CORAZONES DEL MAR.

POR VIDEL TENSHI -Itako Ana Tenshi– (ESCRITORA) Y SHAMAN FAN "MI HERMANO"(IDEA ORIGINAL).

HOLA A TODOS, OTRA VEZ ESTAMOS DE VUELTA, CREANME QUE SENTIMOS LA TARDANZA PERO SHAMAN FAN TUVO UNA SEQUÍA CREATIVA, Y YO SIGO UN POCO ATRAPADA EN ELLA, COMO SOY LA QUE REDACTO ME TENGO QUE ATRASAR POR LA ESCUELA PUES ME ESTA VOLVIENDO LOCA, PERO BUENO DEJEMOS EL CHORO Y AQUÍ ESTA UN NUEVO CAPITULO DEL FIC.

CAP. 9 – TORTURA.

La brisa marina se percibía tranquila, pero las aguas del inmenso océano ya estaban completamente oscurecidas pues varias horas atrás el Sol había desaparecido, ahora era la Luna la encargada de atenuar en algo las tinieblas, súbitamente una esbelta figura de largos cabellos azules salió de la oscuridad de las aguas. Su celeste cabellera húmeda cubría parte del rostro de la joven, la cual comenzó a caminar por la playa, sintiendo el frío causado por la brisa pasando en sus mojadas ropas.

Pronto escuchó el silbido de alguien cerca de ahí, caminó hasta el lugar del sonido pero no percibía a nadie, sus sentidos se encontraban completamente alerta, no deseaba ser descubierta por algún pirata desconocido, deseaba volver a ver a Len, sólo él podría ayudarla, necesitaba hablar con alguien y ese muchacho era la única persona con quien había podido hablar sin sentir temor.

Continuó caminando por la orilla del mar hasta que en una roca vio una persona sentada en ella, esa persona se encontraba de espaldas mirando hacia el mar, y era quien reproducía el tranquilo silbido, ella se acercó cuidadosamente y de inmediato reconoció a…

-Len– exclamó ella haciendo dar un respingo al joven, éste de inmediato volteó y gracias a la luz de la Luna pudo contemplar el rostro de la peli azul.

-Pilika– dijo él bajando de la roca –nunca me esperé encontrarte de nuevo, en la isla.

-Ya ves– comentó ella sonriendo –me gusta dar sorpresas– soltó una pequeña risa mientras acomodaba uno de sus mechones movidos por la brisa.

-No esperaba verte de nuevo– hablo un poco inseguro acercándose a ella –me quede preocupado, creí que…

-¿Preocuparte por mí? Vaya hace tanto que no tengo a nadie que lo haga, sólo te había visto una vez pero te extrañe– murmuró la joven enrojeciendo.

-Pero, ¿a qué se debe tu visita?– continuó Len mientras subía a una roca y ayudaba a la muchacha a sentarse en otra.

-Han pasado muchas cosas, ya no deseo regresar a esa isla– contó Pilika perdiendo su mirada en la oscuridad –créeme que en la isla de Hao llegas a perder el miedo, y la vida no importa mucho, ves tantas muertes, al grado de olvidar todo cuanto vale la pena.

-Hao es verdaderamente cruel, no conoce la piedad y mata por diversión, tu definición de la vida en ese lugar, no me sorprende– el pirata paso su brazo por el hombro de la joven intentando confortarla.

-Es bueno hablar con alguien que me entiende, desde mi llegada a la isla de Hao, no me he encontrado con alguien que escuche, todos en esa isla aceptan lo sucedido y se alegran, no les importa la maldad de Hao, todos parecen tener esa misma crueldad…dentro de– la voz de la chica comenzaba a quebrarse –dentro de sus corazones– concluyó rompiendo en llanto lo cual hizo a Len abrazarla con fuerza, nunca le había gustado ver llorar a Ana y en este momento sentía de nuevo aquella necesidad de evitar un llanto, pero esta vez no de su rubia amiga sino de la hermosa joven con quien conversaba.

El tierno momento fue interrumpido por la llegada de alguien hasta ese lugar.

-Oye Len, la capitana te busca– declaraba la voz de un peli azul compañero del muchacho. Los jóvenes voltearon y Pilika se quedo petrificada al contemplar el rostro de quien llamaba su atención, Len se sorprendió de su reacción pues ella bajo de la roca para acercarse al otro joven.

