Capítulo 4

Capítulo 4.

¿CÓMO SABIAS LO DE LA SALIVA CLOE?? Era justo la idea que había tenido.

Grace Cloe, Laura, Amaia, Marina!, Ayra16, Kambrin y Sevkrissrem, muchos

Después de que Dumbledore le explicara la situación a Hermione, esta se sintió tremendamente triste y asustada. No iba a ser exactamente una mujer lobo porque el mordisco no había llegado a descarnar los músculos, y porque Severus y Poppy se habían encargado de intentar frenar el proceso, pero a pesar de todo, se encontraba en un estado delicado, porque era como… un cachorro de lobo, porque a pesar de todo lo explicado anteriormente, la saliva del animal sí se había mezclado con la sangre de la muchacha, produciendo un efecto mágico en su organismo".

"Creo que lo más adecuado en estos momentos es que abandones tu habitación durante una temporada, al menos hasta que sepamos que repercusiones puede tener…". Le dijo Dumbledore a Hermione, ella asintió con la cabeza pesarosa, las palabras no acudían a su boca, se había quedado sin habla.

Una semana después fue trasladada a una habitación cercana a la torre de astronomía de la profesora Trewlaney. Se trataba de una habitación circular, por lo que todos los muebles eran de esa forma.

Era la primera mañana que iba a acudir a clase desde que había ocurrido el incidente. Se desperezó entre las sábanas, estirándose durante unos segundos, pero al instante saltó de la cama con una energía muy común en ella, pensando en todo lo que tendría que recuperar de las clases, a pesar de que les había pedido diariamente a Harry y a Ron que le pasaran los deberes de las diferentes asignaturas, aunque por supuesto en algunas de ellas no había tenido el material suficiente como para realizarlo, por ejemplo en pociones ;).

Se lavo la cara y las manos, se puso el uniforme y se recogió el pelo en una coleta. Suspiró mirándose al espejo, un nerviosismo irracional la embargaba, así que respiró un par de veces más para tranquilizarse.

Después se puso la capa por encima y salió de la habitación. Tardó un poco más que otros días en recorrer el pasillo, porque la habitación estaba un poco más alejada del Gran Comedor que la sala común de Gryffindor. La tardanza provocó que cuando llegó, todos sus amigos habían desayunado ya y solo quedaban unas 20 personas, ninguna de su casa. Hermione resopló contrariada, tomó un par de tostadas de una fuente y pegó un trago a un zumo de calabaza y salió con paso rápido hacia su primera clase del día: Historia de la Magia.

Corrió por los pasillos con la mochila al hombro y la varita de la mano izquierda. Los alumnos ya entraban en las clases y Hermione no les prestó atención, hasta que entró de sopetón en su clase. Respiraba con dificultad por la carrera que se había pegado, y de pronto, percibió que el aire se llenaba de diferentes olores… a especias, a sudor, a colonias… y sobretodo… a sangre… Ron se acercó a ella para darle la bienvenida, y la dio un leve beso en la mejilla, pero Harry, mucho más efusivo la rodeó entre sus brazos, apretándola contra él. Hermione notó casi como si pudiera tocarlo, como el corazón de su amigo bombeaba su sangre que fluía por todo el cuerpo, y algo en su cuerpo cambió, acercó su nariz al cuello del muchacho notando su olor masculino, y una sensación de poder y de salvajismo se apoderó de ella. El muchacho se apartó con un sonrisa, en ese momento ella soltó la mochila, la varita y saltó encima de su amigo, derribándole, cayeron los dos al suelo, y en ese breve espacio, Hermione clavó los dientes en el hombro de Harry, sintiendo con satisfacción como la sangre del muchacho llenaba su boca. Oía gritos y tumulto a su alrededor, sentía la respiración de Harry bajo su pecho, pero no la importaba, el sabor de la sangre era algo que la llenaba demasiado como para recaer en nada más. Pero de pronto, oyó el grito de una voz conocida, una voz que la caló hasta lo más hondo: Ron Weasley la llamaba con desesperación. Hermione se apartó de Harry tan veloz como había saltado minutos antes sobre él. Le miró el rostro, pálido por la pérdida de líquido, y observó a Ron que la miraba entre preocupado y asqueado por la sangre que goteaba del rostro de su amiga. Alargó la mano para tocarla, pero ella se apartó, repentinamente cayó en la cuenta de lo que había hecho, y llevándose las manos a la cabeza salió del aula a toda velocidad, atravesando al profesor Binns (es un fantasma) que ni siquiera recayó en ella.

Bajó las escaleras a toda velocidad y se perdió por el castillo.

Unas horas más tarde, cuando ya había oscurecido y Severus volvía de una de sus clases de pociones, pensando en sus cosas, oyó un sollozo en el pasillo de las mazmorras. Sacó la varita y murmuró un "lumus", lo que vio enterneció un poco su pétreo corazón: en la puerta de su despacho, acurrucada y llorando tapada por su maraña de pelo se encontraba Hermione Granger.

"Señorita Granger, ¿se puede saber…?". Cuando la muchacha levantó la cabeza y el profesor pudo ver su rostro, con la sangre seca aún en su barbilla, el rostro del profesor cambió. "Pase a mi despacho, Granger. Será mejor para todos que me explique exactamente que ha ocurrido".

Hermione se levantó, alisó algo avergonzada su falda y entró en la oscura sala, tras el profesor Snape.