Capítulo 8: Ruido de hermana.
Notas del autor al final del capítulo.
Saludos y demás al final del capítulo.
Posdata: Lecturas, recuerdos, memorias y demás así: "". Pensamientos así: ("").
– Disclaimer: Ranma ½ no me pertenece, le pertenece a Rumiko Takahashi
Ranma ^ 2
A simple vista podría parecer normal, una chica totalmente normal con sonrisa encantadora, rostro angelical y unos ojos que enamoran a cualquiera. A simple vista podría ser considerada una chica encantadora, una chica que te inspira confianza… Pero… Pero… Ella no era normal, era encantadora solo de vista y la confianza que te transmitía se perdía conforme la conocías.
Ogla, Le Fou, era todo lo contrario a una chica común, todo lo contrario a una chica normal. Bien, ella podía transmitir todo lo antes mencionado, eso no significaba que lo fuera. Para decirlo de una manera más coloquial, con ella aplicaba el dicho de no juzgues a un libro por su portada. Oh sí… ciertamente no podías fiarte de la imagen externa que la chica reflejaba.
Ella era el loco, y debido a ello estaba fuertemente influenciada por su Arcano Mayor. A decir verdad, incluso sus compañeros sentían terror de ella, y es que debido a su naturaleza era muy impredecible y rebelde, a tal punto que incluso a alguien como Gennosuke le costaba controlarla.
Aunque el resto de los ochos magníficos tenían algo claro con ella, y es que la chica actuaba por beneficio propio, aún si eso implicaba sacrificar a sus compañeros. Debido a ello el resto debía de tener mucho cuidado con la información que trataban con ella, pues si las recompensas de su colaboración con sus compañeros de circo eran consideras insuficientes por su persona, entonces ella no tendría problema en venderlos.
-Hmm… ¿tú que piensas, Montmorency? ¿Consideras suficientes los beneficios de apoyar al resto de los ocho?
Ogla, Le Fou, hablo consigo misma mientras avanzaba por un oscuro pasillo y silbaba de dialogo en dialogo.
-Sí, también pienso que estamos en una posición ventajosa y con la posibilidad de negociar. Pero ya conoces lo necio que puede llegar a ser Takumi. Además de que hará hasta lo imposible para regresar con su querida Sayaka.
La chica continua silbando, para luego sacar un dulce de goma de su bolsa y, segundos después, morderlo.
-No… Montmorency… Sé que ambas solo velamos por el bien de la otra. – Continuaba Ogla. – Pero… Oh… ¿Matar? ¿Al colgado? He… Je… Suena una idea bastante loca y emocionante… me gusta.
El loco suele ser aquel que sale de los convencionalismos para conseguir sus objetivos, y eso era lo que hacía a Ogla la más peligrosa de los ocho magníficos.
-Pero… Montomorency… si de verdad quieres divertirte yo digo que vayamos a por la estrella. Solo imagina la cara de frustración de Takumi al ver a su querida Sayaka frente a sus ojos, siendo torturada por mi… Hehehe… Aunque… Solo conseguiríamos diversión, pero no beneficios. ¿Traicionarlos? No, aún no. Quiero sacar el máximo provecho de ambas partes.
La chica llego al final del pasillo, el cual conectaba con el escenario principal del circo. Allí en la cima se encontraba una persona que estaba cubierta por las sombras, haciéndolo apenas visible.
-Pero sí es la gran Ogla. – La llamo aquella persona con una voz infantil. – Dime mi niña… ¿te han comentado algo los ocho?
La chica observo desafiante a aquella persona, para luego escupir su dulce al suelo, llevar sus brazos a su nuca de manera despreocupada y, finalmente, tomar aire ligeramente.
-Por supuesto… A Montmorency y a mí nos han preguntado por usted. Nada del otro mundo. Eso y el hecho de que probablemente conocen el paradero del Emperador.
-Oh… Interesante, dime… ¿Dónde se encuentra?
-… Je… Más despacio. Danos la oportunidad de terminar de hablar. Como usted sabrá, Mayumi y Takumi salieron a hacer trabajo de reconocimiento de campo… bueno, Gennosuke no estuvo en la última comunidad que nuestros compañeros visitaron, pero gracias a ello descartaron un poblado más, con ello ya no quedaban muchas opciones para que Gennosuke se esconda. En cuanto llegaron acudieron a Kaoru para contarles de la situación. Ella era una de las personas más cercanas al emperador, por lo cual se tuvo la esperanza de que averiguara donde estuviera. Con la suerte de su lado decidió al azar el siguiente pueblo o ciudad que visitaría, utilizando para ello su permiso.
-Ahora entiendo el porqué de repente pidió permiso. – Señalo aquel sujeto.
-Lo sé. Incluso a nosotras nos sorprendió que lo utilizara. – Continuo Ogla. – Como sea. Al parecer Takumi recibió señales alentadoras de Kaoru, y necesitan confirmarlas, sin embargo…
-No pueden ir porque ya no tienen su permiso…
-Y es por eso que han hablado esto con nosotras y La Force… Con la esperanza de que fuéramos nosotros los que utilizaran su permiso para salir y confirmar las señales positivas de Kaoru. Sin embargo Yuuji se negó, argumentando que la única manera en la que el saldría al mundo sería si lo acompañan el resto de los ochos, cosa que es imposible, por lo cual la única opción que quedaba era yo, sin embargo…
-Ellos no confían en ti, Ogla. – Se le adelanto aquel sujeto, haciendo que la chica asistieran en confirmación.
