Recuento

Recuento.

El recuento ha sido el siguiente: ha habido un par de votos para la versión A, y otros para la versión D, pero en su mayoría, han ganado las versiones B Y C. por lo tanto, vamos a probar a ver si soy capaz de hacer una remezcla de todo esto. Gracias por vuestra colaboración y ahora: A LEER.

Hermione se arrebujó en el polvoriento sofá mientras escuchaba atentamente las explicaciones de Remus.

"La única esperanza es una piedra. La piedra de la Luna" Murmuró Remus.

"¿una piedra, y qué dificultad tiene encontrar una piedra?"

"Me sorprendes Hermione, tú que siempre eres tan avispada, que no seas capaz de ver lo importante y difícil que es esto. Para empezar, la piedra no está en Inglaterra."

"¿Y dónde está?"

"Si he de serte sincero, no lo sé a ciencia cierta. La última vez que intente encontrarla, yo era bastante más joven y tenía un par de compañeros de aventuras que me acompañaron hasta donde les fue posible". Una sonrisa melancólica se formó en el rostro de Lupin, al recordar a James y a Sirius.

"¿y la encontraste?"

"sí" afirmó el maestro. "pero nos la robaron y nos… dejémoslo en que nos amenazaron seriamente, así que, a pesar de que lo intentamos, nunca más volvimos a verla. Por lo que sé, es una piedra mágica que ha ido corriendo de familia en familia, de país en país, siempre protegida por magos muy poderosos, y cambiando de forma".

"¿cambiando de forma?"

"sí, es una piedra llamativa, por lo tanto la han ido hechizando de diversas maneras, para que parezca un diamante, un zafiro, una amatista… siempre oculta tras la máscara más o menos discreta de un anillo, unos pendientes o una corona"

"¿Y por qué está protegida por magos poderosos?"

"Como muchas de las cosas mágicas, Hermione es una piedra muy poderosa, ya que tiene otros efectos además de la cura de los hombres lobo, si cae en unas manos equivocadas… puede ser un desastre, es un piedra poderosa, casi… inmortal".

"Bien, pensemos que hipotéticamente hemos conseguido la piedra" Remus sonrió al ver renacer la mente de su antigua alumna sabihonda "¿qué hemos de hacer al tenerla en nuestro poder?"

"Bien, algo parecido a una poción o un hechizo… No lo sé".

"¿no lo sabes?" se escandalizó la muchacha "¿NO LO SABES?"

"No" negó el profesor "esa parte solo la conoce el experto en la materia, y siempre se negó a dármela". Los ojos de Hermione brillaron un instante al recordarle: Severus Snape.

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El mismo Severus Snape que se encontraba en esos momentos caminando hacia la puerta de entrada del colegio, Dumbledore le había dicho que esperara, que probablemente tras la transformación Lupin trajera de vuelta a Hermione a salvo.

Pero él no había sido capaz de esperar, necesitaba saber de ella, inmediatamente. Levantó la varita para murmurar el hechizo que abría las puertas, cuando estas lo hicieron sin necesidad de hechizos y en la puerta Hermione y Lupin.

Dos minutos más tarde estaban todos en el despacho de Dumbledore; Snape gritaba a Lupin frases, no precisamente muy amables, sobre la inconsciencia de dejar salir a la muchacha convertida y desaparecer durante un día y medio y mientras Remus respondía que él tampoco podía haber hecho demasiado porque estaba convertido en lobo también. Todo esto hasta que Dumbledore puso paz con un simple gesto de la mano y un carraspeo:

"Suficiente, por favor, tomad asiento". Tres sillones aparecieron por arte de magia y Hermione se sentó custodiada por sus profesores. "esta claro que alguien hizo desaparecer la poción matalobos en un momento no muy apropiado" Severus se removió en la silla. "Pero es el momento de crear más y no volver a dejarte salir del castillo en las noches de luna llena Hermione, espero que me comprendas".

"Por supuesto señor" murmuró la muchacha "pero, si se me permite yo tengo otra idea" Dumbledore inclinó la cabeza, instándola a continuar "quiero ir a buscar la piedra de la Luna".

Snape se quedó rígido en la silla y palideció un poco más si cabe.

"La… piedra de la luna, ¿le has hablado de la piedra de la luna!? ¿estás loco?? ¿sabes el peligro que implica esa piedra??" el profesor de pociones gritaba, de nuevo, a Lupin por encima de Hermione, quien decidamente le miró y le puso el dedo índice en los labios, Severus completamente sorprendido por el contacto con la muchacha calló instantáneamente.

"Sí, me lo ha contado y sí, se cuales son sus peligros pero de todos modos quiero ir a buscarla y salir de esta especie de maldición lobo- vampirica en la que he caído; Profesor Dumbledore, ¿usted sabe dónde está la piedra, o dónde empezar a buscarla?".

"La última vez que supe de ella, era un maravilloso anillo de pedida en la tradición de la familia Rowling".

"¿Esa familia reside en Inglaterra?" preguntó Lupin.

"Sí, claro" contestó Dumbledore.

"Pues entonces, creo que tendré que hacerles una visita" Dijo Hermione sonriente.

"Tendremos" subrayó Remus, Dumbledore miró a Snape, en una muda pregunta, y él se llevó la mano a la frente, en un gesto de resignación, y tras esto asintió. Dumbledore abrió las manos y con una sonrisa de ánimo dijo:

"en marcha pues".