IAT – hola a todos, estaremos de acuerdo que ahora no nos tardamos mucho ¿no creen?
SF – Navidad, navidad, bella navidad, algo nuevo que publicar hey…
IAT - --U
SF – nuestra historia es de piratas ¿verdad? Y nos quedamos en que el pobre de Will Turner quedó con el corazón destrozado.
IAT – creo q t equivocaste de historia de pirtas.
SF – tienes razón, Luffy salva el pueblo de Nami y los ayuda Jack Sparrow…óO ¿o no?
IAT – ya callate y mejor q comience todo.
SF – na na na na na COMO UN HURACÁN QUE EMPIECE ESTA NARRACIÓN.
CAP. 15 – REGRESÉMOS A CASA
Lentamente abrió sus ojos, los párpados le pesaban demasiado, pero aun así se decidió a mirar, la oscuridad del lugar le impidió percibir los detalles del de donde estaba, llevó una de sus blancas manos hasta su rostro y talló con fuerza sus ojos, fue en ese instante cuando se dio cuenta de la presencia de una pequeña luz en el lugar, una vela, disminuyendo ligeramente la negrura del ambiente, así pudo ver como justo a lado de donde ella se encontraba había una persona, sentada en una silla con su cabeza recargada en el respaldo y parecía dormir profundamente.
La mujer que acababa de despertar, se levantó ligeramente y sintió un punzante dolor en su pecho, en ese momento se dio cuenta de la venda cubriendo su pecho, la cual parecía recién cambiada y estaba limpia, la muchacha se sentía muy confundida, no lograba recordar el por qué de su estancia ahí y de su condición, más confundida aun, llevó sus manos hasta su dorado cabello y lo recorrió con ellas, los recuerdos comenzaron a llegar a su mente, aclarando en algo sus pensamientos, se fijó entonces más en el rostro de quien parecía haberla cuidado y observó el corto cabello castaño del joven dormido en la silla, su rostro de tez apiñonada, sus rasgos en los cuales ella reconoció el rostro del hombre a quien amaba, la rubia esbozó una sonrisa y llevó su mano hasta la cara del durmiente.
El roce de la mano de la joven fue muy suave, pero se mantuvo en la mejilla del castaño, ella lo amaba tanto, lo suficiente como para dar su vida por él y lo había demostrado, pensaba, en tanto su otra mano se posaba a la altura de su herida, recorrió el área vendada y su mano se topó con un objeto colgando de su cuello, un medallón de tamaño considerable, ella lo tomó con cariño y de pronto sintió como la mano en el rostro del muchacho era atrapada entre otra, rápidamente volteó y se encontró con la mirada de él, el joven había despertado y la miraba, de pronto y sin decir nada la abrazó, con sumo cuidado pues no deseaba lastimarla.
-Bienvenida, Anita – murmuró el joven al oído de la ella cuando la tuvo entre sus brazos.
-Yoh – dijo ella en un suspiro, él la separó un instante para mirarla y la rubia pudo ver una lágrima rodar por la mejilla del castaño, ella lo acarició para borrar su llanto.
-Creí que no volvería a escuchar tu voz, todos estos días soñaba una y otra vez con este momento, hasta llegar a temer que sólo quedara en ilusiones, por favor, no vuelvas a hacerme sufrir de esa forma – suplicó Yoh abrazándola otra vez.
-No podía dejar que te pasara algo – explicó la pirata acariciando el cabello color café del marino –pero…¿y Hao? – preguntó temerosa de la respuesta –tu ¿lo mataste?
-No– respondió tranquilizando a la joven –sin embargo no pude hacer nada para evitar su muerte – concluyó apesadumbrado.
-Estoy segura que hiciste cuanto estuvo en tus manos, por eso me enamoré de ti, por tu inigualable alma – comentó ella atrapando los labios de Yoh con los suyos, el beso duró mucho y fue tornándose más apasionado, hasta dejar a ambos sin aliento.
-No tienes idea de cómo me sentí cuando creí que te había perdido, sentí que me volvía loco, pero cuando Fausto se dio cuenta de que aun respirabas y luego cuando te curó y dijo que era muy probable que te recuperaras me sentí tan feliz, desde ese día no me he separado de aquí – extenuó él, loco de alegría volviendo a abrazarla.
-Pero ¿Cuántos días he estado inconsciente? Y ¿cómo pude sobrevivir a esa herida?– deseó saber la rubia.