-El plan original era que tanto nosotras como Yuuji saliéramos. Con ello usted no sospecharía al estar involucradas y, a la vez, estaríamos vigiladas por La Force… pero al no aceptar este último…
-Todo se fue para abajo… Bien, eres mi chica increíble… la única que al parecer tiene cerebro pese a estar loca… ¿eso es todo, Ogla?
-…Je… Montmorency y yo nos gusta seguir el lado más fuerte… el lado que nos dé más beneficios. – Suspiro. – Por el momento es todo lo qué sé. Ellos no quisieron darme el nombre del poblado o ciudad en el que este momento se encuentra Kaoru… y mucho menos la zona exacta tratándose de una ciudad.
-¿Entonces qué piensas, Ogla?
La chica embono una sonrisa de oreja a oreja, luciendo divertida, encantadora y a la vez tétrica. Sus dientes perfectamente rectos, blancos y firmes… una combinación peligrosa, y más tratándose de alguien como ella.
-Bueno, existe la posibilidad de que Gennosuke este donde Kaoru se encuentra en estos momentos. Sin embargo… es obvio que la chica no va a revelar su paradero una vez regrese, y aunque lo averigüemos y se lo informemos para ese entonces Gennosuke habrá cambiado de escondite, por lo cual esta es una oportunidad única para dar con él.
-Continua. – Exigió aquella persona con un tono de interés en su voz.
-Si cumple con la condición de la Force para ir, y terminamos yendo el resto de los ocho magníficos… Montmorency y yo podríamos confirmar para usted el paradero de Gennosuke, y con ello averiguar su siguiente escondite… por supuesto, esto le va a salir más caro.
Aquel sujeto embono una sonrisa de satisfacción. Al parecer la solución estaba al alcance de sus manos.
-¿Te he dicho lo increíble que eres, Ogla? Sí… No por nada eres mi chica increíble.
-Oh… Nos alaga bastante. – Hablo Le Fou en un tono divertido.
-Bien, supongo que puedo autorizar la partida de todos ustedes, después de todo parece que ganare más de lo que perderé. Partirán en cuatro días, aún tienen que llevar a cabo unos cuantos… espectáculos por la noche,
-Excelente…
La chica sonrió de manera satisfactoria. Lo había logrado, había conseguido a través de ciertos trucos su cometido. Ahora solo le quedaba esperar ver quien sería aquel que se ganaría su foto de confianza.
-a-
Llegar de un viaje de entrenamiento, entrar a la casa de uno de sus discípulos para vivir con toda la comodidad posible; que no era más que un futon, tazones de arroz y un escondite perfecto para esconder todos sus "tesoros" que había conseguido. Sí, todo eso era vida para él.
Pero… Pero… Había algo que lo tenía ciertamente intrigado.
La casa de la familia Tendo, un lugar a simple vista normal; a simple vista, porque en realidad es el hogar de personas ciertamente "únicas", y esa era una de las razones por la cuales, sin importar el día o la hora, había ruido y movimiento. Bastante.
Sí, docenas de veces… no, no. Miles de docenas de veces la pobre casa de la familia Tendo había sufrido más de un daño a su estructura. Desde ventanas rotas, agujeros en el techo, muros caídos, puertas destrozadas… Al menos algo de todo lo anteriormente mencionado ocurría al día. De hecho los vecinos se preguntaban cómo es que la familia Tendo se las arreglaba para reparar el lugar sin irse a la quiebra.
Pero ahora, en ese mismo día, no había rastro de ruido, o de daños a la casa de Soun Tendo. Estaba silencioso, tranquilo.
Intrigado, aquel que era capaz de derrotar sin ninguna dificultad a Ranma y a su padre, ingreso, observando como la calma invadía al hogar.
Frente a él estaba Kasumi Tendo, hermana mayor de Akane Tendo, cocinando con una amplia sonrisa.
-¿Oh…? Maestro Happosai, me alegro verlo luego de tanto tiempo. – Saludo amablemente la mayor de las hermanas Tendo. - ¿Gusta tomar asiento? Estoy a punto de terminar de cocinar la comida.
El maestro Happosai asistió, para sentarse al lado de una chica que estaba demasiado inmersa en una revista de moda como para notarlo. Esa chica era Nabiki Tendo, la segunda de las hermanas Tendo.
-¿Eh...? ¡Ah! Es usted. – Hablo la chica de los shorts luego de notar al maestro. – Vaya, está muy callado, ¿sucede algo?
-Oh… Yo… Es solo qué... – Empezó a articular palabras el maestro de Soun y Genma. – Esto… Está muy callado y en calmado el lugar. Estoy ciertamente extrañado. ¿Ranma y Akane ya se llevan mucho mejor? Porque esperaba llegar y encontrarlos discutiendo…
-No, maestro. – Hablo Kasumi mientras serbia unos platos de arroz. – Ranma, el tío Genma y mi hermana fueron a entrenar a las montañas con la abuelita de Shampoo. Tiene alrededor de cuatro días que se fueron.
-¡¿Qué?! ¡¿Esos dos se fueron a entrenar con la anciana?! ¡Pero sí yo soy su maestro! No es justo… abandonan a un pobre anciano como yo… snf… snf… Y yo que quería que Ranma se probara unos trajes de baño…
-Oh, maestro, no sabía que les tenía ese tipo de aprecio. – Hablo Soun Tendo que había entrado a la cocina luego de haber escuchado los gritos de su maestro. – Estoy conmovido, en el fondo le importamos.
