Yuuri aún tenía 16 años la primera vez que pasó San Valentín con Viktor, pero ahora como novios.
Años anteriores, Yuuri se había limitado a recibir chocolates por parte de Yuuko y algunas compañeras de clases, pues en Japón ese día era especial para que las chicas regalaran chocolates a sus amigos o crush/novios, mientras que los chicos se tenían que esperar al Día Blanco, un mes después, para regresar los regalos también en forma de chocolates, mismos los cuales Yuuri compraba.
Pero tras conocer a Viktor, Yuuri tuvo que acostumbrarse a recibir chocolates también de él, puesto que al parecer, en Rusia, San Valentín era un festejo relativamente nuevo y el peliplateado realmente no lo festejaba. Aunque los rusos tenían otra fecha parecida, pero que más bien para las familia y amigos en general.
Yuuri aún recordaba con pudor la primera vez que recibió chocolates de parte de Viktor, cuando tenía 14 años. El peliplateado le había insistido en que quería compartir con él los chocolates que había recibido de chicas descocidas, ya que Viktor no sería capaz de comérselos todos. ¡Eran demasiados! Yuuri obviamente no se negó, porque… ¡eso significa chocolates gratis!… ¡y además comerlos junto con su crush! Los siguientes años fueron prácticamente iguales (y por suerte, Viktor aún no salía con Yuki durante el último San Valentín).
"¿Y qué harás el Día Blanco?" Recordaba Yuuri haberle preguntando a Viktor unos años atrás. "¿Comprarás chocolates para todas esas chicas, o harás uno para alguien…?"
"Yuuri. Soy ruso." Dijo Viktor después de reír. "Nosotros no festejamos el Día Blanco. No tengo por qué regresar esos regalos. Ni siquiera conozco a la mayoría de esas chicas e incluso estoy seguro que varias de ellas ni siquiera eran de mi escuela. No sabría dónde encontrarlas." Se llevó otro chocolate a la boca y zanjó el tema. Yuuri se encogió de hombros y también le restó importancia, puesto que el peliplateado tenía razón en eso.
No obstante, ese año fue distinto. Viktor y él acordaron regalarse chocolates mutuamente, pero nada extravagante o caro, puesto que ninguno de ellos era una chica. Además, ambos contaban con que el peliplateado recibiría muchos chocolates por parte de mujeres que aún creían que él era soltero. Mientras que el Día Blanco sí lo festejarían con una cita.
"Yuuri, prométeme que compartirás conmigo todos los chocolates que recibas." Le había dicho Viktor con una sonrisa juguetona, y el menor rodó los ojos.
"Viktor, dudo mucho recibir chocolates que no sean de Yuuko."
El peliplateado alzó una ceja y lo miró con incredulidad, cruzándose de brazos.
"¿Y qué hay de Sara y tus compañeras de clases?"
Yuuri no pudo evitar reír un poco. A pesar de que, sorpresivamente, ya tenían dos meses de relación, Viktor insistía en desconfiar de Sara Crispino. El moreno estaba seguro que Sara ya no estaba interesada en él, puesto que ya le había dicho a la chica que tenía novio. Y aunque Viktor y él aún no hacían pública su relación, era obvio que muchos sospechaban de ellos por cómo interactuaban en la pista de patinaje, o que se siguieran tomando de la mano al caminar juntos. Pero claro, si alguien preguntaba, decían que eran amigos y que simplemente se les quedó la costumbre de tomarse de las manos. Ambos sabían que era una excusa mala y poco creíble, pero siempre era divertido ver los rostros de confusión de quiénes preguntaban.
"No creo que Sara me regale chocolates, y si me da unos, lo más seguro es que sean 'chocolates obligatorios'." Dijo el moreno y se sentó en la cama, haciendo a un lado a Makkachin y a Vicchan, quienes se habían estirando cómodamente y apoderado del colchón.
"¿Qué apuestas a que alguien te dará un chocolate hecho a mano? No tiene que ser específicamente Sara." Desafió Viktor tras tomar la silla del escritorio y sentarse frente a su novio. En Japón, los chocolates hechos a mano eran literalmente una declaración de amor. "Si alguien lo hace, espero que la rechaces con tacto."
