El pequeño Liam tenía tres días en una incubadora, a pesar de ser un pequeño prematuro no sufría nada grave, sólo síndrome de Distress Respiratorio que se curaría pronto con la administración de Survanta. Por lo que antes de tener una semana en el hospital de Beacon Hills pasaría al poder del estado, pues el padre de Caitlin era alcohólico y no se conocían más familiares, ni siquiera el propio padre del recién nacido. Se sospechaba del padre de la joven drogadicta como el padre de Liam, pero era algo que no se podía confirmar, pues no tenían el modo de saber si él abusaba de ella.
A Stiles no le hacía ni un poco de gracia imaginar que el pequeño Liam terminaría en un orfanato, rodeado de críos problemáticos y gente que iría y vendría a verle como si de una atracción de circo se tratara. Quizá estuviera bien, pero él no quería imaginar lo mal atendidos que también podrían estar esos niños en esas casas hogares, quizá no habría tanta gente para encargarse de tantos pequeños.
Los últimos días él había estado más que todo en el hospital, siempre en el retén, aunque poco conocía a las enfermeras de esa área allí se metía, siempre al tanto del pequeño Liam que parecía reconocerlo ya, pues no lloraba cuando Stiles metía una mano en la ventanilla de la incubadora y le acariciaba la cabecita. Él le estaba tomando cariño al bebé, y se dio de cuenta que no tenía nada. Stiles Stilinski tenía apenas 23 años, pero sentía que era momento de empezar a armar su vida o se quedaría sin nada a mitad de camino, incluso solo y sintiéndose mal. No tenía una casa o un piso ni una pareja, y sí, era muy pronto aún pensar en todo eso pero tampoco podía esperar a que las cosas le cayeran del cielo.
Stiles se levantó de la silla, mirando a Liam con su respirador que sería retirado pronto, era tan pequeño e indefenso que temía dejarlo allí solo, pero eran las siete menos un cuarto y debía ir al departamento, dormir un poco y prepararse para su turno. Porque así había estado haciendo Stiles desde el nacimiento de Liam: Terminaba su turno y se iba al retén aún con el uniforme y no salía de allí hasta la mañana siguiente, yéndose tan solo unas seis horas pero siempre llamando para preguntar por el neonato. Durante su turno de la tarde pasaba al retén en varias ocasiones. Y él aprovechaba que Liam no tenía familiares para tener ese puesto. Sin embargo, ya todos notaban la preocupación de Stiles por ese niño y sabían que cuando servicios sociales se encargara del crío, se sentiría mal.
─Hey. ─la voz del Sheriff Stilinski se escuchó a espaldas de Stiles y este se volvió y sonrió a su padre, con el rostro cansado. ─ Hey hijo. ¿Cómo estás?
John sabía de antemano lo de Liam, Melissa le había tenido al tanto y se preocupaba por su hijo, no era bueno que estuviera trasnochándose tanto y pareciera tan cansado.
─Bien, papá ¿tú? ─Stiles sonrió y se acercó a él, ambos se dirigieron a una máquina de café. ─ ¿Qué haces tan temprano por aquí?
Mientras el Sheriff miraba a Stiles, este metió un billete en la máquina y una vez salió el vaso, lo puso bajo el canal que sacaba el café con leche que había pedido.
─Bien. ─El Sheriff se pasó una mano por la nuca. ─ Hijo, no creo que esté bien esto que estás haciendo…
─ ¿Quieres uno? ─Stiles ignoró a su padre y este negó. Se relamió, para luego soplar su humeante café. ─ Yo… No es malo lo que estoy haciendo, por lo menos ya soy mayor de edad y puedo hacer lo que quiera. Y no digo que no puedes meterte, digo que es mi decisión.
─Lo sé, Stiles. ─su padre colocó los ojos en blanco y metió las manos en los bolsillos de sus pantalones de policía, una señal que su hijo reconocía como inquietud, cuando el Sheriff hacía aquello era porque no sabía del todo qué decir. ─ Pero… Ese pequeño irá a un orfanato y perderás contacto con él.
