[[Lamento la tardanza, espero les guste este nuevo capítulo. Gracias por sus reviews, me motivan a seguir. A propósito, quería compartirles: escribo una historia original (no fanfiction) en WTTPD, si están interesados en misterios y drama adolescente, les encantará. El nombre es Divine Ghost y me vendría muy bien lectores y críticas. Gracias y disfruten del capítulo.

PD: Antes de Navidad subiré dos capítulos más.]]

Después de haber recibido el Survanta, Liam sólo estaría en ventilación mecánica hasta el turno de la mañana y Stiles estaría allí con él, como ya lo estaba, sin importarle lo cansado que estuviera y lo mucho que echara de menos su almohada.

Derek se había ido cuando Breaden dejó claro que la hora de visitas había terminado y Stiles antes se había ido a seguir con su trabajo, pues no podía dejar tiradas sus funciones. Sin embargo Derek pasó por urgencias, despidiéndose, mostrándose más vivo y emocionado de lo normal, aunque parecía que luchaba por ocultarlo.

Habían alimentado al bebé entre ambos, y Liam sonrió un poco cuando le hubieron sacado la mamila, cosa que dejó con cara de estúpidos a los dos hombres que no dudaron en sacar sus teléfonos inteligentes y hacerle fotos al pequeño. Stiles incluso se atrevió a tomar un par de fotografías de Derek dándole de comer a Liam.

Mientras esperaba que su móvil se cargara cerca al escritorio de Marin, la muchacha de negros cabellos lo miraba, haciendo sentir algo incómodo a Stiles.

─Sabes que en cuanto lo pasen a cuna, Servicios Sociales vendrá a buscarle por lo menos dos días después ¿no? ─dijo por fin ella.

─Lo sé… ─Stiles frunció el ceño y miró sus manos, para luego botar el aire de sus pulmones y alzar los ojos hacía la chica. ─ Pero no puedo evitar estar aquí… Vi a su madre morir, y le había prometido que ella también sobreviviría… No quiero dejar solo a Liam.

─Es comprensible, Stiles, pero es inevitable. ─Marin Morell deslizó una mano por sus cabellos y se cruzó de brazos, con los ojos negros puestos en Stiles. ─ Nuestro trabajo va de esto… Ver a las personas en su peor estado y prometerles hacer lo que se pueda para ayudarles. Porque eso hacemos, prometer y tratar de hacer lo que tenemos a nuestras manos por su salud… Pero hay veces que las cosas no están a nuestro alcance, ni al de los médicos y… hay que dejarlos ir. Quizá Liam no esté enfermo más y sea un niño sano a pesar de… su historial, pero, Stiles, tendrá que marcharse, ¿sabes cuántos bebés he visto que se llevan a orfanatos? O que enseguida dan en adopción… ¡Decenas! Y me he encariñado con muchos, pero tenemos que ser lo suficientemente inteligentes emocionalmente para que no afecte y luego… Se hace costumbre.

─He visto gente morir. ─susurró Stiles, odiando que la muchacha de padres ingleses tuviera razón. ─ Muchos… Pero nunca nadie me hizo sentir como Caitlin cuando me pidió que salvara a Liam… No es fácil superar algo así, cuando han dejado tal carga sobre tus hombros.

─Es nuestro trabajo, ya te lo dije. Pero Liam no morirá…

─Y es peor. ─Stiles se levantó de su lugar y se movió por la pequeña sala, pasándose las manos por la cara. ─ Porque no pienso en su salud del todo, pienso en su bienestar social, económico y personal… No quiero que le hagan daño, no quiero que se sienta solo, que se rodee de gente detestable que no le atienda bien o le traten de forma inadecuada. Mirian, la muerte es inevitable, y cuando alguien se muere duele, pero luego se supera, porque sabes que no podías hacer nada la mayor parte del tiempo, seas enfermero, médico, lo que sea… Pero Liam vivirá, y me preocupo por él por eso, porque puedo hacer algo por darle el bienestar que merece, pero… No es mío. ¿Me entiendes?

Marin asintió y Stiles apretó los labios. Tal vez ella no le comprendía del todo, pues no estaba en su situación, no sabía cómo Stiles sentía y lo que era estar solo, con esa sensación constante de soledad, de desasosiego que algunas veces le hacía sentir mareado, aturdido. Y quizá Marin ni siquiera supiera lo que era perder a un padre, sobretodo la madre. Liam ni siquiera sabría de la existencia de Caitlin si era adoptado, crecería sintiendo que algo le faltaba pero no descubriría qué, porque desde que el bebé es concebido y sus órganos se comienzan a formar la madre es parte de su vida, de su personalidad. Y Liam no entendería muchas cosas sin Caitlin, como Stiles no entendió muchas otras en su adolescencia sin Claudia.

Stiles quería ser con Liam lo que fue John Stilinski con él: su padre. Y Stiles ya se sentía el padre de Liam, así que ¿qué más daba si no era el biológico? Algo podría hacer, todo en la vida podía tener una solución.

