facebook: rhapeseuhansface
tumblr: rhapeseuhans
instagram: rhapeseuhansinsta
wattpad: rhapeseuhans

IMPORTANTE: El fic tiene nueva portada, dibujada por mí, claro ;D


Yuuri aún no tenía 17 años cuando iniciaron las vacaciones de verano, y aún no tenía ni la menor idea de qué hacer con su futuro…

Viktor había decidido no ir a Rusia con sus padres para en cambio pasar las vacaciones en Yu-topia con Yuuri (tras haberle jurado al señor Toshiya que no 'haría nada raro con su hijo'), por lo que tanto él como el moreno tuvieron más tiempo de estar juntos sin tener que preocuparse de la escuela, las tareas, las clases de patinaje/ballet, y tener a Phichit y a Yuuko siempre al pendiente de cualquier 'cosa linda' que hacían cuando estaban juntos.

También pudieron dejar atrás esa fachada de ser solamente amigos por unas semanas, porque todos en Yu-topia sabían sobre su relación, incluyendo los clientes habituales, pues la mayoría eran hombres y mujeres mayores quienes ya estaban curados de espanto y no veían nada extraño con su comportamiento tan amoroso.

Y el hecho de poder estar verdaderamente a solas hizo que la pareja pudiera conversar de manera más honesta sobre cualquier cosa que podrían afectar su futuro juntos. En el caso de Yuuri, estaba indeciso sobré qué hacer para cuando terminara la preparatoria.

"Podrías ir a la Universidad y después conseguir un empleo de burócrata." Comentó Viktor un poco en tono de broma mientras terminaban ambos de sacarse tras salir del onsen.

Yuuri estaba ya tan acostumbrado a ver personas desnudas dentro de las aguas termales que ver a su novio desnudo no le provocaba tanto bochorno. Aún así, trataba de mirarlo siempre a los ojos y nunca bajar la vista (por temor a tener pensamientos impuros y crear una situación incómoda). Además, tenía la ventaja que si sin anteojos apenas si veía…

"No lo sé…"Respondió Yuuri mientras se secaba el cabello con una toalla. Ambos se encontraban solos en los vestidores, y estaban de espaldas uno al otro para más privacidad. "Mari dice que dejará la Universidad porque no tiene sentido seguir estudiando solamente para conseguir un empleo que no quiere. Dice que prefiere hacerse cargo del onsen dentro de unos años, y para eso no necesita la universidad…"

"Umm…Si Mari piensa que es lo correcto para ella, apoyo su decisión." Viktor se colocó un yukata verde cuando terminó de secarse el cuerpo, mientras que Yuuri se puso uno azul. "¿Pero qué quieres hacer tú?"

"Podría hacer lo mismo que ella y quedarme a ayudar en el Onsen..." Se sentó en una banca, aún sin alzar la mirada por si Viktor seguía sin ropa.

Años atrás, Yuuri seguramente hubiese elegido ir al extranjero a estudiar y conseguir un empleo que le ayudara a mantener a su familia, pues era sabido por todos que Hasetsu se estaba cayendo a pedazos. No obstante… llegaron los Nikiforov con sus tiendas departamentales, con su ropa de marca y sus promociones hechas por estrellas de televisión japonesa, lo que hizo que el turismo en Hasetsu renaciera y el Onsen pudiera mantenerse en pie por sí mismo de nuevo. Lo que significaba Mari y Yuuri tenían la opción de continuar con el negocio familiar sin tener que preocuparse de nada más.

A Yuuri le gustaba la idea de viajar y conocer otros países, pero tampoco era algo que realmente le interesase hacer, pues ir a Rusia con Viktor resultó ser un viaje cansado, pero le agradó bastante poder conocer a la familia de su pareja. Por lo que la idea de viajar quedaba bastante bajo en su lista de 'cosas por hacer antes de morir'.

