El viento agitaba los árboles, haciéndoles balancearse de un lado a otro. Severus se encontraba en su despacho, cuando oyó ruidos en el almacén cercano (donde guardan las pociones). Salió corriendo y vio como una sombra encapuchada corría pasillo arriba, cuando quiso darle alcance ya había desaparecido; se dio media vuelta y se encaminó hacia el almacen. Todo estaba destrozado, las pociones y los frascos estaban volcados, mezclados, pisoteados… en definitiva inservibles. Entre todos ellos uno, estaba roto con mayor saña que los demás: la poción matalobos.
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A la mañana siguiente, Hermione se levantó como en un sueño, no llegaba a creerse lo que la había pasado. Remus!, pero cuando se levantó y vio un pequeño sobre a los pies de su cama empezó a creerselo de verdad. La guardó en su bolsillo y decidió leerla luego.
En la sala común se encontró a Harry y a Ron, y juntos por primera vez desde hacía semanas bajaron a desayunar juntos:
"Vaya, dichosos los ojos" Dijo Harry en tono burlón.
"Sí, parece ser que ahora ya no tienes tiempo para nosotros" dijo Ron.
"No se trata de eso, Ron, es que ahora…"
"Sí, sí, lo sé, no somos lo suficientemente importantes para ti… o no podemos ofrecerte…"
En ese momento, las escaleras se movieron, dejando en un tramo a Harry y Hermione en el otro a Ron, que enfurruñado, se alejó de ellos.
"¿Se puede saber que le pasa?"
" Nada, Mione, tienes que comprenderlo, antes pasábamos todo el tiempo juntos y ahora… bueno, dejémoslo en que te vemos simplemente porque vamos a las mismas clases, pero no porque tú nos prestes mucha atención".
"Lo sé Harry, pero tienes que comprender que en estos momentos estoy viviendo una situación un tanto delicada, tú más que nadie tendrías que entender que no es nada fácil para mí".
"lo sé, pero también intenta comprender a Ron, le duele perder a una amiga"
"pero no me ha perdido, simplemente, estoy pero con… digamos intermitencia".
"Ya" asintió Harry "Bueno será mejor que bajemos a desayunar".
La mañana pasó rauda, sin darles tiempo a ninguno de fijarse en otra cosa que no fuera la material. Cuando se dirigían hacia el castillo desde el aula de la profesora Sprout el viento se desató, casi no les dejaba ni andar. Hermione se llevó la mano al bolsillo de la túnica, intentando que su varita no se cayera. De pronto la nota salió volando del bolsillo y se perdió en la lejanía, hasta caer en un charco cercano. Hermione ni siquiera fue consciente de ello, pero Malfoy, sí.
En la nota, garabateado rápidamente solo decía:
Te espero en mi despacho a las 6.
Es importante.
S.S.
Draco tomó el papel, y lo arrugó entre los dedos mientras observaba a la castaña alejarse hacia el castillo.
NO PUEDO UAAAAH, lo siento es que me he atrancado terriblemente, y estoy a ver como salgo de esta. Gracias por su paciencia. Aura.
