Capítulo 3: Apuestas del destino.
Notas del autor al final del capítulo.
Saludos y demás al final del capítulo.
Posdata: Lecturas, recuerdos, memorias y demás así: "". Pensamientos así: ("").
-Disclaimer: Ranma ½ no me pertenece, le pertenece a Rumiko Takahashi
Ranma ^ 2
"Me di el lujo de escoger ¿Te lo he contado alguna vez? Escogí a los jóvenes que quise. Ya me conoces. Investigué. Observé mientras trataban de destacar del resto, cada uno de ustedes, transformándose en la persona que necesitaría que fueran. Pero… tú, tú al igual que los demás, eras fuerte, rápido y valiente. Un líder nato. Pero tú tenías algo que los demás no tenían. Algo que solo vi yo... ¿Lo adivinas?... Suerte y perseverancia... ¿Me equivoqué al elegirlos? No, por supuesto que no. Fueron una de mis mejores elecciones. Ustedes son mi espada, son mi escudo… y tú eres el que los guiara cuando yo ya no esté en este mundo."
Abrió poco a poco los sus ojos, para luego sentarse en su cama y sacudir ligeramente su cabeza, sería un día pesado, y un presagio de ello era ese recuerdo, esa promesa que hace ya algún tiempo atrás hizo. Era una carga pesada, muy pesada que debía llevar sobre sus hombros.
Suspiro para luego sonreír con arrogancia, tratando de abandonar cualquier pensamiento relacionado con su pasado; cosa muy difícil si era sincero, para luego abandonar la cama. No era la primera vez que soñaba con esas memorias de una vida perdida, y eso era lo que más le intrigaba. ¿Por qué el destino se empeñaba en recordarle como fallo? Si, él eral culpable, no se justificaba, y por eso mismo se esforzaba en remediarlo, encontraría la forma, la manera.
Él era el emperador. En el Tarot, su Arcano Mayor implicaba el poder sobre lo terrenal y temporal. Representando la estabilidad, la posición social de lo que se ha conseguido, la solidez de lo adquirido, entre otras cosas. Un título perfecto para él, que tanto se rompió en la espalda para llegar hasta donde había llegado.
-("Algo grande va a pasar"). – Intuyo mientras arrojaba una mirada tímida al suelo. – ("Debemos estar preparados para cualquier cosa, no tardaran en encontrarnos").
Gennosuke, el catalogado como el más débil de los dos gemelos, salió sin muchas prisas de su habitación, dispuesto a abordar el día a como viniera.
Se vistió distinto a como fue a ver por primera vez a la familia Tendo, pues no necesitaba ser tan formal. Se visto con una sudadera negra, jeans azul marido y tenis color rojos.
Su aspecto no era el mejor, y era entendible. ¿A quién le gusta pararse por las mañanas? Por supuesto, a el no.
-¡Gennosuke! – Lo llamaron en un grito lo suficientemente fuerte, como para terminarlo de despertar. - ¡Tenemos que ir a comprar unos mandados!
-¡Ya voy, Sayaka! – Respondió de inmediato, mientras lanzaba lo que el catalogaba como el ultimo bostezo de su día.
Sayaka, ella era la estrella.
El título de la chica, más allá de la imagen de la carta o sus habilidades, se debía a su forma de ser. La juventud, la belleza, la suerte, el resplandor, la comunicación, la creatividad, los valores mentales sobre los valores afectivos o sentimentales, buena conexión mental o intelectual, afinidad de ideas, momento de una gran fuerza mental y claridad de ideas. Todo eso representaba la carta y ella por supuesto que era así.
-¡Rápido, hermano! ¡Me estoy oxidando! – Si, definitivamente ella es la perfecta imagen de la estrella
-a-
Los rayos del sol se colaban por su ventana y por fin, luego de casi dos días seguidos convertido en chica, Ranma Saotome, por fin podría a volver a despertar como un chico. Claro que esta sensación de suerte no sería para siempre, y es que vamos a repasar algo muy sencillo: Ranma Saotome estaba rodeado de la desgracia, o al menos así lo creía él; porque tener a hermosas chicas para elegir no es nada desafortunado.
Había una leyenda urbana sin base alguna que decía que la suerte de un humano se niveleaba en su vida. Los que se encuentran con la desgracia simplemente estaban "acumulando" su suerte y tendrían tanta buena suerte después que pesaría. Sin embargo, Ranma no creía en eso. Y gracias a esto, Ranma Saotome era tan bueno improvisando.
Estaba acostumbrado a que absolutamente nada vaya respecto al plan original, por lo cual la única manera de alcanzar el éxito frente a sus ojos era abrirse paso improvisado. Varias veces en el pasado… no, una docena de veces en el pasado… no, no, varias docenas de veces en el pasado, él se había abierto paso de impensables situaciones de esa manera. Ninguna situación nunca había seguido sus expectativas de principio a fin; y lo mismo con las batallas. Cada situación era incluso más ridícula que la anterior, por ejemplo: el transformarse en chica y las múltiples soluciones con las que se había topado para romper su maldición, y sobra decir que ninguna había resultado. El hecho de tener tantas prometidas y como estas se peleaban por él, sin importarles claro; más que a una, lo que el sentía. O los contados y fugaces momentos románticos que conseguía con Akane y, por su timidez o interrupciones de terceros, terminaban en cachetadas e insultos de parte de la chica.
Ahora, mantengan todo esto en mente.
Era posible que a un sobreviviente de varias situaciones absurdas y tantas batallas contra diversos oponentes la situación actual no le pareciera la gran cosa. Era posible que pudiera apretar sus puños como siempre, respirar profundo y calmarse, luchar hasta que su cuerpo estuviera magullado y golpeado para proteger la sonrisa de la dueña de P-Chan que tanto le gustaba ver, y proteger todo como si hubiera sido nada.
Pero… Pero…
Ranma Saotome despertó en su futón en el cuarto que la familia Tendo les había brindado amablemente a su padre y a él.
Por alguna razón, dos chicas se habían subido a la manta a cada lado suyo y estaban dormidas.
-…. De acuerdo. – Hablo en voz baja, como si su vida dependiera de ello. – Mantén la calma.
Mientras su sudor desagradable fluía por todo su cuerpo y temblaba de pies a cabeza, Ranma, ese veterano de incontables batallas mortales, no dejo escapar un típico grito de "¡¿Qué?!
Él lo entendió, y bastantéate bien.