-Dos semanas has estado así– respondió el antes capitán mirándola –y aunque no lo creas, lo que te salvó la vida fue…esto –concluyó tomando el medallón entre sus manos, ante lo cual la pirata no pudo evitar una cara de absoluta sorpresa –sí – respondió él al ver la emoción en el rostro de la rubia –cuando Hao te dio con su espada, el medallón desvió la punta, lo alejó del área en donde seguramente te habría matado en el mismo momento.
-Vaya, a fin de cuentas te sigo debiendo mi vida Yoh Asakura – extenuó ella colocando su cabeza en el hombro del enamorado marino.
-No Ana, mi vida es tuya, soy yo quien siempre te va a deber la existencia – refirió para volver a fundirse en un largo beso.
C – c – C
Sus ojos celestes estaban fijos en la figura de él, la de un muchacho fuerte y apuesto de cabello negro y dorados ojos, lo miraba detalladamente, casi estudiando sus movimientos, el chico practicaba con su espada en tanto el sol de la mañana lo iluminaba, la joven de largo cabello tan azul como sus ojos se acercó más a él.
-Buenos días Len – exclamó ella con alegría en tanto él se detenía y dejaba su espada en el suelo.
-Buenos días – contestó el joven dirigiéndose hacia donde estaba la muchacha.
-Nada más así – regañó la peli azul con enfado.
-No te entiendo Pilika – expresó el pirata –¿de que otra forma te puedo saludar?
-Por ejemplo, con un beso – murmuró en tanto un sonrojo le cubría el rostro, apenas y pudo reaccionar cuando ya el pirata la tenía entre sus brazos, aprisionada y besándola apasionadamente. Cuando el maravilloso beso terminó se separaron para respirar.
-Tu alma es muy apasionada Len – dijo ella abrazándose con fuerza al cuerpo del joven.
-Así es el alma del pirata – aseguró el oji dorado estrechándola, de pronto ella se separó un poco de él para mirarlo, él percibió en su mirada algo de tristeza.
-Ayer estuve hablando con mi hermano – informó Pilika, aparentemente, cambiando el tema de la conversación –y está de acuerdo conmigo en que lo mejor es irnos, después de todo, él no pertenece a esta vida, por eso preferimos…irnos, pero quiero que tu vayas con nos… conmigo…porque te amo – las palabras de la joven lo habían dejado asombrado, escucharla confesándole su amor era algo que definitivamente no esperaba, no oyéndola expresar sus deseos por dejar ese lugar.
-Pero, contrario a tu hermano, yo si soy un pirata, mi vida la he forjado aquí, no conozco nada de otras vidas, mi padre era un pirata y mi abuelo lo fue también, mi madre aceptó esta vida por él, yo… yo no puedo renegar tan fácil de todo cuanto me ha dado vida, lo siento pero necesito pensar mucho en si puedo dejar de vivir así, yo no sé que contestar, yo siento que…
-LEN! – exclamó un joven moreno a lo lejos –YA DESPERTÓ LA CAPITANAAAA –gritaba emocionado Chocolove, el pirata y Pilika interrumpieron su importante plática para ir a ver a Ana quien en contra de todo había logrado vencer a la muerte.
C – c – C
Ana se sentía algo aturdida con todo el mundo mirándola y haciéndole preguntas sin parar, todos sus piratas estaban felices, habían vencido a Hao y además de acuerdo con las palabras de Fausto ella pronto estaría bien, sólo necesitaba unas semanas más de descanso y estaría lista.
-Ya sé, mañana en la noche haremos una gran fiesta – propuso Horo Horo con entusiasmo.
-Sigues pensando primero en la diversión ¿verdad? – dijo Ana en tono de regaño pero después esbozo una ligera sonrisa, todos rieron por aquella escena.
-¿Cree que pueda celebrar mañana? – preguntó la rubia al doctor que estaba presente.
-Sí, si descansa todo el día de hoy y se alimenta bien mañana podrá festejar por un rato.
-Entonces, mañana celebraremos con una gran fiesta, ahora largo porque necesito descansar – ordenó Ana a todos, Yoh también salió porque además tenía temas que tratar con Manta.
C – c – C
El capitán y su amigo estaban sentados justo afuera de la cueva de Ana, ambos esperaban con ansiedad las palabras del otro pero ninguno parecía querer hablar primero, ante la indecisión de Asakura fue Oyamada quien aclaró su garganta como claro preámbulo de sus palabras.
