Capítulo IV: Cuando el cazador se convierte en presa
Como supuso Mokuba, Seto no pudo negarse a sus ideas de lo que consistía en el tercer paso de su plan, claro que no estaba muy convencido pero sabía todo el esfuerzo que hacia su hermanito para juntarlo con el cachorro, aunque su cordura y su sentido común le gritaban que era una locura no podía evitar pensar que su hermano lo torturaba de esa forma por que quería su felicidad, aún a costa de él mismo. Además para que negar algo que ya había aceptado, quería tener para él al rubio cachorro y haría todo lo humanamente posible para lograrlo.
Mokuba, una de las veces que fue a visitar a Yugi, vio al rubio casi partiéndose la cabeza tratando de entender matemáticas, y vio que esa era la oportunidad perfecta para empezar su plan, por lo que le dijo que podría convencer a su hermano para que le ayudara, claro que al rubio no se le hizo pero para nada buena idea pensando que Kaiba lo iba mandar mucho muy lejos cuando le pidiera ayuda, además de que su orgullo iba a protestar.
Pero también sabía que necesitaba aclarar sus sentimientos, y que mejor que estar junto al causante de sus dudas para saber que sentía, y pues en honor a la verdad una ayudadita en matemáticas y las otras materias no le caería nada mal para poder entrar en la universidad que quería, nada perdía con intentarlo, al contrario, podría ganar un buen tutor, poder entrar a la universidad y quizás, tal vez, saber que siente su corazón por un Dragón Blanco de Ojos Azules que nunca había tenido dueño.
Después de pensarlo detenidamente, es decir después de noches interminables donde las dudas lo asaltaban y el recuerdo del dulce beso de Kaiba lo atormentaban, Joey decide decirle a Moki que acepta su idea y que haría cualquier cosa con tal de poder entrar a la universidad y asegurar su futuro, seamos franco, este pretexto fue más para él que para que Moki no pensará que en verdad tenía unas terribles ganas de estar junto a Kaiba.
Era el día que iba a estudiar con Kaiba, llevaba todo lo necesario dentro de su mochila, pero en verdad no se sentía listo, sus manos sudaban y su cuerpo no quería moverse en dirección a la mansión de los Kaiba, estaba demasiado nervioso, nervioso por saber como lo iba a recibir Kaiba, nervioso por lo que iba a sentir al estar cerca de él y nervioso porque ¡¡Demonios en verdad no sabía ni que hacer!!
Kaiba por su parte estaba tranquilo poniendo todo en orden para recibir al rubio, era sábado por lo que se dio la tarde libre, lo bueno de ser su propio jefe, preparo una mesa de estudio en su biblioteca y dispuso de los libros que iban a necesitar. Estaba tranquilo, su mente siempre ha sido más fuerte que su cuerpo, por lo se dijo a sí mismo que tenía que ejecutar bien su movimiento para poder ganar el juego, en este caso la confianza de Joey.
Joey llego a la mansión, dio su nombre al guardia, este busco en su registro y lo dejo pasar, indicándole por donde ir. Una vez en la puerta de entrada toco y una de las empleadas de Kaiba le abrió y le dijo que la acompañara.
Mientras se dirigían a su destino, Joey no pudo evitar admirar todo lo que pasaba por su vista, todo era demasiado caro, elegante y de buen gusto. Por lo que se sintió muy poca cosa, cómo quería siquiera aspirar a ser algo para Kaiba si no tenía ni en que caerse muerto, ni siquiera era guapo o elegante. Así que la confianza del rubio decaía con cada paso que se acercaban a su destino. Por lo que al llegar a la biblioteca de Kaiba y verlo sentado ahí tan majestuosamente se le hizo al rubio como si un gusano quisiera alcanzar una estrella, tan pequeño e insignificante se sentía.
Seto se paro para recibirlo y mostrarle donde se puede sentar, mientras un callado Joey tomaba asiento mientras escondía su rostro para no ver a Kaiba. Le era demasiado difícil aceptar que su corazón se acelero de solo verlo y al mismo tiempo se paro al pensar en lo lejos que se encontraba de llegar a alcanzar a alguien como Kaiba.
Kaiba notó el inusual silencio en el que se encontraba el rubio, pero prefirió tentar el terreno a pisar para no dar un paso en falso.
- Bueno, Wheeler, vamos a empezar con las matemáticas necesarias para poder pasar el examen. Si tienes alguna duda házmela saber y al final te pondré ejercicios para que los resuelvas. –
- Entiendo- Respondió secamente Joey.
