VI Cuando te descubren con las manos en la masa..
Seto despertó, ya había amanecido y todavía tenia al cachorro enredado en su cintura por lo que no muy tiernamente lo despierta.
- Levántate cachorro perezoso y suéltame-
Pero como el cachorro estaba profundamente dormido y no respondía a sus llamados, Seto solo se resigna a que así no lo va a levantar y procede a hacer algo menos ortodoxo. Lo empuja fuera de la cama.
- ¿Qué paso?-
Dice un cachorro todo adormilado sin siquiera saber donde se encontraba.
- Me tengo que ir a trabajar y no quiero que mi hermano te vea aquí a estas horas, así que vístete y vete.-
- Buenos Días a ti también, amor, me da gusto que durmieras bien-
- Déjate de idioteces y no me digas amor- Dice Seto molesto.
- Sí, si, si, ya entendí, y entonces ¿Cuándo nos volvemos a ver?-Dice Joey sabiendo que no le va a ganar.
- No lo se, tengo una semana muy ocupada y tengo muchas cosas que hacer en la compañía.
Joey no podía entender el comportamiento de Seto, cuando estaban en la intimidad su rostro mostraba pasión, deseo y quizás, solo quizás, amor, pero en la escuela o cuando se veían fuera de sus encuentros íntimos Kaiba se comportaba como siempre o como si fuera meramente un conocido no un amante.
Por lo cual nuestro rubio amigo no estaba seguro de los sentimientos de Seto para con el, pero era preferible vivir con la duda a que se confirmara la verdad, el no soportaría el hecho de vivir sin Kaiba lo amaba demasiado como para dejarlo ir y si estaba con el solo por pasión no importaba solo con eso le bastaba.
Porotro lado Seto no sabia como hacerle para demostrarle al cachorro lo que sentía por el. En verdad, quería hacerle saber que lo amaba pero no estaba en su naturaleza el demostrar esa clase de sentimiento, bueno para ser sinceros, alguna vez estuvo en su naturaleza pero se lo sacaron a base de un entrenamiento riguroso por medio de golpes y amenazas y se convirtió en ese ser frío, insensible y algunas veces hasta despreciable incluso para el mismo.
Pero conocía al cachorro y creía que a pesar de su frío comportamiento nuestro lindo cachorrito iba a seguir detrás de el como siempre.
Joey se daba cuenta que había estado descuidando a sus amigos y se lo reprocho porque a pesar de todo ellos siempre han estado a su lado apoyándolo y nunca le han pedido nada a cambio. Pero es que en honor a la verdad, el gato ocupaba toda su cabeza y su corazón tanto que había dejado de pensar en sus amigos, una falta que iba a remediar inmediatamente después claro de terminar su baño y arreglarse.
Cuando llego a la casa de Yugi se encontró con que todos estaban allí, Tristán, Duke, Tea, Bakura, Ryou, Yami y Yugi. Se sintió muy feliz de verlos, en verdad los extrañaba y extrañaba también la comida del abuelo Motou, que lo invito a comer por los viejos tiempos, por lo que Joey estaba encantado.
Hablaron de tonterías, rieron y se pusieron al corriente de sus vidas. Ahora solo les hacia falta preguntarle a Joey en que andaba metido.
- Joey, me gustaría saber que has estado haciendo últimamente- Dijo Yugi
- Ya te lo dije, amigo, he estado ocupado con la universidad, el trabajo y pues otras cosas- Refiriéndose a las cosas que hacia con Kaiba o mejor dicho le hacia a Kaiba.
- Es que se nos ha hecho muy raro que no te hallas puesto en contacto con nosotros por tanto tiempo, tu generalmente eres el mas interesado en nuestras reuniones- Dice Yugi.
- Jejeje, bueno lo que pasa es que también he estado cuidando a Mokuba-
- ¿Cómo?- Dicen todos al mismo tiempo.
