Disclaimer: Pokémon y su trama no me pertenecen, son propiedad Game Freack y de la compañía Nintendo. La historia narrada aquí es completamente de mi autoría, cualquier parecido con otra historia es pura coincidencia.
Drake Aono es un OC perteneciente a Zable-Z. Gracias por recomendarlo para la Memoria y el Salseo.
Notas iniciales de capítulo: ¡Hola a todos! Sí, en este capítulo las notas serán al inicio, ¿por qué? …Pues porque me debo disculpar antes de que lean.
¡Lamento mucho la tardanza! He tenido batantes problemas de inspiración y tiempo (en especial tiempo), como verán, estoy de loca subiendo fics de cualquier cosa que quiero, metiéndome en retos en los que nadie me ha llamado y… digamos que sólo me queda pedir perdón por la tardanza, quería decirles que acepto cualquier tomate y…
Ok no xD
Lo de la disculpa sí, pero quería decirles que no he abandonado nada, ninguno de mis fics, solamente que actualizo cada que el tiempo y la inspiración me dejan, y por tiempo me refiero a escuela y por inspiración me refiero a… bueno, si, la inspiración.
Si se dan cuenta, estoy actualizando bastante tarde, porque literalmente el tiempo que tengo sólo me permite hacer estas actualizaciones de noche (y en el celular, así que con anticipación me disculpo por cualquier error ortográfico, m computadora murió).
Espero disfruten de la memoria y trataré de venir más seguido con Memorias, ¡muchas gracias por leer a los que aún siguen aquí después de tantos años!
Por cierto… muchas gracias por el apoyo y los reviews, debo disculparme esta vez de nuevo por no poder responder nada, estoy desde el celular y es bastante incómodo hacerlo desde aquí, además, los que reciben respuesta sabrán que me gusta extenderme con los mensajes xD
Muchas gracias a todos, leo cada review y me hacen muy feliz y me llenan de determinación (introduciendo a Undertale incluso en mi fic de Pokémon) para continuar escribiéndolo.
¡Nos leemos!
Novena Memoria
Celos
—*—*—*—
Red tenía cosas que le gustaban (muy pocas cosas), cosas que le desagradaban (muchas, a decir verdad) y cosas que no conocía. Tras tantos viajes y experiencias el círculo de las cosas que Red no conocía de iba cerrando más y más, quedando un número limitado de éstas, pero entre las cosas que Red definitivamente no conocía para nada eran los celos.
Jamás en su vida el campeón había experimentado la sensación de querer algo de otro, de enojarse por no obtener ese algo. Ni siquiera cuando era un niño, cuando Hanako le prestaba más atención a Leaf o cuando Green le quitaba algún juguete. Nunca sintió celos y de verdad él nunca esperó sentirlos, pero como bien se sabe, últimamente estaba haciendo y sintiendo cosas que jamás habría hecho o sentido por culpa de Yellow.
Tenía que empezar a pensar si ese chico le estaba haciendo un bien o un mal.
¿Cómo empezó todo? Un día de verano, un caluroso día de verano en el que había decidido darle una pequeña visita a Misty, últimamente no la había visto y aunque entre sus prioridades no estuviera un viaje a ciudad Celeste, pasar a entrenar un poco con la líder especialista en tipo agua no sonaba nada mal, cuando se lo planteó a Yellow el chico pareció emocionado y muy alegre, por alguna extraña razón le pidió que le mandara saludos a la chica.
—¡Nos vemos en tres días entonces! —Dijo el rubio sonriendo, aunque a la vez lucía algo triste por verlo marchar.
—Te llamaré —informó Red de forma desinteresada metiéndose las manos a los bolsillos.
Yellow agradeció el gesto con una bonita sonrisa. —Estaré pendiente, ¡suerte en su viaje! —Exclamó despidiéndose tanto de él como de Pika.