-¡No es eso! – Exclamo el ya anciano maestro. – Es solo que… Si Cologne los toma de discípulos… ¡¿Quién va a cuidar de mí?! ¡¿Quién me va a mantener?! ¡No es justo! Cologne ya tiene a Shampoo… aunque si ella quisiera no me molestaría hacer un intercambio de Ranma y Genma por Shampoo.
El maestro Happosai se sonrojo ligeramente mientras dejaba escapar unas cuantas risas. Nunca iba a cambiar, seguía siendo el mismo pervertido.
-Bueno, en realidad están entrenando con la abuelita de Shampoo porque era la única que estaba disponible, ya que usted se encontraba de viaje. – Hablaba Kasumi.
-Sí… de viaje robando ropa interior. – Hablo Nabiki con un tono sarcástico. - ¿Ahora en cuantos distritos lo buscan?
-No me hables como si fuera un criminal. – Reclamo el viejo maestro. – Entonces, ¿qué sucedió? Si tanto les urgía irse a entrenar a tal punto que recurrieron a Cologne, entonces el asunto debe de ser grave para ellos.
-Bueno…
Soun Tendo explicaba todo lo sucedido a su maestro. Desde la llegada de la madre de Ranma, los dos hermanos de este último, el poder de estos dos chicos, los ocho magníficos… todo.
-Hmm, ya veo. – Decía el maestro pervertido mientras dejaba de lado su tazón de arroz. - ¿Cómo es que Genma se consiguió una mujer tan bonita? No lo entiendo…
-¿Es lo único que le importo de todo lo que le acabo de decir, maestro? – Cuestiono Soun con cierta indignación.
-Es que no me lo explico…. Genma no se compara a un galán como yo. ¿Verdad, Nabiki?
El maestro pervertido trato de acercarse a la joven Tendo, más no pudo ya que esta le había proporcionado un golpe en la cabeza, frenándolo al instante.
-No se me acerque, viejo pervertido. – Hablo la chica de los negocios, para luego tomar agua.
-¿Por qué tratan así a un pobre anciano como yo? Snf… ¡No es justo!
-Ya, ya. No es necesario que llore, maestro Happosai. – Trataba de calmarlo Kasumi.
-Gracias Kasumi… eres la única que tiene respeto por sus mayores…
-¡Ahh! ¡Da igual! – Exclamo Soun. – Y yo que quería pensar que le interesaba este asunto con los ocho magníficos.
-¿Oh…? Por supuesto que me interesa, Soun. – Hablo ya calmado el viejo pervertido. – Pero Ranma y compañía no van a ganar, así que no vale la pena que vaya a ayudarlos en su entrenamiento.
-¿Eh? ¿Por qué lo dice, maestro? ¿No le tiene confianza a Ranma? ¿Al heredero del estilo de combate libre?
-No es eso, pero es que ya había oído hablar de los ocho magníficos antes. – Hablo Happosai mientras preparaba un té. – Los poseedores del poder de los Arcanos Mayores… Su poder espiritual debe ser mucho más fuerte que el mío… Y si pueden invocar ese poder en el plano material está claro que los únicos que podrán pelar para ganar son los hermanos de Ranma.
El maestro una vez terminando de preparar su té le dio un sorbo, para luego relajarse ante la mirada incrédula de Soun y Nabiki.
-Pero Ranma ya combatió contra su hermana, y no se vio una diferencia de poder bastante grande. – Comento Nabiki. – Utilizo… Hmm… ¿Cómo dijo que se llamaba…? Hmm… ¡Oh! ¡El truco del escorpión! ¡Eso es! Es cuestión de que Ranma domine ese truco y estará a la par con su hermana.
-Tal vez la hermana de Ranma solo estuvo jugando. Para no humillar a Ranma frente a su madre. Además de que no había nada en juego, así que no valía la pena utilizar todo su poder. Solo imagina, el poder de ese truco multiplicado por mil…
-Ranma habría tardado en recuperar la movilidad en más de un día. – Indico Soun. – Pero, maestro, ¿cómo esta usted seguro que esos chicos pueden invocar el espirito de sus arcanos en el plano material?
-Por qué uno de ellos… un chico que combate con una lanza peleo contra uno de mis amigos… y lo derroto.
-¿A uno de los viejos maestros…? – Cuestiono incrédulo Soun. – Imposible, son casi tan fuertes como usted. Ni siquiera yo o Genma hemos podido derrotar a uno de los viejos.
-Pero así fue. – Relataba Happosai. – El me conto que llegaron a su pueblo; el chico de la lanza y un chico con manejo sobre los hilos. Buscaban retadores que compitieran contra ellos en un torneo que organizarían en un circo. Llegaron a su dojo y en seguida retaron a sus discípulos. Los pobres no tuvieron oportunidad alguna, perdieron rápidamente… pero esto llamo la atención de mi amigo. Entonces los reto a un combate, y rápidamente aceptaron. Aunque él peleaba con toda seriedad contra el chico de la lanza… el viejo maestro apenas y podía hacerle daño. Él lo definió como la pareja perfecta de defensa y ataque. Entonces en un movimiento desesperado invoco a su espirito, y el chico sonrió para soltar un gran grito e invocar al suyo. Grande fue su sorpresa al ver que el espirito de su oponente no era nada más ni nada menos que el del enamorado… El resto es historia. Por más que se esforzó para derrotar al poseedor del enamorado no pudo, no tuvo oportunidad… Terminando el combate este chico le dijo que había otros seis chicos con el mismo poder, y poco más que él…
-Los ochos magníficos. – Dedujo Soun. – Sí, algo me decía que la hermana de Ranma no había mostrado todas sus habilidades.
