¡Hola! Para empezar este año 2018, quise traer un capítulo largo y lleno de viktuuri. Estoy segura que les encantará. ¡Que lo disfruten! ;D
Viktor tenía 20 años cuando por fin supo cómo se suponía que debía sentirse un beso.
Tras llegar a Rusia, el peliplateado no tuvo mucho que hacer para que sus primos aceptaran a Yuuri de inmediato, puesto que éste era naturalmente adorable, y además un gran patinador. Cuando fueron a la pista de hielo, Georgi, Mila, e incluso Yura, quedaron satisfechos con su manera de patinar, e incluso lo felicitaron por 'no ser tan inútil como instructor'.
El único problema era que, al parecer, Yuuri también atraía la atención de las personas equivocadas.
Al dejar Viktor la mansión para reunirse con sus amigos en la casa de uno de ellos…Bueno, 'amigos', excompañeros de la escuela; gente a la cual llamaba erróneamente 'amigos' por costumbre, puesto que, antes irse a vivir a Japón y conocer a Yuuri, el peliplateado no tenía ni la más mínima idea de qué eran los verdaderos amigos (la gente en general solía acercaba a él solamente por su belleza física).
"¿De verdad trajiste al chico japonés contigo a Rusia, Viktor?" Inquirió Alexei, uno de sus 'amigos', con una ceja alzada y en un tono de tal incredulidad que hizo que Viktor no entendiera del por qué aquello debía sonar tan extraño para otros.
"Sí. Quiero que Yuuri conozca mi ciudad natal, ¡así que traerlo conmigo era la mejor opción!" Contestó con su habitual sonrisa contenida, una que disfrazaba lo poco que se estaba divirtiendo en esa reunión, pues cada vez más se sentía abandonado al recordar que ni Yuuri ni Georgi lo quisieron acompañar.
La única razón por la que Viktor decidió asistir a aquella fiesta era porque varios de los chicos asistentes eran hijos de empresarios socios de su padre. Las Relaciones públicas eran necesarias en el negocio de su familia. No obstante, ya se estaba arrepintiendo mucho de esa decisión, pues Viktor había olvidado lo odioso que podían llegar a ser Alexei, su hermana, y su grupo de amigos.
Sin mencionar las típicas chicas (y algunos chicos) que solían coquetear con él en cualquier fiesta. El peliplateado de vez en cuando contestaba los coqueteos, pero siempre en afán de humor, simplemente para divertirse, no porque realmente estuviese interesado en llevarse a alguien a la cama.
"¿Es por eso que no tienes novia?" Preguntó otros de sus 'amigos', alguien que ni siquiera recordaba su nombre y tuvo reparo de preguntárselo. "¿Para poder divertirte con el chico japonés? ¿Lo trajiste a Rusia para que sea legal lo que le haces?"
"¿Disculpa?" Viktor hubiese fruncido el ceño si no se hubiese quedado pasmado con tal afirmación. En verdad esperaba a que ese tipo no estuviese sugiriendo que su relación con Yuuri era meramente sexual. Además, él no tenía necesidad de hacer algo como eso, pues en Japón la edad para consentir era todavía menor a 16 años…. ¡No era como si lo hubiese buscado! Se lo dijeron en la escuela. "No creo entender lo que estás diciendo." Resolvió en decir fingiendo ignorancia.
"¡Oh, vamos!" Alexei rodó los ojos y le dio un codazo. "Hemos visto las fotografías que subes del chico japonés en tus redes sociales. Y vi el último recital que subiste de él haciendo esas piruetas y usando ese leotardo negro tan pegado al cuerpo. En serio, amigo, entendemos por qué te gusta ese chico. Uno no necesita ser gay para darse cuenta de lo bueno que podría ser en la cama. ¿O es que ya lo comprobaste?" Sugirió burlón y los otros se rieron.
Viktor se cruzó de brazos para contenerse a sí mismo de reaccionar de manera agresiva, y mentalmente contó hasta diez para intentar tranquilizarse. Aunque no pudo evitar recordar con amargura cuando Yuki también lo acusó de lo mismo, aunque su exnovia tuvo la decencia de no decirlo de esa manera tan desagradable. Y eso no hizo sino que avivar más su furia. En ese momento, los ojos azules de Viktor, los cuales normalmente estaba llenos de alegría, parecía que fuesen a fulminar a cualquiera que se atreviera a mirarlos directamente.
