Disclaimer: Pokémon y su trama no me pertenecen, son propiedad Game Freak y de la compañía Nintendo. La historia narrada aquí es completamente de mi autoría, cualquier parecido con otra historia es pura coincidencia.


Doceava Memoria
Ladrona
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Yellow empezaba a sentirse como si todo de sí estuviese fuera de lugar. Quizás eran los nervios o la sensación de estar en un lugar nuevo, pero no podía evitar pensar que todo el mundo estaba mirándole atentamente, empezó así a hacer una pequeña lista de las cosas que pudiesen llamar la atención de las personas que le rodeaban, ¿quizás era su sombrero? Sabía que no era común usar sobrero en interiores y menos de paja en un lugar tan fino… ¿o su ropa? Se miró tratando de encontrar algo extraño, pero su vestido amarillo seguía intacto, sus pantalones no parecían estar sucios de lodo y había limpiado sus botas antes de salir, ¿qué era entonces? ¿La caña de pescar? Quizás debería haberla dejado como Red le había recomendado…

O bien, quizás no era su culpa resaltar tanto, miró de reojo a su acompañante. Red estaba caminando con las manos en los bolsillos delanteros de su pantalón con una mirada fría, escalofriante, su simple presencia ya resaltaba a pesar de estar vestido de una forma totalmente normal a tal punto que incluso Yellow quien venía con él no podía evitar sentirse un poco intimidado.

Y a decir verdad, si lo veía de esa forma, los dos resaltaban bastante, no solamente porque Red, el campeón de Kanto que se dejaba ver cada que los planetas se alineaban (o empezaba una Liga Pokémon nueva) estaba paseando casualmente por un centro comercial, sino porque Red, el campeón de Kanto que se dejaba ver casi nunca estaba paseando casualmente por un centro comercial en compañía de un chico de ropa extraña que llevaba una caña de pescar en un centro comercial y no cualquiera, el de Azulona.

—Mi tío debió haber venido … —comentó Yellow en un susurro lastimero.

—Debiste dejar la caña —repitió Red de forma monótona.

Yellow miró al suelo suspirando con algo de pena, lamentándose de no haber llevado la caña de pescar retráctil, al menos esa hubiese sido menos visible que la enorme que llevaba en esos momentos.

Wilton había mandado a su sobrina a comprar unos productos necesarios para la tienda Pokémon, aparentemente el tendero había tenido problemas con los encargos y le pidió ayuda a Wilton en ello, el hombre no pudo decir que no a pesar de saber lo muy ocupado que estaría en esos días, resultado: Yellow yendo por primera vez a ciudad Azulona. En un pasado Wilton posiblemente no le habría dejado ir, pero ahora viendo que era capaz de ir de ciudad Verde hasta pueblo Paleta y que encima tenía un buen amigo, fuerte y confiable (que encima era el capeón de Kanto) no vio ninguna razón para mantener a Yellow encerrado en el sector de Viridian.

El chico no dejaba de agradecer internamente que Red estuviese con él, de seguro se habría perdido más de una vez allí dentro.

—La lista —dijo Red repentinamente sacándole de sus pensamientos.

—Oh, claro —asintió Yellow con algo de vergüenza mientras tomaba la carta de entre uno de los bolsillos de su vestido—. Veamos… ¿dónde conseguimos las superpociones?

Yellow detuvo su camino por un momento, leyendo bien todo lo que su tío había escrito y observando a su alrededor por si en algún almacén el nombre de los productos que necesitaban; Red se detuvo al lado de Yellow, agachándose lo suficiente para ver sobre el hombro de su amigo lo que estaba escrito ahí.

—El primer vendedor —comentó Red tranquilamente, Yellow le miró.

—¿Venías aquí seguido, Red-san? —preguntó con curiosidad y una sonrisa, la imagen de Red haciendo compras le daba un poco de gracia por alguna razón.

Red le miró por unos instantes con calma antes de tomar la lista de sus manos y enderezarse correctamente.

