Disclaimer: Pokémon y su trama no me pertenecen, son propiedad Game Freack y de la compañía Nintendo. La historia completamente de mi autoría, cualquier parecido con otra historia es pura coincidencia.


Agradezco a Srita. An por pedir la participación de Hikari Midori en esta Memoria.


Quinta Memoria
Almuerzo casero

—*—*—*—

Las noches de lluvia definitivamente eran las preferidas de muchos, en especial en la pacífica región de Kanto; las noches lluviosas significaban descanso, relajación, reuniones familiares y películas nocturnas, en la familia Tsukusama, las películas nocturnas eran la ley, sin embargo, al ser una familia pequeña conformada por dos mujeres y un hombre, las películas no siempre eran demasiado buenas.

Red suspiró al escuchar por décimo tercera vez a la chica de la película tartamudear, sí, porque las películas que Hanako y Leaf elegían no eran nada más ni nada menos que películas románticas, de esas dulces y empalagosas que tanto odiaba el campeón.

—¡Owww! —Chilló Leaf de nuevo aferrándose al brazo de su hermano menor con ilusión— ¡Que bello debe ser vivir en Kalos! ¡Mira eso! ¡Se les ve tan enamorados en ese jardín! También desearía que se me declararan bajo los cerezos.

En respuesta, sólo rodó los ojos, sinceramente, no estaría viendo la película de no ser por influenza de su madre (que dormitaba a su derecha) y las amenazas de Leaf. La imagen de la pantalla cambió, ahora, la protagonista (una tonta con falda) le entregaba tartamudeando como retrasada un bento a su amor. Red desfiguró su expresión a una de disgusto, esa película era realmente tonta.

Lo he hecho porque te quiero…

Si fuese Green, ya estaría vomitando.

Para su buena suerte, los créditos empezaron a pasar, tranquilizando al ya muy irritado Red que estaba por lanzar a su hermana del sillón y dirigirse a su habitación, sin embargo, la castaña se separó de él antes de que pudiese hacer algo, y se estiró dejando caer la manta que los había cubierto al suelo; observó a su madre, apoyaba su cabeza en el brazo del sofá, se había dormido a mitad de la película.

—Hey, Rojito —llamó su hermana viendo los créditos con una expresión pensativa—. ¿Crees que deba prepararle algo a Green mañana?

—¿Para qué?

—Mañana es esa reunión de los hospitales, ¿no es así? —Red asintió, extrañado que lo recordara— Pues eso, quizá pueda darle algo de comer.

—No hagas nada —le aconsejó aburrido buscando el control para quitar aquellos molestos créditos con el malo acompañamiento musical—. No sabes cocinar.

—Creo que puedo hacerle una hamburguesa —le ignoró—. ¿A quién no le gustan las hamburguesas? Con carne, pepinillos, lechuga, queso y…?

—Es alérgico a los pepinillos —dijo Red en un suspiro, preguntándose por qué la chica había pedido su opinión si iba a ignorarlo de todas formas.

—Oh… ¿pizza?

—No le gusta.

—Uh… ¿una salchicha [1]?

—Le desagrada el pan.

—¡Una ensalada de bayas!

—Eso es un bocadillo para Pokémon.

—¿Ensalada de verduras?

—Simple.

—¡Ensalada de pepinillos!

—Que es alérgico. —Red ya estaba hastiado de la conversación.

Leaf gruñó, de verdad que se estaba esforzando por pensar en una forma de agradar a Green, pero el irritante chico era más complicado de lo que esperaba. —¡No come nada de lo que sé hacer! ¿Qué más? ¿Le disgusta también el cereal?

—No, pero tú no sabes hacer cereal —puntualizó Red levantándose del sillón, y recogiendo la manta que Leaf había dejado en el suelo, con ella, cubrió a su madre que dormía plácidamente.

—Pero entonces… ¿qué le hago? —Preguntó la oji-azul cansada.

—¿No puedes dejarlo? O sencillamente compra un almuerzo casero en un restaurante corriente.

—¡No! —Exclamó Leaf seria, como si hubiese blasfemado en su contra— ¿No entiendes el mensaje, Red? ¿A caso no viste la película? Un almuerzo casero debe estar hecho con amor, no puede ser la fría comida de un vulgar restaurante que vende almuerzos a diez Pokédolares, debe ser diferente, ¿entiendes? Di-fe-rente.

—Estás diciendo que le harás el almuerzo tú. —Concluyó Red buscando estar seguro.