"Su nombre es Yuuri, no 'chico japonés'." Fue lo que el peliplateado tuvo la necesidad de decir primero, con su mandíbula tensa debido al cúmulo de palabras que no podía decir sino quería iniciar una pelea. "Y sí, Yuuri me agrada. Él es mi mejor amigo, y puedo asegurarles que mi relación con él no es como ustedes piensan que es. Por lo tanto, les agradecería mucho a que se abstuvieran de hablar sobre cosas que no les importan."
"Pierde cuidado con nosotros, compañero" Dijo otro tipo dándole una palmada en la espalda y mostrando una sonrisa cómplice, un muchacho al que Viktor quien ni siquiera conocía porque debía ser nuevo en el grupo. "Entendemos perfectamente a que utilices a ese chico para 'tus necesidades de hombre' para así no tener que lidiar con una novia rabiosa por la regla y los embarazos no deseados. Así que no te preocupes por nosotros, no diremos nada para no causarte problemas. No es como si alguno de nosotros no lo hubiéramos hecho antes."
"Pero…" Viktor quiso insistir en que todos lo estaban malinterpretando, pero Alexei lo cortó.
"Por cierto. ¿Por qué el chico japonés no vino a la fiesta?" Insistió en llamarlo así, como si se tratara de un objeto y no una persona. "Ah, no importa. ¿Es tu relación con él exclusiva? Deberías festejar tu cumpleaños con nosotros, y esta vez traerlo contigo para que todos podamos divertirnos con él."
De acuerdo. Eso fue suficiente. Viktor sabía que ese grupo de gente no solía ser una buena compañía, y que tampoco era gente precisamente agradable, pero jamás se imaginó que pudieran llegar a ser así de repulsivos.
"Debo retirarme." Anunció el de cabellos plateados con un tono de voz más alto de lo que esperaba, pues apenas si podía contener la rabia que le recorría por las venas. Y antes de que alguien pudiera preguntarle por qué se iba, Viktor tomó su abrigo de encima de una silla y esquivó el mar de gente que bailaba al ritmo de la música hasta poder atravesar la puerta y sus pies pisar la nieve del exterior.
Mientras terminaba de ponerse los guantes, un par de chicas, que al parecer también fueron sus compañeras de la escuela, corrieron tras él para hablarle, pero Viktor las ignoró mientras esperaba a que pasara un taxi. Incluso tuvo que empujar a una de ellas porque ésta se había tomado la confianza de acariciar su brazo con coquetería para 'convencerlo de quedarse'.
Para cuando un taxi pasó, Alexei había salido para intentar 'razonar' con él, pero el peliplateado ni siquiera lo miró antes de cerrar la puerta del auto.
Viktor se sentía enfermo, realmente enfermo. No había tomado tanto vodka y apenas una cerveza, pero aquella conversación hizo que se le revolviera el estómago y se sintiera como si estuviera a punto de regurgitar su cena en cualquier momento.
Siendo honesto consigo mismo, Viktor consideraba a Yuuri como su mejor, e incluso como parte de su familia. No obstante, con el tiempo, esa amistad fue evolucionando a un sentimiento más fuerte, derivando así a la atracción y a un terrible sentimiento de culpa debido a sus edades, sobre todo después de la temible conversación con Mari.
Viktor no tenía problemas en admitir que estaba enamorado de Yuuri, y sabía que Yuuri también lo estaba de él. ¿Pero valdría la pena el riesgo? Es decir, ¿qué pasaría si Yuuri y él tuviesen una relación pura, sin sexo, hasta tener ambos la mayoría de edad? ¿Hiroko y Toshiya lo aceptarían? ¿Confiarían en él para mantener a Yuuri casto? ¿Mari intentaría asesinarlo por hacer justo lo contrario de lo que ésta le pidió que hiciera?
Y si su relación era secreta, ¿no sería peor así cuando los padres de ambos se enteraran de ello y se sintiesen traicionados por sus hijos, al punto de intentar separarlos? Ah… ¿pero qué estaba pensando? Incluso si Yuuri se sintiese atraído por él, eso no significaba que quisiera ser su novio o algo así…
El peliplateado estaba tan ocupado perdido en su propio mundo de preocupaciones que apenas si se dio cuenta cuando le pagó al taxista y entró dando tumbos a su casa, yendo directo hacia donde él creía que era su habitación, pero fue la voz de la persona en quien pensaba lo que lo hizo reaccionar.
"¿Viktor?"
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A la mañana siguiente, más bien, al mediodía del día siguiente, Viktor fue despertado por su madre.
"Viktor Sergeevich Nikiforov." Dijo Nina con voz autoritaria, con los brazos cruzados, lo que provocó que Viktor temblara al instante al escuchar su nombre completo, pues eso significaba problemas para él. Incluso Makkachin gimió asustado. "Ayer prometiste que no te emborracharías en la fiesta con tus amigos. ¿Qué clase de ejemplo crees que le estás dando a Yuuri y a Yura, jovencito?"