"¿Has pensando en dar clases como yo?" La pregunta de Viktor lo sacó de sus pensamientos. Y el moreno se volvió hacia su novio cuando sus pies descalzos aparecieron en su campo de visión girados hacia su dirección. Viktor ya debía estar vestido. Yuuri entonces alzó sus ojos marrones a tiempo para ver a Viktor peinándose con una mano su largo y aún húmedo cabello plateado hacia atrás de manera bastante sensual.

El japonés logró divisar aquello aun sin sus anteojos, y sintió que se le paraban más cosas aparte del corazón mientras sus mejillas se pintaban de rojo. ¡Diablos! Él y sus hormonas de adolescente… Yuuri necesitó sacudir la cabeza para centrarse de nuevo en el tema.

"¿Te refieres a dar clases de patinaje?" Inquirió tratando de regresar su vista al suelo, pero se giró de nuevo hacia Viktor porque éste se sentó a su lado en la banca… Yuuri tuvo otra visión sugerente cuando parte del yukata verde se deslizó y dejó su hombro derecho descubierto mientras que el peliplateado se aceraba a su rostro con una media sonrisa.

"Sí. Este será mi último curso como instructor de patinaje." Le recordó con su voz sonando cada vez más melosa entre más se acercaba. "Y me gustaría dejar mi puesto en manos de alguien en quien yo confié. Estoy seguro que a los Nishigori les gustará tenerte como el nuevo instructor."

"Um. Sí. Yuuko mencionó que los padres de Takeshi buscaban un nuevo instructor para cuando lo dejaras. Pero no sé si yo sería bueno para eso…" Comentó tratando de desviar su mirada, pero los ojos azules de su novio le gritaban por atención mientras agitaba sus largas pestañas. Viktor entonces posó una mano sobre la pierna derecha de Yuuri, y continuó hablando con voz baja.

"Yuuri. ¿Recuerdas el día que nos conocimos?" Inquirió casi pegando su boca al oído del moreno, haciéndolo tiritar debido a su respiración caliente y su aroma a aguas termales y sales naturales. "Eras tan pequeño y tenías mejillas tan redonditas y adorables." Dijo, y besó gentilmente su mejilla más cercana. "Si no fuera por ti y porque siempre fuiste un buen alumno, no me habría esforzado tanto por ser un buen instructor, y no estaríamos aquí ahora. Tú siempre has sido mi alumno y mi persona favorita. Por eso confío en que tú harás un buen trabajo."

"Oh…" Contestó el menor intentando mantener la calma y no temblar ante la mirada coqueta del peliplateado. No estaba seguro de lo que estaba pasando, pero…

No.

Al contrario. Yuuri estaba totalmente consciente de que su novio era un chico mayor que él y que tenía más experiencia en noviazgos que él, y que Viktor era una persona demasiado afectuosa para su propio bien.

No era la primera vez en que el peliplateado se olvidaba de todo y comenzaba a flirteaba con él para conseguir una 'reacción adorable' sin importarle la situación o quién estuviera mirando. A Yuuri eso normalmente no lo molestaba, sobre todo porque a él también le gustaba besar y tocar a su novio sin que nada ni nadie, ni siquiera sus edades, se interpusiera entre ellos.

Por lo que, tomando todo el valor que pudo reunir en ese momento, tomó a Viktor de las mejillas y juntó sus frentes.

"Gracias, Viktor" Dijo Yuuri mirando borroso aquellos ojos aquamarinos que tanto lo fascinaban, y pudo sentir al peliplateado sobresaltarse debido a su atrevido acto. "Recuerdo que en ese entonces todos te llamaban 'el apuesto extranjero' y que hacían comentarios bastante extraños sobre ti. Me tomó años entenderlos. Pero incluso a mis 13 años entendí que eras más que eso. Eras el chico más amable y considerado que jamás había conocido, y aún lo eres. Y… me alegro que seas mi novio" Besó sus labios con todo el afecto que sentía hacia él y el ruso respondió encantado de la misma manera.

Continuaron besándose por varios segundos, y eventualmente el ambiente subió de tono cuando Yuuri deslizó una mano por el cuello del mayor, metiéndose bajos sus ropas y paseando lentamente por su pecho desnudo hasta ir por su abdomen.