- Empecemos-
Y así fue como Seto empezó a enseñarle al cachorro, sin dejar de notar lo silencioso y distante que estaba, al terminar con las lecciones decidió dar el primer paso.
- Wheeler, se que tú y yo nunca nos hemos llevado bien, que he dicho muchas cosas hirientes y tu me las has dicho a mi, pero no puedo evitar notar que has estado demasiado callado, ¿Me puedes decir que es lo que te pasa? –
- ¿EH? –
No lo podía creer, Kaiba se había dado cuenta de su estado de ánimo y le estaba preguntando que es lo que le pasaba. Eso era raro, bueno, estar ahí estudiando con él tampoco era normal, bueno al diablo, nada en ese momento era normal por lo que decidió decirle lo que estaba pasando, en parte, no le podía decir toda la verdad.
- Soy un maldito perdedor y por más que luche y lo intente nunca lo voy a dejar de ser-
- ¿Por qué dices eso?-
- Porque es la verdad, tú mismo me lo has dicho, y no importa lo que haga nada cambiara esa situación- Le dice molesto apretando el puño con frustración.
- Bueno es verdad que te lo he dicho pero sólo lo decía por enfadar no porque en verdad lo creyese- Cara de sorpresa de Joey- Además, tu tienes el poder de cambiar tu destino. Mírame a mí cuando tome las riendas de esta compañía era una compañía que fabricaba armas, yo la trasforme en una de juegos, me costo mucho trabajo, no tener tiempo para mi hermano ni siquiera para mí y lo logre porque creí en mis sueños y en que podía darle lo mejor a Mokuba. Nunca me he dado por vencido no importa que tan fea sea la situación y nunca lo haré. Y he visto que tú tampoco te rindes luchas hasta el final como en los juegos de cartas de monstruos, pues piensa en tú vida como un duelo y prepara tus estrategias –
Ahora si al rubio se le caía la mandíbula pero hasta el suelo y no podía abrir mas los ojos porque era físicamente imposible, ¿¿Seto Kaiba le estaba dando consejos y alentándolo a seguir adelante?? ¿¿Y que seguía?? ¿¿Se iba a empezar a abrir la tierra??
- ¿Qué te pasa Wheeler, por qué esa cara?-
- Kaiba, en verdad pensaba que eras un maldito mal nacido, pero empiezo a pensar que no eres una mala persona, sólo te gusta fastidiar.-
- Bueno, tú tampoco eres un idiota descerebrado-
- ¿Eso es un cumplido?-
- Tómalo como quieras-
- Jamás pensé que tú y yo podríamos tener una conversación decente-
- Yo tampoco, agradéceselo a Mokuba, el me dijo que no eras lo que aparentabas y que debía darte una oportunidad de conocerte al igual que tú tenías que darte oportunidad de conocerme-
- A tu hermano no se le puede decir no-
- Ni que lo digas-
Ante este comentario Joey se carcajeo y pudo ver que el CEO esbozo una pequeña sonrisa que trataba de ocultar con su mano. Pero el corazón del cachorro salto cuando se fijo en los ojos del castaño que parecían sonreír, nunca los había visto tan brillantes y azules hacían que se viera realmente bello. Ahora sí Joey Wheeler había caído ante el majestuoso dragón y lo peor del caso es que no quería hacer nada para salvarse, al contrario quería perderse en la inmensidad de esas profundidades azules y no salir nunca.
- Bueno es todo por hoy- Finalizo la sesión.
- ¿Puedo venir mañana? Todavía hay temas que no entiendo y quiero dar lo mejor de mí para ese examen.-
- Que remedio, te acompaño a la salida-
- Entonces te veo mañana a la misma hora- Y le dedico una radiante sonrisa.
Y así estuvieron 2 fines de semana enteros estudiando, sin gritarse ni decirse groserías y conviviendo como personas normales. Ya habían avanzado y aunque en el colegio seguían riñendo de vez en cuanto sus encuentros a solas eran bastante amenos.
Justo antes de su graduación, Seto tuvo que ir a un viaje de negocios por una semana, cosa que no le afecto ya que estaba exento de todos los exámenes, momento perfecto que aprovecho Mokuba para decirle que sí le podía pedir a Joey que lo cuidará. Seto ya sabía la estrategia que planeaba su hermano y como de costumbre no le pudo decir no.
