Capítulo 7: Locura en la fuerza.
Notas del autor al final del capítulo.
Saludos y demás al final del capítulo.
Posdata: Lecturas, recuerdos, memorias y demás así: "". Pensamientos así: ("").
-Disclaimer: Ranma ½ no me pertenece, le pertenece a Rumiko Takahashi
Ranma ^ 2
-Memorias de una vida perdida-
-Kaoru… ¿qué estás haciendo aquí?
-¿Oh…? Maestro… Yo… Yo… Estoy entrenando. Entiendo que no estoy al nivel de Gennosuke y Sayaka y por ello no me permitió quedarme con ellos en el circo… pero no me quiero quedar detrás de ellos. Debo mejorar, perfeccionarme… o de lo contrario puede que ellos… puede que él… puede que él me abandone.
El gran maestro y Koaru; de aproximadamente 9 años, sostenían una plática fuera de la carpa principal del circo (en un campo abierto para ser exacto), donde la que en un futuro sería la rueda de la fortuna estaba entrenando.
-¿Dudas de tu mejor amigo? – Continúo el gran maestro al escuchar los temores de la chica. – Tú y él han estado juntos por un largo tiempo… No veo porque dudar de alguien con el que has sostenido una amistad de años. Sabes que eres importante para Gennosuke.
-Lo sé… pero… no quiero volver a estar sola. – Respondió Kaoru. – No espero que lo entienda. Mi vida ha sido difícil. Vivir en las calles, sobrevivir... Tuve que aprender a pelear por eso mismo. He estado sola por mucho tiempo… hasta que un día durante una pelea con otros chicos que se vio generada por mi imprudencia Gennosuke me ayudo. Antes de que el me ayudara por mi mente pasaba: "¿Quién sería tan idiota para ayudar a una desconocida? Lo sé… el resto finge que no me ve… soy invisible para ellos. Gente como yo no es importante para la sociedad… una chica desafortunada sin padres… una chica que se gana la vida a cómo puede en las calles. Sí. Sí hoy muriera nadie lo notaría… nadie me extrañaría. Cada persona está preocupada por sí misma. Aquel que se preocupe por alguien como yo… aquel que se preocupe por alguien sería un idiota. No valgo la pena. No hay un príncipe azul que venga al rescate… solo yo… yo y nada más yo". – Suspiro. – Pero bueno… parece que la suerte al final me sonrió en aquella tarde. Me ayudo, y luego de ello me extendió la mano con una sonrisa. No era un príncipe azul… era alguien parecido a mi… pero desde entonces nunca nos separamos. Nos encontramos al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente…
-No fue un príncipe a tu rescate… fue un emperador. – Señalo el gran maestro. – Bueno… aún no es oficialmente el emperador, aunque yo ya tome la decisión que él sea el que obtenga ese título. Había otros candidatos a ser el emperador… pero quiero que sigan compitiendo entre ellos, por eso no les he dicho nada. – Continúo con una sonrisa. – Entonces… pese a que ya paso un año desde que los encontré a ti, Sayaka y Gennosuke dando un pequeño espectáculo en el parque para ganar un poco de dinero y posteriormente reclutarlos excepto a ti… pese al tiempo… sigues sin darte por vencida. ¿Por qué?
-No quiero estar sola. Gennosuke fue el único que me vio… el único que me ofreció su ayuda… el único "idiota" que se arriesgó por una desconocida como yo.
Las palabras de Kaoru eran firmes y decididas. Se había convencido a si misma que haría lo que fuera necesario para seguir hasta el fin del mundo a Gennosuke Saotome.
-¿Qué piensas de Gennosuke?
-Es la fortuna que siempre me falto…
-Suenas muy dependiente de él, Kaoru…
-Puede que sí. No lo mal interprete. Puedo cuidarme sola… lo hice por mucho tiempo. Pero… él y yo hicimos una promesa. Estar al lado del otro, codo con codo. Cuidarnos, ayudarnos…
-…Je… Eres una chica muy dinámica que me señala la rapidez en los sucesos y situaciones sorpresivas de la vida. – Indicaba el gran maestro. – Dime… ¿estas dispuesta a dejar tu vida en el karma para seguir a Gennosuke?
-Mi vida siempre ha está dirigida por el karma… Y Gennosuke es la muestra de ello. Tuve suerte de haber sido encontrada por él.
El gran maestro al escuchar las palabras de Kaoru dirigió su mirada hacia el suelo, mostrando cierta tristeza.
-Hay ciertas razones por las que no puedo elegirte como una integrante más del grupo de jóvenes que estoy seleccionando…
-¿Cuáles son esas razones?
-Lo entenderás más adelante… y espero puedas perdonarme… por el momento tomare una decisión que puede afectar a futuro. Te nombrare como aquella que transformara su vida y los ejes que la sustentan. La roue de la fortune.
-¿Eso significa…?
-Sí… Ahora eres parte de esta familia.
La rueda de la fortuna sonrió con complacencia, mientras ingresaba por la carpa principal con la intención de reunirse con Gennosuke.
-("Lo siento, Kaoru. De verdad lo siento. Sayaka, tendré que dejar en tus manos el resto").
-Época actual-
-¡¿Maestra Kaoru?! – Cuestiona Ukyo con la intención de llamar la atención de la rueda de la fortuna, la cual yacía perdida en sus pensamientos.
La chica, Kaoru, al darse cuenta de la situación sacudió su cabeza, esperando volver por completo a la realidad.
-Ukyo… ¿qué sucede?
-Le estaba cuestionando sobre sí lo estoy haciendo bien… al principio me costó llevar acabo su ejercicio pero creo que me estoy acostumbrando…
-Por supuesto que te estas acostumbrando. La fortuna te lo permite. – Señalo Kaoru. – Aunque, después de todo, es el truco más básico de mi Arcano Mayor.
