Muchisimas gracias por los reviws!! Me animaron un montón. :)
Intentaré hacer los capitulos un poco más largos, aunque se me da mejor hacerlos cortos, pero intensos, aunque de todas maneras trataré de hacerlo a vuestro gusto.
La habitación estaba tremendamente silenciosa a pesar de encontrarse atestada de personas. Solo el tic-tac del reloj y las respiraciones acompasadas de los convalecientes rompían el aire en la enfermeria. De pronto, la señora Pomfrey y sus sonoros zuecos blancos irrumpieron en la habitación. Fue cama por cama, saludando, sonriendo, tomando temperaturas… con la mano experta de quien lleva años en esa función. La serenidad de su rostro se borró al acercarse a la última cama. Era donde se encontraba Hermione Granger, rodeada permanentemente por un grupo que rondaba entre las 2 y las 11 personas. En ese momento, la enfermera tuvo que apartar a Harry, a Ron, a uno de los gemelos y a Ginny para poder llegar hasta la enferma, sin contar con que al otro lado de la cama, esperaban con ansia el diagnóstico Neville, Luna y el gemelo que faltaba.
"Chicos, siento deciros que vais a tener que iros un rato a otro lado". Ron Weasley negó enérgicamente con la cabeza, él no se iba a mover de donde se encontraba en ese instante; pero tras una reprobadora mirada de Harry, accedió a desplazarse un par de metros, lo justo para que Madame Pomfrey con un movimiento de su varita hiciera aparecer un biombo (una cortina de estas de hospital para entendernos) para esconder a Hermione de miradas indiscretas mientras la examinaba.
La muchacha llevaba casi una semana inconsciente desde que había ocurrido el incidente. Casi todos habían resultado heridos, pero de menor gravedad, sin duda los que se encontraban en peor estado eran ella y… Teseo. El centauro se recuperaba lentamente de las mordeduras y arañazos que le habían producido las bestias. Una vez al día, el propio Dumbledore acudía al Bosque Prohibido acompañado de Snape y sus pociones para ayudar a sanarle.
Hermione no tenía heridas tan graves como para considerarlas mortales, pero la cuestión de que aún no estuviera consciente inquietaba mucho tanto a Madame Pomfrey como a los profesores.
La enfermera tras tomarla la temperatura, paso a refrescar su cuerpo con sencillos movimientos de muñeca (al mover la varita se entiende). En esas estaba cuando oyó la puerta de la enfermería y el murmullo creciente de cuchicheos se apagó al instante. Esa era la reacción que producía habitualmente en la gente Severus Snape: imponía tremendamente.
La sombra se acercó al biombo y susurró con su característica voz grave (n/a que no se a vos, pero a mí me resulta terriblemente atractiva)
"Poppy, ¿estás ahí?". En ese mismo instante el rostro afable de la enfermera apareció de entre las sombras, chocando casi con el del profesor.
"Sí, dame un minuto Severus y podrás entrar a hacer tus curas".
A pesar de que Madame Pomfrey era una gran maga experta en hechizos y plantas curativas, había tenido que aunar sus fuerzas con el profesor Snape para lograr un efecto mayor en el organismo de Hermione, ya que la mordedura de hombre lobo, no era algo que se sanara con un simple golpe de varita. La enfermera se ocupaba diariamente de los cuidados de la muchacha y cada tarde, Severus se acercaba a la enfermería para hacerla beber una poción especialmente elaborada, que únicamente duraba un día; a las 24 horas de elaborarlo la poción se evaporaba, desaparecía.
A pesar de los esfuerzos, la mejora de la muchacha era bastante lenta, las heridas iban sanando pero los ojos de Hermione seguían sin abrirse.
Poppy terminó de curar los bordes de la herida de la muchacha con sumo cuidado, era muy importante ser preciso pero sin llegar a lastimarla más; mientras un atisbo de sonrisa acudió a su cara al imaginarse la impaciencia del profesor Snape del otro lado del biombo, mientras sus "queridísimos" alumnos de Gryffindor le miraban hostilmente.
Unos instantes después cuando salió de las sombras comprobó que su suposición era cierta: los Gryffindor cuchicheaban mientras el profesor mantenía su orgullosa pose, mirando por la ventana.
"Severus" él se giró bruscamente. "ya puedes entrar". El hombre asintió con la cabeza y se deslizó hacia las sombras mientras Ron y Harry le miraban susceptibles y Madame Pomfrey se alejaba.
El profesor se colocó a un par de pasos de la cama de Hermione y la observó: pálida, ojerosa, con una ligera capa de sudor frío recorriendo su rostro a pesar de que hacía apenas unos minutos que Madame la había limpiado y aseado. Su respiración era tranquila hasta que Snape la levantó la muñeca para tomarla el pulso. Su pecho empezó a subir y bajar a toda velocidad como si el solo contacto con la tibia mano del profesor la hubiera alterado. Snape soltó su muñeca con suavidad y con un movimiento de la varita la poción se deslizó hasta los labios de Hermione haciendo que bebiera poco a poco todo el contenido del recipiente. Cuando terminó, con un gesto conciso recogió sus bártulos y limpió los labios de la paciente. Estaba de espaldas cuando oyó un suave murmullo que le sobresaltó; se giró y observó a Hermione atentamente, esperando un signo, un movimiento… nada. Se volvió de nuevo, guardando la varita en un bolsillo interior de su capa y se disponía a salir cuando volvió a oírlo, apenas un leve murmullo:
"Severus". Se volvió, casi sin poder creerlo, pero era cierto, Hermione había abierto los ojos y su primera palabra al mundo había sido su nombre.