─Soy enfermero, papá. ─soltó él. ─ Entre mis funciones está velar por la salud de los pacientes, estar cerca de ellos no sólo para administrar un tratamiento o limpiar una herida. Sino para que se sientan mejor, seguros, sobre todo cuando no tienen un familiar cerca…
Stiles no estaba mintiendo, aquello que decía era la mera verdad, sin embargo, de cierto modo se estaba tomando todo más que personal y es que a pesar de su humildad y su trabajo, él también quería estar cerca del pequeño por la promesa que le hizo a Caitlin. Sí, salvó a Liam, pero para Stiles la palabra salvar era más amplia y sentía que debía estar cerca de él mucho tiempo, más que salvarlo: cuidar de él.
─Entonces ¿será por ahora? ─el Sheriff enarcó una ceja.
─Eso es correcto. ─ Stiles dijo y antes de hacer relucir un comentario borde, dio un sorbo a su café. No estaba seguro de aquello que decía, él no quería dejar a Liam tan fácil, era demasiado pequeño e indefenso para tal cosa.
Stiles llegó al departamento y lo primero que vio fue a Derek tirado en el suelo cerca de una columna de madera con un juego de herramientas, arreglaba algo de la electricidad. El pelinegro se volvió hacía Stiles y este rápidamente dejó de mirarle, deseando no meterse en problemas, demasiado cansado para tal cosa.
Desde el día que Liam nació y Stiles y Derek tuvieron esa discusión estúpida por el horno de microondas no habían hablado y parecía que ambos se evitaban, pues cuando uno estaba en el salón o la cocina, el otro no se aparecía y prácticamente no se cruzaban. Stiles debía aceptarlo, se sentía incómodo en aquel lugar, como si invadiera el espacio personal de Derek y se preguntó cómo Jackson lo soportaba. Quizá porque ambos eran igual de imbéciles. En el fondo Stiles había elegido ir cada noche al retén a acompañar a Liam porque allí se sentía mejor que en su fría habitación.
Ignorando si el pelinegro se había ido para no verle más, Stiles se dirigió al segundo piso, metiéndose en su habitación y dejando sus cosas sobre la cama. Quiso meterse bajo las mantas enseguida, pero decidió que mejor era bañarse primero y luego comer algo, así descansaría varias horas sin tener el miedo de levantarse tarde.
Así que rápidamente se quitó la ropa, tirándola en el cesto y dirigiéndose desnudo al baño, encendiendo la luz y mirándose en el espejo, notando las ojeras bajo sus ojos y el cabello enmarañado, lucía realmente cansado, incluso algo pálido también. No deseando verse más en ese estado se metió en la ducha y se bañó con agua fría, Stiles odiaba el agua caliente y a pesar de sentir frío prefería mil veces el agua como viniera que caliente.
Mientras se duchaba casi se dormía y pronto se vio obligado a salir del agua, goteando sobre el suelo de cerámica y sintiendo su cuerpo más relajado ahora que estaba limpio. Stiles tomó la toalla del puesto y comenzó a secarse. Su estómago gruñó y aunque él no tenía muchas ganas de comer, decidió que debía alimentarse bien.
Usando unos pantalones de sudadera y una camiseta con las letras de su pasada universidad, bajó a la cocina, notando que Derek ya no estaba en el salón. Aquello le hizo agachar la mirada y apretar los dientes. Como aquella estúpida actitud siguiera, iba a explotar y decir cosas que no debía.
A paso lento, Stiles se dirigió a la cocina y sacó del refrigerador un poco de jamón y queso y buscó pan. Un emparedado era lo que quería hacerse, no tenía ánimos de preparar nada sofisticado. Mientras lo hacía escuchó pasos y cuando una pata de madera de una de las bancas del comedor acarició el suelo, se exaltó, descubriendo que casi se dormía mientras esparcía mayonesa sobre los panes.
─Hey. ─Stiles saludó a Derek.
El pelinegro colocó las manos sobre la mesa.
─Hey. ─ devolvió.
─Derek… ─ Stiles colocaba una loncha de jamón mientras hablaba. ─ Sé que debería estar más, ayudando con la limpieza y todo eso, pero he estado algo… liado en el hospital. Pero este fin de semana haré todo yo.
Ambos se habían repartido las tareas el primer día, y Stiles sabía que Derek estaría carcomiéndose de la rabia por dentro por tener que hacer todo él, pero era tan orgulloso y cretino que jamás diría nada.
─Tranquilo. ─ dijo Derek, con ese tono de voz suyo duro, clásico. ─ Mm… ¿Qué te tiene tan liado? Digo… Pensé que los que se la pasaban día y noche en el hospital eran los doctores.