"Mamá…" Se quejó Viktor después de sentarse en la cama, llevándose una mano a la sien porque aún le dolía la cabeza. "No me emborraché, lo juro."
La mujer rubia lo miró con sus ojos verdes entrecerrados por un momento, hasta que se dio cuenta que su hijo no mentía.
"Está bien. Te creo" Se sentó a su lado, y ayudó al pequeño Vicchan a subirse a la cama antes de poner una mano en la frente de Viktor en busca de fiebre. "¿Cómo te sientes? Pareces enfermo."
"Me siento mal del estómago. Creo que ayer comí algo que me cayó pesado." Contestó sin muchos ánimos, sin importarle que ambos poodles le estuvieran llenando la cara de saliva intentando hacerlo sentir mejor.
"Oh, ¿por eso volviste tan temprano a casa? Yuuri mencionó que ni siquiera pasaba de la media noche cuando lo despertaste." Viktor no contestó, pero volvió a asentir con la cabeza. "Bien. Ve a bañarte y a cambiarte de ropa que apestas a vodka, y baja a 'desayunar' para poder darte medicina. Tus primos y Yuuri se cansaron de esperarte, así que salieron desde temprano, pero dijeron que volverían antes de la hora de la comida."
Nina se levantó de la cama, y estaba por salir de la habitación cuando se giró hacia Viktor al notarlo tan callado.
"Vitya, ¿hay algo que quieras decirme?" Nina conocía muy bien a su hijo, el cual había heredado casi su misma actitud, por lo que fue sencillo para ella darse cuenta que algo lo molestaba, además de su estómago.
Viktor miró a su madre unos segundos y después desvió la mirada hacia Makkachin y Vicchan antes de abrazarlos.
"No…"
"De acuerdo." Suspiró, sabiendo que era mentira. "Entonces hablaremos cuando te sientas mejor. Por ahora, quita esa cara si no quieres que Yuuri se preocupe por ti."
Antes de que el grupo regresara de su paseo, Viktor había tenido el tiempo suficiente para ducharse y para que su estómago se mejorara considerablemente. Y después de comer, el grupo se reunió en la sala para mirar películas de terror con temática navideñas.
"¿Y bien? ¿Por qué te molestaste con tus ex-amigos?" Preguntó Georgi, sin apartar su vista del televisor, pero por otro lado, Yuuri sí se giró hacia el peliplateado con curiosidad, lo que hizo que Viktor se diera cuenta que realmente no podía contestar a eso con él presente.
"Umm… Ellos estaban haciendo comentarios inapropiados y muy fuera de lugar, por lo que no quise escucharlos más. Son unos cretinos. Eso es todo." Dijo encogiéndose de hombros para restarle importancia, y ahora tanto la pelirroja como sus otros primos se volvieron a verlo.
"Entiendo. Ya te habías tardado en notarlo." Dijo Mila riendo, aunque pudo percatarse que faltaba información, aunque decidió no presionar al darse cuenta de cómo su primo esquivaba la mirada del japonés.
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"Muy bien, Viktor. Habla." Dijo Mila cerrando la puerta de la habitación del mencionado, después de que éste y Georgi entraran.
Yuuri y Yuri se habían quedado con la cocina con Nina para ayudarle a hornear un pastel para el cumpleaños del peliplateado, que sería al día siguiente.
Viktor dio un suspiro de cansancio y se acostó boca abajo en su cama, tomando una de sus almohadas para abrazarla, y Makkachin enseguida se acostó sobre su espalda de manera protectiva, mientras que Georgi se sentó a su lado y tomó a Vicchan para acariciarlo; Mila entonces tomó la silla del escritorio para quedar frente a Viktor, y Potya escaló las piernas de la muchacha para dormir en su regazo.
Después de unos segundos de silencio, el mayor se decidió a repetir las palabras exactas que recordaba, lo que provocó que el moreno y la pelirroja también se sintieran molestos.
"Ese hijo de pe…" Mila se detuvo así misma de maldecir al llevarse las manos a la cara. "No puedo creer que Alexei piense así de ti, ¡se supone que te conoce desde la secundaria! ¿Qué diablos le pasa por la cabeza?"
"Bueno, supongo que no podemos culparlos de pensar eso." Comenzó a decir Georgi, con algo de temor, pues no quería que sus primos pensaran que no estaba de su lado. "Es decir…, Viktor, realmente tienes tus redes sociales llenas con fotografías de Yuuri. Ya ni siquiera recuerdo el rostro de la chica con la que salías hace meses."