—Así es —contestó ella orgullosa.

—Con tu amor y calidez.

—Exactamente.

—… Lo piensas intoxicar, ¿verdad? —Cuestionó preocupándose en serio de no poder sacar a Leaf de prisión por homicidio y por tener que pagar el hospital de Green.

—¡Hey! —Se quejó indignada—. Puede que lo intoxique, ¿y qué? Lo que me importa es que se coma lo que le voy a preparar, incluso si es alérgico a la pizza.

—Pepinillos.

—¡Eso mismo! —Le restó importancia yéndose con toda la dignidad que tenía a su habitación.

Una vez solo, Red suspiró. La verdad, no entendía a Leaf, no entendía por qué se preocupaba tanto por Green o por qué actuaba como si tuviese que saldar una deuda con el castaño; pero de todas formas prefería no meterse en los asuntos de la chica, la verdad, no tenía ni las ganas ni la dedicación para averiguar demasiado de la extraña personalidad de su hermana mayor.

Miró a su madre.

—Descansa bien.

Apagó el televisor y subió las escaleras.

.-

Tres de la mañana, esa era una hora realmente extraña para que alguien llamara a la puerta, así que no era de extrañar que Yellow hubiese bajado somnoliento, con su pijama chocando con todo lo que se encontraba a causa de la oscuridad, tenía demasiado sueño y estaba más dormido que despierto como para enojarse. Su cabello rubio estaba creciendo, ya lo llevaba un poco arriba de los hombros, dándole una apariencia algo descuidada, aunque adorable, y como aún parecía chico, no veía la molestia a cortárselo.

Abrió la puerta, atendiendo al madrugador visitante.

—Viridian.

—Red-san, son las tres de la mañana… ¿pasó algo? —Preguntó antes de dar un gran bostezo.

—Hoy no podré asistir al lago.

Yellow se despertó un poco mirándolo desconcertado. —¿Por qué?

Ese día habían quedado en ir a un almuerzo de pesca, aprovechando que era el día de descanso del rubio y que Red estaba aburrido, pero el último no había recordado que ese día tenían la reunión en la liga. Yellow asintió.

—Está bien, Red-san, pero… ¿durará todo el día? ¿Y no podrías tomarte un descanso para venir?

—Si pudiera venir, lo haría —contestó con franqueza—. Lo dejaremos para mañana, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —afirmó el rubio—. Hasta mañana, Red-san.

Red solo asintió en respuesta, marchándose y perdiéndose entre las sombras del bosque. Yellow cerró la puerta, bostezó de nuevo y se dirigió a su habitación para continuar con su sueño, aunque mientras subía las escaleras le vino algo a la cabeza.

—No me dijo que no tenía un descanso…

.-

Finalmente, Leaf tuvo que pedirle ayuda a Dalia para prepararle algo decente y comestible a Green, puesto que su madre la había echado cruelmente de la cocina de su propia casa.

—No lo hago tan mal —dijo la castaña orgullosa de sí misma cortando unos tomates.

—Sólo ten cuidado con los dedos —pidió Dalia riendo mientras ella se encargaba de preparar la sopa que le darían a Green como almuerzo—. Es muy considerado de tu parte querer hacer este gesto por Green, Leaf.

—Lo sé —contestó sin una pizca de humildad, pero luego, sonrió melancólica—. Me alegra poder darle alguno que otro obsequio, le he hecho pasar por mucho. Haría lo mismo por Red, pero es un grosero.

Dalia se limitó a reír con gracia. —Pero no sabía que te preocupabas tanto por Green.

—¡Claro que lo hago! Supongo que es…

En ese momento sonó el timbre, Leaf fue a abrir, encontrándose con una chica de ropas sencillas, una blusa color índigo, falda rosa, botas de viaje y un gorro blanco, sostenía una mochila amarilla que reposaba en su hombro, parecía una entrenadora novata, su sonrisa nerviosa y amable la delataba.

La primera impresión de Leaf sobre la muchacha fueron deseos de robarle las botas.

—Disculpe, ¿es esta la casa de Green Oak? —Preguntó en voz suave, una que se le hizo familiar.

—Sí, ¿para qué lo necesitas? —Preguntó enarcando una ceja—. Uh… ¿nos hemos visto antes?

—No que yo recuerde —contestó la chica sorprendida por la pregunta, mas después de pensar un poco, pareció recordar algo—. ¡Oh! Espere, ¿no es usted la hermana de Red-sempai?