Stiles se sorprendió al escuchar al pelinegro. ¿Desde cuándo se veía tan interesado en algo de la vida del hiperactivo enfermero? Quizá se había caído en la ducha y se golpeó la cabeza, pensaba el chico mientras metía sus emparedados al horno de microondas que por vez primera utilizaba.
─Pues… ─Stiles colocó el trasero contra la mesada de la cocina y miró a Derek. ─ Hace unos días nació un bebé… prematuro y su madre falleció después de darle a luz y como no tiene familia me estoy quedando con él hasta que deban darle el alta y ser llevado a un orfanato o lo que sea que decidan los servicios sociales.
Derek enarcó las cejas, pero Stiles supo que no fue en desaprobación, parecía sorprendido y esto sonrojó un poco al castaño.
─Vaya. ─Hale se cruzó de brazos en su lugar. ─ Eso es humilde de tu parte… ─frunció el ceño y apretó los labios un segundo, cosa que hizo estremecer a Stiles. ─ Pero ¿está bien el bodoque?
Stiles enarcó las cejas de sopetón y casi tomó el cuchillo de la mayonesa para lanzarlo a Derek ¿cómo se atrevía a llamar a Liam de tal manera?
─Su nombre es Liam. ─ bufó. ─ Y está bien, sólo estaba algo mal de los bronquios pero ya está mejorando, es todo un campeón. ─ Y aquello lo dijo con sus ojos marrones lanzando un brillo de puro orgullo por eso.
─Liam… ─Derek sonrió un poco. ─ ¿No tiene padre? ─Stiles negó, tomando la taza de la cafetera y sirviéndose café. ─ No sé cómo alguien puede dejar a un bebé… es… Una mierda. Mataría a ese tío si lo conociera.
─Tú matarías a cualquiera. ─soltó Stiles. ─ Tienes siempre cara de asesino en serie…
─Y tú de potencial víctima. ─Derek sonrió con suficiencia, notando como los colores se le iban del rostro al enfermero.
Mientras Stiles sacaba sus emparedados del horno, se preguntaba cuál era el interés de Derek, por qué estaba siendo agradable e incluso bromista, porque no parecía él.
─Bien… ─Stiles tomó un emparedado. ─ ¿Quieres uno?
Pero Derek no respondió, parecía estar pensando. Quizá iba a volver a ser el de siempre y Stiles aprovechó para sentarse y morder su sándwich.
─ ¿Puedo ir a verlo? A Liam… digo. ─Derek se volvió hacía Stiles, y sus ojos claros parecieron suplicantes.
─ ¿Qué…? ─Stiles abrió la boca, sorprendido, sin importarle tener un trozo de emparedado en la misma. Rápidamente tragó y se limpió los labios con el dorso de la mano. ─ ¿De verdad? ¿Acaso te gustan los niños?
─Pues…
─Dime los nombres de cinco niños que conozcas.
─ ¿Además de ti? ─Hale sonrió con sorna, mostrando su blanca dentadura.
─Vale… ─masculló el castaño, colocando los ojos en blanco. ─ Si quieres verlo… Ve al hospital a las dos de la tarde, es la hora de visitas.
─ ¿Debo llevar algo? ─Derek parecía emocionado, Stiles era bueno notando todo eso en las personas. ─ ¿Pañales? ¿Un biberón?
─La cabeza de su "padre" estaría bien. ─Stiles tomó un sorbo de café.
─Puedo hacerlo. ─ Y para sorpresa de Derek, Stiles escupió el café, prácticamente sobre él.
─ ¡Perdón! ─el más joven buscó un trapo y cuando se iba a poner a limpiar a su compañero de piso, este le quitó de entre los dedos el trozo de tela. ─ Lo siento…
─También hago bromas, Stilinski. ─ colocó los ojos en blanco ahora él, quitándose el café de la camiseta, por suerte no fue mucho. ─ Y hablo en serio ¿debo llevar algo?
─No… tú trasero y ya. ─Stiles se encogió de hombros.
─Bien. ─Derek volvió su semblante duro una vez más, y antes de que Stiles diera otro mordisco a su emparedado, dijo: ─ Y quiero dos emparedados.
Stiles sentía que no podía dormir, pues el interés de Derek con lo referente a Liam le dejó bastante sorprendido y sintiendo que todo podía ir bien entre ellos a partir de ahora. Sin embargo, cinco minutos después de poner la cabeza en la almohada, se durmió y es que estaba realmente exhausto.