"Viktor…" Dio un suspiro fingido de enfado. Viktor era el que siempre recibía chocolates caros o hechos a mano, pero Yuuri nunca había recibido ni uno, ¿por qué ese año sería diferente? "De acuerdo, si recibo un chocolate hecho a mano de quien sea…Umm…" Se llevó una mano a la barbilla, pensativo, y Vicchan se acostó sobre sus muslos en busca de caricias. "… Te dejaré comerte todos los chocolates con cerezas. Pero si yo gano, me darás los chocolates que tengan almendras."
"¡Es un trato!" Viktor sonrió, y le dio un beso a Yuuri en los labios. El peliplateado amaba los chocolates con cerezas y el moreno los chocolates con almendras, pero solían compartir 'el botín' por igual.
Viktor hubiese deseado besar más tiempo a su novio, pero se separaron al escuchar a Hiroko tocar la puerta para avisarles que ya estaba la comida.
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La mañana de San Valentín, Viktor, sin falta, acompañó a Yuuri a su escuela, como todas las mañanas desde que se hicieron novios (antes sólo lo acompañaba de la escuela a su casa), y le dio su regalo, el cual se trataba de una bolsa con chocolates pequeños hechos a mano, con forma de corazón y cubiertos de trozos de almendras.
"Mi madre me ayudó a hacerlos." Confesó Viktor después de recibir un beso y un regalo por parte de Yuuri, el cual se trababa de cerezas cubiertas de chocolates.
"Tu regalo no fue tan difícil de hacer, así que yo mismo lo hice." Dijo Yuuri con algo de pena, pero al peliplateado no le importó y amó su regalo. "Disfrútalos. Son las únicas cerezas que comerás hoy." Dijo Yuuri en broma, recordándole la apuesta, y su novio rodó los ojos y dio un bufido antes de abrazarlo.
"Yuuri. Eres un chico lindo. Recuerda mis palabras: hoy recibirás al menos una confesión, incluso tres si las chicas de tu escuela no son tan ciegas como para no ver lo maravilloso que eres." Al terminar de decir aquello, lo besó en la mejilla de manera ruidosa. El moreno se ruborizó, halagado por sus palabras, aunque realmente no creyera la parte de las confesiones.
"Yo también espero que seas gentil con las chicas que rechaces hoy." Replicó Yuuri, y el peliplateado rió mientras asentía con la cabeza.
Siempre que llegaban a la preparatoria de Yuuri, la pareja no podía despedirse con un beso, puesto que había muchos alumnos alrededor, así que se despedían agitando una mano al aire y una mirada de disculpas. Viktor entonces se dirigía a su universidad, a pesar de que su primera clase era una hora más tarde que la de Yuuri, así que aprovechaba ese tiempo extra para estudiar o jugar con su celular.
Al paso de las horas, Yuuri solamente recibió 'regalos obligatorios' de sus compañeras de clases, y dos chocolates de 'amistad' de Yuuko y Sara, por lo que pronto se olvidó de la apuesta. Además, Phichit hizo que su atención se centrara en otro tema…
"Así que, Yuuri…" Comenzó a decir el tailandés durante el receso, con voz lo suficientemente baja para que sólo entre ellos se escucharan; con las mejillas sobre sus manos y los codos sobre el escritorio, y una mirada sugerente asomándose en sus ojos grises. "¿Viktor y tú tienen planes para San Valentín?"
"¿Uh? Sí." Sonrió ruborizado. "Mamá hará katsudon para nosotros, y después veremos School Days. Logré convencer a Viktor de que lo mirara conmigo."
"Yuuri. ¿Estás seguro que a Viktor le gustará ver School Days, con lo románico que es él?" Inquirió Phichit, con la mirada entornada.
"Oh… Tienes razón." Murmuró mortificado. "Olvidé que a él le ponen triste los finales malos, y seguro que ver una cabeza cercenada no es exactamente romántico para este día. Tendré que pensar en otro anime…"
"Sí, te recomiendo eso. Pero… ¿Eso es todo lo que harán hoy?" Inquirió el menor con cierta decepción, y Yuuri lo miró con confusión. "Yuuri… Tienes un novio el cual te quiere mucho y que es prácticamente un adulto, y hoy es San Valentín. ¿Eso no te dice algo?"
"…¡¿Qué?!" Exclamó estupefacto tras entender lo que Phichit sugería. "N-no… Vi-Viktor y yo aún no… nosotros no…" Se llevó las manos a la cara, muerto de vergüenza, y continuó hablando casi en murmullo. "He-hemos conversado sobre eso, pero…"
"¿Pero…?" Phichit trató de incitarlo a hablar, pero al ver que el japonés tartamudeaba, le tuvo piedad. "Está bien, no tienes que decírmelo. Sé que es algo privado."
