Hola a todo el mundo.

Les he traído un nuevo capítulo de Nuestra Historia. Por ahora no diré nada, espero les guste.

Nos leemos en las notas finales.

Disfruten su lectura :D


Capítulo 40

Mi misión, Siberia


Cuando se bajó de la furgoneta y miró con un poco más de detención las enormes puertas de la entrada sintió un fuerte dolor de cabeza. Un recuerdo vino a su mente de cuando era el arma programaba para probar las habilidades de los nuevos experimentos. Había probado la fuerza de esos sujetos y, ahora que era consciente del mal que podían causar, temía los estragos que podrían causar estando libres. Fácilmente podrían dominar el mundo en una semana y no había nadie capaz de detenerlos, por lo que agradecía a todas las deidades y santos que existían el hecho de que nadie los había encontrado en todos esos años.

Tomó una profunda respiración del gélido aire nevado de Siberia y dio el primer paso hacia la puerta. Accedió al panel de control de manera automática, y de la misma forma sus dedos discaron la contraseña para entrar. Ya no le sorprendían tanto como antes aquellas pequeñeces.

Al entrar pudo observar lo ruinoso de las estructuras; el óxido carcomiendo las superficies por todos lados. Caminó por pasillos y bajó por elevadores hasta llegar a la planta secreta subterránea en que había puesto a prueba con su propio cuerpo a los sujetos experimentales. Su corazón latía desbocado ante lo que vendría y de pronto un maullido proveniente de su chaqueta lo sobresaltó. Había olvidado que Stan todavía estaba con él.

―Tenemos una misión muy importante Stan, ―susurró―así que guarda silencio.

Sabía que estaban completamente solos y que no era necesario susurrar ni mantener silencio, pero no podía evitarlo. Sentía que, de alguna forma, alguien podría descubrirlos e impedir su misión.

Cargó el arma y se adentró en un largo pasillo buscando sus objetivos.

•••

El viaje dentro del quinjet fue incómodo para todos; la tensión podía sentirse en el ambiente.

La pelirroja estaba al fondo del quinjet acompañada por un silencioso doctor Banner y un inquieto Clint Barton. Clint sabía que si Tony hubiera terminado aquella frase hace unos minutos, el equipo se habría roto. Estaba seguro de que el orgullo de Tony le haría decir las palabras incorrectas; "… si no te gusta, bien puedes irte de la torre", esas eran las palabras que se repetían en su mente con la voz del millonario una y otra vez. JARVIS había interrumpido en el momento preciso y lo agradecía; sabía que las cosas entre ellos se arreglarían con el tiempo, pero si esa conversación hubiera terminado, no estaba tan seguro de que se hubieran podido arreglar. Entre el orgullo de Tony Stark y el de Natasha no sabía cuál era más grande y peligroso.

―Natasha. ―Se escuchó la voz suave de Bruce.― Natasha, escúchame.

La espía lo miró con el ceño fruncido, pero sus ojos se suavizaron, no demostraban su rabia.

―Vamos, Natasha. Sabes que estás haciendo una tormenta en un vaso de agua. Los chicos parecen estar bien juntos; se llevan mejor desde hace meses, Tony ha dejado de salir de noche a emborracharse y no se ha metido en líos de faldas tampoco. Steve se ve más feliz y lo sabes. Todos lo habíamos notado.

―Pero-

―Sé que conoces a Tony desde mucho antes, pero todos merecemos otra oportunidad.

Una mueca de disgusto apareció en el rostro de la mujer porque sabía que su pareja tenía razón y por fin pareció dar su brazo a torcer cuando descruzó los brazos y los dejó caer a sus costados con un suspiro pesado. Ella también había tenido una segunda oportunidad, pero eso no quitaba el hecho de que no confiara en Stark.

―Me gusta cómo se ven juntos. ―Mencionó Clint como si nada. La mirada fulminante de Black Widow le hizo temblar, mas no por ello iba a retractarse. ―Al menos dales el beneficio de la duda. Si son felices y las cosas funcionan, bien. Si no funciona, ya veremos… ―Se encogió de hombros. ― Si es que pasa. ―Aclaró y comenzó a contar sus flechas.