No obstante, el peliplateado interceptó aquella mano antes de que pudiera ir más lejos, tomándola con tanta fuerza que el menor se paralizó.

"Ta-también me alegro que seas mi novio, Yuuri." Viktor, nervioso, se levantó de la banca, sin olvidarse de acomodarse el yukata. Y tras ver la confusión y decepción en el rostro del menor, se apresuró a besar su nariz de manera juguetona. "¡Tengo hambre! Seguro que tu madre pronto nos llamará para cenar. Y debo ir a secarme el cabello." Se apresuró a salir de los vestidores para volver a la habitación que los Katsuki le habían preparado, dejando atrás a un muy arrepentido y abochornado Yuuri.

La cena fue silenciosa y algo incómoda. Toshiya intentaba sacarles plática a los chicos, pero tanto el moreno como el peliplateado contestaban con pocas palabras o interjecciones. Yuuri era naturalmente callado, y Viktor era un buen actor, pero era evidente para todos que había tensión entre ellos. Sin embargo, nadie dijo nada por prudencia. Incluso sus poodles intentaban animarlos con lamidas.

Mari fue la primera en tocar el tema después de la cena, cuando Yuuri se preparaba para dormir.

"¿Acaso Viktor te hizo algo? ¿Debo ir a hablar con él?" Amenazó la castaña con mirada seria mientras se sentaba a su lado en la cama. Vicchan le rogó juguetonamente por caricias mientras que su hermano luchaba por no entra en pánico.

"¡N-no! ¡Viktor no hizo nada malo!" Exclamó agitando las manos. "Yo… En ese caso es mi culpa…" Yuuri bajó la cabeza y continuó a pesar de la vergüenza que sentía. "Intenté…eh… ir más lejos con él… Pero creo que se molestó conmigo."

"Ah." Mari lo miró con sorpresa. No se le había ocurrido pensar que su hermano fuese el detonante. Era más fácil culpar a Viktor por ser mayor. "¿Te refieres a…'eso'?" La muchacha era cinco años mayor que Yuuri, y un año mayor que Viktor, pero eso no significase que hablar de sexo con su hermano menor fuese algo sencillo para ella.

Mari no obtuvo una respuesta verbal pero sí a Yuuri asintiendo con la cabeza. La muchacha entonces dio un suspiro y trató de buscar las palabras adecuadas para lo que quería decir.

"No creo que Viktor esté molesto contigo. Durante la cena él se veía bastante arrepentido y trató de hablarte varias veces. Por eso creí que se habían peleado y que era su culpa…" Mari acarició a Vicchan mientras continuaba. "Yo creo que él más bien tiene miedo a lastimarte."

"¿A lastimarme?" Cuestionó con el ceño fruncido.

¿A lastimarlo cómo? Yuuri no era tan inocente como aparentaba. Por supuesto que sabía cómo era el sexo gay, lo había buscado en Internet y visto algunos videos porno. Además, había leído algunos mangas yaoi que Yuuko le había prestado (aunque no los contaban cómo didácticos por ser bastante irreales). El moreno sabía que podía llegar a doler la primera vez, pero eso no lo asustaba.

"Yuuri." Mari lo sacó de sus pensamientos. "Viktor te conoce desde que tenías 13 años. Te conoció como un niño mientras que él ya era prácticamente un adulto. Por lo que supongo que debe ser igual de difícil para él como para mí dejar de mirarte como uno. Estoy segura de que él es consciente de que ya no eres un crío, por eso te pidió formalmente que fueras su novio; y por la forma en la que él te mira, estoy segura que él estaría encantado de 'dormir' contigo. Pero tú también debes entender que, por muy adulto que Viktor sea, no puedes presionarlo a dar el siguiente paso si él no se siente listo, aunque tú sientas que tú lo estés."

Mari no quiso sonar tan dura con su hermano menor. Sabía que Yuuri no tenía experiencia en noviazgos como ella. Pero por un segundo se puso en los zapatos de Viktor, imaginándose a sí misma con un novio menor de edad…, y pudo entender la frustración del peliplateado.

