VT: PUES AQUÍ ESTA OTRO CAPITULO, SI ANTES DE QUE ENTRE A LA ESCUELA Y YA NO TENGA MÁS TIEMPO.
SF: YO YA ESTOY EN LA ESCUELA PERO A PESAR DE ESOS CONTRATIEMPOS TRATARE DE APURARME MÁS.
VT: BUENO AHORA SI, SIN TANTO CHORO COMENCEMOS:
Cap. 5: PLANES.
Len no había podido dormir muy bien aquella noche pues se la había pasado pensando en los problemas que los rodeaban, los constantes conflictos con Hao, el capitán herido que, muy a su pesar, parecía estar muy interesado en Ana, así como la simpatía de ella por aquel joven, nada de eso le agradaba como deseaba ver partir a ese muchacho y que todo regresara a la normalidad, más que nada por el bien de Ana pues para él ella era su única amiga y no deseaba verla sufrir.
En cuanto despertó se dirigió a la habitación de Ana, estaba un poco intranquilo pues sabía que la chica no había cenado nada, en cuanto llego a la habitación abrió la puerta y entro y le sorprendio bastante lo que veía, Ana tenía su cabeza recargada en la cama, exactamente a lado de la de Yoh y la mano de ella estaba sobre el pecho del muchacho en donde una de las manos del joven sostenía la de la pirata; Len se acercó lentamente hasta la ella y la golpeo en el hombro lo cual hizo a la muchacha despertarse sobresaltada.
-¿Qué haces aqui?– preguntó Ana soltando la mano del joven y mirando a Len.
-No, nada– contestó el pirata claramente molesto –necesito hablar contigo Ana– dijo con seriedad mientras se encaminaba hacia la puerta y ella los siguió hasta que ambos salieron del cuarto –¿en que estas pensando?– la cuestiono en cuanto la vio cerrar la puerta.
-¿De que hablas?– Preguntó ella confundida.
-Estas enamorada de él ¿verdad?– dijo Len mirándola directamente a los ojos.
-No digas tonterías– comentó ella mientras evitaba la mirada de su amigo.
-Si no es cierto porque no me miras a los ojos, Ana recuerda quien es él, se ira y no regresara, no cometas el error de enamorarte de ese niño– comenzó a gritar molestó Len mientras la tomaba de los hombros –solo es un niño rico, a él no le importa nada solo…
-Callate!!!– grito ella dándole una cachetada –estas diciendo puras tonterías, tú ni siquiera lo conoces y yo… yo no estoy enamorada de él!!! – exclamo para después alejarse corriendo del lugar.
EN LA ISLA DE HAO…Los piratas de aquella isla celebraban alegremente, mientras veían arder una hoguera en la cual se consumian los cuerpos de sus últimas victimas, todos celebraban y reían mientras tomaban vino sin preocuparse por nada, entre los piratas, destacaba la figura de una chica, ella vestía un viejo vestido de color amarillo muy pálido, y sus celestes cabellos se encontraban amarrados en una cola de caballo, ella traía cargando una botella de un vino muy fino, una joven de rubio cabello se le acercó y la reprendió:
-Apresurate Pilika– ordenó la rubia –el capitán lleva horas esperandote, si te tardas más te volvera a encerrar en la bodega.
-Ya voy Mary– respondió la joven de mala gana –estupida mandona– murmuro cuando paso a lado de la chica.
-¿Dijiste algo?– preguntó Mary enojada –tal vez quieras hacerles compañía a ellos– aseguró señalando la hoguera –recuerda que tú solo eres una sirvienta– terminó de decir cuando la vio irse.
Pilika caminó hasta llegar a una cueva, dentro de la cual podían verse las comodidades de la más bella de las casas, caminó hasta llegar a una hermosa cortina de terciopelo rojo, la cual separaba el cuarto donde se encontraba de la habitación en la cual descansaba Hao, iba a anunciar su llegada pero la platica que se llevaba a cabo al otro lado de la cortina la mantuvo en silencio.
-¿Qué han investigado?– la inconfundible voz de Hao la hizo quedarse parada en seco.
-Pues lo extraño es que no parecen estarse preparando para zarpar– decía una pequeña voz.
