Sangre, dolor, ira, carreras, odio, zarpazos, insumisión… y por fin, tras horas entre paredes, tras haber atacado a todo aquel que se había interpuesto en su camino, cuando ya había conseguido huir, herida y jadeante, la luz del sol se había impuesto, y

Sangre, dolor, ira, carreras, odio, zarpazos, insumisión… y por fin, tras horas entre paredes, tras haber atacado a todo aquel que se había interpuesto en su camino, cuando ya había conseguido huir, herida y jadeante, la luz del sol se había impuesto, y se había tumbado exhausta bajo las raíces del sauce boxeador.

La tarde había dado paso a una noche tétrica, en la que luna apenas había asomado su cara cicatrizada.

A pesar de que Snape había intentado rehacer la poción matalobos, no había sido posible, porque necesitaba al menos 3 horas de reposo, y cuando la terminó, Hermione ya se había convertido. Hermione había sido encerrada en una habitación apartada, custodiada por Lupin, al que le quedaba algo de poción, que repartió entre ambos; craso error, porque no sirvió de suficiente para ambos. Al alzarse la luna sobre ellos, ambos se convirtieron con rabia, y juntos, comenzaron a destrozar todo lo que había a su alrededor.