara de ver a Yuuri como parte de su familia. Ni siquiera le agradaba la idea de distanciarse de él.

El ambiente se estaba volviendo tan incómodo que Viktor sabía que debía ser él el que hablara primero.

"Qué raro… Creí que traía los guantes puestos." Dijo para romper el hielo, y Yuuri se echó a reír. Eso de alguna manera lo hizo sentirse un poco mejor.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Durante el vuelo a Rusia, Viktor pudo ver que Yuuri estaba tan nervioso que no había parado de temblar desde que abordaron el avión. Incluso le había ofrecido sentarse junto a la ventana para que pudiera admirar el interior de las nubes, pero el moreno enseguida se negó sacudiendo la cabeza. Viktor estaba consciente de que era la primera vez que Yuuri se subía a un avión, así que hizo todo lo posible por mantenerlo distraído y tranquilo, desde mirar películas, conversar sobre cualquier tema, y jugar con su DS.

Sus padres, que se encontraban a un asiento frente a ellos, al escuchar que Yuuri no se sentía muy bien, le ofrecieron medicina que la misma Nina tomaba para cuando se mareaba en los aviones.

"¿Ya te sientes mejor, Yuuri?" Inquirió Viktor luego de que terminaran de comer lo que la azafata les había servido. El moreno había dejado la mitad de su ración, simplemente jugando con la comida con el tenedor.

"Sí, un poco…" Contestó con una media sonrisa, aunque era obvio para Viktor que éste aún se sentía nervioso y mareado, pero que intentaba no ser una molestia para él y sus padres.

Aunque para Viktor no era ninguna molestia. En realidad, vio aquello como una segunda oportunidad de cuidar y mimar a un Yuuri enfermo (pues la vez anterior se encerró en su habitación y no salió de allí en días). Además, les había prometido a los padres de Yuuri que siempre cuidaría de él, ¿no?

"Quizás deberías dormir un rato." Sugirió mientras acariciaba las mejillas y frente de Yuuri en busca de fiebre, provocando que el moreno se ruborizara. Al no encontrar nada, entonces le ofreció una frazada que el japonés aceptó gustoso.

"Sí… Creo que tienes razón." Yuuri se envolvió en la frazada y trató de acomodarse en su asiento. Pero antes de cerrar los ojos, agregó. "Ugh, lo siento, Viktor. Se supone que esto sea divertido, pero…"

"Oh, no te preocupes por eso, Yuuri. Yo me estoy divirtiendo mucho." Le aseguró con su sonrisa de corazón. "Me divierte mucho cuidar de ti. Eres como un tamagotchi viviente. Aunque, bueno, a mí los tamagotchis siempre se me morían... Pero, ¡prometo que a ti no te dejaré morir! Es decir, Makkachin sigue vivo, ¿no?"

Tras escuchar aquello, Yuuri comenzó a reír. Y a pesar de que su estómago lo seguía molestando, se sintió mucho mejor, reflejándose aquello con una sonrisa más genuina.

"De acuerdo, Viktor. Dejaré mi vida en tus manos." Contestó siguiendo el juego. Pero, de alguna manera, ambos sabían que aquella fue una declaración real.

Cuando el moreno por fin se quedó dormido, apoyando su cabeza en el hombro del mayor a petición del mismo, Viktor también sintió sueño, y antes de descansar su mejilla izquierda sobre la cabeza de Yuuri, besó su frente.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

En el taxi que tomaron para ir a casa de sus familiares, Sergei se sentó el asiento delantero, lo cual lo aprovechó para matar tiempo y conversar con el conductor, mientras que Nina, Yuuri y Viktor fueron apretados en los asientos de detrás, con Vicchan y Makkachin acostados sobre sus piernas, pues les pareció feo meterlos en la cajuela junto con el equipaje. Al principio fue un poco incómodo debido a la falta de espacio entre había entre ellos, mas Viktor encontró una solución sencilla y fácil de ejecutar, que fue simplemente rodear los hombros de Yuuri con un brazo.

"A-ah, Viktor…, tu brazo podría adormecerse." Comentó Yuuri mirándolo de reojo, pero Viktor negó con la cabeza.

"No. Mi brazo estará bien… A menos que quieras sentarte sobre mis piernas." Agregó guiñando un ojo.

"Oh, no. Vicchan se ve muy cómodo en tus piernas. Y no quiero moverme para no despertar a Makkachin." Respondió riendo. Y la sonrisa del peliplateado se ensanchó. En otra época, Yuuri se habría cohibido ante la broma y hubiese girando la cabeza para esquivarla. Aún así, el moreno frunció el ceño y se acercó al peliplateado para, no precisamente susurrar, pero sí hablar en voz baja. "¿En serio crees que le agrede a tus primos? Yuri me dijo que eres insoportable cuando les hablas de mí…" Al escuchar eso, Viktor se ruborizó avergonzado. Tal vez no fue tan buena idea dejar que Yuuri y Yuri socializaran por Internet… "Quizás les caigo mal y no querrán conocerme."

"N-no. Nada de eso, Yuuri. Yura sólo quiere molestarte. Así es él." Contestó a la vez que, con una mano, intentaba que Vicchan dejara de golpearle en la cara con su cola mientras miraba excitando por la ventana cerrada. "Cuando le dije por videollamada que vendrías, pude ver lo feliz que se había puesto, pero intentó negarlo, claro." Rió. "Mientras que Georgi me dijo que esperaba a que le pudieras enseñar sobre Samurais. Le dije que yo podría hacerlo, pero aparentemente mi palabra no cuenta para él porque no soy japonés." Ahora ambos rieron. "Y Mila piensa que eres lindo."

"Oh…" Yuuri se ruborizó. "Ya…ya veo. En ese caso, espero poder llevarme bien con ellos."

"Por supuesto. ¡Ellos están ansiosos por conocerte!" Dijo confiado, pues no era mentira. Estaba completamente que sus primos amarían a Yuuri tanto como él (bueno, quizás no tanto como él).


PD: en el siguiente cap será la interacción de la familia rusa con Yuuri.

Sugerencias, quejas, mentadas de madre, mentadas de abuela, amenazas, cartas de amor, contrabando de ositos de gomita; dejen reviews.