Si hacia algo tan común como gritar por la situación en la que se encontraba, esas nada misteriosas chicas con sus caras dormidas que parecen los símbolos de la paz saltarían de inmediato y "¡Ranma! ¡¿Qué estás haciendo?!" "¡Aún no estamos casados!" Y luego ¡Pum! ¡Pam! Golpes directo a él, pero no solo de ellas, sino que de su padre que despertaría debido a tanto grito. Y entonces una de sus tantas prometidas, la chica que le gustaban las artes marciales y era pésima para cocinar llamada Akane, vendría corriendo al escuchar la conmoción. Ella entraría y entonces… "¡¿Qué estás haciendo, Ranma?! ¡Descarado! ¡Ahora sí!" ¡Crash! ¡Wham! Y saldría disparado por el techo de la casa.
-("¡No! ¡Por favor no! ¡Si representas mi vida restante con una vela gruesa, este tipo de situación terriblemente patética y absurda es seguro que acabe con más de la mitad de la vela! ¡Y tengo la sensación de que el daño acumulado por ese tipo de cosas es más del que he tomado peleando contra Ryoga!").
La mente de Ranma estaba en tal caso, que su forma de hablar se volvió afeminada. Tal vez pasar casi dos días seguidos como chica no fue tan buena idea.
Sin embargo, apartar la vista de su dura realidad no podrá fin al peligro.
Tenía que actuar ya si quería sobrevivir al peligro.
Paso lentamente saliva, para luego determinar quiénes eran esas chicas, aunque él ya sabía de quienes se trataban, para bien o para mal.
La primera era Shampoo, la segunda era Ukyo.
En pocas palabras, si estas chicas que estaban respirando tan lindamente; cosa que lo enterneció pero solo le hizo saber que el peligro era mucho más grande, dormidas, sus exclamaciones fácilmente podrían llevar a que alguien ya no sea reconocible como humano.
-("Por un lado no es normal que Shampoo y Ukyo estén juntas. ¡¿Acaso las rivales de mi amor están uniendo fuerzas para librarse de la competencia?! Puedo pensar en ellas como en versiones especiales de la mafia o pandillas. ¡No sé qué hacen en la casa de Akane, en mi cuarto y en mi futón! ¡Apuesto a que me van a noquear para luego arrastrarme a un lugar con ellas, para tener una cita!").
Por supuesto, estas preguntas nunca serían contestadas si fuera destrozado a golpes. La máxima prioridad de Ranma era garantizar su propia seguridad. Lo demás se resolvería solo, o eso esperaba.
Así que…
Ranma Saotome agarró suavemente la manta que lo cubría a él (y a las dos chicas). Levanto la manta poco a poco, prestando mucha atención para asegurarse de no despertar a sus prometidas.
No se preocupen. Ranma no era un total pervertido que quería revisar los pijamas de esas dos chicas dormidas indefensas, o, en casos más extremos, quería experimentar el aroma de las gotas perladas de sudor que habían aparecido en su piel.
-("Tengo que salir de aquí antes de que despierten. Es la única manera de asegurar MI supervivencia").
Como Dios le daba entender, se movía con mucho cuidado para hacer el menor ruido posible pero, nuevamente, la suerte no estaba de su lado.
-Ranma. – Hablo entre sueños Shampoo, para luego abrazarlo. – Soy tan feliz.
-Ranma, cocinare todo lo que gustes. – Hablaba Ukyo. – Es mi deber como tu esposa. – Y abrazo.
Ranma pasó más de 45 segundo inerte, sintiendo como su corazón se aceleraba.
-H-Haa… Haa…., ahh…
Sudor cayó por sus mejillas, y estaban respirando tan agitadamente que nunca podía explicarlo si alguien lo escuchara. Considerando lo volátil que podía ser Akane, no era una exageración decir que esto era similar a haber pisado una mina que todavía no había detonado porque no había levantado su pie.
-Ranma. – Hablan entre sueños Shampoo y Ukyo. – Cásate conmigo.
Golpe de suerte, las chicas lo habían soltado. Ahora podía superar esto. Solo tenía que levantarse con cuidado, salir del futón y luego de la habitación. Podía incluso darle los buenos días a la familia Tendo. Pero, como repasamos anteriormente, Ranma Saotome no era un tipo precisamente con suerte.
-¡Recolección de basura! ¡¿Tiene alguna bicicleta, monociclo, patineta o cualquier cosa no deseada?!
De repente, la voz de un hombre de mediana edad reproducida a través de un alta voz a volumen alto llegó del exterior.
Ranma Saotome claramente sintió romperse una cuerda delgada en su mente.
-Nm… - Se quejaba Ranma.
-¿Qué pasa, Ranma? Guarda silencio.
Ranma vio claramente moverse los labios de Ukyo y Shampoo mientras se frotaban los ojos.
¡Las puertas del infierno se han abierto!
La mente racional del chico por fin se derrumbó.
-¡No! Se acabó. – Se lamentaba el joven Saotome. - ¡Estoy perdido! Esto simplemente no es justo. ¡Evado el peligro de mi madre pero ahora esto! ¡Que hice para merecerlo! ¡Solo quiero un día normal!
-Ranma, es muy temprano, déjame dormir. Estaba soñando cosas bonitas. – Comentaba Shampoo.
-Si Ranma, no puedo creer que hagas escandalo a estas horas. – Decía Ukyo.
Ranma no lo podía creer, se había salvado… o eso le hubiera gustado.
-¿Qué sucede, Ranma? – Cuestionaron desde la entrada al cuarto, a la par que la puerta de esta era desplazada.
Akane Tendo, era la autora de esa acción.
Todo el cuerpo de Ranma Saotome empezó a agitarse de forma extraña.
Esto era malo. Muy, muy malo. Dos chicas estaban durmiendo en su futón. Solo había una manta y nuevamente lo estaban abrazando. ¿Cuán gran malentiendo causaría esto y a cuanta destrucción conduciría? Hizo los cálculos y era evidente que se convertiría en una escena terriblemente brutal, que tendría que ser censurada.
-Akane yo... – Trataba de explicar desesperado Ranma. – Yo no… Yo…
-Descarado. – Hablaba Akane mientras un aura maligna la cubría por completo. - ¡¿Es que no tienes vergüenza?!
Y justo como lo había predicho Ranma.
¡Pum! ¡Pam! Y después él volando por los cielos.
-"Que extraña situación". – Señalaba Genma Saotome como panda con sus típicos letreros.
-a-
Había muchas por preguntas sin respuestas luego del breve pero ruidoso evento que había ocurrido en la residencia Tendo.
Un maltrecho Ranma esperaba ansioso por el desayuno, mientras se limitaba a escuchar lo que las chicas, Shampoo y Ukyo, tenían que decirle.