-Mañana partiré, tal como te lo había dicho amigo – refirió el de baja estatura.
-¿Estás seguro? – cuestionó el marino – tal vez deberías esperar unos días más y…
-Yoh, piensa un momento en tu familia, es cierto, muchas veces te han obligado a hacer cosas que no deseas, pero han pensado en que era para tu bien, imagina lo que piensan, yo no me preocupo porque no tengo a nadie más que a ti que cuente como familiar, sin embargo todos deben creerte muerto y deben sentirse muy tristes, si quiera concidera a tu madre, debe sentirse destrozada, pensando en como el mar le arrebató a su otro hijo.
-Tal vez tengas razón, pero aunque regrese no les voy a obedecer, voy a…
-Sí, sin embargo no puedes dejar las cosas a medias, debes ir tu a romper tu compromiso, en esto no puedo ser tu intermediario, para empezar bien con la señorita Ana debes terminar con la palabra asumida, por ti mismo.
-Tienes razón – murmuró el castaño con firmeza –mi vida la voy a hacer con Ana, para empezar eso debo hablar con mi familia y con Tamao, entonces te alcanzaré en cuanto se recupere, Fausto me dijo que no tardará más de un mes, ¿estás de a cuerdo?
-Claro amigo, yo les informaré, a grandes rasgos, cuanto ha sucedido, prepararé el terreno.
-Gracias Manta, por cierto, me alegra que ya no la llames "ella" o "la pirata".
-No puedo más que respetar a una mujer que te ama de esa forma tan incondicional, porque vaya si te ama.
-Lo sé, soy el hombre más feliz del mundo, me ama, la amo y los dos nos conocimos gracias a ese mar que tanto queremos.
C – c – C
La música que se extendía por toda la playa resonaba con fuerza, por todos lados había piratas bailando alegremente, algunos comía tomando los alimentos de las grandes mesas que estaban puestas cerca de las dos grades fogatas puestas a dos extremos del sitio de la celebración, otro de los que celebraban bebían con alegría de grandes botellas de ron, otros preferían los tarros de cerveza, la rubia capitana de los piratas no se quedaba atrás.
-Tal vez no te agraden este tipo de fiestas – murmuró Ana acercándose con un extraño bamboleo en su paso hacia Yoh.
-Bueno, no sabia como eran los piratas al celebrar, pero ¿está bien que tomes tanto? Todavía no estás totalmente recuperada – extenuó el joven con algo de preocupación.
-No- no debes preocup parte por eso – dijo tropezadamente la rubia para después besarlo –estoy acostum a- cos- tum- bra- da– continuó lentamente para tratar de hablar más claramente y en una sola emisión de voz le espetó –¿qué clase de pirata sería si no lo hiciera? ¡Brinda conmigo!– exclamó alegre dándole una botella.
-Creo que no – dijo sonriéndole para después besarla –eres toda una pirata Anita, ¿crees poder vivir de una forma diferente? – preguntó cuando dejó de besarla.
-A qué- a qué- vi – trató de decir en tanto un leve hipo la interrumpía –¿a qué viene esa pregunta? – lo cuestionó Ana creyendo que tal vez su turbación se debía un poco al alcohol.
-No, a nada, ya tendremos mucho tiempo para hablar de eso…después – concluyó él abrazándola.
-Quiero saber ahora – exigió con un tono de necedad separándose de él para mirarlo.
-No creo que tus condiciones te permitan discernir correctamente.
-Yoh – se contuvo ella respirando profundo para tratar de no volver a trabarse -no me hables con tus palabras rebuuuus- cadas de alta sociedad, soy una pirata y- y- y – Ana odio que su mente un poco nublada por el alcohol no le ayudara –y necesito que sean claros conmigo, no sé, tal vez te estás arrepintiendo de no habeeeerte ido con Mua- anta para regresar junto con tu amada novieee- cita que seguramente no se comporta tan mal educada como yo – exclamó alejándose de él para comenzar a caminar.
-Ana, espera – dijo alcanzándola ya algo alejados del barullo –te juro que mi intención no era insultarte, no digas esa clase de cosas, sabes que te amo, Tamao, en el terreno de mi corazón no significa nada…
-¿En qué terreno entonces? – gritó ella encarándolo –estás pensando en tu- tu- tu deber con ella, en que te irás- te irás- irás y cuando estés allá te casarás con ella porque cumplirás con tu palabra, en ese momento – extenuó para interrumpir un momento sus entre cortadas palabras –¿qué podrá importarte una estúpida e insignificante pirata?, mejor deberíamos olvidarnos de todo esto.