"Oh…" Yuuri bajó la cabeza de nuevo, no estando seguro de qué pensar. A pesar de tener ya siete meses de novios, había veces que se sentía preocupado de que Viktor no lo deseara, ya que sus sesiones de besos siempre eran detenidas por el mismo ruso (justo como hace unos momentos).

Sin embargo, pudo entender lo que Mari decía. Mientras que Yuuri ya era consciente de que Viktor era un adulto cuando lo conoció, lo que hacía que su crush hacia él fue más fácil de llevar porque no creía que alguna vez fuesen a tener una relación romántica; el peliplateado lo conoció a un niño apenas pasando a la adolescencia, quien era cuatro años menor que él, y además menor de edad.

Ugh. Yuuri trató de imaginarse a sí mismo con un novio de 12 años y sintió escalofríos. Seguro que así se sentía Viktor por más que se desearan uno al otro.

"Tal vez deberías hablar con papá y mamá. Sabes que ellos tienen 5 años de diferencia y eran novios desde que mamá tenía 15 años… Y eso no detuvo a papá a embarazarla de mí cuando ella tenía 18…" Agregó burlona, y Yuuri abrió la boca con estupefacción.

"¡Mari!" Exclamó en voz baja, con su cara totalmente roja de vergüenza. Y le aventó una almohada a su hermana. "¡No quiero imaginar a papá y a mamá haciendo 'eso'!"

"Ni yo quiero imaginarte a ti y a Viktor haciendo 'eso', pero tuve que hacerlo para poder contestarte." Respondió con la mirada entornada, aunque después rió antes de levantarse de la cama y regresarle la almohada. "Bien. Espero que nuestra pequeña charla te haya servido de algo. Sólo habla con Viktor y hazle saber que estás interesado en 'eso'. Pero compren condones primero para evitar enfermedades. Tienen suerte que ninguno de ustedes resultara embarazado con trillizas."

"Está bien, está bien. ¡Ya entendí!" Yuuri se tapó las orejas para no oír más a su hermana mientras ésta reía.

Tras salir Mari de la habitación, el moreno se echó boca arriba sobre su cama con un suspiro cansado mientras Vicchan le lamía la cara. Yuuri ya había conversado con Viktor sobre el tema del sexo, pero había hablado más bien sobre por qué no lo harían aún, pero jamás tocaron el tema sobre cuándo lo harían. Quizás sí debía disculparse con su novio por tratar de presionarlo… Pero lo haría al día siguiente.

Yuuri seguía apenado por lo sucedido en los vestidores, y no estaba seguro de querer contárselo a Phichit o a Yuuko, por lo que las conversaciones de chat que tuvo con ellos antes de dormir se limitaron a hablar sobre anime (o la castaña quejándose de los malestares por su embarazado).

Cuando Yuuri quiso dormir no pudo si quiera cerrar los ojos de lo preocupado que se sentía. Así que, otra vez tomando todo el valor que pudo, envió un mensaje de texto a Viktor para desearle buenas noches a pesar de que sus habitaciones se encontraban cerca. El japonés no esperaba una respuesta realmente, pues no estaba seguro de si estaban peleados o no, o si el peliplateado ya se había dormido (Viktor tenía una capacidad inhumada de dormir con facilidad). No obstante, menos de un minuto después, su novio le contestó con el emoji de un corazón.

Bien… Eso significaba que Viktor no estaba molesto con él. Aquello hizo que Yuuri se sintiese un poco mejor y logró conciliar el sueño abrazado a su poodle.

Cuando Yuuri volvió a abrir los ojos esperaba que fuera de día, no de madrugada y con alguien tocando a su puerta. Con mucha flojera y sin levantarse preguntó quién era, pero se alejó de inmediato de su almohada cuando escuchó la voz de Viktor.

"Yuuri, ¿podemos hablar?" Preguntó Viktor en voz baja después de que su novio abriera. Makkachin entró a la habitación sin esperar invitación.