Mientras, en el otro extremo de la nave, Steve y Tony estaban algo más tensos por la situación.

Tony ocupaba el asiento del piloto y Steve estaba a su lado, en el otro asiento, ambos en silencio. De pronto la voz del mecánico se escuchó.

―No tiene ningún derecho a decir lo que dijo. ―Sus dientes juntos, apretados por la rabia.

―Lo sé.

―No tenía ningún derecho a juzgar mis sentimientos según mi pasado. Te amo, Steve y sé que es difícil creer que cambié, pero es cierto. Tienes que creerlo.

―Lo hago, Tony. Sé que me quieres-

―Te amo. ―Corrigió.

―Sé que me amas, ―sonrió― puedo verlo en tus ojos. Yo también te amo.

― ¿Cómo puedes estar tan seguro con solo ver mis ojos? Son solo ojos. ―Dijo en su habitual tono de niño malcriado y caprichoso. Su rabia había disminuido un poco al hablar con Steve.

―Porque tus ojos son los más expresivos que he visto en toda mi vida, Tony. Tus ojos brillan cada vez que nuestras miradas se encuentran, se oscurecen y se nublan por el deseo cuando hacemos el amor, y eso no se puede fingir.

―Banner nos apoya. ―Dijo después de un momento de silencio, intentando no sonrojarse por lo que Steve la había dicho. ―El hará entrar en razón a la arañita.

―Eso no será necesario, cambiará de idea cuando piense las cosas en frío. No le gustó enterarse por los medios de algo que estaba ocurriendo frente a ella. ―La voz de Clint los sorprendió a ambos. ―Ustedes tenían un romance bajo su nariz y eso le molestó. Se le pasará cuando su orgullo deje de estar herido.

El moreno lo miró con una ceja alzada.

―La conozco mejor que nadie en esta nave. ―Dijo el arquero con simpleza.

― ¿Eso quiere decir que no te pondrás de parte de tu mejor amiga? No sabía que eras suicida, Légolas.

―Meh… creo que hacen buena pareja, y confío en mis instintos. ―Diciendo esto se dio media vuelta y volvió atrás para limpiar sus flechas bajo la peligrosa mirada de la exasesina.

―Hacemos buena pareja, ¿escuchaste? ―Rió el moreno. ―Dos de tres… no está nada mal.

Steve se levantó de su asiento y se paró junto a él. Tony iba a preguntar, pero fue callado con un beso.

•••

Las horas pasaron y cuando JARVIS consiguió el permiso necesario para aterrizar y reconocer el terreno, descendieron en el blanco paraje.

La nieve cubría todo el lugar y más nieve comenzó a caer pocos minutos después de que empezaran a avanzar en dirección al lugar que JARVIS les indicaba. La I.A había detectado actividad en un lago congelado en la zona centro-sur de Siberia; era una zona deshabitada y de difícil acceso por lo que era extraña tanta actividad de forma tan repentina. Además, no se había registrado actividad sísmica en siglos, por lo que la actividad sísmica de corta duración y repetitiva llamó la atención de algunos sensores a los que tenía acceso de forma no muy legal. Esa información, sumado al hecho de que en Rusia se había registrado la mayor cantidad de laboratorios secretos de Hydra, era algo que valía la pena investigar.

El equipo se movía con rapidez a través de la tormenta que se había formado. La visibilidad era pésima, pero debían avanzar. Pasados varios minutos de trayecto, que los dejó helados hasta los huesos, alcanzaron visibilidad del lago. Abandonaron la seguridad que les proporcionaban las ramas secas de árboles y arbustos para acercarse a las orillas cuando un ejército de hombres armados salió a su encuentro.

Habían caído en una trampa.