─Sí que te entiendo. ─Murmuró Marin. ─ Stiles, pero debes ser realista siempre, hay cosas que no podemos hacer, por más que deseemos.

─Yo no deseo ser el padre de Liam. ─confesó. ─ Quiero ser el padre de Liam, y puedo serlo y debo serlo… Querer, poder y deber, siempre van de la mano… Puedo lograrlo, no será fácil, pero tampoco difícil.

─Stiles… ─la muchacha parecía sorprendida. ─ ¿Estás pensando…?

Pero ninguno de ellos dijo más, tocaron la puerta y Marin hizo una seña para que Melissa McCall pasara.

─Hola Stiles. ─Melissa se acercó al muchacho y le colocó una mano en el hombro. ─ ¿Cómo estás?

─Muy bien, gracias. ─Stiles se colocó de pie y sonrió a la que muchas veces vio como madre después de la muerte de Claudia, aunque nunca nadie podría tomar ese lugar. ─ ¿Pasa algo? ¿Necesitan ayuda?

─No, en realidad vengo a que me acompañes para algo más… ─La madre de Scott parecía divertida. ─ Te esperan afuera.

─ ¿Qué? ─Stiles frunció el ceño.

─Es Derek Hale. No me quiso decir a qué viene, pero dice que no respondías el móvil…

Stiles había dejado su celular cargando apagado, y se maldijo. ¿Qué pasaría con Derek? ¿Habría pasado algo? No, Melissa no lucía preocupada así que debía estar allí por algo más. Echando una mirada a Marin, Stiles enseguida salió del retén, con Melissa siguiéndole a paso lento.

─Ah, y Scott dice que lo llames. ─dijo la enfermera antes de señalar a Derek y marcharse por otro pasillo.

El pelinegro estaba sentado en una silla de la sala de espera, tenía una mochila sobre sus piernas y en el rostro una expresión dura, debía estar cabreado.

─ ¿Qué ocurre, Derek? ─Stiles se acercó y Derek enseguida alzó los claros ojos hacía él.

─Yo… No pasa nada. ─ el pelinegro tragó saliva. ─ Venía… Quería pasar la noche aquí.

─Vaya. ─Stiles no fue capaz de ocultar su asombro, con las cejas enarcadas y los labios entreabiertos, notando como Derek le miraba con desaprobación. ─ Quiero decir… Liam tiene ese encanto. ─rió y se encogió de hombros. ─ A menos que te vengas a quedar por mí.

─Por supuesto, Stiles, no puedo estar lejos de ti. ─ Hale colocó los ojos en blanco. ─ Sé que no puedo estar aquí pero… tú trabajas aquí, puedes ayudarme ¿no? Además, ni siquiera tú deberías estar aquí, tu turno terminó hace unas horas ya.

─Calla, Derek, que yo tengo prioridad. ─él bufó y luego sonrió. ─ Joder, Derek… ─Stiles se pasó una mano por la frente. ─Es difícil… ─El pelinegro le miró casi suplicante, haciendo un mohín con los labios. ─ Pero…

─Sin peros. ─gruñó Derek. ─ Y traje hamburguesas. ─Alzó la mochila y le guiñó un ojo.

Stiles se mordió el labio inferior con fuerza, inquieto y ansioso. Derek estaba metiéndose en su vida sin pedir permiso y de forma abrupta y eso le encandilaba, pero también le ponía de los nervios ¿y si todo se iba a la mierda?

─ ¿Y Jennifer? ─Stiles inquirió, interesado en la mujer que sólo había visto hacía dos mañanas en el piso.

─No es mi novia, Stiles, no estoy sobre ella veinticuatro siete. ─ Derek se acercó al enfermero y el pulso de este se aceleró.

─Pero tú…

─Tú dijiste que era mi novia. ─sentenció Derek.

Stiles por primera vez se fijó en los labios de Derek. Le resultaban atractivos con ese color rojo suave, rodeados por esa barba bien cuidada que sólo hacía verle más masculino. Él se preguntó a qué sabrían esos labios, la textura y el sabor de su saliva, incluso la sensación de tener su lengua en su boca. A Stiles le gustaría saber cómo sería besar a Derek Hale, y era algo que le dejó atónito, pues jamás había deseado eso de un hombre, pero que realmente le atraía, realmente quería hacerlo y quizá nunca sucediera.

─Traje tu Adderall. ─murmuró el pelinegro, notando que Stiles parecía no prestarle atención.

Derek estaba haciendo más de lo debido y ¿solo por Liam? No es que fuera extraño, es que parecía preocupado y no sólo por el bebé, sino por Stiles también, se atribuía tantas cosas que el hijo del Sheriff flipaba, incapaz de decirle nada, temiendo ofenderle.

─Gracias. ─la voz de Stiles salió suave. ─ De verdad gracias, Derek…

─No es nada, así que calla. ─se hundió de hombros. ─ Además tenía que manipularte. Quiero poder quedarme, así que traje armas.

─Contigo era suficiente. ─ Maldición, pensó enseguida Stiles, eso pasaba cuando no tomaba su medicina. ─ Es decir… ─tragó saliva, con su rostro rojo y mirando las cejas de Derek enarcadas, parecía divertido. ─ Venga, vamos a ver a Liam.