-Y bien. – Hablo Akane. - ¿Qué es lo que quieren aquí?
Shampoo deposito su tasa de té sobre la mesa, para contestar a la pregunta de la chica Tendo, con la expresión de alguien planeando una conspiración mundial.
-Los preparativos están listos. – Anuncio la chica de cabello purpura. – Solo viene a avisar sobre la hora de partida. Mi abuelita quiere aprovechar todo el tiempo posible.
-Y yo vine a asegurarme que no se pusiera demasiada "cariñosa" con Ranma. – Señalo Ukyo.
-¿Y cómo fue que entraron? – Cuestiono Kasumi.
-La parte trasera. – Respondió Shampoo. – Al estar la barda completamente derribada fue fácil entrar. Luego de eso entramos por la ventana del cuarto de Ranma.
-El problema es que venimos tan temprano que el sueño se apodero de nosotras. – Explicaba Ukyo. – Y al ver a Ranma tan lindo al dormir decidimos compartirlo, aunque solo por esa ocasión.
-Y me vas a decir que no tuviste la culpa, ¿verdad, Ranma? – Se dirigió una muy celosa Akane, mientras un aura roja se posaba sobre ella.
-¡Es porque así fue! – Respondió de inmediato. – Tengo el sueño muy pesado, ya deberías saberlo. No fue sino hasta que desperté que me di cuenta de su presencia.
-¡Y en lugar de echarlas las dejaste seguir a tu lado! – Exclamo la menor de las hermanas Tendo.
-¡Es porque sabía que podían reaccionar de una manera violenta! Trate de escabullirme de la manera más silenciosa posible para que tú no enteraras y, con ello, evitar lo que sucedió esta mañana.
-¡¿Entonces no me lo pensabas contar?!
-¿Sabes? Yo creo que estas celosa. – Señalo Ranma.
-¿Celosa? ¿Yo? ¿De un cretino como tú? ¡Ya quisieras eso, Ranma!
-Si claro, lo que digas. Estas celosa de que ellas durmieron conmigo y tú no. Se veían tan lindas, incluso pensé en disfrutarlo…
Se calló de inmediato al darse cuenta que había revelado detalles de más.
No tenía que ser un genio para darse cuenta que había desatado nuevamente el infierno sobre él. Ya tenía suficiente con el hecho de que Akane se molestara por el hecho de que amaneció acompañado de sus prometidas, pero ahora, o ahora era peor.
-Así que pensabas disfrutarlo, Ranma…
Pese a que la voz de Akane sonaba de lo más tranquila él sabía que era todo lo contrario.
-Bueno… yo… ellas…
No encontraba las palabras correctas para justificarse.
-Bueno… viendo la situación. Shampoo, Ukyo, pueden quedárselo. – Indico Akane Tendo. – Y… papá, pueden olvidarse del compromiso.
Y allí estaba, una acción tan típica de ella que ya era una amenaza de su parte.
Cada que Ranma hacia algo mal Akane, su prometida, siempre terminaba cancelando el compromiso.
Por supuesto, siendo como es Ranma es normal que Akane recurriera a ese tipo de amenaza. Y aun así Ranma Saotome parecería no tomarle importancia al asunto, ¿verdad? Pues no exactamente. El tiempo se encargó de ayudarle a darle importancia a Akane.
-¡Siempre tan infantil! – Exclamaba Ranma. – No puedo creer que recurras a esa amenaza cuando yo no tuve la culpa. Trate de solucionarlo de la mejor manera, pero hubo acciones que por supuesto yo no quise que sucedieran.
-¿Ósea que no te gusto dormir conmigo, Ranma? – Cuestionaba Ukyo.
-¡Eso luego lo discutimos! Por el momento, Akane, deja de ser infantil y escucha todo lo que tengo que decir.
-¡¿Y sino que?! – Cuestiono desafiante la chica.
-Sino… Y-yo… yo… ¡Te voy a besar para que mantengas la boca cerrada!
Y allí estaba el, actuando de manera compulsiva e improvisada.
Debido a las palabras que acaba de gritar a los 4 vientos, Akane Tendo, prometida de Ranma Saotome, quedo totalmente sonrojada. No esperaba para nada algo así de parte de su prometido, pero, si se ponía a pensarlo bien, no era la primera vez que ocurría algo similar.
-Ranma. – Hablo en voz baja Akane Tendo.
Por su parte, Ranma Saotome sentía un aura asesina a sus espaldas.
Ukyo y Shampoo, Shampoo y Ukyo, eran la fuente de esa aura.
Trago saliva lentamente, sabiendo las consecuencias que sus palabras traerían.
-Ranma… ¿Cómo que quieres besar a Akane? – Hablaba con una expresión asesina Shampoo.
-Bueno, yo… no es que quiera, es solo que…
-Así que tengo que tratarte de manera menos delicada y afectuosa para que me quieras besar cada que tengamos una pelea, Ranma. – Ahora Ukyo.
-¡Oh, esto es genial, Saotome! – Festejaba Soun Tendo bailando con su compañero y amigo Genma Saotome. - ¡Se van a casar!
-¡Tenemos que hacer todos los preparativos para la boda! – Hablaba el padre de Ranma. - ¡No podemos perder tiempo!
-Felicidades. – Decía Kasumi.
-Bueno, tengo que sacar provecho de la situación. – Hablaba Nabiki con una sonrisa siniestra mientras sostenía una grabadora de bolsillo, que sabrá dios de donde la saco.
-Yo…
La mente de Ranma trabajaba a toda velocidad.
-Yo… ¡Nunca quisiera besar a una chica tan poco atractiva como Akane! ¡Solo lo dije porque de esa manera me dejaría de hablar!
-¡Y la infantil soy yo! – Reclamo Akane. – Además me da gusto que no me quieras besar, porque así me ahorrare la triste situación de rechazarte.
-¡No te perdonaremos esto, Ranma! – Exclamaron las chicas (Shampoo y Ukyo) mientras se lanzaban al ataque contra el joven Saotome.
-Si no quieres que esta grabación se esparza por toda la ciudad, cómpramela en 2000 Yens.
Dicen que la calma viene después de la tormenta, bueno, parece que la tormenta seguía en pleno auge.
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Ir de compras era una de las pocas ocasiones en las que se salía de casa. Y hasta eso era forzado, pues su madre lo amenazaba con la katana que se supone utilizaría única y exclusivamente en Ranma.
