Si, lo sé para variar nos hemos tardado los siglos pero creanlo o no este capitulo ya lo teníamos listo desde las vacaciones pero no habíamos podido publicarlo, bueno esperamos les agrade y nos manden reviews.
CAP. 12 – UN RECURSO INESPERADO
Ni siquiera pudo mirar directamente a su atacante, sólo sintió unas fuertes manos alrededor de su cuello, privándolo de la necesidad de respirar, pronto todo se oscureció y quedo sin conocimiento sobre la cubierta de su embarcación, su victimario se escabullo sin ningún problema y vio el cuerpo de aquel a quien seguramente acababa de matar, lo despojó de una espléndida espada y la colocó en su cintura. Él se ocultó tras unos barriles y con sus dorados ojos escudriño el lugar que parecía extrañamente tranquilo.
-Vaya vaya Len– dijo una fría voz a su espalda –siempre has sido el más atrevido de todos los piratas del "medusa" pero… te consideraba más inteligente– concluyó un alto hombre que vestía un extraño traje blanco, llevaba el rostro cubierto y un turbante en su cabeza.
-Esta bien– comentó el pirata mientras giraba para encontrarse con quien le hablaba –me descubriste Turbine, debes estar contento de ver a un buen pirata como yo.
-Más feliz estará mi capitán cuando le dé tu cabeza, porque a mi no me da ningún gusto verte…
-Es lógico– interrumpió Len –a nadie puede alegrarle ver a su verdugo– amenazó el pirata de negro cabello sacando su espada y alistándose para el combate, su contrincante comenzó a reír en tanto sus otros cinco compañeros rodeaban al primero a bordo de Ana.
Len no retrocedió un centímetro, tomo con fuerza su espada y a una velocidad increíble sacó su pistola y mato a uno de sus atacantes, quitándole la sonrisa a Turbine el cual saco su espada y atacó al oji dorado quien detuvo la espada enemiga al mismo tiempo que esquivaba los primeros disparos de otros de sus adversarios, el pirata del medusa tiro su pistola y saco la otra espada, dándole una estocada mortal a otro pirata, sin embargo no pudo evitar la herida hecha por el hombre del turbante, la furia del dolor de la herida cegaba a Len y sus contrincantes pronto lamentarían haberlo hecho enfurecer.
C – c – C
-Toda la tripulación está atacando a Len– refirió un pirata de caballos celestes a los demás ocupantes del navío donde estaban.
-Y ¿por qué no lo ayudan? – preguntó con reclamo la chica de largo cabello azul que se encontraba a su lado.
-Porque así está planeado– dijo el muchacho mientras caminaba hasta donde otro manejaba el timón –Len sabía del riesgo que corría con tal de quitar el barco de vigilancia de nuestro camino, ahora podemos atacar por sorpresa¡Prepárense!– exclamó.
-Pero, Horo- Horo– reclamó la muchacha siguiendo al joven quien continuaba dando ordenes –hermano no pueden dejarlo morir.
-Basta, las ordenes las doy yo y seguiremos el plan al pie de la letra– concluyó dejándola para verlo continuar con su ataque.
C – c – C
Su espada cortó el aire con rapidez y se deshizo del obstáculo frente a ella, cerceno la cabeza de su enemigo de un solo tajo y la vio caer al suelo de la embarcación, junto a otros cadáveres de los tripulantes de la pequeña embarcación donde se encontraba, miró la sangre que manaba de una herida en su abdomen, sin embargo no la consideraba de importancia.
Limpio su espada y se aseguró de no haber dejado vivo a nadie, sonrió cuando guardaba su espada y se encaminó hasta la borda, entonces se preparó para saltar del barco.
C – c – C
Pilika miraba el mar con tristeza, volteo para ver como todos corrían preparando la batalla, las cañoneras se habían abierto, los encargados de dicho armamento cargaban los cañones, otros preparaban sus pistolas y espadas, se sentía desesperada, rodeada de piratas que estaban a punto de enredarse en feroces batallas, pero junto con todo eso veía a su hermano, la única persona que le quedaba en el mundo liderar a todos aquellos crueles hombres y para colmo… que jugadas tenía el destino… se había enamorado de un pirata, que quizás estuviera muerto.
-¿Qué se supone que haré yo?– exigió saber la chica acercándose a su hermano.
-Tu no vas a hacer nada– la regañó el joven sacando unas armas de una caja –tu te meterás en el camarote de la capitana y te quedaras ahí sin hacer ruido.