•••

El pesado silencio le hacía retumbar los oídos mientras caminaba por el largo pasillo. Su arma en alto, el dedo en el gatillo, listo para disparar, la mirada fija en el oscuro camino apenas iluminado por el halo blanco de su pequeña linterna, y el pequeño Stan dentro de su chaqueta; tan callado como si supiera lo importante de la situación a su alrededor.

Cuando atravesó el interminable pasillo llegó a una gigantesca habitación parecida a un laboratorio de clonación; apuntó con su linterna y pudo observar que el lugar estaba lleno de tubos gigantes con líquidos extraños en el centro y tableros de mando en la periferia. Buscó a tientas en una de las consolas y tiró de una palanca que encendió las luces de todo el lugar. Apagó la linterna y observó a su alrededor, en el fondo de la habitación encontró lo que buscaba: cinco tubos gigantes donde descansaban los cinco soldados más letales del planeta; sumidos en un sueño permanente, al igual que él. Criogenizados.

•••

Tony no podía creer que hubieran caído en una trampa tan estúpida como aquella. Parecía trampa de película de bajo presupuesto con el cable amarrado de un árbol a otro. Quería darse de cabezazos sobre la superficie dura más próxima, pero no tenía tiempo para enojarse ni lamentarse de no haberlo notado antes, tenía que ayudar al equipo.

El pequeño ejército que salió a su encuentro estaba bien armado y conocían el terreno que pisaban tan bien como la palma de sus manos, así que estaban en clara desventaja. Los observó desde el aire y notó el emblema de Hydra en sus uniformes, disparó a todos una y otra vez, pero por alguna razón que no comprendía sus disparos de energía, sus balas y pequeños misiles se deshacían o pulverizaban al entrar en un rango de dos metros del suelo cubierto de nieve.

―Tienen un campo especial que inhabilita mis disparos. ―Informó al equipo por el comunicador.

―También mis balas. ―La voz rabiosa de Natasha se escuchó.

―Y mis flechas.

Los espías ya habían comenzado a pelear cuerpo a cuerpo con los soldados de Hydra siguiendo el ejemplo de su Capitán. Tony bajó a tierra y comenzó a atacar junto a ellos. Bruce, que se había mantenido al margen, detrás de los espías, dio un paso adelante, se quitó los anteojos y apretó sus puños. Era hora de dejar salir al otro sujeto para combatir.

―JARVIS, necesito saber dónde está la fuente que alimenta ese extraño campo para destruirla.

De inmediato, Señor. ―Respondió la I.A.

Steve peleaba con tres sujetos cuando dos más se acercaron a él. Iron Man llegó en su ayuda mientras Hulk daba apoyo a los espías.

― ¿Necesitas mi ayuda? ―La voz de Tony se escuchó en su oído, a través del comunicador, mientras el hombre de metal enviaba al suelo, inconscientes, a dos de los cinco atacantes de su novio.

―Siempre. ―Respondió el rubio golpeando a uno de ellos con el escudo.

―Dejen los coqueteos para otro momento, vienen más de ellos. ―Se escuchó la voz de Hawkeye por el comunicador.

Steve y Tony miraron a ambos lados y vieron a los hombres salir de una compuerta en la orilla del lago congelado. Algunos hombres traían armas que se veían más peligrosas y de pronto, entre golpe y golpe, se percataron de que otra compuerta se abría en el centro del lago dejando a la vista lo que parecía ser un láser gigante.

―Chicos, vean esto. ―Dijo Tony.

Los otros tres se voltearon a ver y se quedaron paralizados por un momento.

Contra todas sus ideas y ganas de pelear hasta desfallecer, Tony sabía que no estaban preparados para luchar contra ellos y menos aún si tenían armas poderosas y desconocidas.

La fuente del campo que le impide usar sus armas viene del fondo del lago, Señor. ―El educado acento de JARVIS interrumpió sus pensamientos.

―Lo supuse, gracias, J. ―Miró a todos lados buscando una salida. ―Steve, debemos irnos.