-No puede ser– murmuró la chica caminando hacia Horo- Horo –no…her…hermano– terminó de decir sorprendiendo a los piratas –HERMANOOOOOOO– grito abrazando al perplejo muchacho, Len no entendía ni un poco aquella escena y permaneció callado incapaz de comprender lo sucedido –hermano, que bueno que estas vivo, creí que jamás volvería a verte– exclamaba ella colgada del cuello de Horo.

-¿Q- Quien eres?– cuestionó asustado el peli azul, dejando a la muchacha parada en seco y Len sólo miraba sin entender del todo.

-¿Como? No recuerdas a tu propia hermana– reclamó ella separándose del chico –soy Pilika, por favor Horo- Horo, soy yo tu hermanita.

-Discúlpame, pero ignoro quien eres y como sabes mi nombre– comentó Horo mirando a Len como pidiéndole una explicación.

-¿Cómo puedes decir eso? Después de todo lo que he pasado para encontrarte, que malo eres hermano– terminó de decir para comenzar a llorar, haciendo a ambos jóvenes sentirse muy mal.

-¿Por qué demonios hay tanto escándalo?– exclamó con fuerza una rubia que se acercaba al grupo, todos se quedaron en silencio, tan sólo se escuchaban los sollozos de la peli celeste quien se cubría el rostro –y ¿quién diablos es esta?– cuestionó molesta Ana mirando a sus subordinados, la joven levantó la mirada encontrándose con la pirata.

-Yo… yo– Pilika no lograba formar una frase, se sentía intimidada ante la minuciosa mirada de la mujer frente a ella.

-Veras Ana…- intentó decir Len pero la capitana lo interrumpió de inmediato.

-¿Acaso eres su maldita boca?– su comportamiento era diferente al de siempre, se comportaba más dura de lo habitual –quiero que esta niña me diga de donde viene y por qué está en mi isla– el oji dorado se vio desarmado ante la suma frialdad de la pirata.

-Mi nombre es Pilika– hablo repentinamente la peli azul –sé que es extraña mi estancia aquí pero…

-Al grano– atajo Ana -¿qué haces en MÍ isla?

-Vera… vengo de la isla de Hao– murmuró temerosa.

-Entonces eres una espía– concluyó la rubia con tono hostil.

-No– se apresuró Len –ella solo…

-Escape de esa isla– explico la muchacha de cabello azul –yo no quise seguir más ahí y además…

-¡Cállate!– le grito Ana –deja de mentir o te juro que te mato en este instante –amenazó sacando su espada para apuntarle a la muchacha la cual la miraba con profundo temor.

-Ana, basta, ¿Qué sucede contigo?– la cuestionó Len interponiéndose entre la espada y Pilika –ahora vas a comportarte como una sanguinaria.

-Vas a defender a una espía– reclamó la pirata bajando su espada –y además me insultas.

-Oigan– irrumpió Horo- Horo quien hasta ese momento había permanecido expectante –si me preguntan a mí, aunque se comporta de forma extraña no creo que haya venido a espiarnos.

-Nadie preguntó tu opinión– regañó la rubia –y yo seré quien juzgue si esta es o no inocente, camina Pilika– terminó ella señalándole el camino a la joven quien miró fugazmente a Len.

Todos caminaron hasta llegar a la cueva donde se encontraba la habitación de la capitana, jefa de esa isla, no entraron hasta el cuarto de Ana, se quedaron a la mitad de la cueva y la tenue luz de una antorcha los iluminaba, Ana se sentó justo frente a la chica de pelo azul, quien la miraba cada vez más asustada, junto a Pilika se colocó Len y otra vez expectante permaneció Horo- Horo.

-Y bien– comenzó la rubia –te escucho, estoy esperando tus explicaciones.

-Bueno– comenzó la joven mirando al muchacho a su lado –mi nombre ya lo sabe, si vengo de la isla de Hao, pero en ese lugar yo era una cautiva y no parte de los piratas, he estado ahí desde hace seis meses, cuando una tempestad me llevó hasta ese lugar.

-Pero que hacía una niña como tu sola en el mar– trato de aclarar Ana con tono desconfiado.

-Buscaba a…a…m- mi hermano– concluyó mirando a Horo, lo cual provocó la sorpresa de la rubia.

-¿Tu hermano?– cuestionó creyendo haber escuchado mal.