- Jejeje, es que he estado cuidando a Mokuba, Kaiba me ayuda con las clases y yo cuido a Mokuba y eso también me quita tiempo y la verdad tengo tantas cosas en la cabeza que no me había acordado ni de hablarles.
- Yo no se como puedes pasar tiempo en la casa de Kaiba, espero que no se te pegue lo pesado.- Le dijo Tristán.
- No seas malo, Kaiba no es tan malo.-
- Estas bien Joey o mis oídos me están fallando, ¿acabas de decir que Kaiba no es tan malo? Si se la ha llevado haciéndote la vida de cuadritos- Se quejo Duke.
- Bueno, eso es cierto, pero desde que cuido a su hermanito se ha portado bien conmigo, me ayuda con las materias de la universidad y ya no pelamos tanto-
- ¿En serio? Entonces algo esta mal con Kaiba- Se burlo Bakura y se río burlonamente.
- Bueno, y ¿Qué va a haber de comida?- Pregunto Joey para dejar el tema por la paz.
- Ay Joey de veras que no cambias, siempre pensando con el estomago- Dijo Tea y todos rieron.
Y con eso Joey suspiro aliviado, se salvo de que le siguieran haciendo preguntas sobre su relación de "amistad" con Kaiba, ya que por mas que lo quisiera divulgar, Kaiba no quería que nadie se enterara y Joey sabia que por su lengua se ha metido en muchos problemas y de verdad que no quería que su lengua lo traicionara y arruinar su naciente relación con el CEO.
Por su lado Seto estaba en su oficina, terminando de arreglar unos documentos y también estaba pensando en su relación con el cachorro, que es lo que iba a pasar si alguien se enteraba de ella y sabiendo lo poco discreto que podía ser el cachorro, no, no era poco discreto, era que muchas veces no se daba cuenta y en una discusión decía las cosas sin pensarlo.
De verdad que todo era muy complicado, ¿estaría haciendo bien en salir con el? ¿no estaba haciendo su vida mas complicada? De verdad que no sabia que pensar, por un lado estaba feliz, claro interiormente, porque exteriormente no se le notaba nada de nada. Por otro estaba preocupado porque todo saliera mal y como siempre terminaría lastimado y solo. ¿Qué era lo que debía hacer?
Era viernes, Joey tenia una cita con Kaiba claro, en casa de este y sin informar a nadie. Joey llego puntual, ya que sabia que Kaiba se molestaba demasiado si llegaba tarde, cenaron formalmente y estuvieron platicando un poco, después pasaron a la sala para estar mas cómodo, todo este ritual se notaba que molestaba un poco a Kaiba ya que no sabia que hacer o que decir o como comportarse pero Joey decidió terminar con la tortura y se abalanzo sobre Kaiba, ya sabia que nadie se iba a atrever a aparecer en sus citar porque su dragón se los tenia terminantemente prohibido y cuando Joey empezó a besarlo, como siempre Seto perdió su capacidad de pensar, era como si los besos del cachorro ejercieran un poder narcótico sobre su cerebro ya que cada vez que el inquieto cachorro empezaba a besarlo el simplemente no podía detenerlo.
Todo su cuerpo se relajaba y se dejaba llevar, le gustaba demasiado la sensación de sentir a Joey junto a el para decir o hacer nada que evitara lo que el cachorro le quisiera hacer. Aunque había ocasiones que su razón podía más pero esta no era una de esas.
Joey lo cargo y lo llevo al cuarto, le empezó a quitar la ropa sin dejar de atender ese cuerpo que lo enloquecía. Seto tampoco se quedaba atrás tratando de arrancarle la ropa al cachorro para sentir cada milímetro de piel del cuerpo del rubio.
Lo deseaba y lo deseaba mucho. Se embriagaba con el sabor de la piel de Joey, ese sabor lo hacia olvidarse de la presión de su vida, de sus obligaciones, de su trabajo y solo le hacia recordar que era un adolescente normal con sus hormonas al máximo y que quería saborear mas de ese cuerpo.