Para su suerte, y a pesar de ser nuevos en la ciudad, no les tomo mucho tiempo encontrar una tienda con todo lo que les había encargado su madre. Amén de una panadería que se situaba frente a esa tienda.
-Espero que se adapten lo mejor posible a esta ciudad. – Decía amable el dueño de la panadería. – Ya saben, vuelvan cuando quieran.
Su hermana, radiante de juventud, mostro una enorme sonrisa en confirmación. El en cambio solo suspiro y agradeció por el servicio.
-Por cierto, esto lo pasaron repartiendo dos muchachos. Creo que dos jóvenes como ustedes les puede interesar más que a un viejo como yo.
-¡Claro! – Exclamo feliz Sayaka mientras tomaba el volante.
"Gran circo, muy pronto en tu localidad"
Su rostro pronto cambio de expresión, ellos conocían muy bien ese anuncio.
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En plena luz del sol por la mañana, dos figuras cubiertas por una capucha color café habían parado en el parque de la comunidad.
-Esperaba más emoción, si te soy sincero. – Hablo la voz masculina.
-Bueno, es obvio que hemos mejorado de tal manera que es imposible encontrar oponentes dignos. – Decía la voz femenina. – Pero eso no son argumentos suficientes para justificar su falta de habilidades.
-Bueno, dejemos eso de lado… ¿trajiste algo de comer?
Su compañera asistió, a la par que descolgaba su mochila de sus hombros, para luego sacar un par de emparedados.
-Bien, falta un dojo por revisar, se supone que el mejor de toda esta zona. – Hablaba la voz masculina mientras masticaba. – El dojo Tendo.
-Así que… dejaste lo mejor para el final. – Resalto la voz femenina. – Espero no quedar decepcionada.
-Sí, bueno, tenemos que repartir unos cuantos volantes que anuncien nuestra llegada y podremos regresar.
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Esperaba encontrarlos, lo presentía y era lógico que sucediera después de tanto tiempo sin saber de ellos.
La preocupación lo quería empezar a invadir, pero no podía darse el lujo de preocuparse.
Ahora tenía que hacer frente a su destino, y para ello tenía que tener la mente lo más fría y concentrada posible.
-Están aquí. – Rompió el silencio que había entre su hermana y el. – Tenemos que movernos.
-¿Ahh?
Su hermana aun no entendía del todo como se sentía.
-Seguiré su rastro. Preguntare persona por persona por las personas que les entregaron estos volantes y con ello llegare a ellos.
-Espera, Gennosuke, no tienes que ir a la boca del lobo. – Indico Sayaka. – No sabemos quiénes son los que están aquí. Podemos simplemente ir con cuidado a casa, desayunar y pasar todo el día en casa. No te compliques la vida, hermanito.
-Es fácil decirlo para ti. – Comentaba Gennosuke. – Ranma…
No debatiría con su hermana el porqué de sus acciones. Ella buscaba lo mismo que él, pero no entendía del todo el porqué de su huida.
Gennosuke, el emperador, entrego rápidamente las bolsas del mandado a su hermana. Dio media vuelta, y empezó a avanzar.
-Idiota. – Hablaba en voz baja su hermana. Su hermano la volteo a ver debido a esto. – Eres solo uno, no sabemos cuántos pudieron haber venido. – Suspiro. – Tu rastréalos y yo buscare en los dojos, en algún momento uno de los dos los topara.
-De acuerdo, solo una cosa más, hermanita.
-¿Cuál?
-¡Deja de comerte el pan!
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Problemas de todos los días, eso era lo que por lo regular sucedía en la casa Tendo, y gracias a ello él había aprendido a solucionarlos de la manera más rápida posible.
Ahora, Ranma Saotome estaba listo para ir a entrenar a las montañas con la abuela de Shampoo, acompañado de Akane, Ukyo y la misma Shampoo.
¿El objetivo? Aprender el truco del escorpión.
Cada integrante del grupo llevaba una gran mochila; a saber lo que llevaban dentro, y allí estaban, despidiéndose de la familia.
-Suerte, sé que lo conseguirán. – Hablaba Kasumi.
-Oye Ranma… ¿Te importa si cobro a las personas externas a la familia la entrada por ver el combate entre tu hermana y tú? – Decía Nabiki.
Y así paso el resto de la familia, que no eran muchos más que el padre del joven Saotome y el padre de la joven Tendo.
Podemos seguir hablando de despedidas y esas cosas, pero no es el tema de interés, por supuesto que no.
A paso lento, y calmado, parte del equipo Ranma iban con dirección al punto de encuentro, donde la abuela de Shampoo los esperaba pero, como se dijo al principio, los planes de Ranma nunca salen acorde a lo previsto.
-Ranma Saotome. – Lo llamaba una voz conocida.
Esa voz era nada más y nada menos que Kuno Tatewaki.
Ranma suspiro con cansancio.
-("Este día no pudo empezar peor"). – Pensó el joven Saotome. - ¿Qué quieres, Kuno?
-Una fuente muy confiable me comento que te iras a las montañas a entrenar, acompañado de Akane Tendo.
-Sí… ¿Y eso qué? – Cuestiono sin muchos ánimos Ranma.
-¡Qué no puedo permitir una acción como esa! – Exclamaba Kuno. – Akane y tú en el espeso bosque de las montañas, solos… ¡Simplemente no puedo dejarla al cuidado de alguien como tú! El gran Kuno Tatewaki se hará cargo de la protección de Akane Tendo.
-Sí, sí. Nosotros ya nos vamos. – Indico Ranma mientras avanzaba acompañado de las tres chicas (Shampoo, Ukyo y Akane).
-¡Espérenme!
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-Eso no es…
-Jefe… ¡Al fin te encontré!
-Deja que me encargue yo. Si necesito ayuda auxíliame.
-Como gustes.
-a-
Hoy era claramente un día para quedarse en cama. Señales las tuvo pero no hizo caso. Desde su extraño amanecer, hasta su discusión con Akane, hasta el encuentro con Kuno.
Y ahora estaba frente a frente a una figura, tapada con una capucha café, la cual los estaba amenazando con una espada de madera.
-Así que el gran emperador se ocultaba aquí. – Hablaba aquella figura. - ¿Tan bajo has caído? ¿Tan poco valía el profundo respeto que sentía por tu figura y presencia?
-¿De qué estás hablando? – Cuestiono de inmediato Ranma. – Ni siquiera te conozco.
-Tsk. – Chasqueo la lengua aquella figura. – En verdad esperaba algo más, que los rumores sobre usted no fueran ciertos. Lo único que me queda hacer, por el poco respeto que aún tengo por ti, emperador, es acabar contigo.