-¡Oye! Entiendo que seas parte de Les huit magnifiques… pero no todo lo tienes que relacionar con tu Arcano Mayor…
-Todo tiene que ver con la rueda de la fortuna… para mi mala suerte. – Suspiro. – Es una carga muy pesada… Como sea. Muéstrame la técnica.
-¿En serio es necesario iniciar el movimiento debajo del agua? Es… muy difícil darle control y fuerza a la daga…
-Por supuesto que es necesario. – Hablo orgullosa la rueda de la fortuna. – Para obtener un mejor control y fuerza al momento de arrojar es necesario pasar por este tipo de entrenamiento. Además no te quejes, apenas estas empezando.
Ukyo observo con una sonrisa nerviosa a la chica que pertenecía a lo que quedaba de los ocho magníficos. No sabía si reír o llorar. No sabía si estar con Kaoru era producto de la buena suerte o de la mala fortuna.
-¿No hay un camino más fácil para avanzar en su camino de Arcano mayor? – Cuestiono Ukyo. – ¿O al menos más rápido?
Kaoru la observo fijamente luego de que la chica, Ukyo, finalizara su pregunta. Suspiro pesadamente, y es que al parecer la chica se comenzaba a impacientar y a cansar por el entrenamiento que conllevaba el Arcano Mayor de la rueda de la fortuna.
-Hay una manera de aumentar tu control y fuerza de una forma acelerada. – Respondió la chica de los ocho magníficos. – Pero… no es recomendable. De hecho es una manera muy estúpida.
-¡¿En verdad?! ¡¿Y en qué consiste?! ¡Si logro avanzar más rápido que el resto probablemente pueda impresionar a Ranma!
-Ranma… El gemelo de Gennosuke. – Susurro para sí misma la rueda de la fortuna, para luego agregar. – Dime Ukyo… ¿Es Ranma el dueño de tu corazón?
-¡Por supuesto! – Exclamaba con un ligero sonrojo la amiga de la infancia de Ranma Saotome. – Yo… Él… Nosotros… Nosotros nos conocemos desde niños. Nos divertíamos mucho jugando, y prometió cuidar de mi por y para siempre. Quiero mejorar para ser una excelente esposa para él.
-Hmp… no sé lo que el karma planea que haga contigo… tal vez… tal vez para evitar los errores que yo cometí… ("Después de todo… parece que puedo salvarte. Eres mi segunda oportunidad").
-¿A qué te refieres, Kaoru?
-Nada, nada Ukyo… - Suspiro. – El método para acelerar tu entrenamiento, como te dije, no es recomendable. Si te puse a lanzar dagas desde el agua del rio es para agregar el efecto que quiero que tengas en tu lanzamiento para la daga del destino. El agua le agrega peso a tus muñecas y al objeto que vas a arrojar. Dificulta tu movimiento, para decirlo de una manera más abstracta.
-¿Así que…?
-Tenemos que agregar más peso… dificultar aún más tu movimiento. Colocar pesas en tus muñecas y hombros…
-Suena… muy difícil…
-Y peligroso. – Agrego la rueda de la fortuna. – Si tu cuerpo no está preparado para ese entrenamiento lo único que conseguirías sería una grave lesión… los tendones de tu muñeca podrían reventarse… si no eres cuidadosa incluso podrías perder la capacidad de movimiento de tu mano…
-¿Te sucedió a ti?
-Claro… y es por eso que te lo estoy diciendo. Tome una decisión en el pasado… eche a girar la rueda del destino… y esa decisión trajo para mi graves consecuencias… fue mala suerte… una mala suerte terrible. Perdí la movilidad de mi mano izquierda… incluso la sensibilidad.
-Aún no entiendo la relación de tus decisiones con tu suerte, Kaoru. – Indico Ukyo. - ¿Qué eres en realidad?
-Como la rueda de la fortuna soy la portadora del buen y el mal Karma. Básicamente soy la representación de las buenas y malas decisiones, y de las consecuencias que estas pueden traer no solo a la persona que haya tomado esas decisiones… sino a la gente que lo rodea. Es más simple de lo que suena. Tengo una suerte superior a la media, y eso se debe a mi Arcano Mayor… pero yo no tengo el control de mi vida. No. La suerte, la fortuna, es aquello que controla mi destino.
-Sigo sin entender…
-Digamos que mi vida es una constante toma de decisiones. Todas las persones suelen hacerlo. Día a día. Pero… ellos lo hacen con suerte al azar. Por ejemplo: un día puedes tomar la elección de tomar una ruta distinta con el objetivo de experimentar si puedes llegar más rápido a tu destino. Ahora imagina los factores externos a esa decisión. Tu anterior ruta sufre un embotellamiento, y la ruta que estas experimentando es más… tardada. Por supuesto, llegas a tu destino a tiempo, y una vez allí te enteras que en tu anterior ruta estarías atrapada en el tráfico. Fue más tardado, pero llegaste, a eso se le llama…
-Suerte. – Indico Ukyo entendiendo la explicación de Kaoru. – Todo el producto de las casualidades… todo el resultado de las distintas variables. Suerte, eso es lo que es.
-Exacto. Pero las personas a la hora de tomar decisiones lo hacen con una probabilidad del 50-50. Yo no. En el plano espiritual hay una rueda, una rueda de la fortuna. Imagínalo. Una rueda con diez casillas. 8 de ellas conteniendo buena suerte, 2 de ellas con mala suerte. Entonces tomo una decisión, una elección… y la rueda empieza a girar. El karma al azar es el que decide mi futuro… Para decirlo de una manera más coloquial… 8 de cada 10 elecciones son correctas. Las otras dos son un total infortunio…
-¿Pero puedes ir descartando, verdad? – Señalo Ukyo. – Digamos… tomas una decisión y es afortunada. Entonces ahora solo quedarían nueve casillas en la rueda. Te quedan 7 afortunadas y 2 desafortunadas. Con eso puedes ir controlando el flujo de tus elecciones y anticipar las consecuencias de las mismas.