"Sí, lo siento, Phichit…Hay cosas que simplemente no puedo compartir contigo." Dijo Yuuri, aún apenado, pero Phichit sonrió y le dio una palmada en el hombro para hacerle saber que lo entendía. "Además, eres mucho menor que yo. No deberías pensar en esas cosas." Le amonestó con el ceño fruncido, pero el tailandés rió.
"Culpa a Yuuko y a sus mangas yaoi. ¡Éstos abrieron mi mente a un mundo nuevo de posibilidades!" Comentó en broma.
"Sólo esperemos que no te hagan abrir tu trasero también." Replicó Yuuri sarcástico, y Phichit casi escupió de la risa el jugo que había comenzado a beber.
"Um, Yuuri-kun." El mencionado, sobresaltado, se volvió hacia la voz que lo había llamado, y vio que se trataba de Maiko, una de sus compañeras de clases desde primer año, pero quien recientemente se había cambiado al club Fotografía y desde entonces conversaban más a menudo. Maiko era una chica tímida de cabello castaño claro, casi rubia, y tenía un rostro bonito con poco maquillaje. "¿Podemos… hablar en privado?"
Yuuri miró a Phichit, quien lo miró de vuelta con la misma confusión, pero le hizo una seña para que fuera con la chica. Yuuri entonces asintió y se levantó de su escritorio. Le preocupó un poco que Maiko quisiera hablar a solas con él. ¿Acaso se trataba de algo malo? ¿Había hecho algo que la molestara? No eran precisamente amigos, así que no podía pensar en una razón para que quisiera conversar con él a solas.
Siguió a la castaña por los pasillos de la escuela hasta que llegaron a un punto alejado del jardín, y el moreno estaba tan distraído que no se dio cuenta que la chica todo el tiempo estuvo tratando de esconder algo de él, pero que se lo terminó presentado cuando al fin estuvieron solos.
Oh… De acuerdo. Al parecer Yuuri había perdido la apuesta.
Maiko, con sus manos estiradas hacia él, y su cabeza agachada por timidez, le mostraba una bolsa rosa con chocolates dentro, los cuales definitivamente estaban hechos a mano.
"Oh… Gracias." Fue todo lo que al moreno se le ocurrió decir mientras tomaba la bolsa.
En ese momento Yuuri en verdad deseaba no tener que aceptar el regalo, pero sabía que eso sería de muy mala educación de su parte y que además podría lastimar los sentimientos de la chica. Maiko seguía sin decir nada, pero el moreno vio que la bolsita tenía una tarjeta pegada, la cual abrió y leyó.
Maiko preguntaba si quería ser su novio.
"¡Lo-lo siento mucho!" Yuuri se inclinó hacia delante mientras se disculpaba. "Yo ya es-estoy en una relación con alguien más."
La castaña levantó la mirada enseguida y lo miró en estado de shock, como si no creyera lo que escuchaba.
"¿Tienes novia?" Inquirió con evidente incredulidad, y Yuuri no pudo evitar ruborizarse.
"Novio, en realidad…" Yuuri sabía que se estaba exponiendo a que su compañera les dijera a todos que era homosexual (aunque Yuuri realmente no se sentía atraído a otros hombres, sólo a Viktor), pero no tuvo el corazón para negar a su novio.
"¿Y quién es?" Exigió la chica subiendo la voz. No fue lo suficiente atlo para ser considerado un grito, pero Yuuri retrocedió porque nunca la había oído molesta. "¿Es Phichit?"
"¡¿Qué?! ¡N-no, no es Phichit!" El moreno estaba tan confundido por la reacción de la chica como para pensar en lo ridículo que había sonado aquella pregunta. "¡No es alguien de esta escuela!"
"Yuuri-kun, si vas a rechazarme, por lo menos dime la verdad. No mientas. Tú no pareces ni actúas como un chico gay. ¿Por qué no quieres ser mi novio?" Preguntó la chica mientras sus ojos se humedecían y parecía que iba a comenzar a llorar en cualquier momento.