-Basta, no entiendes que te amo, lo único importante para mí eres tu, eres lo que más me importa, me hubiera enamorado de ti sin importar lo que seas, una pirata o una princesa, que más da, lo importante es como es tu alma, tu forma de ser que me tiene embrujado desde el primer instante, así que por favor olvídate de Tamao y piensa un poco en nosotros, por favor – dijo para besarla apasionadamente, al principio la pirata se resistió pero poco a poco el beso la venció y sólo pudo abrazar al marino.
C – c – C
-Ana está casi completamente recuperada – dijo la joven mirando la arena que movía con sus pies descalzos, en tanto su cabello azul era movido por el viento.
-Sí – exclamó el muchacho sentado a su lado fijando sus dorados ojos en ella –sin embargo no pareces alegre.
-No digas eso Len – atajó ella –me siento muy feliz por ella, más después de todo cuanto ha pasado, lo que sucede es que llegó el momento de hablar del tema que ambos habíamos evitado – comentó la chica levantando su mirada para verlo de frente.
-Lo sé, pero no estaba huyéndole al tema, simplemente deseaba pensarlo mejor, necesitaba darle muchas vueltas a lo que me dijiste ese día.
-Y ¿qué has decidido?
-Como te dije entonces…para mí no es posible desprenderme de la vida del pirata – aseguró sin dejar de mirarla, hiriendo a la peli azul profundamente, ella se paró dispuesta a irse para que él no la viera llorando desconsolada –sin embargo – dijo poniéndose en el camino de ella –me es imposible desprenderme de ti…porque te amo Pilika, quiero irme contigo, a donde sea, no importa, mientras sea contigo – concluyó mirándola derramar su llanto.
-Yo también te amo y esas palabras me hacen muy feliz – dijo arrojándose a sus brazos sin poder controlar más su llanto.
-No llores Pilika – dijo Len antes de besarla con dulzura.
C – c – C
En otra parte de esa isla, otra pareja contemplaba el mar desde una alta piedra, él tenía un hermoso cabello castaño movido por la brisa marina, su varonil rostro tenía pintada una leve sonrisa, su mirada de ojos azabache estaba perdida en la maravillosa extensión marina. Justo a lado de él una hermosa joven contemplaba con la misma abstracción el océano, su rostro se veía serio y a veces era ligeramente cubierto por sus dorados cabellos, la cabeza de la muchacha estaba recargada en el hombro de su compañero y el silencio envolvía su momento.
-Sería maravilloso poder estar así eternamente – murmuró de repente la rubia –¿no crees Yoh?
-Sí Ana, pero hay algo que no me deja disfrutar de todo por completo, algo pendiente.
-¿Estás preocupado por Manta? – quiso saber ella levantando su cabeza del hombro del castaño –porque ya han pasado tres semanas, no te preocupes, la tripulación que le di es de toda mi confianza– concluyó la pirata.
-Lo sé, sin embargo lo que importa es que le dije que un mes después de que se hubiese ido yo también partiría porque necesito terminar algunos asuntos con mi familia y…quiero que vengas conmigo – extenuó aunque con algo de nerviosismo las últimas palabras.
-¿Cómo? – preguntó impactada ella mirándolo –no, eso no puedo hacerlo, mi vida está aquí, ya te lo había dicho una vez, soy una pirata y…yo no puedo dejar esta vida, no encajaría en tu mundo…
-Pero dijiste que querías ser libre, libre para navegar y la vida de un pirata jamás te lo permitirá, ¿eso es lo que quieres?
-Ir contigo sería meterme en otra jaula aun peor, Yoh mira lo que te han hecho, no te dejan vivir libre y eres parte de su familia, ¿qué crees que puedo esperar yo?
-Si está a mi lado mi voluntad no podrá doblegarse a sus ordenes, cuando te conozcan…
-Se aterrarán y tendré suerte sino me denuncian, además ¿cómo competiré con Tamao? Quieres explicarme por favor.
-No tienes por qué competir con ella
-Yoh, nos compararán y ¿quién crees que va a ganar? No, creí que te quedarías conmigo, pero si lo que pretendes es que yo renuncie a esto lo siento, estás equivocado…perdóname pero no puedo – dijo comenzando a llorar para salir corriendo, dejando a un castaño profundamente confundido y triste.
