Aeropuerto.
Los cuatro caminaban por el aeropuerto empujando un carrito lleno de maletas; después de una larga discusión habían decidido que el mejor método para viajar desde Inglaterra a Italia era un medio de transporte muggle. Lo cual implicaba que los cuatro magos debían ir vestidos como tal (muchas protestas por parte de Severus claro), a Hermione por supuesto, no la había importado y caminaba tranquila, vestida con unos vaqueros y un abrigo largo; a su lado iba Remus, con unos pantalones oscuros y una camisa blanca, al lado del mago, iba Dumbledore, vestido con un traje de rayas y habiendo convertido su varita en un bastón, parecía un verdadero lord inglés. Un sencillo hechizo había hecho, aparentemente, desaparecer su larga barba. Al lado de Dumbledore se encontraba Snape, invariablemente de negro, lo único que variaba en su vestimenta es que había desaparecido la túnica, y solo llevaba una camisa y unos pantalones.
Tomaron el avión y tras unas cuantas horas de vuelo llegaron a Italia: Roma les abría sus puertas.
Acudieron a un hotel, esta vez de la zona mágica llamado il mago felice. Mientras cada uno de los viajantes empleaba unos minutos instalándose en su habitación, Dumbledore salió a hacer unas consultas. Tras un par de horas, se reunieron todos en la suite de Dumbledore.
"Las últimas noticias que tengo es que la mujer se perdió cerca de la iglesia de Santa Maria in Cosmedin"
Los magos salieron en busca de la pequeña iglesia y en cuestión de minutos llegaron a donde se encontraba. Una fila de feligreses y turistas rodeaba toda la calle. Decepcionados, los protagonistas decidieron volver cuando… digamos hubiera menos gente.
La luna iluminaba la pequeña iglesia de estilo griego cuando los ingleses decidieron acercarse al lugar. Con un sencillo hechizo pasaron a través de la reja que les separaba del interior y entraron en la iglesia: era sencilla una nave central con otras dos anejas, separadas por pilastras. Recorrieron toda la iglesia sin saber que buscar. De pronto se oyó un ruido en el exterior, solo Hermione lo captó. Lentamente la muchacha se deslizó como sombra hasta el lugar donde lo había escuchado. Alguien se encontraba en la puerta, se acercaba hasta la pared, miró hacia los lados y algo brilló en su dedo índice: ámbar. Hermione se volvió un instante para avisar a los demás, mientras escuchaba unas palabras "voglio pasare" y… puff… cuando se volvió a girar el desconocido se había desaparecido.
Los otros tres salieron con cuidado al lugar donde se había desvanecido el desconocido mientras Hermione intentaba explicarse una y otra vez, entonces cayeron en la cuenta de que había algo en lo que no se había fijado antes: la boca Della verité.
"Claro" susurró Hermione "como no me di cuenta antes".
"¿qué ocurre Hermione?" preguntó Lupin. La muchacha se volvió y les ofreció una pequeña explicación.
"Esta escultura, es la boca della verité, o boca de la verdad, proviene aproximadamente del siglo I, no se sabía muy bien si era una cloaca o parte de una fuente; pero durante muchos años se juzgo a los pecadores o los acusados de mentirosos con esta máscara de mármol, aquel que pensaban que mentía tenía que meter la mano por el orificio de la boca, si la sacaba intacta, había dicho la verdad, si no lo hacía… había mentido".
"Y si no es mucho preguntar señorita Granger" inquirió Snape "¿qué tiene esto que ver con lo que nos ha contado del hombre desconocido aquí?"
"Ese hombre llevaba un anillo brillante en el dedo, podría ser la piedra de la luna"
"O podría ser una baratija o una herencia familiar, por Merlín Hermione, ¿qué pasa contigo?" la muchacha sorprendida por el tono le miró, el profesor de pociones le devolvió una gélida mirada.
"Al menos podríamos buscar en el lugar donde ella dice y así descartar que sea una pista falsa" defendió Lupin.
"Esta bien, vamos allá" dijo Dumbledore, tomó su varita para hacer un hechizo pero Hermione le detuvo.
"Hay otra forma de pasar, la boca Della verité no estuvo siempre aquí, antes estaba en una plaza para ella, la trasladaron aquí en 1632"
"¿Y eso que tiene que ver, Hermione, querida?" preguntó amablemente Dumbledore que ya empezaba a perder la paciencia.
"Que la parte de atrás está hueca, solo hace falta posar la mano y decir las palabras mágicas"
La chica se acercó a la boca, suspiró y la introdujo por el agujero, después dijo alto y claro "Voglio pasare". Una niebla verdosa la envolvió y en unos segundos se transportó. A los pocos instantes se hallaba rodeada por sus tres acompañantes masculinos ante algo que les dejó impactados: Roma tenía su propia ciudad bajo tierra.
