¡Lamento la tardanza! Como algunos ya sabrán, no solamente me dedico a escribir fanfics, sino también a subir fanart y doujins viktuuri, los cuales los pueden encontrar en mis redes sociales (también pueden encontrar los links directos en mi perfil.)
Y hace unos meses me abrí cierta página que "fanfiction no permite ser publicitada"...PaEJEMtreEJEMon.
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¡Como sea, espero que disfruten el cap! ;D
Yuuri tenía 16 la primera vez que viajó a San Petersburgo, Rusia, con Viktor y sus padres.
Al principio Yuuri estaba realmente nervioso con la idea de conocer a la familia de Viktor, tanto que eso contribuyó bastante para que su estómago se revolviera durante el vuelo. No obstante, se sintió mucho mejor después de bajar del avión y de que el peliplateado le asegurara con su sonrisa de corazón que todo saldría bien.
Yuuri ya conocía un poco a los primos del peliplateado debido las fotografías que subían a sus redes sociales (no, no los espiaba… Traducción: sí, sí lo hacía), y porque de vez en cuando Viktor le contaba sobre ellos con entusiasmo.
De Georgi Popovich, de 19 años, sabía que era un mes menor que Viktor y que tenía muy mala suerte en el amor, lo cual provocaba que fuese una persona muy dramática y sentimental. Mientras que Mila Babicheva, de 18 años, era una chica más bien ruda y directa que, al igual que Viktor, era popular y debía rechazar a una cantidad considerable de chicos que la pretendían a diario. Y de Yuri Plisetsky, de 10 años, quien era el menor de los cuatro, y con quien ya había conversado algunas veces por chat, sabía que era una persona con poca paciencia y un gran amante de los gatos.
Y a pesar de ser todos los primos tan diferentes, lo que tenían en común con el muchacho japonés, era su hobbie favorito, el patinaje sobre hielo.
Tras salir de casa de los tíos de Viktor, donde solamente estuvieron allí un par de horas para comer y descansar un momento, Yuri le había mostrado a Yuuri su habitación y su vasta colección gatos de peluches y a su gato (real) Potya. Y cuando fue hora de ir a la mansión de los Nikiforov, se llevaron al rubio para que pasara la semana antes de Navidad con ellos.
"¡Viktor! ¡Quítame a tu perro de encima!" Gritaba Yuri mientras intentaba quitarse a Makkachin de encima, que le lamía la cara con entusiasmo. Tras ver aquello, Vicchan hizo lo mismo. "¡Oi! ¡Cerdo, el tuyo también!"
"No." Contestó Viktor ladeando la cabeza de manera negativa. "No hasta que dejes de llamar a Yuuri de esa manera. Es grosero."
"¡¿Pues cómo quieres que lo llame?!" Preguntó a la vez que alejaba su rostro de las lenguas de los poodles. Mientras, Potya miraba la escena sin inmutarse desde la cama de Viktor, acorrucado sobre las piernas de Yuuri.
"Pues… Por mi nombre…" Sugirió el moreno con una sonrisa tímida mientras acariciaba las orejas del gato. Realmente no se sentía ofendido por el apodo, simplemente sabía que el menor tenía una personalidad 'tsundere'.
"¡Pero es confuso! ¡Y sólo puede haber un Yuri en esta casa!" Aquello hizo que el japonés se sobresaltara.
"Pero si todos te llamamos Yura…" Comentó el mayor con la mirada entornada y una ceja alzada. Después dio un suspiro de derrota. "Mira, llámalo como quieras. Pero sólo no uses malas palabras, o les diré a tus papás. ¿De acuerdo?" Amenazó Viktor con una sonrisa 'inocente' mientras que tomaba a Makkachin de su collar y, con su otro brazo, cargaba a Vicchan.
"Está bien, está bien." Cedió el rubio mientras se limpiaba la cara de saliva. "Te llamaré Katsudon. ¿Es tu comida favorita, no? Y lleva cerdo, así que es casi lo mismo."
"De acuerdo." Contestó Yuuri escondiendo una sonrisa tras una mano. Ya sabía que, aunque intentara refutar, a Yuri no le importaría. Lo que no estaba seguro es cómo era que el niño supiese sobre su comida favorita.