Se besaban, se saboreaban, se sentían mutuamente. Ese era el lenguaje en el que mejor se comunicaban, en el que se entendían.
El calor aumentaba en el cuarto, junto con los gemidos y la fricción de los cuerpos. Joey preparaba a Seto para entrar en él, admirando su largo, blanco y delgado cuerpo y el sonrojo que había en su cara por el deseo de ser poseído.
Seto no lo podía evitar se había acostumbrado a esa invasión que al principio era dolorosa pero luego se convertía en placer puro que lo llevaba al cielo. Joey se posiciono entre las piernas del castaño y entro lentamente en su cuerpo sintiendo la estreches y deseando moverse inmediatamente, pero espero a que Seto estuviera listo.
Cuando este tomo su cara y lo beso invadiendo su boca profundamente, fue la señal para Joey para moverse desesperadamente dentro de ese cuerpo. El movimiento era cadencioso y rítmico, llenándolos de placer y lujuria, deseando que nunca se acabaran las sensaciones que asaltaban sus cuerpos. Los gemidos se hacían mas roncos y constantes. El movimiento se iba haciendo mas violento y desesperado hasta que ambos alcanzaron el clímax gritando el nombre del otro.
Después de esa agotadora sesión de sexo ambos cayeron dormidos en brazos del otro.
Cuando Seto se dio cuenta por la mañana que había caído de nuevo bajo el poder hipnótico de los ojos color chocolate del cachorro se recrimino a si mismo. Como podía dejarse llevar así por un chico que ni siquiera era la mitad de listo de lo que era el.
Debía de estar perdiendo la razón. Pero también se daba cuenta que sentir el tibio cuerpo de Joey junto a el, firmemente abrazado de su cintura, le daba una paz que hacia mucho que no sentía. Le daba un sentimiento de estar completo, que no había nada mejor en el mundo que eso y que ese era el lugar al que pertenecía.
Tantas emociones, tantas sensaciones le causaba el cachorro que era demasiado, por su maldito padrastro el trato de suprimir todas las emociones innecesarias, todas las sensaciones que fueran inútiles y entre esas emociones estaban el sentir algo por alguien mas que su hermano, ya que a pesar de todos los castigos, de todos los golpes, de todo el sufrimiento, eso fue lo único que su padrastro no le pudo quitar, el amor por su hermano, aunque el maldito viejo en verdad lo intento pero no pudo contra eso.
Decidió levantarse pero Joey seguía aferrado fuertemente a su cintura, cuando lo zarandeo para despertarlo, el cachorro abrió sus ojos y se le quedo mirando fijamente.
- No esta vez, Mokuba se quedo a dormir con un amigo y tu no tienes que ir a trabajar, por un sábado que faltes tu compañía no se va a ir a la quiebra, por favor, quédate un poco mas conmigo, es el único favor que te he pedido y quizás sea el único que te pida.
Seto lo pensó por un rato, era verdad, lo sabia, y nunca le había dicho o demostrado además de con sexo que sentía algo por el. Tenia que evaluar muy bien la situación, ¿Qué es lo que debía de hacer? ¿Dejar que el cachorro se marchara y quizás no le quisiera hablar en la vida o hacer lo que le pedía?
Se rindió, a pesar de que su razón le dictaba que lo corriera, su corazón no quería perderlo y pudo mas el miedo a estar sin el a lo que la razón le decía.
- Esta bien cachorro, faltare a trabajar hoy y me quedare contigo.
Tomo su celular y le marco a sus socios y a su secretaria, les dijo que tenia que atender una asunto urgente que el día de hoy no se presentaría, que ponía todo en sus manos, que si había un problema grande le avisaran y si algo pasaba en su ausencia el se encargaría del responsable. Y colgó.
Bueno, pensó Joey, todos debieron entender el "si algo pasaba y que el se encargaría del responsable" y por el tono en que lo dijo no dejo duda que el castigo para el que cometiera un error no iba a ser nada bueno.