—¡Red-san! ¡Si querías verla solo tenías que pedirla! —le reprochó.

—Voy a verla —informó Red sin mirarlo. Yellow suspiró.

—Debes informar antes… —le miró un poco preocupado antes de ver cómo el chico se alejaba, entonces se apresuró a seguirlo— ¿Sabes dónde conseguirlo todo?

—Sí, tardaré —se detuvo repentinamente, Yellow consiguió detenerse a tiempo también para no chocar con él—. Ve al último piso, cómprame un refresco —Yellow lo miró con una ceja enarcada, Red rodó los ojos— por favor.

El rubio le sonrió satisfecho, pero le miró con algo de preocupación.

—¿Está bien? Creo que sería mejor que nos dividiéramos la lista —propuso, no creyendo que fuese justo que Red lo comprara todo por su cuenta.

—No —respondió inmediatamente Red seriamente, confundiendo a Yellow—. Hoy es sábado.

—Bueno… sí, pero…

—Sábado de promociones —continuó Red mirándole cada vez más fijamente, intimidando un poco a Yellow—. Ya han empezado los viajes para la liga, los gimnasios están abarrotados, ¿sabes lo que significa?

—A-ah… ¿más trabajo? —tentó Yellow sonriendo con nerviosismo.

—Si tú vas a hacer las compras, considera que te van a destrozar, no tienes sentido de competencia, no conseguirás nada —explicó Red alejándose de Yellow, volviendo a meter las manos en sus bolsillos mirando desinteresadamente hacia ningún lugar en particular, pero el rubio tenía los ojos bien abiertos.

Red lo había espantado.

—E-entonces…

—Ve con Pika por si te molestan en los pasillos —dijo Red, mientras tomaba el Pikachu que dormía en su cabeza y se lo daba a Yellow.

—¿El refresco?

—Lo necesitaré —explicó Red con tranquilidad mirando a lo lejos como efectivamente había un montón de personas apretujándose contra el primer vendedor del puesto de entrenadores.

—Entonces… lo traeré pronto —aseguró Yellow con un poco más de convicción, entregándole el dinero de las compras al campeón, quedándose con lo suficiente para unos refrescos—. ¡Tú puedes, Red-san!

Con eso, el chico se marchó con Pika en brazos hacia las escaleras, Red estuvo a punto de decirle que había un ascensor, pero pensó en todo el tiempo que perdería explicándole a Yellow como funcionaba así que decidió dejarlo ser.

Ahora con calma se dirigió hasta el puesto del primer vendedor, Red no había sido del todo sincero con Yellow, a decir verdad, no tendría demasiados problemas en conseguir pasar el muro de entrenadores buscando los recados de Wilton, sencillamente tenía que hacer lo que siempre hacía, pero sabía que si el chico estuviese con él le obligaría a hacer la fija, no le gustaba que abusara de su autoridad.

—A un lado —dijo con tranquilidad.

Un par de entrenadores que estaban de último en la fila le miraron de reojo no muy alegres.

—¿Quién eres tú?

—¡Oh! ¡Señor Red! —gritó el tendero a lo lejos levantando la mano, saludando con una sonrisa cansada, parecía agotado de atender a tantas personas— ¡Es un placer verlo aquí!

—¿Acaso dijo…? —preguntó un entrenador con sorpresa.

—¿… Red? —terminó otro por él.

¿Ese Red?

De repente todo el mundo se detuvo en sus lugares mientras Red avanzaba tranquilamente hasta donde el tendero se encontraba, entregándole la lista de Yellow.

—Oh, son muchas cosas, tardaré un poco —asintió el tendero dejando a todos los demás descolocados.

—¡Espere un momento, hemos estado aquí por más tiempo! —gritó una chica indignada.

—¡Estoy aquí desde la mañana! —gritó alguien más.

Red simplemente les miró de reojo, sabía que no era justo y que debería esperar, pero no quería quedarse atrás esperando a que todos esos entrenadores acabaran de hacer sus cosas.