Esa noche el trio se desveló jugando Resident Evil y otros juegos de zombies, y cuando llegó la hora de dormir, Yuuri y Yuri compartieron una de las habitaciones para huéspedes con Potya…, no sin antes el peliplateado haberle sugerido al moreno que durmieran juntos para tener una 'pijamada de mayores', algo a lo que Yuuri declinó sin pensarlo dos veces para evitar alguna situación incómoda debido a sus hormonas adolescentes, por lo que Makkachin y Vicchan terminaron acompañando a un desanimado Viktor en su habitación para que no molestaran al gato.
A Yuuri normalmente no le gustaba compartir habitación, mucho menos la cama. Incluso cuando tenía que dormir con sus propios primos tenía problemas para conciliar el sueño. No obstante, en ese momento estaba ya tan cansado por el viaje en avión (y sus previos mareos) que ni le importó que Yuri tuviera que dormir en la misma cama que él. Además, el colchón era bastante espacioso y ambos eran de complexión pequeña, así que tenían el suficiente espacio por si querían rodar.
Cuando el moreno estaba a punto de quedarse dormido, el rubio habló.
"Katsudon, ¿qué intenciones tienes con Viktor?" Si Yuuri hubiese estado tomando agua en ese momento, seguro que la habría escupido.
"¡¿Qué, qué?!" Se giró sobre su almohada para ver al menor, aunque la oscuridad y su falta de lentes hicieron que solamente pudiera visionar una cara borrosa.
Yuuri no confiaba mucho en su nivel de inglés, pero aquella preguntaba sonaba como si Yuri creyera que él y Viktor… No. Seguro que algo se estaba perdiendo por culpa de la traducción en su cabeza.
"Viktor siempre está hablando de ti hasta el cansancio, y ahora te atrae a Rusia con él porque parece que no puede estar ni un segundo sin ti." Prosiguió como si aquello fuese la explicación definitiva de su pregunta, sonando más bien pensativo mientras hablaba. "Pero no sé lo que tú opines de él. Es decir. ¿Por qué estás aquí?"
Yuuri pudo distinguir los ojos verdes mirándolo con expectativa. Y por un momento temió a que Yuri lo estuviese acusando de algo. ¿Es que el rubio creía que solamente estaba con Viktor por su dinero? Lo menos que quería es que alguno de sus primos lo odiara por alguna clase de malentendido, así que hizo su mejor esfuerzo por explicarse mientras intentaba no entrar en pánico.
"¡Yo-yo creo que Viktor es genial! Si-siempre lo he admirado mucho… Él es quien me enseñó a patinar y a tener un poco de más confianza en mí mismo, y ha sido un muy buen amigo para mí todos estos años. Él es…" De manera quizás inconsciente, Yuuri dio un suspiro de resignación. "… Él es como un hermano mayor para mí…" Y tras decir aquello, Yuri se rió con sorna.
"Claro. Hermanos." Se dio la vuelta en la cama, dándole la espalda. "Supongo que eso nos hace primos, a ti y a mí." Murmuró y no dijo nada más, mientras que Yuuri abría sus cansados ojos con sorpresa.
¿Acaso el pequeño Yuri… le estaba dando la bienvenida a su familia?
A la mañana siguiente, los primos y el moreno despertaron después del mediodía. Más bien, Yuri y Viktor despertaron después del mediodía, mientras que el peliplateado intentó despertar al moreno sacudiéndolo de los hombros, pero no funcionó. Y no fue hasta que Vicchan y Makkachin le lamieron la cara que éste por fin abrió los ojos. A pesar de ser hora de la comida, Nina no tuvo problemas en prepararles ella misma syrniki, que era una especie de panqueque que se sirve en el desayuno, y chocolate caliente, mientras que la servidumbre se encargaba de acomodar la mesa. Yuuri tuvo que tomar tres tazas de chocolate caliente hasta que dejó tiritar de frío. La mansión tenía calefacción, pero eso no significaba que su cuerpo estuviera acostumbrado al clima del exterior. Aunque a Viktor tampoco le molestaba sentarse a su lado para 'compartir calor'.
"¡¿Dónde está?!" Escucharon de pronto a una chica gritar en ruso, al tiempo que unos ligeros pero rápidos pasos se acercaron a la habitación de Viktor hasta que la puerta se abrió de manera estruendosa.