C – c – C
El castaño capitán caminaba cabizbajo por la cubierta del barco sobre el cual dentro de unos días partiría, habían pasado tres días desde su atropellada conversación con Ana, desde aquel día cada vez que acudía a intentar hablar con ella un pirata diferente le evitaba el paso, le indicaban que Ana no podía verlo, que lo vería después y así habían transcurrido los días, abriendo más la herida que en su corazón habían causado las lágrimas de la rubia, ella tenía razón, él no había tomado en cuenta la prueba tan difícil que sería para ella enfrentarse a la familia Asakura, aun así deseaba estar con ella pero él no creía que en esa vida lograran la verdadera felicidad.
-¿En que piensas? – cuestionó la voz de un muchacho que bajaba del mástil.
-¿Qué haces aquí Len? – respondió con sorpresa Yoh.
-Revisaba unas cosas, y tu, ¿qué paso entre Ana y tu? – ella no ha querido salir de su habitación y yo ya la había visto muy bien de salud.
-Ella no quiere ir conmigo, quiere quedarse aquí, y pensando en sus razones la entiendo, cómo la voy a llevar a una vida desconocida para ella, pero no podría soportar el trauma de volverla a dejarla aquí, de ya no verla otra vez, de que nos alejáramos de nuevo, no voy a poder soportarlo – concluyó el castaño dejando rápidamente el lugar.
-Comprendo – murmuró el oji dorado para sí mismo en tanto también dejaba la nave, tenía muy claro a quien quería ver.
C – c – C
Lentamente balanceaba aquel hermoso medallón, lo contemplaba, en un momento lo dejó caer, lo miro en el suelo y lo dejó ahí junto a su cama sin ninguna intención de recogerlo, se sentó en su sillón y comenzó a llorar.
-Debí imaginar que estarías aquí compadeciéndote – dijo con dureza la voz de un hombre, lo cual hizo a la rubia muchacha voltear a la puerta.
-Por lo visto Yoh ya te lo dijo, creí que querías que me olvidara de él, bueno estoy dispuesta a hacerlo, o ¿él no te dijo todo?, su absurda propuesta de irme con él, de presentarme ante su familia…
-Sí, que absurdo, el te ama y desea que todo el mundo lo sepa, quiere hacerte su esposa y tu le dices que se vaya, ¿por qué? Porque tienes miedo a lo que hay más allá de está isla, puedes morir por Yoh pero no puedes vivir por él, ¿quieres quedarte aquí? Pues hazlo y te arrepentirás toda tu vida de haber dejado escapar a un hombre que te ama de verdad, porque tal vez en tres años tendrás un destino muy común para quienes viven como nosotros, tu cabeza detrás de unas rejas o adornada con la cuerda de la horca, pero no esperes que te apoye en eso yo me voy, porque yo no dejaré ir la felicidad teniéndola enfrente, ¡haz lo que quieras!– gritó saliendo sin decir nada más.
C – c – C
Por fin llegó el día que algunos habían esperado y otros tanto tenían temor de que llegara, el barco en el que pronto Yoh y una pequeña tripulación de piratas partirían estaba listo para zarpar, todos los que estaban en la isla estaban asombrados de que Ana no se fuera como todos habían pensado que sucedería, ella que amaba tanto a aquel capitán se quedaba y nadie comprendía con exactitud el por qué.
Pilika fue la primera en subir al barco, no sin antes abrazar a Ana quien estaba vestida toda de negro como solía hacerlo y en su cintura llevaba su espada favorita y su pistola, la chica de cabello azul le suplicaba con la mirada que fuera con ellos, pero la pirata ni siquiera cambió la expresión serie de su rostro, sin embargo la peli azul vio como la mirada de la rubia se cristalizaba, cuando subió al barco vio como su hermano se despedía de todos aquellos quines durante un año se habían comportado como otros de sus hermanos, ella sonrió ante esa escena y su sonrisa se amplió cuando vio a Yoh acercarse, tal vez él sí haría entrar en razón a la pirata.
Yoh se acercó a la rubia, ella lo miró y ambos se perdieron en sus miradas por un momento, Ana le extendió su mano para que el marino la estrechara aun así el la tomó con delicadeza, se inclinó levemente y depositó un beso en la mano de ella, cuando soltó su mano la mujer sacó el medallón del joven y se lo entregó.