-Sí, porque aunque no me recuerdes esa es la verdad, somos hermanos Horo- Horo– continuó la peli azul.

-Y– Ana volvió a hablar tratando de ordenar sus palabras -¿cómo se supone que se separaron?

-Nuestra familia era de pescadores, cuando mis padres murieron tuvimos que arreglárnoslas nosotros– relató Pilika mirando a la pirata a los ojos –pero hace poco más de un año, en uno de esos tantos días de pesca…

–UN AÑO ATRÁS–

Una pequeña barca pesquera se ve flotando en medio de la inmensidad del mar, en ella dos jóvenes están sentados, el muchacho de corto cabello azul sostiene una caña mientras tararea una melodía, la joven de largo cabello azul sólo mira el horizonte cubriéndose del intenso sol de ese día.

-Hermano– llamó la chica al joven a su lado –porque no recoges las redes, la pesca esta muy mala.

-Pilika– exclamó el muchacho irguiéndose sin soltar su caña –debemos estar aquí un poco de más tiempo, sino atrapamos algo ¿de qué piensas que vamos a vivir?

-Pero hemos estado aquí desde el amanecer– dijo recargando su cabeza en el borde.

-Ya lo sé, te prometo que nos iremos pronto, es más, en cuanto pique uno en mi caña nos iremos, hayan o no caído en las redes ¿te parece?

-Esta bien– concluyó la fastidiada chica recostándose en el piso de la embarcación, de pronto sintió un fuerte movimiento y se levanto apresurada -¿qué pasa?

-Atrape uno grande– grito eufórico Horo- Horo mientras sostenía con fuerza la caña de pescar- la muchacha lo miraba asombrada por la fuerza con la cual era jalado su hermano.

-Te ayudare– exclamó Pilika acercándose a él –debe ser un moustro.

-No yo…pu- puedo solo– extenuó el peli azul luchando con su presa, de pronto un fuerte jalón por parte de su enemigo le tiro de la embarcación.

-Horo- Horo– gritó la asustada chica mientras miraba por la borda hacia el agua, de pronto el joven sacó su cabeza del agua –hermano suelta la caña– indicó ella pero él no lo hizo, de pronto comenzó a hundirse.

-Ay no– alcanzó a decir el joven sin rendirse, pero sintió como era jalado hacia abajo –ay nooo, me lleva la… - no termino su oración, pues desapareció bajo el agua

-Horo- Horo, HORO- HOROOOOOOOO– grito al perder a su hermano de vista.

C – c – C

Oo– los tres que escucharon la historia de la peli azul no pudieron poner otra cara.

-No te creo– expresó Ana sacando su espada para ponerla a la altura de la garganta de la joven.

-De verdad ooU, te lo juro– chillo Pilika al sentir la cercanía del filo del arma de la pirata.

-Ay por favor– comentó la rubia sarcástica –de verdad esperas que crea que…

-Espera– detuvo Len –recuerda Ana, cuando encontramos a este tonto traía una caña de pescar en la mano– explicó señalando al interpelado.

-Oigan es estúpido creer que estoy aquí porque no deje escapar un pez– reclamó Horo molesto.

-Tienes razón– aclaró la pirata –eso sólo le pasaría a un idiota– murmuró ella mirando a la chica –te creo– concluyó enfundando su espada.

-Gracias– suspiró aliviada Pilika –veras, desde ese día tuve que mantenerme sola, comencé a buscar a mi hermano y hubo muchas veces en la cuales dudaba encontrarlo, lo busque durante seis meses, hasta que una tormenta me sorprendió en el mar, naufrague y…logre llegar a una isla pero…

-Era la de Hao– completo Len.

-Así es, sus hombres me llevaron ante él, me dijo que sería una sirvienta, de mi trabajo dependería el vivir o morir.

-Pobre de ti– extenuó el peli azul acercándose para abrazarla, tal vez su mente no recordaba a su hermana, pero su corazón parecía no haberla olvidado –aunque no te recuerde, si eres mi hermana te cuidare desde hoy.

-Con Hao, creí haber visto todas las atrocidades posibles, pero hoy en verdad fue demasiado– terminó Pilika con sus ojos llenos de tristeza.