Años atrás el moreno se hubiese sentido mal por ella, pero… después de todas las experiencias que Viktor le contó sobre lo que sufría con Yuki; Yuuri estaba seguro que, quizás de manera inconsciente, Maiko trataba de disuadirlo con lágrimas (muchos años después se enteraría que a eso se le llamaba 'manipulación emocional').
"No estoy mintiendo." Yuuri dijo, sorpresivamente más tranquilo e irguiendo la espalda; con sus ojos marrones mirando a la chica con dureza. "Tengo un novio al cual amo y por eso no lo dejaría por alguien más. Así que lamento mucho no poder corresponderte como desearías." Yuuri se dio la vuelta y se alejó del lugar.
Sí, Yuuri amaba a Viktor tanto como amaba a Yuuko, Takeshi, Phichit y a su hermana. Viktor era uno de sus mejores amigos. Pero ahora, como su novio, entre más tiempo pasaban juntos, entre más miradas de afecto se dirigían, y con cada caricia y besos que compartían; eso hacía que sus sentimientos hacia él crecieran cada día más y sintiera otro tipo de amor hacia él. Y esperaba que para Viktor aquello fuera lo mismo.
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Viktor aún tenía 20 años el día que de verdad festejó San Valentín por primera vez.
Tras la caída del Muro de Berlín en los años 90's, Rusia comenzó a adoptar costumbres tanto Americanas como de otros países, desde dejar paso libre a empresas de ropa y comida rápida, como festejar algunos días festivos, tales como Navidad y San Valentín. Viktor jamás se había tomado muy en serio ninguno de esos dos días (aunque le gustaba Navidad por ser durante su cumpleaños y a sus primos por los regalos). Y en su familia más bien festejaban 'El día de la familia, amor y fidelidad' en julio.
No fue hasta que Viktor llegó a Japón que se dio cuenta que quizás los japoneses se tomaban San Valentín… demasiado en serio. Al punto que cada tipo de regalo tenía un significado diferente. Un chocolate corriente significaba un 'regalo obligatorio', pero un chocolate más caro significaba Amistad, mientras que un chocolate hecho a mano (o muy, muy caro) era una declaración de Amor directa.
Cada año Viktor tenía que lidiar con muchos de esos regalos, aunque por 'suerte' sólo había tenido que rechazar a 12 chicas en 3 años, y Viktor honestamente esperaba a que ese cuarto año no se sumaran más a la lista, mucho menos porque no quería que su adorable novio se sintiera incómodo al ver cómo otros intentaban alejarlos. Al menos comerían juntos todos los regalos que recibieran. Y en verdad amó las cerezas con chocolate que Yuuri le había dado.
Aunque sería una lástima que Yuuri no pudiese comer sus chocolates favoritos con almendras, pues el peliplateado estaba seguro que al menos una persona se le declararía. Es decir, ¡¿por qué alguien no querría tener a Yuuri como su novio?!
En cuanto Viktor llegó a su universidad, algunas chicas ya lo estaban esperando… lo cual lo aterró un poco, porque eso significaba que esas chicas ya se habían percatado de que solía llegar media hora antes a la escuela. Pero respiró un poco más tranquilo al ver que los chocolates eran más bien comunes, algunos adornados con listones o piedras preciosas, pero ninguna chica trató de confesarse.
Al pasar las horas no tuvo tanta suerte, pues dos chicas, una rubia y una morena, que Viktor estaba seguro que no conocía de nada pero que al mismo tiempo le parecían familiares (posiblemente tendría algunas clases con ellas), intentaron declararse a él. Una lo hizo durante el primer descanso, y la segunda al término de las clases. El peliplateado quiso sentir pena por ellas… pero no podía. Él estaba felizmente en una relación, y no cambiaría a Yuuri por nadie, así que no tuvo reparo en contestarles que él ya tenía un novio, haciendo hincapié en el sexo.
Las chicas lo miraron con una expresión sorprendida e incrédula, como si creyeran que el ruso trataba de engañarlas. Incluso una exigió saber quién era su novio, pero Viktor la miró con frialdad.
"No tengo por qué contestarte eso." Replicó con una mirada tan mordaz que la morena retrocedió, pero Viktor enseguida volvió a sonreír. "No lamento no poder corresponderte, ¡pero gracias por los chocolates!"
El peliplateado entonces regresó a su salón para buscar sus cosas, riéndose un poco por lo bajo porque Yuuri le había mandado un mensaje de texto para avisarle que había ganado la apuesta. ¡Más cerezas para él!