-Bueno, es bueno saber que hay personas así de increíbles en el mundo. – Hablo con tono maternal Kasumi. – Espero que Ranma pueda aprender algo útil de sus hermanos. Además considero esto como una oportunidad para que los tres se conozcan.
-Ambos me parecen muy orgullosos. – Agregaba Nabiki. – Puede que sus personalidades choquen, después de todo Ranma está acostumbrado a ser el líder de su grupo, y Gennosuke no acostumbra, no. Él es el líder de los ocho, o lo era… La verdad no entiendo bien su historia.
-Su madre nos contó que se separaron, pero ni siquiera ella sabe el porqué. – Comento Soun. – De hecho… es algo de lo que no les gusta hablar.
-Como sea. Lo único que puedo decir es que todo esto me da una excelente idea para hacer negocios. – Indicaba Nabiki. – Una casa de apuestas. Los ocho magníficos contra el equipo Ranma… El gran encuentro… Sí, me generara una gran cantidad de dinero.
-Yo no creo que…
-¡Todo a los ocho! – Exclamo Soun, entregando una gran cantidad de dinero e interrumpiendo a Kasumi que estaba a punto de agregar algo.
-Bien, te anotare. – Continuo Nabiki, tomando un lapicero y anotando en una libreta la cantidad de dinero que había apostado su padre a favor de los ocho magníficos.
-Cómo sea. Iré a dormir, todo este asunto de Ranma y su gemelo me tiene con dolor de cabeza. Es mucha información para procesar.
-¿Seguro que no quiere ir a alcanzar a Ranma y compañía, maestro? – Le cuestiono Soun. – Su ayuda podría ser de bastante utilidad para ellos.
-No. Como ya les dije, los únicos que van a pelear a ganar serán los hermanos de Ranma. El resto por más que lo intente no tiene oportunidad.
-¿Ni siquiera por conocer a la más pequeña de los Saotome? – Le pregunto Nabiki. – Para su edad está bastante bien… y es mujer cien por ciento natural a diferencia de Ranma.
-¡¿Y por qué no lo dijiste antes?! ¡Vamos!
Las horas pasaron mientras el maestro Happosai se preparaba para viajar, no sin antes arrastrar con él a Soun. Ciertamente tenía ganas de conocer a la hermana de los gemelos Saotome.
-a-
-Y aquí vamos… ¡El truco del escorpión!
"Ranko" Saotome, se encontraba entrenando arduamente el segundo truco del Arcano Mayor de la Estrella, combatiendo en el proceso con Kodachi, la cual era la más avanzada en el camino de la Estrella.
-¡Oye! Ven y regrésame la movilidad de mi brazo. – Exigía Kodachi a Ranko luego de perder la movilidad del mismo. - ¡Aún no me has dicho donde escondiste a mi querido Ranma, niña inmunda!
-Oh… no te preocupes. Ranma está llevando un entrenamiento especial que el odioso de su hermano le puso a hacer. – Señalaba confiada Ranko. – Además… ¡Estoy en racha! ¡Apenas ayer comencé a practicar bajo el camino de la estrella y ya domino a la perfección el escorpión!
-("¿Cómo que odioso?"). – Pensaba Gennosuke con resentimiento. – ("Ese insolente…. ¡A un emperador se le tiene que tener respeto! Oh… Empiezo a sonar como Yuuji y lo de la fuerza").
-¡Vamos chica del cabello de fuego! – Apoyaba Kuno a Ranko. – Termina con este encuentro para poder tener una cita juntos. Sé que estabas preocupada por no haberme visto por los alrededores los últimos días. Pero tranquila, mi amor. Tu querido Kuno solo estaba entrenando para derrotar a una fanática de la esgrima.
-¡Guarda silencio, tonto! – Exigió Ranko. – Da igual. En algo tiene razón. Debo de terminar con este encuentro para poder aprender el siguiente truco.
-Bien… Según Sayaka esto es así, y así, y… oh… ¡Bien!
Kodachi Kuno había vuelto a recuperar la movilidad de su brazo gracias a que había aprendido a contrarrestar el truco a través de las enseñanzas de la menor de los Saotome.
-Bien… esto lo hace más interesante. – Señalaba con confianza Ranko. – No por nada eres la que más ha avanzado en el camino de la estrella.
-Jojo~. – La roso negra dejaba escapar su típica risa. – Por supuesto. Haré todos los méritos para ganar la aprobación de Sayaka y poder salir con Ranma. – Ahora… es hora de mostrarte lo que se consigue cuando combinas la gimnasia de combate con la estrella.
-¡Te espero, Kodachi!
Por su parte Gennosuke seguía entrenando con Akane. Ryoga y Shampoo ya habían dominado la jerarquía de golpes, por lo cual estaban terminando de perfeccionar el truco, sin embargo Akane seguía con dificultades, y es por ello que el emperador le daba un entrenamiento más personal.