"Um. Sí, está bien. Pasa." Nervioso, el japonés se hizo un lado y dejó que el ruso entrara. Estaba por prender la luz cuando Viktor se apresuró a deshabilitar sus manos con un abrazo de oso. "¿Vi-Viktor? ¿Estás bien?" Preguntó porque, por alguna razón, el peliplateado temblaba.

"No estés enojado conmigo, por favor…" Murmuró tras esconder su rostro en el cuello del menor. Una posición un poco incómoda siendo que Yuuri le llegaba a los hombros y el peliplateado debía inclinarse mucho.

"Pero no estoy molesto contigo…" Dijo Yuuri en tono de interrogación, y un poco confundido por su manera de actuar. "En realidad, creí que tú estabas enojado conmigo."

"¿En serio?" Inquirió el mayor esperanzado, haciéndose un poco hacia atrás para poder mirarse a los ojos a pesar de la oscuridad. "Cuando Yuki se enojaba conmigo dejaba de hablarme, y como tú me ignoraste durante la cena…"

Oh... Cierto. Viktor ya le había contado de todas las veces que Yuki actuaba como una niña de kínder y hacia rabietas, siendo el peliplateado su principal víctima. Yuuri sabía por Yuuko que las chicas tendían a hacerse las interesantes para llamar la atención, pero lo que la exnovia del peliplateado hacía era hacer sentir culpable a Viktor por cosas que éste ni siquiera había hecho. El moreno se sintió fatal por hacerlo sentir como si aquello también fuese su culpa.

"No, no estoy enojado contigo. Yo soy el que te debe disculpas." Repitió con más firmeza, alargando una mano hacia una de sus mejillas de su novio. "Yo… estaba avergonzado por lo que hice en los vestidores, porque… me rechazaste. ¡Pe-pero entiendo por qué lo hiciste!" Se apresuró en decir hablando con rapidez, ruborizado. "Sigo siendo menor y debe ser extraño para ti que tengamos sexo, pero quiero que sepas que no está en mi lista de prioridades tener sexo aún. Yo sólo quería que… no te aburrieras de mí."

"Yuuri… Yo nunca podría aburrirme de ti." Tomó la mano sobre su mejilla y besó la palma con afecto. "No voy a mentirse. Entré en pánico cuando estábamos en los vestidores. Es extraño para mí pensar en tener sexo contigo, pero no porque no te quiera, sino porque no tengo ninguna experiencia previa con chicos…, y en algún sitio de Internet leí que podríamos hacernos mucho daño si lo hacíamos mal. A-además… Aunque el onsen estuviera cerrado, tu familia pudo haber entrado en cualquier momento. Les prometí a tus padres que no haría nada que tú no quisieras. Imagina si nos hubieran visto y malentendido la situación…" Yuuri se sintió muy idiota al no haber pensado en eso, pero por otro lado, Viktor comenzaba a escucharse cada vez más avergonzado, con sus mejillas tornándose tan rojas como las de su novio mientras desviaba la mirada. "Y…no hemos hablado sobre…eh… nuestras posiciones."

"¿Posiciones?" Yuuri repitió despacio, presintiendo que aquello era algo importante a pesar de que no entendía por qué… hasta que recordó que ambos eran hombres. "¡Oh! Yo asumí que… Bu-bueno… Tú eres mayor que yo, así que pensé que a ti te gustaría…eh… " El moreno no pudo continuar debido al impacto de la revelación.

Jamás imaginó que Viktor estaría interesado en el sexo anal de esa manera, siendo él el que recibiera.

Luego de unos segundos de incómodo silencio, Viktor deshizo el abrazo, pero sólo para tomar a Yuuri de la mano y guiarlo hacia la cama. Sus poodles, que se habían acomodado plácidamente sobre las cobijas, se hicieron a un lado para dejarlos sentarse.

"Sí…" Viktor prosiguió tras una risita temblorosa. "Yo ya tuve mi primera vez, la cual no recuerdo mucho porque estaba ebrio, pero sé que la disfruté porque aquella mujer fue paciente conmigo… Por lo que creí que a ti te gustaría que tu primera vez fuera teniendo el mismo control que ella me dejó tener. Y justamente porque soy el mayor que tú, pensé que deberíamos intentarlo primero conmigo como el conejillo de indias en caso de que algo resultase terriblemente mal. Las fisuras anales son muy dolorosas, según Internet y Chris."