Marin no dio problemas porque Derek estuviera allí con Stiles, aunque cada dos horas debían salir del retén y quedarse fuera cuando los bebés eran monitoreados por demás enfermeros y el pediatra de turno.

A las tres y media de la mañana Derek y Stiles se quedaron fuera, tomando café de la máquina y mirando la pared. Stiles comenzaba a sentir una molestia en la garganta, quizá fuera gripe o alergia, y detestaba sentirse descompuesto, más aun sabiendo que no podría estar así en el retén.

─ ¿Qué pasará con él cuando esté bien? ─preguntó el pelinegro y sonaba preocupado.

Los dedos de Stiles apretaron el vaso de plástico y se mordió el labio, reprimiendo las ganas de levantarse y comenzar a dar vueltas de un lado a otro.

─Será llevado a un orfanato. ─dejó salir el aire de sus pulmones. ─ Los Servicios Sociales se van a encargar de él y eso pasará. En el mejor de los casos, será adoptado inmediatamente.

El semblante de Derek pareció ensombrecerse y Stiles sabía que debía pensar o sentirse igual que él con respecto a ese tema. Pero no es como si los dos pudieran hacer algo por cambiar aquel hecho inevitable. Stiles lo sabía desde el principio y Derek lo imaginó desde que supo de Liam. Ahora sólo debían esperar, un día o dos más.

Pero era difícil imaginar aquello, estaban demasiado apegados al pequeño, sobretodo Stiles que tenía varios días ya cuidando de él.

─Deberías irte a dormir. ─susurró Derek de pronto.

Stiles volvió la mirada, con los ojos entrecerrados y los labios apretados, sonrió y se hundió de hombros, para luego sentir un picor en la nariz que pronto le hizo voltear la cara y estornudar.

─Maldita sea. ─gruñó.

Derek lanzó una baja risa y se pasó una mano por el cabello.

─ ¿Tienes frío acaso? ─y para sorpresa del menor, el pelinegro se incorporó y se quitó la cazadora de cuero que casi siempre parecía llevar puesta, extendiéndose a Stiles. ─ Ten, igual tengo calor.

─Ten cuidado, luego no te la devuelvo. ─bromeó y dudó un segundo en si debía aceptar aquel acto de buena voluntad de Derek o no. Pero no se negó y pronto se sentía rodeado del aroma de Hale, que parecía ser más intenso en la chaqueta.

─Si me la robas, iré con el Sheriff y le diré que bajo mi techo vive un ladrón. ─Derek se cruzó de brazos y miró a sus espaldas por la ventana del retén como pasaban de cuna en cuna verificando el bienestar de cada bebé. ─ E insisto… ─ se volvió hacía Stiles. ─ deberías irte a dormir.

─Pero… no sé… ─Stiles se rascó la nuca. ─ ¿Y si te dan problemas por estar aquí?

─ ¿Por qué te preocupa tanto? ─bufó. ─ Además, no hay nada que una sonrisa no logre.

Aquello logró dejar pasmado a Stiles, sobre todo cuando aquel arrogante dejó salir una sonrisa de mil dólares, con los dientes blancos brillando y los labios ensanchándose perfectamente hacía los lados. Incluso los ojos de un verde grisáceo lanzaron un destello. Sin duda alguna una sonrisa de esas podría lograr cualquier cosa. O casi cualquier cosa.

─No me preocupo. ─ Stiles colocó los ojos en blanco, mirando como una de sus piernas se movía por la repentina ansiedad. ─ No quiero estar lejos… dejar solo a Liam.

─Estaré yo. ─ soltó el mayor con dureza.

─Sí, pero no yo. ─resopló el otro. ─ Pero vale… ─Stiles se levantó de su lugar y miró hacía el retén y luego a Derek, ya iban saliendo y podrían volver a entrar. ─ Me iré, pero estaré mañana antes de las ocho…

─Nueve. ─Derek se levantó y miró con las cejas ligeramente enarcadas a Stiles. ─ Y no me contradigas, pareces tener una enfermedad grave.

─Qué sabes tú de eso. ─Stiles meneó la cabeza en señal de desaprobación. ─ Como sea… ─se sonrojó al notar que Derek parecía preocupado, o por lo menos analizaba su estado físico. ─ Estaré antes de las nueve… Pero cuida de él, aunque no puedes acercarte mucho, y si te dan problemas, llama a Melissa o a mí ¿entendido?

Stiles se mordió la lengua cuando vio como Derek apretaba los dientes. No era hombre de recibir órdenes y se notaba en su ligero desagrado ante las pautas de Stiles. Sin embargo a este eso le traía sin cuidado, y quería que el mayor hiciera lo que pedía, porque no tenía nada de malo.

─Lo entiendo, Stiles. ─Derek se acercó a la puerta mientras los demás enfermeros y el médico dejaban el retén, mirando a Stiles de arriba abajo antes de irse por el otro pasillo. ─ Ahora largo.