Lo siguiente fue irse al gimnasio de ciudad Verde, donde Green le esperaba con información exacta sobre qué le pasaría a su salario donde se fuera de viaje sin permiso… otra vez. Se le había hecho una costumbre al joven ir de aquí para allá abandonando su puesto como líder dejando el gimnasio cerrado, lamentablemente, era el entrenador más fuerte de Kanto después de él y el único que podía llevar el trabajo del líder más difícil de derrotar.
Por otro lado estaba Leaf… y ella NO iba a ser líder de gimnasio. Sencillamente no.
—…y tendrás que vivir con tu abuelo de nuevo —terminó de explicar Red tranquilamente.
—Todo esto suena a amenaza —se quejó Green cruzado de brazos— ¡que sí, no me moveré del gimnasio!
—Y por último… cuida de Yellow.
Green miró a Red con una sonrisa burlesca en sus labios. —Vaya, vaya, a alguien le preocupa mucho su amiguito. —Se encogió de hombros con una sonrisa burlesca ante la mirada asesina de Red— Lo siento mucho, pero estaré ocupado así que no podré entretener a tu querida mascota. Después de todo, no me puedo ir del gimnasio, ¿no?
Y ahí estaba el Green maldito de siempre, ese que sacaba lo peor de sí y que lograba irritar a Red, siempre en cierta medida. El mismo Green que había sido el sensei del monstruo conocido hoy en día como Leaf Tsukusama. Y justo antes de poder blasfemar otra amenaza, alguien entró por la puerta del gimnasio.
Aquel muchacho no parecía ser un retador, empezando porque lucía una alegre sonrisa (que definitivamente significaba que no había tenido que viajar por todo Kanto bajo ese abrasador sol de verano) y vestía el uniforme de los rangers. El chico era acompañado por un Typlosion, caminaba de forma jovial y por alguna extraña razón, Red tuvo la sensación de haber visto ese aura de confianza y alegría estúpidamente optimista en alguna parte [1].
—Oh, eres tú —dijo Green con naturalidad abandonando su gesto burlesco luciendo profesional en menos de un segundo—. Ya te estabas tardando.
—Lo siento, había mucha gente en la tienda —se excusó el joven riendo avergonzado y rascándose la nuca.
—Déjenme los presento, Red, Drake Aono, Ranger especialista en rescates y Drake, este es Red Tsukusama…
—Campeón de Kanto y el chico que desinstaló al equipo Rocket, ¡he oído hablar mucho sobre usted! —Sonrió el muchacho— Es un placer.
—Igualmente —saludó Red por cortesía mirando de nuevo a Green, ignorando de repente la presencia del invitado—. Cuidarás de Yellow.
—Pf, no es normal de ti preocuparte tanto por alguien —se burló de nuevo el oji-verde— parece tu novia —una mirada muerta le impidió reír— ¡era una broma! Por Arceus, no te lo tomes todo tan apecho.
—Eh… disculpen —interrumpió Drake, ambos amigos voltearon a verlo, él lucía interesado en la charla— ¿dijeron "Yellow"? ¿No hablarán de Yellow of Viridian Grove?
—Sí —asintió Green, Red pareció desconfiar del joven Ranger, al igual que Pika que empezaba a soltar chispas de sus mejillas, por lo que el líder de gimnasio se apresuró a preguntar: —¿Le conoces?
—Bueno, es de las pocas personas que poseen el maravilloso Viridian Mind, ¡todos los portadores de ese poder son famosos entre los rangers! —Parecía emocionado, pero de repente cambio a una mirada tranquila— Además, estaba buscándole.
—Pues suena perfecto —opinó Green sonriente—, Red quería alguien para cuidar a Yellow, he aquí alguien que distraerá a tu amiguito.
Aquello no le hizo ninguna gracia a Red, cosa que no entendió del todo, incluso tenía planeado negar la ayuda del ranger cuando de repente éste exclamó confundido.
—¿Amiguito?
—Es como la nueva mascota de Red —explicó Green con una sonrisa arrogante en los labios—, un chico que consiguió lo que nadie pudo: domar a esta bes… ¡Ugh! —Se quejó cuando sintió el pisotón del campeón, no hizo nada más que quejarse, porque en elfondo sabía que él se lo había buscado.