"Entiendo…" A pesar de que la conversación era algo incómoda, el moreno se sentía mejor de saber que su novio estaba igual de preocupado que él, y que el problema no era falta de ganas. Eso los hizo sentirse un poco más cercanos. Yuuri entonces decidió dar una alternativa. "Tal vez podríamos… simplemente tocarnos, por ahora."

Viktor se tensó un momento, justo como lo había hecho en los vestidores. Yuuri tragó saliva, creyendo haberlo presionado de nuevo, por lo que se preparó mentalmente para cualquier consecuencia funesta debido a su torpeza. No obstante, el peliplateado se giró hacia él con un rostro difícil de descifrar, pero parecía complacido con la idea.

"Podríamos… continuar con lo que hacíamos en los vestidores, ahora mismo, si quieres..." Sugirió un poco más confiado, posando una mano sobre el antebrazo del Yuuri para acariciarlo. El menor se ruborizó de nuevo, ahora siendo él el que desvió la mirada, pero hacia sus poodles.

"Me da vergüenza… con Makkachin y Vicchan aquí…"

"¡Los llevaré a mi habitación!" Replicó el mayor enseguida, tomando a ambos perros de la cama. Yuuri le abrió la puerta y entonces se apresuró a dejarlos en su habitación, tratando de hacer el menor ruido posible mientras caminaba. Viktor dejó a los perros sobre su futón, quienes intentaron correr tras él cuando éste les cerró la puerta.

Vicchan aulló y rasgó la puerta durante algunos segundos, mientras que Makkachin, indignado, bufó y se fue a acostar de vuelta al futón, ya entiendo que pasarían allí la noche.

A la mañana siguiente, los chicos estaban tan amorosos y relajados durante el desayuno que Hiroko y Toshiya tuvieron que utilizar su imaginación para saber cuál había sido el problema el día anterior. Mari sólo se alegraba de haber conversado con su hermano unas horas antes, sino pensaría lo peor de Viktor.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Yuuri tenía 17 años cuando consiguió su primer empleo de medio tiempo, el cual era ser instructor de patinaje, justo como Viktor hacía 4 años atrás.

Viktor había tenido que dejar ese empleo para centrarse en sus estudios, además de que su padre ya le tenía prometido un puesto de trabajo en las tiendas departamentales también de medio tiempo. Un empleo el cual iniciaría al año siguiente, cuando tuviera los 21 y fuera legalmente un adulto.

Por otro lado, Yuuri seguía sin estar seguro de lo que él quería hacer para su futuro. Aún tenía un año para decidir si ir a la Universidad o no, ayudar en el Onsen de su familia, o aceptar una propuesta que Minako le había hecho para contratarlo en su Estudio de baile como instructor a tiempo completo. Sus padres le dijeron que apoyaría cualquier decisión que tomara.

Durante su cumpleaños número 17, Yuuri recibió una nueva laptop por parte de Viktor y sus suegros, y ropa por parte de sus amigos.

Aquel año los Nikiforov habían decidido pasar las festividades de Fin de año con la familia del novio de su hijo. Y aunque en Japón la Navidad era más bien una festividad exclusiva para parejas, los Katsuki hicieron una pequeña reunión, principalmente para festejar el cumpleaños de Viktor; en donde fueron invitados los Nishigori, incluyendo obviamente a Yuuko y sus padres, la familia de Phichit y a Chris. Y al día siguiente, Viktor y Yuuri festejaron su primer año de novios en privado.

Después de Año nuevo.

Yuuri se encontraba en la pista de patinaje, listo pero nervioso por su primer día de clases como instructor. Para su suerte, Yuuko y Takeshi trabajaban en el Ice Castle, siendo la castaña la recepcionista y su esposo también como instructor; por lo que el moreno sabía que los tendría de apoyo moral en caso de que necesitara su ayuda. Además, Viktor ya le había proporcionado algunos consejos sobre cómo tratar con niños problemáticos.