-Te lo dije Opacho– contestó el capitán –no todo esta muy normal con Ana, no es común que ella no salga a alta mar en tanto tiempo.
-Sí, además tienen a todos los prisioneros dentro de las ratoneras– comentó Opacho al que dirigía "el espíritu del fuego" –pero hace dos días sacaron a uno de ellos y lo regresaron un poco después, pero no era el muchacho ese.
-Entiendo, ya veras Opacho, si los siguen vigilando, el maldito que me hizo esto– dijo mientras tocaba la cicatriz en su rostro –caera en mis manos y lo torturare como nunca se ha visto y después hare una tremenda fogata con él, ya quisiera oirlo implorar por su vida– dijo mientras una maléfica sonrisa aparecía en su rostro.
-Quiere que les diga a nuestros espias que se acerquen más a la isla– preguntó el pequeño pirata.
-No, además, cuendo lo concidere prudente, volvere a visitar a mi linda Anita; por ahora esta bien, cuando caega el muchachito ese, caera Ana y tendra que ser mía o también ardera JA JA JA JA JA– aquella terrible risa, perturbo mucho a la joven que escuchaba la conversación, para nadie que estuviera cerca de Hao por más de una hora, seria un secreto la obsesión de este por la rubia pirata, pero la seguridad con la cual dijo las últimas palabras fue lo que más asustó a Pilika.
En cuanto Hao terminó de reir, ella anunció su entrada y apenas dejo la botella salió de ahí, como odiaba el hecho de haber caído en manos de aquellos piratas, y lo más terrible es que tenía un mal presentimiento acerca de las palabras de Hao, pero a fin de cuentas no podía hacer nada.
UNA SEMANA DESPUÉS, LA ISLA DE ANA…El joven capitán comía vorazmente todo el desayuno que le habían traído, apenas unos minutos atrás. Le extrañaba lo poco que veía a la pirata en esos últimos días, parecía estarlo evadiendo desde el día en que ambos habían hablado de sus respectivas vidas, no se sentía del todo bien, a pesar de que su herida ya no le dolía tanto y podía caminar mejor sin sentir aquellas terribles punsadas de dolor pero, lo que no lo dejaba estar en paz era lo mucho que extrañaba la presencia de Ana.
Apenas estaba terminando de desayunar cuando alguien abrió la puerta de la habitación, pero su decepción fue mucha cuando vio que entraba el pirata de cabellos celestes.
-Tienes visita– dijo mientras empujaba dentro al pequeño Manta, para después salir velozmente.
-Hola Yoh, ¿cómo te sientes?– preguntó el chico mientras se sentaba frente al castaño.
-Bien Manta, gracias– le contestó el joven con una sonrisa –¿no gustas?– le preguntó educadamente mientras le señalaba un poco de comida.
-No, gracias, lo que sea de cada quien, estos salvajes no nos tratan tan mal y ya desayune– dijo algo molesto Oyamada –y tienes razón, tu semblante luce mucho mejor, tal vez pronto podamos irnos– en cuanto dijo eso, miro la cara de tristeza del muchacho –¿qué te pasa?
-No, nada, ¿por qué?– dijo el capitán mientras sonreía un poco.
-Sigues pensando en esa pirata ¿verdad?– le reprocho Manta.
-Yo no pienso en nada– dijo Yoh tomando un poco de agua –no sé porque te pones a decirme eso.
-Se te ve en la cara– lo contradijo su amigo.
-¡Pues sí– dijo el joven Asakura levantando la voz –no he dejado de pensar un instante en ella, es más en estos momentos solo puedo preguntarme, ¿en donde estara? ¿con quien? Espero te agrade mi respuesta!– terminó de decir mientras se levantaba.
-Pues quien sabe que te habra dado– le recriminó el pequeño –de seguro se la ha de pasar contigo coqueteandote.
-Claro que no, es más hace días que no se aparece por aquí y eso que esta es su habitación.
-Ya vez, otra prueba más, dime que señorita decente mete a un hombre a su habitación.
-¿Sabes Manta? Esta discusión no nos lleva a ningún lado– dijo el muchacho levantándose y caminando hasta la puerta –ya pronto nos iremos y tendre que casarme con Tamao.