—Son asuntos de la liga —mintió, consiguiendo callar a algunos.

—¿Ah sí? Yo también vengo por asuntos de la liga —se escuchó una voz entre los demás, un recién llegado quién Red reconoció, era Lt. Surge. El hombre tenía sus típicos lentes de sol y los brazos cruzados, sonreía arrogantemente hacia Red, su presencia fue suficiente para callar a todos los otros entrenadores que continuaban quejándose.

—¿No es ese el líder de gimnasio de ciudad Carmín?

—¿Qué hace aquí?

—¿Entonces… ese sí es Red?

Murmullos no se hicieron esperar, Red ya lo sabía, su presencia en público no era muy común y su existencia se había vuelto casi un mito, si debía culpar a alguien, era a esos muchachos que subieron al monte Plateado y asumieron inmediatamente al verlo que era un fantasma, vamos, que un muchacho en la punta nevada de una montaña tampoco tenía que ser un espectro.

—Hola, campeón —saludó Surge acercándose a él—. ¿Comprando implementos de cura? ¿Acaso las vas a necesitar para esta liga? —Red no dijo nada, Surge simplemente levantó una mano como si lo hubiese callado— No, la verdad no me preocupa, la cosa es que necesito hacer unas compras y verás, tengo prioridad.

Red miró de reojo al tendero que sonreía casi en modo de disculpa.

—Es cierto… es miembro honorario… pero… —miró a Surge con algo de pena— él es el campeón, señor.

—¿Entonces a quién vas a atender, niño? —preguntó Surge acercándose a la barra y golpeándola fuertemente con la palma de su mano, haciéndolo sobresaltar.

Red aunque se mostraba indiferente a la situación claramente no le había gustado la actitud de Surge, estaba siendo grosero en exceso con… oh, no. Estaba empezando a hablar como Yellow. Carraspeó reacomodando sus ideas, es decir, Surge no podía quitarle su lugar, había llegado antes que él y era el campeón, él no.

Sí, eso estaba mejor.

—Tengo afán —Red se limitó a decir.

—Ah, qué casualidad, yo también —comentó Surge de forma tosca.

—¿Por qué no lo solucionan con una batalla? —preguntó un niño de pantalones cortos, todos le miraron, incluyendo a los dos involucrados en el problema.

Red no estaba dispuesto a perder el tiempo peleando contra Surge, pero el soldado parecía estar rodeado por un aura de fuego, lleno de emoción.

—¡Bien! ¡Vamos a pelear y de una vez por todas decidir si eres digno de ser el campeón!

Y sin darse cuenta, Red estaba siendo arrastrado al exterior del centro comercial por una multitud emocionada, gruñó. Como odiaba que lo metieran a peleas sin su consentimiento.

.-

Efectivamente, el centro comercial estaba a reventar. Yellow apenas había visto la segunda planta y pudo sentirse perdido, solamente tenía que seguir subiendo las escaleras pero no pudo evitar ver el montón de personas que luchaban por comprar las MT que estaban en liquidación, decidió continuar. Había leído los carteles que estaban al lado de las escaleras, si no estaba mal, el cuarto piso también estaría a reventar, el cual era la farmacia, solamente esperaba que el tercer piso no estuviese abarrotado de gente, después de todo, eso haría más difícil la subida hasta el cuatro con personas peleando para subir las escaleras.

Lo había leído, el tercer piso era nada más y nada menos que el piso de regalos, habían peluches y cosas lindas por ahí, ropa, accesorios y demás, por un momento Yellow pensó que podría acercarse a ver, además, estaba casi desolado, no tardaría demasiado… pero se corrigió inmediatamente, ¡Red le había mandado por unos refrescos! Y pensaba traer esos refrescos.

—¡Que yo no he robado nada! —Yellow escuchó el grito de una chica, aquello consiguió detenerle, también sintió cómo Pika se removía en su cabeza.