—Leaf Tsukusama —asintió la castaña consternada.

—¡Oh! ¡Un placer conocerla, Leaf-sempai! —La chica hizo una reverencia—. Soy Hikari Midori, habló conmigo cuando le informé del estado de salud de Red-sempai después de que fue atacado por…

—¡Ah! —Leaf no le dejó terminar, pues le había reconocido inmediatamente. La señaló sorprendida sin creerse que era ella— ¡¿Tú eres la campeona?! Pero…

«Si se ve tan inexperta» Pensó la castaña observando a la chica que la miraba con una sonrisa nerviosa.

—Lo sé, soy un poco joven, me lo han dicho seguido.

—Bueno —decidió cambiar de tema—. ¿Qué haces en Kanto?

—Oh, bueno, Green-sempai me llamó, vengo en representación de Sinnoh para participar en la reunión de construcción de hospitales, como en ciudad Corazón tenemos uno, Green-sempai pensó que sería bueno que explicara el proceso que llevamos a…

Y siguió hablando, pero Leaf ya no le prestaba atención, se había quedado en blanco repitiendo en su cabeza las palabras «llamó, participar, reunión, Green». Cuando ella había querido ir a la reunión le habían prohibido el paso, pero al parecer, una niña que no le llegaba ni a los hombros (era demasiado baja) podía participar e incluso parecía ser más importante que ella; su mirada se ensombreció, pero Hikari no lo notó.

—…Así que necesito saber dónde queda ciudad Verde. —Concluyó la muchacha de cabello azulado sonriendo.

—Ve por la Ruta 1, llegarás inmediatamente a Ciudad Verde, pregunta por dónde queda el gimnasio —aconsejó sonriendo de forma forzada.

Hikari observó la salida del pueblo y asintió. —Muchas gracias, Leaf-sempai, nos vemos.

Una reverencia más y Hikari se fue por la Ruta 1 con total tranquilidad, ignorando totalmente el hecho de que Leaf tenía un cuchillo en manos y ahora ansias asesinas también.

—¿Quién era, Leaf? —Preguntó Dalia curiosa una vez llegó a la cocina.

—Una entrenadora perdida —contestó la castaña dirigiéndose a la nevera y sacando un frasco de pepinillos de ésta. Green iba a pagar.

.-

La reunión tardó tanto como todos lo esperaron, charlaron todos los puntos que tenían que ver con la construcción de los hospitales, los líderes de gimnasio se vieron gratamente interesados en el proyecto, puesto que sólo había centros Pokémon y era momento ya de velar por la salud humana.

Ya tratados los puntos, seguían las planificaciones para empezar las construcciones, todos decidieron tomar un descanso de media hora para empezar a planificar con las energías repuestas; cada uno salió a almorzar, algunos traían su almuerzo, otros, como Sabrina, Erika y Blaine fueron a buscar un restaurante, solamente Green y Red eran los que no traían nada para comer y al parecer, no tenían apetito.

—¿No trajo almuerzo, Green-sempai? —Preguntó Hikari curiosa.

—Tengo una cafetera, sobreviviré con café —le restó importancia el chica castaño luciendo una sonrisa de autosuficiencia, al parecer, la cafetera que Leaf había encargado a sus espaldas con su dinero serviría de algo. —¿Y tú?

—Oh, unos amigos me prepararon el almuerzo —contestó mientras sacaba un bento de su bolso—, se están hospedando en ciudad Azulona, y aunque ellos no pudieron venir a la reunión decidieron prepararme algo para darme fuerzas.

La chica hablaba entusiasta, pero en cuanto abrió el bento, su sonrisa decayó.

—¿Qué pasó?

—Es shiitake [2] —dijo en un susurro, observando los pequeños pedazos del alimento en el arroz blanco, entonces, soltó una exclamación de molestia. —¡JUN! ¡Lo sabía, lo sabía! ¡Debí haber traído dinero! —Se quejó golpeándose la frente como diciéndose «tonta, tonta».

—¡Wow! ¡Espera! ¿Qué tiene de malo el shiitake? —Preguntó Green sorprendido por la actitud de la chica.

—Lo odio —dijo con una sonrisa depresiva—, jamás me ha gustado el shiitake.

—Oh, bueno, si quieres puedes ir a un restaurante, puedo pagar tu almuerzo.

—No, no se preocupe por eso, Green-sempai —dijo resignándose—. Me lo comeré.

Green se mostró confundido. —¿Por qué?