-¿En serio esos dos no se han dado cuenta del secreto de Ranma y Ranko? – Cuestiono Gennosuke a Akane, interrumpiendo de momento su entrenamiento. – Digo… Sayaka se dio cuenta.
-¡¿SECRETO?! ¡¿Qué secreto?! – Exclamo Kuno con enojo. - ¡¿Son pareja?! ¡Ash! ¡Ese Ranma! ¡Lo haré trizas en cuanto vuelva!
-¡Kuno! – Lo llamo la abuela de Shampoo. - ¡A entrenar! Si quieres derrotar a la justicia, entonces debes entrenar.
-¡Muchas gracias, Cologne! – Agrego Akane. – Y… Bueno… Ellos son algo… distraídos…
-Lo dice la chica que no ha notado que su cerdo mascota y Ryoga son… ¡Ah!
Shampoo trato de hablar, pero fue interrumpida debido a un fuerte pisotón de Ryoga Hibiki. Que su querida Akane descubriera su secreto era lo último que quería.
-¿Eh…? ¿Qué Ryoga y P-Chan son…?
-A-A-A-Amigos mu-muy cercanos ti, A-A-Akane. – Justificaba Ryoga con cierto nerviosismo.
-Oh… Je… Sí, es verdad. Son dos amigos con los que he convivido por mucho tiempo.
-("De la que me salve"). – Pensaba ya más aliviado Ryoga, para luego recibir un pisotón aún más fuerte del que el dio. - ¡Ag! ¡Oye, Shampoo! ¡¿Qué te pasa?!
-Eso fue por pisarme, y esto es por interrumpir de manera poco educada.
Shampoo se posiciono en la pose que Gennosuke le había enseñado hace algunos días atrás. Acumulo energía y…
-¡Golpe soberano!
Pum, un impacto que mando a volar a Ryoga por los aires.
-Bien… hasta donde yo sé no les había dado permiso de descansar e interrumpir su entrenamiento. – Hablaba Gennosuke con una voz ligeramente mandona. – Ve por tu compañero y continúen entrenando.
-Sí… Sí… Sí. – Hablaba entre diente Shampoo mientras iba a donde Ryoga, para luego añadir para sí misma. – Qué mandón…
-Ahora, Akane. – Continuaba Gennosuke. – Debes de dominar hoy por completo la jerarquía de golpes. Necesitamos avanzar lo más rápido posible.
-Oh… ¡Es verdad! Lo siento, Gennosuke. Me distraje por un segundo.
-Está bien, Akane. Yo también me distraje con el combate de Ranko y Kodachi. Continuemos…
Genosukke sujeto las manos de Akane por detrás de su espalda, en un semi abrazo. Extendió su brazo y con ello el de la chica, empezando a lanzar golpes hacia el frente.
-Recuerda. La Jerarquía es muy importante en este truco. Debe de haber cierto equilibrio. Inicias con golpes débiles, para luego ir aumentando el poder de estos.
-¿Así, Gennosuke? – Cuestiono la chica mientras seguía los pasos del emperador.
-Sí, vas bien. Recuerda, la postura es importante. En la jerarquía de golpes deben de tener una postura similar a la del golpe soberano, pero no liberar la energía inmediatamente, sino que poco a poco, para acumularla. Entre más golpes des, más fuertes serán.
-¿Y si la libero toda de golpe? – Cuestiono Akane.
-Estarías haciendo un golpe soberano. El golpe soberano es poderoso, pero si logras hacer un perfecto combo de la jerarquía de golpes pueden incluso superar el poder del golpe soberano, y llevarlo más allá.
-¿Cuáles son sus límites?
-El que tú pongas… por supuesto, es complicado controlar tanta energía, y más aún encadenar tantos golpes sin sufrir una interrupción. Te doy un consejo, si ves que ya no puedes continuar con el combo, entonces libera la energía de golpe y has un golpe soberano. Puede salvarte la vida. Yo sé lo que te digo.
Akane asistió y continúo con el entrenamiento que le estaba dando Gennosuke. Se sentía bien, Gennosuke era amable con ella y le daba consejos para hacerse más fuerte sin demeritar su esfuerzo. Suspiro y embono una sonrisa en su rostro. Sí Ranma fuera así…
Sin embargo… Sin embargo… Alguien no estaba del todo a gusto con la escena en cuestión.
Ranma "Ranko" Saotome, invadido por los celos, dejo de combatir bajo el camino de la estrella, y en un momento de frustración mando a volar a Kodachi directo a ellos; con ayuda del golpe soberano, rompiendo con el "abrazo" que tenían los chicos.
-¡Ahh! – Grito Akane luego de observar a la rosa negra dirigirse a toda velocidad contra ellos.
Gennosuke la abrazo y le dio la espalda a Kodachi, todo con el fin de proteger a Akane.
Segundo después la chica impacto contra su espalda.
-¡Oye, Ranma! ¡¿Qué te pasa?! ¡Eso fue peligro!
Akane Tendo le reclamo al chico transformado en chica. Estaba ciertamente molesta.
-Oh… perdón… no los vi. – Se justificó Ranko. – Solo quería acabar con el combate con Kodachi para pedirle a Sayaka que me enseñara el siguiente truco.
-¡Tú…! ¡¿Pero por qué utilizaste un truco del emperador?! Estas entrenando bajo el camino de la estrella.
-Ha… no creo que importe. Me gusta más el camino de Gennoosuke, aunque el de Sayaka no se me da nada mal.