-No es tan fácil. – Agrego Kaoru. – Una vez decidida la fortuna la estadística vuelve a reiniciarse. Empieza de nuevo… Es por ello que no puedo prevenir si será mala o buena mi fortuna a la siguiente elección que haga. Por supuesto, el hecho de que yo tenga buena suerte no es siempre bueno.
-¿Por qué?
-Hmm… como te explico… Hay dos manzanas, pero una de ellas está podrida aunque por fuera luzca bien… y yo tengo que elegir una y otro de mis compañeros otra. Hacemos la elección y él toma una y yo la que quedo. Entonces resulta que yo tengo la fortuna de haber tomado la que estaba bien, y mi compañero se queda con la que estaba mal…
-Oh… entonces a él le haría daño y a ti no.
-Ahora llévalo a una situación más extrema que una simple elección de manzanas. Una situación peligrosa donde mi fortuna puede que me ayude a salir con vida, pero mi compañero tiene la mala suerte de morir…
Ukyo se sorprendió por las palabras de Kaoru. Al parecer su destino era mucho más cruel de lo que la chica de los ocho magníficos en realidad demostraba. Sintió un escalofrío recorrer su espalda. Ella no quería ese destino para ella.
-Suena… como un tipo de maldición para ti, Kaoru… no creo que yo pueda seguir un camino así…
-Tranquila. El espiro del Arcano Mayor de La roue de la fortune está en mí. Que sigas el camino de la rueda de la foruna no quiere decir que recibas esta carga que llevo en mi interior. Si fuiste elegida no es porque vayas a ser la siguiente poseedora del poder de este arcano mayor. No. Fuiste elegida porque eres la que más puede comprender este camino de todos tus compañeros.
-Entiendo…
-Bueno, sigamos entrenando. Quiero ver el efecto de bumerang en tus lanzamientos, Ukyo.
-a-
Sintió una alteración en el ambiente, un presagio sobre lo que estaba por venir. Tomo aire ligeramente, para luego liberarlo. Tenía que mantenerse firme, después de todo es lo que un líder debe hacer en situaciones de este estilo, ¿verdad? Sí… un líder nunca debe mostrarse débil, no podía darse ese lujo humano.
Gennosuke Saotome, antiguo líder de los ocho magníficos, decidió reposar un momento sobre el pasto del bosque en el que estaban entrenando, con el objetivo de aclarar sus ideas. Las cosas no estaban yendo tan mal después de todo.
Ryoga Hibiki y Ranma Saotome estaban avanzando de una manera increíble en el entrenamiento, todo gracias a la competencia interna que se generó con el objetivo de demostrar quién era el más fuerte de ellos dos. Era perfecto, a ese paso dominarían el segundo truco de su Arcano. Akane y Shampoo, por su parte, estaban detrás de ellos; una más que la otra. Shampoo ya había dominado el golpe soberano, y empezaba a practicar el segundo truco. Akane por su parte tenía problemas para dominar el primer truco.
Sonrió, y es que la relación de ellos dos le era nostálgica, pues él tenía una relación similar con uno de sus compañeros de Les huit magnifiques. Gennosuke quiso seguir recordando aquellos buenos momentos, más no puedo pues una voz frustrada llamo su atención.
-¡Oh, vamos! – Exclama Akane Tendo. - ¡Es sencillo! Firme y dominante… son conceptos muy básicos…
-Guarda silencio, Akane. – Le llamo la atención Ranma. – Necesito concentrarme en dominar la segunda técnica de Gennosuke.
-¡Pues perdón, Ranma! Pero no sabes lo frustrante que es no poder dominar la técnica más básica de tu hermano.
-No es mi culpa que no tengas talento. – Indico Ranma de manera arrogante. – Si no puedes continuar será mejor que te retires. El resto seguiremos trabajando en mejorar.
Las palabras de su prometido fueron como un balde de agua fría. ¿Cómo se atrevía a decirle algo así? Ella no era débil… se consideraba fuerte, alguien que podía resolver sus problemas sin la necesidad. Por supuesto, ella no era tan habilidosa como él, Shampoo, o Sayaka, pero se esforzaba por no quedar atrás.
-Idiota... – Susurro.
Por su parte Gennosuke, el emperador, observo esto con decepción. Él sabida lo que se sentía el ser considerado el más débil. Incluso antes de haberse unido a los ocho magníficos. Es por ello que odiaba esa actitud de Ranma hacia Akane y es por eso que no permitía que alguien; por más talentoso que fuera, le reprochara a alguien su falta de talento.
Así que con esa idea en mente y una mirada autoritaria que exigía respeto se acercó a su gemelo. Le soltó un fuerte golpe en la cabeza, y tomo a Akane de la mano.
-Valora lo que tienes. – Señalo Gennosuke con una voz molesta. – Nunca sabes cuándo lo perderás.
Dicho esto el anterior líder de los ocho magníficos se retiró, con Akane por detrás; aún de la mano. Al parecer se iba a concentrar más en ella para evitar más conflictos.
-Eso fue… interesante. – Admitió Shampoo al ver la determinación y autoridad de Gennosuke.
-¡Se llevó a Akane de la mano! – Exclamo con celos Ryoga. - ¡No es justo!
-Presumido…
-a-
-Será difícil que esos dos se lleven bien. – Admitió Sayaka con un tono despreocupado. – Bueno, más diversión para mí. Después de todo... ¡Soy la hermana favorita de los dos!
-Eres la única. – Señalo Kodachi. – Aunque no sé por qué me das la idea de que te vas a aprovechar de la situación.
-No… No soy tan mala. Bueno, tal vez un poco, pero este asunto es entre Gennosuke y Ranma. Además, si quisiera sacar provecho de la situación Gennosuke utilizaría su dojutsu en mí… y eso no es bonito… Pero bueno… ¡¿Por qué no estas entrenando?!
-Ya domine tu truco… así que me aburrí de continuar entrenando y vine a ver si podías enseñarme el tan afamado truco del escorpión.