Pero parecía que a Drake la historia no le terminaba de cuadrar. —Chico… ¿hablamos de la misma persona?
Y entonces Green y Red se sintieron tan despistados como él.
.-
Yellow había decidido que si iba a pasar tres días sin Red no iba a aburrirse en ningún momento, la verdad es que al inicio se deprimió un poco al saber que iba a pasar tres largos días sin su amigo, pero al saber que iba a visitar a la chica pelirroja que tan bien le había caído su humor había mejorado un poco, aunque eso no evitaba que siguiera un poco contrariado por la idea de estar algunos días sólo… afortunadamente tenía un montón de trabajo y todo un bosque para pasar el tiempo. Wilton parecía haberlo comprendido, así que aceptando los consejos de su sobrino, decidió tomarse unas vacaciones.
—Muy bien Doody, ¡a trabajar! —Exclamó sonriendo animado, terminaría el trabajo de ese día y continuaría con esa marcha los días siguientes.
O eso había esperado hacer, hasta que abrió la puerta y se encontró con dos rostros conocidos y uno del cual solamente identificó el uniforme.
—Red-san… Green… hola —sonrió nervioso, tratando de que no se notara demasiado, el chico que acompañaba a sus dos amigos era nada más y nada menos que un ranger.
Por Arceus, que todos los rangers la conocían.
—Vaya, esta casa se adapta bastante bien a ti Yellow —comentó Green con algo de sorna, ganándose una mala mirada de Red—. Bueno Drake, este es el Yellow del que hablábamos. ¿Es o no la misma persona?
—¿D-Drake? —Preguntó Yellow ganándose una mirada interrogativa de parte del campeón, él no acostumbraba a tartamudear y eso claramente le llamó la atención, pero había reconocido el nombre del muchacho en una de las cartas de sus padres, eso no auguraba nada bueno— Ejem… ¿Drake Aono?
—Ese mismo, supongo que tus padres he habrán hablado de mi —el rubio asintió lentamente sintiendo como los otros dos acompañantes miraban espectantes la escena. El chico sonreía, pero de repente pareció confundido—. Aunque esperaba que fueras…
—¡Algo más alto! Sí, lo sé —se apresuró a decir sorprendiéndolos a todos por cómo levantó la voz— pero la… eh… pubertad nos llega tarde a algunos, je, je, je…
—Ahora que lo dices, ¿cuantos años se supone que tienes? —Preguntó Green cruzándose de brazos.
Yellow tragó.
—Dieciséis —respondió por él Red con naturalidad, esperando una explicación del por qué su actitud tan extraña frente al ranger.
Drake estaba confundido, pero al escuchar a Doody gruñir algunas cosas y hacer algunas señas abrió los ojos, como comprendiendo algo. Yellow suspiró aliviado, al parecer Drake podía entender a los Pokémon, cosa que pocos ranger conseguían hacer; solamente esperaba que al menos fuese lo suficientemente discreto como para poder seguirle el juego.
—Oh, ¡sí! Es que tus padres me habían dicho que ya serias todo un hombre —dijo el joven de cabello castaño rojizo en una actuación bastante convincente.
—Bueno, si eso es todo nos podemos marchar ya, ¿no es así? —Preguntó Green mirando a Red, el que había insistido en acompañar al ranger hasta el bosque Viridian.
Red no respondió, miró fijamente a Yellow esperando que éste le dijera algo, presionándole con una mirada que él se esforzaba por contrarrestar con una sonrisa que estaba empezando a lucir bastante nerviosa, pasaron un par de minutos antes de que Red asintiera, se diera la vuelta y se marchara sin despedirse. Yellow no le reprochó esa vez.
—Disculpen al antisocial de mi… amigo —dijo forzando la última palabra, tal vez no muy acostumbrado a usarla con Red—, es así con todo el mundo.