El peliplateado no supo qué decir y se quedó callado. Pues, mirándolo desde ese punto de vista…, su relación con Yuuri sí que parecía sospechosa.
"Sí, ¡pero eso no significa que Viktor se aproveché de él!" La pelirroja falló en no sonar protectiva, aun sabiendo que Georgi no lo estaba acusando de nada.
"Mila, está bien." Viktor sonrió débilmente, ya cansado del tema. "Si ellos quieren pensar eso…"
"No, Viktor, eso no está bien." La muchacha frunció el ceño. "Es obvio que te molesta lo que dijeron sobre Yuuri. A mí también me molesta, y si yo hubiera estado allí seguro que no me habría detenido de cachetearlos. Hiciste bien en alejarte de ellos. Por cierto, ¿cuándo te le vas a declarar a Yuuri?" Sonrió y guiñó un ojo.
"Oh, no, tú también…" El peliplateado gruñó y escondió su rostro en la almohada, sintiendo ganas de gritar de pura frustración.
"Viktor. Puedes hablar con nosotros. Sabemos que estás enamorado de Yuuri." Dijo Georgi poniendo una mano en su hombro, pudiendo sentir lo tensando que su primo se encontraba. "Lo sabemos desde hace tiempo, y me parece bien que no hayas intentando nada con él. Pero creo que ya es tiempo de que tú y él hablen sobre esto. Es obvio que Yuuri también siente algo por ti."
"No lo sé… Es decir, no quiero arruinar mi amistad con él." Dijo tras levantar el rostro, pero sin mirar a nadie en particular. "¿Qué tal si Yuuri sólo cree que está enamorado de mí pero después se da cuenta que no lo está y me deja? No estoy seguro si yo podría soportar verlo después de eso…"
"Bueno, sí. Es una posibilidad." Dijo el moreno, sintiéndose un poco mal por Viktor, pues él también sabía lo que era tener un corazón roto. "¿Pero qué tal si tu relación florece y ambos terminan casándose?" Comentó juguetón, ya sabiendo cuánto le gustaban las cursilerías al peliplateado.
"Pero…" Viktor calló un momento, pero decidió continuar al recordar que Mila y Georgi eran en quienes más confiaba (además de Yuuri). "¿Qué pasa si sólo me gusta Yuuri porque es menor?" Ahora sí miró a sus primos, quienes lo miraron de vuelta con sorpresa.
"Oh, vamos, Viktor. ¡No puedes creer eso! Si fuera así, habrías intentando aprovecharte de él desde que lo conociste. Tú no eres ningún pervertido." Dijo Mila, tratando de que no sonara como un regaño, pues el peliplateado parecía en verdad preocupado por ello.
"Ella tiene razón." Secundó Georgi. "Y el hecho de que eso te preocupe significa que tus sentimientos hacia Yuuri son reales."
"Además, ¿acaso olvidas que tía Nina tenía 15 años cuando se hizo novia del tío Sergei, quien tenía 18 años, es decir, tus mismos padres?"
"Sí, pero esa era otra época…" Replicó rodando los ojos. Por supuesto que ya había pensado en eso antes, pero aun así eso no había sido suficiente para convencerse a sí mismo de que no estaba haciendo 'algo malo' con enamorarse de Yuuri. "Además, nuestros abuelos solamente les permitieron casarse gracias al dinero de los Nikiforov." Agregó con un suspiro.
"Oh, sí." Murmuró Mila con un dedo en la barbilla antes de reír. "Mi mamá una vez me dijo que tía Nina era la hija favorita por ser la única que logró casarse con un hombre rico." Después encogió de hombros. "Tema aparte, lo que intento decir es que… Bueno, Yuuri ya está en edad para experimentar, y si no es contigo, lo hará con alguien más."
Aquel comentario hizo que una alarma sonara en la cabeza de Viktor, haciéndolo recordar que había una chica, una tal Sara, que siempre flirteaba bastante con Yuuri. Aunque Yuuri solía ignorar sus avances porque realmente no se daba cuenta de ello (o eso le había asegurado Phichit). Pero, ¿y si Yuuri se cansaba de esperar a Viktor y a cambio decidiera 'experimentar' con Sara?