-¿Emperador? – Cuestiono Kuno. – Oye Saotome, ¿Qué sucede?
-("Ese… es el título que ostenta el hermano de Ranma"). – Recordó Akane. - ¡Ranma! Busca a Gen…
-Gennosuke. – Interrumpió. – A él es a quien tú buscas, ¿no es cierto?
-El Gennosuke que yo conocí dejo de existir hace mucho. Ya no refleja esa intimidación, ese carácter y aptitudes que tanto le caracterizaban.
-Bueno, no vale la pena ser así con alguien como tú. Yo soy el gran Gennosuke, el emperador. – Indico presumido Ranma mientras dejaba la mochila en el suelo. – ("Esta es mi oportunidad para recortar distancias con Gennosuke").
-("¿Qué estas haciendo, Ranma?"). – Pensaba Akane. – ("Tú no eres Gennosuke. No me digas… acaso tu…").
-("Piensas hacerte pasar por tu hermano"). – Ahora Ukyo. – ("Para demostrar que no estás tan lejos de ellos, pero… y si…").
-("Esa figura es de los 8 magníficos"). – Shampoo. – ("Te estarías enfrentando a alguien con un nivel similar a tus hermanos. Hay muchas posibilidades de que pierdas pero, si ganas").
-("Demostraría que no soy tan débil como ellos creen que soy"). – Nuevamente Ranma. – ("Y mi orgullo volvería a estar intacto").
-¿Cómo osa llamarse así y proclamarse de esa manera cuando no es ni la sombra de lo que era antes? – Cuestiono con una voz indignada. – Por respeto a la imagen honorable e imponente que conservo de usted, te acabare de la manera menos humillante posible.
-Alto. – Ordenaba Kuno. – No sé quién seas, o que suceda, pero el único con el derecho de retar, acabar y humillar a Ranma soy yo, el gran Kuno Tatewaki. Tendrás que derrotarme a mí para tener el derecho a retarlo.
-¿Oh? También peleas con una espada, puede que sea interesante. Dígame, ¿Usted qué tan bueno es con esa espada?
-Soy el capitán del equipo de Kendo de la preparatoria Furinkan. – Anuncio arrogante y presumido. - ¡El relámpago azul!
-¿Kendo? Puede que me divierta un poco.
Una sonrisa siniestra se vislumbró en la capucha de esa figura, mientras se ponía en guardia.
-¡Espera, Kuno! Es mi pelea.
-Me parece que ya acepto mi reto. – Confirmo Kuno. – Muestra tu rostro y dime tu nombre, quiero ver el rostro y saber el nombre de mi oponente cuando caiga derrotado ante mí, el gran Kuno Tatewaki.
-Es verdad, donde están mis modales. – Anuncio. – Bien, le daré el gusto. Maestra y doncella del esgrima, Mayumi, La Justice.
La capucha de color café voló por los cielos, mostrando a una chica poco después.
Mayumi, La Justice. Una chica elegante a simple vista. Cabello color miel, con una trenza por encima de su frente, y una larga cola de caballo por su espalda. De ojos verdes y rostro angelical. Vestida con un short café, con un cinturón del mismo color pero más claro, una camisa blanca que esta por fuera del short y desembotonada hasta donde apenas y se podían a empezar a visualizar sus pechos, una capa oscura que le llegaba hasta la cintura, unos guantes cafés, medias blancas por encima de las rodillas y botas color crema.
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Odiaba tener razón, bueno, no odia tener la razón, más bien odiaba tener la razón en ámbitos de peligro, y aún más cuando había terceros involucrados.
La estrella, Sayaka Saotome, observaba desde el techo de una casa, a la distancia de manera minuciosa el encuentro que estaba por tener lugar.
Por supuesto que el haberlos encontrado antes que su hermano no era producto de la casualidad, y es que como se reiteró al principio ella tuvo razón. Ellos iban dojo por dojo, y por el camino en el que estaban por pelear se llegaba al dojo Tendo.
Claro que también influyo la suerte, y es que al ser nueva en la ciudad el único dojo que conocía era el de los Tendo… Un dato que hubiera jugado en su contra de no ser por su fortuna.
Estaba consternada, y no por haber encontrado a su anterior compañera de espectáculos, sino porque ella esperaba a alguien más.
-Nunca creí que fueras tú la que nos buscaría, Mayumi. – Hablo al aire Sayaka Saotome mientras comía una pieza de pan. – Gennosuke… ¡Mamá me va a regañar! Porque no te llevaste tú el pan sabiendo que me lo puedo comer. ¡No es justo!
-Veo que no has cambiado en lo absoluto, Sayaka. – Hablan a sus espaldas.
La chica se giró para encontrar al compañero de Mayumi. Sonrió con autosuficiencia luego de verlo directamente.
-Sí… a ti era él que esperaba. – Hablo con cautela la menor de los Saotome. – Lu Pendu, Takumi.
Takumi, el colgado. Un chico joven, un tanto más grande que Sayaka. Ojos rojos y cabello rubio; el cual estaba desordenado. Una playera negra, y pantalones de mezclilla azul claro. Con zapatos color café y guantes oscuros.
Le Pendu, sin perder mucho tiempo, se acercó a una distancia considerable a la estrella.
-El asunto no es contigo, Sayaka. – Decía Takumi. – Es con el jefe, no te metas.
-Takumi... – Hablo sorprendida la chica. – Entonces… ¿no me quieres ver?
-¡No es eso! – Exclamo de inmediato. – Es solo que… ya sabes… el jefe… el…
-Shh…
La chica situaba su dedo índice sobre los labios del chico.
-Dime todo lo que sepas, Takumi. – Le sugirió Sayaka.
-Y-yo… no puedo… es información confidencial… Mayumi me mataría si te dijera que tenemos que llevar a Gennosuke de vuelta.
-Oh… vamos, dime algo útil, Takumi.
Si, ambos chicos podrían ser algo tontos en algunos asuntos.
-¿No quieres continuar con lo que dejamos pendiente esa noche, Takumi? Si me dices lo que sabes… puede que lo retomemos.
-Yo…
Sayaka sabía poner nervioso a Takumi.
-Para empezar… ¿qué dejamos pendiente? – Cuestiono el colgado de manera inocente.
-Haha… Haha… ahora que lo dices… no recuerdo. – Sonrió de manera inocente la estrella. – Como sea, tengo que ir a ayudar a mi hermano.
-Sí, claro. Horita seguimos hablando, Sayaka. – Sonrió de manera inocente el colgado.