Sonrió, su novio cuando estaba en modo CEO-yo-soy-dueño-del-mundo era en verdad alguien a quien temer, y le gustaba ver esa faceta de el, pero mas le gustaba la faceta Kaiba-lindo-gatito ya que era la única persona que la podía ver. Claro, Mokuba también la veía pero en diferente versión, una versión de hermano. El tenía la versión de amante.
Así que haciendo uso del poder que tenía en ese momento, tomo la cara de su lindo gatito y lo beso con un beso tan apasionado que a Kaiba se le antojo que intentaba probar hasta su alma con ese beso.
De nuevo nació la pasión entre los dos, lo que no se esperaba Kaiba es que el lindo cachorrito no tenia intensiones de parar en todo el día de probar su cuerpo. Así que nuestro rubio se tomo su tiempo para saborear el cuerpo de Kaiba, ya que era la primera vez que iba a pasar un día completo con él e iba a aprovecharlo al máximo. Lo beso, mordió y saboreo cada centímetro, Seto pensaba que se iba a ahogar con tanta pasión, pero quería que el cachorro dejara de atormentarlo y lo tomara de una vez, así que abrió sus piernas y se lo dijo con la voz y la expresión mas erótica que Joey hubiera visto nunca.
- Tómame, ya no puedo mas-
Y claro como todo cachorro lujurioso, para el nuestro esa fue una invitación que no pudo rechazar, lo penetro y empezó a mover sus caderas mandando ondas de placer tanto a su cuerpo como el del castaño.
Pero si Seto, pensaba que después de eso el cachorro se iba a calmar estaba muy equivocado. Con su acción había hecho que nuestro cachorro se le fuera el libido al tope y había despertado a un monstruo que no lo iba a dejar descansar.
Mientras tanto los de la pandilla estaban reunidos en casa de Yugi y platicaban sobre el extraño comportamiento del rubio, ya que el nunca faltaba a las reuniones ni fiestas a las que lo invitaran y últimamente ni siquiera lo habían visto y eso era por demás sospechoso.
Además que sabia que ese día tenían una reunión y ni siquiera se había reportado y él siempre era el primero apuntado a ese tipo de reuniones, claro por la comida que le hacia el abuelo Motou.
- Te digo que algo trae entre manos- Dice Tristán.
- Quizás tiene una novia y no nos quiere decir- Asegura Duke.
- Si pero ¿Por qué no nos quiere decir?- Pregunta Tea
- Y que tal si es casada- Apuesta Bakura
- No digas tonterías Bakura, no creo que Joey ande con una mujer casada- Dice Yami.
- Por lo que sea, estoy preocupado por el, ¿y si tiene algún problema y no nos lo dice para no preocuparnos?- Dice Yugi.
- Tan bien es una posibilidad, yo conozco bien a mi hermano y estoy seguro que si tiene algún problema nunca nos lo dirá solo para no preocuparnos.
- ¿Y que tal si le preguntamos?- Dice Ryou.
- ¿Crees que en verdad nos diga lo que le pasa?- Pregunto Duke.
- Pues nada perdemos con intentarlo, ¿no es cierto Yami?- Dice Yugi.
- Pues en eso tienes razón, además es lo más fácil y lógico y así dejamos de estar haciendo suposiciones que no nos llevan a ningún lado.
Por lo cual le hablaron a su casa, pero no contesto y le marcaron a su celular y no contesto. Esto les preocupaba, entonces recordaron la platica que habían tenido con el en la reunión pasada y en la que les dijo que últimamente estaba en casa de Kaiba ya que cuidaba de Mokuba o Kaiba le ayudaba a estudiar. Quizás estaba ahí.
Así que salieron rumbo a la dirección de Kaiba para que de una vez por todas su amigo les dijera la verdad de lo que estaba pasando. Cuando llegaron a la casa de Kaiba no se atrevían a llegar ya que como tenia guardia en la entrada tenían que dar un asunto que atender y ellos solo estaban buscando a Joey. Estaban pensando en que decir cuando ven una limusina que se detuvo junto a ellos. Era Mokuba.