Yuuri era un chico tímido, por lo que era más que evidente que Viktor tenía que ser el que diera el primer paso y darle a entender que existía una gran posibilidad de que hubiese una relación seria entre ellos… Y sí, tal vez no durarían mucho o jamás se casarían, pero el peliplateado se dio cuenta que realmente quería intentarlo, sobre todo porque Yuuri siempre se veían tan adorable cuando se ruborizaba o sonreía exclusivamente para él. Viktor necesitaba saber si podía hacer ruborizar a Yuuri el resto de sus vidas.
"De acuerdo." El peliplateado dio un suspiro largo y se sentó en la cama para abrazarse a Makkachin, quien gimoteaba al sentir su estrés. "Hablaré con Yuuri cuando regresemos a Hasetsu."
"¡Muy bien!" Aplaudió Mila, y Georgi le dio palmadas en la espalda en señal de aprobación.
Más tarde, cuando ambos 'Yuri' regresaron de la cocina, los rusos y el japonés continuaron jugando videojuegos.
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La fiesta de cumpleaños para Viktor fue bastante alegre y amena, y el pastel había sido de verdad delicioso. Sus padres, tíos, primos, y Yuuri, se habían reunido en el comedor para la cena, y el peliplateado recibió muchas prendas de vestir como regalo. Pero lo que realmente le alegraba la velada era el hecho de saber que su familia trataba a Yuuri como uno más de ellos, e incluso se esforzaban en hablar en inglés para que éste no se sintiera desplazado.
"Toma tu regalo, anciano." Dijo Yuri acercándole a Viktor el último regalo que le faltaba por abrir, el cual estaba dentro de una bolsa de regalo mediana con motivos magentas y correa dorada. "Más te vale que te guste, el Katsudon lo eligió." Amenazó con su mirada felina y el peliplateado rió.
"Sea lo que sea, estoy seguro que me gustará." Viktor guiñó un ojo hacia Yuuri, quien adorablemente se ruborizó y desvió la mirada por vergüenza. Al sacar el contenido de la bolsa, Viktor rió al ver de lo que se trataba. "¡Yuuri! ¡¿Cómo sabías que me faltaba una bufanda verde?! ¡Gracias!" Se quitó la bufanda azul que ya traía puesta y la cambió por la nueva, dedicándole al japonés una sonrisa de agradecimiento, quien le sonrió de vuelta, aparente complacido por haber hecho la elección correcta.
Viktor entonces se tomó una foto con Yuuri para presumir su regalo en su redes, publicación la cual se llenó de notificaciones en cosa de segundos con cometarios que le deseaban una feliz Navidad, feliz cumpleaños; y mensajes de Phichit.
Phichitpikachu: me alegro que se la esten pasando tan bien ( ͡° ͜ʖ ͡°)
Al avanzar más la noche, Yuri tuvo sueño y se fue a la cama junto con su gato, mientras que la mayoría de los presentes hicieron un brindis con vino antes de que fuera la medianoche, para festejar la Navidad, y al poco tiempo comenzaron a irse para regresar a su hogares, aunque los primos de Viktor decidieron quedarse allí hasta que su primo y Yuuri se marcharan de regreso a Japón, después de Año Nuevo.
"Wow, Yuuri, ¿cuánto tomaste?" Preguntó Georgi al verlo con la cabeza pegada a la mesa y balbuceando cosas en japonés.
"Sólo… una copa… durante el brindis…" Contestó con una extraña mezcla entre el ruso y el inglés, arrastrando las palabras como si estuviera a punto de quedarse dormido. "Tengo…poca resistencia al alcohol…pero… normalmente no me…embriago tan rápido."
"Viktor. Tu invitado necesita ayuda." Avisó el ruso.
"¿Yuuri se siente mal?" Preguntó Nina enseguida, preocupada.
"Está ebrio y tiene sueño." Resumió Mila intentando no reírse.
"Oh, lo siento mucho, pequeño solnyshko. Hiroko me advirtió de esto, pero no creí que esta marca de vino fuese tan fuerte para ti." Comentó apenada en japonés para evitarle a su cerebro cansarse al traducir. Pero Yuuri hizo un gesto con la mano para que no se preocupara.
"Déjame ayudarte, Yuuri." Viktor lo tomó del brazo y lo hizo apoyarse en él. A comparación suya, Yuuri era más pequeño, así que le fue sencillo levantarlo de la silla y comenzar a arrastrarlo fuera del comedor.
Subir las escaleras fue lo más difícil del recorrido, pues el moreno se reía sin razón y se tambaleaba con cada paso, y cuando por fin llegaron ante la puerta de la habitación de huéspedes, Yuuri habló.
"Viktor… Lo siento…"
"¿Oh? No hay problema, Yuuri. No era tu intención embriagarte. Además, gracias a eso, siguió mi turno de cuidarte." Replicó con una sonrisa genuina, y Yuuri sonrió aliviado. Realmente le agradaba poder cuidar de él.