Llegó media hora antes de la una al hospital y lo primero que hizo fue dirigirse al retén, viendo como estaba Liam y cómo iba su recuperación. El pequeño mejoraba y estaba comiendo mejor que antes, pues ahora no tardaba casi una hora con sólo un par de onzas de su leche de formula.
El hospital estaba atestado y Stiles estuvo en urgencias desde que salió del retén. Tan ocupado estaba que se le pasaron las horas y cuando sintió su teléfono móvil vibrar en su bolsillo casi saltó del lugar, dejando caer la pluma con la que llenaba los datos de una paciente con una quemadura de segundo grado.
Stiles no respondió la llamada hasta que dejó a la paciente con el médico. Una vez estuvo en el pasillo, contestó.
─Cinco llamadas más tardes… ─Derek sonaba irritado.
─Oh gran Derek Hale, recuerda que trabajo en un hospital, no sé si sabes, pero gente enferma viene a buscar ayuda a cada minuto. ─ Stiles sonrió.
─Como sea. ¿Dónde estás? No quiero entrar solo al área de recién nacidos… ─murmuró Derek y Stiles casi escuchaba al otro lado el tráfico.
─Vale… ─aquello hizo sonreír a Stiles de una manera particular. ─ En cuanto llegas, me buscas y voy contigo.
Derek colgó sin decir nada más y Stiles volvió a su trabajo, aunque no logró hacer nada, ahora que tenía muy en cuenta que Hale estaría allí para ver a Liam, se puso inquieto, yendo de un lado a otro sin hacer nada en realidad.
─Creo que has recorrido el pasillo dos veces. ─la voz de Derek tomó por sorpresa a Stiles, que se volvió en redondo al ver al alto pelinegro recostado a la pared de la sala de espera.
─No. ─Stiles negó y miró al hombre. ─ ¿Vamos?
─Claro.
Ambos caminaron por varias partes de la edificación antes de encontrar, en el área más alejada, el retén, con la amplia ventana de vidrio abierta y todos los bebés en sus cunas, más allá los pequeñines en incubadoras.
─ ¿Es alguno de estos? ─inquirió Derek, acercándose a la ventana.
─Por Dios, Derek, es prematuro. ─Stiles le jaló de la manga de su cazadora y ambos se miraron, Derek con las cejas enarcadas y el enfermero descubriendo lo que acababa de hacer. ─ Mejor quito mi mano… ─dicho eso, se soltó de la cazadora del mayor y sonrió avergonzado, descubriendo que el pelinegro sonreía divertido. ─ Como sea… está en una incubadora.
─Oh Gran Enfermero, ilumíname con tu sabiduría y hazme salir de la ignorancia. ─masculló Derek, burlándose de Stiles mientras entraban a la primera parte del retén, donde dos enfermeras miraron al hombre mayor.
─Hola. ─El enfermero se volvió hacía Derek y le miró con dureza para que pareciera amable. ─ Vengo a ver…
─A Liam… sí, Stiles, lo has estado haciendo a diario. ─una alta enfermera de piel morena soltó, mirando un segundo a su homologo y luego a Derek, dándole una mirada de pies a cabeza.
Stiles apretó los dientes al ver las miradas de las enfermeras sobre Derek ¿Es que acaso no podían ver a un hombre guapo? Y no es que él se fijara en esas cosas, pero es que en el pelinegro le resultaba inevitable, era como si algo de él le hiciera voltearlo a ver seguido y querer tenerle cerca, de una extraña manera que le ponía de los nervios. Pero no podía pensar en eso, o en realidad no quería.
─Él es mi amigo. ─Stiles se secó la garganta y se acercó a Derek. ─ Viene conmigo a ver a Liam…
─Sabes que no puede entrar nadie a ver los niños graves si no son familiares. ─la morena.
─Braeden, Liam no tiene familiares. ─dijo con dureza Stiles, notando que Derek se colocaba más cerca de él. ─ Marin ¿me prestas una bata, un gorro y unos zapatos?
Marin, la otra enfermera que había estado ignorando la escena, alzó los ojos negros y se levantó de su lugar, dirigiéndose a un estante y tomando los implementos estériles que le entregó a Stiles enseguida.
─Vamos a entrar, es hora de visitas. ─Stiles fue tajante.