La chica salto del tejado, para dirigirse a donde Ranma, cuando el colgado recordó su tarea inicial.
-No, espera, se supone que no debes de intervenir, ¡Sayaka!
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Elegancia y arte. Son características que utilizarían para definir el estilo de pelea de la chica que Kuno estaba enfrentando tan arduamente.
El combate no tenía mucho tiempo de haber iniciado y, para desgracia del equipo Ranma, Kuno estaba perdiendo.
-("Que… bonita"). – Pensaba Akane. – ("Su estilo de pelea es… hermoso, bello, artístico").
A diferencia de la estrella, la justica tenía movimientos para esquivar más sofisticados y elegantes. Era poesía en movimientos. Incluso se podría decir que la chicha, Mayumi, sonreía al esquivar los cortes letales que le hacia Kuno.
La esgrima, se podía definir como el arte de defender y atacar. Mayumi empleaba todas estas características y tenía un objetivo claro: probar las habilidades de uno de los miembros que el emperador parecía estar reuniendo.
La diferencia de habilidad era clara, y luego de unos cortes fallidos del gran Kuno Tatewaki, seguido de estocadas al pecho de este mismo, Kuno, el relámpago azul, cayó de rodillas totalmente exhausto.
-Bien, usted es bueno, pero yo soy mejor. – Decía Mayumi. – Disfrute mucho este entretenimiento, por eso acabare contigo de la manera más rápida posible.
-Yo… el gran Kuno Tatewaki no puedo perder… yo… no…
-Técnica secreta de la espada, ¡tormenta de estocadas!
En un abrir y cerrar de ojos, y con una velocidad increíble, Mayumi, La Justice, acabo con Kuno, que cayó totalmente derrotado e inerte ante la poderosa técnica de la justicia.
Después de haber realizado su técnica, Mayumi, peino su cabello con su mano, para luego apuntar su espada contra Ranma y las chicas.
-¿Qué tan bajo ha caído usted, como para reclutar a personas que no están a la altura de las circunstancias? – Cuestiono La Justice. – Hay una notable y gran diferencia entre este joven y su servidora.
-Él no es parte de mi equipo. – Hablo Ranma. – Además, es de las personas más débiles a las que me he enfrentado. Prepárate, porque ahora te enfrentaras al mejor del grupo.
-Veo que aún conserva su arrogancia, emperador. – Indico la Justicia. – Y esa será su perdición.
-Oh… Mayumi, tan formal como siempre. – Irrumpía Sayaka, aterrizando frente a Ranma. – Yo no lo atacaría si fuera tú, recuerda que su título no es por simple adorno.
-Chica ruidosa... – Hablo sorprendido Ranma. – Espera, entonces… ¡¿Mamá?!
-No te preocupes por ella, debe de estar en casa esperándonos. – Afirmo.
-Sayaka. – La llamaba Akane. - ¿Tu…? ¿Tú estás de nuestro lado?
-Es complicado. – Acepto la joven Saotome. – Luego se los explico.
- L'étoile. – Hablaba Mayumi. – Veo que sigue sin adoptar modales, irrumpir en medio de una plática es de muy mala educación.
-Yo también te extrañe, Mayumi. – Sonreía de manera inocente la estrella. - ¿Me invitaras el té después de que te derrote?
-Pagara por tu insolencia y arrogancia. – Señalo la justicia mientras apuntaba su espada hacia la estrella.
-¡Mayumi, espera! – Interrumpió una voz masculina.
Esa voz era de Takumi, que segundos después de haber gritado aterrizo al lado de su compañera.
-Este asunto no tiene nada que ver con ella. – Indico el colgado. – Concentrémonos en Gennosuke.
-¿Ahh? ¿En verdad piensan que no voy a luchar a su lado? – Cuestiono mostrándose indignada la más joven de los Saotome. – Soy su hermana, mi deber es protegerlo.
-Creo que no hay nada más que discutir. Todo pasara cuando sea el momento – Señalo La Justice. – Me encargo de Sayaka, ¿alguna objeción, Takumi?
-No… creo que no. – Hablo sin muchos ánimos Le Pendu. – Espero que no me decepciones, jefe.
-Te daré un consejo. – Hablaba en voz baja Sayaka con Ranma. – Tranquilo y con calma. No dejes que te alcancen sus hilos, y lo mismo para tus compañeras. Apóyense, y traten de llegar a él. Tal vez así tengan oportunidad hasta que Gennosuke llegue.
-Puedo derrotarlo solo. – Hablaba arrogante Ranma.
La chica, la hermana de Ranma, suspiro pesadamente debido al comentario de su hermano.
-Sí, eres parecido a él en ese aspecto. Akane, ayúdalo, ignora sus reclamos. Ustedes dos. – Refiriéndose a Shampoo y Ukyo. - No importa lo que diga, concéntrese en el oponente. La que más daño le logre hacer a Takumi, tendrá mi permiso para ser novia de Ranma.
-¿Y qué estamos esperando? – Comento Ukyo mientras descarga su espátula.
-Sí, me parece una buena idea. – Decía Shampoo.
-a-
En el camino al dojo en el que paso gran parte del día ayer, Gennosuke Saotome se quedó parado en silencio con la vista en alto.
Takumi, Mayumi y Sayaka, tres de los ocho magníficos combatiendo; contando y a su hermano y prometidas que para él no podían hacer la gran cosa contra Le Pendu.
Esos tres idiotas; y su hermano y compañía, estaban realizando movimientos repetidos que nunca podrían suceder en una vida normal. ¿Quién era ese chico con espada de madera tirado en el suelo? ¿Quiénes se creían su hermano y compañía para hacerle frente a alguien como Takumi? ¿Y Sayaka enfrentando a Mayumi sabiendo que probablemente el encuentro terminaría en un rotundo y muy justo empate debido a que sus niveles eran muy idénticos? Tanta información se precipito de repente que no podía resolver ni un solo problema en su cabeza. Para ponerlo de una manera más coloquial, estaba teniendo dificultades decidiendo por qué debería enojarse primero: por el inocente que se había involucrado (Kuno), por la estupidez de Ranma al enfrentar al colgado, o por la manera precipitada de actuar de su hermana.
Normalmente, Gennosuke podría haber utilizado uno de sus mejores trucos para terminar con la pelea, para luego levantar a Sayaka por los aires y gritar "¡Ventura, ventura!" mientras la arrogaba alto en el cielo. Sin embargo, era diferente hoy.
Habló en una voz baja y tranquila que era casi un gemido.
-… Estoy harto de esta posición. – Admitió con pesar. – Pelar entre nosotros resolverá nada. Sayaka debe de saberlo y aun así decidió enfrentarse a La Justice y Le Pendu.