-Vamos Yoh, no puede ser tan malo, por lo menos ella te quiere.
-Últimamente, he pensado que… alguien que te quiere, te acepta como eres y prefiere tu felicidad a la propia.
-Ay Yoh, lo que pasa es que tu no te recipnas a la vida que habras de llevar, tú sabes que yo con mucho gusto te ayudaría pero, no pierdas la cabeza por una niña como esa, aunque te cuide y digas que es maravillosa, piensa que lo que los separa es mucho más grande que el mismo mar– el joven de cabellos castaños pensó un momento en las palabras de su amigo ¿tenía razón? De seguro sí.
Solo un rato más permanecieron juntos, porque Len llegó al poco tiempo para llevarse al pequeño joven, lo saco de la habitación y Horo- Horo se lo llevó, apenas salió Manta Yoh se acercó al pirata.
-¿Dónde esta Ana?– lo interrogó Yoh.
-Habla con más respeto, recuerda que eres un prisionero, yo no sere tan consecuente como ella– le contestó Len molesto.
-Lo siento pero, es que no ha venido a verme– dijo el castaño apenado por su comportamiento.
-Ella no quiere verte– respondió el pirata –¿sabes? Ella tiene una vida, porque no la dejas en paz y te largas.
-Mira, lo que menos me importa es tu opinión, creeme que pronto te libraras de mi, pero no puedo irme si ella no me deja ir, dile que necesito verla.
-Pues tendras que perdonarme señor– dijo Len sarcásticamente –porque no le dire eso a Ana, si ella no viene es porque no quiere verte y no es que ella no te deje ir, pero ella no es una persona frívola, como para dejarte ir para que te mueras, si tu suerte estuviera en mis manos ya te habría arrojado al mar– terminó de decir para después salir, dejando la puerta cerrada.
Apenas estaba retirando la llave de la cerradura, cuando Ana se presentó ante Len:
-¿Qué haces?– le preguntó la rubia.
-Ah, solo vine para asegurarme de que hubiera comido y a sacar al enano– contestó el muchacho mirándola –¿no fue lo que me ordenaste?
-Sí– le respondió –¿cómo amaneció?
-No te preocupes, cada día se ve más fuerte– dijo él guardando la llave.
-Ah y… ¿qué tal comio?– preguntó ella aparentando desinteres.
-Lo devoro todo, come más que tú– contestó el pirata sin perderla de vista –le dije que no querias verlo.
-¿Para que le dijiste eso?– le reprendió Ana –no era necesario.
-Pero es la verdad– le contestó Len.
-Sí, es la verdad pero…voy a verlo.
-No– dijo el joven colocándose frente a la puerta –es mejor que no lo veas, mira el esta mejor, tal vez pronto se vaya y tu no volveras a verlo…
-Yo no estoy diciendo otra cosa, solo es que… ¿por qué te estoy dando explicaciones a ti? Esta es mi habitación, quitate ¡es una orden!– dijo ella molesta mientras veía a Len irse. Ella dudo por unos segundos, pero lo que sentía era más fuerte y solo le quedo meter la llave en la cerradura y entrar en la habitación.
En cuanto entro, lo vio, el joven de cabello castaño se había quedado mirándola y ella le devolvió la mirada, después de unos instantes, cerro la puerta y se acercó a él.
-¿Cómo te sientes?– le preguntó sentándose en la cama junto al chico.
-Bien– contestó el aludido algo inseguro y sin perderse un solo movimiento de la muchacha –dijo el tal Len que no querias verme– comentó mientras se levantaba -¿se puede saber por qué?– terminó de decir con un tono molestó que ella jamás le había escuchado.
-Eso no te interesa– respondió Ana algo desconcertada por la actitud del joven.
-¡¿Cómo que no me interesa? Te hablo de mi vida y después de eso tú te vas y no vienes durante días, si ya te cansaste de mi dime que me vaya y lo hare!– grito el castaño.
-¡Cierra la boca, yo puedo hacer lo que quiera sino deseo verte no te vere y ya, estoy harta de que todos me pidan explicaciones y soy yo la que se va!– dijo mientras se ponía de pie y se encaminaba a la puerta, pero el brazo de Yoh la retuvo.