Yuuri entonces vio a Mila, quien miraba frenéticamente hacia todos lados hasta que sus ojos azules, muy parecidos a los de Viktor, por fin se posaron en él. Una gran sonrisa apareció el rostro de la muchacha antes de echarse sobre él para abrazarlo. Vicchan logró escapar un segundo antes de la colisión, asustando también a Potya, y Yuuri se tensó entre los brazos de la pelirroja, pues no estaba acostumbrado a que chicas lo abrazaran. Con Yuuko tenía esa confianza debido a todos sus años de amistad. Aunque la hermana gemela de Michele, Sara, últimamente también solía abrazarlo y bastante seguido…
"Oh, Viktor. ¡Tenías razón! ¡Yuuri es muy lindo y abrazable!" Dijo Mila cambiando al inglés, y el japonés se ruborizó tras poder entenderla. "Dime, Yuuri, ¿tienes novia?" El moreno entonces miró al peliplateado con súplica, pues no tenía ni idea de qué se supone que tenía qué hacer en esa situación.
"Mila, basta." Dijo Viktor con el cejo fruncido, yendo hasta ella para tomarla de los hombros y alejarla del moreno. "Yuuri es un chico tímido. Déjalo en paz."
"Sí, bruja. No seas una asalta cunas. Ya tenemos suficiente con uno en la familia." Dijo Yuri mientras buscaba a Potya debajo de la cama, lo que provocó que Mila riera y Yuuri mirara a los tres con confusión.
"Hey, ¡solamente era una pregunta! No importa qué tan lindo sea Yuuri, yo los prefiero mayores." Dijo guiñando un ojo con coquetería, y el moreno miró hacia otro lado, con su rostro lleno de vergüenza.
"No, Yuuri no tiene novia." Contestó Viktor por él mientras se sentaba a su lado en la cama, pasando un brazo por sus hombros, y miró a su prima con desconfianza. "¿Por qué lo preguntas?"
"Oh. Es sólo que Georgi rompió con su nueva novia hace unos días, así que pregunté para saber si Yuuri tenía una y advertirle que no la mencionara para que Georgi no se deprimiera más."
"Ah, entiendo." Viktor asintió con la cabeza, como si aquello fuese una verdadera razón válida.
"Por cierto, Viktor. ¿Ya sabes a cuáles partes de la ciudad le mostraremos a Yuuri?"
"¡Oh, sí! Ya tengo todo un itinerario planeado." Respondió animado. Y después se giró hacia el japonés con su sonrisa de corazón. "San Petersburgo tiene muchos lugares interesantes. ¡Quiero llevarte a conocer la Catedral de San Isaac! ¡Tiene una copula dorada en la punta y una vista hermosa de la ciudad! Después podríamos…"
"Espera, ¿lo llevarás al Puente Potselúev?" Inquirió Mila intentando no reírse, y Yuri hizo un gesto de disgusto.
"¡N-no!" Viktor contestó de inmediato, forzando su sonrisa. "Bueno, tal vez… Quiero decir. Está cerca de la Catedral de San Isaac, y pues…" No supo cómo continuar, paseando su mirada avergonzada hacia alguna esquina de la habitación.
Yuuri no podía ver su rostro, pero podría apostar que Viktor estaba ruborizado.
"¿Por qué? ¿Qué tiene de especial ese puente?" Inquirió el moreno, confundido por sus reacciones.
"Postselúex literalmente significa 'de los besos'. El Puente de los besos." Informó la pelirroja fingiendo una sonrisa inocente. "El puente de los besos es obviamente un lugar a donde las parejas acuden a observar el paisaje durante una cita. Tomados de las manos y besándose." Hizo hincapié en la última palabra, y Yuuri también sintió su rostro arder con el sólo hecho de imaginarse a Viktor y a él…
No, no. El peliplateado simplemente quería mostrarle su ciudad natal y nada más. No tenía sentido intentar fantasear sobre eso, y menos en público.
"¿Cuándo iremos a la pista de patinaje?" Preguntó Yuri tras haber recuperado a su gato. "Quiero ver si el Katsudon en verdad sabe patinar."