—No, debería ser yo quién se disculpe —negó Yellow sonriendo avergonzado, sintiéndose responsable por las acciones de su amigo.
Green no dijo nada más, no se iba a disculpar dos veces por la misma cosa y más si era excusando a alguien, se despidió con la mano de los dos chicos y se marchó del bosque con las manos en los bolsillos.
Pasaron un par de minutos antes de que alguno se atreviera a hablar, Drake no decía nada buscando darle su espacio al rubio y él sencillamente no sabía qué decir, se sentía avergonzado por haber sido descubierto por alguien en su tonta mentira de género.
—Entonces… —se animó a decir por fin— ¿cómo están mis padres?
—Bueno, se han ido a una misión fuera del país y me mandaron para entregarle un paquete, señorita… eh, perdón, señor Viridian.
Yellow se puso nervioso inmediatamente al ver la incomodidad de Drake… al parecer le estaba malinterpretándolo.
—¡Oh, no! Puedes referirte a mí como chica, no… no hay problema —dijo tratando de sonreír—. Es solamente que…
—Oh, descuida, respeto las decisiones de las personas y sus gustos también, no tengo problema…
—¡E-es que no es eso! —Exclamó temeroso de que alguien los escuchara, miró a todos lados y finalmente suspiró— ¿Quieres entrar?
.-
Siempre que iba a la casa de Misty era muy bien recibido, la chica gracias a su condición de líder de gimnasio (y que ella sí era responsable con su trabajo y no tenía a alguien que le robara dinero cada que podía) tenía muchas comodidades; una enorme casa, sirvientes, un chofer, miles de vestidos, un cocinero… pero todo era más bien para la comodidad de sus padres e invitados, siempre que la veía llevaba un traje de baño y prefería andar a pie o conducir por ella misma, siempre había sido más humilde y sencilla de lo que aparentaba.
—Te ayudaré con eso, ¿qué tal el viaje? —Preguntó sonriéndole cargando su única maleta y dirigiéndolo a la habitación que siempre ocupaba. Como siempre, se encogió de hombros informando que no hubo ningún problema. Ella sonrió, con el tiempo había aprendido a leer sus mímicas— Me alegra, ¿y qué tal está Yellow?
Red la miró fijamente, no necesitaba hablar para que ella entendiera lo que quería transmitirle con la mirada, pero aún así habló, poniéndola nerviosa. —¿Conoces a Yellow?
No es como si fuese un delito ni mucho menos, pero Misty no quería decirle a Red que conoció al rubio un día cuando por accidente se quedó espiando, pero tampoco quería mentirle… así que simplemente censuró esa parte. —Un día pasaba por el bosque Viridian y me perdí, él me encontró y me ayudó a salir y… eh… —suspiró, eso no se le daba nada bien— lo siento, te vi hablar con él en el lago, tropecé, me caí y él me ayudó. Lamento no habértelo comentado antes
Red no se molestó, la verdad le había dado bastante igual, ni siquiera entendía por qué la pelirroja se disculpaba, pero le pareció un gesto muy amable. Asintió. —No hay problema. Está bien.
Misty sonrió de nuevo. —¿En serio? Debería visitarlo de nuevo algún día.
La chica se dio cuenta de algo ese día, cuando se trataba de Yellow, la mirada de Red se ablandaba.
.-
Definitivamente Red no había vuelto de ciudad Celeste para encontrarse con que Yellow había empezado a ignorarlo por pasar el tiempo con… el ranger.
Bueno, a decir verdad no era como si él estuviese muy desocupado, últimamente se comentaba demasiado sobre los famosos torneos de campeones, había sido llamado recientemente por Hibiki para comentarle la idea, todo se realizaría en Teselia, como si esa región no tuviese ya problemas con un grupo pacifista que buscaba la liberación de los Pokémon. Tenía trabajo y prontamente tendría que viajar a Teselia, pero aún así buscaba un tiempo para visitar a Yellow (aunque lo negara), ¿por qué Yellow lucía tan ocupado?