El rubio asintió y dio la orden al resto del equipo. Rápidamente comenzaron a correr en dirección a la salida que les indicaba Tony, que sobrevolaba unos metros por delante de ellos, guiando el camino.

•••

Apretar el gatillo había sido más fácil cuando estaba bajo el control de Hydra, James estaba seguro de eso.

Había entrado a las instalaciones, había recorrido escaleras y pasillos hacia lo más profundo y olvidado de la base, pero ahora que se enfrentaba al momento más importante de toda su misión se daba cuenta de que no sería tan fácil como había pensado meses atrás, cuando había planeado todo aquello.

Matar a una persona sin saber quién es o quién fue resulta mucho más fácil cuando no se está consciente de lo que se está haciendo.

Ahora, parado allí, con el pequeño Stan entre sus ropas, viendo aquellos soldados durmientes, indefensos, se daba cuenta de que no podía hacerlo. Pero alguien tenía que hacerlo. Él tenía que hacerlo. Guardó el arma y caminó de un lado a otro. Se llevó ambas manos a la cabeza y desordenó su largo cabello con desesperación.

El gato protestó ante los bruscos movimientos de su humano.

―Lo siento, pequeño. ―Se disculpó, sacándolo de su cálido refugio y mirándolo, buscando un consejo. ―Debo matar a estas personas, Stan. Debo hacerlo porque si alguien, algún día, llega a encontrarlos, el mundo estará perdido. Pero verlos así, indefensos, sin siquiera saber lo que haré…

Casi como si entendiera lo que estaba diciendo, el gato maulló en una protesta muy diferente a la anterior. El pelinegro lo miró por un momento sin comprender y lo dejó en el piso, agachándose frente a él.

―No quiero que veas esto, Stan. Y no quiero hacerlo, pero es necesario.

Diciendo esto se paró nuevamente y caminó decidido, con el arma en la mano, dispuesto a terminar lo que había comenzado.

•••

No habían podido volver al quinjet, por lo que siguieron corriendo a campo traviesa lo más rápido posible; cuando estuvieran a salvo y completamente seguros de haber perdido a los soldados de Hydra, JARVIS podía acercar la nave a su posición actual sin delatar su escondite. Aunque aún no podían encontrar uno.

Corrieron lo más rápido que podían a través de la densa nieve en dirección a lo que parecía ser el norte. Tony miraba cada tantos minutos hacia atrás para verificar si los habían perdido, pero aún los tenían cerca y con la gigantesca figura verde que corría con ellos, veía difícil perderlos de vista.

―Chicos, hay que pensar en plan B. Lo único que estamos haciendo es alejarnos del quinjet. ―Se detuvo y aterrizó junto a su equipo.

―Bien, Tony tiene razón. ―Steve miró al resto del equipo y con la voz del Capitán habló. ―Hay que enfrentarlos.

Los agentes asintieron y Hulk gruñó en afirmación, con una sonrisa maliciosa en su verde rostro.

Se prepararon y, solo por si acaso, Natasha disparó. Las balas ya no se pulverizaban en el aire. Se habían alejado lo suficiente del lago para que el extraño campo especial fuera completamente inútil. La potente voz de Steve se escuchó cuando los sujetos armados estuvieron lo suficientemente cerca.

― ¡Vengadores!

Y una nueva batalla comenzó.

•••

El primer disparo fue el más difícil. Su mano temblaba y sus ojos ardían con lágrimas contenidas que nublaban su visión. No quería volver a ser un asesino y ahora lo era. Había apretado el gatillo con inseguridad, pero eso no le quitó potencia ni letalidad a la bala que salió de aquella pistola.

Una pequeña bala directo en el corazón de uno de los hombres criogenizado.

Miró hacia atrás y vio al pequeño gato negro lamiendo una de sus patas. Ni siquiera había maullado ante el disparo. Algo en la mirada que le dedicó el felino lo hizo sentir seguridad y dio un par de pasos hasta llegar al siguiente tubo.