Mientras faltaban algunos minutos para iniciar la clase, Yuuri se dispuso a quitarse los nervios patinando de un lado a otro sin hacer nada en especial, y cuando la alarma de su celular sonó, vio que ya había algunos chicos y chicas, sus alumnos, reuniéndose cerca de la pista.

Yuuri entonces salió del hielo, presentándose ante ellos mientras rezaba por no tartamudear. Y no pudo evitar reír un poco cuando tomó la lista con los nombres y recordó su primer día como alumno de su novio.

A pesar de los nervios, la primera clase fue relativamente sencilla. Los chicos que debía instruir no pasaban de los 13 años, así que eran niños relativamente obedientes y no daban problemas. No obstante…

"¡Yo soy Minami Kenjirou, Yuuri-sensei!" Exclamó un niño rubio alzando una mano cuando Yuuri recitaba los nombres de la lista para saber quién era quién. El niño era bastante pequeño y tenía un mechón de cabello rojo, y miraba al japonés mayor con sus ojos cafés hechos estrellas. Según la lista, Kenjirou debía tener 10 años.

"Uh. Mucho gusto, Minami-kun." Contestó Yuuri haciendo una reverencia, aunque se sentía un poco abrumado con el entusiasmo del niño. Así que lo ignoró un poco mientras continuaba leyendo el listado.

No obstante, Kenjirou siempre le pedía indicaciones para todo. Absolutamente para todo, incluyendo para atarse los patines para niños, que eran fácilmente ajustables. Y cuando Yuuri ofreció una mano para ayudar a quienes no supieran patinar, el rubio de inmediato pidió su ayuda. Yuuri dio un suspiro de resignación, pero le sonrió al menor para no intimidarlo.

A decir verdad el rubio se deslizaba bastante bien sobre la pista como para estar en una clase de principiantes, por lo que Yuuri pensó que lo mejor sería soltarlo para animarlo a ir solo, pero Kenjirou insistía en que tenía miedo de caerse, así que continuó tomando su mano el resto de la clase.

"¡Espero verlo en la siguiente clase, Yuuri-sensei!" Gritó Kenjirou, aun mirando al moreno con sus ojos de estrellas. Yuuri no supo qué otra cosa hacer que darle una palmadita en la cabeza, como si se tratara de Vicchan. Aquello pareció ser suficiente para el niño porque se llevó las manos a la cara y salió corriendo mientras una risita escapaba de su boca.

"Vaya. Parece que tienes un pequeño admirador." Escuchó decir a Takeshi con voz burlona, quien tenía clase con adultos al mismo tiempo que Yuuri con niños.

"N-no lo creo. ¡Tal vez sólo le gusta mucho el patinaje!" Se defendió con un tic en la boca, mientras agitaba una mano para restarle importancia al asunto.

"Yuuri…"

El mencionado se estremeció al reconocer la voz de ultratumba tas sus espaldas. Al volverse, se topó con la sonrisa pasiva-agresiva de su novio, quien se encontraba al otro lado de la pista con los codos sobre la valla de protección. Viktor vestía un traje negro con corbata azul que lo hacía lucir mucho mayor de lo que era, sumando su nuevo y sofisticado corte de cabello, en el cual su larga cabellera había desaparecido por completo, solamente dejando algunos mechones de cabello plateado por debajo de sus orejas. Aunque Yuuri extrañaba su largo cabello, ese nuevo estilo lo hacía lucir muy atractivo.

"¿Vi-Viktor?" Inquirió con temor al notarlo tan serio, y dudó un momento en deslizarse hacia él, pero terminó por hacerlo cuando éste le indicó con un dedo que se acercara. "¿Qué haces aquí? ¿No estabas en tu nuevo trabajo?"

"Sí, pero le pedí a papá salir un momento para venir a apoyar a mi adorable novio en su también primer día de trabajo… Pero vengo y me encuentro con que mi adorable novio enamoró a un niño pequeño. ¿Acaso vas a remplazarme por alguien menor, Yuuri?" Preguntó cruzándose de brazos, ladeando la cabeza de manera petulante.