—¿Qué ha sido eso? —preguntó el rubio levantando su vista esperando ver al Pokémon, pero el sombrero se lo impidió.

—¡Suélteme! ¡Hey! ¡¿Es esta forma de tratar a una señorita?!

Yellow sintió cómo Pika saltaba de su cabeza y salía corriendo por uno de los pasillos del piso tres, él no tardó en correr buscándole la pista con preocupación, Pika jamás había corrido de él así, llegó entonces a lo que parecía una oficina apartada de la mercancía.

—¡Pika! ¡Espera! ¿Qué buscas…? —las palabras murieron en su boca cuando vio al Pikachu con las mejillas encendidas entre un policía y una chica muy hermosa, de cabello castaño y ojos azules, era alta y tenía en sus brazos un peluche de Squirtle.

—¡Pika! —exclamo la chica castaña con sorpresa, luego volteó a verle a él— Tú… ¿quién eres? ¿Conoces a Pika?

—A-Ah, sí, es de mi amigo… —asintió Yellow con torpeza, pero fue interrumpido por el oficial que no parecía muy contento con la presencia del Pikachu.

—¿Usted conoce a esta ladrona? —preguntó con seriedad.

—¡No soy una ladrona! —se excusó la chica mirando al policía con fiereza— ¡Este peluche es mío, no lo he tomado de ningún lado!

—Eso no dicen las cámaras de seguridad —expuso el hombre con mirada desafiante—. Niño —miró a Yellow, quién se sobresaltó al entender que le hablaban a él—, más te vale sacar a ese Pikachu de aquí antes de que tú también te metas en problemas por obstruir con la justicia.

—Espere un momento, por favor —pidió Yellow levantando las manos, no queriendo meterse en problemas pero tampoco podía decirle a Pika que se alejara, debía tener una buena razón para querer defender a esa muchacha—. Pika… ¿qué pasa?

—¡Pika! —gritó el Pikachu mirándole de reojo, sin dejar su pose defensiva ante el policía.

El rubio abrió los ojos.

—Espere un momento oficial —pidió de forma gentil poniéndose al lado de Pika, no en una pose para batalla, sino más bien mirándolo con calma sin bajar las manos, demostrando que no tenía intenciones de pelear—, creo que podemos hablar de esto, no creo que la señorita haya robado el peluche tal… ¿quizás es un malentendido?

La chica detrás suyo abrió los ojos aflojando el agarre, no creyendo que un extraño le estuviese defendiendo.

—No lo creo —negó el oficial—, estaba metiéndose el peluche en el bolso, además cuando quise hablar con ella empezó a actual a la defensiva…

—¡Me quería quitar mi peluche! ¿Qué quería que hiciera? ¿Sonreír e invitarlo a un café? —cuestionó ella de forma mordaz.

—No tenemos que levantar la voz —dijo Yellow sonriendo un poco tratando de calmarla, no iban a llegar a ningún lado si todos se alteraban—. Señor oficial… ¿no podría ver mejor las grabaciones de seguridad?

—No sirve de nada —dijo la chica antes de que el policía dijese algo más—, en un punto las cámaras me pierden el rastro, creen que ahí es cuando he tomado el peluche.

Yellow miró al hombre y a la chica, antes de pensar un poco mirando a todos lados, debía haber alguna forma de solucionar el conflicto sin llegar a extremos indeseados. Fue cuando una idea llegó a su cabeza.

—Oficial, ¿de dónde dice usted que tomó el peluche? —cuestionó con cuidado.

—No lo tomé, si lo hubiese tomado nadie se habría dado cuenta —repuso la chica con rencor, Yellow esperó que el policía la ignorara.

Afortunadamente así fue.

—Del pasillo B —respondió el hombre más calmado al hallar en Yellow una persona con modales.

—¿Podemos ir allí —preguntó mirando tanto a la chica como al oficial y a Pika, ninguno pareció moverse, entonces Yellow agregó—: por favor?