─Llena esto, Braeden. ─Marin llamó a la morena, regalándole una sonrisa a Stiles que le dio la bata a Derek.
─No sabía que sería tanto lío. ─admitió Derek, mientras Stiles cerraba la puerta hacía la amplia y cálida habitación donde estaban los bebés, viendo luego al pelinegro con esa bata verde oscuro, el gorro y zapatos de mismo color. Sólo hacía falta el tapabocas y a pesar de eso, Stilinski casi se rió de él. Se veía… interesante.
─Es Braeden… No le caigo muy bien y quería ligar contigo. ─bufó Stiles, dirigiéndose a la incubadora de Liam.
─Lo hacía fatal, entonces. ─rió Derek y se calló cuando estuvieron frente al bebé. ─ ¿Es él? ─a pesar de leer el nombre en la etiqueta pegada a la incubadora, quiso confirmar.
Stiles sólo asintió y vio como Derek se acercaba más, con los ojos puestos en el pequeño que dormía tranquilamente, con cables por aquí y por allá que monitoreaban todo de él. De cuando en cuando se veía como movía de forma abrupta las manitas y los labios, como si quisiera llorar.
No pudo negar que ver a Derek ensimismado le conmovió, y es que él notó como el pelinegro parecía contenerse para no abrir aquella caja de plástico que era la incubadora y sacar al pequeño Liam sólo para tenerlo entre sus brazos. Stiles, que no conocía mucho a Derek vio en sus ojos una luz que le hizo lanzar un suspiro y pensar en él como alguien diferente, o alguien que no conocía porque el mismo Derek lo ocultaba.
─Liam… ─susurró Derek. ─ Hola pequeño.
Aquello provocó una sonrisa de puro encanto a Stiles y es que Derek estaba siendo cuidadoso y dulce, cosa que parecía imposible en él, tan duro y frívolo, siempre pareciendo inquebrantable, pero ante ese pequeño que ni siquiera abría mucho los ojos, Derek Hale lucía diferente, alguien que quería y podía ser querido.
Stiles, en ese momento, descubriendo la nobleza del pelinegro, se propuso conocerlo. Le daba igual cuantas trabas él pusiera, pero Derek no conocía a Stiles, no sabía lo insistente que podía ser. Y al castaño poco le interesaba si aquello pareciera fuera de lo que acostumbraba, si su interés por Derek era similar al que había tenido por Lydia Martin y Malia Tate. Quería conocer a Derek, quería saber que sentía algo por alguien que lo merecía, y con esos ojos y esa sonrisa para con Liam, Stiles sabía que el pelinegro merecía que alguien le quisiera. Y no es que Stiles planeara enamorarlo, Stiles planeaba conocer a Derek, conocerse a sí mismo en el proceso y lo demás vendría solo, o eso esperaba, porque sin darse cuenta sentía que comenzaba a saber por qué había perdido el interés sin querer al final en su relación con Malia.
─ ¿Quieres tocarlo? ─murmuró Stiles, mirando los ojos del alto hombre.
─ ¡Claro! ¡Sí! ─Derek parecía emocionado, pero enseguida apretó los labios. ─ Es decir, sí. Quiero.
Stiles sonrió y algo sonrojado, sintiendo demasiado cerca a Derek, abrió las pequeñas ventanillas redondas de la incubadora, las cuales permitían el contacto con el neonato. Una vez el enfermero se apartó, Derek no lo dudó y deslizó ambas manos por los círculos, llevando sus grandes manos hacía el bebé que se removió y lanzó un quejido, haciendo que por primera vez Stiles viera una sonrisa sincera, amplia y llena de vida en el rostro de Hale.
Los dedos de Derek se colocaron sobre las pequeñas piernas y la frente, acariciando con mucho cuidado a Liam, y después llevó un dedo a la pequeña manita, los delgados dedos del bebé rodearon la falange enseguida y aquello hizo los de Derek brillar y Stiles casi pudo ver que se humedecían un poco, lo suficiente para que el mayor tragara aire por la nariz con fuerza y frunciera los labios.
El reflejo de prensión palmar era algo simple, que los bebés hacían cuando estaban sanos, y los neonatos prematuros no llegaban a hacerlo con tanta dureza como parecía que Liam lo hacía con Derek, y aquello, ese reflejo, la mayor parte del tiempo para los padres era algo más, era como si el bebé aceptara al padre, como si desde ese agarre estarían juntos siempre. Aquello debió sentir Derek, y Stiles lo supo, daba igual que fuera algo fisiológico, porque el significado casi místico era encantador y embriagaba a los padres siempre. Porque Stiles mismo lo había sentido cuando Liam le agarró con la otra manita la tarde pasada y apretado su dedo entre sus pequeñísimas falanges, siendo tan firme y contundente como sólo un bebé que luchaba por mantenerse sano podía hacer.