-Con esto te regreso tu promesa – murmuró ella agachando su cabeza –gracias por todo y… cuídate.
-Sí, tu también, adiós Ana – concluyó el castaño subiendo al barco, todos a su alrededor estaban impactados por la frialdad de la despedida, pero nadie se atrevió a decir una sola palabra.
Al fin llegó el turno de Len para subir al barco, se acercó a la rubia y la estrechó con fuerza, él también había sorprendido a los habitantes de la isla, nadie esperaba que alguna vez el oji dorado se iría, el abrazo terminó y Tao miró a Ana con seriedad.
-Tu padre me hizo jurar que siempre te cuidaría y vería por tu felicidad, y estoy seguro que si dejas que él se vaya sin ti, estarás pidiéndole a la felicidad que se vaya para siempre, Ana estás dejando que la oportunidad se la lleve ese mar que tanto amas, no lo hagas, porque ya no podré ser feliz de pensar en cómo se separan, es tu decisión…
-Tengo miedo – fue todo cuanto ella pudo murmurar antes de volver a abrazarlo, cuando volvieron a separarse Len subió al barco y la nave zarpó. Ana permaneció de pie en la playa, tal como lo hacía cuando esperaba el regreso de su padre, sólo que esta vez se trataba de una dolorosa despedida, "estás dejando que la oportunidad se la lleve ese mar que tanto amas", las palabras de su amigo resonaron en su cabeza en tanto el barco se alejaba.
Una desesperación terrible invadió a la pirata, las palabras de Len no podían ser más ciertas, volteó para ver a su hombres y llamó con fuerza a uno de ellos.
-¡Chocolove! – exclamó enérgica para continuar después de una pausa –te nombro capitán – le dijo para echar a correr al mar y comenzar a nadar hacia el barco gritando con fuerza el nombre de quien amaba –YOH, YOOOH.
El joven capitán permanecía en la borda había visto la figura de la rubia alejarse pero de repente la observó correr al mar y nadar hacia el navío.
-¡ES ANA! – grito vuelto loco de contento y también se arrojó al mar donde se encontró con su adorada pirata a quien abrazó, la tripulación les arrojó una cuerda y les ayudó a subir.
-Te amo Yoh, Te amo – exclamaba ella agitada en tanto permanecía abrazada al muchacho cuando ya ambos estaban en la cubierta completamente empapados –quiero que me lleves contigo.
-También te amo Anita y te juro, te prometo que a partir de hoy nada nos va a separar – dijo colocándole el medallón que ella le había regresado para después besarse, en tanto el barco seguía avanzando, para llevarlos a donde debían librar el último obstáculo para estar juntos definitivamente.
CONTINUARA… REVIEWS DE SHAMAN FANZILIA K - Bueno con respecto a la muerte de Hao es algo que ya no se podía evitar y bueno pues ahora vienen otro tipo de problemas, para nuestros personajes, por el compromiso y lo que traera este, espero que lo que te sigue te continúe gustando y sigas mandando tus reviews, muchas gracias.
GALIA V - Me sorprende y halaga una desvelada tan enorme por mi historia y eso me hace sentir muy orgulloso pues significa que sigue por buen camino, pasando al punto dela puntualidad la lucha se hace pero como vez algunos inconvenientes lo retrasan pero trataremos de acelerar los capítulos, gracias por leer espero que nos vuelvas a escribir hasta luego.
LADY SCORPIO - Que bueno que te gusto y que sientas que es una buena historia de piratas y espero que te guste lo que viene, para el final te decimos que trataremos de evitar la tardanza con la historia, nos vemos la próxima vez.
REVIEWS DE ITAKO ANA TENSHIZILIA K -Hola, que gusto verte de nuevo, y que nos hayas dejado review, como puedes ver aun faltan algunos problemas antes de cerrar el fic, bueno cuidate y gracias por seguirnos apoyando.
GALIA V - Que padre que nuestra historia te gustara tanto como para desvelarte así, apreciamos mucho eso y más viniendo de ti que escribes muy bien, pero bueno espero ver un review tuyo otra vez, vamos a tratar de apurarnos para los siguientes, aunque mi tesis luego interfiere.
LADY SCORPIO - Es bueno saber que aprecias nuestro esfuerzo y espero ver más reviews tuyos aunque ya no falta mucho para el final.