Finalmente, el policía pareció ablandar su mirada, no obstante la chica continuaba mirándolo con desconfianza y el Pikachu no dejaba de soltar chispas por sus mejillas. Yellow se acercó a Pika y le palmeó en la cabeza, consiguiendo finalmente calmarlo, al ver esto, la chica pareció calmarse también, ahora, estando todos dispuestos solucionar el conflicto siguieron al oficial que se dirigía al pasillo B, el cual no estaba demasiado lejos.

—Es aquí —dijo el hombre, señalando una enorme pila de peluches de Squirtle, ciertamente muy parecidos al que la chica llevaba en sus brazos.

—¡Ni siquiera sabía que estaban aquí! —exclamó ella con sorpresa.

El oficial estuvo a punto de decirle algo, pero Yellow se adelantó tomando uno de los peluches y le miró la cola.

—¡Ajá! —exclamó con una sonrisa— Oficial, estos tienen una etiqueta aquí pegada —explicó enseñándosela al hombre—, tienen un código de diseño, todos los de esta pila deberían tener el mismo, si el de la señorita tiene otro código entonces demostraría que no lo tomó. Señorita, ¿nos permite?

—Ah, claro —asintió ella entregándole el Squirtle sin dejar de ver al oficial de reojo.

Yellow comparó ambas etiquetas y sonrió.

—Es diferente —exhibió al oficial, quién observó ambos códigos con seriedad y aunque estaba apenado, miró a la chica a la que había acusado y se disculpó, devolviéndole su peluche.

—Se lo dije —dijo la chica regodeando, él no agregó nada más y se marchó. La chica de cabello castaño guardó su peluche en su bolso y miró al chico sonriente—, muchas gracias por ayudarme, soy Leaf.

—Un placer —saludó Yellow devolviéndole la sonrisa y extendiéndole la mano—, soy Yellow, usted es la hermana de Red-san, ¿no es así?

Leaf le miró con sorpresa y luego inquirió con una cuidadosa sonrisa—: ¿Cómo lo sabes?

—Oh, Pika… —Yellow calló inmediatamente, no podía decir algo como "un Pikachu me lo dijo", aunque era cierto no era una cosa que se le contara a cualquier persona, incluso con Red se había tomado un tiempo para explicarle de qué trataba el Viridian Mind. Carraspeó, retrocediendo en sus palabras y buscando las correctas para completar la oración sin mentir— cuando… eh… Pika corrió hacia usted me di cuenta, Pika no es muy amable con los extraños a-además… ¡se parecen mucho!

Yellow quiso lanzarse por una ventana en ese momento, Leaf y Red no se parecían en absolutamente nada, el chico tenía el cabello oscuro y ella de cabello castaño, los ojos de Red eran rojos, los de Leaf eran azules, ¡por todos los cielos! Ahora la hermana de Red le iba a creer un mentiroso…

Pero en lugar de mirarle como un sucio mentiroso, Leaf se echó a reír.

—Oh, pero si eres muy lindo —dijo con algo de picardía, Yellow parpadeó un par de veces confundido—. Entonces, eres amigo de Red, ¿no es así?

—Sí, somos amigos —asintió Yellow con una sonrisa que confundió un poco a Leaf, ¿acaso estaba orgulloso de poder ser llamado "amigo de Red"? ¿El antisocial Red? ¿El grosero Red?

—Interesante… —dijo Leaf lentamente con algo de malicia, malicia que cambió inmediatamente cuando Yellow le miró fijamente—. Ah, ¿ocurre algo?

—No, es solo que… es muy linda y agradable, Red-san y Green dijeron que no era muy… amable —recordó con un poco de nerviosismo cuando Green se la presentó como "La chica más molestamente ruidosa de todo Kanto, una pesadilla, bipolar, con signos de yanderismo, irresponsable, odiosa, etc."—. Pero parece que solo estaban siendo groseros, alguien que sonría tan bonito no puede ser malo… —de repente Yellow se interrumpió para verla con angustia— eh… ¿Leaf-san? ¿P-por qué llora? ¿Dije algo malo?