Cuando el peliplateado estaba por girar la perilla y abrir la puerta, sintió la mano derecha de Yuuri sobre su mejilla izquierda, y se volvió hacia él para mirarlo curiosidad, topándose de lleno con sus ojos chocolates y una expresión demasiado seria en su cara, mas no molesta, y eso, por alguna razón, hizo que el corazón de Viktor se agitara.
"Uh… ¿Sucede algo, Yuuri?" Inquirió un poco nervioso, no estando seguro de lo que pasaba por la mente del menor.
Por un momento pareció que Yuuri iba a decir algo pero que enseguida cambió de parecer, puesto que lo siguiente que hizo fue ponerse de puntitas e impactar sus labios contra los de Viktor.
Debido a la sorpresa y el dolor, Viktor casi cae de espaldas, pero logró mantener el equilibrio para impedir que ambos cayeran al piso.
"Vi-Viktor ¡lo-lo siento! ¡No debí hacerlo…!" Exclamó Yuuri, quien súbitamente parecía más sobrio, al mismo tiempo que intentaba soltarse del peliplateado debido a la vergüenza de su impulsivo acto. Pero el peliplateado, quien todavía se encontraba un poco atónito, no le permitió soltarse.
"¡N-no hay problema!" Contestó casi en automático para que el japonés no se preocupara. "Es sólo que yo no esperaba a que… "
Un minuto… Acaso… ¡¿Yuuri acababa de besarlo?!
Había sido un muy mal y doloroso beso con sabor a vino, e Viktor incluso podía sentir su labio inferior reventado, pero… ¿eso significaba que Yuuri correspondía sus sentimientos, cierto?
Viktor sintió sus mejillas arder al máximo, y un calor agradable envolvió su cuerpo. Entonces tomó los hombros de un tembloroso Yuuri con su vista al suelo y temiendo levantar la mirada. Y, para reafirmar que no estaba molesto con él, se inclinó e hizo juntar sus labios en un segundo beso más suave, tomándose el tiempo ambos de disfrutar del contacto entre sus labios y pudiendo sentir un placentero hormigueo que recorría desde sus bocas hasta el estómago.
Al separase varios segundos después, Yuuri abrió los ojos de par en par, como si no creyera lo que acababa de suceder, pero pronto en sus labios se formó una sonrisa tímida pero radiante que hacía juego con la que adornaba el rostro del peliplateado.
"¿Pu-puedo dormir contigo esta noche?" Se atrevió a preguntar con sus mejillas también pintadas de rojo, y Viktor asintió con la cabeza.
A la mañana siguiente, Viktor despertó debido a las lamidas juguetonas de Makkachin y Vicchan, quienes rogaban por el desayuno. Y por un momento pensó que el japonés seguiría dormido, hasta que se sentó en la cama y se dio cuenta que Yuuri, también sentado a unos pocos centímetros de él, lo miraba con confusión, como si intentara enfocarlo.
"Buenas días, Yuuri." Dijo con una sonrisa animada, con su corazón todavía acelerado por lo sucedido unas horas atrás, sobre todo porque la luz del sol hacía resaltar el rostro adormilado de Yuuri, lo cual era una visión muy adorable. Pero el moreno se sobresaltó.
"¿Viktor…?" Yuuri miró hacia todos lados con el cejo fruncido, hasta que creyó distinguir sus lentes junto a la almohada sobre la que durmió, y se los puso. "Uh… ¿Qué hago en tu habitación?"
Aquella pregunta hizo que Viktor sintiese como si le hubiese caído un balde de agua helada con todo y la cubeta. ¿Es que Yuuri lo había olvidado…?
"Yu-Yuuri, ¿no recuerdas lo que sucedió anoche?" Preguntó, gesticulando lentamente cada palabra para ganar algo de tiempo, tiempo que él mismo usaba para intentar no entrar en pánico.
Viktor tuvo que admitir que se sentía triste y decepcionado de que así comenzara su día, pero si Yuuri había estado demasiado ebrio como para no recordar lo sucedido, entonces él tendría que ser el adulto responsable y disculparse por no haberse dado cuenta de ello y lidiar con las consecuencias de, no uno, sino dos besos no consensuados.
Yuuri, sin decir nada aún, miró a Vicchan y lo tomó entre sus brazos para acariciarlo mientras pensaba. Y tras varios incómodos segundos en los que el peliplateado creía que comenzaría a llorar de pura frustración, los ojos chocolates de Yuuri se abrieron y se giró hacia él como si hubiese visto un fantasma.