─Vale, vale. Pero antes me voy a despedir de Liam.

Cuando Stiles llegó al departamento no se esperaba encontrar a Jennifer acostada en el sofá del salón, apenas cubierta por una manta en la fría estancia. Y mientras cerraba la puerta con cuidado notó que ella despertaba, gruñendo y estirándose.

─Stiles… ─masculló ella, con los oscuros cabellos enmarañados y una sonrisa que se desvaneció cuando no vio a nadie más en el piso.

Lo que menos quería Stiles era escuchar las quejas de la muchacha sobre su relación con Derek. Las pocas veces que los tres habían estado en el departamento él había podido escuchar a Jennifer Blake quejándose con Derek porque parecía no atenderla como "se merecía" y dejando claro lo celosa que era. A Stiles le pareció que la mujer rayaba lo psicópata y no le agradaba del todo, menos con esa sonrisa falsa y casi mecánica que parecía tener y lo insistente que parecía ser.

Pero él no podía decirle nada de lo que podía llegar a pensar, no era su problema y no era hombre de meterse en dramas, además Derek estaba de por medio y Stiles con quién menos quería más problemas era con él, mucho menos ahora que su forma de sentirse con respecto a Hale era diferente, distando de la empatía o el agrado.

─Hola. ─susurró él, mientras caminaba hacía las escaleras.

─ ¿Sabes algo de Derek? ─Jennifer se levantó del sofá, mirando con las cejas enarcadas al muchacho.

A Stiles no le agradó el tono empleado por ella, parecía demandar más que preguntar, como si él estuviera obligado a responder lo que ella quisiera, sí o sí.

─Está en el hospital. ─dijo Stiles, mirando con desgana a la mujer. ─ Tranquila, no te está poniendo los cuernos.

─Qué dices. ─ Ella fingió ofenderse, para volver a mostrarse dura y demandante cuando notó que Stiles revoleaba los ojos. ─ No tienes que responderme así, ¿vale Stiles? Sólo quiero saber dónde está mi novio…

─No eres novia de Derek. ─Lanzó Stiles, comenzado a cabrearse, sobretodo sintiéndose cansado y algo congestionado. ─ Y no pongas esa cara… ─ Jennifer parecía horrorizada. ─ Él me lo ha dicho, y no hay que ser un genio para notar que estás algo obsesionada.

─Oye, no me hables así. ─Jennifer se movió hacía él, con los tacones de sus zapatos resonando contra el suelo de madera. ─ Porque quizá, y sólo quizá, sea cierto que no somos novios, pero eso no te da derecho de decir tal mentira.

─Oh vamos, Jennifer. ─Stiles bufó. ─ Si te has metido, no sé cómo, a su piso a esperarle. Algo me dice que Derek no te ha dado una llave para que entres ¿me equivoco? ─enarcó las cejas, casi divertido.

Los colores subieron al rostro de la mujer y esta dio un par de pasos hacía Stiles, parecía que fuera a darle una bofetada, pero se detuvo, controlando sus impulsos y acomodándose la blusa con el sugerente escote que llevaba puesta. Frunciendo el entrecejo de pronto al estar muy cerca del chico.

─Esa cazadora… ─señaló con una uña pintada de rojo escarlata. ─ Es de Derek…

─Sí… ─murmuró Stiles, sintiendo el peso del cuero apenas y preguntándose si su forma de responderle a Jennifer se debía a la seguridad que le daba la chamarra de Derek Hale. ─ Me la ha prestado.

─No sé qué estás haciendo… ─farfulló ella, con los ojos brillando casi taimados. ─ Pero no te metas en mi relación con Derek, Stiles. No te conozco y pareces majo, pero en realidad algo me dice que eres un maldito niño entrometido al que sacaré de mi camino si se me viene en gana.

Jennifer no rayaba lo psicópata, era una psicópata, y a Stiles no le hacía falta ser un psiquiatra experimentado ni nada por el estilo. Ella parecía esa clase de mujeres que consumían a los hombres hasta cansarlos o matarlos, alejándolos de su entorno, encerrándolos para tenerlos sólo para ellas. Y Stiles lo lamentó por Derek, porque se había metido con una loca, la cual ahora le amenazaba.

Sin embargo, él sólo bufó y sonrió un poco, haciendo aumentar los nervios de ella.

─Haces juicios de valor, eh. ─dijo él. ─ Y deja las amenazas, que no me estoy metiendo en ninguna parte. Quizá tú te estás metiendo en la vida de Derek como él no te ha permitido.

Él también estaba haciendo juicios de valor, pero en ese momento le daba igual, ella había comenzado y Stiles tenía una regla: Respetaba a quién le respetara. Y es que el respeto era cuestión de merecerlo, no de tenerlo porque sí y Jennifer estaba siendo grosera y lo suficientemente agresiva para hacer enojar a Stiles, además de hacerle decir cualquier cosa ofensiva que quisiera, sin pensarlo mucho, sólo dejando salir lo que primero se asomaba a su cabeza. Aunque, en realidad, eso de los cuernos había sido cosa suya.