—Porque aunque Jun preparó shiitake aun sabiendo que lo odio (o quizá lo olvidó), es de las pocas veces que me prepara algo —su mirada de disgusto se volvió una más cálida—, fue un lindo detalle de su parte, por eso lo comeré… aunque… —se deprimió de nuevo— shiitake…

Green sonrió compadeciéndose de la muchacha, quizá, podría servirle un poco de café para ayudarle a bajar el mal sabor de su almuerzo.

—¡Green!

Todos voltearon a ver en cuanto reconocieron la voz de la hija mayor de los Tsukusama, la sonrisa de Leaf no presagiaba nada bueno para Green, quien ignorando las burlas de Brock –insultándolo–, se acercó hasta ella antes de que pudiese llegar con los demás líderes.

—Leaf, ¿qué haces aquí? —Preguntó el castaño con seriedad.

Ella sólo le extendió la cajita en la que se encontraba el almuerzo con una sonrisa indescifrable, el chico Oak la tomó con desconfianza y examinó su contenido, hallando una sopa que olía demasiado bien como para estar en manos de la chica.

—¿Qué es esto?

—Un almuerzo —comentó ella con naturalidad—, lo hice yo.

Green le observó confundido, antes de observar de nuevo la sopa, lucía como una sopa normal, con vegetales, un color decente y un olor exquisito. No estaba muy seguro de eso. —¿Tiene amoniaco?

—¡Hey! ¡Que no es como si buscara matarte! Vaya desconsiderado —se quejó cruzándose de brazos—. Solamente quería hacerte algo, ¿hay algo extraño en eso?

La repentina llegada de Leaf con una sopa de procedencia desconocida no le brindaba ninguna clase de confianza, es más, estaba seguro que si se tomaba aquella sopa sería de los primeros en estrenar los hospitales. Sin embargo, reconocía que Leaf no era alguien de demasiados detalles, ella era más de recibirlos que darlos y el hecho de ir a buscarlo para darle un humilde almuerzo era algo que no se veía todos los días.

—¿Tienes una cuchara? —Preguntó finalmente derrotado, se arrepentiría de ello, seguro.

.-

Definitivamente, Red debía agradecer infinitamente a sus largos viajes, puesto que había adquirido cierta resistencia a toda clase de situaciones, como esa, en la que estaba rodeado de personas comiendo a gusto y él apenas esperando a que terminaran. Suspiró, de verdad, era un tanto incómodo más considerando que Pika lucía hambriento, pero no se atrevía a pedir comida a ningún líder por la extraña selección de comida de cada uno de ellos.

—Red, ¿no trajiste nada de comer? —Preguntó una chica acercándose a él. El susodicho no respondió, la líder de ciudad Celeste suspiró mientras sonreía, sabiendo la respuesta—. ¿Quieres un poco del mío?

—No me gustan los sándwiches de vegetales —contestó el azabache de forma cortante, pero extrañamente amable—. Gracias, de todas formas.

Misty quedó pasmada por un momento, parpadeó un par de veces y no supo cómo reaccionar, Red Tsukusama no era un chico de modales, eso todo el mundo lo sabía, si te dirigía la palabra por un minuto, debías considerarte afortunado, por lo que, al escuchar ese "gracias", la pelirroja creyó que había alucinado.

—No… hay de qué… —asintió alejándose, ante la mirada sorprendida de los que estaban alrededor y habían escuchado al campeón agradecer el gesto de Misty.

—¡Pika pi! —Exclamó Pika llamando la atención de su entrenador. El Pikachu salió corriendo inmediatamente en dirección a un chico bajito de sombrero que traía en sus manos una bolsa de tela con detalles de pequeños Pichus en él.

—¡Hola Pika! —Saludó Yellow sonriente, abriendo los brazos para recibir al Pokémon y envolverlo en un cálido abrazo, después observó al entrenador de éste ampliando su sonrisa—. ¡Hola Red-san!

El campeón se levantó automáticamente y caminó hasta donde estaba el chico rubio, el sombro de los que estaban alrededor del campeón era realmente grande, puesto que Red estaba siendo más gentil de lo normal.

—¿Crees que esté enfermo? —Preguntó Surge a Brock, el que sólo se encogió de hombros.

—¿Qué haces aquí, Viridian? —Preguntó Red con seriedad una vez llegó frente a su amigo.

Éste le sonrió en respuesta mientras que extendía con una mano la bolsa que llevaba, mientras que con la otra alzaba a Pika—. Te hice el almuerzo, sé que no te gusta comer después de la una de la tarde, pero es necesario reponer fuerzas.