Por lo que Moki invito a Joey a quedarse esa semana con él en la mansión, como era de esperarse el rubio lo dudaba ya que era semana de exámenes finales, pero Moki le dijo que todos podían ir a estudiar a la mansión y que podían utilizar la biblioteca y los libros que utilizaba Seto para enseñarle a Joey. Además que él quería compañía y que no se preocupara por Yugi ya que tenía de compañía a su abuelo y a Yami. Ese era muy buen pretexto ya que todos sabían que algo se estaba cociendo entre Yugi y Yami y dejarlos solos por un momento no era tan mala idea, además de que Joey no perdía nada, Kaiba no iba a estar, era una mansión y debía haber cosas deliciosas que comer allí. Joey acepto la propuesta de Mokuba. Mokuba estaba feliz el plan no podía ir mejor.
Después de la semana que paso Joey en la casa de los Kaiba aprendió muchas cosas sobre sus vidas, Moki le contó de su vida con su hermano. Le contó del orfanato, la adopción, los "entrenamientos" de Seto, todo el dolor y angustia que este sufrió al lado de ese cruel hombre y como ha pesar de todo había salido adelante. Joey estaba arrepentido de haber creído que la vida de Seto había sido fácil, a él también le había tocado vivir con un tipo que se suponía que lo debía cuidar y proteger y todo lo que hacía era destruirlo poco a poco. Hasta gusto le dio que estuviera muerto y ya no estuviera robando oxígeno a las personas que en verdad merecían vivir.
En esos momentos Joey decidió conocer que había detrás de esa intensa mirada azul y detrás de esas frías expresiones, mandaría al diablo todo y aunque fuera algo imposible ese gusano trataría por todos los medios de alcanzar a esa estrella.
El día de la graduación llego y se hizo la gran fiesta, todos fueron hasta Seto Kaiba estaba allí, claro que gracias a los ruegos de su hermano. El rubio estaba que no cabía en sí de la emoción ya que había aumentado considerablemente sus calificaciones y le habían dado una beca para una muy buena universidad y así estudiar Ingeniería Mecatrónica, claro que no sabía que había sido a causa de cierto castaño que tenía la beca y que era a la misma universidad a donde iba a ir Seto, claro que este se había inscrito en Administración de empresas, necesitaba el papel para afianzar su puesto como CEO de la corporación Kaiba, pero ya tenía bien trazada la ruta para "encontrarse de casualidad" al cachorrito de sus sueños. Ya el paso 3 estaba listo ahora tenía que empezar el paso 4.
Esa noche Seto la paso al lado de la pandilla, tomando uno que otro trago, platicando con ellos, sobre todo con Joey, aunque no se animo a bailar. Todos creyeron que se estaba comportando así por los tragos y como despedida al saber que ya no los volvería a ver. Pero la sorpresa de la noche fue que Yami se le declaro a Yugi, cosa que a nadie sorprendió, pero si hizo pensar al rubio y al castaño sobre que casi todos en la pandilla eran homos, solamente Tristán y Duke no, ya que cada uno esperaba que el otro tambien lo fuera.
En las vacaciones de verano el rubio estuvo trabajando muy duro para ahorrar dinero para costearse la universidad por lo que no tuvo tiempo ni de ver a sus amigos, mucho menos al ojiazul de su corazón. Por su parte Seto quería ver desesperadamente a su cachorro, pero sabía que no era prudente por lo que volcó toda su desesperación encerrándose en su trabajo y construyendo nuevos juegos.
Pero como siempre a Moki se le ocurrió una brillante idea, cuando Seto se topara con Joey de "casualidad" en la universidad por primera vez lo debía de invitar a cenar para festejar que entro a la escuela y que le diga que fue su idea, de Mokuba claro. Seto se topo "de casualidad" con él un viernes, reunió todo el valor que pudo, respiro hondo e invito al rubio a cenar en su casa como dijera Moki esa misma noche.
Joey acepto la invitación por el pequeñín claro, ya que si por él hubiera sido no lo hubiera hecho, estar cerca de Kaiba era muy peligroso para él, tenía unas ganas enormes de volver a sentir su boca y su cuerpo pero se tenía que contener y Kaiba siempre se le acercaba tan peligrosamente que hacía que su voluntad flaqueara.
Seto creía que tiene todo bajo control, el cachorro acepto cenar en su casa, Moki se disculpo después de la cena alegando que tenía mucho sueño y ya les había dicho a las empleados que después de la cena se podían ir a descansar que si necesitaban algo les mandarían hablar, por lo que prácticamente estaban ellos solos.