Pero a ella no le importaba si Stiles hablaba por mero impulso, de hecho aquello fue la gota que colmó el vaso y Jennifer terminó de recorrer los metros que les separaban y tomó a Stiles del cabello, hundiendo los dedos en las hebras castañas y las uñas arañando el cuero cabelludo, haciendo que él gruñera y la empujara, sin lograr quitarla de enfrente y soltarse de ese agarre.

─Cierra la maldita boca, Stiles. ─ella le miró a los ojos, con los suyos inyectados en rabia y locura. ─ Te estoy advirtiendo, no sé qué te traes entre manos, pero Derek es mío y como te acerques a él o quieras estropear lo nuestro, te devanaré el cuello…

─Oh por favor ¿En serio? ─Stiles rió, a pesar de tener miedo en su fuero interno, se metía con una demente y él sabía que esa gente era de cuidado. ─ ¿Devanarme el cuello? Creí que se te ocurriría algo más romántico, como envenenarme o torturarme. Mala profesora de literatura eres.

Stiles estaba siendo lo suficientemente petulante como para hacer que sin ningún tapujo, Jennifer le tomara del cuello y hundiera las largas uñas en su garganta, apretando muy cerca de las carótidas, haciendo que él se removiera y llevara las manos al brazo, usando todas sus fuerzas para intentar quitársela de encima.

─No puedes parar de hablar tú, niño imbécil. ─dijo ella. ─ No juegues conmigo…

─No quiero jugar contigo, me enseñaron a no acercarme a enfermos psiquiátricos. ─sonrió él, a pesar de sentir como se quedaba sin aire. ─ Me enseñó mi padre, el Sheriff, que si me encuentra muerto va a meterle una bala entre ceja y ceja a quién hizo daño a su hijo.

Aquello pareció funcionar con Jennifer, que dejó de apretar con tanta fuerza y entrecerró los ojos, lanzando una risa que sólo tendría alguien con una patología psiquiátrica, mirando divertida y fingiendo inocencia.

─Me da igual. ─bajó su mano y luego la subió, acariciando el rostro de Stiles. ─ Derek es mío, y no sé si sólo quieres "protegerlo" o eres una maricona, pero sea como sea, te mataré, niño, si te metes.

Stiles golpeó el brazo de ella, y se la quedó mirando, llevando una mano a su propio cuello y sintiendo como sus yemas se mojaban por los hilillos de sangre que se derramaban de las pequeñas heridas en su piel.

Él no había pensado que Jennifer fuera esa clase de mujeres, quizá sí celosa, pero no psicópata y obsesiva. Y era aterrador, sobretodo imaginar cómo asediaría a Derek y se preguntó por qué él permitía que una víbora como aquella siguiera cerca. Porque a pesar de vivir la realidad aquello parecía salido de una telenovela latinoamericana o de un libro de drama barato. Y Stiles esperaba que se quedara en un libro de esos y no fuera a ser una historia de terror con una loca asesina.

Fuera como fuera, se preguntó si Jennifer había notado algo raro en él, pero era imposible, pues Stiles no había estado cerca de Derek a ningún momento que no fuera las últimas horas en el hospital, sin dementes cerca, así que todo lo que ella decía era por las mismas palabras de él. Podía mostrarse como un amigo preocupado, no tenía por qué pensar que Jennifer notaba su interés por Derek y su miedo a que él saliera herido por estar con una mujer como ella cerca. Así que no se preocupaba, no por ello, porque podía negar cualquier mentira que Jennifer dijera, porque era obvio que eso diría en cuanto cada uno tomara su camino.

─Ofender a alguien por su orientación sexual, es patético. ─comentó Stiles, sintiendo la rabia crecer en su interior de pensar que ella era quien se metía en su camino y le ponía en peligro. ─ Aunque viniendo de una loca… Pero para tu mala fortuna, no soy una maricona como dices. ─de eso no estaba del todo seguro, pero francamente le daba igual lo que ella pensara, no tenía el derecho de meterse en esas partes de su vida.

─Entonces bien. ─Jennifer sonrió y colocó las manos a sus espaldas. ─ Espero que sigas tan… ausente como hasta ahora. No querrás meterte en serios problemas y ahora dime ¿qué hace Derek en el hospital?

─Quizá buscando algún psiquiatra para que te trate. ─Stiles sonrió con ironía y frialdad. ─ Qué te importa. ─agregó enseguida. ─ Me da igual cuan arpía seas, pero me meto donde se me da la gana y sólo te diré: Dale aire a Derek. Porque si me siento sofocado yo que apenas tengo este encuentro contigo, me imagino lo abrumadora que debes ser con él. ¿Acaso no tienes una vida de la qué preocuparte, tía? Vas a terminar metida tú en un serio problema.

─ ¿Me amenazas, Stiles? ─sonrió ella, notando como Stiles se dejaba llevar por la rabia que ella misma había sembrado en él.