El campeón observó el contenido del almuerzo, viendo un bento común hecho con mucho esfuerzo y cariño, le recordaba un poco al odioso almuerzo de la horrorosa película de Leaf, pero éste se veía tan apetitoso que no se molestó en devolvérselo al rubio.

—Tengo palillos y tenedor, no sabía con qué querrías comerlo así que traje ambos —informó el chico mostrando los dos objetos.

Él optó por los palillos, sentándose en una banca acompañado por su amigo del sombrero que seguía dándole mimos a su Pikachu, esperando a que Red terminara para poder llevarse el estuche del bento; una vez el campeón terminó suspiró, Yellow realmente podía competir contra su madre en cuanto cocina se trataba.

Yellow se sorprendió cuando sintió la mano de Red sobre su cabeza, acariciándole como a un Pikachu.

—Buen trabajo —le felicitó con una sonrisa muy leve, aunque clara para los ojos verdes del guardabosque.

Yellow sonrió alegre, esa sonrisa le quedaba muy bien a Red.

—Fue un placer, Red-san.

Pero aquel momento se vio interrumpido por el grito espantado de una chica.

—¡AH! ¡GREEN, LO SIENTO, LO SIENTO, NO SABÍA QUE TU ALERGIA ERA TAN MALA! —Red reconoció inmediatamente la voz de su hermana—. ¡Dime que aún vives…! ¡Llamen a una ambulancia!

—¡Aún no se construyen los hospitales! —Exclamó la campeona de Sinnoh que sostenía a Green, quien se estaba hiperventilando.

—¡¿Por qué Kanto está tan descuidado en la salud humana?!

—Eh… Red-san, ¿qué está pasando? —Preguntó Yellow preocupado observando la escena donde varias personas (quienes aparentemente eran los líderes) se agrupaban para socorrer a quien sea que estuviese en el suelo moribundo.

El campeón sólo suspiró mientras negaba con la cabeza, Leaf de verdad estaría en serios problemas si Green moría. —Ve a casa, tengo algo que hacer.

—Pero…

—Llévate a Pika.

No dijo más, solamente se encaminó hasta donde se encontraba la pequeña multitud de personas abriéndose paso entre ellos, dispuesto a examinar a su mejor amigo.

.-

Mientras Pika dormía cómodamente en la cama de Yellow, éste sacó de debajo de su cama una caja de zapatos algo vieja y de cartón, donde guardaba algunas cosas como su primer dibujo de Red, las plumas de las aves legendarias y el bolígrafo de Pikachu de Red (el cual se lo devolvería algún día) y ahora, estaba el tenedor de aquella tarde, pero de entre todos los objetos, su atención se dirigió al primero.

Con una goma de borrar, deshizo la boca chueca del entrenador por una humilde, sutil y cálida sonrisa.

—Creo que deberías sonreír más, Red-san —opinó con una sonrisa alegre, imaginando que ése era el verdadero Red frente suyo.


ACTUALIZADO 23/09/2015


[1] Salchicha en referencia al Hot Dog, sin embargo, pongo salchicha nada más para no romper la cuarta pared incluyendo animales (el perro caliente) ni incitando el canibalismo hacia los Pokémon (?)

[2] Shiitake, unos hongos comestibles, como los champiñones.


Notas finales de capítulo: ¡Lamento muchísimo la tardanza, de verdad! ¡Pero la escuela...! ¡Los deberes...! ¡Mi internet...! *colapsa* Lo siento mucho, no sé qué más decir además de eso.
Muchas gracias a todos por sus comentarios, no podré contestar ninguno por culpa de mi falta de tiempo y mi internet odioso, pero les aseguro que los leo todos y me dan ánimos para continuar con esta re-subida de Memorias.

¡Muchas gracias a todos por leer!
Y perdón a ZardX, querida amiga, ¡me pasé tu cumpleaños! ¡Esto es imperdonable!
Lo mínimo que puedo hacer es dedicarte este capítulo y pedirte que me contestes el MP acerca de tu regalo, por haber estado tan fiel conmigo y la saga y tenerme tanta paciencia TWT

De nuevo, perdón y gracias por leer, por favor, díganme sus opiniones del capítulo, críticas, ideas, amenazas de muerte, lo acepto todo ya (?)

¡Nos leemos!
(Lo siento de nuevo... creo que sí tengo esa costumbre de disculparme demasiado).