-No, por favor, te lo ruego– dijo él con una voz muy suave pero sin soltarla –no tienes idea de lo que extrañe tu compañía– termino de decir sin dejar de mirarla, ella también lo miraba completamente sonrojada, Ana también lo extrañaba pero no podía decirselo, no ahora que estaba segura de que él joven pronto se iría.
-Ven– dijo ella mientras tomaba la mano del muchacho -¿te gustaría salir por un rato de este lugar?– le preguntó con una leve voz.
-¿Qué?– preguntó sin entender mientras se fijaba en la expresión de la pirata -¿adonde podemos ir?
-Pues como ya estas mejor tal vez te haría bien la brisa del mar pero, sino quieres ir pues no y ya.
-No, claro que quiero ir– contestó él para después ver como la rubia abría la puerta y juntos salieron de la habitación.
Desde aquella roca podía observarse perfectamente todo el inmenso mar, pero ella, por increíble que pareciera no podía fijarse solamente en este, pues miraba con insistencia al joven a su lado, y su mirada caía constantemente en la abierta camisa del joven, veía las vendas que cubrian el delgado abdomen del castaño, pero su pecho estaba descubierto y ella no podía evitar ver la respiración reflejada en el movimiento de su pecho, después miro el rostro del capitán, y le parecía maravilloso, si Poseidón tenía rostro debia parecerse a ese apuesto joven, ya no podía seguir negando el amor que sentía por él, era hermoso como se movía su cabello con la brisa marina, amaba esa expresión que él tenía pero, el poderoso ruído del mar la hizo reaccionar, eso y el hecho de que el joven había volteado a verla.
Él noto un leve sonrojo en las mejillas de la rubia, la cual de inmediato fijo su mirada en el mar, el se perdió en la figura de la joven, sus ojos negros ahora perdidos en la inmensidad marina, no cabía la menor duda de que la amaba y como culparse si toda ella era una diosa, su rubio cabello brillaba con el sol del medio día y su rostro serio le recordaba la calma del mar, y ya había visto en ese rostro aparecer tempestades tan grandes como las que el océano era capaz de hacer, también había observado sonrisas tan bellas como las que da el mar después de una tormenta y por eso se había enamorado de ella, por su inigualable forma de ser, y ese amor era algo tan fuerte y tan grande que ya no cabía dentro de él y le parecía que se desbordaría en cualquier momento, por eso prefirió dejar de mirarla y volver a perder su vista en las aguas.
-En este lugar se tiene una vista maravillosa– comento él con una sonrisa.
-Sí, en este lugar solía hablar con mi padre– dijo ella mientras acomodaba un dorado mechón de su cabello, el cual no estaba cubierto por la pañoleta roja que siempre traía.
-Debe traerte muchos recuerdos– contestó sin dejar de admirar el paisaje pero, viendo de reojo a la pirata.
-Sí, sera mejor que regreses ala habitación– pronunció mientras se ponía de pie –todavía no estas bien, no es bueno que te agotes demasiado.
-Es cierto, aunque me siento bien– expresó mientras también intentaba ponerse de pie pero un dolor en su abdomen se lo impidió y dejo salir un leve quejido.
-¿Te lastimaste?– preguntó Ana preocupada.
-No– contestó sin ponerse de pie.
-Te ayudare– le indico ella mientras le tendía su mano, la cual él tomo, pero cuando el muchacho intentó levantarse, dio un brusco jalón, el cual hizo a la rubia perder el equilibrio y cuando menos vio ya se encontraba en el suelo casi encima del muchacho, solo evitado por las manos de la chica las cuales habían quedado apoyadas en el pecho del capitán.
Ambos se quedaron paralizados por la cercanía de sus rostros, sus mejillas se sonrojaron de inmediato pero no podían dejar de mirarse, de pronto el joven la abrazó y atrapo los labios de la pirata con los de él.
Ella abrió sus ojos por la sorpresa, e incluso trato de resistirse pero no podía, ¿cómo resistir aquel beso? ¿cómo evitar lo que más se desea? Sus ojos se cerraron y sus labios correspondieron los del muchacho.
Él no iba a soltarla, al fin estaba besando a la joven que lo cautivaba y no la dejaría ir tan fácilmente.
