Sorry por el tiempo que tarde.

En Howgarts nada había cambiado. Las clase continuaban igual y la rutina seguía siendo la misma. Horas después de que hubieran vuelto; los cuatro volvieron a reunirse en el despacho de Dumbledore.

"¿Y bien?" preguntó ansiosa la muchacha, apartándose un rizo rebelde de la cara. "¿Es la piedra de la Luna?".

Dumbledore se ajustó sus gafas de media luna a los ojos y entrelazó los dedos con seriedad:

"Hay una buena noticia, y una mala noticia". Hermione asintió, expectante.

"La buena" dijo el mago "es que esta sí es la piedra de la luna". El alborozo que sintió Hermione recorrió todo su cuerpo y no pudo evitar que una sincera sonrisa aflorara.

"¿Y la mala?. Si esa es la piedra, no podrá ser TAN mala" comentó Lupin, remarcando el tan.

"Pues verás querida, la parte negativa de este asunto, es que esta piedra, es, únicamente, un fragmento de la piedra de la luna".

Hermione palideció y la sonrisa desapareció de sus labios, tan pronto como antes.

"¿Cómo que es un fragmento?, ¡ES SOLO UN TROZO? ¿y en cuántos pedazos está partida esa cosa?".

"Verás Hermione" contestó Dumbledore intentando tranquilizar a la muchacha que ahora excitada se removía en la silla como una serpiente. "Cuando volvimos de Italia me puse en contacto con un amigo, que quizá podría haber localizado a esa muchacha de la que nos habló Joanne…" Lupin le interrumpió.

"¿Podría haber localizado a esa ladrona, y hace la llamada cuando volvemos? Discúlpame Albus, pero no comprendo nada".

"Si me dejas terminar la historia, quizá comprendas algo, Remus" contestó el mago con un tono más duro del que pretendía. "Bien, como iba diciendo, mi amigo, Publio Marco Paolo me ha contado que él era bastante afín a esta familia, es decir, que la conocía bastante bien, y… bueno, quizá sea mejor que os lo muestre él mismo".

En ese momento, sonaron tres golpes en la puerta, y un momento después de que Dumbledore dijera adelante, un hombre entró en la estancia. Tendría unos cuarenta años, el pelo era castaño, de un tono casi pelirrojo; y tenía unos extraños ojos; casi de todos los colores.

Sonrío a los tres hombres e hizo una pequeña reverencia ante una asombrada Hermione.

"Es un placer" añadió tras las presentaciones, tenía una voz tranquila y relajante de barítono, y un ligero acento musical al hablar inglés.

Después de una breve conversación; Paolo, como se hacía llamar por sus amigos; se acercó al pensadero de Dumbledore y con su varita sacó uno de sus pensamientos.

Segundos después, Severus, Lupin y Hermione se inclinaban sobre el mismo, para ver…

Un jardín lleno de árboles frescos y hierba verde; atardecía y allí, de pie mirando el horizonte se encontraba un muchacho; de pronto, entró en escena una mujer; bella como pocas, que se lanzó a los brazos del desconocido.

Cuando se volvió, los tres observadores pudieron ver que se trataba de un Paolo mucho más joven.

En ese instante la mujer le susurró:

"Lo tengo Paolo, he conseguido la piedra; podremos curarte, ahora que la he conseguido". Los ojos del muchacho se iluminaron de alegría y estrechó entre sus brazos a la mujer, que acto seguido le mostró su mano; un precioso anillo de compromiso brillaba en su mano derecha.

La niebla que les envolvía a los tres se hizo más oscura, y Hermione se sobresaltó, pero sintió la poderosa mano de Severus sobre su hombro, que tranquilizó un poco su espíritu; al menos no se encontraba allí sola.

De nuevo, la niebla desapareció, esta vez habían cambiado de lugar; se encontraban en un sitio muy parecido a la taberna italiana que habían visitado en su viaje. Allí, el mismo Paolo que habían visto con anterioridad, hablaba con un hombre extraño, vestido de azul; que se retorcía la barba negra una y otra vez.

"Quiero que realices el conjuro, la pócima o cualquiera que sea esa cosa que tienes que hacer, pero quiero volver a mi estado anterior, volver a ser normal cueste lo que cueste".

"Está bien, pero para ello necesito que me dejes la piedra".

Paolo miró a los lados, y tras cerciorarse de que pasaban desapercibidos le mostró la mano derecha. En ese momento, el recuerdo les expulsó, llevándoles de nuevo al luminoso despacho de Dumbledore.

"¿Qué es lo qué ocurrió?" urgió Snape "¿por qué se acaba ahí el recuerdo?"

"No quiero dar más detalles de lo que ocurrió después, cómo se operó mi transformación, porque ni yo mismo lo recuerdo muy bien; lo único que puedo deciros si buscáis la piedra de la luna es que fue gracias a mí por lo que se esparció en trozos".

Lupin murmuró un insulto entre dientes.

"Lo hice porque pensé que si estaba fragmentada, podría ayudar a más gente. En tu transformación a humano, no es necesario machacar la piedra ni hacer nada semejante, simplemente hay que saber utilizarla; si en vez de una piedra, hubiera cuatro, mucha más gente en el mundo podría salvarse. Por ello, dejé que ese hombre tras curarme, rompiera la piedra, y la esparciera por la tierra".

Hermione hizo un gesto de desesperación, pero apelando a su sentido de la practicidad preguntó:

"Bien, ahora la pregunta es la siguiente ¿una sola de las partes de esta piedra, puede curar la licantropía?". Paolo negó con tristeza.

"Únicamente puede hacerlo por un tiempo, pero para la cura total, se necesitan las tres partes".

"¿Y usted sabe dónde podemos encontrar las dos partes que faltan?" preguntó Snape con voz grave y amenazadora.

Paolo movió la cabeza hacia un lado, y los rizos se extendieron , ocultando un instante su rostro:

"Puedo deciros dónde estuvieron por última vez, al menos que yo sepa".

TARAAAAAAAAN.

Y ahora empieza la parte interactiva.

¿Dónde queréis que viajen el cuarteto de oro?.

¿Más acción entre Severus y Hermione? ¿Entre Draco y Severus? ¿Entre Lupin y Hermione? ¿Entre Lupin y Severus? Kidding… xD

Espero vuestros post.

Aura.