Los siguientes disparos fueron directo a la cabeza de los demás Soldados del Invierno. Ya en el último disparo su mano no temblaba, y sus retenidas lágrimas se habían negado a caer y se habían secado. Había matado a los seres más peligrosos del planeta. Se repitió eso en cada paso hacia la salida de la base con el pequeño Stan entre sus temblorosos brazos.

•••

Cuando decidieron atacar a sus atacantes no esperaban salir mal parados. Esperaban cuando mucho terminar heridos y cansados, pero no así. No tan mal. No con un Vengador atrapado en su armadura a punto de sufrir un ataque de nervios, un hombre desaparecido y alejados los unos de los otros, siendo cubiertos poco a poco por la fría nieve que caía sobre sus cabezas.

Habían atacado con todo lo que tenían. Black Widow con sus balas y con sus armas de electroshock si llegaban muy cerca, Hawkeye con sus flechas, Hulk aplastando a todos a su paso, Iron Man disparando todas sus armas y Capitán América con su escudo y sus poderosas patadas. Todo iba bien. Todo seguiría bien mientras los mantuvieran a raya, pero los sujetos armados comenzaron a separarlos a varios metros en aquel denso nevazón que ya les impedía verse entre ellos.

― ¿Chicos, siguen ahí?

―Sí, estamos aquí. ―Respondió el arquero.

― ¿Steve?

―Debemos deshacernos de ellos ahora, Tony. ―Ordenó el Capitán.

―Estoy en eso.

Localizó al pequeño ejército que los atacaba y decidió disparar cuando la voz te Steve gritando su nombre se escuchó en medio de la pelea. Todo pasó demasiado rápido a los ojos del genio; Steve gritaba su nombre y al segundo siguiente una gigantesca explosión lo lanzaba lejos. Creyó perder la consciencia por un momento, pero no podía estar seguro. JARVIS no respondía y no podía moverse ni ver nada: su sistema se había dañado y estaba atrapado dentro del MARK 10.

― ¿Chicos? ―Preguntó con la voz enronquecida por el dolor que sentía en todo el cuerpo, pero nadie respondió. Cerró los ojos y trató de pensar en cómo salir de aquel problema. Poco a poco volvió a caer en la oscuridad de la inconsciencia.

•••

Una adolorida Natasha despertó abrazada al cuerpo de Bruce, que yacía sin camisa y con los pantalones rasgados sobre la fría nieve blanca que cubría todo el lugar. Lo movió ligeramente hasta que despertó. Estaba bien, pero necesitaba ropa con qué abrigarse o podría sufrir de hipotermia.

― ¿Dónde están los otros? ―La voz del doctor temblaba por el frío.

―No lo sé. ―Algo se movió un par de metros más allá. Reconoció el quejido de su mejor amigo. ― ¿Clint?

― ¿Nat?

La pelirroja corrió a ayudarle a quitarse la nieve de encima y lo llevó de vuelta con el doctor.

― ¿Qué demonios pasó? ¿Cuánto tiempo llevamos inconscientes? ―Gruñó la espía.

―Puedo responder a una de tus preguntas. ―La voz del arquero reflejaba su dolor y su cansancio.

Se observaron un momento entre los tres. Todos tenían heridas recientes: rasguños, magulladuras y uno que otro corte profundo que ya había dejado se sangrar para ese momento.

―El Cap gritó el nombre de Stark, estaba asustado. Aterrado, diría. Luego hubo una gran explosión que nos lanzó a todos por los aires, el grandote nos atrapó y caímos, nos arrastramos varios metros en la caída. Vaya que dolió. ―Se llevó una mano al hombro y lo masajeó con cuidado. ―No sé en qué momento quedé inconsciente por el golpe, pero creo que fue un buen rato. Aún me duele la cabeza y me zumban los oídos.

Natasha se puso pensativa y trató de comunicarse con los otros, pero el canal estaba muerto.

―Necesitamos volver y buscar a los otros. Pueden estar gravemente heridos, ellos estaban más cerca de la explosión.