"¡Oh! ¡Yo también quiero ver a Yuuri patinar!" Exclamó Mila animada, y a Yuuri le sorprendió que la chica rápidamente asumiera a que se referían a él. "¿Viktor es tu instructor, cierto? ¿Qué tal si vamos hoy vamos a la pista y mañana a la catedral?" Sugirió ahora mirando a su primo mayor, el cual asintió luego de dar un suspiro de derrota.
"Tienes razón. Ya pasa del mediodía, y el tour en la catedral ya debe de estar lleno. ¿Tú qué opinas, Yuuri? ¿Quieres mostrarle a mis primos todo lo que has aprendido de mí?" Dijo guiñando un ojo.
"Ah. De acuerdo." Yuuri sonrió, con sus mejillas ligeramente ruborizas y sintiendo su corazón latir con más fuerza al tener los ojos azules de Viktor mirándolo con tanto afecto.
Los chicos continuaron conversando unos minutos más hasta que el último ruso que faltaba entró a la habitación y se presentó ante el chico japonés.
"Yo soy Georgi Popovich. Es un placer al fin conocerte, Yuuri Katsuki." Dijo un muchacho de la misma edad que Viktor, también de ojos azules pero cabello negro, quien parecía tener una constante aura dramática a su alrededor. "Viktor siempre está hablando de ti. Dice que puedes contarme sobre el folklore japonés." Yuuri rió y asintió con la cabeza.
Durante la caminata hacia la pista, Georgi estuvo haciendo preguntas sobre samuráis, mientras que Mila se divertía molestando a Yuri cargándolo a ratos sobre sus hombros, y Viktor tenía una mano sobre los hombros de Yuuri para 'evitar que se perdiera entre las calles'.
Debido al tipo de preguntas, Yuuri pudo darse cuenta que Georgi estaba más bien interesado en los ideales 'románticos' del Bushido de los samuráis. Aunque él, siendo japonés, sabía que la fama actual de los samuráis no era más que mitología moderna, pues desde la Era Meiji éstos comenzaron a ser tratados como simple servidumbre por los shogunes, o como perros sin dueños (ronins) por la sociedad si es que éstos no tenían a un daimio a quien seguir; pero Yuuri no tenía el corazón para matar las ilusiones del ruso moreno de esa manera, así que le contó todo 'lo bueno' sobre ellos que podía recordar de las lecciones de historia de la escuela.
"Los ninjas son mejores" Dijo Viktor de pronto, dirigiendo su sonrisa de corazón hacia el japonés. Georgi lo miró con el cejo fruncido.
"Obviamente no has puesto nada de atención a lo que Yuuri dijo. ¡Los samuráis son asombrosos y le ganan a los ninjas!" Espetó con voz solemne.
"¡Por supuesto que no!" Exclamó el peliplateado, con actitud infantil. "¡Yuuri! ¿A ti qué te gusta más? ¿Los samuráis o los ninjas?" Dijo haciendo hincapié en la última palabra, y el moreno menor tragó saliva.
"Um… ¿Quieres honestidad o que me ponga de tu lado?" Fue lo único que atinó en responder al tener los ojos azules tan intensos de Viktor puestos en él. El peliplateado soltó un bufido de irritación, pero enseguida sonrió de manera genuina.
"Honestidad. Quiero que siempre seas honesto conmigo, a pesar de que sea una respuesta que no me agrade o me haga sufrir…mucho..." Dijo, ya imaginando su respuesta, y Yuuri no pudo hacer otra cosa que reír nervioso.
"Samuráis…"
"¡Ja!" Georgi levantó un brazo en señal de triunfo.
"Yuuri, me has roto el corazón…" Se quejó el peliplateado mientras echaba todo su peso sobre los hombros del japonés para 'llorar', y el menor le dio palmaditas en la espalda al tiempo que intentaba sostenerse el peso de ambos.
"Lo superarás." Dijo Yuuri riendo.
"¡Nunca! ¡He sido traicionado por la persona en quién más confió en este mundo!"
"Viktor, no seas tan dramático." Dijo Mila rodando los ojos. "No puedes obligar a Yuuri a que le gusten las mismas cosas que a ti. Madura ya por favor. Tienes 34 años..."
"Es cierto. Ya estás viejo para llorar de esa manera." Dijo Yuri de manera burlona.