─No… Pero que hagas esto que haces, este drama, y Dios sabrá cuáles más, sólo hace que Derek se aleje de ti. ─dijo con firmeza y sin tapujos él. ─ Y hace bien con alejarse. Y ahora me largo a dormir, no vaya a ser que quieras matarme ya mismo, así que prefiero morir después de dormir un buen rato. ¿Estamos? ─le sonrió a Jennifer, quién apretó los dientes. ─ ¡Estamos!

─Esto no se queda así, Stilinski, créeme.

Jennifer se quedó diciendo cualquier cantidad de cosas en el salón, pero Stiles subió a su habitación como un bólido, esperando que la psicópata no tuviera una llave de su habitación y se metiera a matarlo mientras dormía y es que esperaba ahora cualquier cosa de parte de ella y no era para menos. Jennifer había asustado a Stiles y puesto de los nervios hasta la medula y por eso se había marchado sin dudarlo, agradeciendo que ella no hubiera decidido matarlo enseguida y usara su poco raciocinio por lo menos ahora. Por ello no tentó a la suerte y se marchó sin decir nada más. Era idiota, pero no suicida, no quería provocarla, pero desde ahora era más que obvio que Jennifer sería sólo una piedra en el zapato, o algo peor, como un clavo oxidado.

Stiles se levantó de la cama por su teléfono móvil repicando por vigésima vez, con los ojos hinchados y un hilillo de baba cayendo de una comisura de su boca. El celular pronto fue respondido y él sólo escuchó atentamente o eso intentaba, estaba demasiado cansado.

─Stiles, hola, disculpa que te levante. ─ era Marin. ─ Servicios Sociales han estado por aquí.

Aquello despertó del todo al muchacho que abrió los ojos como platos y se levantó de la cama, casi preparándose para salir al hospital enseguida, quizá podía retrasar un poco más todo para que Liam no se fuera tan pronto y él supiera qué hacer para que el pequeño no se fuera.

─ ¿Qué han dicho? ─dijo con rapidez. ─ ¿Quieren llevárselo ya?

─No, no. ─Marin suspiró. ─ El Doctor Kol ha dicho que debe quedarse un par de días más, que debe estar en observación…

─ ¿Ya no está con respiración mecánica? ─Stiles casi gritó.

─A las ocho fue pasado a cuna, Stiles…

─ ¿Qué jodida hora es entonces? ─sintió como si sudara, mordiéndose el labio.

─Casi medio día. ─avisó Marin. ─ ¿Qué ocurre?

Stiles había estado tan cansado que incluso había perdido la noción del tiempo y de haber podido habría dormido hasta el otro día. No le importaría aquello si no tuviera que trabajar y ver a Liam, y en su fuero interno maldijo a Derek por no haberle llamado. Pero ahora estaba despierto y con más energías que los pasados días, sin importarle si quiera el fatídico encontronazo con Jennifer.

─ No, nada. ─masculló él, metiéndose al baño de su alcoba y mirándose al espejo, bostezando. ─ ¿Cómo está Liam?

─Está bastante bien. ─Marin pareció dudar. ─ Algo me dice que Derek Hale tuvo que ver en la decisión del Doctor Kol… ─susurró ella.

─ ¿Por qué dices eso? ─él sonó bastante interesado, incluso demasiado para su gusto.

─Porque le dijo al Doctor que no debía dejar que se fuera Liam tan pronto, mucho menos a un hogar de acogida para huérfanos. ─decía Marin en voz baja, quizá Derek estuviera cerca. ─ Que era prematuro y probablemente pudiera tener alguna complicación, que era mejor prevenir algún mal.

La sonrisa de Stiles al espejo fue grandiosa, sus ojos marrones brillaron. Derek se estaba preocupando por Liam, y mucho, incluso más de lo que él mismo parecía preocuparse, o quizá exageraba, pero como fuera eso dejaba claro que el bebé le importaba tanto como a él mismo. Lo que era dulce y extrañamente interesante.

─Vaya… ─la sorpresa en su voz se notaba. ─ Bueno, le ha tomado cariño… Entonces los Servicios Sociales no se lo llevarán…

─Por lo menos no aún. ─sentenció la enfermera. ─ ¿Qué vas a hacer, Stiles?

─Por ahora… Ir a patear el trasero de Derek por no haberme llamado.

Stiles estaba antes de la una de la tarde en el hospital de nuevo, bañado y con otro uniforme limpio y la cazadora de Derek en una mano, no queriendo llevarla puesta para fastidiar al pelinegro o algo por el estilo.

Antes de salir del departamento pidió comida china del restaurante más cercano, comió y dejó lo suficiente para que Derek explotara, pues debía estar hambriento. Stiles agradeció no encontrarse a Jennifer en el piso al salir, estaba tranquilo. Aunque antes de subir a su jeep miró el motor y todas las piezas, así como tubos y demás, esperando encontrarse con algo fuera de lugar para morir conduciendo. Pero todo estaba en orden. Quizá Jennifer ya había atacado: diciéndole cualquier estupidez a Derek. Pero ¿él sería tan idiota como para creerle?