Yuurikatsudon: ahora temo a que Maiko le diga a todos que tengo novio, mejor debí haberle dicho que ella no me gustaba y punto D:
Vicchan02: oops, creo que yo también dije 'sin querer' que tengo novio ('w≦)
Yuurikatsudon: …nuestros padres nos matarán cuando se enteren
Vicchan02: yo no diré nada si tú no dices nada, solnyshko ( o 3o)
Yuurikatsudon: trato!
Cuando Viktor entró a su salón ya casi vacío, se topó con el chico suizo que era el nuevo 'amigo' (traducción: novio en secreto) de uno de sus compañeros de clases. ¿Cuál era su nombre? ¿Chris?
Chris debía tener 18 años por lo menos, puesto que estaba en primer año. Viktor había conversado con él en algunas ocasiones y era un tipo divertido, pero sólo lo consideraba como 'un conocido'. Y no tenía más intenciones que saludarlo de manera cordial y pasarle de lado para ir por su mochila y entonces ir con Yuuri, pero el rubio le sonrió y alzó una ceja de manera sugerente.
"¿Qué le dijiste a esa chica para hacerla llorar?"
"¿Eh? ¿A quién?" Viktor se sobresaltó antes de tomar su mochila y colgársela en el hombro.
"¿Cómo que 'a quién'?" Sus ojos miel lo miraron con confusión. "A la chica que te dio esos chocolates hace un momento. ¿Acaso no la rechazaste con tacto?"
"Ah. ¿Viste eso?" Ahora Viktor sí se sintió un poco mal. No era su intención hacerla llorar, pero tampoco iba a disculparse con ella, pues ésta ni siquiera tenía el derecho de reclamarle nada. "Sólo le dije la verdad, que tengo un novio al cual amo mucho y no pienso dejarlo por ella." Contestó sin pudor, pues sabía que el suizo se encontraba en una situación similar.
Viktor sabía que amaba a Yuuri desde el momento en que decidió regalarle un poodle, aunque para ese entonces era un amor más bien fraternal, el cual de a poco evolucionó a algo más. Pero ahora, como novios, le costaba trabajo no poder demostrarle sus sentimientos con acciones más allá que abrazos y besos inocentes. No obstante, temía presionarlo y hacerlo sentir incómodo, por lo que si sus sesiones de besos amenazaban con salirse de control, el peliplateado debía ser el adulto responsable y detenerse… Viktor se sentía especialmente mal consigo mismo porque en un par de ocasiones se había masturbado en la intimidad de la noche pensando en Yuuri (muchos años después Yuuri le confesaría que él hacía lo mismo pensando en él).
"Uhm, ya veo." Chris rió. "¿Tu novio no será de casualidad Katsuki Yuuri?" Viktor estaba seguro que el suizo debió notar su rostro de pánico, porque éste enseguida agregó. "Descuida, no diré nada. Conozco a Yuuri por mi clase de ballet, y he visto cómo ustedes dos se miran. Es adorable. Sé que Yuuri es un chico tímido y es menor que yo, así que entiendo por qué lo guardan en secreto." Guiñó un ojo, y el peliplateado dio un suspiro de alivio.
"Ah. Espera, ¿entonces tú eres 'ese Chris'? Minako-sensei dice que eres su alumno favorito, después de Yuuri, claro." Dijo en broma, y el rubio rió.
"Sí, supongo que soy 'ese Chris'." El suizo estiró una mano hacia Viktor, y éste la estrechó con gusto. "Christophe Giacometti a tus servicios. Si alguna vez tú y tu novio necesitan consejos de amor, de cualquier tipo," Hizo hincapié en las últimas dos palabras. "pueden preguntarme a mí sin problemas."
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Viktor tenía 20 años cuando conoció a Christophe Giacometti, ya imaginando que éste sería su mejor amigo de por vida (después de Yuuri, claro).
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Para suerte de Yuuri, Maiko no divulgó su secreto, e incluso la chica continuó hablando con él como si nada hubiese ocurrido. Para desgracia de Viktor, las chicas mayores no tuvieron miramientos para decirles a sus amigas lo ocurrido, y por casi una semana el peliplateado se vio acosado por preguntas sobre su novio, tanto en la escuela como en sus redes sociales. Algunas personas incluso lograron descubrir que se trataba de Yuuri, mas Viktor nunca lo confirmó.