Así permanecieron por largo rato, el beso se tornaba más apasionado a cada momento y los dos parecían sentirse más que felices para ambos era un sueño hecho realidad pero aquel hermoso momento no podía durar para siempre, un lejano grito los obligo a separarse velozmente:
-¡Capitán!– oyeron gritar a alguien y Ana se separó del muchacho de inmediato para ponerse de pie -¡capitán, acabo de ver al espiritú del fuego!– grito Horo- Horo mientras se acercaba a la pareja, aquellas palabras preocuparon a la chica y volteo a ver a Yoh.
PUES ASI TERMINA EL 5° CAPITULO DEL FIC Y ESPERAMOS LES HAYA GUSTADO PERO AHORA, LOS REVIEWS:
RESPUESTAS DE VIDEL TENSHI:
MARIONZINHA – PERDONA LA TARDANZA, SÉ QUE ME TARDE DEMASIADO, PERO TRATARE DE DEJARLO LO MÁS AVANZADO QUE SE PUEDA, NO PIERDAS LA ESPERANZA Y BUENO ESPERO QUE TE GUSTE ESTE PORQUE TIENE MUCHO YOH/ANA.
HIKARU-ANNA-ASAKURA – HOLA, GRACIAS POR TU OPINIÓN. CREO QUE MI HERMANO Y YO HACEMOS UN BUEN EQUIPO. CON RESPECTO AL TEMA DE HAO, NO PUEDO DECIRTE MUCHO, TODAVÍA ES MUY TEMPRANO PARA RESPONDER LAS ICOGNITAS, QUE SON VARIAS, PERO ESPERO NOS CONTINÚES LEYENDO Y TE GUSTE COMO VAMOS.
ANNA KIOUYAMAA – GRACIAS POR ENTENDERME, PERO YO SÉ LO QUE ES LEER FICS Y QUE NO LOS CONTINÚEN POR ESO VOY A TRATAR DE APURARME Y ESCRIBIR LO MEJOR QUE PUEDA.
HAKUDEKIN – ANTES QUE NADA TE AGRADEZCO QUE TE GUSTE EL FIC, PERO NO SERIA POSIBLE ESTE FIC SIN SHAMAN FAN, PUES ES SU IDEA, YO SOLO ESCRIBO Y A VECES REFINO UN POCO LA HISTORIA PERO GRAN PARTE DEL MERITO ES DE ÉL.
CON RESPECTO AL TEMA DE LEN, A MI A VECES TAMBIÉN ME GUSTA LA PAREJA CON ANA PERO EN ESTE FIC SU RELACIÓN ES MÁS QUE NADA DE AMIGOS. YA LLEGARA ALGUIEN PARA LEN EN ESTE FIC.
RESPUESTAS DE SHAMAN FAN:
MARIONZINHA – HOLA AMIGA, QUE BUENO QUE TE HAYA GUSTADO EL FIC E INTENTAREMOS SER MÁS CONSTANTES.
HIKARU-ANNA-ASAKURA – BUENO, GRACIAS PORQUE TE GUSTA COMO VA EL FIC, ESPERO QUE TE GUSTEN LOS SIGUIENTES CAPITULOS. LO SIENTO PERO POR EL MOMENTO NO TE PUEDO DECIR LOS MISTERIOS QUE HAY EN LA HISTORIA.
ANNA KIOUYAMA – DISCULPA POR LA TARDANZA Y TE DOY LAS GRACIAS POR LO QUE ESCRIBES SOBRE EL FIC.
HAKUDEKIN – GRACIAS POR TU OPINIÓN DEL FIC, YA QUE ES MI IDEA PERO ES GRACIAS A MI HERMANA QUE ESTE FIC SIGUE. MÁS QUE UNA PAREJA DE ENAMORADOS, COMO HAN ESTADO JUNTOS DESDE PEQUEÑOS SIEMPRE SE HAN VISTO COMO AMIGOS MUY CERCA, LOS SENTIMIENTOS DE QUE ANA SE SIENTE TRISTE POR YOH ES LO QUE LE DA CORAGE A LEN PORQUE NO LE GUSTA VERLA TRISTE.