Ella no estaba llorando, sus ojos estaban humedecidos sí pero todavía no lloraba, era sencillamente que las palabras de Yellow la habían conmovido tanto que no pudo evitar emocionarse. Todos los chicos siempre tenían sus propias opiniones sobre ella, ya fuesen buenas o malas, pero nadie en toda su vida le había hablado tan bonito como Yellow le estaba hablando, aun si fuese un extraño, le había dicho que su sonrisa era bonita, ¡su sonrisa!

—¡Puedes llamarme Leaf! —exclamó lanzándose a abrazarlo con emoción, sobresaltando al chico.

—Está bien… Leaf… —dijo Yellow sonriendo un poco a punto de corresponder al fuerte abrazo (que estaba empezando a asfixiarlo), hasta que vio a Pika inquieto—. ¿Pika? ¿Estás bien?

—¡Pika pi! —exclamó el Pikachu.

Yellow se quedó en silencio un momento, antes de sobresaltarse y separarse de Leaf con rapidez.

—¡Lo siento mucho! ¡Ha sido un placer, pero me he retrasado! —exclamó mientras tomaba su caña de pescar que había dejado de lado un momento antes cuando fue a comparar ambos peluches. Leaf le miró con curiosidad mientras se alejaba, decidiendo seguirlo.

—¿A dónde vas? —preguntó curiosa.

—¡Red-san necesita refrescos! —explicó mientras se preparaba para subir las escaleras, hasta que Leaf le detuvo tomándole del brazo.

—Si quieres puedes tomar el ascensor, yo te llevo —dijo Leaf sonriendo—. Es muchísimo más rápido.

Yellow miró Leaf por un momento antes de sonreír con agradecimiento.

—Eso sería muy amable, Leaf… al fin… alguien amable —comentó Yellow con demasiado alivio como para ser normal, ¿pero quién podía culparle? Las únicas personas con las que se había relacionado hasta el momento eran Green y Red y ellos no se aproximaban ni siquiera a la definición de alguien con buenos modales.

—No hay de qué —dijo Leaf de buen humor, correspondiendo radiantemente a la sonrisa del chico, Pika la miró con desconfianza, ya conocía esa sonrisa—, mientras tanto —entrelazó su brazo con el de Yellow, aunque se veía un poco extraño porque el rubio era mucho más bajo que ella, no se apartó de él—, ¿por qué no me cuentas de ti? ¿Qué te dijeron Red y Green de mí?

Esa sonrisa era la que siempre hacía cuando estaba a punto de hacer una maldad.

.-

El campo de batalla estalló en una mezcla de hojas y rayos, allí frente al centro comercial una multitud aclamaba con emoción la batalla que estaba ocurriendo en ese momento en vivo y directo, ¡el campeón de Kanto y el líder de gimnasio de ciudad Carmín estaban enfrentándose! Las reglas iniciales habían sido sencillas: solamente un Pokémon. Venusaur vs Raichu.

—Creo que… debí pedirle permiso a Erika para luchar en su gimnasio —dijo Lt. Surge con una sonrisa forzada que expresaba bien en los problemas que estaba. ¿Cómo no? Habían destruido la entrada del centro comercial con su pelea.

Y no obstante a Red parecía importarle poco.

—Saur, Giga Drenado —ordenó, al mismo tiempo que Surge se preparaba para ordenarle a su Raichu esquivar, pero éste fue más lento, Saur drenó la vida de Raichu dejándolo debilitado ganando Red.

—¡No! —exclamó Surge molesto.

—¡Sí es el campeón! —exclamó uno de los espectadores, entrenadores novatos llenos de emoción vociferaron gritos de alegría junto con éste.

Una multitud clamaba el nombre de Red y él… suspiró, había perdido demasiado tiempo ahí y aun debía ir por la mercancía antes de que Yellow…

—¡¿Red-san?! ¡¿Qué pasó aquí?!

Vaya, hablando del rey de Roma.