C – c – C

EN LA ISLA DE HAO…

Sus ojos se abrían lentamente, percibía una tremenda luz cegándole por completo, trato de llevar una de sus manos hasta su rostro pero algo la retenía, pausadamente guió su cabeza hasta su flanco derecho para no tener la luz directamente en su cara, abrió sus ojos y lo vio, su mano, de la cual pretendía ayudarse estaba atrapada por una cuerda fuertemente atada a una estaca clavada en la arena sobre la cual yacía tirado, volteo hacia el otro lado y vio su mano izquierda amarrada igual a la diestra.

No recordaba ni comprendía lo sucedido, hasta que recordó lo ocurrido, era un cautivo, atrapado por Hao y ahora se encontraba a merced del desalmado pirata.

-El capitán despertó– escuchó murmurar a alguien –por lo visto se siente sorprendido– exclamó la persona de baja estatura junto a él, el joven moreno de despeinados cabellos negros lo miraba con una sonrisa en sus labios.

-¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? ¿Quién eres tu?– cuestionó el muchacho esforzándose por sonar seguro.

-Haces muchas preguntas prisionero– comentó el pequeño sonriendo –estas en la isla del señor Hao– declaró con orgullo –mi nombre es Opacho y estas aquí para pagar por todos los problemas que le has causado al capitán.

-¿A que problemas te refieres?– dijo confundido el castaño.

-A esto– contestó una fría voz acercándose al campo visual del muchacho, el pirata de largo cabello castaño estaba de pie frente a él, cubierto de la cabeza por una capucha negra, por lo cual Yoh sólo percibió una ligera cicatriz en la frente del bucanero.

-Sólo por esa marquita– dijo el cautivo con desdén.

-No– atajó con un tono aún más gélido –a esta otra– indicó retirando por completo la capa y dejando ver una tremenda sutura que atravesaba su ojo izquierdo, su ojo ya ni siquiera existía pues una muy mala curación prácticamente le había unido la piel de debajo de la ceja con la que esta debajo del ojo, deformando su cara de forma terrible, Yoh quedó impactado, nunca esperó poder herir a alguien de esa manera, su expresión no pasó desapercibida para el pirata –¿sorprendido? Pues ni te imaginas el dolor de coser tu propio ojo con una aguja ardiendo pero no te preocupes, eso no se comparara con lo que pienso hacerte.

Apenas habían terminado las palabras de Hao cuando tres piratas llegaron hasta el lugar, con una simple señal del desalmado muchacho comenzó la pesadilla de Yoh, cada uno de los secuaces del pirata comenzó a propinarle una verdadera golpiza, mientras uno pateaba sus ya de por sí doloridas costillas otro lo torturaba con golpes en su cara, él luchó cuanto pudo con las manos atadas pero sólo se enfurecía mientras miraba el cielo, y pensaba en lo único que podía mitigar su sufrimiento, en ANA, sin saber que en la inconciencia que seguiría a la masacre de la cual estaba siendo objeto, tendría mucho tiempo para pensar en ella en tanto el sol le provocaba grandes quemaduras, pero pronto sería llevado a donde se encontraban más prisioneros, pero él no lo sabría hasta muchas horas después.

C – c – C

Pilika contó las atrocidades cometidas por Hao, Principalmente las de aquel día, las de ese joven que indefenso en la playa había sido castigado, las lagrimas corrían por sus mejillas cuando narraba como ella lo había visto, ser llevado medio muerto por los hombres de Hao hasta las mazmorras del pirata, sin que nadie pretendiese mover un solo dedo, sólo una persona se atrevió a indicar la exageración del malvado hombre, Marion, quien esa misma noche ardería en una de las tantas fogatas que tanto divertían a Hao.

Ana la escuchó atenta pero asombrada, golpeada por un terrible sentimiento, su mente estaba confundida y deseaba no continuar con los malos presentimientos, llevó una mano hasta su frente, se quito su pañoleta roja y se alejó del grupo para sentarse justo frente al mar pero de su cabeza no se quitaba esa TORTURA.

REVIEWS DE SHANAN FAN:

Zilia K: hola, que bueno que te haya gustado este capitulo, también disculpa la tardanza con este capitulo y tratare de tardarme menos, pero todo depende de mi hermana.

Itsuzeru: perdón, nos volvimos a tardar pero trataremos de apurar y no te preocupes tanto Itako Ana como yo tenemos pensado terminar este fic, aunque ella tiene sus fics aparte del mío, pero me hecha la mano con la redacción.