- Hola, amigos, ¿Qué están haciendo en mi casa?
- Bueno, Mokuba, lo que pasa es que estamos buscando a Joey- Dijo un apenado Yugi.
- ¿Y pensaron que estaba en mi casa?- Pregunto Mokuba.
- Bueno, es que teníamos una reunión en mi casa y pues Joey nunca falta pero esta vez ni se reporto y Joey nos comento que a veces te cuida y otras Kaiba le ayuda a estudiar y pensamos que tal vez estaría aquí ya que le estuvimos marcando y no contesta ni en su casa ni su celular.-
- Pues la verdad no se si esta con mi hermano, pero pasen, le preguntare a mi hermano si lo ha visto.-
- Muchas gracias Mokuba y disculpa las molestias- Comento Tea.
- No se preocupen, ya saben que es un placer ayudarlos-
Y entraron a la casa de Mokuba pero ni siquiera habían llegado a la sala de esperar cuando escucharon el grito del Kaiba mayor.
- ¡¡Wheeler!!-
Y todos salieron corriendo a donde provenía el sonido. Mokuba solo pudo suspirar y esperar con todas sus fuerzas que su hermano hubiera puesto el cerrojo a la puerta.
Todos subieron por las escaleras y siguieron las voces que se dejaban escuchar por el pasillo, la voz airada de Kaiba y la suplicante de Joey.
- ¡Por favor, Kaiba no seas malo!-
- ¡Olvídalo, perro, ya te dije que no!-
- ¡Por favor, por favor, por favor, todo menos eso, no puedes ser tan cruel!-
- ¡Yo te lo había advertido y ahora tendrás el castigo que merecer!-
Todos se angustiaron y corrieron más rápido hacia donde venían las voces imaginando que era lo que le quería hacer Kaiba a Joey.
- ¡¡ No!! – Grito Joey.
Cuando oyeron el grito de Joey casi tiran la puerta para entrar, pero nadie imagino al entrar en el cuarto la imagen con la que se toparon. En el suelo Joey estaba arrodillado, desnudo cabe mencionar, lloriqueando con sus brazos estirados jalando la sabana que envolvía el cuerpo de Kaiba que a juzgar por sus piernas, hombros y brazos descubiertos también estaba desnudo y tenia uno de sus pies sobre la cara del cachorro tratando de alejarlo de su sabana y su cuerpo.
Todos se quedaron con la boca abierta. Seto estaba molesto con Joey porque ya lo habian hecho unas cinco veces, bueno ya habia perdido la cuenta pero mas o menos calculaba eso.
A Seto le dolia todo el cuerpo, se sentia pegajoso y sucio, sin contar con el liquido espeso que se escurria entre sus piernas. Pero el cachorro quería seguir haciendolo y el no estaba dispuesto a permitirselo por lo que le habia puesto un alto que es cuando grito y le habia dicho que lo iba a tener en abstencion por un mes lo que para nuestro cachorro fue un golpe duro y ahi se complico todo, ya que lo que siguio a eso fue la parte que escucharon los amigos del cachorro y pensaron que Kaiba lo iba a golpear o matar o algo asi, nunca imaginaron la escena con la que se encontraron al entrar.
Cuando Seto y Joey voltearon a ver el alboroto que entro en el cuarto y ver que eran observados se pusieron de un intenso color rojo.
Pero el sonrojo a Seto le duro muy poco, hasta el momento de gritar:
- ¿¿QUE DEMONIOS ESTAN HACIENDO EN MI CASA?? ¡¡ LARGUENSE AHORA MISMO!!
Todos se dieron cuenta de lo comprometedora de la situación y el poco tacto que habían tenido así que todos salieron corriendo como en estampida con la cara roja de vergüenza, excepto Yami que serenamente se dio la vuelta y dijo seriamente sin volver la vista atrás.
- Sentimos la intromisión solo estábamos preocupados por Joey. Joey te veremos en casa del abuelo. Hasta luego Kaiba.- Y salio caminando como si tal cosa.