-…Je… Interesante… ¿En verdad dominaste las tenazas como lo pedí, Kodachi?
-Por supuesto que sí. Estas hablando con la rosa negra, no hay nada que no pueda hacer. – Hablaba orgullosa la hermana de Kuno. – Y, por si fuera poco, le agregue mi propio estilo.
-Bien… comprobémoslo… atácame con las tenazas, quiero ver con mis propios ojos.
Sayaka Saotome se puso en postura defensiva, esperando el ataque de Kodachi.
Kodachi suspiro ligeramente. Realizo todos los pasos para tener su mano en forma de tenaza, y se abalanzó sobre la menor de los Saotome, la cual la esperaba con una sonrisa burlona.
Primer ataque, y Sayaka lo contrataco agachándose ligeramente, tomando la muñeca de Kodachi y, poco después, jalo a Kodachi hacia ella, frenándola a centímetros de impactar su garganta con el truco de las tenazas.
-Sí… aún te falta, Kodachi. – Señalo Sayaka. – Por supuesto, la firmeza de tu muñeca es excepcional, pero aún no… aún no…
Dicho ello la menor de los Saotome libero a Kodachi de su enganche y comenzó a caminar, dándole la espalda a su estudiante.
Por su parte Kodachi sonrió divertida, al ver que Sayaka no le daba oportunidad alguna de demostrar lo que valía.
-Oye… te dije que le había puesto un poco de mi estilo, hermana mía. – Hablo divertida la hermana de Kuno.
-¿Sí? Bueno, al parecer no es suficiente para darme batalla.
-¿Estas segura?
Dicho ello Kodachi jalo a Sayaka, ayudada de un listón que había enredado en su muñeca gracias al acercamiento que tuvo con la chica.
Sayaka no puedo reaccionar, y cuando menos se lo espero estaba frente a las tenazas de Kodachi.
-Seguí el consejo de tu compañera. Si hay posibilidades del ataque sorpresa hay que hacerlo.
Sayaka sonrió complacida.
-Bien, parece que tienes más sorpresas de las que creí en un principio…
-Por supuesto. Me he dado cuenta que tu estilo de combate es cercano. Tienes que estar cerca del rival para impactar su cuello o lo que sea que hagas para paralizarlo… y si a eso lo combinamos con mi estilo de gimnasia de combate…
-Obtenemos una manera de atraer al enemigo. – Dedujo Sayaka. – Ya sea por tus listones o velocidad… interesante. Y eso solo con las tenazas… si consigo aumentar tu velocidad y lo combinamos con lo que acabas de hacer… más el escorpión… ¡Bien! ¡Podemos avanzar aún más!
-¡Ay me alegra que te gustara! ¡Sabía que no podías resistirte a mis encantos! – Exclamo orgullosa la rosa negra, para luego agregar en voz baja. - ¿Esto me da puntos en ganarme tu aprobación para salir con Ranma?
-Hmm… no, pero lo tendré en consideración. – Añadió Sayaka con un guiño. – De momento, concentrémonos en tu entrenamiento y, como buena alumna, me debes de invitar algo después.
-¡¿Es en serio?!
-Haha… sí. Yo, tu gran maestra enseñándote e ilustrándote para que continúes por el buen camino, porque sí no, ¡¿qué sería de ti?!
-("Que dramática…") – Pensó Kodachi.
-Por cierto… ¿Dónde está el chico de grandes gafas?
-¡Oh! Mouse… el sigue entrenando agregando su propio estilo a tu truco. Supongo que estará listo para desafiarte en unos minutos u horas…
-Bien, me gustan los desafíos.
-a-
-Ese tonto de Ranma… no tenía que decir esas cosas.
Gennosuke Saotome se limitaba a observar a una muy molesta Akane Tendo debido a la forma de actuar de su hermano gemelo.
-Pero ya vera… le demostrare que puedo ser más fuerte que él…
Akane le recordaba a su persona cuándo se enteró de la apuesta que habían hecho sus padres y del hecho de que era considerado el más débil de los 2.
Sonrío. No conocía muy bien a la chica, pero le agradaba.
-Admiro ese espirito de lucha que emanas, Akane. – Hablo Gennosuke. – Tienes una fuerte convicción… Y lo admiro bastante. Con el entrenamiento correcto podrás ser muy fuerte.
-Gracias. – Contesto aún molesta Akane. – Pero al parecer eso no lo ve Ranma.
Sus palabras más que molestia reflejaban tristeza. Aunque no lo admitiera la opinión de Ranma hacia ella era muy importante para su persona.
-Sí… en el poco tiempo que lo conozco me ha dado la impresión de ser un idiota. – Admitía Gennosuke. – Obstinado, arrogante, orgulloso. Aunque no me guste admitirlo es parecido a mí en ese sentido.
-Sí… pero tú no te la pasas criticando como él. Eres más compresivo. Ranma siempre anda alardeando de ser el mejor, el más fuerte… y yo no sé… pero quiero llamar su atención por ese medio… y gracias a ello me llama "marimacha". Eso me molesta bastante. Y cuando me arreglo bien para él parece nunca notarlo.
Gennosuke le lanzo una mirada comprensiva. Entendía en cierta forma como se sentía la chica, todo por cosas relacionadas a su pasado.
-No lo mal intérpretes. Tal vez en el fondo sea igual que Ranma. O mucho peor. Sí soy así con ustedes es porque me van a ayudar, y uno de los rasgos de mi Arcano Mayor es la paternidad. Ustedes son mi pueblo y yo el emperador que debo dirigirlos…
Akane lo miro escéptica. No creía que fuera del todo verdad las afirmaciones del emperador.
-Yo creo que en realidad eres así, y no porque tu Arcano Mayor te ordene ser de esa forma. Si bien, veo que en ciertas cosas estas influenciado por el espirito del emperador… yo creo que la razón por la que te confiaron ese Arcano es por lo que en realidad eres: un chico que nunca se rindió. Un chico amable que ha hecho lo necesario para ayudar a su madre.