-¡No seas presumido! ¡No sabes lo mucho que a mí me gustaría poder aprender los alegres movimientos de Sayaka!
-Ya, no seas gritona, Akane. – Decía Ranko. – Sabes que la estrella represente juventud, belleza… belleza…
-¡¿Qué estas insinuando, Ranma?! – Akane se escuchaba más molesta.
-¿Qué no es obvio? Una niña tan fea y poco atractiva como tú nunca podría ir bajo el camino de la estrella. En cambio una bella señorita como yo sí, jaja…
Ranko empezó a reír presumidamente, para luego alejarse. Aunque hizo enojar a su prometida, había logrado hacer que dejara de lado a Gennosuke, y eso era suficiente para él.
-Idiota… Ya vera… Seré mucho mejor en el camino del emperador que él…
-Bien, entonces demuéstrale. – Le hablo Gennosuke, sacándola de sus pensamientos. – Tu espirito de lucha es más fuerte que el de mi hermano… o hermana… ¿Gemela? ¿Gemelo? Ah… Ni yo mismo se cómo catalogarlo.
-…Je… Te tomas muy en serio ese tipo de trivialidades, Gennosuke. – Señalo Akane, provocando un sonrojo en el chico. – Me gusta eso.
-Eh… No… Bueno sí… Pero no… Es solo que… Ya sabes. – Hablaba el emperador de manera nerviosa. – Un buen líder; un buen emperador, siempre tiene que tener en cuenta todos los aspectos de sus dirigidos… Eso es algo que me enseño mi maestro. Si los haces sentir cómodos con tu presencia, con su trabajo, entonces no se quejaran y llevaran la actividad de mejor manera.
-Es bueno que continúes con esas enseñanzas. Si… creo comprender porque eres L'empereurel. – Señalo Akane con una sonrisa. – Y… ¿Sabes? Creo que no pudo haber mejor persona para ese rol.
-Gracias… aunque tengo bastantes cosas que mejorar. – Indico el gemelo de Ranma con cierta tristeza e impotencia. – Bastantes… y debido a ello tengo una deuda que saldar. – Suspiro. – Como sea. Debemos de seguir. – Le ofreció la mano, a lo que Akane la tomo con gusto. – Un consejo… Nunca dejes que alguien defina quien eres. No dejes que las palabras te orillen a cambiar. Cree en ti misma. Eres hermosa, y no por entrenar artes marciales significa que eres menos mujer que el resto de chicas en el mundo.
La sonrisa de Gennosuke le transmitió una confianza que no había sentido en muchos años. Con los ánimos restaurados debido a las palabras de aliento de Gennosuke, el emperador, se levantó con ayuda de este mismo. No podía no responder al voto de confianza que el chico tenía sobre ella, ahora debía esforzarse más.
-a-
-Creo que este es un buen lugar, mi querida rueda de la fortuna.
Sayaka Saotome y Kaoru estaban reunidas en un campo rodeado de diversos árboles. Ambas chicas mantenían cierta distancia la una de la otra. El ambiente no era el mejor entre ellas.
-Así que… ¿quieres arreglar nuestras diferencias, Kaoru? – Continúo la estrella. – Porque si no es ahora, entonces nunca será. Dejamos combatiendo entre ellos a nuestros… eh… ¿alumnos? O lo que sea que sean…
Kaoru se limitó a observarla, como si tratase de comerla con la mirada. Sayaka por su parte se limitó a mostrar una sonrisa nerviosa, pues aunque le gustaba molestar y provocar a la rueda de la fortuna estaba consiente que, de darse un combate entre ambas, el resultado podría ser desalentador para una de ellas. ¿La razón? La fortuna de la rueda de la fortuna.
-Bien, supongo que tienes razón. – Reconoció Kaoru. – Gennosuke está centrado en entrenar a esa chica, Akane, por lo cual no se va a enterar de nuestro combate. Es ahora o nunca, estrella.
-…Je… Y pensar que fuimos tan buenas amigas cuando Gennosuke te salvo. – Recordaba Sayaka. – Si nuestras yo de ese tiempo nos vieran… Si nuestras yo vieran en lo nos transformamos… Sí, ciertamente estarían decepcionadas…
-Siempre nos molestabas, a mí y a Gennosuke. – Hablaba Kaoru mientras tomaba unas agujas con su mano derecha, preparándose para atacar. – Diciendo que éramos pareja… que ambos sentíamos algo el uno por el otro… Cuantas cosas han cambiado…
Sayaka le dedico una sonrisa a Kaoru, antes de ponerse en posición de ataque. Su sonrisa expresaba tristeza, arrepentimiento; pero a la vez era confiada.
-Sabes que hay una razón muy importante por la cual no puedo permitir su relación. De verdad lo siento…
¡Trash! Una aguja roso su mejilla, causando un pequeño corte en su rostro, y un leve brotado de sangre. Luego esa aguja se clavó en el troco del árbol que estaba detrás de la estrella.
-Deja esa mierda de lado. – Señalo con ligero enojo Kaoru. – Llego la hora… ¡Llego la jodida hora de ponerte en tu lugar!
¡Fum! Kaoru lanzaba diversas agujas con distinto efecto cada una; tomando direcciones distintas, sin embargo, todas con un objetico en común: Sayaka Saotome.
La hermana menor de los gemelos Saotome no se intimido por aquellos lanzamientos. Tomo aire profundo, para luego dirigirse directo a aquellas agujas que iban en línea recta directo a ella y, con una velocidad impresionante, derribarlas.