"¡Pero apenas cumpliré los 20!" Replicó ofendido.
"Tu cabello es gris. Tu argumento es inválido."
"¡Es plateado!" Gritó sintiéndose muchos más agredido por su familia, y Yuuri sólo pudo seguir dándole palmaditas como consuelo.
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"¿Estás seguro de que no quieres acompañarme, Yuuri?" Inquirió por tercera vez Viktor, quien su rostro en serio parecía suplicar por su compañía, pero el moreno sacudió la cabeza.
"Ve con tus amigos, Viktor. Seguro que quieres pasar tiempo con ellos y ellos contigo." Contestó Yuuri con una sonrisa despreocupada.
Viktor había quedado en reunirse con sus antiguos amigos de escuela un par de días después de su llegada a San Petersburgo, reunión a la cual Yuuri lo habría acompañado si no fuera porque ésta acabaría en una discoteca, con alcohol y quién sabe que otras sustancias peligrosas, y que Georgi tampoco había querido asistir a pesar de que se suponía que también eran sus amigos.
Aunque Yuuri ya hubiese probado el sake (con supervisión de sus padres), y que sabía que con 16 años ya podía beber legalmente vodka en Rusia, el moreno simplemente no quería ser una carga para el peliplateado. Además, aún no estaba acostumbrado al frío de la ciudad y verdaderamente no quería salir de la comodidad de la calefacción de la mansión.
Después de la cena, Viktor se marchó con sus amigos y Yuuri se quedó con Georgi, Mila y Yurio en la habitación del peliplateado. Georgi y Yurio estaban ocupados jugando Resident Evil en modo cooperativo, sentados en el piso y pegados a la televisión, mientras que Yuuri los miraba desde la cama esperando su turno para jugar. Mila entonces se acostó a su lado y sonrió.
"Así qué… Dime, Yuuri, ¿cómo funciona el sistema legal en Japón?"
"Eh… ¿en qué sentido?" Inquirió Yuuri, confundido por la repentina pregunta y el tono de abogada de la pelirroja.
"Por ejemplo…" Se llevó un dedo a los labios y levantó la mirada al techo, un gesto que reconocía que Viktor también hacía seguido cuando pensaba. "¿Cuál es la edad mínima de consentimiento en Japón? Si es que lo sabes."
"Oh. Es a los 13 años."
"¡¿Qué?!" Exclamó sorprendida y escandalizada. "¡¿13 años?! ¡Pero si la edad de consentimiento en Rusia es de 16 años!" Yuuri se encogió de hombros.
"No tengo idea. En Japón es normal que la gente se case desde antes de los 18 años si es que cuentan con el permiso de sus padres."
"Oh… Es decir, hipotéticamente hablando, si tú y Viktor quisieran ser novios en Japón…"
"¡Mila!" Georgi pausó el juego y la amonestó con la mirada, como si la estuviese regañando por algo que no se suponía que debía decir, mientras que al japonés se le pintaron las mejillas de rojo.
"Dije hipotéticamente." Repitió con el cejo fruncido, pero no molesta. "A menos que quieran que use a Yura y a Viktor en el ejemplo, lo cual agregaría incesto y pedofilia a la ecuación."
"Sí, a mí no me metan." Dijo el rubio mirando a todos con ojos asesinos.
"Como decía entonces…" Continuó la muchacha al no recibir más negativas. "Si Viktor y tú quisieran ser pareja, tú con 16 años y él ya con sus 20 años, ¿eso sería legal?"
"Umm… Técnicamente sí lo sería si nuestros padres lo permiten." Contestó escondiendo su rostro tras una almohada, ya no pudiendo ruborizarse más. Esperaba que la curiosidad de Mila fuera sólo eso, simple curiosidad sobre cómo funcionaban las leyes de otro país; y que la muchacha no estuviese implicando que 'pudiera' haber algo entre Viktor y él. "Aunque…" Agregó pronto. "…sería legal, pero siendo que ambos somos hombres, sería eh… mal visto ante la sociedad."
"Uhm, ya veo. En Rusia es lo mismo." Mila dio un suspiro que parecía ser de decepción, y entonces cambió de tema. "¡Hey, Yura! ¡Te vi morir, pásame el control del juego!"