Las palabras de Akane tranquilizaban su alma. Eran cálidas, con un instinto materno.
-Eres la mejor chica para él. Solo espero que un día vea lo que eres y lo que serás para él. – Hablaba Gennosuke. – En fin. Como te dije, puedes ser igual de fuerte que Ranma. Tienes el espirito, y la convicción de un emperador.
Dicho esto Gennosuke rodeo a Akane con sus brazos; causando en el proceso un sonrojo en la chica Tendo. Tomo sus brazos, le obligo a doblar las rodillas y le dijo:
-Firme, fuerte… trasmite tu fortaleza, y a través de tu fortaleza desata tu poder, tu poder acompañado de todos tus deseos. – Le susurraba Gennosuke al oído. – Inhala profundo. Concéntrate en lo que más quieres y en el poder que debes de transmitir para conseguirlo.
Akane cerró los ojos, obedeciendo una a una las indicaciones de Gennosuke. Pronto, un aura empezó a emanar de su cuerpo, dando a entender que su poder estaba siendo liberado.
-Bien… Ahora libera toda esa energía. Muestra tu soberanía sobre tus convicciones.
-¡Ah! ¡Golpe soberano!
¡Pam! La energía había sido liberada. Estaba hecho. Akane Tendo había dominado la técnica más básica del Arcano Mayor de Gennosuke.
-¿Lo ves? Con el método correcto puedes lograr lo que sea. Tienes una convicción, una perseverancia similar a la mía. A la de un emperador.
-Je… creo que sí… aunque en mi caso sería emperatriz, ¿no?
-No… claro que no... En fin. Es hora de empezar con el segundo truco: Jerarquía de golpes.
Akane sonrió a la par que asistía con la cabeza. Gennosuke, pese a la primera impresión que tuvo de él, era un buen sujeto. Sin embargo, por prestar toda su atención al gemelo de Ranma Saotome, no se dio cuenta que este ultimo los observaba, con obvios celos.
-a-
-¡Vamos anciana! ¡El resto parece que ya domino un truco y yo sigo sin aprender la tormenta de estocadas!
Kuno Tatewaki, el relámpago azul, estaba completamente desesperado al notar los avances del resto del equipo Ranma.
-Tsk. – Chasqueo la lengua la abuela de Shampoo. – No es sencillo. Yo tampoco me especializo en el uso de katanas y esas cosas. Además tu estilo de combate tampoco es de mucha ayuda que digamos.
-¿A qué se refiere? ¡He practicado Kendo toda mi vida! – Señalo Kuno con obvia molestia.
-Tú mismo lo dijiste: Kendo. Tú practicas Kendo. La tormenta de estocados poco o nada tiene que ver con el Kendo, pues es esgrima.
-Oh… Creo entender…
-Me sorprende que no te hayas dado cuenta antes. Como sea. El Kendo se concentra en cortes, por lo cual yo te sugiero en dejar la idea de aprender a dominar el estilo de la esgrima y concentrarse en el kendo…
-Entonces… entonces… ¿En lugar de tormenta de estocadas debería ser tormenta de cortes?
-Pero que original. – Hablo en voz baja Cologne, para luego agregar. – Sí, creo que sí. Debería adaptarse más a tu estilo.
-¿Entonces qué carajo he estado entrenando? – Cuestiono Kuno.
-Velocidad y domino sobre la espada. Ahora trata de hacer cortes consecutivos, como si de la tormenta de estocadas se tratase, pero en lugar de estocadas…
-Cortes, sí. Ya entendí. – Comento Kuno mientras se ponía en posición de combate. – Bien. ¡Tormenta de cortes!
¡Trash! Tal como Cologne lo había predicho. La técnica de Kuno Tatewaki fue un éxito.
-Eres bueno en el Kendo, por lo cual llevar acabo técnicas de este estilo se te deben de facilitar. Por supuesto, te faltaba velocidad y fuerza, pero gracias a mí ya la aumentamos. Ahora solo falta perfeccionar tu estilo.
-¡Por eso no hay problema! ¡Yo, el gran Kuno Tatewaki derrotare a esa chica de la esgrima y demostrare que el Kendo es mejor!
-Sí, sí. Pero si crees que esa simple tormenta de "cortes" será suficiente para derrotar a Mayumi, déjame decirte que estas equivocado.
La autora de ese dialogo fue L'étoile, que estaba observando despreocupadamente al joven Kuno.
-De hecho; si la conozco bien, peleo contigo para imponer a la esgrima sobre el Kendo. No porque valieras la pena.
-¡Oye!
-Déjame terminar. – Señalaba la joven Saotome mientras ponía su dedo índice en los labios de Kuno. – Fue cuestión de orgullo. Ella trato de practicar Kendo, pero sus movimientos eran más refinados y elegantes. No fuertes y certeros como los del Kendo, por lo cual cada que encuentra a un oponente que practica Kendo no duda en acabar con él, debido a que se le quedo esa espina clavada de no ser apta para el Kendo.
-¿Pero no se supone que es la justicia? – Cuestiono Kuno.
-Sí, lo es. Pero lo que consideramos justicia es, con mucha frecuencia, una injusticia cometida a nuestro favor.
-Que profundo. – Hablo Cologne.
-Si… Comprender a La Justice es ciertamente complicado. Por ello suele ser terca, obstinada y no suele decir abiertamente. Es tan fácil… y compleja. Blanco y Negro.
-Bueno, si ese es el caso… ¡Yo, el gran Kuno Tatewaki, será la injustica!
Sayaka sonrió ante la declaración del relámpago azul. O era muy estúpido para tratar de pelear en un campo que Mayumi conoce perfectamente, o en realidad era igual de habilidoso que su amiga para incluso pensar en derrotarla.