Yuuri se sentía mal por eso y quería poder ser de ayuda, pero su novio le aseguraba que todo estaba en orden, y que lo único que podían hacer era esperar a que la gente se aburriera del chisme, lo cual sucedió dos semanas después. Aunque eso no evitó que alguien intentara confrontarlos…
"No, Yuuri, no quiero seguir viendo Hellsing, ¡esa cosa esa aterradora!" Se quejaba Viktor haciendo pucheros, y siguió lamiendo su helado de chocolate. Ambos se encontraban en una de las mesas exteriores de la fuente de sodas, donde solían tener sus citas para que nadie sospechara de ellos y los confundieran con 'simples amigos' tomando un helado.
"Pero si apenas sale sangre…" Refutó el menor antes de sorber de su batido de helado de fresa y rodar los ojos. "Vamos, sólo nos faltan tres capítulos para terminar de verlo."
"Si quieres que termine de ver ese anime contigo, entonces tendrás que ver Ouran Highschool Host Club conmigo." Condicionó fingiendo molestia, y Yuuri se le quedó mirando un rato antes de contestar.
"De acuerdo. Terminaré de ver Hellsing yo solo." Dijo y Viktor rió. Yuuri no soportaba ver animes de comedia o romance, le parecían tontos, tal como Viktor no podía mirar animes de ciencia ficción porque le daban sueño, o animes gore porque le daban escalofríos. Y casualmente eran los géneros favoritos de cada uno.
Los chicos estaban por cambiar de tema cuando escucharon una tos fingida, y al girarse hacia la procedencia del sonido, vieron que se trataba de Yuki y un grupo de chicas.
"Ah, Yuki. ¿Puedo ayudarte en algo?" Inquirió Viktor con esa sonrisa que su novio entendía que era forzada. El peliplateado y la castaña solían ignorarse durante clases, y ella no había intentado volver a cruzar palabras con él desde aquella sugerencia…
"Vitya. Veo que los rumores sobre tu nuevo novio son ciertos." Dijo Yuki con un tono de voz aparentemente alegre, pero su sonrisa era aún más falsa que la de Viktor. "Dime, ¿cómo es tener sexo con un niño?"
Yuuri se sintió algo incómodo ante aquella acusación, sobre todo porque las chicas que la acompañaba se tapaban la boca para que no se escucharan sus risas. Y una de ellas sostenía su celular de manera sospecha hasta la altura de su pecho, pero fingía escribir algo. Yuuri intentó advertirle de eso a Viktor con la mirada, pero el peliplateado seguía mirando la muchacha con frialdad.
"Ah. Olvidé que eres el tipo de chica que se cree todos los rumores que escucha." Comentó antes de reír sin humor, aunque era una risa que podía engañar a cualquier que no lo conociera. "Si crees esos rumores, eso significa que los rumores que escuché sobre ti deben de ser ciertos."
Oh. Yuuri sabía a qué rumores se refería Viktor. Uno que Chris les había contado hace poco, el cual salió a la luz debido a que podía ser una 'posible explicación de por qué Viktor y Yuki rompieron y por qué Viktor odiaba a las mujeres y se había vuelto gay'.
Pero para el ruso, lejos de hacerlo sentir mal o enojado, más bien le quitó un gran peso de encima. Pues él no había sido el único 'infiel' en esa relación.
"No sé a qué rumores te refieres…" Dijo la chica intentando mantenerse en calma. Y buscó a sus amigas con la mirada para pedir apoyo, pero éstas estaban tan confundidas como ella.
"Umm… Quizás necesites una pista." Comentó Viktor con un dedo la barbilla y rostro pensativo, entonces volvió a sonreír. "Dime, ¿qué se siente tener sexo con un hombre casado de 40 años? ¿Fue buena la paga?"
Como si fuera una película, Yuuri vio en secuencia como las amigas de la chica abrían su boca en sorpresa, y la que sostenía el celular enseguida tapó el lente y dejó de grabar. El rostro de Yuki se había vuelto una mueca entre vergüenza y rabia. Entonces la chica tomó el batido de fresa de Yuuri y se lo tiró a Viktor a la cara, y si no fuera porque el vaso era de plástico seguro que se hubiese roto por la fuerza ejercida al momento de devolverlo a la mesa. Después Yuki se dio la vuelta y se marchó, con sus amigas corriendo tras de ella.