Más tarde, en la noche.
Mientras Yuri y Yuuri dormían, el moreno despertó abruptamente al escuchar el chirrido de la puerta abriéndose, entonces pudo ver una figura negra que se quedó apoyada contra la puerta.
"¿Viktor?" Inquirió con algo de miedo a que se tratara de un ladrón, y enseguida buscó sus lentes para ponérselos cuando el peliplateado afirmó con un gruñido. Yuuri bajó de la cama y enseguida se acercó, pudiendo oler el alcohol que emanaba del aliento de Viktor. "¿Qué tan borracho estás?" Preguntó en japonés.
"No mucho…creo." Contestó en el mismo idioma. "Tal vez… más de lo que creía. Pensé que esta era mi habitación…" Dijo riendo, pero calló cuando se llevó una mano a la boca, como si fuera a vomitar.
"Baja la voz. Despertarás a Yura." Le amonestó Yuuri con el cejo fruncido, un poco molesto porque había escuchado rumores sobre lo 'demasiado cariñoso' que se ponía Viktor en fiestas cuando bebía de más (y el hecho de haberlo visto besar a otro chico, cuando aún era novio de Yuki, estando sobrio, hacía que Yuuri no supiese realmente en qué creer). "Ven, te llevaré a tu habitación." El menor le permitió al peliplateado apoyarse sobre sus hombros.
"Lo siento… ¿Estás molesto conmigo por qué te desperté?"
"N-no, no estoy molesto contigo…" Yuuri no podía decirle que en realidad se sentía molesto consigo mismo por sentirse tan celoso de cualquiera que tuviese la fortuna de obtener aunque sea un poco del afecto de Viktor. Eso sonaría ridículo. "Parece que te divertiste con tus amigos." Comentó para cambiar de tema.
"No realmente." Contestó el peliplateado con rostro serio luego varios segundos de silencio, en los que Yuuri pensó que quizás Viktor no lo había escuchado. "Ya no quiero saber nada de esas personas."
"¿Eh?" Yuuri lo miró con incredulidad. "¿Sucedió algo malo?" Preguntó, pensando en que quizás sus amigos se habrían emborrachado demasiado e iniciado una pelea, aunque Viktor parecía ileso. Quizás fueron gritos.
"No quiero hablar de eso." Contestó Viktor con brusquedad, tanta que hizo un gesto de molestia y se llevó una mano a la sien. Yuuri se tensó, pensando que el peliplateado se había molestado con él por preguntar. "No, no, perdona." Rápidamente rectificó. "Me refería a que ahora mismo me duele la cabeza. Podemos hablar de eso mañana." Intentó sonreír como si nada hubiera sucedido, y Yuuri se sintió aliviado, aunque podía ver lo cansado que Viktor se encontraba debido a que luchaba por no dormirse de pie.
"De acuerdo. Ya llegamos." Dijo Yuuri mientras ayudaba al mayor a sentarse sobre su cama, tarea que hubiese sido más sencilla si Makkachin y Vicchan no hubiesen intentado tumbarlos a ambos para jugar. "¿Cómo te sientes, Viktor? ¿Quieres agua? ¿Necesitas ir al baño?" Yuuri ya tenía experiencia tratando con las famosas 'borracheras felices' de su padre (atracción principal del onsen en días festivos). Honestamente, esperaba no heredar su efusividad al beber.
Viktor negó con la cabeza, y lentamente comenzó a quitarse los zapatos y su abrigo junto con su bufanda azul, las cuales el moreno tomó y las dejó en una silla cercana, y entonces el peliplateado se acostó en la cama. Los poodles se apresuraron a echarse a su lado.
"Estoy bien, Yuuri, gracias. No estoy tan ebrio. Sólo un poco mareado."
"De acuerdo, pero si te sientes mal durante la noche, puedes llamarme al celular, y si ya es muy grave, entonces tendré que decirle a tus papás." Dijo intentando a que no sonara a amenaza, pero el peliplateado dio un suspiro de resignación.
"Es cierto. Mamá odia verme ebrio. Por favor, déjame morir primero antes de verla enojada." Suplicó tomando la mano de Yuuri, utilizando sus ojos de perrito regañado a punto de llorar, pero Yuuri rió.