Mokuba estaba en el corredor y vio a sus amigos salir corriendo con la cara roja después de oír el grito proferido por su hermano mayor y suspiro, definitivamente no había cerrado su puerta con llave y quizás su hermano le iba a echar la culpa porque dejo entrar en la casa a sus amigos.
Maldición, pensó Mokuba, si todo era culpa de su hermano por no cerrar la puerta con llave y por no controlar su mal temperamento.
Mientras tanto en el cuarto de Seto. Joey trago duro, de repente Seto se puso muy serio se fue directamente al baño y solo le dijo:
- Vete-
- Pero, Kaiba no fue mi culpa, son mis amigos y estaban preocupados por mi-
- Vete y no te quiero volver a ver mas, esto se acabo-
- Pero no puedes hacerme esto, te amo-
- Vete- Y entro al baño y cerro la puerta.
- Te amo, no puedes terminar esto así como así-
Le grito Joey en la puerta, pero ya no obtuvo respuesta de parte de Seto ¿porque había terminado con él? Había sido un accidente que los descubrieran. No le podía hacer esto. Y las lágrimas empezaron a bajar por su rostro. Le dolía la forma en que le había dicho Kaiba que terminaban, le dolía pensar que no lo volvería a ver, que ya no oiría su voz, que ya no sentiría su perfume cerca y que ya no probaría esos labios y esa piel.
Maldición, ¿Por qué tenia que ser tan arrogante? ¿Qué debía hacer para solucionar eso? Tomo su ropa y se vistió, por el momento no podía hacer nada, Kaiba no iba a cambiar de parecer, no en ese momento. Quizá después de todo si había sido un juguete para Kaiba y ese solo pensamiento hizo que su corazón se oprimiera y nuevas lagrimas bajaran por su rostro, parecía un dolor que no iba a terminar nunca.
Mientras tanto Seto estaba dentro del baño y también gruesas lágrimas rodaban por sus ojos, en verdad amaba a Joey pero era mejor no complicar su ya de por si complicada vida, él estaba hecho para estar solo y proteger a su hermano de todo. Después del duro entrenamiento que le dio su padrastro quedaron las cicatrices tan arraigadas que aun después de muerto no habían cicatrizado y solo quedaba el cascaron hueco de lo que alguna vez fue.
Eso lo hacia enojar y maldecir una y mil veces al maldito Gazaburo, pero al menos Mokuba ha podido tener una niñez normal y eso lo llena de tranquilidad, al menos a Moki le pudo dar todo lo que siempre deseo para él. Aunque también sabía que a veces Moki se molestaba con el porque parecía mas ser un padre que un hermano mayor y que el preferiría que solo fuera su hermano mayor.
Pero no lo podía evitar, todo el sacrificio que había hecho era para eso, para que Mokuba fuera un niño normal sin preocupaciones, penas ni dolores y lo había logrado. Eso era todo lo que importaba, no debía hacer ninguna estupidez que pudiera lastimar a Mokuba y estar con Joey podía ser peligroso ya que cuando todos se enteraran lo iban a acosar y molestar por tener un hermano desviado.
Eso era lo mejor. El no importaba, todo lo que importaba era el bienestar de Mokuba. Sin embargo, a pesar de este pensamiento, a Seto le dolía su pecho, como si lo hubieran desgarrado por dentro y las lagrimas no dejaban de brotar de sus ojos, lagrimas que estuvieron por mucho tiempo contenidas en su pecho y que ahora salían a borbotones y parecía que no iban a acabar de salir nunca.
Mientras tanto Mokuba se dirigía a su habitación, había visto salir llorando a Joey y no se atrevió a preguntarle que paso y había entrado al cuarto de su hermano y este todavía no salía del baño. Eso no era nada bueno, hasta cuando su hermano iba a dejar de preocuparse por todo menos por el mismo. El solo quería que su hermano mayor fuera feliz. Esa iba a ser una noche muy triste para todos.