"Yo…yo…te besé." Viktor sonrió y asintió vehementemente con el cabeza, aliviado de que Yuuri se mantuviera tranquilo a pesar de todo. "Y tú…me besaste también." Dijo, escondiendo su cara en el pelaje de Vicchan. "¿Por qué?" Viktor lo escuchó preguntar.
"¿Por qué?" Repitió confundido. "¿Qué cosa?"
"¿Por qué… me besaste?" Dijo dejando ver un poco su rostro, pero sin mirar al mayor. El peliplateado no pudo evitar reír un poco, y se arrastró sobre la cama para quedar sentado junto al moreno y rodearlo con sus brazos, acariciando su cabello negro en un intento de conforte.
"Yuuri, ¿no es obvio? Te besé porque me gustas."
"¡¿En serio?!" Levantó su mirada con incredulidad, aunque algo en los ojos azules de Viktor debió asegurarle que no se trataba de una broma porque después agregó. "También me gustas..." Yuuri entonces pasó un dedo pulgar por el labio lastimado de Viktor, el cual tenía algo de sangre seca, acción que hizo que el peliplateado se ruborizara. "¿Te duele? Lo siento... Es la primera vez que intento besar y supongo que calculé mal..." Musitó con mucha vergüenza.
"Espera… ¿Soy tu primer beso?" Preguntó sorprendido y Yuuri asintió con la cabeza. Es decir, él sabía que Yuuri no tenía novia y que probablemente aún era virgen, pero jamás se imaginó que ni siquiera hubiese besado antes. Y, por alguna razón que no lograba comprender en ese momento, se sintió complacido de saberlo. "Wow. Soy tu primer beso… Siempre creí que Yuuko y tú…"
"¡¿Qué?! ¡No! Yuuko es mi amiga, y a ella le gusta Takeshi desde que éramos niños." Se apresuró en contestar, quitando la mano de los labios de Viktor para comenzar a agitar ambas en negación. "Yo… nunca tuve ninguna oportunidad con ella."
"Bueno, pero la tienes conmigo." Replicó con una sonrisa risueña, tomando el mentón de Yuuri para que regresara su vista a él, y fue premiado con mejillas ruborizadas y ojos chocolates brillando con ilusión. "Yuuri…" No obstante, Viktor tenía que hacer la pregunta formal, sin importar que tan nervioso se sintiese en ese momento. "No tienes que contestarme ahora mismo, pero realmente me gustaría mucho que…Uhm, ¿quisieras ser mi novio?"
"¡Sí!" Respondió el moreno por puro acto reflejo, aunque enseguida se avergonzó de ello y rectificó con más calma. "Es decir… Sí, sí quiero. Pero… ¿qué dirán los demás?" Oh, no. Viktor pudo darse cuenta que los engranajes en el cerebro de Yuuri comenzaban a moverse para buscar todos los pros y contras que suponían su relación, por lo que se apresuró a hacer algo al respecto.
"Yuuri." Asió sus mejillas y acercó sus labios para un tercer beso, y el japonés se detuvo de pensar. "Prometo que todo estará bien. Hablaremos con nuestros padres, y si tenemos suerte Mari no me asesinará." Aquello último hizo reír al menor.
"¿Por qué Mari te asesinaría?" Inquirió todavía riendo. Entonces Viktor le explicó lo que Mari le había dicho aquel día, cuando le pidió permiso a sus padres para llevarlo a Rusia (las advertencias sobre su crush hacia él), y Yuuri terminó metiéndose debajo de las sábanas con la esperanza de que se lo tragara la tierra. "¡No puedo creer que mi propia hermana me traicionara! ¡No, no! Espera… ¡No puedo creer que tú supieras sobre mi crush y no dijeras nada!" Viktor se sintió un poco culpable de eso, pero igual rió ante la escena.
"No quería incomodarte." Se acostó al lado de su ahora novio, y Vicchan aprovechó para comenzar a morder su cabello. "Y… lo que me dijo Mari me dejó pesando mucho."
"Sí, te entiendo…" Yuuri sacó la cabeza de la sábana y se recostó contra Viktor. "A mí también me han preguntado si alguna vez tú has intentando 'cosas' conmigo…"
"¿Qué? ¿Quiénes?" Inquirió sin poder ocultar la molestia en su voz. Sabía que Phichit y Takeshi solían hacer comentarios subidos de tonos, y que era obvio que el tailandés era el que más interesado estaba en juntarlos, pero no tenía ni idea de que otras personas molestaran a Yuuri por eso.