Stiles, viendo a Derek y a Liam supo que no podía dejar al pequeño, no quería que se lo llevaran, lo sentía suyo aunque sólo intervino en el parto, aunque sólo le dio los primeros auxilios y le llevó al retén, viendo como enseguida le atendían, colocándole cables una y otra vez. Stiles descubrió en ese momento corto y simple, que Liam era más que un bebé más que nacía en el Hospital de Beacon Hills, lo sentía suyo, su pequeño, y que debía ser responsable de él y Stiles quería hacerse responsable de él.
─Mataría al padre, por no hacerse cargo. ─susurró Derek, acariciando la nariz del pequeño y luego sacando las manos de la incubadora.
El enfermero pensaba igual, pero ahora había cambiado ese pensamiento. Caitlin quizá ni supiera quién fue el padre de Liam, tal vez y era un drogadicto, que no se encargara del bebé era algo que en ese momento Stiles agradecía, porque él haría lo que fuera para tener la custodia de Liam. Y se sintió feliz, nervioso… extraño. Porque desde que Malia dio por terminada su relación, él buscaba algo que diera sentido a su vida, y no es que fuera un idiota deprimido, es que su vida no era tan interesante como él quisiera, y desde que se mudó al departamento de Derek notó el cambio y lo confirmó con la llegada de Liam. Stiles sabía que tanto Liam como Derek ahora eran parte de su vida y no los quería dejar ir, no les dejaría solos.
─Da igual ese tío. ─Dijo Stiles. ─ Liam no estará solo, nunca. Cuidaré de él.
Pocas veces el hijo del Sheriff de Beacon Hills había dicho algo con tanta contundencia y firmeza, era una meta que se planteaba y sabía complicada, pero él no iba a cesar de luchar hasta lograrlo, hasta verse con Liam como su hijo, porque le daba igual si era un distraído y aún joven, Liam había llegado para eso y no podía dejarlo ir, no podía dejar solo al pequeño bebé, mucho menos cuando le necesitaba, porque Liam necesitaba a Stiles, necesitaba de alguien que pudiera darle verdadero cariño, aunque no fuera su verdadero padre.
─Cuidar de él. ─murmuró Derek, mirando a Stiles, a los ojos, con una sonrisa pequeña, pero igual de sincera que le regaló a Liam.
Stiles mantuvo la mirada de Derek, fue la primera vez que el más joven sintió que Derek no lo veía, que ahora lo miraba y su corazón se aceleró en su pecho, porque aquello le encantaba, e inconscientemente lo había estado esperando, por más extraño que fuera al venir de otro hombre, pero él no tenía complejos ni prejuicios y quería esa mirada de Derek Hale, quizá desde antes de saber siquiera que vivirían como compañeros de piso. Y Stiles no sólo se emocionaba por eso, sino por como Derek había cambiado su semblante y parecía… feliz, parecía que ambos estaban en el momento y lugar correcto, allí al lado de Liam. Quizá, y sólo quizá, pensó Stiles, el destino les había puesto juntos para cuidar de Liam. O quizá Liam estaba allí para juntarles.
Y Stiles creía en el destino, y no sólo en eso, quería que su pensamiento fuera así. Porque quería recibir más de esas miradas de parte de Derek Hale.
Pero el momento no duró lo suficiente como para saborearlo y atiborrarse, Breaden entró con paso firme y biberón en mano, demandando que el bebé debía comer y Derek, regalándole una última mirada a Stiles, le arrebató el biberón a la morena.
─Yo lo alimentaré. ─demandó.
─Primero deja que te muestre como se hace. ─Stiles rió con las mejillas sonrosadas y le quitó el biberón a Derek.
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Gracias a quienes han llegado hasta este capítulo. Continuaré subiendo aunque ya había dejado tirada antes este fic. Por otra parte quería decirles: si quieren leer una historia original, estoy empezando a subir una en la reconocida web Wattpad, si quieren leerla les dejaré el link por review o pueden pedirlo por inbox. Gracias.