Cuando Derek vio a Stiles entrar al pasillo del retén, se levantó de las sillas al lado de la puerta. El pobre lucía cansado, con los ojos enrojecidos y las ojeras bajo sus parpados. Ambos estaban dedicando mucho al pequeño Liam, sin pensar que podría ser para nada.

─Hey. ─saludó Stiles.

─Hey. ─Derek susurró y alzó las cejas a modo de saludo, cruzándose de brazos.

─No me has llamado. ─gruñó Stiles enseguida. ─ Debía haber llegado hace horas.

─Debías dormir, así que no fastidies, Stiles. ─ El pelinegro no parecía estar de buen humor. ─ Supongo que ya sabes lo de los Servicios Sociales…─dijo rápidamente.

─Lo sé, Derek. ─ Tragó saliva. ─ Aún estoy pensando qué hacer… No quiero que se lo lleven a un orfanato o lo adopte una pareja de cristianos locos o algo así.

Derek sonrió un poco, mirando a Stiles desde su lugar, haciendo que el menor se sintiera sonrojado por esa simple mirada.

─Pensaba en que podíamos…

─ ¿Fingir su muerte? ─soltó Stiles al notar que Derek había bajado demasiado la voz. ─ ¿Estás de coña? ─casi gritó cuando el otro asintió. ─ No… Oh por Dios, Derek, es un delito, no sé tú pero yo no me quiero meter en problemas, no de ese tipo. Además, los principales sospechosos seríamos tú y yo.

Stiles no podía negar que aquello le divertía de una manera u otra, pero era incapaz de hacer aquello, era demasiado arriesgado y les podría alejar por mucho tiempo de Liam, de hecho uno de los dos, o ambos podría terminar tras las rejas por falsificar el acta de muerte de un bebé, los líos de la morgue y robarse al pequeño. Además ¿iban a seguir en Beacon Hills si prácticamente secuestraban a Liam? No, debían huir. Aunque a Stiles no le gustaba el término huir, la gente que huye jamás tiene paz y siempre está haciendo eso, huyendo.

─Bueno, era una opción nada más. ─Derek blanqueó los ojos.

─El no dormir te está haciendo pensar idioteces, Hale. ─comentó Stiles. ─ De verdad gracias por dejarme dormir, pero vete tú ahora, yo debo trabajar y pasaré de cuando en cuando por aquí… ─miró hacía el retén. ─ Está en cuna… ¡¿Lo alzaste?!

Derek abrió los ojos y luego apretó los dientes, soltando un bramido.

─No pregunté si podía… ─confesó. ─ Pero mejor que no lo hice…

─ ¿Por qué? ─Stiles frunció el ceño. ─ Porque no me he bañado, ni siquiera lavado los dientes. Y porque… Stiles, deberías ser el primer en hacerlo.

¿Derek Hale estaba tomando tan en cuenta a Stiles? Aquello parecía salido de una fantasía del más joven, una reciente, porque hasta hacía poco Derek se hacía un lugar de forma tan abrupta en su mente. Pero era lo suficientemente fuerte lo que comenzaba a sentir el enfermero que aquello le dejó con una sonrisa idiota en los labios, por más que fuera todo gracias a Liam.

─Es cierto. ─dijo entre dientes luego de un minuto. ─ Pero ya lo he alzado… ─se mordió el labio, pues era cierto. ─ El día que nació, después de que el médico cortó el cordón umbilical, fui yo quién lo alzó…

─Ah, cierto. ─Derek suspiró. ─ Quiere decir que podré alzarlo yo… ¿Huelo a muerto? Quiero decir, porque si huelo mal no quiero alzarlo.

Una carcajada brotó de los labios del menor y el pelinegro le miró con dureza. Pero es que Stiles no podía evitar aquello, notar a Derek tan preocupado e interesado era algo sorprendente y él lo estaba viendo en primera fila, viviéndolo con él prácticamente.

Acercándose un poco, Stiles olió a Derek. No olía mal, quizá su olor era más intenso que la noche pasada, pero no olía mal, además ayudaba que no estuviera moviéndose mucho, pues no sudaba y el aire acondicionado del retén y el siempre frío hospital ayudaba a mantener a la gente libre de malos olores, por lo menos los del sudor.

Cuando él fue a hablar, descubrió que Derek le miraba entre dubitativo y divertido, con el entrecejo ligeramente fruncido y parpadeando varias veces seguidas. ¿De verdad Stiles le acababa de olfatear como si fuera un perro?

─Vale… ─Derek alargó la palabra.

─Me preguntaste si olías a muerto. ─se defendió Stiles. ─ Y no, así que venga, puedes alzar a Liam.

Ambos se dirigieron al retén, y Marin los miró con una pequeña sonrisa, sobre todo a Stiles, que no comprendió del todo aquella casi divertida mirada. Él enarcó las cejas y ella negó, volviendo a su trabajo, mientras ambos hombres entraban al área de las cunas.

─Bien… ─Stiles se acercó a la pequeña cuna de Liam y le miró, el bebé tenía los grandes ojos abiertos y pareció descubrir al chico frente suyo, pues colocó ese par de orbes grises en él. ─ Hola pequeño.