"Chicas de mi escuela que te conocen." Se encogió de hombros sin darle mucha importancia. "Siempre me preguntan por qué salgo tanto en tus fotografías, o si tú… bueno, si me das dinero a cambio de favores." Yuuri no tuvo qué decir a qué clase de favores se referían para que el peliplateado lo entendiera.
"Lo siento, Yuuri. No lo sabía. ¿Por qué no me lo dijiste?"
"No quería incomodarte." Dio la misma respuesta que él segundos atrás, lo que lo hizo reír. "Además, siempre lo niego, aunque parece que no me creen. Pero está bien. A mí sólo me interesa que mis amigos sepan la verdad. Ellos saben que tú jamás harías algo como eso." Escuchar a Yuuri decir eso con tanta confianza hizo que el corazón de Viktor se hinchara de felicidad, y besó su mejilla.
"De acuerdo. Desde ahora, si alguien te hace preguntas incómodas sobre nosotros, diles que eres mi novio y que lo que hagamos juntos es asunto nuestro. No quiero que la gente tenga una idea equivocada sobre nosotros." Contestó mientras intentaba que Vicchan dejara de morderlo, pero el poodle gimoteaba triste y Viktor simplemente no podía negarle su cabello.
"¿Eh?" Parpadeó confundido. "¿Qui-quieres que otros sepan sobre nosotros?"
"¡Por supuesto, Yuuri! ¡Así todos sabrán que soy solo tuyo! Y también nadie se atreverá a intentar enamorarte y alejarte de mí. Incluso cambiaré mi Estado en mis redes sociales." Dijo con una gran sonrisa, pero el menor entornó la mirada.
"El que debería decir eso soy yo…" Suspiró y apoyó los codos sobre la cama para descansar el mentón sobre sus manos. "De acuerdo, si eso quieres… Pero espera un poco, ¿de acuerdo? Primero debemos hablar con nuestros padres. Y esperemos a que ellos estén de acuerdo, porque de lo contrario…"
"Tus padres me conocen, y mis padres te adoran. Eso será de mucha ayuda."
"¿Pero qué tal si no?" Inquirió con el cejo fruncido, y Makkachin le lamió la cara para animarlo.
"Makkachin te aprueba. Para mí eso es suficiente."
"Tienes razón. Vicchan también te aprueba." Rió mientras alejaba a su poodle de los mechones plateados, sin importarle que éste llorara.
"¿Sabes? Es una pena que anoche no me besaras una hora antes." Comentó Viktor juguetón, con sus ojos azules fijados en los labios de Yuuri.
"¿Por qué?" Inquirió un poco nervioso, notando su mirada nada disimulada.
"Si me hubieras besado una hora antes, habría sido el mejor regalo de cumpleaños de todos." Dijo en un intento de romanticismo, pero Yuuri en cambio rió. No era la reacción que esperaba, pero aun así recibió un cuarto beso por parte del moreno, y eso lo dejó satisfecho.
Viktor estaba por besar a Yuuri por quinta vez cuando escucharon que alguien tocaba la puerta.
"¡Anciano! ¡¿Está el Katsudon contigo?! ¡No lo encuentro por ningún lado!" Gritaba Yuri, y el peliplateado se apresuró a salir de la cama para abrir la puerta, encontrándose con el rubio y sus otros primos. "Oh, sí. Aquí está." Dijo con cierto alivio, aunque le duró poco porque volvió a gritar. "¡¿Por qué tienen la misma ropa de ayer?! ¡Cámbiense ya! ¡Prometiste que iríamos de nuevo a la pista de patinaje!"
"¡Tuvimos una pijamada!" Contestó Viktor sin problemas.
"Vitya, ¿qué te pasó en el labio?" Preguntó Mila, al principio un poco preocupada, hasta que vio el rostro de Yuuri ruborizándose.
"Golpeé a Viktor por accidente mientras estaba ebrio." Se apresuró en decir, pues no era del todo mentira.
"Oh, entiendo." Rió, pues su imaginación se encargó de hacerle saber lo que sucedió. "¡Espera! Tengo ungüento para los labios en mi bolso. Te ayudará a que sane más rápido. Y puedes compartirlo con Yuuri." Guiñó un ojo antes de regresar a su habitación a buscar su bolso.
Viktor sonrió mientras que Yuuri no podía ruborizarse más.
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Viktor acababa de cumplir los 20 años cuando consiguió a su primer y único novio, con el que unos años después formaría su propia familia.
Sugerencias, quejas, mentadas de abuela, llamadas a la ONU, insultos, cartas de amor, pedida de matrimonio; ¡dejen reviews! ;D