"Vi-Viktor, ¿estás bien?" El moreno se levantó de su asiento y se acercó para asegurarse de que su novio estuviera bien, y una de las chicas que atendían el local les facilitó un par de toallas antes de ir a buscar más.
"Estoy bien. Pero el batido está algo frío." Viktor contestó con una sonrisa genuina pero apenada luego de agradecerle a la mesera. Yuuri tomó una de las toallas y trató de quitarle la fresa de su largo cabello plateado mientras que Viktor se secaba la cara y la ropa con la otra. "¡Yuuri! Necesito un abrazó." Estiró un brazo hacia su novio, pero éste retrocedió.
"Cámbiate de ropa primero y lo consideraré."
"¡Yuuri!" Rogó como cachorrito rechazado, pero Yuuri rió. "¿Qué hay de ti? ¿Tú estás bien?"
"Sí. Yo estoy bien. Estoy más preocupado por lo que esas chicas puedan hacerte después."
"No te preocupes por eso, solnyshko. Estoy seguro que Yuki no se arriesgará a que yo diga que rompimos porque ella me fue infiel… Ugh. Sólo espero que nadie crea que me vomité encima." Dijo y ambos rieron.
Aunque al principio Yuuri no estaba muy convencido de las palabras de Viktor, pasaron los días, semanas, tuvieron su cita el Día blanco; pasaron los meses y no volvieron a ser molestados por Yuki.
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Yuuri y Viktor aún tenían 16 y 20 años cuando asistieron por primera vez a una boda..., que no era la de ellos.
Yuuko había logrado esconder de sus padres que tenía dos meses de embarazo. Solamente lo sabían sus amigos cercanos y el padre, es decir, Takeshi. Lo que la castaña no sabía, y que se enteró después de que sus padres notaran su subida de peso y la hicieran ir al médico, es que tendría trillizas.
Cuando Takeshi y sus padres se enterado de ello, no tardaron mucho para concretar la fecha de la boda. Querían que los bebés nacieran dentro del matrimonio para guardar las apariencias. Algo que a Yuuko le pareció algo tonto. Pero amaba a Takeshi y él la amaba a ella, por lo que obviamente no iban a negarse a casarse. Se decidieron por seguir la moda de tener una boda estilo americana, pero sencilla, sin un vestido estrafalario, y con pocos invitados.
Para sorpresa de nadie, Yuuri y Viktor fueron elegidos para ser los padrinos de boda, mientras que Phichit el que entregaba los anillos y el que se dedicó a tomar fotografías, mientras que Chris fue el que sugirió las bebidas.
"Yuuri, ¡te ves muy apuesto con traje!" Le decía Viktor al oído durante el baile del banquete después dela boda. El moreno se ruborizó pero sonrió.
"Tú también. En realidad, pareces un modelo de revistas."
"Bueno, mi madre es modelo. Así que era obvio que iba a heredar su belleza."
"Ugh, recuérdame no seguir tomando vino." Dijo Yuuri de pronto cuando comenzó a dolerle la cabeza, y se abrazó al peliplateado para recostar su cabeza contra su hombro hasta dejar de sentirse mareado. Sus padres le habían permitido beber alcohol por ser una ocasión especial.
"Yuuri, apresúrate y crece rápido para poder enseñarte a beber." Dijo su novio en broma y el moreno gruñó mientras éste lo llevaba fuera de la pista y no estorbar a los que siguieran bailando. "No quisiera que haya otro accidente como la vez pasada."
"¿Oh? ¿Dices que nuestro primer beso fue un accidente?" Inquirió burlón y tratando de no reírse.
"Sabes perfectamente que lo fue. Pero fue un accidente con una consecuencia feliz y que me alegra que haya pasado." Llevó una mano a la mejilla de Yuuri, y apoyó su frente contra la suya mientras se miraban a los ojos.
En ese momento la pareja tenía sus labios tan cerca que desearon poderse besar. Sin embargo, el único problema era que aún les daba vergüenza hacerlo delante de sus familiares y amigos. Al peliplateado normalmente no le habría importado eso años atrás, pero tanto tiempo viviendo en Japón le enseñaron a tener un poco más de pudor y prudencia.
Pero Yuuri, gracias al vino, se sentía un poco más audaz e inició el beso, mismo al cual Viktor no le molestó corresponder de la misma manera. Phichit les tomó muchas fotografías esa noche, por supuesto.
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