"¡Viktor!" Yuuri rió ante su dramatismo, y echó sus brazos sobre él para abrazarlo, aunque la valla los separaba. El peliplateado tardó unos segundos pero lo abrazó de vuelta. "¿En verdad estás celoso de un niño de 10 años?" Murmuró en su oído, y cuando el peliplateado no contestó, el japonés le mordió la oreja de manera juguetona.

"¡Yuuri!" Viktor, 'indignado', se separó de su novio con la boca abierta y mirándolo con incredulidad. "¡Estamos en público!" Dijo, a pesar de que la mayoría de adultos y niños ya estaban junto a la puerta de salida sin prestarles atención.

"Pff…Eso nunca ha sido un impedimento para ti." Replicó burlón, y el peliplateado al fin sonrió. Desde hacía varios meses atrás que ambos habían dejado de ser tan cuidados en público, pues ya era prácticamente conocida todo por todo Hasetsu su relación (aunque eso no evitaba que hubiese chicas/os que flirtearan con el ruso).

"Supongo que tienes razón, solnyshko." Viktor alargó los brazos y el moreno lo abrazó de nuevo. "Pero prométeme que no me cambiarás por alguien menor que yo, ¿de acuerdo?"

"Lo prometo." Yuuri entonces besó la mejilla de su novio con afecto. No obstante, volvieron a separarse cuando escucharon un silbido.

"¡Cuidado! ¡Van a derretir el hielo!" Comentó Chris en burla. Él, Phichit, Emil y Sara los saludaron con manos alzadas.

"¡¿Chicos?! ¿Qué hacen aquí?" Inquirió Yuuri con la misma sorpresa que tenía Viktor en el rostro.

"Cuando supimos que nuestro querido amigo Yuuri sería el nuevo instructor de patinaje, simplemente tuvimos que tomar esta clase." Dijo Phichit guiñando un ojo.

Yuuri se volvió hacia Yuuko en la recepción, quien se reía al ver su cara de sorpresa. Era evidente que la castaña no le había contado sobre ello a propósito.

"Ya veo… Me alegro de tenerlos en mi clase, entonces." Dijo el japonés con una sonrisa genuina.

"¡Bien! Eso significa que no tendré que preocuparme tanto de mi Yuuri porque sé mis amigos lo estarán cuidando por mí." Exclamó Viktor dando un par de aplausos, mostrando su sonrisa de corazón.

"No te confíes. Yo podría robarte a Yuuri." Bromeó Sara, quien ya se había enterado de que Viktor había estado celosa de ella durante un tiempo (algo que la chica encontró divertido).

Viktor fingió escandalizarse de nuevo, llevándose una mano al pecho.

"¡No lo harías!"

"Sara, no me hagas llamar a tu hermano" Advirtió Phichit con la mirada entornada. La morena fingió asustarse abrazándose a Emil.

"No, por favor. No sabes lo difícil que fue para mí evitar que Mickey me siguiera a la pista… Aunque conociéndolo, seguro que pronto se dará cuenta de dónde estoy e igual se inscribirá a esta clase." La morena entonces soltó un resoplido de cansancio, aunque Emil no parecía estar en contra de esa idea.

"Bien. Nadie se mete con mi viktuuri."

"¿Tu qué?" Inquirió Yuuri al tiempo que él y el peliplateado ladeaban la cabeza como cachorritos confundidos.

"¿No lo saben?" Chris parpadeó y los miró como si fueran extraterrestres. "Casi todo en Hasetsu los llama a ustedes dos 'Viktuuri'. Ya saben, Viktor y Yuuri."

"Oh…"Yuuri se llevó las manos a la cara, completamente rojo de vergüenza, porque a pesar de todo esperaba que su relación aún tuviese algo de invisibilidad, mientras que Viktor rió encantado por tal concepto y no perdió tiempo en tomar al moreno de los hombros y besarlo justo en los labios.


Sugerencias, quejas, mentadas de abuela; dejen reviews :D