Seto se dirigió a la sala y Joey fue tras él, Seto podía sentir a Joey muy cerca de él, su olor, su calor, todo y en verdad le nublaba los sentidos, tener al cachorro tan cerca lo estaba volviendo loco, pero se tenía que controlar porque si no lo hacia podría asustar a su presa. Lo que no contaba es lo que haría Joey.
Joey decidió que era entonces o nunca, deseaba a ese dragón más que a nada y lo tenía junto a él, sin nadie que los molestara y en una hermosa velada. Si no se decidía a actuar rápido a lo mejor ya no volvía a tener una oportunidad así en un tiempo por no decir nunca. Así que hizo lo que mejor sabía hacer actuar por impulso y después pensaría en las consecuencias.
Se acerco cautelosamente a Kaiba lo tomo de la nuca y le planto un beso apasionado y decidido. Seto no sabía que hacer, no estaba preparado para lo que estaba pasando, por lo que abrió la boca para protestar, error, una lengua traviesa se coló y empezó a saborear su boca desde dentro. Ahora sí Seto estaba que perdía el conocimiento por el dulce sabor de ese apasionado beso que estaba haciendo que subiera la temperatura de su cuerpo, lo único que pudo pensar antes de perderse fue ¡¡Donde demonios aprendió a besar así!!
Joey, aprovechando que la razón de Seto se fue de paseo, empezó a desabrocharle la costosa camisa que traía puesta y acariciar su pecho mientras le daba pequeñas lamidas, mordidas y besos en el cuello. Seto por su parte seguía perdido entre miles de sensaciones que recorren su piel e inundan sus sentidos, sensaciones que nunca antes había sentido. El cachorro empezó a jugar con sus pezones que se pusieron duros al contacto de su boca y manos, lo que hizo que el castaño se perdiera de nuevo en un mar de placer, situación que Joey aprovechó muy bien para cargarlo y llevarlo al cuarto que le prestaba Moki, que se encontraba al lado contrario de donde estaban el de Moki y Seto, cuando se quedaba ahí sin dejar de besar o acariciar el delicioso cuerpo de Seto.
De repente Seto se dio cuenta de que el cachorro lo empujó sobre una cama. Un momento, pensó Seto ¿¿Cómo demonios llego allí?? Ni cuenta se dio y ya no estaba su camisa y su pantalón estaba por correr la misma suerte. Pero que demonio de cachorro, ¿¿Cómo carajos lo había llevado hasta allí?? Bueno, la verdad eso no era lo que más preocupaba a Seto sino ¡¡Qué le quería hacer ese idiota??
- Espera Wheeler- Logró decirle a duras penas – Detente -
Pero Joey no lo escuchaba, estaba embriagado con ese cuerpo y siguió quitándole los zapatos y los pantalones, acariciando descaradamente las piernas del ojiazul en el proceso, él cual ante el contacto de las manos y la boca del rubio no pudo evitar la deliciosa punzada de placer que recorrió su columna y llegó hasta su entrepierna. Él muy maldito sabía como tocarlo para que olvidara sus protestas, mientras una lengua caliente recorría sus muslos con descaro repartiendo mordidas y besos.
La respiración del castaño se agitaba cada vez más, sentía su cuerpo arder ante el contacto de las traviesas manos del cachorro y casi se vuelve loco cuando una ardiente boca empezó a jugar con su miembro, no podía evitar gemir sonoramente ante las deliciosas sensaciones así como tampoco podía evitar estremecerse y arquear su cuerpo de placer.
Pero Joey no estaba en mejores condiciones ya que ver a Seto en ese estado lo estaba volviendo loco, sentir el cuerpo del castaño arquearse y oír sus gemidos eran mas de lo que podía soportar. Por lo que al sentir como Seto se acercaba a su orgasmo decidió parar y rápidamente deshacerse de su ropa (si lo hubieran cronometrado hubiera ganado una marca mundial). Mientras tanto, Seto al dejar de sentir su cuerpo siendo atacado trata de recuperar su respiración y su conciencia. No puede creer lo que el cachorro le esta haciendo sentir y a todo esto ¿¿Con quién aprendería el cachorro tanto?? ¿¿Sería la tal May?? Claro que por estar celoso no se da cuenta que el cachorro esta como dios lo trajo al mundo y dispuesto a comerse a un lindo dragón…
Joey volvió a besar a Seto apasionadamente sacándolo de sus pensamientos y sumergiéndolo en un mar de sensaciones, mientras que sus cuerpos se encontraban piel con piel. Sus cuerpos se contorsionaban y sus manos trataban de tocar toda la piel que les fuera posible, sus respiraciones eran agitadas, su sudor y su saliva se mezclaba al igual que su piel sin saber donde empezaba una y terminaba la otra, sintiéndose, saboreándose y descubriéndose mutuamente. La temperatura subió en la habitación y los gemidos y jadeos de placer se dejaban oír libremente.