Derek se puso al lado de Stiles, casi respirando sobre la cabeza de este que extendió los brazos y tomó al bebé, acariciándole con cuidado la cabecita, mirándole con una amplia sonrisa en la boca. Stiles se había quedado contemplando ensimismado al recién nacido y a su lado, el pelinegro se secó la garganta, haciendo que el enfermero colocara los ojos en blanco y se volviera hacía él.

─Debes tener cuidado…─dijo. ─ No es como si fuera un juguete… pon los brazos como yo los tengo y debes sostener muy bien su cabecita y…

─Stiles, cállate, no soy un idiota. ─Derek bufó.

Suspirando, Stiles pasó de sus brazos a los de Derek al pequeño Liam, con mucho cuidado, procurando no hacerle quejarse ni salirse de la suave manta. Una vez el mayor tuvo por completo al bebé, el castaño se alejó, contemplando esa imagen que sólo le hizo sonreír cual imbécil y le arrancó una baja risa, y es que Derek se veía tierno, además de que estaba siendo muy cuidadoso para no dañar a Liam, y aquello hacía temblar a Stiles, sin darse de cuenta que con eso Derek se estaba robando su corazón y metiéndose muy dentro de él.

─No te rías. ─gruñó Derek, sin mirar a Stiles y manteniendo sus ojos puestos en Liam, apretándole contra su pecho, con suavidad. ─ Es el bebé más hermoso que he visto…

─Todos los bebés se parecen. ─Inquirió Stiles, por arco reflejo y cuando Derek le fulminó con la mirada, se sonrojó y balbuceó. ─ Digo… Es decir… Todos excepto nuestro Liam.

Ambos se miraron un segundo, descubriendo entonces el significado de las palabras de Stiles ¿de verdad acababa de usar el término nuestro? Ni Stiles mismo se lo creía y eso le descolocó, haciéndole sonrojar y notar que Derek le miraba entre divertido y avergonzado. Pero ninguno dijo nada y para suerte de ambos, o quizá mala suerte, Breaden entró al retén en ese momento, lanzando un bramido.

─No es hora de visitas. ─dijo la morena.

Derek, no deseando decir nada, miró a Stiles y luego él mismo colocó a Liam sobre la pequeña cuna, arropándolo bien y acariciándole la frente antes de notar que comenzaba a caer en sopor, sintiéndose casi pletórico por culpa de ese bebé.

Sin decir nada, ambos salieron del retén, dejando a Breaden sola y dirigiéndose al pasillo. La tensión era casi palpable en ese momento.

─Ve a dormir, Derek. ─fue lo que dijo Stiles, preguntándose por qué Derek no trabajaba, era un tema que aún no tocaban.

─Eso haré. ─El pelinegro bostezó y luego se rascó la nuca. ─ Creo que dormiré hasta muy tarde…

─Pues no sería malo. ─el más joven se miró los brazos y descubrió que llevaba la cazadora del mayor. Se la había puesto para no llevarla en la mano desde el piso. ─ Eh… gracias… ─dijo, mientras se quitaba la prenda.

Derek miró unos segundos a Stiles y luego recibió la chaqueta, tomándola en una mano y luego manteniendo su semblante serio y casi duro, aunque ahora se veía cansado más que todo.

─En fin, me debo… ─el teléfono móvil comenzó a vibrar en el bolsillo de su jean, Derek lo sacó y lo miró. ─ Mierda, es Jennifer.

Stiles recordó en ese momento todo ocurrido la noche pasada y se quedó mirando sus manos. Era más que obvio que Jennifer buscaría la forma de alejar a Derek de Stiles, y este no quería hacerlo, aunque si pasaba esperaba no sentirse afectado.

Fuera como fuera, aquello cuando explotara iba a ser bastante serio y no quería arriesgarse a salir herido, mucho menos que Derek saliera perjudicado de ninguna manera y es que Jennifer estaba loca y haría lo que se le viniera en gana.

─ ¿No le vas a responder? ─Stiles se mordió el labio al ver que Derek apagaba el móvil y lo guardaba de nuevo.

─No. ─Derek respondió tajante. ─ Ve a trabajar, me marcho. Hasta luego, Stiles.

Lo último que Stiles tuvo de Derek fue el roce del brazo de ambos cuando el pelinegro pasó por su lado, a paso firme hacia la salida. Él se quedó en el pasillo, preguntándose si hizo bien en no hablarle sobre lo ocurrido con Jennifer y si eso empeoraría todo. Quizá Derek no le diera importancia, pues Stiles notaba que a esa mujer él prefería ignorarla, era ella la loca que se creaba todo un cuento de hadas.

Stiles, antes de pensar más, se dio vuelta, dirigiéndose a su puesto de trabajo, preguntándose cómo hacía Derek para pasar de la calma, de la alegría a ese estado de dureza y de ira que parecía siempre demostrar en sus facciones. Tal vez Jennifer y él estuvieran igual de chalados y ambos se merecieran, pero Hale lo negara. Y Stiles se sonrió, él también estaba chalado, a su manera, pero cuerdo del todo no era.