Diciendo esto todos comenzaron a caminar en la que creían era la dirección correcta.

•••

Cuando Steve vio que esa monstruosidad hecha máquina lanzaba lo que parecía ser un proyectil de alto calibre en dirección a Iron Man se sintió aterrado. Gritó el nombre de su pareja con desesperación y corrió hacia él, puso su escudo por delante y en cuanto el vibranium tocó el proyectil, esa cosa explotó y generó una onda expansiva que lo envió lejos por los aires en una dirección desconocida.

Sentía frío, sus oídos dolían y zumbaban, sentía que sangraban, sus ojos ardían, su garganta escocía por el grito que había dado; no podía moverse y la nieve comenzaba a cubrir su cuerpo poco a poco. Había sentido un gran y profundo dolor en uno de sus costados, pero ahora ya no sentía nada. El dolor de su cuerpo se había esfumado a medida que el frío de la tormenta lo cubría con su manto blanco. Sabía que eso no era bueno, pero al menos se alegraba de haber salvado a Tony; algo en su interior le decía que el moreno seguía con vida en algún lugar.

Poco a poco el sueño fue apoderándose de su cuerpo y se abandonó a la inconsciencia.

•••

Había llegado a la furgoneta hace varios minutos y seguía con ambas manos fuertemente agarradas del volante. No se decidía a partir de vuelta a casa. El pequeño Stan maulló en su refugio cálido y James pareció reaccionar.

Luego de un par de intentos fallido a causa del frío, la furgoneta finalmente se dejó escuchar. Esperó unos minutos a que el motor se calentara y comenzó el camino de regreso por el mismo sendero que habían dejado las marcas de las ruedas casi una hora atrás. Sabía que debía llegar a un camino más o menos visible en medio de la blanca nieve y, media hora después de conducir con cuidado, pareció encontrarlo, pero había algo raro. Algo que no había estado ahí antes. Era una enorme mancha roja que sobresalía de un gran bulto cubierto por la nieve.

Se bajó a investigar, creyendo que se trataba de un animal herido que tal vez necesitaba de una muerte un poco más rápida que agonizar por horas en el congelado clima y además con una herida dolorosa.

Al agacharse junto al bulto comenzó a retirar la nieve lentamente y se llevó la sorpresa de su vida al ver una estrella blanca sobre un uniforme azul en medio del desierto que era Siberia.

― No puede ser. ―Susurró contrariado.


Hasta aquí por hoy.

Sé lo que están pensando: ¿Por qué siempre tienen que pasar cosas malas? Pero como siempre, es necesario. ¿Se dieron cuenta de que esta vez el que parece tener más problemas es Steve? Bueno, en algún momento tenía que darle un descanso a nuestro querido Tony, pobrecito, todos los accidentes los tenía él. Aunque eso no significa que las cosas serán fáciles para él a partir de ahora.

Una cosa que quiero decirles: El gato de Bucky. ¿Se dieron cuenta de que se llama Stan? Nadie lo ha mencionado, supongo que es obvio el porqué de ese nombre. Y otra cosa... no me gustan los gatos. Lo se, lo sé, lo más probable es que a ustedes sí les gusten esos animales, peeero... Lo incluí en la historia porque considero que un gato es el mejor compañero para Bucky; son animales inteligentes, intuitivos, manipuladores y aparentemente sin sentimientos. Eso era algo que mi adorado Bucky necesitaba (solo me refiero a lo de intuitivo e inteligente). Además, un animal tan desvalido como un gato callejero era el perfecto reflejo del Soldado del Invierno y me gusta como pega con la historia. Nadie debería estar solo, menos una persona con el cerebro licuado como Bucky.

En fin, eso era todo. Esperen por el próximo capítulo, las cosas se vienen un tanto complicadas a partir de ahora xD

Ya saben que si les gustó, me pueden dejar un review. Y si no les gustó también :)

Nos leemos pronto.

Besos.

Bye :D


Lunes 05 de Febrero, 2018.