-¿Van a dejarme en el barco aún cuando bajen a pelear?
-Cuando bajemos no iran todos, unos se quedaran esperándonos.
-No– contradijo Pilika –yo quiero…
-Tu hermano tiene razón– la interrumpió una varonil voz a su espalda lo cual la hizo voltear de inmediato.
-Len– exclamó asombrada cuando observaba al joven de cabello negro del cual todavía caían gotas de agua, estaba completamente mojado, respiraba agitadamente y una mancha de sangre sobresalía en su ropa a la altura de su abdomen –estás vivo– dejó escapar ella acercándose al muchacho.
-Claro que estoy vivo– dijo bruscamente –y tu– comentó dirigiéndose al peliazul –en que tanto estas perdiendo el tiempo que todavía no comienzas con el ataque, tenemos el paso libre, esos desgraciados no volverán a avisarle nada a Hao, a menos que lo hagan desde el otro mundo– comentó con seriedad fijando su vista en su objetivo, la isla de Hao.
C – c – C
En su mirada se percibió el brillo de la maldad, se fijaba en la hermosa joven que uno de sus hombres sostenía, su ojo negro recorrió la silueta de la muchacha para después mirarla de frente y percibió la ira retenida en su expresión.
-Ya suéltala– clamo el hombre de largo cabello castaño y el gigante de cabeza afeitada que tenía atrapada a la muchacha obedeció.
-Eres un maldito– reclamó la rubia joven mirando al castaño.
-Ana no deberías olvidar ser amable conmigo– comentó el peli largo tomándola por la cintura –cumplí con lo dicho, está vivo, ahora te toca a ti.
-No fue lo único que prometiste¿lo olvidas Hao?
-Sí ya lo sé, esta bien pero antes se lo vamos a informar a mis hombres y por supuesto a tu apuesto marinerito– hablo soltándola para alejarla un poco –¡Tráelo!– ordenó el pirata que había llevado a la muchacha hasta el lugar.
En cuanto el hombre salió la rubia pirata se acercó hasta Hao, sus ojos de oscuro color se posaron en él, sin ninguna intención de moverse, lo veía con enojo y odio, la verdad sentía ganas de matarlo pero era realista, en primera él ni siquiera le daría la oportunidad y aún teniéndola no podría escapar del destino que para ella tuvieran los otros piratas.
-Te ves molesta– señaló el castaño pirata con una sonrisa cínica.
-Y que esperabas– reclamó sentándose en una roca –tu forma de tratarlo ha sido más que inhumana, eres un desgraciado.
-Pareces haberlo olvidado Anita– exclamó tomándola bruscamente entre sus brazos –somos piratas, conmigo vas a descubrir nuevas formas de divertirte– concluyó comenzando a reír, a la rubia no le quedó más que resignarse ante los besos que el pirata daba en su cuello, ella se fijó en el medallón del castaño y lo tomo con una de sus manos, el muchacho se percato de ello y la separó un poco.
-Vaya, no creí que te importara un objeto tan vano como este, no después de los tesoros a los cuales has tenido acceso– comentó Hao.
-Lo tienes desde hace mucho ¿verdad?– cuestionó sin una ilación aparente.
-Sí, desde que tengo uso de razón, esos malditos con los que vivía me lo habían quitado pero cuando tu padre me compro se lo dieron.
-Y ¿sabes que significa?– preguntó pasando su dedo por la letra A grabada en el medallón.
-No, no tengo ni la más remota idea, pero por él tengo mi nombre.
-No entiendo.
-Dale la vuelta– indicó el de cabello castaño mientras ella hacía lo solicitado para encontrarse con unas letras plasmadas en el medallón que decían "HAO", ella soltó el objeto como si le quemara, estaba asombrada, el medallón de Yoh y este eran casi exactamente iguales, la única diferencia entre ellos era precisamente las palabras al reverso, uno, el que ella llevaba secretamente en su cuello tenía el nombre de Yoh y el otro, el del pirata frente a ella, "acaso ellos…", pensó sin poder respirar, "no, sería… ¿imposible?", continuó pensando –Ana, Ana– la llamaba el pirata sacudiéndola un poco.
-Me distraje– murmuró aún impactada.
-¿En que piensas? Te pusiste muy pálida– le informó Hao, pero ella recuperó la compostura de inmediato.