Red se giró para encontrarse con Yellow, sabiendo que estaba en problemas, pero entonces, vio a alguien al lado del chico, una persona que jamás había esperado ver allí porque hasta donde sabía se suponía que estaba de compras en Kalos. Maldijo por lo bajo, y él que estaba teniendo un buen día.

—¡Pensé que estarías comprando las cosas del tío Wilton! —dijo Yellow acercándose a él, no se veía enojado, pero era claro que estaba sermoneándolo.

—¿En serio? —preguntó Leaf a su lado fingiendo sorpresa— Wow, eso es muy irresponsable, Red, al parecer no se te ha quitado esa mala manía de aceptar toda batalla que se te cruce por el frente.

—Tú cállate, ¿cómo…?

—Red-san, esa no es forma de hablarle a tu hermana, ella no está diciendo ninguna mentira, ¿no es así? —Red miró a Yellow, el chico fruncía el ceño suavemente, más que intimidarlo parecía un niño pequeño enojado—. ¡Mira ese pobre Raichu!

Leaf sonreía a Red detrás de Yellow con maldad, las personas a su alrededor empezaban a preguntar quién era ese chico y por qué hablaba con tanta confianza con el campeón. Red gruñó masajeando el puente de su nariz con el ceño fruncido, Pika se acercó a él.

—Traidor —le susurró al Pikachu, el que se encogió de hombros como diciendo "no pude evitarlo".

—Red-san, ¿estás bien? —preguntó Yellow al verlo tan acongojado.

—Creo que tengo jaqueca.

.-

Ese había sido un buen día de trabajo, es decir, uno bueno de verdad, de esos días de trabajo en los que nada estaba demasiado pesado ni demasiado aburrido, simplemente estaba bien.

Green satisfecho se despidió de sus compañeros de trabajo y se dirigió a su casa, dispuesto a pasar una buena tarde junto con su hermana viendo la televisión, pero en cuanto llegó a casa pudo ver algo desde lejos bastante inusual… todas las luces estaban apagadas.

Decidió ignorarlo, seguramente Dalia estaría durmiendo.

Entró en su casa tratando de ignorar el silencio sepulcral de esa noche, se quitó los zapatos a la entrada y buscó el interruptor de la luz, sin embargo se detuvo al escuchar el sonido de unos tacones avanzar.

—¿Quién anda ahí? —preguntó Green inmediatamente a la defensiva, buscando la Pokéball de Arcanine que estaba en su bolsillo, listo para pelear si era necesario.

—No creo que sea bueno que uses eso —dijo una voz espeluznantemente fría, tanto que sintió un escalofrío recorrer su espalda.

—¿Qué…? ¿L-Leaf? —la llamó al reconocerla, sin poder evitar temblar un poco en su voz, ¿por qué el ambiente parecía de película de terror?

—Hola, Green —saludó ella, apareciendo justo frente suyo cuando encendió la luz por sí misma, tenía una sonrisa maliciosa y unos ojos mortalmente fríos, Green tragó al reconocer la mirada de ira de los Tsukusama—. Parece que alguien ha estado ocultándome cosas —Green no entendió hasta que Leaf completó—: y ha hablado mal de mí… dime Green, ¿no crees que Yellow es ciertamente encantador?

Estaba frito. Esperaba de todo corazón que Dalia estuviese en casa, esperaba que Hanako saliese en algún momento en busca de su hija porque la forma en la que Leaf estaba sonriendo solamente auguraba el inicio de dolores.

Lamentablemente a esa hora todos estaban dormidos, nadie pudo escuchar los gritos de auxilio del líder de gimnasio de ciudad Verde.


Notas finales de capítulo: ¡Así es! No estoy muerta. He tenido este fanfic en espera por mucho y sí, tengo todas las intenciones de terminarlo. ¡Espero hayan disfrutado el capítulo! Y lamento mucho la demora, de verdad. Y si es que aún queda algún lector vivo por aquí... ¡espero leerte pronto!