Joey bajaba por el pecho de Seto mordiéndolo, lamiéndolo y besándolo, se entretuvo un rato con en sus pezones y siguió su camino hacia abajo, se entretuvo también en su ombligo y siguió mas abajo hasta que alcanzo su objetivo.
Una vez alcanzando el miembro del castaño, Joey le daba pequeñas lamidas para molestarlo y este daba gemidos de desesperación por la necesidad de que su miembro fuera atendido. Joey sonrío maliciosamente y tomó el miembro del castaño degustándolo con su boca arrancándole gemidos sonoros. Sostiene las caderas de Seto con sus manos porque este ha empezado a moverlas desesperadamente tratando de sentir más ese contacto que lo estaba volviendo loco.
Seto arrugaba las sabanas que se encontraban entre sus dedos, la boca caliente y húmeda del cachorro lo estaba llevando a la locura, podía sentir su cuerpo estremecerse por las descargas eléctricas que azotaban su cuerpo llenándolo de placer, sus ojos estaban nublados y apenas era capaz de retener el aire en sus pulmones que al parecer quería escapar de su cuerpo. Cuando sintió un rayo de placer que lo atravesó y se corrió en la boca del rubio y su mano.
Joey, aprovechando el atontamiento del castaño, empezó a jugar con su entrada con los dedos empapados de su semen, sintiendo que ya no podía más, pero queriendo terminar dentro de ese cuerpo que lo estaba volviendo loco.
Seto respingó cuando sintió la invasión en su parte posterior.
- ¿Qué demonios…- Y no pudo concluir la frase porque su boca fue invadida por la del rubio haciéndolo probar su propia esencia.
Cuando fue liberado del beso iba a volver a protestar por esos dedos inquietos que masajeaban su interior causándole dolor, cuando tocaron un punto que lo hizo gemir sonoramente. Ante esto, el rubio sonrió como si acabara de encontrar un tesoro y tocaba sin piedad ese punto que hacía que Seto se retorciera y jadeara de placer. Cuando Joey creyó que estaba lo suficientemente dilatado empezó a empujar su sexo dentro del castaño.
- ¡ah! ¡ah!.. Detente… Duele ¡ah! - Apenas pudo decir Seto.
- Relájate… Te prometo… que el dolor pasa... ¡ah!- Joey no estaba en mejores condiciones.
Cuando el rubio estaba totalmente dentro espero unos instantes que le parecieron siglos antes de empezar a moverse despacio al principio, tanteando el terreno, buscando el ángulo perfecto para no lastimar al castaño y encontrar su punto de placer, sin dejar de besar la boca de Seto para que no proteste y acariciar sus muslos y cadera suavemente haciéndole sentir lo mucho que lo desea.
Cuando sintió que el cuerpo de Seto se arqueo al tocar ese punto mágico en su interior empezó a subir el ritmo y la fuerza de sus embestidas, atacando sin piedad ese punto que hacía gemir sonoramente a Seto y mover sus caderas al ritmo que dictaba el cuerpo de Joey.
Este al sentir el cuerpo del castaño responderle con tanta pasión perdió el poco control que tenía de la situación y dejó que la vorágine de emociones y sensaciones lo arrastrará, mientras el movimiento de sus cuerpos se volvía más desesperado y los gemidos mas sonoros, sus cuerpos bañados en sudor se encontraban una y otra vez fusionándose como si fueran uno hasta llegar al punto en que alcanzaron el nivel más alto del placer.
Seto al sentir su cuerpo siendo arrastrado por esa gran ola de placer se perdió en las sensaciones hasta caer en la inconciencia, no podía pensar, no podía razonar, las sensaciones lo embargaron por completo haciendo que perdiera el conocimiento.
Por su parte Joey agotado salió del cuerpo del castaño y se recostó junto a él. Sabía que cuando el castaño estuviera despierto lo mataría o algo peor, pero por el momento iba a disfrutar estar a su lado. Por el momento había capturado a un dragón que más se le antojaba un gatito por el modo en que se acurrucaba a su lado. Y entonces abrazando a ese lindo gatito también se sumergió en la conciencia para disfrutar tenerlo junto a él aunque sólo fuera por una vez.