Dejo escapar un largo y merecido suspiro, para luego saltar al tejado de una casa cerca.
Se sentó sobre sus piernas, y empezó a meditar.
-Es la única manera en la que puedo detenerlos. Necesito concentrarme.
-a-
Al principio no comprendió muy bien lo que trato de decir su hermana con lo de evitar los hilos, pero combatiendo en vivo y en directo contra uno de los tan llamados 8 mágicos le hizo tener claro su situación: El truco del escorpión no le iba a ayudar para nada.
Takumi, el colgado, peleaba de una manera totalmente distinta a Sayaka y a Mayumi. Y ese estilo de pelea le estaba trayendo problemas.
Rocas, postes, lo que fuera que estuviera al alcance de sus hilos era arrojado contra él y sus compañeras, impidiendo el paso y dificultando el combate cercano que le sugirió su hermana que empleara contra Le Pendu.
Era claro que no podía derrotar a este oponente él solo, por lo cual, pese a que su orgullo se lo impedía, tenía que aceptar por completo la ayuda de sus prometidas.
-Cobarde. ¡Pelea como hombre! – Exclamo molesto Ranma al ver que no podía siquiera alcanzar a golpearlo debido a la distancia que mantenía.
-Oh… jefe me decepciona bastante. Me negaba a creer los rumores sobre lo débil que se había vuelto. Al parecer dependes mucho de Sayaka. Es injusto para ella, ¿lo sabes?
-¡Tú no sabes nada! – Exclamo molesto Ranma. – Te derrotare.
-Si fueras como eras antes, estoy seguro de ello. Espero lo mejor de ti, jefe.
-¡Shampoo, Akane, conmigo! ¡Ukyo intercepta los objetos que nos arroje!
El equipo Ranma se arrojó con todos sus elementos disponibles al ataque, evitando los objetos que era arrojado justo como lo había ordenado Ranma. Ukyo arrojaba sus espátulas para interceptar los objetos, mientras Akane y Shampoo le habrían paso a Ranma.
Se estaban acercando a él, sin embargo esto no lo preocupo en ningún momento.
Le Pendu mostro una sonrisa de autosuficiencia para luego liberar los objetos que había capturada y, con ello, dejar los hilos que controlaba en el suelo.
-Dígame, jefe, ¿en verdad ha olvidado que es lo peor de mi técnica?
Ranma fue sorprendido por esta pregunta.
-¿Oh…? ¿En verdad no lo recuerdas? Te hare un resumen los más directo posible. Yo soy el colgado, maestro titiritero.
-No me interesa, estas acabado. Aquí va, ¡el truco de las castañas calientes!
-("Imbécil"). – Pensó el colgado para luego dar un salto hacia atrás y tensar nuevamente los hilos. – Técnica secreta: Marioneta abstracta.
Ranma se sorprendió al momento de la declaración de la técnica de Le Pendu, cancelando su ataque y retrocediendo para evitar un daño que nunca llego.
-¿Ehh…? ¿Me… he salvado…?
Ranma no podía creerlo, a tal punto que empezó a burlarse de Takumi.
-¿Esa es tu técnica especial? Haha… ¡Es simplemente ridícula! ¡Peleabas mejor arrogando objetos!
El colgado, más allá de ofenderse sonrió, de manera complaciente, para volver a tensar los hilos que manejaba con sus manos y, de un momento a otro, empezar a hacer movimientos extraños con los brazos y manos.
Esto solo le hizo más gracia a Ranma.
-No eres para tanto. – Declaro el chico. - ¡Aquí vo…!
¡Pam! Un golpe que había sentido ya tantas veces en el pasado, y aun así le dolía como si fuera la primera vez que lo recibía.
La autora, Akane Tendo.
-Akane… ¡¿Qué demonios estás haciendo?! – Le reclamo Ranma mientras se sobaba la cabeza.
-Yo no… No puedo controlar mi cuerpo. – Anuncio Akane. - ¡Corre, Ranma!
-¿A qué te refiere…?
Espátulas fueron directo a Ranma Saotome, que no puedo completar la pregunta que iba a realizar por esquivar, para luego ser golpeado por Shampoo en aire.
No entendía nada, pero sus compañeras, sus prometidas, ahora lo estaban atacando.
-¡Corre, Ranma! – Exclamo Ukyo. – N-no quiero hacerte daño…
-¿Qué demonios está pasando? – Cuestiono Ranma a Takumi.
-¿Aún no lo recuerda, jefe? Bueno, ahora sus oponentes son esas chicas, controladas por mí.
Le Pendu mostro sus hilos, que ahora estaban enredados sobre las extremidades de las chicas.
El miedo estaba presente en las prometidas de Ranma, que no podían hacer nada para liberarse.
-Ahora son mis marionetas, y llego la hora de dar un buen espectáculo. Le Pendu, ese es mi título, no vuela a olvidarlo, jefe.
-a-
Sayaka; como Mayumi, no podía darse el luego de mostrarle la más mínima apertura a su oponente, pues las consecuencias serían fatales.
Por un lado, si Sayaka alcanzaba a darle golpes a los puntos de presión de La Justice, obviamente el combate se lo llevaría la estrella.
Por otro lado, si Mayumi alcanzaba a darle una estocada, la hermana del emperador, Sayaka Saotome, sufriría un grave daño y con ello empezaría a mostrar más aperturas en su defensa.
Era una batalla que involucraba más que habilidad. Involucraba estrategia, paciencia de ambas y resistencia mental. Saber decidir qué hacer y cuando hacerlo.
Sin embargo… Una de las dos corría con ventaja sobre la otra en este ámbito.
El arcano mayor de la Justice representa el equilibrio, la equidad, el rigor, la justicia. Lo único negativo de esta carta es la falta de dinamismo y rapidez. Todo es posible, todo es posible a largo plazo. Tiene un signo de fatalidad, ya que dice: "Todo pasará cuando sea el momento".
Sin embargo, no siempre es malo el hecho de la falta de dinamismo y rapidez en la toma de decisiones, y este combate era el ejemplo perfecto de ello.
Mayumi, la justicia, podía esquivar con la elegancia que tanto la caracterizaba un indefinido número de veces, esperando pacientemente el momento para atacar. "Todo pasara cuando sea el momento". Dicho de una manera más abstracta, ella atacara cuando sea el momento.
Pese a ello… Pese a ello… La estrella no sería derrotada por la paciencia de la justicia.