Una impresionante urbe se abría a los pies de los magos, por supuesto mágica, las tiendas de magia estaban abiertas, los murciélagos y las lechuzas ululaban y volaban de aquí para allá. Se mezclaban los locales de música, con los antros donde se vendía desde ancas de rana a dientes de dragón.
Hermione, Snape, Lupin y Dumbledore bajaron las escaleras que les separaban de ese lugar y caminaron por la calle principal del lugar, un par de mujeres se insinuaron a Lupin y Snape, pero en general el ambiente era distendido, de fiesta.
De pronto, en medio de la calle, al lado de un puesto de lo que parecían trozos de animal frescos, Hermione alcanzó a ver al desconocido. Llevaba una capa color púrpura, y el pelo largo y canoso sujeto en una trenza. Miraba continuamente hacia atrás, pero no alcanzó a ver que la muchacha le observaba.
Caminó entre la multitud alejándose del puesto, mientras los magos le seguían con discreción, parándose en algún que otro puesto para disimular. Se habían ido dispersando, cuando de pronto, se introdujo en un bar.
Dumbledore y Lupin le siguieron dentro mientras Snape y Hermione se quedaban fuera mirando por las sucias ventanas empañadas de vaho y roña. Ninguno de los dos se miraba, y Snape hizo un amago de empezar conversación cuando Lupin y Dumbledore salieron corriendo del antro.
"Vamos, vamos, vamos" gritó Lupin haciéndoles salir a toda velocidad. Volvieron a recorrer las calles que habían recorrido con anterioridad, pero esta vez corriendo y saltando por encima de los puestos, ya que habían intentado desaparecerse y no era posible; a los pocos segundos, una panda de entre 5 y 7 matones salía del local detrás de ellos; Dumbledore fue el primero en desaparecer por un de las callejuelas, animándoles a salir de allí lo antes posible, dos hombres torcieron la calle tras él. Severus y Hermione corrían casi a la par, el mago tiró de ella para meterla en un callejón que recorrieron en segundos, no había lugar para esconderse, excepto una puerta pequeña y rota; Remus, rezagado, intentó que tres hombres que quedaban los hombres le siguieran a él y pasaran por delante de la pareja anterior sin reparar en ellos, pero uno de los hombres, dejó de seguirle a él y se metió por el callejón. Snape se deslizó por la puerta y Hermione entró tras él. Apenas un pequeño cuarto de 5 metros de diámetro les dejaba espacio para separarse el uno del otro. Oyeron los pasos del desconocido por el callejón y como volvían a pasar, sus respiraciones se tranquilizaron.
"¿Crees que se ha ido?" preguntó Hermione, observó durante unos instante a Severus, a escasos centímetros de ella y de nuevo un nudo en su garganta volvió a formarse, pero un golpe en la puerta la garantizó que no, no se había marchado e iba a hacer todo lo posible por entrar en ese cuartucho. Un golpe más hizo que ambos salieran despedidos contra la pared contraria, lo que hizo que un cable con una pequeña bombilla saltara del techo hasta quedar a su altura.
"Es un traslador" dijo Severus "agárrate a él, Hermione". La muchacha alargó la mano y en el momento en que puso su mano en el mismo, la puerta saltó en pedazos y una mano más se agarró a la bombilla.
Hermione giró en una espiral y aterrizó sobre algo esponjoso pero húmedo. Cuando se incorporó fue consciente de que se encontraba en la Fontana de Trevi, repleta de turistas, aunque la medianoche ya había pasado hace rato, que para su sorpresa no parecían verla . Severus se acercó a ella, mojado de pies a cabeza, caminando por la fuente.
"¿estás bien?" preguntó.
"sí, ¿y nuestro acompañante de última hora?"
"convertido en una bonita estatua que añadirá belleza a la fontana, al menos durante unas cuantas horas, suficientes para que hayamos salido de aquí y ese per… quiero decir, y Lupin no explique que es lo que ha pasado".
Horas después se encontraban de nuevo en la habitación de Dumbledore que ya les había explicado lo ocurrido: habían robado el anillo a su propietario, y habían intentado defenderse mediante magia, pero eso no había sido posible, ya que la ciudad, por muy mágica que fuera, había reducido las zonas en las que hacer magia a unos lugares muy concretos, para poder evitar las peleas. Por eso mismo, habían tenido que salir corriendo.
"Y por eso mismo, hemos de salir corriendo de Roma, cuanto antes mejor".
SIGUIENTE CAPÍTULO SERÁ EMOCIONANTE, OS LO RECOMIENDO PORQUE COMENZARÁ LA ACCIÓN!!