Esto no impresiona a la rueda de la fortuna, que por supuesto estaba consciente de las grandes capacidades de respuesta de la que una vez consideraba su mejor amiga. Al contrario, esperaba esos movimientos.
-¡Tomaste la decisión que yo esperaba! ¡La rueda vuelve a favorecerme!
¡Fum! Nuevamente lanzo agujas, pero en esta ocasión no directo a la estrella, no, esta vez se dirigieron a las agujas que habían sido ignoradas por la menor de los Saotome.
-("¡¿Qué carajo?!"). – Pensaba Sayaka mientras observaba como las agujas pasaban a su lado.
Punk… Fue el sonido que se produjo cuando las agujas chocaron las unas con las otras, dirigiéndose directo a la espalda de Sayaka.
-Las agujas no te van a provocar grandes daños como una daga, no, por supuesto que no. Sin embargo al ser más delgadas pueden clavarse con más facilidad.
-("¡¿Qué?!")
-Te estuve estudiando, estudie tu estilo. El truco del escorpión en cuestión. Utilizas tus dedos para bloquear puntos de chi… bueno, yo también puedo hacerlo, pero con estas agujas… ¡Serás derrotada por tu propio estilo!
-¡No será tan fácil! – Exclamaba Sayaka mientras se giraba para encarar las agujas que iban a su espalda. – Nunca le dispares a lo que no puedes matar.
Sayaka rápidamente bloqueo; con ayuda de sus dedos, las agujas, mostrando una velocidad impresionante y una sonrisa arrogante.
Sin embargo… Sin embargo…
Eso no sería suficiente para detener el plan de Kaoru.
La rueda de la fortuna observo complacida como su oponente nuevamente le daba la espalda y, aprovechando su distracción, volvió a lanzar agujas, esta vez cumpliendo con su objetivo.
La estrella cayo rendida sobre sus rodillas, incapaz de mover sus músculos debido a que había sido paralizada.
Kaoru se acercó a su compañera, mostrándose confiada. Pese a ser la rueda de la fortuna no era del tipo de personas que dejaban algo al azar, por lo cual la remataría, clavándole una aguja en la nuca.
-Vaya… eso… eso no me lo esperaba. – Hablaba con dificultadas L'étoile. – Sí… se ve que te has preparado…
-Y eso es solo una muestra de lo que te haré en nuestro próximo enfrentamiento, Sayaka. – Decía La roue de la fortune.
-…He… Aunque me derrotes… No podrás acercarte de la manera que te gustaría a él… No puedes… Además, para sus ojos nunca serás algo más allá de una niña indefensa a la que tiene que proteger.
-¡Tú no tienes nada que ver con nosotros! – Exclamo enojada la rueda de la fortuna, mientras tomaba el rostro de la estrella. – Tú no…
-… Je…
¡Pum! En un rápido movimiento Sayaka tomo a Kaoru y le dio un golpe con la palma abierta al pecho de Kaoru, causando que esta cayera al suelo tratando de respirar.
-Un centímetro más y hubieras paralizado mis brazos. – Anunciaba Sayaka. – Espere el momento perfecto… Y ayudada de mi astucia fui capaz de conseguirlo…
Kaoru trataba de hablar, pero sus pulmones apenas y podían succionar aire para que la chica no muriera por falta de oxígeno.
-El tercer truco de mi Arcano… Botox… Un truco que causa un fallo en tu sistema respiratorio. Si lo hubiera aplicado con más fuerza probablemente estarías muerta…
Kaoru, aún con problemas para respirar, giro su cuerpo y observo a Sayaka. La chica estaba llorando para su sorpresa.
-Yo… Te quiero, Kaoru. – Hablaba la estrella entre lágrimas. – Te quiero… y créeme que me hubiera gustado que tú fueras la elegida para mi hermano. Siempre imagine una vida con los tres de protagonistas… el día de su boda… una vida en la que fuéramos solo los tres, y tú fueras mi hermana… la hermana que nunca tuve.
Kaoru mostraba una mirada compasiva. Ella y Sayaka habían hablado de ese tipo de cosas durante su niñez.
-No lo disfruto, no disfruto apartarte de mi hermano. Sé que no hay chica más ideal que tú para él… Si por mí dependiera… Tú estarías a su lado… Pero hice una promesa, un juramento, y debo cumplirlo – Su llanto se hacía más grande. – Eras mi hermana… Yo te quiero… ¿Qué nos pasó?
-Tú… – Hablaba con dificultades Kaoru. – Tú… Te alejaste de mí…
-Fuiste la penúltima en entrar a los ocho magníficos… tardaste un año más que Gennosuke y yo…
-Ma-Mayumi…
-Sí… ella y yo nos llevamos bastante bien… fue química instantánea… Ese año… Me di cuenta que el mundo era más grande que nosotros tres…
-Me cam-cambiaste, hermana.
-No… Tenía que alejarme de ti para no llorar cada que evitaba que te acercaras a Gennosuke. Mayumi estuvo a mi lado, fue la que lloro a mi lado…
La rueda de la fortuna tomo la mano de Sayaka, y la apretó, empezando a mostrar lágrimas.
-Siempre has sido una llorona. – Decía Kaoru con una sonrisa sincera. – Comprendo tus razones, pero no las acepto. Ahora sé que al menos piensas en lo que yo siento… Y eso me motiva a tratar de ser de su familia
-Siempre lo he tenido en cuenta, hermana… Solo… Perdóname por todo lo que he hecho y voy a hacer.