-a-
-Achis. – Estornudo ligeramente Mayumi, mientras estaba acompañada de Takumi y Nishimura en una especie de fogata para hacer sus alimentos. – Umm… Nm… Parece que una persona en el mundo está hablado de mi persona.
-¡¿Qué?! ¡¿Quién se atreve a hablar de mi chica a mis espaldas?! ¡¿Quién se atreve si quiera a pensar en ella?!
Nishimura pudo haber continuado con sus fuertes exclamaciones, fruto de los celos que sentía al saber que alguien a de más de él estaba pensando en su pareja, sin embargo… Sin embargo…
Una roca de tamaño considerable se estrelló contra su cabeza, noqueándolo de manera momentánea. ¿El autor de esa acción? Nadie más que el maestro titiritero, Takumi, el colgado.
-Le agradezco por eso. – Comento La Justice. – Me ahorro la pena de golpearlo con mi katana.
-No entiendo como lo… soportas… Es el enamorado, pero sus celos suelen ser enfermizos.
-Es mi complemento, ya debería saberlo, Takumi. Yo soy la justicia, por lo cual rara la vez puedo demostrar sentimientos. Él es el enamorado, por lo cual puede demostrar todos los sentimientos posibles en el ser humano. Digamos que él expresa los sentimientos que yo no puedo.
-Por ejemplo… los celos que sientes al verlo hablar con otras chicas. – Indico Takumi.
-Eso no… Eso no… No es como si me molestara que Nishimura hablara con otras chicas además de mi persona.
-("Si… creo entender a lo que se refería con "Nishimura es mi complemento"). – Pensó Takumi, para luego decir. - ¿Deberíamos llamar a Ogla y Yuuji? Digo, compramos suficientes cortes para todos durante nuestro viaje, Mayumi.
-Sería bastante justo, si me lo permite decir. – Hablo Mayumi una vez recuperada su compostura. – Pero… ¿de verdad cree usted que es buena idea?
-No, no lo es. Pero son nuestros compañeros, y levantaríamos sospechas si empezamos a reunirnos solo los tres. Además Yuuji no es mala persona.
-Eso lo tengo entendido… pero… Ogla, Le Fou… Ella, ella… Me suele dar mala espina.
-De todas maneras no tenemos de otra. Nishimura, ve a buscar a Yuuji.
-¡Yo! – Exclamaba con cierto terror el enamorado. – No, no, no, no… ¡No! Me estas matando al matadero.
-Él te salvara si algo malo sucede. – Agrego Le Pendu.
-¡Mejor ve tú!
-De acuerdo, yo voy por Yuuji y tu ve a buscar a Ogla. – Desafío Takumi a Nishimura.
Una gota de sudor debido a los nervios que sentía se hizo presente en la cabeza de Nishimura.
-Creo que… Creo que mejor voy a buscar a Yuuji. La loca es otro caso. Al menos con Yuuji sé que él está bien de la cabeza.
-De acuerdo, entonces yo iré a por Ogla. – Sentencio Takumi.
-¿Quiere que le ayude? – Pregunto Mayumi antes de que Takumi se fuera del lugar. – Tratar con Le Fou no es fácil.
-Lo sé… pero estaré bien. Tú quédate a terminar de asar la carne… Luego de meditarlo por un rato, creo que debemos de comentarles sobre el plan de reconquista.
-a-
-¡Daga del destino! – Gritaba con emoción Ukyo mientras arrojaba una daga y esta, gracias al entrenamiento que estaba llevando acabo. – Hacia un efecto de bumerang, rodeando a una roca cercana e impactando a un árbol.
-Bien… lo lograste. Tu control y fuerza de lanzamiento es excepcional. Solo falta ajustar unos detalles para que el truco sea perfecto.
-¿Podemos descasar? Esto… aun sin el otro método… fue muy cansado…
Kaoru sonrió debido al comentario de Ukyo, para luego soltar una carcajada.
-Claro, te los has ganado. De todas maneras parece que el resto también está descansando.
-Bueno, ya casi es la hora de la comida. Debería ir ver en qué apoyo a nuestros compañeros.
-Sí… creo que sí. Es hora… es hora de aclarar ciertas cosas con Gennosuke.
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-"Ve a buscar a Yuuji, o mejor a Ogla" Maldición… Ese Takumi quien se cree… parece que tomo el rol de líder cuando Gennosuke se fue.
Nishimura, L'amoureux, estaba en lo que parecía una especie de cueva. Una cueva totalmente oscura, y que daba una mala sensación.
-Tiene un pésimo gusto para las decoraciones. – Hablaba con tono afeminado el enamorado. – Deberia contratar a un especialista en interiores, como yo…
El chico siguió avanzando, pero entre más avanzaba más mala espina le daba el lugar.
-Yuuji… te tomaste muy enserio esto de la bestia encarnada.
El sitio no era de sus favoritos, aunque a su compañero parecía gustarle este estilo de vida. Y no, no es que no fuera de su agrado por lo poco cómodo que parecía… si no que no le agradaba debido a…
-León. – Hablaba con temor Nishimura al toparse con el rey de la selva. Trago saliva lentamente, y se quedó quito, evitando cualquier movimiento estúpido. – Gulp… Lindo, lindo león.
El animal más allá de tranquilizarse soltó un rugido. Estaba en claro peligro.
-Por dios. – Hablaba resignado mientras tomaba su lanza y se colocaba en posición de ataque. – Y yo que quería estar limpio para la reunión que vamos a tener con el resto de nuestros compañeros. – El león soltó otro rugido. – Venga…
El león rujío, se puso en posición de ataque y salto directo a su víctima.
Nishimura sonrió, esperando el impacto del cuerpo del león, sin embargo, este nunca llego, y es que el animal fue interceptado en el aire por un algo, o más bien, alguien.
-Y al final la bestia encarnada llego a mi rescate. – Hablaba con arrogancia el enamorado.