Esa aburrida mañana, su Pokégear sonó. Era una llamada de Yūki, normalmente no contestaría, pero cuando se trataba de trabajo (y en especial en esos días) se veía forzado a hacerlo, pero cuando lo hizo, la voz que salió no era la del campeón de Hoenn.
—Eh… ¿con quién hablo?
—Campeón de Kanto. ¿Quién habla?
Las palabras secas de Red parecieron surtir un efecto impresionante en la chica que tenía el Pokégear de Kabayashi. Escuchó perfectamente un grito y luego un golpe indicando que se había caído, Red esperó pacientemente (cosa que no era muy común en él) la respuesta de la chica explicándole por qué tenía el comunicador del campeón de Hoenn, quizás por curiosidad o quizás porque era lo más interesante que le había pasado en días…
Jamás esperó que veinte minutos después estaría contándole la asquerosamente aburrida semana que había tenido por culpa de la insensibilidad de Yellow. No le había colgado porque además de que Haruka era lo más entretenido que había encontrado después de días y días de aburrimiento, ella parecía estar de acuerdo en casi todo lo que decía; pero al pasar los minutos se sorprendió bastante al encontrar en Haruka Odamaki (al parecer, amiga de Yūki Kabayashi e hija del profesor Odamaki) una persona paciente que sabía escuchar… y que sabía hacer que las personas hablaran. Podría decirse que le agradaba un poco.
—No quiero que se sienta ofendido, Red-senpai —dijo la muchacha una vez había terminado su relato—. Pero es muy posible que usted esté celoso de ese ranger, ¡pero descuide! No es nada grave solamente…
—¿Celoso?
Red podría preguntar si eso se comía, él no era celoso, jamás había sentido celos por nada ni por nadie, por lo que las palabras de la chica no tenían sentido alguno. Pero no estaba en posición de debatir, su comportamiento había cambiado bastante desde que Aono llegó a su vida y no era ni idiota ni testarudo (en realidad sí que lo era, pero no le hallaba sentido a ser testarudo consigo mismo) como para no saberlo.
—Sí —declaró ella después de un momento de silencio—. La verdad, yo también me sentiría muy celosa si alguien desconocido viene de la nada a acaparar la atención de mis amigos. Pero eso tiene solución, solamente debe ser sincero y hablar con su amigo —silencio, Haruka posiblemente era mejor que Green y Misty al momento de interpretar sus momentos de silencio, ella podía hacerlo sin verlo y recién conociéndolo—. ¡Usted puede, Red-senpai! Luche por su amigo, no se preocupe por los resultados, valdrá la pena al final, se lo aseguro.
Suspiró, no podía creer que una chica bastante menor que él le estuviera aconsejando en esos momentos. Finalmente habló: —Gracias por tu ayuda, Odamaki.
Leaf solamente había estado molestándolo toda su estadía en casa, Green lo llamaba amargado, Yellow lo ignoraba y el estúpido ranger no hacía nada más que burlarse en su cara… bueno, eso no era así, pero él lo veía de esa manera; por esa razón, las palabras de aliento de Haruka fueron merecedoras de un agradecimiento.
La chica rió amistosamente al otro lado de la línea. —¡Está bien, senpai! Fue un placer… y no tiene que ser formal conmigo, puede llamarme Haruka.
—Entendido, adiós —ella dijo otro "adiós" y colgó.
Normalmente no seguía los consejos de personas que conocía por el Pokégear, pero debía admitir que el consejo de Haruka le parecía bastante útil… y tampoco es como si fuera a buscar a Green para que le ayudase, eso sería ridículo.
—Vamos Pika.
Y siendo seguido por el Pikachu, se dirigió al bosque.
.-
No es que Yellow estuviese evitando a Red, en realidad, se preguntaba de cinco a diez veces al día qué estaba haciendo y por qué no había ido al visitarlo, pero en esos días no había podido ir a pedirle una explicación.