-No sucede nada– contestó la rubia tratando de alejarse, pero él volvió a atraparla para besarla en el cuello y en su rostro.
-Tienes razón, olvidémonos de tonterías– concluyó para atrapar los labios de la pirata con los propios, Ana deseaba separarse de él pero sabía que nada podía hacer, la tenía en sus manos y no pudo evitar derramar una lagrima, se sentía humillada y débil.
Zan Chin entró en la cueva con Yoh a quien sostenía con fuerza, ambos observaban la escena esa que para el castaño marinero parecía deplorable, la mujer que amaba en manos del peor hombre del mundo, uno que mataba y asesinaba sin piedad, el mismo de quien había recibido indescriptibles torturas, ese desgraciado la tenía atrapada entre sus brazos, a ella a Ana y no sólo eso…la besaba lo cual lo hacía sentir una incontrolable furia pero también una inmensa tristeza.
Al fin, y para alivio de Yoh, la pareja se apartó y la chica de cabellos color oro quedo petrificada al contemplar al amor de su vida, ahí ante ella, mirándola con tristeza, deseaba tanto volver a abrazarlo, curar las claras heridas que se le notaban, al antes capitán, por todo el cuerpo, besar los labios del joven y no separarse jamás de él; eso era imposible, Hao los mataría a ambos y¿qué le importaba a ella morir? Pero a Yoh nadie iba a tocarlo, por lo menos ya no más, no lo volvería a ver pero por lo menos tampoco lo vería sufrir y, con eso, se daba por bien servida.
-Veo que ya llegaste Yoh– expresó Hao alejándose de la rubia para caminar hasta el marino –vaya deberías verte más alegre– rió Hao volviendo a acercarse a Ana y tomándola de la mano para llevársela con él en tanto le indicaba a su subordinado que trajera a Yoh junto con ellos para salir de la cueva.
-Necesitaría estar loco para alegrarme de verte retener a Ana contra su voluntad– reclamó el castaño prisionero.
-No escarmientas nunca ¿verdad?– refirió el capitán de los piratas poniendo su espada a la altura de la garganta del joven.
-Ya déjalo Hao– pidió la rubia acercándose a él para que el peli largo bajara su arma –que puede importar lo que diga– continuó con un tono provocativo –a fin de cuentas voy a ser tuya ¿no?– finalizó para besar al malvado pirata justo cuando llegaban a la entrada de la cueva.
-Así es y tu ya no puedes hacer nada– le murmuro al prisionero cuando se separo de la capitana del "medusa", continuaron con su camino y al fin se encontraron afuera, donde todos los hombres de Hao esperaban las noticias de su capitán, lo vieron subir a un terreno más alto, acompañado de Ana quien, ahora, guiaba al marino capturado hasta ese lugar, una vez en el lugar indicado Yoh miro a la pirata con su mirada llena de tristeza y suplica, él pedía su muerte, deseaba que la rubia terminara con esa absurda situación, ella sólo pudo agachar su mirada y caminar hasta estar junto al desalmado jefe de aquellos piratas.
-Imagino que todos saben porque los llame– comenzó a anunciar Hao –al fin una de mis más grandes ambiciones se hará realidad, Ana va a ser mía, les dije que caería– comentó comenzando a reír –pero bueno– continuó después de un rato –debo agradecérselo a este insignificante marinero a quien liberare para que vaya a una mejor vida JA JA JA JA JA– todos los piratas rieron y él se carcajeo justo en la cara del muchacho a quien había capturado, Yoh estaba a punto de golpearlo pero Ana le suplico soportar, era cierto, todo el sacrificio de la joven no serviría para nada si él perdía la cabeza.
-No crees que ya es suficiente– le hizo saber la pirata molesta.
-Tienes razón, veo que estas ansiosa– le respondió el pirata –bueno, Yoh, sólo quería informarte que gracias a esta hermosa sirena pronto voy a dejarte ir, te llevaremos a un seguro puerto para que…
BOOOOOOOOOOOOMMMMMM BOOOOOOOOOOOOMMMMMMBOOOOOOOOOOOOMMMMMM
BOOOOOOOOOOOOMMMMMM
El poderoso ruido de unos cañonazos interrumpieron las palabras del pirata quien de inmediato se puso furioso.
-¿Qué demonios pasa!– grito Hao enardecido –¿por qué demonios el ebrio de Turbine está jugando con los cañones?