Aquel sujeto estaba pelando mano a mano con el león, abrazándolo con sus fuertes brazos y arrojándolo por su espalda en una especie de lucha grecorromana. Poco después el león completamente derrotado se fue del lugar, no sin antes hacer una pequeña reverencia a aquel sujeto que le había derrotado.
Ese sujeto era Yuuji, La Force.
En el Tarot la fuerza representa el dominio total de los corajes, valores, y naturaleza. Por lo cual no es de extrañar que Yuuji sea visto como él rey de los animales del circo.
-Sí. El dueño no los dejaría libres si tú no pudieras controlarlos, Yuuji.
Yuuji. Un chico de buena altura y complexión muscular. De ojos azules y cabello del mismo color totalmente desordenado. Con unas botas cafés y pantalones del mismo color, así como una playera de tirantes oscura.
-No te entrometas. – Bufo La Force mientras se acercaba al lugar de donde había salido el león, tomando a una león bebe, que estaba oculta. – Te acercaste de más, ella solo estaba protegiendo a su cría. Tranquilo. – Eso último en tono más tranquilo. – Esta bien, yo también puedo cuidarte. No, no muerdas, sabes que te adoro.
Sí, Yuuji era una persona que prefería estar con los animales que con los humanos. Según el: "prefiero estar con los animales que con las personas. Los animales te respetan y aceptan, o no lo hacen y te comen. No son complicados".
-¿Y? ¿Qué quieres? – Nuevamente en tono amenazante; una vez dejando al pequeño león en su lugar. – No vendrías a buscarme si no quisieras algo.
-Eso es cierto. Estamos organizando una pequeña reunión el colgado, mi chica y yo. Queríamos saber si tu…
-No. – Respondió inmediatamente la fuerza. – Diles que gracias, pero no.
-Vamos, no seas tan gruñón. Es necesaria tu presencia.
-Dime una buena razón y probablemente considere no echarte a uno de mis animales encima. – Hablo ya totalmente hostigado Yuuji.
-Gennosuke. – Hablo firme el enamorado. – Es el tema central del que queremos hablar.
-Bien… ¿qué sucedió con él?
-¿No es lógico? Apareció. Si quieres todos los detalles ven conmigo. Yuuji y mi chica saben más que yo.
-De acuerdo… Pero, si descubro que es uno de tus trucos para hacerme salir yo mismo romperé esa perfecta cara que tienes.
-Sí, sí. Te aseguro de que no es un truco, además no es mi culpa que no utilices cremas para la piel. Te vendrían muy bien además.
-Me estás dando más razones para demostrarte porque soy la fuerza…
-En otro lugar, al mismo tiempo de lo acontecido con Nishimura…-
-Si… como siempre siendo excéntrica. – Hablaba con cierta calma Takumi. – A veces me pregunto… ¿Qué diablos tiene en la cabeza? Aunque pensándolo bien… no me gustaría saberlo.
El colgado avanzaba por lo que parecía ser una casa de los espejos, escuchando ciertas carcajadas siniestras en el ambiente.
-Bueno, no por nada eres considerada la más peligrosa de los ocho magníficos.
El chico avanzaba firme y seguro de sí mismo, ignorando lo siniestro del ambiente.
Más adelante pudo visualizar la figura de una chica con máscara, observando claramente el espejo frente a ella.
-("No debería de preguntar que hace, es mejor no tratar de comprenderla").
El chico avanzo lentamente hacia esa figura, llamándola para que esta volteara, sin embargo, por más que la llamara esta no parecía escuchar.
Cuando estuve detrás de ella trato de tocar su hombro, más grande fue su sorpresa al darse cuenta de que había sido engañada.
-("Un reflejo de un espejo")
El chico trato de dar vuelta para tratar de seguir buscando a su compañera de los ocho magníficos, sin embargo… Sin embargo al dar la vuelta…
-¡Despierta, despierta, despierta!
-¡Aggg!
Esa misma figura salto sobre él, asustándolo y haciendo que retrocediera hasta golpearse en el espejo.
-¡Hahaha…! ¡Deberías haber visto tu cara de niño asustado! ¡Es lo mejor que he visto en meses!
Aquella chica empezaba a carcajear sin control.
-Og-Og-¡Ogla! ¡¿Qué mierda haces?!
-¡¿Qué te parece?! ¡Jugar contigo por supuesto!
-Eso no fue divertido…
-Lo fue para mí. – Hablo con tono divertido mientras se retiraba la máscara. – Como ninguno de ustedes me visita decidí aprovechar esta oportunidad para jugarte una broma.
Ogla, Le Fou. Una chica delgada, de cabello castaño que le llegaba por debajo de sus hombros, chaleco de mezclilla sobre un suéter gris con rayas negras. Pantalón del mismo material que su chaleco, y botas cafés. Además de un angelical rostro con tres lunares debajo de su labios (del lado izquierdo para ser exactos) y ojos de color negro.
-¡¿Qué dices, Montmorency?! – Empezaba a hablar sola Ogla. - ¡¿Qué deberíamos jugar un rato más con Nishimura?! – El tono de su voz se empezaba a hacer siniestro. – Muy bien…
-¡Basta, Ogla! – Hablo molesto el colgado. – Vengo por un tema serio.
-¡¿Así?! ¡¿Montmorency esta involucrada?!
-Deja esa mierda de lado. – Suspiro. – Estamos haciendo una reunión el resto. Sería feo de nuestra parte no invitarte, considerando que eres de nuestra familia.
-¿Dónde está el truco?
-¡No hay truco! ¡Estoy hablando en serio!
-¡¿Oíste eso, Montmorency?! ¡Este día no puede ser mejor! ¡Recibo un compañero de juego y ahora me invitan a pasar el rato con ellos! ¿Qué dices? ¿Qué ellos deben estar locos por invitarme? No… se supone que yo soy la loca… oh… espera… ¡¿Y si ellos son los locos y yo la única cuerda?!
-¡¿Vienes o no?! – Cuestiono totalmente desesperado Takumi.