Drake, a quién cariñosamente llamaba Ake, había llegado de parte de sus padres, era normal que le estuviera dedicando tanto tiempo. Pedía a detalles todo lo que estaban haciendo, era la primera vez que le enviaban un ranger que aparentemente había estado viajando con ellos un tiempo… debía aprovecharlo.
Pero no solamente lo habían enviado allí por ser especialmente cercano a sus padres (en realidad, a penas trabajaron juntos unas semanas), sino porque él era el único ranger que tenía asuntos pendientes en el bosque Viridian. Yellow miraba a Drake desde lo lejos hablarle a la tumba de un Pokémon con pesar, se había quitado el sombrero en señal de respeto así que su cabello que estaba creciendo y que le llegaba ahora hasta los hombros estaba al aire. No se preocupó por ocultar nada: esa parte del bosque estaba escondida.
—Nos veremos después, amiguito —susurró Drake levantándose y dirigiéndose a Yellow, sonreía un poco con melancolía.
—¿Todo bien?
—Todo bien —asintió Drake yendo a su lado.
Yellow se puso el sombrero de nuevo y empezaron a caminar de vuelta a casa, al día siguiente Drake se marcharía de la región, volviendo a Almia para más misiones, debía ayudarlo a empacar.
Sin embargo, cuando entraron a la casa del rubio, se llevaron una sorpresa bastante grande, al menos Yellow que miraba con los ojos bien abiertos a Red. El campeón estaba tranquilamente comiendo un postre que había guardado recelosamente en el refrigerador para después, sentado en su sillón mirando la televisión desinteresado con los pies encima de la mesa.
—¡Red-san! —Gritó sintiendo un remolino de emociones que se mezclaban de la forma más extraña: sorpresa, enojo, alegría, desconcierto. Ya no sabía ni qué sentir.
Red le miró de reojo, tragó el trozo de pastel y le prestó atención con esa mirada desinteresada que rozaba lo arrogante. —Al fin llegas.
—¡Baja los pies de la mesa y… mi pastel y… ¿cómo entraste?! —Exclamó olvidándose por momento que Drake estaba con ellos.
Red no respondió, su mirada se había centrado totalmente en el ranger que se mostraba receloso con el campeón, claramente a Drake no le gustaba esa actitud prepotente del azabache. Red se puso de pie, dejando el plato vacío encima de la mesa y acercándose a los dos, ignorando a Yellow y mirando fijamente al intruso.
Le dio sólo una orden: —Fuera de mi región.
Silencio, Yellow estaba pasmado, no creyendo lo que había escuchado y Drake… no se lo vino venir, a tal punto que no comprendió el comentario.
—Eh… wow, ¿qué?
—Fuera de mi región, ahora.
—¡E-espera, Red-san! —Pidió el rubio sorprendido y nervioso, jalándole del brazo para que dejara de ver con ansias asesinas al ranger— ¡No puedes decirle eso a la gente!
—¿Por qué no?
—¡No es correcto, es muy grosero, además, no tienes derecho de…!
—Soy el campeón —interrumpió tranquilamente—, es mi región, soy la autoridad aquí y puedo decirle que se vaya.
—Que seas el campeón no hace que… —pero de nuevo fue interrumpido.
—Si me volví campeón fue para mandar —miró a Drake—. Fuera.
—¡No, Red-san!
Y frente a los ojos de Drake, los dos amigos empezaron a discutir, Yellow bastante disgustado e irritado porque Red no daba brazo a torcer, él respondía testaruda y tranquilamente todo lo que Yellow le reclamaba; fue cuando la conversación tomó rumbos extraños cuando Drake decidió intervenir.
—¡¿Y quién fuerza una cerradura con un lápiz?! —Preguntó Yellow señalando su puerta de entrada.
—Viene de familia. —Red de encogió de hombros.
—De acuerdo, creo que fue suficiente —dijo Drake levantando las manos pidiéndoles que pararan, ganándose su atención— ¿por qué estás tan celoso?
Yellow iba a contestar, pero cuando procesó la pregunta sus palabras murieron en su boca y miró con sorpresa a su amigo. Red frunció el ceño molesto. —No estoy celoso
—Y yo soy un caza-bichos —dijo Drake sacásticamente.