"Lo siento. Prefiero ver a tu madre enojada antes que verte morir."
Viktor no contestó, pero su sonrisa se volvió más brillante antes de que sus párpados por fin se rindieran y se cayera dormido. Yuuri acomodó la mano de Viktor de vuelta en la cama, y postró sus labios sobre su frente. Viktor ya lo había besando varias veces en la frente antes, cada vez que se encontraba enfermo, ¿entonces no sería raro que Yuuri también lo besara en la frente en ese momento que se sentía mal, no? O al menos fue lo que se dijo a sí mismo para no sentir que se estaba aprovechando de la situación.
A la mañana siguiente, la familia se reunió a desayunar, todos menos Viktor, lo cual Nina notó antes de sentarse y dio un chasquido de desaprobación, pero aún así la comida continuó con relativa calma, sin contar que Yuri era demasiado escandalo al masticar y Mila se burlaba de él por eso.
Después de comer, Sergei preguntó a los chicos si saldrían a algún lado o esperarían a que despertara Viktor, a lo que Georgi y Mila hablaron por todos y dijeron que aprovecharían su ausencia para buscarle un regalo de cumpleaños.
"¿Qué podemos regalarle a Viktor? Es difícil saber que darle, él tiene todo." Comentó Georgi mientras miraba referencias en su celular sobre '¿Qué regalarle a los niños ricos?'.
"Pongámosle un moño al Katsudon y listo." Dijo Yuri y Mila rió, mientras que Yuuri enrojeció.
"Bueno, en cada cumpleaños le he regalado accesorios y le han gustado." Dijo Yuuri, recordando que Viktor en ocasiones aún utilizaba la primera pulsera que le regalo, la que tenía poodles ilustrados.
"Wow, que extraño." Dijo Mila de pronto, mirando la pantalla de su teléfono. "Sasha dice que su hermano Alexei le dijo que ayer Viktor se fue muy enojado de la fiesta, pero que no sabe por qué, y Sasha pregunta si nosotros sabemos."
"¿Quién diablos son Sasha y Alexei?" Preguntó Yuri, aunque Yuuri también quería saber.
"Ah. Alexei es uno de los amigos de Viktor, o ex-amigo según lo que leo, y Sasha es su hermana menor. Ella es mi compañera de clases." Entonces la pelirroja se volvió hacia el japonés. "Yuuri. Tú viste a Viktor llegar anoche, ¿te dijo algo al respecto?"
"Umm…sí, eso creo. Viktor dijo que 'ya no quería saber nada' de sus amigos, pero que me contaría después lo que le sucedió. Estaba mareado y con sueño."
"Ya veo. Entonces debieron hacer o decir algo muy malo para que Viktor se haya enfadado con ellos. Él rara vez se enoja." Mila dijo quitándole importancia al asunto. "Mejor para nosotros. Alexei es una persona muy desagradable. Ya sabes, el típico macho que cree que la mujer debe ser sumisa y estar en la cocina; y su hermana, Sasha, es la típica feminista que cree que los hombres sólo son un banco de esperma. Incluso una vez se le insinuó a Viktor cuando éramos más jóvenes, hasta que le pedí de buena manera…" Mila mostró un puño, y Yuri asintió con aprobación. "…que por favor dejara a mi primo en paz. Viktor solamente se hizo amigos de ellos porque son tan desagradable que, incluso las chicas que lo acosaban, nunca se acercaban a él cuando Alexei y su grupo de amigos estaban cerca."
"Y pensar que una vez casi le pido una cita a Sasha." Dijo Georgi ladeando la cabeza, fingiendo estar decepcionado de sí mismo. Yuuri entonces comprendió que Viktor realmente hablaba en serio cuando dijo que no quería volver a saber nada de sus amigos. "Bien. Ya que Viktor nos lo dirá después... Por ahora, deberíamos continuar buscándole un regalo."
Mientras los rusos y el japonés continuaban por las calles nevadas en una búsqueda que parecía que no daría frutos pronto, la mirada de Yuuri se detuvo en una tienda de ropa, específicamente en el cuello de uno de los maniquís.
"Oh, creo que sé de algo que Viktor no tiene." Comentó Yuuri con una sonrisa triunfante, y los primos rusos confiaron en su elección.
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