-No es él– informó un pirata que llegaba corriendo –nos ataca el "medusa" y todos los del barco de vigilancia han muerto!
Por primera vez en su vida Hao, aquel que no parecia temerle a nada ni a nadie, estaba aterrado ante el siguiente cuadro, la playa de su isla tenía varios cuerpos inertes, de los que antes fueron sus más fieles seguidores, en su interior tenia ganas de gritar y llorar pero su orgullo se lo impidió
-¿Pero que es eso?– Dijo angustiado, observando como su impenetrable isla era atacada sus peores pesadillas se habían cumplido, en ese momento eso era el "Medusa" su peor pesadilla, pero no se quedaría ahí parado, alguien tenía que pagar por todo eso, volteó enfurecido y miro a Ana quien estaba paralizada.
-¡MALDITA PERRA MENTIROSA!– grito Hao furico -¡A MI NADIE ME VA A DESAFIAR!– exclamó abofeteándola tan fuerte que la tiro al suelo, Yoh en ese instante golpeo a su captor y se arrojó contra al pirata al cual derribo de un puñetazo.
-No voy a permitir que vuelvas a tocar a Ana– amenazó el marino mientras seguía tirando de golpes al pirata –ERES UN DESGRACIADO– ambos continuaron peleando en el suelo, Zan Chin se paro con la intención de matar a Yoh pero la rubia joven no se quedó atrás y comenzó a pelear con el gigante, la pirata era mucho más hábil y lo despojo de su espada para matarlo con ella, en tanto Yoh y Hao continuaban golpeándose sin cuartel.
En la playa continuaba una masacre de los piratas de Hao contra los de Ana que habían desembarcado y peleaban con sus espadas y pistolas, ayudados por las bajas que los cañonazos causaron. Len fue de los primeros en llegar a la costa y mataba a diestra y siniestra abriéndose paso para tratar de encontrar a Ana, al fin logro ver una pelea sobre una alta roca, Yoh peleaba contra Hao, pudo ver a la rubia quien sostenía una espada.
La capitana del "medusa" vio a Hao sacar su espada, el pirata tenía la clara intención de matar a Yoh, Ana no lo iba permitir así que atacó a Hao pero este volvió a golpearla con furia, así que a la rubia sólo le quedó la opción de cederle su espada al castaño de cabello corto.
-Gracias– dijo el muchacho tomando el arma y tirando una peligrosa estocada a su enemigo, esta vez Yoh estaba furioso y con la clara visión de matar a Hao.
Ana había quedado en el suelo, esta vez el golpe de Hao había sido mucho más fuerte, no quería dejar a Yoh a la merced del maldito pirata pero se sentía casi al borde de la inconciencia, de pronto sintió como alguien la sostenía entre sus brazos, no podía ver con claridad, pero su vista se fue recuperando y pudo observar a Len, se sintió asombrada al encontrarse con él, el joven de dorados ojos la ayudo a levantarse.
-¿Estas bien Ana?– preguntó él.
-Sí, no te preocupes– comentó la muchacha -¿Yoh esta bien?
-Está matándose con Hao– le dijo con tranquilidad.
-Por favor ve y ayúdalo, voy a liberar a los que están capturados– explicó acercándose al cuerpo de Zan Chin y roban do las llaves que el hombre vigilaba, de inmediato salió corriendo hasta las celdas donde había ido a ver a Yoh, y agradecía la llegada de Len, sin duda ese había sido UN RECURSO INESPERADO.
Reviews:
Shaman Fan:
Zilia K- Primero quiero decirte gracias, gracias, gracias, por seguir leyendo este lento (pero muy lento ) fic, pero es por que viene la parte más sentimental eso te lo prometo y de nuevo te agradezco que seas tan paciente con esta historia y escribas cada que sale uno nuevo . De parte de todos los que hacemos esta narración (dos personas) muchas gracias
camila - No desesperes, que ya trabajamos en hacerlo más rapido y traer más partes que llorar, es bueno que te guste pues muestra que no se nos ha salido de control la narración y bueno espero que vuelvas a escribir.
Itako Ana Tenshi (videl tenshi):
Zilia K- como podras notar nos tardamos mucho y como dijo mi hermano te doy las gracias por seguirnos a lo largo de este fic.
camila - bueno aqui esta la continuación y todavía queda mucho por llorar espero te siga gustando.
Bueno, nos vemos en el proximo capitulo que ojala sea muy pronto.