—Red-san… ¿en serio tenías celos?
—No.
Drake enarcó una ceja, no entendiendo el punto de ocultarlo, pero entonces, la risa de Yellow impidió que le preguntara al campeón por qué se esforzaba en ocultarlo.
—Oh vaya… lo siento Red-san por no haberme dado cuenta de que estabas celoso —dijo Yellow riendo aún más fuerte.
Red ablandó su mirada, sabía perfectamente que Yellow no se estaba burlando de él… y aunque fuera así, no podía enojarse cuando reía de esa forma: avergonzado y divertido.
.-
—¡Que tengas buen viaje, Ake! —Se despidió Yellow con una sonrisa radiante— ¡Gracias por todo!
El ranger se dio la vuelta y se despidió con la mano sonriéndole de la misma forma, había prometido volver y Yellow le prometió esperarlo con una taza de té. En pocos días se habían vuelto buenos amigos.
Drake caminó un poco por el bosque acompañado por su Typlosion, estaba silencioso, demasiado… Entoces se detuvo. —Pensé que no te despedirías.
—No lo haré —respondió Red tranquilamente saliendo de entre los árboles retomando tranquilamente su camino hasta la casa de Yellow.
Drake le miró, esperando una despedida de parte del campeón, diciéndole algo como "adiós Aono" o "gracias Aono" o "nunca vuelvas a mi región, Aono", pero Red le ignoró totalmente siendo seguido por su Pikachu… el que como no, también le ignoró.
—Es de muy pocas palabras —comentó Drake rascándose la nuca— y bastante grosero… Yellow tiene gustos realmente extraños… bueno, ya qué, ¡será muy divertido en el futuro!
Le sonrió a su Typlosion y éste suspiró, su entrenador a veces era demasiado entusiasta.
.-
—¿Y por qué estabas celoso, Red-san? —Preguntó Yellow sonriente mirando a su amigo lanzar una pelota contra las botellas de cristal del fondo.
—¡Esta es la décima vez que gana señor! ¡Felicidades! ¿Qué quiere ahora? —Preguntó el tendero sonriente.
Red miró a los peluches que exponía el puesto con atención, Yellow le miraba fijamente esperando una respuesta, pero no parecía le hubiera escuchado. Finalmente Red señaló un peluche de Pichu.
—¡Gran elección —Exclamó el hombre entregándole el peluche.
Red empezó a caminar a otro puesto y Yellow le siguió.
—Red-san, no me ignore… —pero antes de poder terminar, Red le entregó el Pichu mirándolo seriamente.
—No hables más.
Yellow le miró fijamente antes de aceptar el obsequio, era un peluche muy bonito y Red había cuidado su vocabulario, había dicho un "no hables más" en lugar de su usual "cállate". Sonrió. —Está bien, ¿vamos a comer una manzana acaramelada? —Preguntó entusiasta corriendo a uno de los puestos que vendían aquellos dulces.
Red se metió las manos en los bolsillos y acompañó a su amigo.
Aquella feria que Leaf había organizado en el gimnasio de ciudad Verde estaba siendo un éxito, la chica contaba el dinero recogido con una sonrisa avariciosa, estaba recibiendo un montón de dinero por haber gastado unos cuantos pokédolares de los ahorros de Green. Esos eran negocios.
Pero claro, alguien no saldría feliz, y ese alguien era el bien castaño que volvía de un arduo día de entrenamiento en la Calle Victoria. Él, al ver su gimnasio hecho una feria gritó espantado: —¡¿QUÉ HAS HECHO AHORA RUIDOSA?!
De esa forma aprendería a no dejar su puesto de líder de gimnasio cuando Leaf estaba aburrida.
[1] Referencia a Red del manga, la personalidad que me pidieron para este OC es una mezcla de Game!Red y Manga!Red, pero como sabrán... Dos Game!Red en un mismo universo harían explotar la tierra xD.