-Está bien… Pero ya no llores, que sino yo también llorare.
Ambas chicas empezaron a reír a carcajadas, y luego… Y luego…
No hubo más, ambas chicas no dijeron más. El silencio invadió el lugar, interrumpido ligeramente por el cantar de los pájaros. Minutos después Kaoru se recuperó, y le devolvió la movilidad a Sayaka.
No importa los términos en los que quedaron, o en los que quedarán. No importan las circunstancias que las separen. Ellas siempre serán hermanas. Ese fue su juramente, su ruido de hermana.
-a-
-¿Sucede algo, Mayumi? – Cuestiono Nishimura a su novia, la cual observa en silencio el horizonte.
-Solo… tuve un presentimiento. – Anuncio la justicia. – La justicia tiene la extraña habilidad de intuir sucesos futuros debido a su significado en el plano espiritual: El espíritu encarnado, la perfección, que ha penetrado en lo material. Iluminación…
-¿Qué quieres decir, Mayumi? – Pregunto el enamorado. – ¿Qué viste?
-Podemos ganar, ese es mi presentimiento. – Señalo La Justice. – En mi Arcano, como resultado final se obtendrá la meta deseada, pero a largo plazo y siempre respetando las reglas y los convencionalismos.
-Le Fou no es alguien que se guie por los convencionalismos. – Agrego Nishimura. – De hecho… incluso le temo…
-Eres el que tiene que representar las emociones, es normal que le tenga miedo. – Decía Mayumi seguido de un suspiro. – Aun así… Incluso mi persona siente esa pequeña emoción al verla…
-Daremos lo mejor. Conseguiremos nuestra libertad, sin importar nada.
-a-
-¡Oye! ¿No crees que ya es hora de que le pongas atención a otros chicos?
Ranko Saotome acompañado de Ryoga Hibiki reclamaban al emperador por prestarle más atención a Akane.
-Parece que estas muy cómodo entrenando con ella. – Indicaba el chico con la maldición de transformarse en cerdo.
Gennosuke se giró de inmediato, encarando a sus compañeros para el combate de los ocho magníficos.
-Creí que tenías entrenamiento con nuestra hermana, y tú, Ryoga, se supone que tienes que estar con Shampoo.
-El truco está dominado, seguimos las instrucciones de tu pergamino a la perfección.
-Y nuestra hermana fue a discutir ciertos asuntos con la fenómeno de los cuchillos. Sin embargo ya domine el escorpión, ahora quiero pasar a su tercer truco.
-("¿Qué demonios fueron a discutir, chicas?"). – Pensó Gennoske, para luego añadir. – Entonces descansen. Seguiremos después de la comida.
-¿Quién te nombro líder, "hermano"?
Las palabras de Ranma estaban cargadas de veneno contra su persona, pero… ¿cómo no iban a estarlo? Básicamente él era un desconocido para el resto del equipo Ranma, un desconocido que había venido a liderar un grupo que no era suyo.
Sin embargo… Sin embargo…
Ese era un rasgo de su personalidad que no podía evitar. Después de todo era el emperador.
-Soy el más capacitado. – Explico el emperador. – Tengo experiencia, y habilidades para dirigir a un grupo.
-Pues parece que ese grupo ya está fracturado. – Indico Ranko. – Dime… ¿qué fue lo que paso con ustedes? ¿Por qué los ocho magníficos tienen que pelear entre ellos?
Esa pregunta fue como un balde de agua fría para él, y aunque ya la había escuchado de parte de su madre aún no se acostumbraba a la sensación que la misma causaba en él.
Dolor, debilidad… Rasgos negativos de su Arcano Mayor
-Yo…
Gennosuke no encontraba; o más bien no quería, encontrar las palabras para explicarle a su gemelo lo que sucedió con él y su grupo.
-Será mejor que yo se los cuente. – Interrumpió una voz que Gennosuke conocía perfectamente. – Después de todo, yo tuve parte de la culpa de la separación de los ocho magníficos.
Kaoru reposaba sobre la rama de un árbol con una mirada sería, al parecer tampoco sería fácil para ella relatar lo sucedido hace mucho tiempo.
El pasado está a punto de darse a conocer por primera vez a gente externa a los ocho.
¡Comunidad! Como es costumbre en este fic, pasando un mes y poco más, regreso con una actualización para que puedan disfrutar de esta historia que tanta ilusión me hace escribir para ustedes.
Vimos un poco del pasado de Sayaka y Kaoru; y en el siguiente veremos que sucedió con los ocho y por qué se separaron. Luego de ello empezaremos a avanzar más rápido para no hacer la historia repetitiva, y centrarnos un poco más en La Force y Le Fou; sobre todo en esta última, ya que tiene una importancia tremenda para los ocho.
Espero que les haya gustado. Denle su apoyo si quieren capítulos más seguidos, entre más apoyo tenga la historia más rápido actualizare.
Ahora vamos con los saludos:
Rankane: Hola, gracias por comentar. :) Me alegra que te guste la historia, de hecho hay varias cosas que quiero explicar, pues anteriormente se mencionó que son 22 Arcanos y ellos solo son 8, ¿Quiénes serán los restantes? Ya lo sabrás pronto. ¡Saludos!
Gracias de corazón por leer. ;)