-Debo de estar loca por decir que sí… Un momento… ¡Lo estoy! ¡¿Qué estamos esperando?! ¡Vamos!
Ambos chicos empezaron a encaminarse hacia la salida del lugar, sin embargo… sin embargo Takumi no tenía un buen presentimiento.
-("Creo que me voy a arrepentir de haberla invitado")
-a-
-Conoces muy bien las razones por las que no puedo dejarte tener una conversación formal con Gennosuke, Kaoru. – Hablaba Sayaka en un tono amenazante. – Hay ciertas reglas que debemos seguir y aceptaste en cuanto te uniste a los ocho.
-Las reglas se hicieron para romperse. – Señalo confiada Kaoru. – Además no vengo a hablar con él de lo que tú crees. Solo quiero saber cuál es el plan para recuperar lo que le pertenece.
-¿Entonces supongo que no te molestara que yo esté allí? – Cuestiono Sayaka. – Ya que es solo para planear la estrategia…
-Tsk… en verdad eres como una piedra en mi zapato. – Señalo Kaoru con ligera molestia en sus palabras. – Una autentica molestia.
-Gracias, me alagan mucho tus palabras. – Hablo la menor de los Saotome con una amplia sonrisa.
-Algo tengo seguro. Quiero ponerte en tu lugar, Sayaka. Por lo cual le voy a pedir a Gennosuke que yo sea tu oponente en el enfrentamiento que vamos a tener…
-Será un gusto para mí derrotarte frente a mucha gente. – Comento Sayaka aún positiva.
-En verdad me molestas… Sayaka.
-a-
-Y esa es la situación. – Terminaba de explicar Takumi los últimos acontecimientos a Yuuji y Ogla; pues tanto Nishimura como Mayumi estaban al tanto de la situación.
-Hmp… qué descaro tiene Gennosuke al pedir nuestra ayuda cuando él fue el que nos abandonó.
-No lo mal interprete, Yuuji. – Hablaba Mayumi. – Yo fui la que decidió ganar tiempo para él.
-Y aún más ustedes al planear esta conspiración sin consultarnos. – Continuaba Yuuji. – Creo que no han aprendido nada del pasado.
-Yuuji, Yuuji. – Hablaba Nishimura. – Precisamente por los errores del pasado es la razón por las que no hemos decidió involucrarlos a ambos.
-Por mi parte lo entiendo. – Decía Ogla. – No confían en mí. Es normal, ¿verdad Montmorency?
-Sí… No creo que haya sido buena idea traerla a usted, Ogla. – Comentaba Mayumi. – No está bien de la mente.
-Oh… Tus palabras me lastiman, justicia. – Hablaba con un tono infantil Ogla. –Y bien, ¿qué piensas, Yuuji?
-Conozco a Gennosuke lo suficiente como para intuir lo que puede suceder… mi instinto me lo dice. Además tiene de su lado a Sayaka y a Kaoru. Me mantendré apartado de todo esto. Peleare contra quien me toque pelar, pero no cooperare con ustedes si el grupo de Gennosuke pierde, conocen las reglar.
-Creo que es suficiente de momento, Yuuji. – Señalo Takumi.
-Yo digo que lo abandonemos a su suerte. – Hablaba Ogla. – Bueno, es lo que propone Montmorency… y me agrada la idea. Es fácil. Humillamos al resto de su grupo y a él, y luego dejemos que el jefe decida su destino. ¡Sera divertido! ¡Será divertido ver su mirada de frustración al ver que no pudo derrotar a los ocho magnificas… haha… ¡Hahaha!
-Te dije que no era una buena idea. – Le susurro al Nishimura a Takumi.
-Pero… que interesante situación… pero dos semanas no son suficientes… ¡debemos de ir a buscarlos y ver a nuestros oponentes!
-Eso es una terrible idea, además solo tú y Yuuji pueden salir… y si lo hacen simultáneamente levantaran sospechas…
-¡Qué más da! ¡Yo quiero divertirme!
-¡Ogla! – Exclamo Takumi con enojo. – No actúes por tu cuenta.
-…Je… Tú no me mandas, Takumi. Montmorency y yo solo pensamos en nosotras mismas, solo nos obedecemos a nosotras.
-Si se atreve a hacer algo…
-¡¿Loco?! ¿Eso era lo que ibas a decir, Mayumi? Miren… sé que no confían en mí, y yo no confió en ustedes, pero… el dueño me debe algunos favores, así que me los cobrare haciendo que nos deje salir…
-¿Por qué lo harías, Ogla? – Cuestiono Nishimura.
-Entre más ilusiones tengas nuestros oponentes de derrotarnos, mejor sabrá mi victoria. La disfrutare más… me divertiré más viendo como tratan de luchar contra nosotros… viendo como sus ilusiones de una victoria se desploman… saboreando su dolor… Hehe…
Le Fou. Impredecible en todos los aspectos, una chica que actúa por propio beneficio.
¡Comunidad! Luego de un mes sin actualizar hoy les traigo nuevamente un capítulo de este proyecto que tanta ilusión e hace escribir y traer para ustedes.
Espero que les haya gustado el avance de cada personaje, así como la introducción de La Force y Le Fou. A estos dos personajes los abordaremos más adelante, junto con el resto de los ocho externos a Sayaka y Gennosuke; en menor medida Kaoru.
Espero que les haya gustado. Compartan la historia con sus amigos, y sobretodo denle apoyo, eso me animaría mucho, mucho, pero mucho a seguir trabajando en este proyecto de manera continua.
Ahora, vamos con los saludos:
-Rankane: ¡Hola! Gracias por comentar. Bueno, hay celos de parte de Ranma en estos momentos (se abordaran más adelante estas situaciones de manera más explícita), pues Gennosuke pondrá más atención en Akane ya que le cuesta dominar los trucos de su Arcano Mayor. Puede que ocurran cosas interesantes, jaja. Espero que este capítulo te guste. Gracias de corazón por leer y comentar. ;)
