Capítulo cinco.
Gracias Kaixo, Cleoru Misumi; Kambrin Potter y Cloe.
A las preguntas:
1 Se que los hombres lobo no se lanza a por la sangre, pero se alimentan de carne no?, pues Hermione ve a Harry como una presa, como si fuera una leona cazando en el desierto; no como un amigo. Y bueno, esta en plena efervescencia lobuna cosa que ayuda un poco.
2 Tranquilidad, la relación de Severus y Hermione no va a ser un aquí te pillo y luego jamas te vuelvo a ver, sera con relax y con sus momentos importantes, y… weno cosas que ya se desvelarán más adelante.
Espero que os guste.
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Nada más entrar en el oscuro despacho del profesor, Hermione sintió como la temperatura de su cuerpo se relajaba. El ambiente era frío, apenas lucían unas velas en un rincón, pero a pesar de todo, resultaba… algo acogedor, no había ningún tipo de objeto personal en la habitación: no había fotos, ni cajas, ni nada. Solo pociones, un armario, un escritorio y una silla tras él, en la que se acomodó el profesor. Movió la varita y un cómodo sofá apareció ante Hermione, que se sentó insegura.
Con otro movimiento certero, las manchas de la ropa y el mentón de la muchacha desaparecieron. Ella murmuró un gracias apagado.
"y bien señorita Granger, puede explicarme ¿qué es lo qué ha pasado?, ¿por qué usted tan… digamos alterada?".
"pues… pues…" los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas, pero respiró hondo para tranquilizarse un par de veces y continuó. "pues estaba en clase de Historia, cuando empecé a… oler muchas cosas… a oler… a sangre, y bueno, cuando Harry me abrazó pues… noté su corazón latir y… fue como si me hubieran puesto un filete en el plato".
El rostro de Snape no se inmutó pero se quedó pensativo. Bajó la cabeza para rebuscar un momento en un cajón, mientras el pelo tapaba su semblante. Hermione sintió un escalofrío que atribuyó al ambiente de la mazmorra.
"Es decir, que sintió deseos de… ¿merendarse al señor Potter?". Preguntó sin dejar de buscar en el cajón.
"sí, es decir, no, bueno, no lo sé, depende del sentido que le atribuya".
"¿y qué sintió en el momento de la mordedura?". Alzó la cabeza por fin y observó a Hermione con una inescrutable mirada, mientras ocultaba algo entre las manos.
"¿perdón?" preguntó la muchacha desconcertada. Qué había sentido… era algo que no se había planteado.
"pues es sencillo señorita Granger" dijo Snape secamente "¿qué sintió? ¿ansia? ¿repulsa? ¿asco? ¿miedo? ¿placer?".
"pues… no lo tengo muy claro… supongo que placer y ansia de más".
"¿y que fue lo que hizo que se detuviera?". Hermione se sonrojó visiblemente y cruzó las piernas, apoyando las manos recatadamente en su regazo.
"La voz de Ron Weasley".
"Ajá" dijo el profesor "pues bien, creo que vamos a tener que aumentar la dosis de la poción matalobos (la que retrae el efecto de la mordedura, es decir, la que impide que el hombre lobo se transforme) porque me parece que esa mordedura la está afectando más de lo que creíamos en un principio"
"Pero… pero".
Snape y Hermione salieron del despacho del primero, y se encaminaron hacia la enfermería. Recorrieron los pasillos a la luz del atardecer, casi de noche.
Cuando llegaron a la enfermería el profesor de pociones abrió la puerta y dejó pasar caballerosamente a Hermione (también para controlar su reacción en el momento en el que viera a más de una persona a la vez, ya que su instinto de lobezna se estaba "desarrollando"), lo primero que vio la muchacha fue a la señora Pomfrey inclinada sobre Harry, que estaba, aunque algo más colorido que como ella lo recordaba, pálido.
Hermione quiso darse la vuelta y se encontró con el pecho del profesor de pociones (weno, el pecho, no sé como de alta os imaginais a Hermione, pero vamos que se chocó contra él). Alzó los ojos y se encontró con los de él, impertérritos… ella se volvió de nuevo, observó de nuevo a Harry que ya entrecerraba los ojos gracias a la poción somnífera que le había dado la señora Pomfrey para que pudiera dormir.
La enfermera se acercó a ellos y Severus murmuró unas palabras en su oído. Poppy asintió:
"sígueme, Hermione, querida". Los tres se movieron hasta el lugar donde había pasado Hermione casi dos semanas después del incidente. La señora Pomfrey volvió a extender el biombo para ocultarlos de miradas indiscretas y le pidió a Hermione que se sentara sobre la cama. La muchacha se sentó y se recostó sobre el almohadón.
"Ahora, cariño, vas a tener que beberte la poción que te dé Severus, no te asustes, probablemente esto te produzca un poquito de dolor, pero va a ser mejor para ti. Venga".
Severus sacó de la manga de su túnica una pócima de color verdoso, relucía a la luz de la temprana luna, y a Hermione le produjo un escalofrío. Temblorosa alargó la mano y cogió el recipiente. Lo olisqueó durante unos instantes… olía agradable… no llegaba a reconocerlo pero no era desagradable… bebió un poco y lo paladeó… sabía a menta… no sentía ningún tipo de dolor, así que, envalentonada, se colocó de nuevo el frasco en los labios y se lo tragó de golpe. En un principio no ocurrió nada, notó como el líquido bajaba por su garganta, sin más. Pero de pronto, un calor increíblemente fuerte recorrió su cuerpo, mandando espasmos a todas sus extremidades. Lanzó un aullido ensordecedor y se retorció, moviéndose por toda la cama. Madame Pomfrey lanzó un hechizo y unas cuerdas la ataron de pies y manos. No fue suficiente, a los pocos instantes las rompió. Volvieron a amordazarla pero de nuevo, la bestia que habitaba en su interior volvió a deshacer las cuerdas. Severus se lanzó sobre ella, exhibiendo una fuerza que pocos hubieran pensado que el profesor poseía. La tomó de las muñecas, y la aprisionó con su cuerpo contra la cama, mientras notaba como su fuerza hacia mayor efecto porque la poción estaba realizando su función. Las púpilas de Hermione volvieron a su origen y el cuerpo dejó de sufrir espasmos y poco a poco, Severus fue cediendo la presión en las muñecas, hasta que Hermione cerró los ojos exhausta.
"Es peor de lo que pensaba" murmuró Poppy y Severus asintió, alejándose unos metros de su alumna.