En el Tarot L'Étoile como resultado final seguramente conseguirá lo que quiere, gracias a su inteligencia, astucia, a su don de gentes y a la facilidad que tiene para transmitir lo que quiere.
Y lo que quiere es ganarle a su compañera, y se valdría de su astucia e inteligencia en el combate para hacerlo. Le transmitirá esa sensación y gracias a ello La Justice abriría su defensa.
Dicho de manera directa, el combate entre ambas miembros de los 8 magníficos quedaría en un muy justo empate.
-¡Técnica secreta de la espada! ¡Ráfaga de Dragones! – Anuncio Mayumi.
-¡El truco de las tenazas voraces! – Anuncio Sayaka.
-a-
-¡Cobarde! – Exclama un muy molesto Ranma. - ¡Pelea tú y no dejes que alguien más pelee tus batallas!
-Emperador… ¿en serio eres tú? – Cuestionaba incrédulo Le Pendu. – Debes de saber que este es mi estilo de combate. El más cruel y efectivo de todos los 8 magníficos, después del tuyo claro está.
-Ranma… yo no quiero hacer esto. – Señalo Akane a punto de llorar. – Yo… perdóname.
-Ríndete, Ranma. – Sugirió Shampoo. – De otra manera continuaremos lastimándote.
-No… ¡No puedo! ¡Pero tampoco puedo atacarlas! – Indico Ranma. – No quiero… lastimarlas…
-Que conmovedor, jefe. – Interrumpió Takumi. – En verdad… pero, no es de mi interés las personas externas a nosotros así que… ¡Acábenlo!
-¡Ranma! – Gritaba desesperada Akane mientras se lanzaba al ataque.
-¡Akane!
Apoyado de su velocidad, Ranma Saotome pudo esquivar los ataques de Shampoo y Ukyo, pero no el de Akane, y no precisamente porque no pudiera.
-¿Ahh…? – Se sorprendió el colgado.
Akane Tendo valiéndose de su fuerza física se negó a atacar, poniendo resistencia ante el manejo de los hilos de Takumi.
-Vaya, te has ganado mi respeto, chica. – Indico con una sonrisa burlona Takumi. – Pero lo que acabas de hacer es aún peor que atacar a alguien que quieres.
-Akane… – Hablo sorprendido Ranma.
-Y-yo no… ¡Yo no voy a seguir atacando a Ranma!
-No, claro que no. Tendrás un destino aún peor. – Anuncio Takumi. – Técnica secreta: partición del ser.
Los hilos volvieron a tensarse, pero ahora solo los de Akane Tendo.
-¿Qué estás haciendo? – Cuestiono con enojo Ranma.
-Cuando no se obedece al amo titiritero esta es la técnica de castigo y defensa. Ya verás el porqué de ello.
-¡Ahh!
Un grito desgarrador, con origen en Akane.
La chica de cabello azul estaba empezando a sangrar, debido a lo delgados que eran los hilos sobre su piel, mientras que los dedos de sus manos se iban hacía el lado contrario, empezando a romper.
Nunca había visto Ranma algo así. Akane, su querida Akane estaba siendo maltratada.
-¡Ya basta!
Un grito lleno de ira, con el objetivo de intimidar a su oponente, mientras se acercaba a toda velocidad a detenerlo.
-Sí das un paso más, le romperé el cuello. – Sonrió de manera aterradora Takumi mientras mostraba nuevamente sus hilos. – Soy ignorante sobre si es importante esta chica para ti, pero así es mejor, no tendré muchos remordimientos por lo que estoy haciendo.
Ranma cayó rendido en sus rodillas. No podía hacer nada.
Shampoo, Ukyo, seguían controladas por el colgado. Y Akane, para ayudarla lo menos que podía hacer era rendirse.
-Recuerda, soy el más peligroso de los 8, jefe. Nadie quiere atacar a alguien que quiere, y nadie quiere ver sufrir a alguien que quiere.
-Veo que no has cambiado en tus métodos para sentirte superior, Takumi.
Los hombros de Le Pendu saltaron ante esa repentina voz que ten bien conocía.
Se dio vuelta frenéticamente y se encontró con su "jefe". Debido a ello Takumi soltó a Shampoo y Ukyo, para dirigir toda su atención al emperador.
-¿Je-jefe…? – Cuestiono incrédulo. – ¿En verdad… eres tú?
-Has estado enfrentado a mi gemelo, creí que te había comentado que tenía uno.
-Y-yo… si, lo recuerdo, pero… creí que estaba bromeando en esa ocasión.
-Suéltala ahora. – Ordeno sin vacilar el emperador.
Pese a que el en su poco autocontrol que tenía quería combatir contra él, una voz en su cabeza le dijo que era mala idea.
El colgado empezó a temblar de miedo al observar a su antiguo compañero del circo. Esa sensación de terror, esa sensación de peligro, solo podía ser transmitida por el emperador.
Takumi alzo la mirada directamente a los ojos de Gennosuke, para encontrarse con lo que más temía: El dojutsu.
Rápidamente bajo la cabeza, para empezar a retroceder tímidamente.
El emperador, Gennosuke, debía estar muy molesto para utilizar una de sus mejores técnicas contra él.
-Je-jefe, yo no… entiendes que… yo no creía…
-Toma a Mayumi y váyanse de aquí. – Ordeno fulminante el emperador.
-¿Ma… Mayumi...?
Dio media vuelta, para encontrar a su compañera en el suelo, junto a la estrella. Empate, como se había dicho anteriormente.
-Me duele mi estomaguito. – Alcanzo a decir Sayaka con ojos de espiral.
-Hablare contigo y Mayumi, los veré a las afueras de la ciudad.
-Pe-pero, jefe, nuestra misión es…
-¡Es una orden!
Y muy bien gente, nuevamente un capítulo más de este proyecto que tanto me gusta compartir con ustedes, comunidad.
Se presentaron otro dos de ocho magníficos, y gracias a ello empezamos a conocer más sobre este peculiar grupo que tendrá una importancia grande en la historia.
Espero que les guste la manera en la que presente a los personajes, y su forma de ser y de actuar. También el enfoque de Ranma con Akane, que es uno de tantos que voy a ir agregando conforme avance la historia.
Comente que les gusto y que no les gusto. Consejos y demás para ir mejorando la historia y con ello hacerla más disfrutable.
Denle su apoyo si es que les gusto, eso me ayudaría bastante a actualizar más seguido.
Ahora, vamos con los saludos.
Andy-Saotome-Tendo: Espero que este capítulo te guste como los otros dos. Me sentí más a gusto al escribirlo. Saludos. :D
